Hola chicas :P lo sé un poquito más tarde de lo normal y aunque tenía ya el capítulo hecho es que no tenía ganas de subirlo... es extraño lo sé, pero así soy yo XD. Espero que os guste muchísimo este capítulo, es humorístico emocionante y un poco de romance... muy poquito la verdad... Ahora sabréis lo que es un niño de casi 3 años junto con un adulto algo loco :P.

Encuentros

Caminó hasta la entrada del cuartel vacilando un momento al ver a los guardas apostados, seguro que le pedirían que se identificara, y si lo hiciera, ciertamente no creía que le creyeran con semejante historia, así que lo mejor era enseñar el reloj, decirles que venía por asuntos que tenía con Mustang y pasar la noche dentro de una calentita cama y una típica cena. No tenía un aspecto de un alquimista nacional, pero tampoco era que le importase mucho, aunque los guardas que se apostaban en las puertas solo estaban en tiempos de guerra y ahora no había guerras que él supiera... ¿Habían incrementado la seguridad?. Podía ser... los guardias le miraron extrañamente y uno por encima del hombro como si no fuera de ese lugar, pobre iluso, dejó caer el reloj que llevaba en el bolsillo para que se viera colgando de él perfectamente, a lo que los guardas parecieron sorprenderse y le dejaron entrar.

Ed sonrió mentalmente y se acercó hasta el lugar donde estaba la chica de recepción, no es que fuera un don Juan, pero había aprendido a sobrevivir y puede que esa chica le dejara libre acceso a un cuarto, pues estaba casi completamente seguro que casi todo el personal estaba en sus habitaciones o en sus casas. Muy poca gente debía de estar merodeando por allí, y él era uno de esos pocos. Llegó hasta la recepción y como quien va a un hotel, preguntó si alguna de las habitaciones del cuartel estaban libres para un cansado alquimista nacional, una trola un poco gorda lo de estar cansado, y ella mirando unos papeles le dijo que sí, con una sonrisa algo falsa, le indicó el número de la habitación y de dirigió hacia ella.

- Esto ha sido más fácil de lo que me pensé – se dijo para sí mismo subiendo por la escalera.

La habitación numero veinte empezando por la derecha... era la suya, a saber ahora... ¿no sería mejor ir abriendo de una en una hasta dar con una vacía?. Ahora tenía que contar veinte puertas para eso, se resignó un poquito y empezó a contar puertas hasta llegar a la suya que resultaba ser la última del todo, habría sido más práctico recordar que cada piso tiene 20 puertas en cada lado, y así se abría ahorrado bastante tiempo. Entro en la habitación mirando detalladamente cada cosa que había, una pequeña mesilla, una cama, ventana, por donde más de una vez se escapó con su hermano, una mesa mediana y ya estaba... Bueno, había un pequeño cuarto de baño en una habitación más pequeña que se encontraba al lado suya, se sentó en la cama, y por primera vez desde que bajó del tren se quitó la gabardina y la tiró encima de la cama.

- Mañana será otro día – su estómago clamó por algo de comida – Pero no he comido desde el desayuno... – se lamentó – aunque... – buscó en un bolsillo y encontró una pequeña bolsa con un poco de pan, queso y una manzana – dios te bendiga Roze – aclamó mientras comenzó a comer tranquilamente.

Y así cuando terminó de comer, echó el pestillo de la habitación y se tumbó en la cama mirando por la ventana con una media sonrisa. Mañana iría a primera hora a ver a Mustang, quería ver su cara y que tanto había cambiado en estos años... ¿seguiría metiendose con su altura?. Ese pensamiento le crispo un poco pero lo dejó pasar, para luego cerrar los ojos y caer dormido tras un largo día de viaje.

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Y eran las once de la mañana pasadas, llevaba ahí desde las nueve sentado mirando papeles que tenía que firmar. Hoy parecía ser un día normal, pues su hijo no había aparecido entrando de improvisto a su despacho diciendo, 'llegó el día'. Cosa que podría causarle un paro cardíaco y su corta edad de vida... Debía pedir unas vacaciones urgentemente. Miró los papeles y recordó la conversación anterior con Darkness, tenía que poner su examen de alquimia un día de estos, bueno, uno de los tres días, por que hoy, era imposible... Quizás mañana... un combate contra él a ver quien ganaba, pero si su hijo aparecía... Negó rotundamente con la cabeza esa mención, el cumpleaños de Takeshi era en cuatro días... y tenía que comprarle algo, un perro ya tenía, una mascota estaba descartada... ¿Juguetes?. No tenía demasiados... ¿Enseñarle alquimia?... Esa sería buena idea de no ser por que era muy pequeño y por que la madre le mataría.

- En que lío me he metido – se rascó la cabeza y sonó el teléfono – Joder¿es que no me pueden dejar tranquilo ni cinco minutos? – cogió el teléfono - ¿Qué quiere? – algo enfadado.

- Señor, una persona está subiendo hasta su despacho, no sé quien es, no he podido detenerle – intranquila y nerviosa – no parece un militar.

- ¿Qué aspecto tenía? – preguntó.

- Pues... no muy alto, pero tampoco bajo, vestía ropas negras y tenía la cara tapada por una capucha y... eh... llevaba un reloj de plata, pero no me pude fijar muy bien, preguntó por su despacho y se fue, no me pareció de fiar...

- Puede que sea algún alquimista nacional... – relacionándolo del reloj.

- ¿Quiere que llame a seguridad señor? – respirando rápidamente.

- No hace falta, sí es peligroso, yo me encargaré de él – mirando el guante de su mano – gracias por el aviso – y sin esperar respuesta de la mujer, colgó.

¿Un alquimista nacional de negro?. No sabía que ninguno estuviera por la zona, los únicos eran Al y él de los tros estaban por ciudades distantes, todos vigilados de alguna u otra forma. No quería que pasasen los percances de hace cuatro años, ningún alquimista venía a la central a no ser que fuera a la biblioteca o en su contra para su examen de alquimista nacional, la mayoría venían por información, pero todos los alquimistas alojados eran registrados con su nombre... el cambio de personal no había sido muy buena idea... Apoyó su cabeza en la mano esperando que ese 'alguien' entrara por la puerta y se reconociera, o por lo menos que le reconociera, por que solo por su ropa y que tuviera un reloj de plata no eran demasiadas cosas para confiar en aquel sujeto. Entonces llamaron a la puerta... vaya parecía tener modales.

- Adelante – sonó la típica voz del general, algo más fría en este caso.

La puerta se abrió y el sujeto entró, tal y como le había dicho la secretaria, el hombre vestía completamente de negro y una capucha que le ocultaba el rostro, tenía estatura media y era un alquimista por el reloj que se veía perfectamente, también llevaba unos guantes blancos sin circulo de transmutación, sin ellos no podía hacer nada, así que por lo simple, podía ser un alquimista nacional normal, pero uno normal no escondería su cara, a no ser que fuera buscado y no quisiera ser encontrado. El hombre se quedó de pie en medio de la sala, sin decir palabra mientras el general le escrutaba cada detalle con la mirada.

- Parece que su hospitalidad no cambia, general – terció una voz familiar para Roy – ni siquiera me ha pedido que me siente, eso no se hace a un invitado – sonrió.

- No cuando el invitado no es bienvenido o no se sabe quien es – contraatacó el mayor.

- ¿Cree que eso cambiaría las cosas? – preguntó irónicamente – No creo que se alegre de verme a mi precisamente esta mañana, pero tenía asuntos que atender con usted – acercándose hacia el escritorio.

- Si se identificara no sería tan hostil con usted y podríamos tratar ese tema que tanto le urge y largarse de mi despacho – frunció el ceño.

- Creo que no me iré de su despacho en un buen rato 'coronel' – dijo la última palabra con diversión – Pero si quiere que muestre mi rostro solo tiene que pedirlo por favor, y yo encantado se la mostraré – se burló.

- ¡No consiento que se me hable así en mi propio despacho! – alzó la voz que no pareció intimidar al sujeto - ¡Así que identifíquese o salga de aquí inmediatamente! – en un tono casi gélido.

- Si te pones así – se encogió de hombros mientras poco a poco se iba quitando la capucha – En este lugar soy conocido como el alquimista nacional más joven del siglo o por lo menos así era – sonrió débilmente, una sonrisa que si pudo ver el general que parecía desconcertado – El alquimista Full Metal – eso dejó pasmado a Mustang cuando le vio la cara completa al joven – para otros simplemente soy Edward Elric – su sonrisa era mayor en cuanto vio la cara de su ex coronel, era impagable - ¿Ya puedo hablar con usted de el asunto que me atañe 'general'? – enfatizó la última palabra aguantándose la risa.

El general Roy Mustang, por primera vez en años, veía a un joven de cabellos rubios recogidos en una coleta, ojos ámbar brillantes de diversión en ese momento, una característica sonrisa que curvaba sus labios como si intentara reprimir una larga carcajada, la última vez que vio a esa persona era un crío de 15 años... hace cuatro desaparecido, y hace uno dado por muerto... Y ahora se presentaba enfrente suya como si no hubiera ocurrido nada durante este tiempo, como si siguiera siendo el mismo coronel que conoció cuando solo llevaba dos años de alquimista nacional...

- Eh... general, si no es buen momento, puedo volver dentro de un par de años – alzó la cabeza divertido – dos años no son nada como cuatro¿verdad? – se acercó sentándose en la silla.

- Pero... – sin saber que decir – tú no... tú... ¡Habías desaparecido de la faz de la tierra! – consiguiendo encajar una frase - ¡Y ahora estas aquí tan tranquilo como si la ultima vez que nos hubiésemos visto fuera ayer! – incrédulo.

- Tranquilícese general, es una historia muy larga – le hizo una señal con las manos – llevo cuatro años intentando regresar, y ahora que he vuelto solo quiero ver a mi hermano y volver a casa, y una amiga me ha dicho que está aquí – poniendo sus manos en sus piernas.

- Pero es... imposible – sin creerse que el joven estuviera ahí enfrente – ¿tienes alguna prueba de ser tú? – recuperando la compostura.

- Bueno, sí la necesita - se quitó la gabardina dejándola a un lado de la silla y chocó sus palmas haciendo que de su brazo mecánico saliera un fina hoja de espada – creo que esto es suficiente, hace años que no hago alquimia, y necesito algo de entrenamiento – se quejó moviendo su cuello.

- Entonces eres tú... – sentándose en su sillón – Alphonse te ha estado buscando desde que desapareciste, se ha convertido en un gran alquimista, y su examen de alquimia es dentro de poco – ya más calmado - ¿Alguien más sabe que estás aquí? – preguntó.

- Solo Roze, una antigua amiga que me encontró cuando volví – mirando a su alrededor - ¿Tiene planeado la prueba de Al ya?.

- La verdad es que no he tenido tiempo, pensaba hacer que luchara conmigo y se bajaran los humos un poco, pero no tengo ni ganas ni tiempo – dando un leve suspiro.

- ¿Puedo hacerlo yo? – deseando una respuesta del general.

- ¿Qué? – algo desconcertado.

- ¿Podría ser yo quien combatiese contra Al?. Así podría probarle y entrenar un poco, a ver si estoy en forma para ganarle, o me ha superado – sonrió.

- Sí... podrías hacerlo, así ya mato dos pájaros de un tiro, tus últimos exámenes en los cuatro años, y el examen de Al – meditó - ¿Sabría que está luchando contra su hermano?. Algo me dice que no querría lastimar a su hermano mayor nada más haberlo encontrado.

- No se preocupe por eso, nadie me verá la cara hasta después del combate, después de eso volverá a cada con Al, seguro que Winry está deseando tirarme una llave en la cabeza – rió débilmente.

- Ella está aquí – sentenció.

- ¿Cómo dice? – extrañado.

- Al le pidió que viniera para que viera su examen de alquimia, ella está en el cuartel alojada también – miró unos papeles – si quieres puedes verla ahora – le miró a los ojos.

Ed estaba algo confundido, sabía que Al estaba en el cuartel, pero no tenía ni idea de que Winry también estaba en él. Estaba algo confundido¿iría a verla?. ¿O la vería mañana?. La verdad era que tenía muchas ganas, cuatro años sin saber nada... ¿Abría cambiado mucho?. Y lo más importante ahora que caía... ¿por qué se preocupaba tanto por Winry?. Era algo ilógico, pero no tuvo mucho tiempo a pensar ya que en menos de un segundo un chico de cabello negro seguido con un perro entraron rápidamente en el despacho cerrando fuertemente las puertas a su paso.

- ¡Papá! – gritó el niño felizmente mientras corría hasta Mustang... Ed no entendía nada.

- ¡Takeshi! – gritó el sorprendido - ¿Dónde está tu madre? – mirando a su alrededor.

- Me dijo que subiera, que hoy era el día – sonrió infantilmente – ella se ha ido a hacer cosas – encogiéndose de hombros y miró ligeramente a Ed - ¿Quien es ese papá? – le señaló.

- Eh... General... – murmuró el rubio - ¿Está casado y... con un hijo? - parecía que iba a entrar el shock en cualquier momento cuando este asintió.

- Yo soy Takeshi Mustang – dijo alegremente en niño - ¿Y tú quien eres?.

- Él es un conocido – se adelantó su padre – Ahora papá va a terminar unas cosas y luego te llevaré a algún lugar¿de acuerdo? – lanzó una mirada a Ed – Mientras tanto Edward jugará contigo – señalando al joven alquimista.

- ¡Qué? – preguntó levantándose rápidamente - ¿tengo cara de niñero o que? – señalándose a si mismo – No pienso cuidar de su hijo – negó rotundamente.

- Vas a cuidar de Takeshi si quieres luchar contra Al, así que tu eliges – comentó suspicazmente – puedo apañármelas sin ti, además no será más de una hora – quitándole peso con la mano.

- Está bien – musitó entre dientes – pero antes de que me largue con tu hijo me contestaría a una pregunta – se giró muy seriamente.

- ¿Cuál es? – parecía que había algo de tensión entre ellos en esos momentos.

- ¿Quién fue la desesperada? – preguntó rápidamente de allí antes si quiera que el general se inmutase, después de todo, Ed no quería quedar carbonizado.

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Una chica rubia de hermosos ojos azules caminaba por el cuartel, había desayunado muy bien y extrañamente, un montón de jóvenes se le habían quedado viéndola fijamente durante un rato hasta que Al se sentó a su lado y apartaron la vista cuando salió, la faceta ya conocida por ella, 'hermano, casi padre sobre protector'. Su amigo se había ido para hablar otra vez con el general, antes de cruzarse con una gran bola de pelos y un mini Roy mustang corriendo para llegar al despacho de su padre... Por esa razón Al prefirió esperar a que el niño estuviese más lejos de su padre, no quería que le formara uno de sus dramas de '¿a que mi niño es una ricura?' o '¿podrías quedarte un rato mientras yo hago cosas?'. Esas eran la mayoría de las preguntas que hacía y nadie se quería meter en su camino cuando estaba de ese plan... Ella conocía al pequeño Takeshi, Riza era buena madre aunque amenazaba demasiado a su marido a su parecer... y hoy era el día de, 'Te toca quedar con tu hijo mientras yo hago cosas que no puedo hacer mientras él está aquí y tu estas en el cuartel'. Si no se equivocaba.

Se paró en una ventana y suspiró, el cuartel no era un aburrimiento según parecía. Sonrió y respiró hondamente, le gustaba la calma por la mañana, miró hacia abajo y se sorprendió al ver que ahí estaba el hijo del general jugando con su perro mientras un tipo extraño le vigilaba.

- '¿Quién será el niñero esta vez?' – se preguntó mientras seguía mirando la escena, estaba en la segunda planta, así que se podía oír la conversación.

El pequeño se acercó a la persona que estaba apoyada en la pared, y al parecer le pedía que jugara con él, cosa que el mayor se negaba. Eso no se le hacía a un chico de tres años, Winry puso una mueca como si no estuviera de acuerdo con eso. El pequeño le cogió de la mano y lo llevó a un lugar más apartado de la pared, donde daba el sol y otra vez le pidió que jugara con él y su perro, a lo que este volvió a decir que no que sino jugara con el perro que tenía cosas más importantes que hacer, o algo por el estilo y solo cuidaba de él por obligación. Eso ya no le gustó nada a Winry por que el niño parecía a punto de llorar y el adulto se dio cuenta de eso y quería arreglarlo.

- O.. Oye, no llores ¿vale? – mirando al niño – Jugaré contigo – resignado – pero dime una cosa antes¿sí? – permitiendo que el pequeño le viese la cara.

- ¿Qué cosa? – poniéndose el dedo en la boca.

- ¿Quién es tu madre? – algo más serio que antes.

- Mamá – contestó rápidamente.

- No, no – negó con la cabeza – no me has entendido, digo como se llama – para que entendiera.

- Riza – no comprendiendo muy bien - ¿conoces a mamá?.

Entonces el adulto se empezó reír frenéticamente bao la mirada desconcertada de la chica y la atenta del niño. Ninguno de los dos comprendía por que lo estaba haciendo, pero el pequeño fruncía el ceño ligeramente como si no le gustara que se riera de su madre, y la muchacha por más vueltas que le daba no se enteraba.

- ¡Con la teniente Riza! – gritó en medio de carcajadas por el suelo - ¡No me lo hubiera podido imaginar que esos dos...! – pero no pudo terminar ya que otro ataque de risa empezó - ¡Es muy bueno, y además con un hijo! – golpeando el suelo mientras intentaba incorporarse levemente.

- ¡No te metas con mamá! – la verdad es que no lo hacía, pero parecía que el pequeño había entendido mal, miró a su perro - ¡ataca! – instintivamente el mayor quiso frenarlo, pero era muy tarde, estaba en el suelo con la capucha caída y su cara siendo lamida por un perro.

La muchacha emitió una leve sonrisa ante la actuación de esos dos, parecían hermanos de cómo se llevaban. Tenía una enorme curiosidad por saber quien era la persona que estaba cuidando al pequeño, por lo que se veía no tenía mucho tacto con niños pero conseguía hacerlos reír, ya que el pequeño Takeshi ahora era el que reía por la situación actual del adulto. El perro no le dejaba ver la cara del adulto, mientras este soltaba mil y una injurias sobre los perros y que siempre le trataban igual... Esa voz... No, no podía ser, debía de estar alucinando en esos momentos, aunque la voz de aquel joven... le resultaba extrañamente familiar... Si pudiera ver solo su cara.

- ¡Ya basta chucho que no soy un juguete de goma! – se quejó el alquimista mientras intentaba quitar al animal de encima - ¡Ahora verás perro del demonio! – juntó sus palmas, y un eco de fondo sonó.

Lo que para el muchacho fueron segundos, para Winry fue una eternidad. Como un joven rubio se quitaba al perro de encima daba un salto para atrás y ponía las palmas en el suelo mientras salía un bloque de piedra que bloqueaba el camino al perro. El joven ahora sonreía, y se le podía ver la cara... la chica estaba en shock. No parecía tener más de 20 años, cabello rubio largo cogido en una coleta que no llegaba más abajo de su pecho, unos brillantes ojos dorados que parecían divertidos con la situación que ahora mismo estaba viviendo, y una característica sonrisa que según la chica conocía, solo una persona podía poseer. Quería gritar el nombre del chico que al parecer estaba abajo, que la mirara, que supiera que lo había visto, que fuera él esta vez, pero solo un murmullo salió de su boca, pues su cuerpo estaba paralizado.

- Ed...

Continuará...

Bueno xD ¿Cómo lo he dejado verdad?. Es que me gusta dejaros con la intriga no es por nada personal u.u además en el próximo capítulo conoceréis al verdadero Takeshi, este solo era el inocente niño hijo de Roy... En el próximo conoceréis su lado oscuro XD, el lado oscuro de Takeshi Mustang, un niño con la inteligencia de un adulto cuando le da la gana :P. Espero que disfrutéis.

Aru: Muchísimas gracias por dejarme review y sí n.n Edy es un amor, es el niño más lindo... pero que no se junte con Takeshi... sino... Roze es que la quise poner más madura a pasado el tiempo y tenía que cambiar de ser una devota religiosa u.u. XD El nombre de Alphonse ya verás por que es aunque tardará un poquito. El examen... el examen es tan relativo... la pelea... bueno aquí tiene el capítulo nuevo n.n.

Hanasaki: Gracias por leerla, en serio yo no creí que tanta gente la leyera :P Y sí soy mala xD soy la bruja del cuento que lo fastidia en todo... Mujer... más o menos haré algo de esa pareja, el final de este capítulo ya dice algo ¿no es cierto :P?. Nos leemos.

Koibito – tenshi – to – tsuki: XD Siempre lo dejo en lo mejor, es mi ley de vida, sino lo hago no puedo vivir es que así es como yo lo veo... cuanto más suspense dejes, mejor estarás :P. Si Edy es una monada ya lo he dicho pero si se junta con Takeshi las cosas cambiarían para mal u.u. Mira ya está el capítulo XD.

Ishida Rio: No te preocupes mujer, todo el mundo odia a algún personaje con su alma, yo por ejemplo a la Kykio de Inuyasha no la soporto ni en pintura ¬¬ la muy zorra. Bueno xD creo que lo has adivinado, pero eso será un poco más adelante... Y el nombre de oscuridad es por que cuando Alphonse hizo su examen de alquimia, ocurrió algo muy extraño... de ahí Darkness, ya lo verás en el combate que pronto haré. XD suerte con tus trabajos, nos leemos.

Ann Eleine: Si xD Edy es una monada pero luego la sinceridad de los niños y sus preguntas es un tormento. Sí lo sé, pero es que Takeshi es demasiado listo para su edad solo tiene 3 años para cumplirlos y fíjate en el cap 5 cuando lo suba que parece tener muchos más u.u. No la verdad es que entraba en un leve shock u.u como habrás leído pero bueno :P. Bueno aquí te dejo amiga, espero que te vaya bien y yo seguiré escribiendo cosas de este fics y de otros muchos que tengo planeados jeje.

Dark Zeldalink: Bueno te adelanto algo del fics... en capítulo seis se llama Doble niñero. ¿A que se deberá? Piénsatelo.

Lovelydeadgirl: Sí lo de la capucha es que es una de mis cosas personales xD a nadie más se le hubiera ocurrido algo tan simple como ponerle una capucha pero bueno... Y lo de Darkness ya lo adivinaréis dentro de un par de capítulos. Y si combaten algún día... ¿Quien ganará? Se aceptan apuestas xD.

Kaori Asamiya: XD Si creo que unas tres millones de veces me has dicho que es mono, por lo demás no te preocupes, Takeshi será el de siempre y sí, intentaré sobre el capítulo 9 poner las escenas que tanto te gustan pero recuerda que esos críos son muy pillos y estropearán la mayoría, solo recuérdalo u.u. Tengo éxito por que los continuo pronto no como tu Aneue querida xD o ese es mi parecer.

Kayter: Claro que no me desviaré del argumento principal pero la paranoia siempre estará latente, pero bueno es que la comedia es parte del plan por que sin mis 2 personajes originales esto estaría más muerto que un cementerio u.u así que agradece.

Dadaiiro: Bueno gracias por los halagos, la reacción algo... sorpresiva, pero con la interrupción de el pobre Takeshi n.n. Lo de no encuentre forma alguna es muy extraño... por que puede que un rayo cayera después de otro... quien saber... u.u.

Anzu Zoldick: Hola n.n gracias por decir cosas tan lindas, no es nada, yo lo hago por liberar mi mente o.o cosa que no me lo creo ni yo XD. No importa y es verdad no pegan u.u ni con súper glup, Y un lemon de ellos... como que no estoy pensando en eso por el momento xD así que te aviso cuando se me ocurra u.u.

Diana – Chan: Pues te ha pasado justamente lo mismo que me pasó a mi cuando me di cuenta de que tenía unas ganas locas de hace una continuación de la serie u.u. Espero que te haya gustado el capítulo jeje.

Muchísimas gracias por sus halagos y comentarios y bueno como ya es costumbre os dejaré un poquito de la continuación del próximo capítulo para que tengáis menos ganas de descuartizarme... o de más... quien sabe... Tened paciencia para que actualice que es una poquita, mucho menos que para los otros fics míos... Espero que os guste.

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Y el fics continuará así...

- Tranquila no te dejaré sola – besando suavemente su cabello – sabes que siempre te cuidaré, y que te quiero demasiado como para dejarte sola – medio sonriendo.

- Yo también te quiero mucho – soltó entre sollozos, que esa frase solo la pudo oír él... o eso pareció.

Desde un rincón del pasillo, tres individuos acababa de llegar y divisaron la escena de la que parecía una feliz pareja abrazándose.

¿Por qué Al abrazará de esa manera a Winry y le dirá que la quiere o.o?

¿Quiénes serás los 3 individuos que están ahí? Os daré una pista son un adulto un niño y un perro xD

Si quieres saber como acaba este lío no dudes en leerte el próximo capítulo n.n