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"Orgulloso Corazón"
Capítulo 4
Había pasado exactamente una semana desde mi llegada oficial al Planeta Vegetasei. Desde ese momento, decidí que no tenía pensado en salir de mi pequeño lugar, más bien, me la había paso encerrada por mi propio bien, rara vez en compañía de Vados. Sin embargo, lo más extraño de la situación actual, fue el hecho de que ninguno de los Saiyajins se habían atrevido a solicitar mi presencia, ni a molestarme en mis aposentos. Ni el Rey Vegeta, ni la Reina Gyda y, mucho menos, el Principito malcriado de Vegeta. Aunque tenía que reconocer que me importaba un carajo su preocupación sobre mí estado, pero no podía ignorar el hecho de que me encontraba una poco curiosa sobre lo que ese par de Reyes estaban haciendo en ese preciso momento y, mucho más curiosa, sobre el paradero de Vegeta, del cual no había tenido noticia alguna desde hace más de una semana.
—Milady ¿se le ofrece algo más antes de retirarme?
La voz de Vados me sacó bruscamente de mis pensamientos y provocaron que me pinchara el dedo con una de las agujas que estaba utilizando en ese momento para tejer. Eso, fue algo que mi madre me enseño hacer mucho tiempo atrás, me decía que si me encontraba nerviosa o aburrida, podía usar mis habilidades para tratar de calmar mis ansias o mi óseo.
—¡Ah! — fue lo único que salió de mis labios mientras llevaba mi dedo pinchado directo a mi boca para saborear mi sangre.
—Por favor, déjeme ayudarla—dijo Vados en cuanto dio unos pasos a mi dirección y con un leve movimiento de sus dedos, el pequeño pinchazo desapareció en un abrir y cerrar de ojos.
Quedé en silencio y estática por un segundo, sin poder apartar mis ojos de la dirección en la cual hace un momento había una pequeña herida por culpa de mi descuido.
—¿Mejor? —me preguntó mientras esbozaba una sonrisa.
—Sí, muchas gracias—respondí a medias reaccionar adecuadamente.
—Está bien, su majestad—dijo para captar mi atención—Puede preguntar.
Le sostuve la mirada por un segundo.
—¿Qué eres? ¿De dónde vienes? —le pregunté sin intenciones de apartar mis ojos de su dirección.
Vados suavizó las facciones de su rostro para darle entrada a una seria expresión y quedó en silencio por un par de segundos antes de contestar adecuadamente a cada una de las preguntas que le formulé.
—¿Puedo?—señaló el sillón que se encontraba delante de mi dirección y al mismo tiempo solicitó mi permiso para que pudiera tomar asiento.
—Claro—accedí inmediatamente ante su petición.
Una vez que tomó asiento, guardó silencio por un microsegundo antes de contestar a todas mis preguntas y dudas.
—El nombre de mi planeta de origen es Angeling—contestó una vez que posó sus ojos en mi dirección—, es… era un planeta alejado en ese sistema solar—pausó por un momento para tomar una bocanada de aire—, pero solamente quedamos mi hermano y yo.
—¿Hermano? —pregunté en automático.
—Su nombre es Whiss y trabaja en la sección número 2, la cual pertenece al departamento de "Ciencia y tecnología".
—¿Sección 2? —repliqué, espontáneamente—No entiendo nada de lo que estás hablando ¿Secciones?
Vados soltó una leve risita gracias a mis preguntas y cara de confusión.
—Perdone, su majestad—dijo, y moderó su risita—Pero sí le hubiera echado un vistazo a los planos que, hace exactamente una semana le proporcioné sobre la función y secciones del palacio, no estaría tan confundida en este momento.
Le mostré mis dientes en señal de culpa, ya que tenía toda la razón. Gracias a mi falta de interés, evité por completo el aprender sobre el funcionamiento y las divisiones del palacio. Y claro que lo hice, sí mi único objetivo era encontrar una salida inmediata de ese planeta. Por ningún motivo estaba dispuesta a extender mi estadía sobre ese desafortunado lugar, el cual tuvo la desdicha de ser habitado por esa raza tan falta de modales y educación.
—Lo siento—me disculpé—Pero luego tendrás la oportunidad de regañarme por ese motivo—pausé por un instante—, ahora quiero que continúes con tu historia ¿Cómo terminaron aquí?
—Por el simple hecho de que mi hermano y yo, éramos rehenes reales.
Quedé en silencio por un momento para meditar sus últimas palabras.
—¿Eso quiere decir que tu hermano y tú…— no fui capaz de terminar, ya que Vados me lo impidió drásticamente.
—Así es, su majestad—dijo, y bajó la mirada por un segundo—, éramos los único herederos al trono de Angeling—confesó una vez que volvió a posar sus ojos a mí dirección.
—Aún lo son—dije, rápidamente.
—Dije que lo éramos, ya que prácticamente mi planeta está en ruinas—pausó por un momento—, vera, el Emperador Lord Freezer, con la ayuda del ejercito Saiyajin, erradicaron a todos los de mi raza—pude visualizar como cerró su puño al continuar con su breve historia—, mi hermano y yo, somos los únicos y últimos de nuestra raza.
Solté un leve, pero profundo respiro justo en el momento que terminó su última oración.
—Lo siento mucho—dije, y le mostré una débil sonrisa para animar el momento. —Pero dime ¿Cómo es que ustedes lograron sobrevivir?
—Fue petición del Rey Vegeta—dijo, y soltó un leve suspiro—De alguna manera, él descubrió la inteligencia y lo hábil que era Whiss para la ciencia, y así fue como terminó en el laboratorio—pausó por un momento para tomar una pequeña bocanada de aire—, en cuanto a mí, yo estaba destinada a la sección número 4—me miró directamente por un momento y fue testigo de mi expresión de confusión en el rostro.
Le sostuve la mirada y le sonreí, con resignación por mi torpeza y confusión dentro de la conversación.
—En palabras más claras, estaba destinada al prostíbulo—continuó hablando, sin intenciones de despegar sus ojos de mi rostro—, pero gracias al Príncipe Tarble, estoy en la sección número 2, en el departamento de salud y enfermería… por mi habilidad.
Abrí mis ojos como platos al escuchar sus últimas palabras. Era cierto, había olvidado por completo la existencia del hermano menor de Vegeta e hijo del segundo matrimonio del Rey Vegeta con Gyda.
—¿Te refieres al hermano menor de Vegeta?
—Sí—replicó, y fui testigo de cómo se ruborizó. —El príncipe Tarble y yo, nos conocimos el primer día que llegué a Vegetasei, y desde ese momento, establecimos una fuerte conexión—desvió por un segundo su mirada para tratar de ocultar sus mejillas ruborizadas al pronunciar su nombre.
Le miré por un segundo y fue inevitable soltar una leve risita de complicidad.
—Vados ¿El príncipe Tarble y tú…?
—No, por supuesto que no—replicó inmediatamente, dándole más protagonismo a sus nervios y volviendo sus ojos nuevamente a mi dirección—me refiero a que compartimos muchas cosas en común, música, literatura clásica, y…
—No tienes que darme explicaciones—le dije, y le mostré mis dientes descaradamente—, es sólo que soy muy curiosa—terminé de decir mientras soltaba una leve carcajada.
Vados solamente se limitó a soltar una leve risita de nervios al descubrir que cayó en mi pequeña trampa.
—Regresando al segundo tema—dije, y moderé mi voz para poder continuar—Explícame como esta dividió el palacio y sus secciones, por favor.
—Vera, el palacio esta dividido en cuatro secciones—comenzó a explicarme—, la primera corresponde a "Arte y cultura", la segunda corresponde a "Ciencia y tecnología", también de ahí mismo, se desprende el departamento de "Salud y enfermería", adónde pertenezco—pausó por un momento para tomar una bocanada de aire y así, poder proseguir con su breve explicación—, la tercera corresponde a "Deporte y entrenamiento", ahí es dónde se entrena al ejercito Saijayin, y la última corresponde a "Placer".
—¿Placer?
—Es el prostíbulo del palacio, ahí es adónde acuden los Saiyajin para satisfacer sus necesidades.
—¡Oh! —fue lo único decente que salió de mis labios. Sin embargo, tenía que preguntar.
—Vados, las mujeres que visten ropas de diferentes colores son…
—Esos colores las distingues de las demás mujeres, y resalta que pertenecen a la sección 4 del palacio.
Quedé en silencio por un momento y recordé el primer día que llegué a Vegetasei, de cómo ese grupito de mujeres con ropas de colores diferentes, posaron sus ojos amenazadores y llenos de desprecio sobre mi persona.
—Entonces ¿Podías explicarme porque sentí que sus miradas desprendían total rencor hacia mí? Porque fue inevitable el no poder ignorarlas.
Vados tragó saliva para aclarar su garganta y poder contestar a mí pregunta.
—Por el simple hecho, de que varias de ellas, han pasado por la cama del Príncipe Vegeta—contestó, y me miró directamente—Lo más seguro es que se sintieron amenazadas por su presencia. Sin embargo, yo no me preocuparía por ella, si no por Ginger.
—¿Ginger?
—Sí, la mujer pelirroja que se encontraba al principio, ella es la encargada de monitorear el prostíbulo, y era la favorita del Príncipe hasta….
Se detuvo de golpe.
—¿Hasta qué? ¿Qué sucede?
—Lo siento mucho, ya he hablado suficiente—replicó, y se levantó de su lugar haciendo la finta de que emprendía camino a la salida.
—Ya lo has hecho—le dije, justo cuando me levanté de mi lugar para detener su paso—Por favor, Vados, continua… te lo pido como una amiga, no me obligues a ordenártelo como la futura Reina que soy.
De alguna forma me sentí culpable en ese momento, por prácticamente, obligarla a que me confesará todos los secretos posibles sobre la familia real y saiyajin.
—Hasta que apareció No.18—soltó de golpe y se volvió en su lugar para verme a los ojos.
Quedé petrificada por un momento al escuchar su última confesión.
—¿La dama de compañía de la reina Gyda?
—Sí, desde que ella llegó al palacio hace dos años atrás, el Príncipe Vegeta deshecho los servicios de Ginger por los de No.18—pausó por un segundo—, y creo que al verla a usted, como futura esposa del Príncipe, pensó que sus posibilidades de recuperarlo, serían prácticamente nulas y la sintió como una amenaza.
Al re-escuchar la últimas palabras de Vados sobre la relación que existe entre Vegeta y No.18, se me revolvió el estomago. No por el hecho de que ese par compartieran la misma cama, sino por el hecho de que no se lo iba a permitir. Claro que aún sostenía mi postura de no compartir la cama con ese salvaje, sin embargo, por ningún motivo le iba a permitir al muy cabrón de Vegeta, humillarme de esa manera y, mucho menos, que sus putas divulgarán cosas que no fueran de su incumbencia. Sobre todo No.18.
—Por favor, le suplico que no comenté nada de lo que hablamos—dijo Vados para captar mi atención, consiguiéndolo.
Le miré por un segundo y asentí con la cabeza.
—No te preocupes, puedes confiar en mí—le dije.
—Lo mismo le digo, su majestad.
Intercambiamos una sonrisa de complicidad y quedamos en silencio por un segundo, hasta que el sonido de la puerta nos interrumpió con descaro e inmediatamente Vados se dirigió a abrir la puerta sin dudarlo ni un segundo.
—Lo siento mucho, querida, no haber venido en estos días—dijo la voz de Gyda, una vez que atravesó la puerta junto a su dama de compañía.
—No se preocupe, su alteza—repliqué, e incliné levemente mi cabeza en señal de respeto, pero fue inevitable echarle un leve, pero intenso vistazo a su dama de compañía.
—Eso imaginé—dijo Gyda para captar mi atención, consiguiéndolo—Bien, sólo paso a entregarte tu vestido para la cena de compromiso de esta noche.
Con un sólo movimiento de su mano, le ordenó a No.18 que dejará sobre la cama el pequeño paquete adornado con un listón color rojo que traía en sus manos.
—No tenía porque molestarse—le dije, y me posé a unos cuantos centímetros de distancia del paquete.
—No es molestia, querida—replicó Gyda y me mostró sus dientes—El Rey Vegeta decretó que solamente tú, llevarás vestido rojo, el color que representa a nuestra raza.
Le sostuve la mirada por un segundo y le mostré una leve sonrisa.
—Gracias—fue lo único decente que salió de mis labios.
—Bien, me retiró—me dijo, y se dio la media vuelta para comenzar a caminar hacia la salida—Aún tengo que checar los últimos preparativos de la cena.
—Solamente una petición más, su alteza—dije rápidamente para detener su paso, consiguiéndolo. —Usted sabe perfectamente que no me interesa en lo más mínimo la seguridad y estado del Príncipe Vegeta, sin embargo—pausé por un segundo para tomar el valor de terminar mi oración—no he sabido nada de él en estos últimos días…digo, como futura esposa de Vegeta, tengo el derecho de saber sobre su paradero.
Gyda se volvió en su lugar para clavar sus ojos esmeraldas sobre mi dirección al escuchar mis últimas palabras.
—Verás, querida— comenzó a hablar—, hubo unos problemas con unas bases Saiyajins en algunos de los planetas que están bajo el poder del Rey Vegeta y, obviamente Lord Freezer, así que su padre personalmente le ordenó que restableciera nuevamente el orden—me mostró sus dientes—No te preocupes, te aseguro que Vegeta no tardará en llegar y regresar sano y a salvo.
«Ojala y no lo hiciera, pensé. »
De un momento a otro sentí la fría mirada por parte de No.18, pero no duró por mucho. ¿Acaso estaba celosa de que preguntará por su hombre? Y sí así lo fuera, no iba hacer la primera vez.
—Eso espero—mentí, no podía fiarme de Gyda, algo en ella no me dejaba hacerlo.
Gyda me sostuvo la mirada por un segundo antes de girarse sobre su lugar e indicarle a su dama de compañía que se retirarán.
—Te veo esta noche, querida—dijo mientras seguía su camino a la salida.
Una vez que se cerró la puerta tras sus espaldas, pude respirar libremente.
—¿Se encuentra bien? —preguntó Vados.
—Sí, es sólo que es mucha información para un sólo día—respondí, y me senté sobre mi cama. —Necesito descansar un momento, por favor—le dije.
—Como usted lo ordene.
Vados se giró sobre su lugar para salir rápidamente de mi habitación y así, para poder cumplir mi petición de quedarme sola por un momento y poder descansar.
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—¿A qué hora llega mi hijo? —preguntó Gyda mientras caminaba por el largo y principal corredor del palacio.
—Dentro de 10 minutos—replicó No. 18 mientras le seguía el paso a su reina.
—Bien—dijo Gyda, y se detuvo por un momento. —Y dime, No.18 ¿Qué te dijo el idiota de Kakaroto sobre Vegeta? —se volvió en su lugar para clavar sus ojos esmeraldas sobre su dama de compañía.
No.18 tardó en replicar y le sostuvo la mirada.
—Que tenía otros asuntos más importantes, que solicitar mi presencia—contestó No.18, a secas. — ¿Cree que me este evitando porque está viendo a otra? —preguntó inmediatamente.
—¿Cómo a quien? ¿Ginger? ¿Bulma? —replicó Gyda con otras preguntas. — Es absurdo, ¿Acaso son celos lo que percibo de ti, No. 18? —le miró directamente a los ojos.
—Claro que no, su majestad, es sólo que…—pausó por un segundo antes de concluir su oración—fue muy extraño que la princesa terrícola preguntará por Vegeta.
Gyda quedó en silencio por un momento, meditando las inquietudes por parte de su dama de compañía.
—Ahora que lo mencionas, tienes toda la razón—le miró directamente a los ojos—Pero bien, ahora enfócate en recuperar las atenciones de Vegeta, otra vez.
No. 18 asintió con la cabeza en señal de afirmación ante las últimas palabras de la reina saiyajin.
—¿Y qué noticias me tienes sobre la presencia de Lord Freezer esta noche? —preguntó la reina Saiyajin mientras se giraba sobre su lugar para continuar con su camino.
—Solamente confirmó su asistencia a la ceremonia nupcial, no a la cena de compromiso—respondió inmediatamente.
—Ese estúpido de Freezer—replicó Gyda mientras dejaba salir un leve sonido de fastidio desde lo más profundo de su garganta—, el muy imbécil creer que puede jugar conmigo. Pero está muy equivocado.
No.18 le miró por un segundo antes de cuestionar.
—¿Aún le está dando largas a su promesa de destituir al Rey Vegeta y a su hijo para que el príncipe Tarble quedé en el trono?
—Así es, el muy bastardo dice que está en espera del momento adecuado, pero aún no veo iniciativa de su parte—pausó por un segundo—, al contrario, está haciendo mucho más fuerte su alianza con Vegeta.
—Le pido que sea paciente, mi reina—comenzó a hablar No.18—, por el momento, le recomiendo que sea cuidadosa, ya sabe que las paredes, aquí, tienen oídos—tomó una leve bocanada de aire—, y creo que no sería conveniente que el Rey Vegeta se enterará de sus encuentros clandestinos con Lord Freezer a sus espaldas.
Gyda se detuvo de golpe y se giró sobre su lugar para ver directamente al rostro a su dama de compañía.
—No soy estúpida, No.18—replicó inmediatamente en cuanto posó sus ojos llenos de enojo sobre ella—, pero me enferma el hecho de que no cumpla lo que prometió—terminó de decir una vez que se volvió en su lugar para continuar con su camino.
No. 18 le miró desde atrás y quedo en silencio por un momento.
—La comprendo totalmente—dijo, y continuó su camino tras su reina.
—Pero ya tendré tiempo de ajustar cuentas con Freezer—dijo la reina Saiyajin—, ahora lo único que me interesa es ver a mi hijo.
—Como usted desee, su majestad.
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Después de unos minutos, Gyda y No. 18 llegaron a la estación de aterrizaje del palacio, sólo para descubrir que el Rey ya se encontraba en el lugar, por la espera de su presencia y por la de sus herederos.
—Mi Rey—dijo Gyda en cuanto terminó su pequeña reverencia en señal de respecto a su marido.
—Mi reina—replicó el Rey Vegeta mientras depositaba un leve beso en el dorso de su mano en señal de cariño y respeto hacia la madre de su hijo menor.
Del otro lado de la sala, se pudo visualizar el aterrizaje de una de la naves espaciales pertenecientes al ejercitó saiyajin, y no tardó más de un minuto en abrir sus puertas para dejar salir a sus tripulantes.
—Madre—dijo Tarble en cuanto se detuvo a unos centímetros de distancia de sus padres.
—Oh, Dios mío—exclamó Gyda en presencia de su hijo—Mírate, estás muy guapo y fuerte—dijo, y extendió sus brazos para darle una calurosa bienvenida.
Tarble contestó inmediatamente ante su abrazo, sin reproche alguno.
—Sí continuas tratándolo como un bebé—habló la voz de Vegeta para captar la atención de los presentes y, obviamente, arruinando el momento entre madre e hijo—, te aseguró que jamás será capaz de convertirsé en un verdadero hombre y, mucho menos, en un guerrero Saiyajin respetable—finalizó en cuanto se detuvo tras su hermano.
—Siempre tan insensible, Vegeta—replicó Gyda mientras clavaba sus desafiantes ojos sobre su hijastro. —Nunca cambiaras.
Vegeta desvió los ojos de la dirección de la esposa de su padre y hermano, para posarlos directamente sobre los ojos del Rey del planeta Vegetasei.
—Padre—dijo, e hizo una pequeña reverencia en señal de respeto ante el Monarca Saiyajin—, tus ordenes fueron cumplidas—se enderezó de un sólo movimiento—Todo está bajo control, nuevamente, exactamente como lo solicitaste.
—Ese es mi hijo—replicó el Rey mientras posaba una de sus manos sobre el hombro de su hijo mayor en señal de total orgullo por haber cumplido sus órdenes. —Jamás tuve duda sobre tu fuerza y habilidad para restablecer el orden, nuevamente—agregó mientras esbozaba una amplia sonrisa de satisfacción.
Vegeta esbozó una amplia sonrisa de orgullo ante las alentadoras palabras de su padre. Sin embargo, el momento de satisfacción de Vegeta fue interrumpido vilmente por un leve sonido por parte de la Reina.
—Tarble, hijo mío, bienvenido—dijo el Rey Vegeta en cuanto volvió sus ojos sobre su hijo menor—¿Cuáles son tus reportes? —preguntó una vez que se posó frente al menor de los príncipes y posó sus fuertes manos sobre sus hombros.
—Excelentes, padre—respondió Tarble sin dudarlo—Se conquistaron los tres planetas que solicitaste y se dejaron establecidas las bases saiyajins correspondientes, cómo lo hemos estado haciendo durante los últimos años.
El Rey Vegeta soltó una leve carcajada de satisfacción.
—No cabe duda de que eres hijo mío—exclamó mientras le daba un leve apretón de hombro en señal de estar disfrutando el momento. —Raditz, quiero que prepares la primera visita de Tarble a la sección 4—posó sus ojos en dirección del saiyajin, escolta persona de su hijo menor. —Es momento que reciba su recompensa, por todo el esfuerzo que ha demostrado en sus últimas misiones—agregó sin intenciones de apartarse del menor de sus hijos.
—Por fin te vas a convertir en un verdadero hombre, mocoso—dijo Vegeta, y soltó una leve carcajada.
Tarble esbozó una débil sonrisa ante el incómodo comentario por parte de su hermano mayor.
—Pero eso será después de la cena de compromiso de esta noche—reafirmó el Rey Saiyajin.
—Esa estúpida cena, lo había olvidado por completo—confesó Vegeta mientras dejaba salir un leve sonido de fastidio.
El silencio se hizo presente por unos microsegundos.
—Deberías de hacer acto de presencia y visitar a tu futura esposa, Vegeta—sugirió Gyda para captar los desafiantes ojos de su hijastro sobre su rostro.
—Tú no me dices lo que tengo que hacer—replicó inmediatamente con toda la atención de seguir atacando, pero la voz de su padre lo impidió.
—Gyda tiene toda la razón—dijo el monarca—Modales, Vegeta. Recuerda que se obtienen mejor resultados siendo amable y cortés—le miró directamente a los ojos para agregar: —Y sobre todo, la buena voluntad de las personas para hacer lo que tú les ordenes.
Vegeta le sostuvo la mirada y entendió perfectamente el significado principal de las palabras de su padre. Sí aún seguía en pie el hecho de sólo utilizar el cerebro y habilidades de la Princesa terrícola, entonces tendría que ser un poco más delicado en su trato hacia ella y tacto.
—Entendido, padre—fue lo único que salió de sus labios antes de girarse sobre su lugar para emprender camino a la salida del enorme salón.
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—¿No te parece que es un diseño un poco vulgar? —le pregunté a Vados mientras no podía despegar mis ojos del atrevido escote que se formaba sobre mi pecho, dejando al descubierto gran parte de mis senos.
—Es un diseño muy bonito—contestó de inmediato—, pero es inevitable no prestar atención a todas esas partes expuesta de su diseño, que dejan la piel desnuda al descubierto. Sobre todo su delicado hombro, majestad.
Me giré sobre mi lugar para tratar de identificar las partes descubiertas del diseño en mi reflejo.
—Ni hablar del escote de la espalda—dije, y posé mis manos a la altura de mi cintura.
—Es una sola palabra, luce usted muy hermosa y provocadora—confesó Vados para captar mi atención, consiguiéndolo con éxito—, le aseguro que será el centro de atención de cualquier individuo del sexo opuesto esta noche—terminó de decir mientras soltaba una leve risita.
—Te aseguro que es lo último que deseo—repliqué, y solté un leve suspiro de resignación total.
Me senté sobre mi cama y eché mi espalda hacia atrás sin pensarlo dos veces. Pero mi curiosidad era más grande, que fue inevitable el no preguntar sobre cierto personaje que fue mencionado por mi dama de compañía y la reina Gyda.
—Oye, Vados—comencé a hablar una vez que enderecé mi cuerpo para quedar sentada sobre la cama. — ¿Quién es Freezer?
Pude visualizar como las facciones del rostro en Vados se suavizaron ante mi pregunta.
—Es el amo y emperador del universo—contestó Vados, con una seria expresión en su rostro.
—Creí que los Saiyajin eras los amos del universo—repliqué, sorprendida por la inesperada respuesta.
Vados quedo en silencio por unos segundos antes de proseguir con su larga respuesta.
—Vera, su majestad—comenzó a contestar nuevamente—Los condes, individuo que es elegido por los Saiyajin para mantener el tratado con ellos, obviamente monitoreados por la base establecida en su planeta, le responden al Rey Vegeta, y él a su vez, le responde a Lord Frezeer.
Medité por un momento la breve explicación e información que había recibido por parte de mi dama de compañía sobre la jerarquía que se desprendía del universo en el cual nos encontrábamos.
—A ver si entendí—dije, y me reacomodé en mi lugar—El primero en la lista, es el tal Frezeer, seguido por los saiyajin y al final están los condes de los planetas conquistados y bajo el poder de los dos primeros. ¿Cierto?
—Así es, princesa. Esta en lo correcto—reafirmó Vados con un leve movimiento de afirmación con su cabeza.
—¿Eso quiere decir que no hay nadie más fuerte y arriba de Lord Freezer? —pregunté, esperando una respuesta concreta.
Vados guardó silencio por un momento, y meditó por un segundo mi pregunta.
—Se dice que Lord Freezer teme que la leyenda del legendario Súper Saiyajin se cumpla y lo destituya de su poder—contestó a mi pregunta mientras posaba uno de sus dedos sobre su barbilla.
—¿Súper Saiyajin? —pregunté, aún más confundida.
—Perdone, su majestad, pero sí saliera de su pequeña caja de cristal y se diera una vuelta por la sección 1, sería capaz de comprender todas mis palabras.
De alguna manera tenía razón, pero ella era muy buena disipando todas mis dudas, que decidí ignorar su sugerencia de salir de mi cueva.
—Tienes toda la razón, pero no voy a impedirte que continúes con tu pequeña clase de historia—repliqué, y le mostré descaradamente mis dientes en señal de estar disfrutando de su breve relato sobre el origen de la raza saiyajin.
Vados esbozó una leve sonrisa de resignación y prosiguió explicando.
—Como lo desee, mi princesa—dijo, y entrelazo sus manos sobre su rezago para continuar—, cuenta la leyenda que cada 100 años, existe la presencia de este personaje, un saiyajin que supera sus habituales poderes y obtiene una fuerza incomparable—pausó por un momento para tomar una pequeña bocanada de aire—, y es capaz de conquistar el universo entero, si se lo propone.
—Oh, ahora entiendo—dije, y le miré directamente a los ojos—, pero no entiendo el hecho de que sí, Lord Freezer le teme tanto a la aparición de este súper saiyajin, ¿Por qué los mantiene con vida? ¿No es más sencillo eliminarlos y así olvidarse por completo de que la profecía se cumpla?
Vados guardo silencio por un segundo antes de replicar a mis preguntas.
—Por la simple razón de que los saiyajins son la única clase guerrera que posee una fuerza superior ante las demás razas, y son de gran utilidad para Lord Freezer, y su propósito de conquistar el universo—contestó sin dudarlo.
—No lo sé, si yo fuera el Rey Vegeta, no me confiaría en nada de ese tal Freezer—dije, y posé mis ojos en su dirección— ¿Quién puede asegurar que después de cumplir su objetivo, de conquista el universo entero, descartará la idea de eliminar a la raza saiyajin?
Quedamos en silencio por un momento, pero el sonido de la puerta nos interrumpió vilmente, provocando que Vados acudiera rápidamente a descubrir quien solicitaba entrar a mí habitación.
—Príncipe Vegeta—dijo la voz de Vados en cuanto cerró la puerta tras la presencia del heredero Saiyajin.
Mi corazón se detuvo unos microsegundos al escuchar el nombre de Vegeta, volví mis ojos a su dirección y me topé con su fría mirada e intimidante presencia. De un sólo movimiento me levanté de mi lugar y posé mis manos entrelazadas sobre mi regazo, y me atreví a hacer una pequeña reverencia ante su presencia. Sorpresivamente Vegeta contestó a mi saludo, haciendo precisamente lo mismo, y volvió sus ojos hacia la dirección de mi dama de compañía.
—Retírate—le ordenó, pero Vados no reaccionó, solamente posó sus ojos en mi dirección, esperando que confirmará la petición del Príncipe. —Te di una orden, obedece—volvió a hablar Vegeta, con un tono más rudo de lo normal.
—Está bien, Vados. Déjanos solos—le dije, y asentí con un leve movimiento de cabeza en señal de total acuerdo.
Vados hizo una leve reverencia ante nuestras presencia y salió de la habitación lo más pronto posible, dejándome a merced, nuevamente, del Príncipe Vegeta.
—No es que me interese en lo más mínimo como te encuentres en estos momentos—empezó a hablar Vegeta para captar mi atención, consiguiéndolo con éxito—, pero fingiré que si lo hago ¿Cómo te encuentras?
Como era costumbre en cada encuentro con Vegeta e intercambio de palabras, fue inevitable que mi sangre hirviera ante sus últimas y desvergonzadas palabras en el momento. Apreté el puño en señal de enojo, pero recordé que tenía que ser inteligente y no dejarme llevar por mis emociones.
—Creo perfectamente que eso, tú ya lo sabes—comencé a contestar mientras clavaba mis ojos llenos de rabia sobre su rostro. —Así que no tengo porque responder.
Vegeta frunció el ceño ante mis últimas palabras y dejo escapar un leve sonido de fastidio desde lo más profundo de su garganta.
—Veo que aún sigue tu insoportable insolencia hacia mi presencia—replicó, y dio unos cuantos pasos hacia mi dirección, los cuales provocaron que retrocediera inmediatamente. —¿Algún otro insulto de tu parte, princesa? —agregó en cuanto sentí su aliento muy cerca de mi rostro.
Le sostuve la mirada, sin dejarle ver lo nerviosa que me encontraba por la cercanía de su cuerpo y aliento sobre el mío.
—No—dije, a secas—por el momento—agregué inmediatamente sin dudarlo—, pero si solicito que se me permita trabajar en el laboratorio—continué hablando sin intenciones de apartar mi desafiante mirada sobre sus negros ojos—, para distraerme un poco y poder olvidar la desagradable sensación de estar entre ustedes, los saiyajin—terminé de expresar mientras tragaba un poco de saliva.
Vegeta me miró por un segundo antes de dibujar una cínica sonrisa sobre sus finos labios.
—Al menos ya estás accediendo a pedir las cosas con más delicadeza—dijo Vegeta, y acortó la distancia, bruscamente— ¿Eso quiere decir que accederás a cualquier petición sin reproche alguno? —preguntó en cuanto posó una de sus manos sobre mi hombro desnudo y comenzó a descender lentamente sobre la longitud de el.
Al sentir el calor del contacto de su mano sobre mi piel desnuda, fue inevitable que soltará un leve suspiro de asombro, y al mismo tiempo de repudio, que reaccioné en automático y estuve dispuesta a estrellar la palma de mi mano, nuevamente, sobre su rostro por su arrogancia, pero Vegeta fue mucho más hábil y tomó mi muñeca rápidamente para evitar el impacto.
—Eres una estúpida si crees que te voy a permitir que me pongas una mano encima de nuevo—dijo, y apretó con más fuerza mi muñeca, provocando que soltará un leve gemido de dolor.
—Lo mismo te digo, imbécil—le dije, y soporté lo más que pude su fuerte agarre—Aún sostengo mi postura de que jamás, escúchalo bien, jamás compartiré la cama contigo y mucho menos dejaré que pongas tus sucias manos sobre mí.
Vegeta me liberó de su agarré bruscamente y provocó que cayera encima de la cama. Me sobé por un momento la muñeca y posé nuevamente mis ojos a su dirección, y ahí estaba otra vez, mirándome desde arriba con aires de superioridad.
—Es una lástima, princesa—dijo, y se volvió en su lugar para darme la espalda y emprender camino a la salida de la habitación.
—Nada hará que cambié mi opinión sobre ti—exclamé, una vez que me puse de pie para verle directamente mientras caminaba hacia la salida.
Vegeta se detuvo de pronto ante mis últimas palabras y se giró sobre su lugar para verme directamente.
—Por cierto, lindo vestido—dijo, y le dio un rápido, pero evidente y descarado vistazo a mi escote—, no me será muy difícil despojaste de el—y me mostró su cínica sonrisa de satisfacción y triunfo total sobre mi persona.
—En tus sueños, idiota—fue lo único inteligente que salió de mis labios ante sus últimas palabras.
—Tal vez no—replicó Vegeta, sin intenciones de borrar su cínica sonrisa y se volvió en su lugar para salir rápidamente de mi habitación.
Inhalé un poco de aire y lo solté lentamente de mi sistema, me senté nuevamente sobre mi cama y fue inevitable el sentir una horrible sensación en mi estomago gracias a sus últimas palabras
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Vegeta
Era de admirar la fortaleza de la mujer terrícola. De alguna manera, encontraba fascinante el fuerte carácter de esa mujer, pero había algo en ella, algo que me hacía desearla y poseerla en medio de su insolencia. «No, Vegeta, aleja ese pensamientos de tu mente—me dije—recuerda que solo se necesita de ella para obtener sus conocimientos sobre la tecnología de Corporación capsula y con ello, lograr vencer a Freezer». Recargué mi nuca sobre la orilla de la tina de baño, y le di un leve trago a mi copa de vino, y deje que el agua sobre mi cuerpo relajará la tensión del momento. Pero mis intentos fueron interrumpidos vilmente al sentir un par de manos sobre mi pecho desnudo.
—¿Qué demonios haces aquí?—pregunté al mismo tiempo que me percaté de quien se trataba.
—Te he extrañado en estos días—respondió No.18, sin intensiones de apartar sus manos de mi piel desnuda. Al contrario, decidió continuar descendiendo sus manos sobre mi pecho, hasta llegar a mi abdomen.
—No recuerdo haber solicitado tu presencia—le dije, y deje salir un leve gemido de fastidio ante su contacto.
—Vengo por mi propia cuenta—replicó, y continuó su pequeño recorrido sobre mi cuerpo con la ayuda de sus delicadas manos. —Déjame complacerte, mi príncipe—agregó y tomo mi miembro entre sus manos, masajeándolo lento y delicadamente.
Deje escapar un ronco sonido de placer desde lo más profundo de mi garganta gracias a sus movimientos, pero fue inevitable proyectar la imagen del momento justo en el cual despojaba a la princesa Bulma de su vestido rojo, y de un brusco movimiento detuve el contacto de No.18.
—¿Qué sucede? ¿Hice algo mal? —preguntó rápidamente.
Le sostuve la mirada y solté un leve, pero profundo respiro.
—Desvístete—le ordene inmediatamente y posé mi copa de vino sobre el suelo.
No. 18 sonrió ampliamente y accedió ante mi petición sin reproche alguno.
—Cómo lo ordené, su majestad.
Dejó caer su vestido y pude observar lo perfecta que era, poseía unos firmes pechos y unas caderas muy apetecibles a la presencia de cualquier hombre. Sin pensarlo dos veces se introdujo en la tina de baño e inmediatamente se sentó sobre mí regazo con las piernas abiertas, sin decir ni una sola palabra. Posó sus manos sobre mi rostro e intentó depositar sus labios sobre los míos, pero la detuve rápidamente y entendió el mensaje de inmediato. Acercó sus labios a uno de mis oídos y agrego:
—Hazme tuya.
Ante su petición, rodeé su pequeña cintura entre mis brazos y la reacomodé sobre mi regazo, y lentamente deslicé mi miembro dentro de ella. Sólo pude sentir como rodeó mi cuello con sus manos y soltó un leve, pero profundo gemido de placer al sentirme totalmente dentro de ella. Con cada movimiento de caderas, ella aceleraba el ritmo, y se dejaba guiar por cada embestida que depositaba en su interior. A pesar de estar a punto de llegar al clímax de nuestro intimó encuentro, fue imposible borrar la imagen de los carnosos labios que poseía la mujer terrícola, y de sus hermosos ojos azules. Ilusamente creí que el follar con No. 18, apaciguarían mis deseos de poseer a Bulma y quebrar su firme postura, pero no fue así. Una vez que terminamos, de un sólo movimiento aparté a No.18 de sobre mi regazo e inmediatamente abandoné la habitación de baño.
Continuará…
Notas de la autora (LiLiCo): Hola, principalmente quiero agradecer enormemente a las personas que se tomaron su tiempo en leer el capítulo anterior de mi historia, y sobre todo que hayan dejado su comentario y están al pendiente de mi fic desde el primer capítulo (Y a los lectores (as) que también están pendientes de mi fic, y no dejan comentario, también les agradezco mucho). Por otra parte, muchas gracias por sus favorites, follows y reviews. En verdad, se los agradezco desde lo más profundo de mi corazón y más, el saber que la historia es de su total agrado. Espero que hayan disfrutado del la actualización y que haya sido de su total agrado.
Ya saben, sí les gustó el nuevo capítulo, no olviden dejar su reviews/comentario. Eso, es lo que más me gusta de redactar y compartir mis historias: Leer sus opiniones.
Guest: Muchas gracias por tus comentario. En verdad me alegra mucho el corazón poder leer. Y créeme que yo también estoy ansiosa por concluir la historia, y más, el introducir a ustedes cómo es que ese par, que tanto se odia, terminan juntitos. Sobre tus últimas palabras, no te preocupes por ello, trató de ser lo más realista y decente sobre ese tipo de tema, como el abuso y las infidelidades, pero no puedo negar que para darle un poco más de "sabor y drama" a la historia, si voy a tocar ese tipo de temas (no mucho, lo prometo). Un enorme beso y abrazo adónde quiera que te encuentres. Saludos!
Paula: Muchas gracias por tus palabras. En verdad me alegra mucho el corazón poder leerte. Y sí, déjame decirte que desde el momento que se encontró con Vegeta, la pobre de Bulma le va a batallar de lo más bonito. Un enorme beso y abrazo adónde quiera que te encuentres. Saludos!
Karito: Hola. Muchas gracias por tus palabras. Y aquí tienes, espero y hayas disfrutado de la nueva actualización. Un enorme beso y abrazo hasta donde quiera que te encuentres. Saludos!
Sindy Milash: Muchas gracias por tus palabras. En verdad me alegra mucho el corazón cada unas de ellas, lo digo en verdad, es un enorme placer el leerte nuevamente. Primero que nada tengo que regañarte, no debes dejar tus deberes por leerme, primeramente esta el deber y luego el placer (jajaja no te creas, yo también lo hago xD). Sobre Vados, también es un personaje que no podía evitar incluir (e igual que Whiss). Y sí, de esta historia puedes esperar cualquier cosa (¿Ya lo notaste en la nueva actualización?) Cambiando de tema, espero y hayas disfrutado de la pequeña introducción de Tarble (creerme que yo, sí lo hice) y te prometo que veras más de su participación en los siguientes capítulos, de eso no hay duda alguna. Respecto a los hermanos de Kakaroto, lo escribí en plural, porqué pretendo introducir a Turles, como su hermano gemelo, perteneciente al ejercito de Freezer (spoiler), ya lo veras más a delante. Él también es clave importante en mi fic. En fin, espero y hayas disfrutado de la nueva actualización y te mando doble beso y doble abrazo como agradecimiento por tu constante participación en mi historia. Saludos!
