¡Naruto no me pertenece!
¡Se que no tengo perdón! Me demoré demasiado, ¡lo siento! Pero bueno, ¡aquí está la conti!
Sin más preámbulos ¡A leer!
~O~O~O~: Cambio de punto de vista.
~O~O~O~: Final
Capítulo 4:
Despertar por el bullicio del castillo no le parecía lo mejor del mundo a la nueva princesa del reino. Se levantó algo aturdida. ¿Qué podría estar sucediendo en el grandioso castillo Uchiha para que hubiera tal escandalo? Entonces, Hinata, sin pensarlo mucho ni mirarse en un espejo para comprobar que su largo y ancho camisón blanco no dejaba mucho a la vista salió al pasillo aun adormilada para ver como los ayudantes-se había adaptado a llamarlos así- y los mayordomos parecían muy ocupados arreglando cosas y haciendo uno que otro quehacer, parecían hasta nerviosos.
–Hija–La voz de su madre a su lado la hizo voltear con una sonrisa–Parece que aun estas dormida–Dijo su madre inspeccionando su vestir.
Solo hasta ese momento se preocupó por su aspecto notando que aun llevaba su camisón de dormir; se sonrojó bajo una risa divertida de su madre.
–Ven, vamos a arreglarte–Su madre la adentró en su habitación.
La madre de Hinata había elegido un hermoso vestido azul claro brillante- casi llegaría a ser blanco-con vuelos en blanco. Peinó su cabello en una cebolla, sin recoger su cerquillo y aquellos únicos mechones puntiagudos en todo su cuadrado corte de cabello, adornándolo con pequeñas presillas de perlas. Una vez terminado su arreglo se dirigió a su madre algo intrigada.
– ¿Sucede algo hoy? ¿Alguna festividad?–Preguntó la pelinegra menor.
–Algo aún mejor–Su madre le sonrió con dulzura–Vendrá el príncipe de un reino vecino, vamos a formar una alianza–
–Eso será bueno para el reino–Hinata sonrió.
–Antes el reino vecino era amigo del nuestro, pero un hereje de nuestro reino asesinó al Rey y a la Reina, los políticos decidieron que debían romper relaciones incluso después de nosotros nos encargamos del problema–Su madre se sentó en la cama–Él príncipe era muy joven y no podía tomar el poder. Pero al parecer sus nuevos tutores son más abiertos de mente–
–Me alegro–
–Bueno–Su madre se levantó–El príncipe no llegará hasta la hora del almuerzo, será mejor que supervise los arreglos de la cocina–
Hinata sonrió, a su madre le encantaba cocinar, era muy buena. Era natural que supiese, ya que ella había pertenecido a la rama baja de su familia, incluso ella sabía unos cuantos trucos que su madre le había enseñado a escondidas de su estricto padre. Suspiró mientras salía al balcón. Recordó a su hermana pequeña que había sido obligada a quedarse, su padre no consintió que se la llevaran. Por lo menos sabía que estaría bien, Neiji había prometido cuidarla. Bajó su mirada hacia el jardín y encontró a Sasuke rodeado de mujeres, seguramente de alta clase, notablemente fastidiado; pudo reconocer a la peli rosa que Itachi había nombrado como Sakura. Le dio gracia la manera en la que las alejaba como si fueran la peste o algo parecido.
Sasuke le daba miedo, esa salvaje mirada era demasiado para ella. Pero verlo ahí abajo pasando por problemas la hizo sonreír. No era que se burlara de él, ella no era ese tipo de personas que se alegraban por el mal del otro, pero se le hacía muy gracioso ver su cara de asco. En ese justo momento, Sasuke volteó su mirada hacia su dirección ignorando a las chicas que, aprovechando su baja guardia, se le colgaron encima. Hinata dejó de sonreír para sonrojarse: la había descubierto y se sentía en peligro, pues la mirada del joven pelinegro le había causado un pequeño temblor.
Las jovencitas, al notar la insistente mirada del príncipe menor buscaron la dirección hacia dónde miraba y encontraron a Hinata, la cual, al ver muchos pares de ojos sobre su persona se sonrojó aún más, no le gustaba ser el centro de atención.
– ¿Quién es ella?–Preguntó la peli rosa notablemente molesta aferrándose al brazo de Sasuke.
Sasuke, sin siquiera mirarlas se soltó de sus agarres y dio una leve reverencia a Hinata sonriendo ladinamente con diversión al notar que se ponía aún más roja. ¡¿Estaba jugando con ella?!
–Sasuke, ¿Qué haces? No tienes necesidad de hacer tal–Una de las chicas comenzó a reprocharle.
–Ella es mi hermana pequeña–Interrumpió el pelinegro molesto mirando a la jóvenes, quienes se sintieron avergonzadas de su actitud, de reojo incorporándose de su reverencia. Hinata lo observó sorprendida–Me parece muy vulgar de vuestra parte su forma de dirigirse hacia ella–
–Nosotras no–
–Como vuelvan a hacer algo tan imprudente, olvidaré que son mujeres–Cortó la posible escusa que seguramente le darían fríamente–Ahora, si me disculpan, tengo mejores cosas que hacer–Sin siquiera darles una reverencia a ellas, se volteó a Hinata y volvió a dar una corta reverencia en señal de despedida que fue respondida desde el balcón donde ella se encontraba.
Sakura observó, con algo de celos, como Hinata miraba al pelinegro marcharse. ¿Desde cuándo Sasuke tenía una hermana? Recordó que él Rey había vuelto a contraer matrimonio, seguramente esa joven era hija de la Reina. Apretó sus puños aún sin apartar la mirada y sin importarle que las demás jóvenes se marcharan susurrando alguna que otra cosa que, seguramente, tenía que ver con la princesa de ojos perla. Se volteó y siguió a las demás algo molesta, aunque no debería ya que ellos -Itachi, Sasuke y Hinata- eran formalmente hermanos…
~O~O~O~
Volvió a dejar el libro entre los demás del gran y largo librero de los muchos que había en la biblioteca real. Suspiró cansado relajando sus hombros. Ser el primogénito y como consecuencia el heredero al trono no era nada fácil. Gozabas de privilegios, sí; pero el principal –y el que más él apreciaba- se le era negado en cierta forma: la libertad.
Itachi quería sentirse libre de alguna manera, poder estar más tiempo con su hermano, pasear por los bosques, ir a la ciudadela, etc. etc. Pero sabía que tenía responsabilidades como futuro rey, por lo que trataba de dar lo mejor de sí. Miró la hora en su reloj de bolsillo: 10:47am. Debía terminar de leer aquel registro que se hallaba en una mesa no muy lejana de donde se encontraba para después alistarse para estar presente cuando el príncipe del reino vecino llegara, hace mucho tiempo que no veía a aquel pequeño que seguramente ya debería de tener la edad de Sasuke. Estaba por salir de la oscuridad de los libreros cuando vio que una figura femenina entrar en la sala. Se ocultó tras el librero al reconocerla: era su hermanastra pequeña, Hinata.
Sonrió. Hace dos días que no la veía atareado en sus responsabilidades. Tuvo que admitir que se veía muy bien ese día. Aquel peinado dejaba ver aún mejor sus finas facciones y sus extraños, y a la vez atrayentes, ojos perla. La observó mirar los estantes asombrada de su tamaño. Recordó que le gustaba leer. La vio adentrarse a uno de los pasillos que formaban los libreros, justo el que estaba antes del que él se encontraba.
La observó aun escondido en las penumbras como revisaba los libros hasta que pareció encontrar el que buscaba, pero resultó ser que el dichoso libro estaba muy alto y desgraciadamente –o afortunadamente- ella era algo pequeña. Salió de su escondite caminando a paso lento hacia ella sin que esta notara su presencia. Sonrió aún más, era muy despistada. Se colocó tras ella y estiró su mano hacia él libro que ella deseaba ganándose un suspiro de sorpresa de parte de ella, la pelinegra menor se volteó para ver a aquel que había sido tan amable en ayudarla llevándose una gran sorpresa.
– ¿Itachi?–Se notó confusa.
–Buenos días, lady–El sacó el libro y se lo tendió a ella, la cual lo agarró por inercia mientras se sonrojaba–Se ve radiante, como todos los días–Halagó.
–G-gracias–Agradeció el cumplido, el pelinegro mayor estaba muy cerca de ella, la tela de su vestido rozaba la tela de los pantalones del joven.
– ¿Sucede algo?–Preguntó con falsa preocupación, él ya sabía que sucedía, mientras se acercaba más con una pequeña sonrisa.
–N-no–
–Estas caliente–Dijo después de llevar una de sus manos a las mejillas sonrojadas de su hermanastra haciendo que ella cerrara los ojos fuertemente y apretara el libro contra su abultado pecho– ¿No tendrás fiebre?–Preguntó pasando su mano hasta la frente de la chica.
Ella negó con su cabeza sin poder hablar debido a la cercanía de su hermanastro mayor. Él se alejó para que ella pudiera respirar tranquilamente abriendo sus perlados ojos algo confusos. Itachi sonrió más y le tendió su mano.
– ¿Desea hacerme compañía? Me disponía a leer unos registros–
Ella lo miró con duda, pero al final aceptó su invitación posando su temblorosa mano, debido a los nervios, sobre la del pelinegro, quien comenzó a guiarla hacia una mesa con una lámpara y sillas amuebladas. Ambos tomaron asientos uno frente al otro y se dispusieron a su lectura. Sin embargo, el heredero al trono había dejado de concentrarse en su obligación desde que ella entró a la biblioteca real. Aún no entendía esa necesidad de ponerla incomoda ya que él no era así, pero resultó ser que le gustó verla sonrojada. No había nada más allá de esa razón, solo le gustó su sonrojo, nada más. La observó cómo leía aquel libro, ya por la página 23. La vio sonrojarse, probablemente por algún contenido en aquel libro. Ella cerró casi en automático el libro y lo alejó de ella como si fuera algo prohibido. Itachi arqueó una ceja preguntándose que habrá en aquel libro que provocó que a Hinata le subieran los colores.
–Voy a-a pedir una t-taza de té; ¿desea un p-poco?–Preguntó cortésmente mientras se levantaba.
–Sería un placer tomar té contigo, Hinata. Y recuerda dejar las formalidades–
Ella asintió y se dirigió a la puerta llamando a un mayordomo dándole las indicaciones para que trajera el té. Él aprovechó y buscó la página que la pelinegra se encontraba leyendo hace menos de un minuto. Leyó unas cuantas líneas y sonrió divertido. ¿Qué tan inocente podía ser su pequeña hermana? Ella se sentó y cuando estaba por informarle que el té no tardaría en llegar se sonrojó avergonzada al notar que Itachi se encontraba leyendo el libro.
–I-Itachi–Soltó su nombre entre reproche y vergüenza.
–No seguiste leyendo porque no soportaste el contenido–No era una pregunta, era una afirmación. Ella sonrojó más–Eres muy linda, ¿o debería decir inocente?–Itachi se levantó de su asiento y rodeó la mesa para quedar al lado de Hinata.
Con sus dedos rozó el mentón de la pelinegra logrando que ella volteara su rostro hacia él haciéndolo ver lo avergonzada que se encontraba, pero no lo miraba, ella había desviado su blanca mirada.
–Mírame a los ojos, Hinata–Ordenó. Ella, sin siquiera pensarlo mucho, fue volteando su mirada algo confundida y sorprendida del poder que tuvieron aquellas palabras– Acaso… ¿nunca has besado a alguien?–
Fue solo cuestión de unos segundos para que su rostro se tornara rojo por completo y comenzar a balbucear palabras sin sentido en señal de la vergüenza que le había provocado tal pregunta. Él sonrió mientras acercaba su rostro al de ella lentamente, la sintió relajada cosa que lo sorprendió un poco. Unos toques en la puerta de la biblioteca llamaron su atención, haciendo que retrocediera suavemente observando la gran puerta recordando que ella había pedido algo de té.
–El té ha llegado, lady–Le anunció el pelinegro mayor, pero al no oír una respuesta de ella se volteó preocupado– ¿Hinata?–
Y como si se lo hubiese esperado, abrió sus brazos para atrapar a la joven antes de que callera al suelo. Se había desmayado.
–Definitivamente–La cargó en sus brazos bajo la mirada del mayordomo que se mostró preocupado–Eres muy inocente, Srta. Pearl–
~O~O~O~
Aquí está el final de este cap. ¡¿Quién será el príncipe esperado?! ¡Déjenlo en sus comentarios! ¡LOS AMO!
Srta. Pearl: Señorita Perla.
Nuestro Itachi no deja de ponerle apodos a la pobre Hinata ¡XD!
