Datos:

✖ Título: "Kitsune no Sensō"

✖ Autor: HotaRu YaOiGirL

✖ Advertencias: Slash/Yaoi - Ooc - groserías - la siempre presente falta de ortografía...

✖ Pareja: Sasuke&Naruto&Neji

✖ Disclaimer: Por mucho que patalee, grite y llore, los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto. Hago esto por puro goce y diversión personal combinada con un poco de ocio. Sin fines de lucro, claro está.

~¤~¤~¤~ Kitsune no Sensō ~¤~¤~¤~

Doble declaración

-Bien, ahora que están los tres juntos les explicare porque están aquí.- llamo la atención la mujer.- Tendrán una importante misión "S" como equipo.

-¡¿Qué?!- exclamaron los tres acudidos a coro.

Era ridículo, descabellado, anormal, imposible, todos los habitantes de la aldea de Konoha lo sabían. Shizune, quien se encontraba analizando la situación con Ton-ton en brazos a un lado de Tsunade, mostraba una nerviosa mueca al observar a los jóvenes y según su expresión no era de las mejores opciones que la rubia había tomado.

Ya hace varios meses que las personas cercanas al rubio y los otros dos ninjas, sabían que estos últimos estaban tras el primero intentado con todas sus fuerzas que él los notase, tan obvio que era imposible no saberlo. Shikamaru, con su típica "es problemático", solo ignoraba la situación al igual que Chouji y Shino quienes se entrometían nada más para evitar inocentes heridos en sus inevitables riñas; luego estaba Rock Lee hablándole constantemente a su querido amigo Neji dándole diferentes consejos sobre la flor de la juventud para conquistar al ojiceleste, mientras que Kiba mantenía bien observada toda la situación, tal vez demasiado. Por otro lado, las mujeres, en este caso Ten-ten como buena compañera de grupo y amiga hace años, apoyaba con firmeza al pelilargo acompañando a Lee entre enseñanza y enseñanza. La pobre Hinata a esas instancias se había rebajado a un "con ser su amiga me basta", pues sabía con claridad que su desesperante timidez impediría cualquier intento con Naruto en comparación a los otros dos jóvenes, aunque de cierto modo el amor por el Uzumaki seguía presente en cada uno de sus gestos al conversar con él. Ino… bueno, nadie imaginaba que la situación en la que se involucra su querido Sasuke-kun le hubiese fascinado tanto, pero en efecto sí, la chica tanteaba cada uno de los movimientos del trío y sus acciones con corazones adornando su aura, según ella todo concordaba a la perfección con varias de las series que veía, ya comenzaba a ser sospechosa para varios. Al contrario de Sakura, la ninja médico parecía no ver la situación, o mejor dicho no quería, ella seguía plenamente enamorada de su querido azabache y no iba a rendirse hasta conseguir lo que tanto quería, tal vez la manera en que miraba al rubio, lo perseguía y buscaba era tan solo un mero sentimiento de culpa por este haberlo seguido sin descanso año tras año sin siquiera pensar en rendirse, eso era lo que quería pensar. ¿Por qué tenía que ser Naruto si ella también había participado en su búsqueda? ¿Desde cuándo el gran Uchiha Sasuke abandonó su preciada herencia por el blondo? ¡¿Desde cuándo su plinegro era gay?! ¡Y una mierda! A Sasuke le gustaban las mujeres y ella, a carne propia, lo iba demostrar. Y por último, en una galaxia desconocida y un mundo deshabitado se encontraba el Uzumaki, ajeno a toda situación de ese tipo que le rodeaba, inconsciente del amor y los sentimientos hacia él que ese par se traía encima hace años… ¿Es idiota o ciego? La gran pregunta que el país entero se hacía.

-Antes de que se empiecen con sus excusas les diré algo.- cortó hastiada el griterío de quejas formado minutos atrás en su despacho por la noticia.- Yo soy la Hokage y a raja tabla acatarán cada una de mis órdenes como si se me diera que limpien mi cara en piedra por el resto de sus miserables vidas. Ahora se dejan de estupideces niñatos y me escuchan.- sonrió satisfecha al notar la expresión de horror en Naruto y el silencio sepulcral de los otro dos; prosiguió.- Primero que nada es una misión de rango S, no los enviaré a recoger gatos así que no se quejen… bien, entonces seré directa e iré al grano, todo esto se centra en ti, Naruto.

-¿En mi?- se señaló el pronunciado con su dedo índice.

-Si, en ti.- confirmó la rubia.- Y se concentra en tu abundante cantidad de chakra proveniente de dos fuentes diferentes, el Kyuubi y tu sangre Uzumaki.- al percibir las incrédulas miradas de los presentes optó por una explicación un poco más abundante en información.- Bueno, como todos sabemos los Jinchurikis poseen cantidades extremas de chakra gracias a su Bijuu pero tú Naruto tienes otra fuente que es la de tu clan y la descendencia de Uzumaki Kushina que llevas en la sangre. Como sabrás, hay muy pocos descendientes vivos hoy en día y suelen ser difíciles de encontrar...

-¿Y que insinúa Hokage-sama? ¿Acaso Naruto es buscado?- interrumpió un preocupado Neji.

-Exacto.- afirmó.- Hace ya unos días la rama ANBU informo sobre la captura de un duplo de un grupo ninja merodeando a las afueras de Konoha, los interrogamos pero se niegan a hablar. Al revisar sus pertenencias descubrimos documentos con información de Naruto centrada en su chakra y sangre, por lo que llegamos a tal conclusión. Esto nunca había ocurrido antes con ningún otro miembro del clan Uzumaki que anteriormente vivía aquí, pero la idea no puede ser descartada. Su misión consiste en averiguar la ubicación de aquellos que lograron escapar y su país natal, es de suma importancia ya que si las cosas no son tratadas correctamente puede comenzar una guerra al igual que la de Kumogakure por el Byakugan.

Al recordar aquella tragedia que tanto había cambiado su personalidad durante su infancia, Neji frunció el ceño y desvió la mirada. Tsunade prosiguió.

-Y seguro se estarán preguntando porque los he puesto juntos.- el trió la miró atento.- Pues, consiste en que tú Naruto serás la carnada.

-¡¿Cómo que seré la carnada´dattebayo?!- exclamó molesto inflando los mofletes.

Sasuke y Neji lo apreciaban de reojo con una embobada sonrisa adornando sus fases, el Kitsune era llanamente adorable con esos morritos, mientras que la Godaime solo reía por lo bajo al observar la situación frente a sus ojos.

-Sí, serás el que atraiga al grupo para que las cosas sean más rápidas y tiempo valioso no sea perdido, pero de allí están ustedes dos.- inquirió observando a los jóvenes.- Sasuke, a ti te he colocado en este grupo ya que serás como un guardaespaldas para la carnadita.- enfatizó mirando provocadora al rubio quien frunció el ceño susurrando "vieja amargada". Sasuke se limitó a sonreír de medio lado y asentir en confirmación, esa era la excusa perfecta para no despegarse del ojiazul.- Y tu Neji servirás como ninja de rastreo, en un principio sería Kiba pero se encuentra en una misión de largo plazo, tu Byakugan será perfecto para localizarlos.- el nombrado afirmó su cooperación.- Bien, Uchiha y Hyuuga les encargo la protección de Naruto y tú, protegido, no la eches a perder con tus tonterías.-

-No lo haré, tú procura no embriagarte y mandar directo a la ruina al país del Fuego, vieja borracha.- picó el blondo.

-Cállate mocoso, tú no me das órdenes.- se defendió. -En fin, si no tienen preguntas pueden retirarse.

-Yo tengo una.- hablo el azabache interrumpiendo la retirada.- ¿Por qué buscan el chakra del Dobe en especial? Digo, hay varios clanes en Konoha con habilidades únicas como el clan Nara, el Hyuuga y hasta el mío.

-Tienes razón en eso pero, como decirlo… el chakra Uzumaki es diferente. Anteriormente este clan se centraba en técnicas de sellado y como sabrán los sellos no son juegos de niños elaborados por cualquiera, se requiere de experiencia, fuerza y habilidad, sin contar la cantidad de energía almacenada en tu cuerpo. También los miembros Uzumaki eran escogidos como los Jinchurikis perfectos para contener el Kyuubi… resumiendo, este clan posee un chakra de restauración inmediata, al perderse suele regenerarse con gran rapidez y con ello las heridas del cuerpo, es muy particular por lo que no me extrañaría que se intentaran experimentos de todo tipo con el.- explico la Hokage con seriedad.- ahora quiero que se retiren y se alisten para mañana.-

Dicho y hecho, los jóvenes asintieron y salieron disparados del despacho.

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-Tengo hambre´dattebayo.- se quejaba un famélico Naruto recorriendo a paso lento las calles de Konoha. -Pero no tengo dinero….- pequeñas lágrimas dramáticas ahora se hacían presentes en sus ojos celestes cristalizándolos poco a poco.- El mundo es tan cruel, obaa-chan nunca me da misiones y si no me da misiones no tengo dinero y sin dinero no sobrevivo. ¡Esto es injusto´ttebayo!

En un gesto demostrativo de su trágico estado, el rubio arrastraba los pies con la cabeza gacha y los brazos colgados a ambos lados de su cuerpo, tal como un cadáver andante. Emprendió su camino directo a su hogar donde seguro le esperaba un buen cuenco de ramen en las estancias de la cocina, tal vez los que quedaban estarían pasados de fecha, pero con el hambre que se traía eso carecía de importancia. Paso por frente al puesto de dangos, le hecho una vaga mirada y procuro continuar, no obstante, su paso fue detenido por una mano posada con tranquilidad en su hombro. Se volteo para verificar de quien se trataba.

-¡Naruto!- exclamó el otro al percibir la azulina mirada sobre su persona, lanzándose de inmediato para estrecharlo en sus brazos.

Noto una sedosa cabellera negra adornando unos sensuales rasgos masculinos tan propios de su clan, los ojos como dagas afiladas y su voz tan roncamente atrayente como siempre, mas una descarada mano que se paseaba con toda libertad por su redondo trasero. Lo reconoció al instante, planeaba devolverle el gesto y regañarlo por su desvergüenza pero cayó en que las palabras no le salían mientras que el aire le escaseaba.

-I-itachi… aire… nesesi...to…- balbuceaba un ahogado Naruto entre el efusivo abrazo del mayor que le estaba comprimiendo los pulmones. El otro, al percatarse de la situación, aflojo de inmediato el agarre disculpándose, observando cómo tomaba una larga bocanada de oxigeno para normalizar su respiración.- Sabes, no me molesta que me abraces pero no aproveches cualquier situación para meterme mano.

-Es tu culpa por tener ese irresistible trasero.- confeso palpando el mismo, sacándole un pequeño sonrojo al dueño. - ¿Qué hacías por aquí?

-Ando ávido de comida… y dinero.- respondió afligido solo al recordarlo. –Solo estaba pasando por aquí para ir a mi casa.

-¿Con que es eso? Pues te invito unos dangos, iba a por eso cuando te encontré, un poco de compañía no haría mal.- hablo señalando el lugar donde vendían los pequeños manjares.- Además, hace tiempo que no hablamos, quiero preguntarte algunas cosas ¿Vienes?

No tuvo ni que pensarlo dos veces, él se había quedado en "te invito unos dangos" lo demás no tenía importancia, tal vez tendría que soportar los acosos del Uchiha pervertido número uno, pero con tal de tragar algo haría lo que fuese, así que exclamo feliz y siguió al azabache hasta una de las mesas del local. Pasaron sobre el gentío y se acomodaron para luego pedir lo correspondiente de la casa que minutos después se les fue traído y colocado en sus respectivos lugares para que gozaran del dulce plato.

-¿De qué querías hablarme?- comenzó el rubio llevándose un gran bocado de alimento a la boca, intentando llamar la atención del pelinegro quien de inmediato se la ofreció por completo.

-Pues, me imagino que recuerdas el día que mi ototo baka enloqueció en pleno centro…

-Como olvidarlo.- Naruto trago en seco, ese tema le traía de los nervios.

-Bien, porque quería conversar contigo la razón de su repentino ataque desquiciado.- Itachi entrelazo los dedos de sus manos apoyando ambos codos sobre la mesa, observando con atención los ojos cristalinos que le miraban nerviosos.- Naruto, ¿Has caído en porque Sasuke es tu sombra y se la pasa con ese sádico y escalofriante ambiente cuando el chico Hyuuga se te acerca?- al percibir la incrédula reacción del blondo recurrió a retroceder un poco en el tema.- Mejor dicho, ¿Te has dado cuenta de eso al menos?

Una reflexiva pausa antecedió las palabras del rubio.

-…Ahora que lo pienso últimamente el teme anda metiéndome mano y lengua cada vez que estamos solos.- analizo pensativo con índice en mentón.- Pero Neji tampoco se queda atrás, también sabe aprovechar los momentos para manosearme.

-Exacto, ¿Y sabes porque es eso?- regreso a la pregunta principal el mayor de los Uchiha, rezando interiormente porque el ojiazul sepa la respuesta y no tenga que explicarle la situación con dibujitos.

-Pues claro, ¿Por quién me tomas?- elevo su ego el otro que ahora se llevaba a la boca de sus últimos dangos, saboreándolos como si del más exquisito manjar se tratasen y no de unos simples dulces de puesto.

Itachi sonrió de lado, satisfecho por comenzar a creer que el pequeño Naru no era tan idiota como creía. Si bien no pensaba arruinarle la confesión a su hermano, quería comprobar las impostéis que el blondo se traía sobre sus enroscadas circunstancias.

-¿Ah, sí? Entonces dime.- le pico con su típica sonrisa made in Uchiha soy-el-dios-del-mundo, la que tanto identificaba al par de engreídos.

-Fácil. No es más que un calentón pasajero.

Y su sonrisa desapareció. Ese diminuto comentario de no más de siete palabras se llevo consigo todo pensamiento del azabache, se quedo en blanco. Si, damas y caballeros Itachi Uchiha se había quedado a cuadros culpa de un inocente comentario que le pillo desprevenido. Automáticamente se llevo una mano a las sienes masajeándoselas exasperado mientras dejaba escapar un sutil bufido, de alguna u otra forma, ese rubito siempre le impresionaba en todo. No por nada le llamaban el ninja sorpresivo de la hoja. En todos y cada uno de los sentidos de la palabra. En serio que había que ser despistado para no caer por voluntad que su hermanito y el ojigris mataban por el Jinchuriki. Pero en efecto la persona más distraída y desinteresada de la aldea, tal vez de todo el país, se encontraba enrollado en una peligrosa pelea que por cierto, ni enterado estaba.

El pelinegro continuaba con su entretenido masaje a ambos lados de la cabeza intentando reprimir con todos sus esfuerzos el gritarle que Sasuke no batallaba a muerte con el Hyuuga a causa de un "coletón pasajero" como el justificaba. La tierna inocencia del rubio en estas circunstancias lo estaba sacando de sus cacillas. Observo de reojo un callejón a unos metros de distancia, distinguiendo entre la oscuridad de este, a su ototo vigilando con suma atención cada uno de sus movimientos. Llevaba ya unos quince minutos notando su chakra rondando, por lo que no le sorprendió verlo, pero aun así no podía evitar reírse internamente al ver a su serio hermano, quien nunca perdía la compostura y hacia orgullo al clan Uchiha, convertido en un manojo de celos andante. Luego dirigió su mirada al Uzumaki quien, como se esperaba, no mostraba señal de haberse percatado de la presencia de su amigo observándolo meticuloso, el hambre superaba sus sentidos por lo visto. Decidió que lo mejor sería largarse y dejar que Sasuke se encargase del resto, era una buena oportunidad para conversar con el rubio y bajarlo de su nube. Con un delicado movimiento se puso de pie, saco los yenes correspondientes y los acomodo sobre la mesa.

-Lo siento, Naru, debo irme. Recordé que tengo algunas cosas que hacer, toma el dinero.- dijo Itachi acercándole el mismo.- Te dejare un poco mas por si quieres otra ronda de Dangos.

-¿Estás seguro?- pregunto el blondo algo apenado, últimamente pagaban todas sus comidas.

-¿Sabes? Mi Deidi dice que los Uchiha tenemos el dinero a la misma altura que el ego. Tú piénsalo.- y con su sonrisa arrogante adornando sus fases nuevamente, se volteo y comenzó a caminar dejando tras de sí a un rubio sonriendo divertido, pues su querido Dei tenía toda la razón.

Salió del dichoso puesto, que cada vez tenía más y mas gente al punto de ser ahogante, miro al callejón una vez más encontrándose con la mirada inexpresiva de su ototo, sonrió de lado y le giño un ojo. "Todo depende de ti". Y sin más que hacer, tomo rumbo directo a su hogar, se le apetecía otro buen revolcón y estaba seguro que la fiera que tenía como amante estaría más que encantada en complacerle el capricho.

Luego de que Itachi se marchara pago la cuenta, conservando el dinero de más que este le había ofrecido, dispuesto a irse. Quería preparase para la misión de mañana y como tan solo eran las cinco de la tarde, aprovecharía para entrenar un poco. Además de que tenía muchas cosas por pensar, la conversación con Sai y Gaara de la mañana lo había dejado más que confundido. ¿Qué narices era eso de que sus amigos lo deseaban? Por si no se habían dado cuenta ¡El era un hombre! No es que tuviese algo con las relaciones entre tíos ni mucho menos, solo que no se esperaba a Sasuke-teme metido en una de ellas o a Neji y él mismo ni hablar. Todo se le era demasiado confuso.

-Naruto.

Escucho esa seria y ronca voz que tan bien conocía a sus espaldas. En un milisegundo cada pequeño cabello de su cuerpo se erizo, venga que tenía que aparecer justo en ese momento. Detuvo su paso y se giro temeroso encontrándose con aquella penetrante mirada que la sentías hasta en los huesos.

-T-teme. ¿Qué haces aquí?

-¿Qué no puedo salir a caminar por mi aldea?- le respondió con tono arrogante el azabache. El rubio se limito a hacer de sus tiernos pucheros, arrancándole una media sonrisa al otro.

-No estoy diciendo eso, la cosa es que, siendo una aldea ridículamente gigante ¿Justo tienes que aparecerte por aquí?

-Siento mucho si te molesta, Dobe, pero sí. Fue una simple coincidencia, no te enrosques.- ¿Qué iba a decirle? ¡Oye sigo cada unos de tus movimientos como un condenado, acribillando a cualquiera quién ose tocarte! Sí, claro y luego se vestiría de princesita declarándose por un megáfono ante toda la aldea.

-Maldición, no me digas Dobe, Teme. Y no se preocupe, Uchiha-sama, que estaba a punto de irme, dejare que continúe con su paseo matutino.- burlo Naruto haciéndole una vaga reverencia, dispuesto a irse no sin antes apreciar la reacción de su amigo ante la broma.

Pero Sasuke estaba en su mundo, el "Uchiha-sama" resonaba en su cabeza una y otra y otra vez pero con una imagen más… provocativa. El rubio, bajo su peso y totalmente desnudo con sus mejillas sonrosadas y su boca entre abierta, gimiendo la frase pidiendo más. Si bien por fuera no mostraba signos de aquellos pensamientos, ni siquiera de expresiones, por dentro era el mismísimo dios de la perversión y su anfitrión en cada una de las fantasías no era nada menos que el ojiceleste.

-…suke… ¡Sasuke!- lo saco de sus pensamientos el otro, más que extrañado.

-¿Eh…? ¿Qué pasa…?- pregunto desorientado agitando levemente su cabeza. Vaya mierda, justo lo despertaron en el mejor momento.

-¿Cómo que qué pasa? ¿Dónde demonios tienes la cabeza, baka?- hablo el Uzumaki con el ceño fruncido.- Te decía que me iba, nos vemos mañana.- y dicho esto comenzó a caminar.

-¿Y a donde, si se puede saber?- lo alcanzó el pelinegro.

-Te lo dije, a entrenar.

-Te acompaño.

-¿Eh?

-Entrenar se da mejor de a dos.

-Bueno… s-supongo que si...

Sin más que agregar se encaminaron entre el gentío hasta los grandes campos. El ambiente era tenso, ambos caminaban a paso sereno sin cruzar palabra alguna, solo unas miradas tensas de vez en cuando. Por su lado, Naruto se sentía extremadamente incómodo, su corazón latía a mil, el aire le escaseaba de a momentos y las palabras no le salían, ¿Por qué demonios se sentía así con el Teme? Ah sí, cierto que ya dos personas le habían advertido que su querido amigo de la infancia quería follárselo a toda costa, o al menos eso fue lo que entendió de los gritos de Sai y los consejos de Gaara, y que Itachi, el propio hermano le había insinuado la situación hace tan solo unos minutos. Sin contar que el dueño del Sharingan le plantaba unos buenos morreos de vez en cuando. Aun así, con todas las pruebas y las fichas en sus correspondientes lugares, no podía creerlo, si era cierto necesitaba oírlo de la boca del acusado, pues de los demás no le convencía. Por otro lado, Sasuke era una mezcla entre ansiedad, desespero y nervios. El pensar que tenía la oportunidad perfecta para declarársele al blondo le ansiaba, no veía la hora de gritarle cada uno de los malditos sentimientos que durante sus buenos y largos seis años lo habían y aún seguían atormentándolo. El desespero provenía de la idea en quedarse una vez más a solas con él, estaría encantado de tirárselo en el mismo bosque donde entrenaría; quería hacerlo suyo, colocarle su marca para que nada ni nadie más que él mismo tuviese el permiso de tocarle y, para agregar, quitarle todas y cada una de las miradas lascivas y desagradables que cada uno de los babosos de Konoha le echaban a su rubio, y rematando, quitar del cuadro de una vez por todas al imbécil de Hyuuga. Y por último, sus tan molestos nervios a causa de un posible rechazo, aun que eso era de lo que menos se preocupaba, ya que no pensaba renunciar luego de que eso (si es que fuese posible) sucediese. Pues me aceptas o me aceptas, no tienes opción. Los Uchiha lo llevan en la sangre.

Poco después llegaron a destino, la tarde era pacifica, calurosa tan distintiva de pleno verano. Los pájaros piaban adornando los arboles y acompañando a las brisas con su canto, las flores emanaba aquel distintivo suave aroma que se adentraba en lo más profundo de cualquiera quien lo oliese. El césped, bien crecido y de tonos verdes, se veía distintivamente mullido, provocando esa sensación de querer echarse una buena siesta… o un apasionado revolcón para un abatido Uchiha. Ambos ninjas apreciaron el corriente panorama que ese día en especial se apreciaba diferente, por unos largos minutos. El azabache a duras penas se resistía, y ¿Para qué hacerlo? Era el momento perfecto, ambos estaban solos, había tiempo… sin problemas y con el camino libre de obstáculos. Miro a Naruto, que embobado observaba las nubes, intentando colocar sus pensamientos en orden.

-Naruto…- ni lento ni perezoso, aprovecho aquel instante en el que el rubio acudió a su llamado rodando su cabeza hacia él, se acerco tomando entre sus manos ese rostro portador de los hermosos orbes, dispuesto a unir sus labios en un ansiado beso…

-¿Qué haces, Uchiha?- se escucho una voz en tono agrio detrás. Una voz que con tan solo oírla despertaba instintos asesinos en el pelinegro.

-Hyuuga.- pronuncio con su creciente odio, volteándose para encarar aquel imbécil tuerto de ojos blancos, me-meto-donde-no-tengo. -¿Se te ofrece algo?

-¿Realmente creíste que te dejaría a solas con Naruto?- soltó Neji sin pudor alguno.

-Nunca creí que te atreverías a evitarlo.- respondió el otro.

-Pues mejor te lo comienzas a tragar porque aquí estoy.

-Te aconsejo que vayas pegando la vuelta, podría hacerme una bonita alfombra con tu pellejo.

-Ahora que lo pienso, tu cabeza de florero no quedaría tan mal.

Silencio sepulcral. El rostro de Naruto era todo un poema, no lograba tragarse la conversación que se había establecido en tan solo unos segundos frente a sus narices, plantado cual cardo a un lado de ambos jóvenes. ¿Acaso se estaban peleando por él? ¿Era eso posible? ¿Por qué? Ahora decir que estaba confundido era poco… muy poco. Observaba a sus amigos aniquilándose mutuamente con la mirada, estaba un noventa por ciento seguro que si se interponía entre la línea de sus ojos, lo atravesarían sin compasión. Eran aterradores. Desesperadas gotas de transpiración resbalaban por sus sienes, producto de la tensión en el momento. Eso era a lo que tanto llamaban la paz antes de la tormenta, y de un momento a otro acabo, dando lugar a otra bizarra batalla que ni los mismos adversarios comprendían.

De un limpio y veloz movimiento, Sasuke tomo en brazos al Uzumaki y con un potente salto subió a las extensas ramas emprendiendo su carrera con un nuevo destino en mente… su casa.

-¡Maldición Sasuke! ¡Bájame o te daré la paliza de tu vida!- exclamaba el ojiazul pataleando y gritando, alimentando vanas esperanzas por que el otro le obedeciese. Se sentía una jodida princesita de cuento de hadas y estaba de más decir que no le agradaba en lo más minino. Fuera de eso, le crispaba los pelos el pensar donde diantres se lo estaba llevando ese bastardo, hace unos minutos había estado a punto de plantarle otra sesión de morreos, ¿Hasta dónde llegaría sin interrupciones?

-Dobe, si cierras la boca y te comportas, te pagare cinco meses enteros, sin excepciones, de Ichiraku ramen.- soborno el portador del Sharinigan.

Venga, el muy bastardo le había dado en su punto débil. Lo conocía. Demasiado bien y maldecía aquello en esos momentos. ¿Qué le diría? ¿Sería capaz de negarse a semejante oportunidad? A ver Naruto, razona con frialdad.

No tenia siquiera una idea de lo que el Uchiha bastardo estaba planeando hacer con él. Últimamente estaba actuando extraño y no se perecía por completo a la persona que solía ser antes, no perdía momento para manosearlo o robarle un beso…

"Cinco meses enteros de Ichiraku ramen"

Igual, la situación era entendible con aquel pervertido que tenia por hermano y sin padres era difícil que el pobre chico no saliese tal cual su único familiar presente. Pero aun así, el gran Uchiha Sasuke, siempre correcto, el que se encargaba de llevar el orgullo de lo que quedaba del importante clan dueños nada más y nada menos que del aterrador Sharingan; protagonista de los sueños más vulgares y sucios del noventa y nueve por ciento de la población femenina, ¿Fijándose en un tío como él?...

"Cinco meses enteros…"

Ni el idiota más retrasado del planeta se tragaba esa mentira ¡Por dios que era imposible! Sasuke y él eran eternos rivales y mejores amigos. ¿Acaso iban a pasar de eso a una relación de amantes? Claro que no. Y si le preguntasen por qué el azabache le mete mano cada vez que se le presenta la oportunidad, pues el blondo sigue con su teoría del calentón pasajero…

"De Ichiraku ramen…"

Pero… ¿Era normal que a un hombre se le diese por tirarse a otro cuando se calienta? ¿Lo corriente no sería ir a un burdel para normalizar las hormonas si no tienes pareja? Por supuesto que sí, entonces su amigo no está más que confundido, el crecimiento y cambio de etapas lo están enredando. Pobre chico, piensa que él es el amor de su vida…

"Sin excepciones…"

¡Ahhhh! ¡Maldición! ¡¿Se puede saber por qué carajos seguía pensando en ese barato soborno?! ¡¿Tan difícil se le era concentrarse con aquella insignificante oferta?! Aunque de insignificante no tenía nada, ya que eran de las mejores de su vida, pero ¿Estaba dispuesto a venderse por cinco deliciosos, gloriosos, exquisitos, maravillosos, perfectos y asombrosos meses de ramen gratis? No, mejor dicho ¿Estaba dispuesto a rechazar tantos días en el paraíso?

-Está bien, acep…- y su confirmación fue interrumpida por un brusco cambio de brazos.- ¿Neji?- su reacción fue tardía.- ¡¿Neji?! ¡Oye tú tampoco tienes derecho a cargarme! ¡Bájame ahora mismo!

-Naruto.- lo llamó su nuevo portador susurrándole en el oído.- Acompáñame y juro por la memoria de mi padre que te convertiré en Hokage y luego te protegeré con mi vida.

-¿Qué?- esa oración había sido algo… cursi pero muy prometedora y el ojigris había sonado bien decidido. Pronuncio aquellas palabras con tal pasión que la sangre se le subió a las mejillas teniéndolas de su mismo color.- ¿Q-que dices?...- pregunto mirándolo incrédulo.

-¡Hyuuga! ¡No toques lo que me pertenece!- interrumpió el firme grito del Uchiha a unos metros, acercándose a todo lo que daban sus piernas con un tono carmesí brillando expectante en ambos ojos.

-¿Lo que me pertenece?- susurro el Jinchuriki examinando la frase hasta caer en cuenta.- ¡Oi Teme! ¿Desde cuándo soy tuyo´ttebayo?- exclamo asomándose por encima del hombro del pelilargo con el ceño fruncido. ¡Por dios! ¡Él no era de nadie!

-¡Desde el maldito día en que nos conocimos, Usuratonkachi!

-¡¿Ehhh?! ¿Pero qué demonios dices, bastar…!?- y otra vez con la interrupción, pero esta vez fue suave, tibia en sus labios. Sentía la boca de Neji apoderarse de la suya de forma gentil pero con un dejo de pasión que tan solo duró unos segundos ya que la carrera aun continuaba. El de mirada grisácea no podía darse el lujo, aun estaban en plena "batalla" y él saltaba de árbol en árbol con el blondo en brazos. Por otro lado, sus repentina acción rendía frutos: la completa atención de un asombrado Naruto y los celos, odio e instinto asesino del azabache, que quien impulsado por la rabia, alcanzo al par tomando a Hyuuga de la nuca provocando que este soltase al rubio que cayó quejándose a unos metros. Lo estrello contra el tronco más cercano, dispuesto a despedazarlo pedacito a pedacito, muy lentamente…

-¿Se puede saber que les pasa tan de repente, par de dementes?- pregunto el blondo sacudiéndose sus ropas y acercándose a ambos.

-Naruto no molestes, estoy a punto de descuartizarlo.- respondió el pelinegro subiendo su nivel de Sharingan a un tercero, Neji solo rió en seco, recibiendo a cambio un golpe directo a su rostro que esquivo luciendo sus habilidades. Comenzaron un nuevo combate a puño limpio que el Uzumaki miraba encarnando una ceja. Y luego le decían estúpido a él.

-Pueden para de una maldita vez.- pero el dúo problemático parecía no escucharlo.- Chicos, ya dejen de pelear.- continuaban enzarzados en lo suyo.- ¡Paren de un puñetera vez! ¡Joder!

-¡No lo hare hasta tener tu cabeza de decoración en mi salón!- le respondió el pelilargo pero dirigiéndose a su combatiente.

-¡Juro por mi clan que la alfombra que me haga con tu sucio pellejo será pisada por Konoha entera!- exclamaba entre golpe y golpe el azabache.

-¡Y una mierda con sus decoraciones! ¡¿Por qué diantres se ponen así cada vez que se ven?!- el rubio estaba fuera de sus casillas.

-¡Porque te amo!- se escuchó a coro.

HYG~¤~¤~¤~HYG~¤~¤~¤~HYG~¤~¤~¤~HYG

¡Bueeeeenas! ¿Me recuerdan?

Lo sé, lo sé... me retrasé y mucho, pero tengo buenas excusas: tuve que regresar a mi país. Y un viaje de Europa a Argentina no es algo que se le pueda denominar con la palabra "corto", sin mencionar que luego tuve que recuperar materias con lo que respecta al colegio, pero bueno, a nadie le interesa mi vida... es aburrida.

Bien, -como siempre- espero que les haya gustado el capitulo y ¡muchísimas gracias por sus sensuales reviews!

» "Porque, sin buscarte te ando encontrando por todos lados, principalmente cuando cierro los ojos." «

HotaRu YaOiGirL