CUATRO
Ninguno de los jóvenes se atrevió a abrir la boca durante el vuelo a Portland, hasta el instante que llegaron a la casa de la chica.
Ella abrió la puerta y le dió lugar a pasar. Una vez dentro, en la sala:
—Señor Grandchester…
—Richard.—ordenó él— pero no hablaré contigo, Candy. Llama a tus padres.
—Papá estas co…
—Tu.—apuntó a su hijo—te sientas y te callas. Llama a tus padres de una vez,Candy.
—Si.—dijo ella con voz temblorosa.
—Candy, ¿Te sientes bien?—preguntó su amigo al contemplar el rostro pálido y las manchas oscuras alrededor de los ojos.
—Eh… si.—dijo.
Se encaminó hacia las escaleras pero antes de llegar colapsó en el piso.
—¡Candy!—corrió el joven castaño al lado de su amiga.—¡Pecas despierta!—dijo mientras le daba pequeños golpecitos en las mejillas.
—Tráela aquí.—ordenó su padre señalando al gran sofá.
—Richard—dijo en saludo Cody cuando ingresó—¿Qué ha...—se interrumpió cuando vio a su hermana tendida en el sofá totalmente inconsciente.—Candy…¿ qué le pasó?
—Se desmayó.—respondió Terry.
—Es normal en su estado—agregó Richard—Ve y busca las sales o algún perfume o lo que sea.—ordenó a su hijo el cual se dirigió inmediatamente a la cocina.
—Normal… Estado…¿de qué estado estás hablando?—cuestionó sin apartar la vista de su hermana.
—¡Aquí están!—anunció trayendo las sales.
—Dámelas.—el hombre pasó por la nariz de la rubia y está comenzó a reaccionar.
—Está despertando.—dijo aliviado el castaño.
—Hmm…¿qué me pasó?
—Tranquila… sólo fue un desmayo.
—¿Alguien podría decirme qué diablos está pasando aquí?—dijo exasperado.
—Cody...—dijo Candy. Luego cubrió su boca conteniendo sus ganas de vomitar.
—Acompáñala al baño.
—Si no me dicen que le pasa a mi…
—Tanto los desmayos como las náuseas son normales en su estado…
—Eso ya lo dijiste. Pero qué le sucede.
—Esta embarazada.—dijo mirando a su hijo y a Candy que se detuvieron antes de salir de la sala.
—¿QUÉ?—fue el grito de cuatro.
—¿CÓMO QUE EMBARAZADA?—cuestionaron los padres de la chica.
La joven pareja involucrada se giró en dirección de los recién llegados.
—¡Mamá, papá!—dijo ella.
—¡Mamá!—dijo él.
—Hija.—exclamó la mujer.
—Así es. Candy y mi hijo…
—Hijo de puta—dijo el hijo mayor de los White y se abalanzó contra el castaño dándole un puñetazo.
—Cody no... Para…—suplicó la pecosa.
—¡Terry, Cody!—gritaban sus madres asustadas.
—¿Cómo pudiste hacerle ésto a mi hermana?—levantó su puño para volver a estamparle otro pero Alfred lo sujetó.
—¡BASTA!—gritó, el padre de los rubios.
Los separó y tomó a ambos de las orejas.
—¡Ouch!—se quejaron ambos.
Miraron a un Richard y a un Alfred, totalmente furiosos. Ambos eran hombres muy altos, y robustos. Uno rubio y el otro castaño, al revés de sus esposas. Eran Bastante intimidante como para contradecirlos cuando estaban molestos.
—No quiero escuchar a ninguno de los dos abrir su boca.—dijo Richard.
—Pero este maldito…
—Basta Cody. Y cuida tu boca.—sentenció su padre.
Éste bajo la cabeza y de reojo fulminaba a su amigo, él cual aún seguía sobándose la mandíbula. Ambos tomaron asiento en el sillón grande, cruzados de brazos.
—¿Qué es todo ésto Candice? ¿Que hacen ellos aquí? Se suponía que tú estabas en casa de la abuela de Flammy. ¿Dónde está ella?—la rubia se paralizó, olvidó que le había mentido a sus padres, bueno ella no sino su hermano.
—¿Hija, por qué no me dijiste que estabas embarazada?—cuestionó su madre con tristeza. Eleonor le sujetaba la mano dándole ánimos aunque estaba tan consternada como su amiga y vecina.
—¡Por Dios mamá, que no lo estoy!—se plantó en medio de la sala frustrada.—Yo...
—No tienes que negarlo, cariño. Los ayudaremos en todo.—habló Eleonor dirigiéndose a los supuestos futuros padres.
—¡Ay por Dios!—dijo Candy exhalando—Richard...—dijo ella en un hilo de voz.
—¿Qué sucede pequeña? ¿Te sientes bien?—la tomó con cariño de los hombros, ella negó con la cabeza. Estaba al borde del llanto. Sus ojos estaban cristalizados y sus mejillas pálidas.
—Sientate aquí.—la sentó en medio de los jóvenes.
—Richard… yo—continuó
—Hablaremos de ésto cuando estés mejor. No tienes que hacerlo ahora...
—¡NO!—gritó y se puso de pie. Y mirándolo fijamente.—No estoy embarazada.
—¿Qué?—dijeron todos.
—Pero cómo. Elisa dijo que tú y Terry...—dijo el hombre.
—Si. Sé lo que dijo pero no es verdad.—miró a todos.
—Entonces mintió.—se sentó frente a ellos.
—Sí. Bueno…no… y si.—dijo nerviosa mientras jugueteaba con sus dedos.
—Papá Candy no tiene nada que ver en ésto—habló el castaño plantándose al lado de ella—fui yo quien inventó lo del embarazo.
—Maldito h...—maldijo Cody poniéndose de pies.
—Tu quédate donde estas.—indicó su padre.
—Fue una farsa para evitar que Elisa estropeara todo con Leagan.—admitió Terry.
—¿Qué quieres decir?—preguntó el padre.
—Cuando me llevaste a Miami no sabía que Leagan era el padre de Elisa hasta que nos presentaron. Cuando la ví, supe que habría problemas si su padre se enteraba de que…
—Se la tiró—dijo entre risas Cody. Y recibió tres fulminante s miradas.—¿Qué?—dijo con cara de cachorro asustado.
—¡Cállate!—ordenaron todos.
— Okey okey— dijo levantándo sus manos en rendición.
—Tú también tienes que ver mucho en esto.—lo acusó su hermana.
—¿Tu también, hijo?—preguntó su madre.
—¿Y yo que hice?—cuestionó inocente.
—Tu fuiste quién me ofreció con Terry para fingir de novia. Tu me metiste en este lío.
—Bueno...yo solo quise ayudar. Lo escuché muy mal cuando me llamó.—dijo.—Hasta podría decir que estaba llorando.—el castaño lo miró enarcando sus cejas.
—¿Te das cuenta de lo que haces por no mantener tu p...—dijo Richard a su hijo y luego miró a Candy y a las mujeres presentes—...Por Dios Terry, ¿cuando aprenderás a mantenerte alejado de los problemas. No puedes andar por ahí arrastrando a todos por no saber solucionarlos tu mismo.—dijo molesto.—Y eso va para ti también.—apuntó al mayor de los White.
—Lo siento.—se disculpó el rubio.
—Es a tu hermana a quien deberías pedirle disculpas. Al fin y al cabo fue ella quién la pasó mal con todo este embrollo.
—Lo siento enana.—dijo este arrepentido.
—Esta bien.—se frotó la sien.
—¿Te sientes bien?—le preguntó su amigo.
—Me duele la cabeza—se quejó.
—Porque mejor no vas a descansar. Te hará bien.—le dijo su madre.
—Preferiría comer algo. No he comido en todo el día de ayer, ni siquiera desayunamos.—confesó.
—Lo siento pecas. Que imbécil fuí.—le dijo el castaño.
—Es por eso el desmayo.—comentó Richard.
—Pediré unas pizzas. Ésto me abrió el apetito.—dijo Cody.
—Bien, ya que aclararon ésto, será mejor irnos.
—Richard...—este la miró—disculpame por haberte mentido.
—No tienes que disculparte, hija. Son éstos dos rufianes los que deberían estar avergonzados, no tú. Candy tienes que dejar de estar tapándoles sus cagadas.—le habló con cariño.
—Tienes razón.
—Ve a descansar.
—Adios.—le dió un beso en la mejilla y se dirigió hacia las escaleras.
—¿Entonces nos reunimos en casa para festejar?—dijo Eleonor a sus vecinos.
—Por supuesto.—respondio Caroline.
Los padres del castaño se retiraron, y quedando solo la familia y el joven castaño que había desaparecido… el señor White llamó a su hijo.
—Cody.—lo llamó su padre.—creo que tienes algo que decirme ¿No es así?
Éste le dió una sonrisa rápida y lo siguió hasta su despacho.
…
Mientras que…
Tumbada en su cama, suspirando aliviada..
—¿Puedo pasar?—dijo asomando su cabeza por la puerta.
Ella se enderezó sorprendida ya que él muy poco que entraba en su habitación y más ahora que ellos ya no vivían allí.
—¿Qué haces aquí?
—Necesitaba hablar contigo antes—pasó y cerró la puerta tras de él.
—Ya todo se aclaró.
—Te debo una disculpa. Te metiste en un gran enredo por mi culpa.
—Esta bien. Yo acepté hacerlo.—se encogió de hombros.
—Pero en cierta forma de obligué a hacerlo.—se sentó en el borde de la cama. Ella estaba aferrada a su almohada en pose de yoga.
—Terry… esta todo bien, de verdad. Y sobre lo que pasó...—bajó la mirada.
—No te preocupes. No se lo diré a Cody así nos evitaremos otro mal rato. Va ha matarme si se entera.
Ella forzó una sonrisa.
—S-si. Tienes razón.
Él la miró y ella disimuladamente desvío la mirada.
—Bien.—se puso de pies.—Mañana tocamos en el bar de Moe. ¿vendras?
—No lo sé. Si papá me levanta el castigo…
—Entonces si.—ella lo miró—hablé con él mientras tú hablabas con el mío. Le dije que no tuviste nada que ver y que todo fue idea de Cody y mía.—le dijo con esas seductoras sonrisas.—no iba a dejar que salga ileso luego de ésto.—se apuntó a la mandíbula.
—¿Te duele?
—Nah… en parte lo tenía merecido.
—Estoy de acuerdo. Me hicieron pasar el susto de mi vida.—dijo ella y ambos estallaron en risas.
—Entonces ¿está todo bien entre nosotros?
Ella asintió con una radiante sonrisa.
…
..
.
El sábado en la noche, ambas amigas se llegaron al bar de Moe.
El lugar era conocido en la zona, donde jóvenes y no tantos, en especial las mujeres se reunían durante el fin de semana para divertirse.
Era conocido por sus locos tragos preparados por ello mismo dueño, Moe, un hombre guapo de unos treinta años aproximadamente.
—No sé si fue buena idea venir.—comentó la rubia una vez dentro.
—Ya Candy, si quieres yo lo distraigo mientras tu aprovechas. Además para qué somos amigas si no y para cubrirnos las espladas.—sentenció su amiga.—Mira ahí están los chicos.
La tomó de la mano y se dirigieron al grupo.
—Hola—saludó Flammy. La rubia sonrió por detrás en muestra de saludo.
—¡Hola!—respondieron sus amigos.
—¡Candy!—la llamó un chico de cabello negro, semilargo y unos encantadores ojos grises.
Caminó hacia ella.
—Jey.—dijo ella en una amplia sonrisa.—pensé que no vendrías.
—Hubo cambio de planes. En cuanto supe que habías regresado y que eras la de la idea, decidí venir.
— Lamento que por mi culpa hayan suspendido el viaje.—dijo apenada.
—No te disculpes, no fuiste la única. Hubo varios en el grupo que se retractaron.—dijo encogiéndose de hombros.
—Flammy no me dijo nada de eso.
—No importa.—dijo él—¿Qué vas a tomar?—cuestionó mientras se separaban del grupo y se dirigían a la barra.
—Un filtrini.
Jeisson pidió las bebidas para ambos y se la tendió a ella.
—Gracias.
—Te esperé en la fiesta.—dijo con un leve puchero que por poco derrite el corazón de la pecosa.
—Tenía todas las intenciones de ir pero ya ves.
—Sabes…—se aclaró la garganta y mirándola fijamente—hace tiempo que necesito decirte algo.
—¡Pecas!—la voz seductora interrumpió la tan esperada confesión.
Jeisson lo fulminó con la mirada.
—Te estábamos esperando para comenzar.—señaló hacia el escenario donde ya la banda se estaba preparando para tocar.
—Se nos hizo tarde. ¿Dónde está Cody?
—Hasta hace un momento estaba con los chicos.—miró a todos lados. Luego se encogió de hombros.
El joven ignorado se aclaró la garganta para llamar la atención.
—ejem…
—Jey… disculpa. Seguro ya conoces a Terrence Grandchester.
—Ah… tú eres…—cuestionó el castaño.
—El es Jeisson, Terry.—agregó antes la rubia cuando vio la sonrisa burlona de su amigo.
—Hola—dijeron ambos.
— Pecas… ¿podemos hablar unos segundos?—no le dió tiempo a responder ya que la tomó de la muñeca y la apartó a un lugar más tranquilo y de poca luz.
Cuando estuvieron lejos de los oídos y vista de Jeisson.
—¿Estas loco? Te pedí que me ayudarás, no que me hundieras.
Antes de salir, la rubia le había mandado un mensaje a su amigo, para que la ayudará en el caso de que Jeisson estuviera allí.
—¿Ayudarte cómo? —frunció el ceño.
—Con cody. Ayer cuando le comenté me dijo que cuando lo vea lo dejará tuerto y manco.—el castaño soltó una fuerte carcajada.
—Oh, Terry, por favor —suplicó—. Si consigues que Cody lo acepte y Jey salga conmigo, te agradeceré toda la vida.—incapaz de hablar, Terry sólo pudo menear la cabeza, pero Candy dominó incluso su pequeño logro al enmarcar la cara en sus manos—Por favor, ¿lo harás? —habló con voz ligera y amable, sin duda en deferencia a su estado de estupefacción—. Ademas… me debes un favor y como yo hice todo por ti, hasta comerme un buen reto por su culpa... —casi ronroneó las palabras—se que puedes hacerlo, si tu le das el visto bueno, Cody lo aceptará —añadió con sonrisa confiada.
Sintió una cierta dosis de satisfacción al asirle las muñecas y apartar sus brazos. Se inclinó y pegó la nariz a la suya.
—No.
—No, ¿qué? —ella parpadeó.
—No, no pienso caer ante una sonrisa dulce, una voz suave o alguno de los ardides femeninos con los que acabas de intentar machacarme. Y, no, no voy a convencer a tu hermano.
El intento de Candy de soltarse hizo que pegara su torso al de Terry; su furia era tan evidente como el subir y bajar de sus pechos contra su camisa y su rostro acalorado.
—Eres un egoísta.—dijo ella molesta.
—Ese chico no es para ti, pecas.
—Ah no. ¿Y quien lo es entonces?—él le guiñó.—No puedo creer que seas así. Se supone que somos amigos—seguía sin soltarla.
—Por eso mismo. No te conviene.
—¡Egoista!
Ella trató de soltarse con más vehemencia, algo que él le negó durante unos segundos. La puso de espalda contra la pared, con las manos sujetas a cada lado de la cabeza. La miró detenidamente a los ojos y luego a la boca, ambos estaban exaltados. Pero cuando se vió dominado por un impulso de hacerle perder el sentido con un beso, Terry la dejó libre.
— Lo siento —extendió una mano para acariciarla.
—¿Cuánto lo sientes? —los ojos le brillaron con un placer y una expectación casi infantiles.
—No tanto...
—Tipico —le apartó la mano—. Si de verdad lo lamentaras aunque sea un poquito aceptarías ayudarme. Es lo menos que puedes hacer luego del lío en que me metieron.
—Pero ya te pedí perdón y tú padre te libró del castigo —el castaño apretó los dientes—. Y si pensara que serviría para algo y le daría algo de cordura a tu tonta cabeza romántica, te azotaría el trasero.
—Y si yo pensara que serviría para algo —repitió con ardor, poniéndose de pie con una celeridad que le proporcionó a él una tentadora visión de su pierna—, apelaría a tu
gentil corazón y te pediría que lo reconsideraras. ¡Pero es evidente que no tienes corazón, Terrence!
—¿Sí? Bueno, pero tengo otras cosas . Y lo que no tengo ahora es tiempo para quedarme contigo y correr otra vez el riesgo de que me manipules —más enfadado que lo que justificaba la situación—. Nos vemos luego.
—¡Terry aguarda! —le agarró el brazo. Su cara era una mezcla de súplica y cálculo—¡Por favor!
Él no dijo más nada, sonrió y negando con la cabeza se fué.
—¿Que fue todo eso?—cuestionó su amiga enarcando una de sus delineadas cejas.
—Nada.—sonrió igual—Ven, vamos que ya van a tocar.
La tomó de la mano y se pararon a unos metros frente al escenario, donde ya varios estaban de pie y otro sentados en sus mesas.
—Buenas noches—fue la voz del castaño. Los aplausos y chiflidos se hicieron presentes—Gracias. Aqui, otra vez con la banda. Espero que disfruten de la noche y de nuestra música. "ENAMORATÉ " —dijo y la buscó entre la multitud, con la mirada.
Cody comenzó a tocar la batería y él con la guitarra, al igual que otro integrante, Zack. Y Freddy el órgano.
Era lo bonito del mar,
cuando estás a mi lado no hay otro lugar
y era lo bonito de ser un par de enamorados.
Cantaba el con los ojos cerrados, y sonriendo mientras lo hacía. Recordando aquellos momentos con su amiga..
Luego abrió los ojos y la encontró cantando y sonriéndole. Se veía hermosa con su cabello suelto, una camiseta con tirantes anudada a su espalda, dejando ver su vientre plano. Era amarillo lo que hacía resaltar el tono bronceado de su piel. Un jean semisuelto abierto en las rodillas y arriba de la pierna. Más unas converse blancas.
Era lo bonito de ti,
tú nunca te rendiste hasta verme feliz
y es lo más bonito saber que nunca me has fallado.
Ahora sé que es fácil decir que te olvidé,
que lo nuestro nunca existió, que te fallé,
todo por un maldito error se vino del revés.
Siento que hoy te quiero más de lo normal,
por primera vez el dolor es vertical,
se hace cuesta arriba el tiempo cuando tú no estás...
Enamorate, te, te, otra vez,
quiero recordarte que bonito es verlo,
todo en una nube del color del cielo…
—Que envidia, amiga. Tienes a los chicos más guapos para ti.—dijo una de las chicas, Brittany.
—No son míos.—dijo ella.
—Entonces por qué no nos presentas a tu hermano y a Terry?—cuestionó.
—Ah… porque ellos no pueden meterse con mis amigas ni yo con los de ellos.—se encogió de hombros.
En eso sintió que alguien la tomaba de la cintura por la espalda, se asustó.
— P-pero q...
—Shhh...Soy yo—le dijo al oído. Ella sonrió y poniendo sus manos sobre las de él, continuaron observando a la banda.
Todos cantaban y bailaban al ritmo de ellos.
Enamorate, te, te, otra vez,
bajar a la tierra y tocar con los dedos,
el agua del mar, tu cuerpo con mi cuerpo...
Era lo bonito del sol,
siempre brillaba más,
si hacía más calor.
Era el día más bonito,
si estabas conmigo.
Era lo bonito de hoy,
que es nuestro aniversario
y esperando estoy
y hasta me conformaría con ser sólo amigos.
Ahora sé que es fácil decir que te olvidé, que lo nuestro nunca existió, que te fallé,
todo por un maldito error se vino del revés.
Siento que hoy te quiero más de lo normal,
por primera vez el dolor es vertical,
se hace cuesta arriba el tiempo cuando tú no estás...
Enamorate, te, te, otra vez,
quiero recordarte que bonito es verlo,
todo en una nube del color del cielo...
Enamorate, te, te, otra vez,
bajar a la tierra y tocar con los dedos, el agua del mar,
tu cuerpo con mi cuerpo...
Sigue enamorandote,
sigue persiguiendolo,
si el impulso viene de tu corazón.
Como el aire que no ves,
que se mete en tu interior,
pase lo que pase, siempre seré yo quien te va a querer
Enamorate, te, te, otra vez,
quiero recordarte que bonito es verlo,
todo en una nube del color del cielo...
Enamorate, te, te, otra vez,
bajar a la tierra y tocar con los dedos, el agua del mar.
Enamorate
Cuando dejaron de tocar, su mirada se dirigió hacia el frente, hacia ella.
Un joven alto y de cabello negro tenía sus manos en su cintura, abrazada a él. Y su boca pegada a la de él. Ella tenía sus manos sujetas en los bíceps.
Ciego por la ira que le provocó verlo tenerla de esa manera, bajó del escenario de un salto.
Todos se sorprendieron y giraron a ver a dónde se dirigía.
Caminó directo hacia ellos y para nada amable, lo tomó de la camisa haciendo que se separan con brusquedad.
—¿Q-q..?—fué lo único que alcanzó a pronunciar él cuando el castaño le propinó un puñetazo en la mandíbula.
—Te lo advertí.—dijo con furia. Y le dió otro golpe.
—Terry basta. Lo vas a matar.—gritó la pecosa.
—Hijo de p...—Jeisson logró zafarse y lo empujó golpeándo la boca.
—Ella no es de tu propiedad.—gritó el moreno.
—Ni tuya.—golpeó su estómago y luego la mandíbula.
Los chicos de la banda corrieron a separarlos, ambos parecían querer matarse con las miradas.
—¿Qué pasó aquí?—preguntó Moe.—Tom, saca al chico de aquí—ordenó a unos de los meseros.—¿Y tu Terry, que es ésto? Por poco destruyes mi local.
—Lo siento, moe.—mieró de reojo a la pecosa que estaba agitada y furiosa.
—Ya chicos. Vuelvan a sus lugares que aquí no ha pasado nada.—dijo Moe a los que estaban alrededor.
La rubia dijo algo a su amiga al oido y salió del lugar. Terry la vió e hizo lo mismo. Quedando con Moe en arreglar luego los daños del incidente.
Salió y miro a ambos lados de la vereda, cuando la distinguió corrió hacia ella...
—Candy, espera.—le gritó. Ésta no le hizo caso y comenzó a correr. El castaño fue tras ella.
—No te me acerques.—le gritó cuando el la tomó de la mano para detenerla.
—Lo siento. De verdad.—sonaba arrepentido. Pasaba sus manos por su cabello, despeinándolo aun mas.
—¿Por qué hiciste eso?—tenia mucha bronca y los ojos cristalinos.
—No lo sé… es solo que…
—¿Qué?—cuestionó ella irritada.
—No sé. No me pareció apropiado como te estaba tocando.—metió sus manos en los bolsillos.
—¿Qué? ¿Tocando? Por Dios, si solo puso sus manos en mi cintura. Arruinaste todo.—dijo frustrada, gesticulando con las manos y yendo de un lado a otro— Ahora él no volverá acercarse. Lo espantaste. Siempre tú y Cody hacen los mismo.—se cubrió el rostro con ambas manos.
—Pecas...—dijo en un susurro, llevándola a su pecho.—lo siento cariño.—besó la cima de su cabeza.—fui un idiota.
—Si—dijo ella hipando y él rió.
—¿Estoy perdonado?—la apartó para que lo viera. Tenía los ojos rojos y la nariz igual. Ella negó con la cabeza.—Vamos, no seas mala.—enmarcó su rostro con ambas manos. Y con los pulgares quitó las lágrimas.
—Tu boca.—dijo ella y rozó la zona con la punta de su dedo.—¿Te duele?
—El quedó peor.—se burló.
—Idiota. No me gustó lo que hiciste.—le sacó la lengua y lo golpeó en el brazo.
—¿Entonces estoy perdonado?
—No sin antes darme una buena explicación de por qué lo hiciste.
Continuará…
Cómo les dije, no podré actualizar muy seguido porque volví a mis rehabilitaciones y fisioterapia más los parciales en la facu así que, trataré de hacerlo durante el finde y si puedo subiré antes.
Ah, ahora también podrán encontrarme en Wattpad.
Cómo siempre, agradecida con todas ustedes.
¡Abrazos y muchas bendiciones!
