CAPITULO SIETE

Maya

Estoy emocionada por el viaje, nunca había salido de vacaciones, ni si quiera he salido de la ciudad. Hoy por la mañana fuimos todos a sacar los pasaportes, llevamos los documentos y las fotografías para poder obtenerlos. Ahora que mi hermano es mayor de edad, él fue el que tuvo que firmar nuestros pasaporte como nuestro tutor. Ahora es cuando caigo en cuenta de la gran responsabilidad que tiene Lochan sobre nosotros.

Papá nos dejó algo de dinero, suficiente para poder prepararnos para le viaje que sería el siguiente fin de semana, solo seis días más para el gran momento. Por la tarde me lleve a Willa y Tiffin al centro comercial, papá me pidió que les comprara algo de ropa para el viaje, lo cual era muy necesario, la mayoría de la ropa que tienen ya no les queda. En la tiende compre un par de vestidos para mi hermana con zapatos y ropita interior, y a Tiffin unos jeans y unas camisetas con los tenis que tanto le gustaron, a kit le compre unos Jeans también aunque el siempre a tenido más ropa que nosotros juntos, no sé de dónde la consigue pero seguido estrena algo nuevo. Yo vi un vestido que está perfecto para el verano y unos zapatos nuevos y a Lochan le lleve unos Jeans con unas camisas de botones. Él me pidió que no le comprara nada, que prefería que le comprara a los niños o que yo eligiera lo que más me gustara, pero sé que también necesita ropa nueva, Lochan siempre está pensando en todos nosotros antes que en el mismo.

Maya, estas dormida?- me pregunto Lochan susurrándome al oído mientras intentábamos dormir juntos, como lo hemos hecho desde que papá se fue de regreso a Australia.

-Aun no, que pasa?- le conteste y me volteé para intentar verlo en la obscuridad de mi habitación, solo logre ver un poco la silueta de su rostro cuando levantó la cabeza para hablarme.

-Tengo miedo- me dijo casi en susurro, que pensé que habia imaginado sus palabras.

-Que?, Por qué?. De que tienes miedo?- le pregunte poniendo mi mano sobre su mejilla, él puso su mano sobre la mía y me dijo –Tengo miedo que nos separen, que papá decida quererse quedar con ustedes y no podamos estar juntos.-

-No tengas medo mi amor- le conteste y le di un beso en sus labios – nadie nos va a separar, nunca dejare que nos separen.-

-Prométeme mi amor que nunca te vas a alejar de mí. Prométemelo por favor!- me imploro
Lochan, aun en la obscuridad, pude darme cuenta que Lochan estaba llorando, no pude verlo a los ojos, pero sus lágrimas caían sobre mis mejillas.

-Te lo prometo- le conteste y lo abrase fuertemente, entonces comenzó a besarme, aun podía sentir la humedad en su rostro. El beso fue suave al principio, como si fuera el cierre de nuestro trato de que jamás nos separaríamos, sus suaves labios rosando los míos, nos mantuvimos besando por un largo tiempo, sus suaves manos empezaron a acariciarme muy despacio sobre mi pijama, como si tuviera miedo de quebrarme, pero nunca dejándome de besar, solo interrumpiendo un momento para decirme "prefiero morir que estar sin ti" y siguió besándome, para entonces ya tenía todo el peso de su cuerpo sobre mí, atrapándome deliciosamente entre sus brazos y su cuerpo, podía sentir su lengua tan tibia recorrer mi cuello hasta detrás de mí oído, yo moví mi cabeza para dejarle más acceso a sus besos en mi piel. Lochan comenzó a rosar su pelvis sobre mí y yo abrí mis piernas para él, aun con nuestra ropa puesta, su respiración comenzó a agitarse, yo movía mis caderas involuntariamente hacia él sincronizándome a sus movimientos. Después de un rato comencé a sentir algo, era como si un calor combinado con un escalofrió que subía por mi estómago hasta la nuca y luego hasta mi cabeza y por unos segundos me olvide de respirar, por unos segundos mi cuerpo explotaba alguna sustancia dentro de mí que me recorría cada celular en mi cuerpo con una electrizante sensación, no me había dado cuenta en ese momento estaba apretando fuertemente a Lochan entre mis brazos intentando detener el tiempo como si abrazándolo a él fuertemente, pudiera abrazar este instante, así me mantuve por unos segundos y luego exhale, soltando el aire que mis pulmones habían guardado en ese segundo que había olvidado respirar, y luego Lochan hiso lo mismo dejando caer su cabeza sobre mi pecho mientras que ambos recobrábamos la respiración.

Lochan enterró su cabeza sobre mi hombro cuando aún seguía sobre mí, se quedó ahí un momento sin decir nada, respirando rápidamente intentando relajar las pulsaciones de su corazón, entonces pude escuchar un ligero sollozo.

-Que sucede Lochy? Le dije mientras intente levantar su rostro para observarlo, pero solo agacho más su cabeza ocultándose de mí. –Amor que pasa?- Le volví a preguntar, esta vez más preocupada.

-No lo se- me dijo. Luego hubo un silencio, me di cuenta que estaba Lochan estaba buscando las palabras para decirme lo que fuera que lo estuviera atormentando, pero parecía no encontrarlas.

-Todo va a estar bien- le aclare y le di un beso, lo recosté sobre mi pecho y el resto de la noche le acaricie su cabello hasta quedarse dormido.

La mañana antes de nuestro gran viaje, fue un caos en la casa, corriendo de arriba a bajo, con ropa, maletas por todas partes, Tiffin y Willa discutiendo por algo que sinceramente en el momento no me parecio importante, a este punto ya me empezaba a sentir algo estresada, no lograba controlar los nervios de todos incluyendo los mios y Lochan seguía en la habitación terminando de arreglar maletas y documentos, asegurando ventanas y demás, ya que estaríamos fuera de casa por un par de meses.

En el aeropuerto, la situación no mejoro con los niños, hubo un momento en el que Willa se nos perdió de vista. Caminando hacia una de las tiendas de regalos donde cuando por fin logre encontrarla después de unos terribles minutos de angustia, me hiso un berrinche porque quería una muñeca que estaba en el aparador, trate derazonar con ella para llevarla a la sala de espera donde nuestros hermanos esperaban por nosotras, pero Willa se tiro al piso y comenzó a patearme

-Nunca me compras nada!- me gritaba una y otra vez. En ese momento sin darme cuenta de donde venia, Lochan la levanto de la cintura y la cargo sobre su cadera hasta la sala de espera, Willa comenzó a patalear como si estuviera en una clase de natación, pero Lochan no le dijo nada, ignoro fríamente su berrinche y cuando llegamos a donde Kit y Tiffin estaban esperándonos, la sento junto a su hermano y con una mirada le dijo

-Silencio!-

No fue necesario que Lochan levantara la voz, solo una palabra fue suficiente para que mi hermana le obedeciera, aun enojada, cruzo sus manitas y apretó los labios volteando hacia el piso y asi se quedo hasta el momento en que estuvimos listos para abordar.

El vuelo fue largo, los asientos incomodos, pero después de varias horas por fin llegamos a Sidney, donde papá estaba esperando ya por nosotros.