M. M. Carballido Resident Evil Evolution
Nota:
Primero que nada unas disculpas por
Las faltas de ortografía de los capítulos anteriores
Incluso por las palabras erróneas y otros
Errores, soy humano y a cualquiera le pasa
Pero espero que desde ahora pase menos, también por
Los errores en las preguntas y eso que bien se
Advierte en el sitio antes de publicar un cuento
Y por ultimo quiero decir que subiré más pronto
Los próximos capítulos, será una historia larga
Pero vale la pena, he trabajado mucho y
Pensado para que este cuento sea lo más coherente
Posible con los juegos, los libros e incluso¿por qué no?
Las películas de esta maravillosa saga
Sigan leyendo y dejen review cada que lean un
Capitulo nuevo o que les guste algo, gracias a eso
Sigo escribiendo este cuento
Gracias.
Capitulo 4
Perfecto
¿Hotel o Fortaleza?
Wesker continúo caminando por el largo pasillo de los laboratorios de B.V.U.W.I.F (((Complejo de Investigación de Armamento Biológico y Viral de Umbrella B.V.U.W.I.F. [Bioligical and Viral Umbrella´s Weponary Investigation Facility. por sus siglas en inglesTomando en cuenta la virtud de las obras las iniciales, nombres, etc. estarán en el idioma original.))) o como vulgarmente la llamaban los empleados: El infierno, puesto que su diseño era como el legendario infierno de Dante Alighieri, y estaba especialmente trazada para que nadie entrara sin permiso o, en dado caso, que nadie o nada saliera. Y era un poco molesto estar en un complejo debajo de una ciudad infestada de zombis, pero cada que pensaba en que Chris Redfield ahora estaba enterrado diez metros bajo tierra en Europa se le alegraba la vida, además no había peligro ahí adentro, solo tenía que tomarse sus precauciones al salir.
Se topó con un par de científicos que caminaban en dirección contraria pero él no reparo ni en mirarlos tras sus gafas oscuras. Al fin llego a la puerta blindada del laboratorio uno, donde se investigaba al soldado perfecto, a lo último en forma de vida: El proyecto Adán, el primero de una evolución magnifica, el primero de la nueva era por eso fue llamado Génesis. Combinando todas las técnicas de los experimentos anteriores, El instinto asesino de los Hunters, la agilidad de los Lickers, más fuerza que un Tyrant y definitivamente más listo, mejor en todos los aspectos que Némesis o Verónica y solo obedeciera ordenes de el propio Wesker, claro, esto ultimo sin que Umbrella supiera las pequeñas modificaciones que hizo Wesker a propósito y que al final parecían accidente. Sería la maquina asesina perfecta y pronto se harían los últimos ajustes para probarlo en el campo y subastarle al mejor postor, sea terrorista o de algún gobierno, le daba igual, pero en realidad era la única y verdadera razón por la que no se había abandonado ese complejo, a pesar de los cientos de zombis arriba de ellos. Pasó su tarjeta en el identificador de la puerta y esta se deslizó con un sonido sordo a la derecha. El laboratorio era completamente blanco, paredes mesas, batas, incluso las plumas y las listas eran de plástico blanco y él estaba en el centro, pasiva y eternamente dormido en un tubo desde el suelo al piso con un liquido verde y varios tubos conectados a la espalda donde corría lentamente una especie de licuado asqueroso de color rojo, parecía inofensivo y era del tamaño de una persona normal y su silueta era la misma, pero el parecido acababa ahí. Del lado derecho de la boca no tenía tejido y los dientes se veían en toda su plenitud, su color era rojizo y parecía que no tenia piel, pero la piel se había transformado en algo parecido a los músculos y todos los órganos se transparentaban a través del tejido, tenía la complexión de un gorila y no tenia pelo en lo absoluto, de lado izquierdo del pecho tenía una placa de metal adherida a la piel. Era fascinante y sin contar que apenas era la primera etapa de su larga evolución… seguramente lo probaría con los científicos que quedaban en los laboratorios, después de todo para Umbrella ya estaban muertos así que no habría represalias, pero para prevenirse de cualquier contingencia su helicóptero ya estaba preparado y controlaría a Génesis desde una estación muy lejos de esos laboratorios, si resultaba con éxito… volvería por él… no quería sufrir lo mismo que en la mansión Spencer.
Tomó los papeles de investigación que había en una mesa frente a él tuvo con él experimento y unos cuantos discos con toda la información del proyecto, pues no iba a arriesgarse a perderlo todo en caso de que el prototipo se volviera loco, le gustaba prevenir y más después de la mansión y los laboratorios Arklain… había calculado todas las variables posibles y ahora su plan no podía salir mal en ningún sentido, ahora solo le restaba ir a Europa para continuar con sus planes, porque la Ensenada Calibán ya no era una opción, el estúpido de Griffith se había ido al infierno con toda la Ensenada y con toda información del virus-T modificado y las Triescuadras ¡Habían tenido que empezar todo el proyecto desde ceros!
Lanzó un bufido maldiciendo a Griffith y se acomodo las gafas oscuras, luego volvió a mirar a Génisis tan apacible en su sueño sin fin y sonrió plenamente al verlo, ya no aguantaba las ganas de conocerlo en acción… era… perfecto…
Carlos iba al frente del grupo con la guardia baja por una avenida relativamente despejada, solo unos cuantos carros cruzados y papeles y periódicos volando junto con el viento. Pasaba de medio día y la ciudad estaba ‹‹calmada››, claro que incluso Michael, que prefería la calma se veía inquieto con una ciudad literalmente muerta. A Carlos aun le atraía Jill, pero ella perecea ya solo tratarlo como una clase de hermano mayor y había sufrido mucho porque ella ni siquiera lo veía a los ojos, al menos había sufrido hasta hacia unas horas que al ver a Marissa se le olvido Jill y ahora sentía en el corazón una clase de presión cada que la veía o la sentía cerca, era muy raro, además sentía como cuando era un niño inmaduro de nueve años y se enamoro de una mujer de veintisiete, era como un amor infantil, pero se sentía muy bien… después de todo es muy atractiva. Trató de deshacerse de esos pensamientos en su conciencia pero no pudo cada que quería pensar en otra cosa empezaba a divagar y se imaginaba hablándole al oído o acariciándola suavemente... ¿y por que no? Cuándo haya pasado este al menos investigare si está interesada en salir con migo.
El muchacho esbozó una gran sonrisa de conformidad hasta que por su mente pasó la palabra cuñado… volteó rápidamente a ver a Michael y se le encogieron las tripas. Parecía que era un hermano celoso y duro de convencer mejor tenerlo como amigo que como enemigo, porque además no sé lo que sea capaz de hacer, no es muy humano…
Carlos se encontró diciéndose eso a sí mismo y meneo la cabeza reprendiéndose y despejando esos pensamientos, mejor ponte en su lugar, no te gustaría que te hicieran eso, además es muy humano… se forzó a pensar.
Jill estaba pensando en cuanto les faltaba para poder abandonar la ciudad, no veía ese momento, se imaginó que antes que hacer nada llegaría a descansar y dormir mucho y tranquilamente en algún lugar; ese era unos de sus más grandes anhelos desde aquella noche en la mansión Spencer, no había podido concebir una sola noche de sueño continuo y sin pesadillas, recordando toda la desagradable experiencia pasada ahí y después del incidente de Raccon City dormía a lo mucho cuatro horas entrecortadas, era en realidad una gran mierda porque no lograba estar fresca y en plena forma ni aunque durmiera todo el día y para colmo Umbrella ni siquiera la dejaba deprimirse a gusto. Enseguida sintió la mirada penetrante de alguien a su lado y volteó rápidamente pillando que Michael la estaba viendo directamente, pero en cuanto este se dio cuenta de que ella también lo miraba bajó la cabeza y se sonrojó como un tomate instantáneamente, y en verdad Jill no se pudo negar a si misma que le regocijaba la mirada del muchacho… y de hecho no tiene mala apariencia, nada mal en lo absoluto. Dejó de pensar en eso y se sintió muy poco profesional cavilando en esas cosas en un momento como ese.
Una alarma sonó en el reloj de Marissa que enseguida atendió y calló rápidamente, después volteo con Mike.
— Hora de tu medicina… — dijo pícaramente como una mama le diría a un niño de cinco años y Michael la miro con seriedad.
— Ya, perdona, solo me divierto un poco — sonrió la chica a su hermano mientras abría el cierre de la maleta que Mike aun tenia colgada y sacaba el maletín de titanio. Se puso en cuclillas y dejo al maletín en el suelo, luego lo abrió como Jill había descubierto y digitó los números correspondientes, sacó el aplicador y la ampolleta con el antivirus. Michael solo lanzó un bufido y se subió la manga de la gabardina donde tenía todas las inyecciones y su hermana acudió a aplicarle la inyección mientras todos esperaban. Marissa guardó la ampolleta y apenas guardó el maletín Jill dio una alarma silenciosa.
— ¡En ese edificio! — dijo inquietada y lo más bajo posible pero los suficientemente fuerte para que todos la escucharan.
Todos voltearon a donde Jill señalaba. A unos tres edificios más adelante estaba una criatura que colgaba en la pared del doceavo piso con las poderosas garras enterradas en el concreto una masa de músculos sin piel completamente roja y con el cerebro al descubierto, sin ojos y con una enorme, enorme lengua que rondaba inspeccionando el área.
— Lickers… no hagan ruido — dijo Jill muy por lo bajo desenfundando su arma y cortando cartucho con mucho cuidado y el menor ruido posible, haciendo una mueca cuando se escuchó el pequeño click del arma.
Todos corrieron a paso ligero y como sombras a una pequeña callejuela escondiéndose de la criatura que aún no se percataba de su presencia.
— Esas cosas están ciegas, si podemos rodearlo no tendremos que enfrentarlo y, créanme, no quieren hacerlo — susurró Jill tratando de encontrar un camino para rodear al Licker.
— Si podemos rodearlo, pero solo tenemos dos opciones: o vamos por el drenaje o nos armamos de esperanzas locas y tratamos de ir por la avenida paralela a esta, donde está el edificio de Umbrella destruido…
— …y donde probablemente habrá más monstruos — terminó Jill la oración que Mike estaba diciendo.
— Ó podemos rodear un poco más, pero eso nos costaría tal vez varias horas — terció Marissa aportando una idea más y todos miraron a Jill y a Carlos que eran los que más conocían de estos menesteres de matar zombis y monstruos de Umbrella.
-- Propongo que sigamos y matemos a ese maldito lengua-larga, somos muchos podemos trazar un buen plan — dijo Robert subestimando al licker.
Jill se quedo pensando un segundo y vio muy viable la idea de Robert aunque no tan fácil como él pensaba.
— ¿Que dices, Carlos? — preguntó al cabo de un momento o dos.
Carlos también lo pensó y empezó a ver el plan drástico como el más viable, pero decidió no subestimar a la criatura y darle un último vistazo para pensar mejor si podrían con eso tan fácil, se pego a la pared y asomo la cabeza un poco para ver al licker, pero la metió enseguida y empezó a negar con la cabeza.
— No creo factible esta opción porque las variantes cambiaron… — todos lo miraron con el ceño fruncido —. Resulta que nuestro amiguito lengua-larga ha llamado a mamá, papá y el resto de la familia y ahora son una decena de ellos y se ven muy hambrientos.
— ¿Entonces que procede? — inquirió Jess suspirando de desesperación y cruzándose de brazos.
— Vamos a tener que dar el rodeo que nos menciona mi hermana o ir por el drenaje — dijo Mike como buen capitán descartando posibilidades, pero dejando a los demás dar opinión y decidir por ellos mismos.
— Yo opino que rodeemos aunque nos tome un poco más de tiempo, por que enfrentar a esas cosas no me parece una buena idea del todo — opinó Marissa.
— Creo que apoyo a Marissa — corroboró Jessica.
— Pues a menos que tengan un muy buen plan para meterles sus lenguas por el… — Jessica miro asesinamente a Robert y este se corrigió -: Si queremos cortarles la lengua a esos poodle súper desarrollados hay que tener un plan infalible, también, por lo que yo vi cuando me llamaron a contener a los primeros zombis había muchos de ellos atrapados en las alcantarillas sin contar que en las películas de terror los monstruos se esconden en lugares húmedos y oscuros y la opción de ir por el edificio de Umbrella me da escalofríos de solo mencionarla, así que voto por el camino largo pero más seguro.
Jill y Carlos asintieron conformes con el plan y miraron a Michael que se quedo pensante por unos segundos mientras analizaba las posibilidades. Sentía que todos ellos eran su responsabilidad y no se perdonaría si les llegara a pasar algo, también sabía que confiaban en él y que no podía decepcionarlos por ningún motivo, en ese momento asintió a todos. Desenfundaron sus armas y respiraron profundamente varias veces para prepararse. En ese instante, Michael notó de nuevo una sensación familiar que le recorría el cuerpo, una que ya había experimentado en situaciones similares pero a la que no había podido ponerle nombre. No era tanto una sensación como un estado de existencia, y aunque no era un hombre especialmente religioso, era lo más parecido que tenía a la creencia en el destino, la sensación de que existían hechos y fuerzas más allá de la influencia humana.
Pasase lo que pasase, fuese lo que fuese lo que estaba ocurriendo mientras se preparaban para irse, todos los factores decisivos se hallaban firmemente situados en su lugar correspondiente y estaban interconectados como las piezas de un rompecabezas. Lo sentía con una certidumbre que desafiaba la razón y la lógica. Era como si una gran rueda de las oportunidades que determinaban el resultado, que les daría o les quitaría la vida, se hubiese puesto en marcha y se dirigiese hacia su inevitable final, sólo que, en lugar de ir más lentamente, la rueda girase cada vez con mayor rapidez y acelerase al mismo tiempo que les revelaba los planes que tenía para ellos.
Había sentido a menudo cierta tranquilidad al darse cuenta de la presencia de esa rueda, la indefinible sensación de que el resultado ya había sido decidido y que lo único que podía hacer era presenciar cómo se acercaba. Cuando era un niño y su padre se encontraba en uno de sus ataques de furor provocado por el alcohol, la creencia en algo superior era lo único que a veces le había salvado de caer en una desesperación total. Sin embargo, en esa ocasión… en aquel momento sólo sentía que era algo terrible, una atracción de feria siniestra y alucinante en la que se habían montado por error, y no se habían dado cuenta de la verdad hasta que había sido demasiado tarde: no podían regresar ni dar marcha atrás, y tampoco esquivar lo que se iban a encontrar más adelante.
Entonces nos agarramos a lo que podamos y aguantamos. Haremos lo que podamos, pensó él.
Así fue al frente y salió del callejón. Se agacho y tomo una gran piedra y la lanzo extremadamente lejos al lado opuesto de donde correrían para regresar y tomar un nuevo camino. Al caer la piedra en el toldo de un auto hiso un ruido metálico estruendoso y enseguida los diez lickers voltearon y fueron saltando con una velocidad excepcional de edificio en edificio en dirección a donde había caído la piedra pensando que había sido algo para comer.
— ¡Ahora! — señaló Mike con una voz baja apuntando a los lickers con su Beretta y cuando todos salieron de la callejuela a paso ligero el también quitó su mirada de los monstruos que buscaban algo cerca de la zona donde había impactado la piedra y corrió tras sus amigos.
Ya estaba atardeciendo para ese momento. Todo estaba preparado, los científicos del complejo creían que se quedarían a seguir investigando sobre las Triescudras, pero Wesker ya había recopilado toda la información necesaria de los avances y estaba saliendo del complejo mientras hacia los cálculos.
Si libero el virus ahora estos cientos de científicos se infectaran con el virus-T y podre probar a Génesis durante la noche y observar si es un éxito como lo espero, para esta hora mañana el Génesis, si es tan eficiente como lo creo, habrá terminado con todos los cientos de científicos infectados y podre venir nuevamente por él para llevarlo a su nuevo hogar, sin estorbos de carne podrida rodante, el plan es infalible, solo resta ir después a las instalaciones de Europa en Austria… pero eso es pan comido para después.
— Mañana a esta hora estaré de regreso, esperemos que para ese momento usted haya hecho todo lo que le ordene — dijo Wesker hipócritamente a un doctor que lo acompañaba a la salida que sonrío asintiendo, confiando ciegamente en él segundos antes de que se abriera la puerta del elevador secreto de los laboratorios dejando, enseguida, el ruido de las aspas del helicóptero ensordeció todos los demás ruidos presentes y despidió una ráfaga de viento que agitó las ropas negras de Wesker y la bata del otro científico.
Wesker corrió a subirse al helicóptero vigilado por cuatro guardias de Umbrella que apuntaban hacia los edificios y las calles alertas para proteger el transporte de las criaturas que ahí residían. Llevaba un portafolios en la mano izquierda y un maletín de metal negro y muy grueso en la mano derecha, que sería pesado para una persona normal, pero para él no, con su nueva y mejorada fuerza eso era un ligero peso, como plumas. Subió al helicóptero seguido de los guardias, se coloco unos audífonos en las orejas y el helicóptero empezó a elevarse después de que la puerta se cerro y el doctor Blake Rudolf daba pasos hacia atrás meneando la mano despidiéndose de su maestro, Wesker, pensando que le había dicho todo su plan y que el sobrevivía de los otros científicos con la protección de Génesis del que según Wesker nada podía salir mal… solo que se vuelva loco y mate a todos en la instalación sin mis órdenes y no vuelva por él o que funcione a la perfección y te asesine bajo mis órdenes, de cualquier forma tu destino es morir. Wesker sonrió de oreja a oreja agradeciendo la ingenuidad del doctor Blake mientras este volvía a entrar al complejo por el elevador, en cuanto llegara a un lugar seguro el show comenzaría, por lo pronto solo quedaba esperar que el Rudolf soltara el virus en las instalaciones.
— ¡Corran, corran! — gritó León mientras vaciaba su Browning de nueve milímetros contra el grupo de zombis que los perseguían saliendo de un edificio.
Las criaturas eran demasiadas y los disparos solo servían para detenerlos un poco porque salían por todos lados como una plaga de cucarachas.
— ¡Mierda! — exclamó León cuando sonaron dos clicks señal de que se le había acabado al munición.
— ¡Aquí¡Ahora! — se escuchó a lo lejos al mismo tiempo que el sonido ahogado de un motor que se encendía y David Trapp estaba gritando mientras subía al asiento del copiloto de un Hummer y John Andrews estaba en el asiento del piloto con las manos en el volante y listo para pisar el pedal a fondo.
— ¡Vamos! — gritó León a Rebecca Chambers que dejo de disparar automáticamente y comenzó a correr al auto junto con León, abrieron la puerta trasera de la camioneta y subieron como pudieron y antes de que incluso cerraran la puerta John ya había arrancado el auto con un fuerte rugido y pasando encima de los zombis como si fueran simples muñecos de papel.
— ¡Ay, no, ahí viene! — exclamó David viendo por el retrovisor del auto a un monstruo de unos tres metros de altura y con un solo brazo pero este más largo que su cuerpo entero y con unas garras que podían desgarrar metal como mantequilla, con las venas palpitantes alrededor de su cuerpo rojo y con un la cara derretida literalmente -. ¡Acelera, acelera!
— ¡En eso estoy, con un demonio! — dijo John pisando el pedal del acelerador a fondo mientras cambiaba las velocidades rápidamente pero la criatura que les daba caza ya casi estaba encima de ellos.
— !Piérdelo¡Ya, ya! — exclamaba David mirando por el retrovisor desesperado e impotente para hacer algo.
— ¡Si me dejaras de gritar me concentraría en perderlo, además no puedo perderlo si nos está ganando terreno! — exclamó John concentrado en manejar y dando una fuerte vuelta a la derecha que hizo que todos se tambalearan hacia este lado por la inercia.
— Demonios, entonces concéntrate en manejar y cállense los dos — exclamó Rebecca sin pensarlo antes por la desesperación y dándose cuenta segundos después, pero viendo a un monstruo de esa magnitud perseguirlos, ese grito era como música para sus oídos.
Mientras el monstruo corría con sus potentes piernas marcando sus músculos cada pasó que daba y haciendo temblar la tierra mientras gruñía con la potencia de un león y una especie de sonido como metal rasposo, mostrando sus grandes y afilados dientes ensangrentados y su cerebro como el de un licker, al descubierto y palpitante, de hecho solo aprecia un licker demasiado desarrollado, de alguna forma evolucionado.
León bajó la ventanilla de su lado trasero completamente y se sentó en el borde sosteniéndose con la mano izquierda a la camioneta mientras empezaba a disparar hacia el monstruo que a duras penas se inmutaba con los impactos do donde salían borbotones de sangre sin control, pero que la criatura ni siquiera sentía. Cuando se termino el cartucho, su último cartucho, entró de nuevo al auto.
— ¿Alguna idea de cómo detener a esa cosa? — preguntó León.
— Si la tuviera, solamente la estaría conteniendo, eso estando completamente estúpido y con deseos suicidas y créeme, quiero vivir al menos para masturbarme una última vez – dijo con su típico humor negro John que en realidad no hiso reír a nadie y todos ignoraron.
— Espera… ¿Cuánto tiempo tarda aproximadamente una granada en explotar? — inquirió León a David.
— Aproximadamente unos siete segundos — aclaró David - ¿Qué piensas hacer?
— Mandar a ese carbón al infierno — dijo León y salió nuevamente por la ventana, tomo de su cinturón la única granada que había encontrado en el armamento de una patrulla militar y la besó — vamos nena, tú nos sacaras de esta — quitó el anillo de la granada y espero exactamente cuatro segundos, enseguida la soltó en dirección al monstruo al quinto segundo y los últimos dos segundos pasaron como cámara lenta para el chico. La granada recorrió un gran camino rápidamente y estaba pasando exactamente a un lado de la cara de la criatura cuando León creyó que había fallado, pero la granada explotó justo en ese instante y le destrozo la cabeza en pedazos a lo que antes había sido un monstruo, salieron pedazos de hueso y musculo y sangre como un festín grotesco y asqueroso y enseguida lo que restaba del cuerpo de esa cosa cayó en el suelo sin un solo movimiento más.
— ¡Si! — vitorearon todos alegremente al ver que dejaban a todos los zombis y al cadáver gigantesco detrás.
— ¿Qué sigue ahora capitán? — preguntó John a David con un bostezo mientras manejaba.
— Imagino que salir de aquí, pero primero tenemos que descansar, llevamos tres días sin dormir un segundo — respondió David de brazos cruzados en el asiento.
Era agotador solo de escucharlo, llevaban setenta y dos horas sin dormir tratando de salir de la ciudad y peleando contra las criaturas de Umbrella el cual era un trabajo agotador, bastante habían tenido ya, después de perder a Claire repentinamente y esconderse en Exeter City un tiempo y luego salir pitando a Nueva York porque Umbrella no los quería en Exeter, o en ningún lugar, mejor dicho, luego trataron de averiguar dónde estaba Claire ahí y quedan atrapados exactamente en medio del brote nuevo de virus-T que no entendía ni un carajo como había llegado ahí, aun después de las mil veces que Rebecca lo había explicado, parecía que su destino era matar gente muerta por el resto de su vida y no era nada agradable, igualmente Rebecca, León y John. No había parado el terror desde la Ensenada Calibán y ya estaba harto, de no dormir durante jornadas enteras y más aun quería descansar después de haberse encontrado con miles de zombis reunidos en un maldito centro comercial y tener que huir de ellos por horas y horas y para emporar las cosas encontrar a esa cosa que los estaba siguiendo hacia unos minutos, era como un juego cruel de niños.
— ¿Y donde piensas que será bueno descansar? Es decir, la ciudad está plagada de zombis y otras cosas — dijo Rebecca negando con la cabeza.
— Ahí — señaló David a uno de los edificios más altos a lo lejos, cruzando el puente de Manhattan — se que suena tonto pero he calculado las posibilidades y casi todas las variantes como un viejo amigo me enseñó en el entrenamiento. Primero es un hotel muy, muy costoso, obviamente antes de esto por lo que no habrá o había mucha gente pues los más ricos deben de haber logrado salir pitando de aquí en cuanto apareció el brote, también es un sector muy alejado de donde se originó el brote por lo que probablemente no había gente ahí cuando los muertos vivientes llegaron a esa parte de la ciudad, después, es uno de los pocos edificios que no se ven destruidos o quemados, también he leído que ese hotel es muy famoso por tener una muy alta seguridad pues era lugar donde llegaban presidentes y ministros de varios países por lo que cuenta con dispositivos de seguridad de última tecnología e incluso es posible que encontremos armas ahí dentro y si logramos entrar y restablecer los sistemas de seguridad podremos dormir como bebes, sin preocuparnos de nada con la única prevención de que alguien haga guardia todo el tiempo e incluso las ventanas de los niveles más altos están blindadas para resistir una ametralladora pesada como si nada, en fin es una fortaleza echa una estancia para ricachones.
Los demás no lo pensaron mucho tiempo y aceptaron enseguida con lo que John empezó a manejar a toda velocidad al hotel antes de quedarse dormido al volante.
Después de una larga caminata Carlos propuso que durmieran un poco, aunque Mike se había despertado hace unas horas y había dormido tres meses, todos los demás llevaban más de dos días sin pegar parpados y estaban muy cansados. En mitad del camino al hotel de alta seguridad al que se dirigían Marissa había decidido sentarse un poco para abrocharse una bota y se quedó dormida en plena banqueta sentada, fue ahí cuando se dieron cuenta de lo cansados que estaban todos en verdad y Mike propuso ir al famoso hotel I.B.S. (Por sus siglas en ingles International Business Stance) pues sabía todas sus funciones y pensó en la ventaja que tenían al quedarse ahí como lo había enseñado su padre desde pequeño, anque un hombre ebrio los últimos años de su vida, había sido un gran general del la marina de los Estados Unidos y quien lucho en Vietnam, el cual aprendió de su padre que lucho en la segunda guerra mundial y consecutivamente los ancestros de Michael siempre habían servido a su país como policías, soldados o incluso bomberos, pero habían contribuido por lo que tenían una gran cultura sobre ese tipo de cosas de precauciones, o eran muy buenos estrategas y la habilidad estaba en sus genes.
En cierto modo todos querían seguir y salir rápidamente de ahí, pero era como un suicidio si no dormían un poco antes, estaban muy cansados y sabrá dios de dónde sacaron fuerzas para caminar hasta el hotel y aunque se desviaron un poco del camino, tal vez un par de horas, era lo mejor para todos.
Ya estaba a la vista la gran entrada del hotel y ellos estaban a unas pocos metros deseando un bien merecido descanso y aunque se sentían un poco culpables por dormir y descansar e incluso disfrutar de ello en un momento así era seguro que podrían lidiar con la culpa mientras se daban un baño caliente después de dormir, claro si lograban acceder al los sistemas del hotel que seguramente estarían apagados y si el agua no estaba teñida de sangre, pero después de todo pensaron que lo tenían bien merecido después de tanto tiempo de no tener un poco de paz, en especial para Jill y Carlos.
Algo interrumpió la calma. Mike se detuvo en seco y todos lo miraron preocupados.
— ¿Qué pasa? — dijo confundido Carlos y poniéndose en guardia aunque no tenía idea de nada.
— ¿Escuchan eso? — Michael hiso callar a todos y se concentro en el sonido.
— No, nada, pero ¿Qué demonios escuchas?
— Se sorprenderían si les dijera todo lo que escucho, pero este ruido en particular… es un motor, de un auto… se dirige… ¡hacia aquí!
Todos subieron las armas cuando Michael dijo esto y también empezaron escuchar muy a lo lejos un motor, cada vez el ruido se intensificaba más y más, se acercaba a ellos por atrás a la derecha en la calle que acababan de cruzar; todos dieron vuelta y apuntaron a la esquina, había cuatro opciones: Los zombis habían aprendido a manejar o habían arrancado un auto por accidente, las cuales eran lo más improbable, otra era que algún sobreviviente estuviera manejando histéricamente y a toda velocidad hacia esa dirección ó que Umbrella, que serian los únicos que se adentrarían a la ciudad en ese estado, hubiera despachado a ese auto para algo.
Enseguida una Hummer negra salió pitando por la calle y dio una vuelta barriendo las llantas como si estuviera sido perseguido por alguien, pero el conductor no los miro, se dirigía al hotel con toda velocidad, pero enseguida este pareció sorprenderse de algo y freno el auto haciendo que las llantas rechinaran en el asfalto y al camioneta quedara inmóvil unos segundos en lo que todos apuntaron decididos a disparar si algo o alguien trataba de hacerles daño mientras el conductor se veía muy extrañado y estaba discutiendo de algo con el copiloto al que Jill le pareció familiar pero aun así no bajó la guardia. El copiloto volteó a los asientos traseros donde no se podía ver por los vidrios polarizados y las puertas se abrieron. De la parte de atrás salió una chica delgada y no muy alta, de pelo castaño y con uniforme de los STARS. Jill bajó la guardia enseguida al reconocer a Rebeca Chambers, una vieja amiga exSTARS.
— ¡No disparen, son amigos! — dijo Jill y todos bajaron la guardia cuando Rebecca echó a correr hacia ellos.
— Jill, sabía que estabas bien, lo sabía, han pasado tantas cosas… — dijo Rebecca abrazando a Jill. Para Jill, como para el resto de los exSTARS de Raccon City, Rebecca era como su hermana menor, por lo que también se alegró mucho de verla. También vio que la cara del hombre que parecía conocido era de nadie menos que de David Trapp, uniforme de los STARS. También llevaba una Beretta de nueve milímetros en una funda en la cadera, el arma reglamentaria de los STARS. Era bastante alto, quizá medía algo más de un metro ochenta y cinco, por lo que le sacaba poco menos de veinte centímetros, y era delgado pero robusto, con el físico de un nadador. Su rostro era bastante atractivo, del tipo de una estrella de cine. Sus cejas y sus cabellos eran cortos y oscuros, sus rasgos parecían tallados en piedra, y su penetrante mirada indicaba una gran inteligencia. Lo había conocido en casa de Barry Burton hacia unos meses, cuando Rebecca se fue con él a una misión en la Ensenada de Calibán, desde esa vez no lo había vuelto a ver, pero sabía que era de confiar, también vio a un muchacho alto y rubio oscuro, de cabello un poco largo y rasgos finos vestido con una chaqueta de cuero, una playera negra y unos pantalones vaqueros con zapatillas de deporte. El otro tenía también uniforme de los STARS y tenía la misma complexión de toro que Barry Burton, con músculos marcados de ejercicio y una espalda ancha, con un tono escuro de piel color caoba.
— Jill, es bueno ver caras conocidas… — dijo David acercándose junto con John y León.
— En mi caso, que no los conozco, solo es bueno ver caras no podridas — bromeó John de nuevo.
— Pensábamos que estabas en Europa — dijo Rebecca.
— Chris se fue solo a Europa — contesto ella — Yo me quedé en Raccon City… — se estremeció de pies a cabeza.
David volteó a ver a cada uno de los que acompañaban a Jill cuando su mirada se detuvo en Michael que también lo vio con los ojos bien abiertos.
— ¡Michael! — se alegró David.
— Con un demonio, David, como has cambiado — sonrió Mike abrazando a David fuertemente el igual que el otro.
— No han sido los meses menos estresantes de mi vida, pero… pensé que habías…
— Muerto, lo sé, al igual que todos, es una larga historia…
— ¿Se conocen? — inquirió Jill interrumpiendo el encuentro de amigos.
— Claro que sí, entrenamos juntos aquí, en Nueva York, también es buen amigo de Barry. Aunque entrenamos es un decir pues este don-patea-traseros paso los exámenes sin necesidad de mucho entrenamiento básico por eso estábamos en el mismo grado aunque este chico fuera más joven que yo y Barry.
— Siento interrumpir las viejas anécdotas de la vida pero ¿no creen que sería mejor ir dentro del hotel y después contarnos todas las historias juveniles que deseen? — dijo Marissa un poco impaciente y todos asintieron y empezaron a caminar hacia el hotel.
— Entonces, Jill, sobreviviste a la catástrofe de Raccon City — bramó David caminando a la par de la chica.
— Así es, después de escapar de ahí terminamos en este nuevo infierno — afirmó Jill no muy alegre de la conversación.
— Ya veo. Perdonen la descortesía, voy a presentarme: Soy David Trapp, capitán de los STARS de Exeter, ese es John Andrews, también STARS de Exeter, este es León Kennedy, policía y sobreviviente de Raccon City y esta es Rebecca Chambers, exSTARS de Raccon City y licenciada en bioquímica, medica del equipo Bravo en Raccon City.
Rebecca sonrió.
— Oh, si, he oído de ti, eres la genio de dieciocho años — dijo Mike sin afán de ofender pero un poco arrancado.
— Diecinueve — asintió Rebecca.
— Pues yo soy Michael Bridgeway, capitán del equipo Alpha de los STARS de Nueva York, esta es mi hermana Marissa, Robert Ironhill, STARS de Nueva York en división de comunicaciones y sistemas, Jessica Greenleaf, novia de Robert, amiga mía y de Marissa y licenciada en economía y este es Carlos Oliveira, en realidad solo sé que es alguien en que se puede confiar, pero de su historia no mucho — Carlos se sorprendió al escuchar esas palabras pues no creía que Mike opinara así de él — y, para los que no la conocen, Jill Valentine, exSTARS de Raccon City.
Llegaron a la puerta del hotel y empujaron la puerta, pero estaba cerrada con llave e intacta lo cual daba buena señal en sentido de que lo habían asegurado antes de salir y probablemente no habría casi nadie adentro. Mike le señalo a Robert la puerta para no tener que romperla y aunque hubieran querido era cristal reforzado.
Robert inspeccionó la puerta, no tenia chapa o ranura de alguna tarjeta ni nada de ese tipo por lo que Robert se tardaría más en abrirla porque tenía que entender cómo funcionaba la puerta primero.
— Es un sistema electrónico de clave — dijo Jill que era más experimentada en esos menesteres que cualquiera presente debido a sus antecedentes. Ya sabía que tipo de puerta era y sabia como violarla sin activar alarmas ni nada solo que seria un poco más complicado sin los instrumentos necesarios — puedo abrirla, estas puertas se controlan con códigos numéricos, solo necesitamos encontrar el panel para abrirla… — Jill observo las paredes contiguas buscando algo que se viera sospechoso — seguramente estará escondido en algún lugar, necesitamos buscarlo, no puede estar a mucho más de cinco metros de la puerta por que es inalámbrico y es su mayor distancia, búsquenlo.
Todos empezaron a caminar y a mirar arriba y abajo por toda la fachada del hotel. Estaba pintado de color hueso , con piso de piedra labrado en escudos como los del hotel cada uno, había una alfombra roja a lo largo de toda la fachada hasta la banqueta donde estaba la glorieta en la que entraban y salían los autos, la puerta era de cristal reforzado y dentro todo estaba oscuro y sin funcionamiento, a los lados de la entrada antes de las escaleras que subían de la recepción de autos había columnas de tipo griego sosteniendo un techo del mismo color que todo con luces pequeñas que se encontraban apagadas.
— Creo que he encontrado algo — llamó Rebecca que estaba alado de la entrada y había hecho una maceta a un lado.
Era obvio, bajo la maseta se encuentra la llave para abrir la puerta.
Todos se acercaron y miraron, en lugar de piso labrado había una compuerta pequeña de metal con un candado de combinación electrónica.
— Permíteme — dijo educadamente Mike que tomo el candado y con una fuerza sobrehumana tiro de él y lo rompió como si fuera de madera. Todos se quedaron atónitos ante tal demostración incluso los que ya sabían lo de Mike.
— ¿Se puede saber cómo demonios…? — empezó a decir León señalando donde estaba antes el candado cuando Jill lo interrumpió.
— No hay tiempo para eso, voy a necesitar ayuda con esto porque solía abrir esto con instrumentos muy sofisticados — advirtió ella abriendo la tapa de metal y descubriendo una consola con una pequeña pantalla en ceros azules y un teclado numérico negro con los números pintados en azul -. Primero necesito algo con que desarmar cuidadosamente la consola¿alguna idea de cómo conseguirlo?
— Sí, en la camioneta había una caja de herramientas bajo el asiento trasero — dijo León — jamás pensé usarla en estos días para algo útil, iré por ella.
León fue corriendo a la Hummer con las puertas abiertas, se metió un momento y salió con una caja roja larga de herramientas que le llevó rápidamente a Jill. Ella la abrió y esculco entre las numerosas herramientas hasta que saco un desarmador y una especie de alambre que le tendió a Mike.
— Necesito que presiones con el alambre… ahí — señalo Jill un pequeño punto arriba de la pantalla con números de la consola -. No es por ponerte en presión pero ni se te ocurra respirar o me electrocutaré mientras desarmo esta cosa.
Mike asintió y presiono con el alambre donde Jill dijo y esta empezó a desarmar cuidadosamente con el desarmador, uno a uno fue encontrando los tornillos hasta que unos minutos después acabó y abrió la parte numérica de la consola dejando ver un sin fin de cables y circuitos de diferentes colores con diez botones pequeños de metal hasta arriba que serian los números respectivos todos conectados entre cables a una tarjeta verde con chips hasta el fondo.
— Una lámpara — pidió Jill y Rebecca le tendió la suya — alumbra por favor — Rebecca encendió la lámpara y apuntó a la consola desarmada que Jill inspeccionó un momento —. Ahora se supone que con una cámara mire exactamente donde está el inicio del cable negro, pero en vista de que no hay micro cámaras, tendré que suponer donde está y recen por que lo haga bien, de lo contrario la puerta se queda cerrada sin posibilidad de abrirse dentro de dos días enteros…
Jill metió la delgada mano en el interior de la consola y empezó a jara cables suponiendo cual sería el correcto, miró a Michael que la estaba viendo como hipnotizado y este no supo qué hacer en vista de que no podía voltearse o electrocutaría a la muchacha, así que solo se volteó y se sonrojó como tomate para lo que la chica sonrió.
— Si estoy en lo correcto el cable es este, está muy metido así que no puedo ver nada de él así que, como les dije recen — tomó unas pinzas de la caja de herramientas y las metió cuidadosamente hasta que se topo con el cable que debía ser el negro. La chica suspiró profundamente antes de cortar el cable y al fin lo hizo pero nada pasó.
— Ay, no, la puerta no se abrió, ahora no podremos entrar — dijo Carlos decepcionado al igual que todos.
— Nunca dije que la puerta se abriría — dijo Jill ofendida mientras dejaba las pinzas a un lado — solo desactivé el mecanismo de electricidad y el de claves erróneas, porque si pones tres veces claves erróneas suena una alarma que atraerá a todos los zombis y monstruos de Nueva York en un santiamén. Ya puedes dejar de presionar — le avisó Jill a Michael con una sonrisa coqueta que hiso que el chico se sonrojara a tal grado que la caja de herramientas pareciera un tono rosado claro.
— Ahora solo queda suponer la clave de cuatro números lo cual sería más fácil si pudiera conectar un descifrador — explicó Jill superponiendo la parte con los números de la consola y empezando a presionar números — así que si alguien tiene una idea de cuál es la contraseña es bienvenida.
— Normalmente las claves son números que tengan que ver con la empresa para poder recordarlos ¿Qué no? — Supuso Robert con la mano en la barbilla — intenta 0518…
Hubo una pausa mientras Jill ponía los números pero nada sucedió.
— No es ¿Por qué esos números?
— Son la fecha de aniversario de la fundación del primer hotel que fue este…
Todos empezaron a romperse la cabeza pensando en qué sabían de esa empresa hotelera o del dueño o de lo que sea que tuviera que ver pero era inútil, pasaron casi tres cuartos de hora hasta que Jess lanzó un gemido.
— ¿Qué¡¿Qué?! — inquirió John desesperado.
— Hace años, en mi carrera de economía — Jess tenía los ojos entrecerrados tratándose de acordar de algo con mucho esfuerzo, algo que no le llegaba claramente — un profesor alguna vez dijo algo de números sobre esta empresa. ‹‹Los números más correctos en una empresa…›› —empezó a imitar la chica a su profesor recordando lo que había dicho —‹‹…son, a mi juicio, los de el famoso hotelero Williamson y su cadena de hoteles: cincuenta y uno por ciento de las acciones con los que jamás serás suplantado como dueño de la empresa por accionistas mayoritarios, no tener más de un hotel bajo el mando de un solo administrador y un cero por ciento de deudas con las que puedan quitarte tu patrimonio…››
— ¡Prueba esos números! — sé animó David — ¡5110!
Jill digitó los números rápidamente y una especie de seguro pesado sonó proveniente de la puerta con el que todos saltaron de emoción.
— ¡Al fin¡Bien hecho Jess! — exclamó Marissa.
—¡Por eso te quiero! — dijo Robert sonriéndole pícaramente a su novia.
Todos entraron al hotel oscuro y trataron de encender las luces pero no había electricidad en absoluto.
— Demonios, se supone que esto tenga su propio generador — se decepcionó Carlos tratando de prender la luz con el interruptor.
— Así debe de ser, pero seguramente esta desactivado así que debe de ser ahí donde se prende… — dijo Mike señalando una puerta junto a la mesa de recepción que tenia la leyenda ‹‹Solo personal autorizado. Sala de controles›› pintado en ella — esperen aquí dijo Michael que entró corriendo a la puerta que tumbó de una patada y un minuto después todas las luces del hotel se encendieron instantáneamente y Mike se asomo en la puerta.
— Robert, creo que ahora es tu turno con la seguridad — dijo y este se acerco a la sala de controles junto a todos que se quedaron afuera pero podían ver la consola llena de pantallas de cámaras de seguridad solo que no estaban conectadas y solo transmitían interferencia, bajo las pantallas a la altura de los muslos había una consola de controles a todo lo largo de la pared con tres computadores conectados y dos pantallas que estaban en negro completamente, con un teclado, un ratón una taza de café rancio un unos cuantos papeles sobe un escritorio y frente a este una silla donde Robert se sentó.
— Veamos… — dijo pulsando una vez la tecla intro haciendo que las dos pantallas de computador se prendieran y mostraran varias leyendas con un fondo blanco y Robert empezó a teclear a toda velocidad, haciendo que las dos pantallas mostraran diferentes cosas y navegando por los archivos de las computadoras hasta que apareció un texto en ambas pantallas con el que Robert se quedó rascando la cabeza.
— ¿Alguien sabe que significa esto? — preguntó él y todos leyeron con atención.
Entre pared y pared hay una santa mujer que con su diente llama a su gente.
— Es un acertijo — declaró Marissa — es sencillo, es un humano.
Robert tecleo la palabra y la computadora reacciono cambiando de pantalla al de otra leyenda con un pequeño reloj en la esquina superior derecha que marcaba 00:59 y decrecía cada segundo.
Yo tengo millones de brazos pero no tengo cuerpo, tengo miles de años pero no me comprenden, no tengo fuerza pero controlo dos hemisferios ¿Quién soy?
— ¡Mierda¡Mierda! — maldijo Robert dando rápidos tecladazos tratando de poner la respuesta correcta del computador.
— Rápido, rápido o una alarma sonara — apresuro Jill mirando el reloj que ya marcaba 00:30 — ¡espera, es una campana!
— Campana — gritó Robert desesperado pulsando teclas con una rapidez extraordinaria cuando él reloj ya contaba 00:05.
Volvió a la cuenta regresiva, solo que desde cuarenta y cinco segundos y con la leyenda: ¿Qué será¿Qué es? Entre más grande es, menos se ve.
— ¡Deprisa! — gritó Marissa cuando vio que el reloj corría de nuevo.
— ¡Es la oscuridad!
El reloj se detuvo repentinamente y la pantalla cambió a los controles de la instalación y una a una las pantallas de seguridad se fueron conectando y mostrando los diversos pasillos y bodegas de le hotel completo. Luego Robert tecleó un par de botones más y en la pantalla de la derecha apareció un modelo tridimensional del hotel en el ángulo que desearas controlándolo con el ratón y el teclado, luego volvió a pulsar unas cuantas teclas y la cámara se acerco a la entrada del hotel después traspaso la pared y enfoco la puerta de entrada y el cuarto de controles donde estaban ellos señalando nueve puntos rojos que representaban a todos ellos.
— El sistema identifica a cualquier cosa que se mueva dentro del hotel, es un alivio que no haya nada más — suspiró Robert — ¿Lo ven? Y ustedes que pensaban que solo servía para el sexo.
Todos rieron.
— Ahora solo cierra la puerta por la que entramos y estaremos bien encerrados para dormir un poco — dijo David con un bostezo, dando palmaditas en la espalda a Robert. A continuación Robert hiso lo que le pidieron y la puerta se cerró con un timbrado agudo seguido del sondo del seguro entrando en su lugar.
— ¡Yo pido una de las suites presidenciales! — se aceleró John levantando la mano como niño de primaria.
1 B.V.U.W.I.F. (Bioligical and Viral Umbrella´s Weponary Investigation Facility.) Tomando en cuenta la virtud de las obras las iniciales, nombres, etc. estarán en el idioma original.
2 Estancia de Negocios Internacional. (Por sus siglas en ingles International Business Stance).
