Bueno, queriendo terminar con otro ichihime de una buena vez XDD aqui tienen el ultimo capitulo de esta mini historia de cuatro capis. (Otro ichihime de mi lista listo, ya llevo tres sin contar shot XD no, perdon, cuatro y me faltan...muchos mas XDD). Bien, ahora debo escribir un poco de hime angel y a ver si escribo un shot por SV.

Agradezco a todos por su pasciencia y tomarse el tiempo de leer y dejarme un review

Bleach es de Tite Kubo...menos el personaje Kaede, ella es una invencion mia XD

Capitulo 4: Si hay final feliz.

Se miraban sin parpadear, sólo estaban ellos y ningún otro ser humano en su pequeño mundo, olvidaron que estaban acompañados y que estaban en un baile, sólo eran ellos y eso les gustaba. Orihime ya estaba comenzando a creer que no sería aceptada, pero esa mano deseada finalmente la toco y abre sus ojos de la sorpresa mientras una descarga invadía su columna, eso sólo le pasaba cuando era tocada (de forma intencional) por Ichigo. No hay duda, en verdad que era él y que usaba una peluca.

-Claro que lo haré, Su Majestad. – Le aseguró con una sonrisa leve, era sonrisa era tan diferente, expresaba un poco de ternura y mucha burla por aquel apodo. Orihime se sonrojó y podía jurar que su corazón dio un par de giros como si fuese una pelota.

Caminan hacía el centro de la pista ante la atenta mirada de todos los estudiantes mientras los muchachos pensaban que el seleccionado era todo un afortunado. La música no tarda en sonar y el cuerpo de Orihime volvió a vibrar cuando la otra mano de Ichigo se apodero con delicadeza de su cintura, estaba nerviosa y podía sentir las mariposas revoloteando en su estómago. Estaba temiendo tropezar o pisarle los pies, eso si sería vergonzoso.

Le llamo mucho la atención que Ichigo supiese bailar vals, se veía muy relajado y él era el que mandaba en la danza con movimientos fluidos y elegantes, de seguro la gente se sorprendería que el "brabucón de la escuela" tuviese aquel talento. Sonrió de una forma tan angelical, típico en ella y eso maravillo a su acompañante.

-Eres Kurosaki-kun, ¿no es así? – Era más una afirmación que una pregunta, logrando sorprender al muchacho mucho más.

-Eres increíble Inoue. – Fue lo único que pudo decir.

Orihime le respondió con una sonrisa, estaba feliz de haber tenido la intuición correcta, pero más que nada por estar bailando con él, nunca antes había estado tan cerca de él, aún cuando seguía teniendo hormigueos y escalofríos por esa mano grande posada en su cintura. No necesitaban hablar, se podían comunicar perfectamente con el lenguaje visual mientras sus pies se movían casi por si solos, estaban perdidos en los ojos del otros, transmitiendo tantos sentimientos que no podían expresar a palabras, tenían la urgencia de rebelar su amor escondido y huir si fuese necesario para estar juntos.

Todo aquel mundo perfecto se rompe en miles de pedazos cuando la música acabo y los espectadores aplaudieron, era la hora de volver a la realidad y esconder su corazón del engaño y el dolor. Orihime se separa dos pasos de Ichigo y hace una reverencia en respeto, como se hacía en los años medievales antes y después de cada baile, especialmente si estabas ante un noble o el mismo Rey, para Orihime, Ichigo era un Rey dispuesto a dar su último aliento para proteger a todos con su armadura negra.

-Muchas gracias por este baile Kurosaki-kun. – Agradeció con una sonrisa, se estaba dando la media vuelta y retirarse a la soledad cuando una presión en su brazo la detiene. Se voltea y no puede creer que Ichigo le haya impedido avanzar.

-Te… te gustaría… ¿Te gustaría bailar otra pieza conmigo?

Los ojos de Orihime quedaron en blanco, no se podía creer que él la estaba invitando a bailar, incluso su mente rebobinaba una y otra vez como un casete la pregunta por si había escuchado mal, pero no, él en verdad quería otro baile con ella. Su felicidad se reflejo en una gran sonrisa llena de calidez y asiente con la cabeza sin borrarla y le rogaba a su mente no perder cada detalle, que quería recordarlo por siempre.

-Sí, me encantaría.

Todo el peso se le fue de encima, sus hombros, todo su cuerpo había quedado ligero después de oír aquella afirmación, su miedo al rechazo se había esfumado y aliviado, toma nuevamente su mano y cintura para guiarla por la pista.

Ahora no estaban solos en la danza, otras parejas se unieron a la siguiente canción. Muchos colores se movían de un lado a otro. El estar rodeado de una masa de colores y personas con antifaces, le ayudo a Ichigo en llevarse a Orihime al jardín sin dejar de moverse aprovechando que la puerta estaba abierta, ella se había dado cuenta de sus intenciones y no le molesto si con eso podía estar a solas con él. Libres de tantos pares de ojos o de comentarios que los incomodarían, caminaron hacía lo más profundo para no ser descubiertos y deciden sentarse sobre el suelo sin importarles terminar con las ropas sucias.

-Me has salvado de nuevo, Kurosaki-kun. – LE agradeció contemplando como él se estaba quitando la peluca y lo dejaba por ahí.

-Sí, supuse que no te gustaría seguir allá adentro con todos mirándote. – Tuvo que mirar hacía otro lado al ver como le sonreía, se veía tan hermosa que casi se ruboriza. – Si hubieses sabido que era yo, de seguro no me habrías elegido a mí.

-Pero te elegí sabiendo que eras tú.

Los ojos se Ichigo se abrieron por la sorpresa y Orihime tuvo que ocultar su rostro sonrojado al darse cuenta que estaba diciendo algo comprometedor, sus manos jugaban entre ellos y miraba el suelo como si fuese lo más fascinante del mundo.

-Bueno… desde que te vi a los ojos, supe… supe que eras tú. – Sin despegar la vista del suelo o se desmayaría ahí mismo.

-En verdad… en verdad que eres muy observadora. – La elogio avergonzado, llevando una mano tras su cabeza y con las mejillas sonrojadas, pero él las ocultaba muy bien.

Sólo cuando se trata de ti. Pensó la muchacha, sintiéndose incapaz de confesarlo con su voz, después de todo, ya había hablado demasiado.

Había mucho silencio entre ellos, un silencio vergonzoso e incómodo, ninguno se atrevía a decirle algo al otro. Orihime giro su rostro en dirección en donde estaba el gimnasio de la escuela, recordando que tenía que subirse a un escenario y cantar, algo que no quería hacer, no quería volver a sentir millones de miradas sobre ella, la intimidaba.

-Si no quieres ir, está bien, nos podemos quedar aquí hasta que se acabe el baile. – Le dijo Ichigo como si hubiese leído sus pensamientos, sorprendiéndola nuevamente.

-¿Y si viene alguien?

-Nos escondemos… aunque esa no es mi especialidad. – Admitió, su naturaleza era enfrentar el problema directamente con patadas y puños, no esconderse como un cobarde… parece que Ishida tenía razón al decirle que era un delincuente y todo culpa de su padre que no lo educo muy bien.

Orihime le regala una sonrisa en agradecimiento y volvió el silencio, peor no incómodo, sino confortable y muy acogedor, mirando las estrellas aprovechando que no había luz fuerte que los ocultase. La ojigris se armo de valor para poder observar a Ichigo, se veía apuesto con ese traje, con sus ojos brillando gracias a la ayuda de las estrellas y con ese rebelde cabello naranja que se moría por tocar. Miro en sentido contrario avergonzada de tales pensamientos y trago fuerte.

-K-Ku-… Kurosaki-kun. – Le llamo en un susurro.

-¿Qué es lo que ocurre Inoue?

-¿Por qué… por qué terminaste con Rukia-chan?

Ichigo se la quedo mirando varios minutos después de oír aquella pregunta, parecía que estaba buscando las palabras adecuadas para expresarse a esa mujer sin revelar sus verdaderos sentimientos.

-Ni siquiera entiendo como empezó. – Confesó al momento que mira el suelo. – Lo que trato de decir es que no se cómo pensé que me gustaba, es una enana, una odiosa y le gusta golpearme cuando le digo la verdad… especialmente de su mierda de dibujos.

Orihime no pudo evitar soltar una pequeña risa al recordar todos esos momentos, especialmente cuando Rukia se le acercaba muy emocionada con un dibujo nuevo (que como siempre, involucraba un Chappy) hasta que Ichigo le arruina toda la felicidad comentando lo pésima dibujante que es.

-Rukia es una gran amiga. Creo que me sentía más cómodo con ella por tratarla como a un chico que lo he confundido todo. – Pasa una mano detrás de su cabeza para rascarse la nuca y seguir revoloteando su cabello. – Es difícil expresarse… o entender lo que te sucede.

-Dímelo a mí. – Murmuro Orihime con una ironía en la voz.

-Es cierto cuando dicen "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes".

-¿Eh? ¿Por qué dices eso?

-No, nada… quise decir… que me lo imagino, es decir, confesarle a Renji tus sentimientos.

Orihime miro hacía otro por unos segundos por sentirse mal nuevamente con aquella mentira que Tatsuki aseguraba que era una "mentirilla blanca" muy efectiva. Lo vuelve a ver a los ojos y algo en él llamo su atención.

-Si es sólo eso… ¿Por qué estas tenso? ¿Algo te deprime, Kurosaki-kun?

Ichigo no pudo evitar sorprenderse nuevamente ante lo habilidosa que era esa mujer para descubrir con sólo verlo lo que le ocurría, por eso no pudo evitar sonreír. Orihime contemplaba esa sonrisa maravillada, parecía un embrujo que la dejaba bajo su merced. Traga saliva, tenía que ir de frente y decirle la verdad, no quería mentirle más.

-Kurosaki-kun, la verdad es que yo no estoy enamorada de Renji-kun.

-¿Cómo que no lo estas? – Ichigo no pudo ocultar el asombro y dentro de él estaba creciendo la emoción.

-No, lo que anuncio Kaede-san fue un malentendido, nosotros sólo estábamos hablando, ella lo retorció. Quisimos aclararlo, pero… pero Tatsuki-chan no nos dejo. Dijo: Lo mejor es que lo mantengan hasta el baile, que eso ayudaría a que "ciertos idiotas" se avispen pronto. – Repitiendo textualmente lo que su amiga le había dicho.

¡Tatsuki! Ichigo estaba muy cabreado con su amiga de la infancia y deseaba clavarle su puño en la cara.


Volviendo a la fiesta, en una mesa se podía ver a Renji y a Rukia comiendo lo que se habían servido (el pelirrojo por tres personas) molestos, especialmente Rukia con Renji por haberle hecho creer que andaba con Inoue. El teniente había tratado de justificarse, pero la pelinegra no le dejaba porque no quería oír, estaba molesta de que él le haya causado tanto daño, le dolía verlo con Orihime, le dolía verlo con cualquier mujer.

Era un pensamiento egoísta.

Lo era porque él tenía su vida y ella estuvo saliendo con Ichigo.

Pero aún así, le molesta y no lo podía evitar.

-¿Hasta cuando vas a tratarme como si yo fuese la maldita mierda de la historia?

-Lo eres. – Se cruza de brazos. – Estaba en verdad molesta de que me andes ocultando cosas, pedazo de idiota.

-Óyeme, es mi vida, yo hago lo que quiera y salgo con quien quiera, sea cierto o no. Y tú haces lo tuyo también, ¿O acaso me viste echando chispas con lo tuyo con Ichigo?

-Eso es totalmente diferente. Además, tú no puedes andar saliendo con otras chicas así no más, aún si es una relación de mentira.

-¿Desde cuando? – Le preguntó de forma inquisidora y alzando una ceja, ¿Desde cuando era tan mandona? Bueno, ella es mandona, pero tenía un cierto límite.

-Desde ahora mismo que yo te lo prohíbo. Me pone enferma que salgas con otras chicas. – Cruzándose de brazos.

Renji quedo atónico ante tal confesión, no se podía creer que Rukia, la enana del mal, su amiga de la infancia, la hermana consentida de su capitán, le este hablando de esa forma tan… ¿Posesiva?

-¿Estás celosa?

-No estoy celosa. – Le dijo con las mejillas rojas y aumentando la furia que sentía.

-Claro que lo estás, ¿Quién iba a pensar que esta enana estaba celosa? Bueno, con lo genial que soy, me imagino. – Se elogió con orgullo y golpeando su pecho con su puño derecho. La ira en Rukia aumentaba.

Porque para sus ojos, él era así, pero ni muerta iba a admitirlo.

-¡¿Quién va a sentir celos de ti? – Lo señala con el dedo de forma acusadora, queriendo escapar de la realidad de sus emociones. – ¡No eres más que un mandril!

-Rukia. – El pelirrojo reflejo una seriedad de forma tan repentina que el cuerpo de la pequeña Kuchiki se congeló por unos segundos y su dedo estaba temblando, esa seriedad lograba que sus ojos oscuros se viesen resistentes que sus defensas bajaban.

-¿Qué quieres ahora? – Bajando su brazo y mirando hacía otro lado tratando de seguir mostrando un semblante de molestia, pero se sentía como una niña regañada. En verdad odiaba que él la hiciera sentir de aquella forma.

-Me gustas desde que éramos pequeños. – Fue su confesión amorosa. Fue tan directa, indiferente y sin una pizca de romance que Rukia alzo una ceja.

¿Qué no podía ser un poco más romántico? Al parecer no, y debía admitir que era su culpa desde el momento que acepto ser del clan Kuchiki, aún cuando él parecía estar de acuerdo con la idea, ella se aparto eternamente de él por la diferencia social, sólo podía saber de él a través de rumores y comentarios de sus colegas Shinigamis. Y ahora, su etapa de la vida como novia de Ichigo, si él en verdad estuvo atraído hacía ella por tantos años, entonces le fue devastador verla con otro hombre. Ella era una idiota, no se lo merecía.

-Discúlpame Renji, en verdad que soy tonta. – Le respondió mirando hacía otro lado, tenía miedo de verlo a la cara.

-Lo de tonta, ya lo sabemos todo. – Bromeaba disfrutando la cara llena de furia por parte de Rukia, debía admitir que le gustaba hacer enojar a esa demonio. – Pero que seas tonta es una parte de lo que me gusta de ti.

Y Rukia no pudo evitar el color carmín en sus mejillas mientras sus ojos se abrían de golpe. Su pecho subía y bajaba y se estaba quedando sin aire con esa mirada de Renji llena de determinación, lo observaba acercarse a ella poco a poco y no puso resistencia, ella también se iba acercando cerrando los ojos lentamente. Terminaron la distancia con el anhelado beso.


-Lo siento.

Después de que Orihime haya confesado todo, no habían cruzado más palabras. Pasaron mucho rato en silencio mirando cualquier cosa hasta que Ichigo soltó de golpe tal disculpa, llamando la atención de la princesa.

-¿Kurosaki-kun?

-Lo lamento mucho, no tengo perdón con lo que te hecho, se que mi relación con Rukia te ha hecho daño, pero soy tan idiota, tarado, lento e imbécil que no me daba cuenta de lo que te pasaba… o lo que yo quería en realidad.

-¿Kurosaki-kun? – Bien, debía confesar que se sentía ridícula respondiéndole sólo con repetir su nombre, pero estaba tan asombrada con su confesión inesperada que no sabía que más decir. De nuevo su cuerpo estaba temblando de nervios. Podía hasta jurar que Ichigo estaba un poco más cerca de ella que antes.

-Te amo, no a Rukia, sino a ti… siempre lo he hecho y por idiota, no me había dado cuenta. – Se declaro clavando sus ojos marrones en los grises de su compañera de salón.

La mente de Orihime quedo en blanco, no sabía que decir o que hacer, por lo que su cuerpo se movía a voluntad propia, temblando levemente y con sus labios ligeramente abiertos, tratando de soltar alguna palabra, pero ni un fonema quería salir. No podía creerse aún que Ichigo le estaba confesando sus sentimientos, le estaba entregando su corazón en una bandeja de plata,

¿Lo aceptaría?

Lágrimas salieron de sus ojos sin darse cuenta y eso alarmo al Shinigami Sustituto.

-I-I-… ¿Inoue? Lo siento, yo…

Orihime lo interrumpió atreviéndose a tocarle los labios suavemente con sus dedos de la mano izquierda. Su sonrisa cálida, mezclada con sus lágrimas, llamaba la atención del muchacho.

-Yo también… yo también te amo Kurosaki-kun, desde el momento que abriste la puerta de tu casa el día que mi hermano sufrió aquel accidente.

No esperaron ni un minuto más, ya habían esperado mucho tiempo, apenas terminaron aquella confesión de amor, terminaron la distancia que los separaba con un beso mientras los brazos de Orihime rodeaban su cuello y los de él se apoderaban de su cintura, tocando su espalda con sus manos para hacer el beso más profundo.

Al principio fue dulce y con cada segundo que avanzaba, el beso iba subiendo de nivel, sus cuerpos se aferraban al del otro para no separarse, sus bocas se partieron para hacerlo más apasionados y sus lenguas se conocieron. Ichigo saboreaba cada momento, aquel beso era MIL veces que los que obtuvo con Rukia, era demasiado dulce ese sabor, como también adictivo como una droga, todo en ella era embriagante y había sido un total estúpido por no darse cuenta antes quien era la verdadera dueña de él. El peinado de Orihime, que se había tardado tres horas para que quedase bien, se estaba arruinando por culpa de aquellas manos grandes y cálidas que querían conocer la suave textura de aquellas hebras naranjas y no le importo, que se vaya a la basura el tiempo que perdió, aquel momento era más valioso que unas miserables tres horas.

Se separan por falta de aire, sus respiraciones golpeaban el rostro de su acompañante, sus mejillas estaban sonrojadas y sentían sus gargantas secas por la sed, por la necesidad de seguir hidratándose y no necesario los ruegos ya que volvieron a besarse con más pasión.

-Te amo. – Le susurró suavemente en la oreja para luego morderle el lóbulo, disfrutando del pequeño temblor de Orihime, como el dulce gemido que salieron de sus labios.


Al día siguiente, todos los estudiantes de Karakura sostenían una hoja de papel y hablaban con un amigo sobre lo que estaba escrito. Los cuatro protagonistas miraban una fotografía gigante que mostraban dos escenas, pero con una misma acción: Beso.

En el lado derecho de la fotografía se podía ver a Ichigo y a Orihime besándose en el jardín y en el izquierdo, a Renji y a Rukia también besándose.

Sobre la fotografía estaba escrito: EL VERDADERO FINAL FELIZ. LAS PAREJAS ESTÁN TAL COMO DEBIERON ESTAR.

Rukia miraba la noticia indiferente y de brazos cruzados. Renji se estaba frotando la barbilla mientras se preguntaba como Kaede se conseguía las noticias. Orihime no parecía molesta para nada, alumbraba con su sonrisa de siempre y tenía sujetada una de las manos de Ichigo con la suya. Ichigo estaba molesto, preguntándose por qué la mujer no se metía en sus propios asuntos que debía andar ventilando su vida privada.

-Esta es la mejor noticia que he hecho. – Como si fuese un hechizo pensar en ella, la periodista Kaede se apareció por detrás y mirando su obra de arte con orgullo. – ¿A que no soy fabulosa?

-Buenos días Kaede-san. – Saludo Orihime con una gran sonrisa.

-Buenos días Orihime-san, Kuchiki-san, Abarai-kun y Kurosaki-kun.

-¿Por qué diablos tienes que publicar esto? – Ichigo la miraba molesto mientras señalaba la fotografía. – ¿Crees que me gusta que ventiles mi vida privada?

-Pero tuve un trato con Arisawa. – Confeso indiferente y se cruza de brazos. – Yo la ayudaba a que ustedes terminasen juntos y a cambio, yo lo publicaría y nadie me diría nada. Así que si quieres quejarte con alguien, hazlo con ella.

Ichigo lanzo una maldición a Tatsuki y se dirige al salón para buscarla.

-¿Qué es lo que le viste, Inoue-san? – Le preguntó con la vita fija en ella.

-Yo me hago la misma pregunta. – Apoyó Renji de brazos cruzados.

Orihime no respondió, sólo sonrió mientras miraba a su novio alejarse. Se despidió de Kaede y se fue corriendo para alcanzarlo antes de que él y su amiga armasen un combate que destruya media escuela. Mientras corría, se podía ver una pulsera plateada que brillaba en su muñeca derecha.

Fin.