Dragón Ball Z no me pertenece, los derechos son exclusivamente del maestro Akira.
Advertencia: Este capítulo contiene lemon.
#3: De la dulzura a la brutalidad.
¿Nunca les pasó que aman tanto a una persona sin embargo esa persona es tan pero tan pero tan cursi que los cansa?
Eso le sucedía a ella, tenía una gran duda existencial en ella, por un lado amaba a su esposo y por otro ya estaba harta de que la trate como una frágil muñeca cuando ella podría destruirlo si así quisiese.
Sentía que su vida necesitaba emoción, cada vez que hacia el amor con su esposo por poco se dormía por la forma en que la trataba además de tener un miembro bastante pequeño que constantemente tuvo que fingir orgasmos, si no fuese porque lo quería demasiado ya lo habría dejado hace mucho.
Y por eso estaba volando sin rumbo alguno para resolver su duda, en verdad necesitaba saber qué le sucedía.
-Maldito Krilin- se quejó ella mientras volaba.
Siguió volando hasta que vio que alguien también volaba por aquel lugar, inmediatamente lo reconoció era el pedante de Vegeta.
-¿Qué no te habías oxidado ya chatarra?- le dijo Vegeta aterrizando en una zona rocosa.
-Recuerda que esta chatarra te rompió un brazo- respondió ella molesta aterrizando también.
Aquellas palabras del androide hirieron su orgullo e inmediatamente reaccionó agresivo.
-Enfréntame a ver quién te rompe los huesos ahora- respondió Vegeta desafiándola.
-Bien, pero no veo la razón por la que quieres volver a ser humillado, supongo que eres un príncipe masoquista- expresó ella mirándolo fijamente mientras se acomodaba el fleco.
-Te equivocas, yo soy muy sádico- murmuró Vegeta en voz baja.
Comenzaron la pelea con golpes, patadas, puños, ataques de ki, técnicas elaboradas y explosiones por todas partes, la pelea fue dura para ambos pero podían soportarlo, largo tiempo pasaron batallando hasta que simplemente se aburrieron pues al parecer estaban bastante parejos en aquello.
Al terminar su batalla ambos se miraron y rieron, no sabían el motivo pero reían hasta que los ojos de 18 se fijaron en que el traje de Vegeta estaba roto en su cadera muy muy cerca de su intimidad.
Desvio la mirada pues no lo sintió apropiado sin embargo le daba algo de curiosidad saber que podría haber bajo ese ajustado traje.
-Ya me cansé de esta pelea absurda, eres el mismo débil de siempre- se quejó 18 hiriendo el orgullo de Vegeta.
-Ja ¿por qué mejor no admites que no puedes soportar mi ritmo?- respondió Vegeta.
Sin embargo ella rio irónica, y lo miró desafiante.
Para nada, eres solo un debilucho más, incluso Krilin en la cama tiene más potencia que tú- mintió ella para lograr molestarlo.
Aquello resultó demasiado curioso para Vegeta ¿Qué tenía que ver una cosa con la otra?; miró el rostro del androide y sonrió sin duda aquella mujer era una insatisfecha en la cama. Tenía ganas de reír en su cara.
¿Esa era su manera de decirle Vegeta quiero sexo duro y real?
Le demostraría a esa chatarra que con él no se jugaba, le rompería todos los tornillos que tuviese en su interior de hojalata.
-Así que eso es lo que piensas, se nota que tú no sabes del poder de un saiyajin- presumió él ante ella.
Ella entendió las palabras en doble sentido y se excitó al instante, ella había iniciado con aquella conversación caliente, no había vuelta atrás.
-¿Y qué esperas para demostrármelo Vegeta?- provocó ella mientras lanzaba su abrigo despidiéndose de aquella prenda.
Rápidamente Vegeta la tomó del cuello y la lanzó contra una roca dejándola acostada.
-¿Es esa tu única jugada?- preguntó ella.
-Ruega que sea la única- desafió Vegeta al mismo tiempo que desgarraba la ropa de ella y baja su ropa interior dejando libre su miembro erecto.
No hubo juego previo, ni besos ni siquiera pre-excitación Vegeta entró duramente en el interior del androide buscando que ella muestre una mueca de dolor sin embargo ella lo miraba desafiante aun.
No estaban haciendo el amor ni ninguna de esas cosas era una lucha por quien soportaba más.
-Aun no llores androide, todavía falta mucha diversión- comentó riendo Vegeta para luego empezar un ritmo desenfrenado en sus embestidas.
Eso era lo que ella buscaba, sexo duro, lo necesitaba gemía bajo e intenso ante las embestidas sin duda apenas había comenzado aquello y ya lo estaba disfrutando.
Pero ese no era el objetivo de Vegeta, él no quería verla disfrutando, él quería verla sufrir. Sería su venganza personal por la humillación de aquel tiempo.
Una cachetada cayó en su rostro.
-Así que lo estás disfrutando ¿eh? Ahora prenderas el verdadero dolor – dijo para luego convertirse en super saiyajin.
La presión era abrumante, 18 estaba demasiado extasiada, este sería el sexo más legendario de su vida.
Tomó aliento y gimió dejándose someter, aun aquello era placer, hasta que Vegeta aumentó su ritmo y con su enguantada mano rodeó su garganta asfixiándola.
No le importaba matarla, lo único que deseaba era que ella le rogase que se detenga, él la penetraba cada vez más rápido y fuerte incluso alternándose entre su parte trasera y su parte intima, la golpeaba pellizcaba y la muy masoquista seguía gozando, no rogándole que pare como lo esperaba.
No es que 18 fuese masoquista, pero era lo que ella había buscado desde un principio, una aventura con sexo duro además no le daría el gusto a Vegeta de rogarle aunque estuviese roja de asfixia.
Aquello era demasiado radical, Vegeta había olvidado su objetivo y se sumergía al placer y las sensaciones al mismo tiempo que seguía sujetando el cuello al androide.
Ni siquiera se dio cuenta cuando la mujer bajo suyo se desmayó, simplemente después de terminar y esparcir su semilla sobre el vientre de la rubia la miró y la vio desmayada.
La muy maldita prefirió desmayarse que rogarle, sin duda una mujer obstinada.
Molestó se vistió y emprendió vuelo furioso, se sentía humillado, la maldita chatarra había buscado la manera de utilizarlo para su propio placer además de que él no pudo humillar a 18, sin duda fue un mal día para él.
Aquello no fue sexo sino una lucha de egos.
18 despertó poco tiempo después, sonrió al recordar aquello sin duda tuvo el mejor sexo de su vida pero nada era comparado a la dulzura con la cual Krilin la trataba, un sentimiento de culpa se cruzó en ella, eso nunca volvería a suceder.
Espero les haya gustado, la siguiente será Milk, ya tengo pensado.
