Advertencias: Adolescencia nivel Antonio 16/ Lovino 14; Algo OoC y muerte de personaje.
¿Qué es lo que realmente siento?
Antes de todo lo que pasaba, era una persona totalmente opuesta, que sonreía a todas horas, creía en todas las palabras, y si, comparado con mi hermano era un poco trasto pero las cosas fueron en picado poco a poco: el despido de mi padre, el alcoholismo, los golpes y finalmente el accidente de mi hermano. El conductor estaba totalmente borracho y claro, todo con unas copas de más acaba fatal. Odio el alcohol por ello. Siempre jodiendo mi vida. Pero me molestó que ninguno de los que yo consideraba amigo finalmente viniera a apoyarme o si quiera mi madre, quien aprovechó para huir a la mínima olvidándose de mi existencia. Con ese señor al que no tenía más remedio que llamarlo padre, la vida era un asco. Si bien los golpes de él eran dolorosos, no lo era tanto como la soledad que lo empujaba a buscar la mínima razón por la que vivir.
Quizás Feliciano tiene razón y no debería acercarme a ellos siendo tan mentiroso.
¿De verdad los quiero?
Era obvio que en el primer momento me había emocionado, como si creyera realmente que era el hermano de Feliciano por el corazón, pero finalmente si que les cogí un gran cariño a los dos por ser ellos como una familia que tenía con Paulo, pero no parecía más que un engaño, algo que quería aprovechar en mi único provecho.
- ¿Qué haces aquí, bastardo?
- Pensar...es gratis- respondí a quien sabía de sobra quien era. De las confianzas (u otra cosa de la que yo no me haya enterado) me solía llamar de esa forma- ¿y tu?
- Huyó- reconoció al cabo de un silencio bastante molesto- Ya sabes que tan asquerosa es mi vida
- No creo que pueda ayudarte... ya viste que me da asco hasta mi casa. Y pensar que la visteis...
- Me hubiera encantado que nos dijeras tu vida antes de enterarnos de esa forma- le reconoció mirando hacía abajo- odio que seas tu quien me mienta
- Lovi...
- ¡¿PORQUE SIEMPRE EN ESTE PUENTE?!- Estalló finalmente
- Es el único lugar donde mis lagrimas son iguales a unas simples de gotas. Piensa, Lovino, ¿de que sirve sufrir si en cuanto muramos, no sentiremos nada? He pensado tanto desde que murió mi hermano, desde que me rechazó el tuyo... y es absurdo. Pienso en la muerte, en lo que hay después de ella, en si la familia es algo que realmente merece la pena crear, las amistades que no son más que una forma de expresar el egoísmo y la necesidad de utilizar a alguien para escapar de la realidad por un tiempo muy limitado que cuando acaba los tiramos como muñecos de trapo...y así con tantas razones que la gente utiliza para vivir de una forma absurda. Somos crédulos, pensamos que cambiaran y nos esforzamos por causas que sabemos nunca cambiaran porque la gente esta cómoda con esa postura. Dime porqué tendría que luchar por algo que pienso no tiene sentido alguno... Nada me impide a renunciar seguir viviendo unas situaciones que la gente llama "experiencias" por no decir errores. Eso es la vida, un error
- ¡ANTONIO!
¿Por eso lo hacía? ¿Por qué veía mi vida como un error? ¿Por qué no verlo como tal? No necesitaba vivir más.
No quería sufrir más.
...
...
- Esta reaccionando...márchense, por favor. Has tenido suerte, muchacho
- Matarme
- Llamad a la psicologa del hospital después de la revisión... Ah, muchacho, no entiendo porque con esa edad intentas tirarte de un puente... Tuviste suerte, tu amigo nada más ver que burrada hiciste, nos llamó.
- Matarme
- No insistas...alégrate que solo tienes unas lesiones menores por la caída. Eres fuerte, te irá bien.
Si bien odiaba estar de pie todo el rato, no había una silla cerca para poder sentarme. De los nervios sabía que no sobreviviría a estar sentado más de cinco minutos. Me asusté tanto que lo primero que hice al verlo caer fue estirar mi mano como un idiota, intentando agarrarlo, pero no llegue a tiempo, así que llame a emergencia antes de ir a por él. Temía por su vida. Estaba tan mal... un angustia que no quería volver a experimentar. Por mala suerte, sus padres (una aparición milagrosa la de su madre angustiada llorando como magdalena) estaban esperando noticias y al igual que mi hermano, teníamos ganas de mandarlos a comer patatas por ser los peores padres del universo. ¿Ahora se preocupaban y lloraban por él?
- Se que no somos familiares...pero que sus padres no le vean- exigió mi hermano
- Niño...
- ¿Ahora que ha intentando suicidarse vais a preocuparos por él?- les pregunte con odio. Mi hermano tuvo que agarrarme la mano para no encararme más al bestia parda de su padre
- Señores...él no puede ver a nadie. Haremos que hable con la psicóloga del hospital a ver si evita querer morir. Hemos tenido que quitar todo lo que pueda hacer que facilite sus ganas de suicidio pero no aseguramos nada.
A partir de ese momento todo fue tan extraño que no pudimos ver a nuestro amigo. Feliciano y yo lo intentamos mientras estaba en el hospital, pero siempre había alguien más y no podíamos. Cuando le dieron de alta llegamos tarde y para rematar el padre no nos dejaba entrar diciendo que se iría a la casa de la madre. Nos dio la dirección después de insistir pero no valió para nada, la madre no quería que estuviéramos con él.
Finalmente mis peores pesadillas se hicieron realidad. Por fin había encontrado a alguien que, a pesar de llamarlo bastardo e idiota, lo quería mucho y me lo quitaban de forma injusta. Era el único que realmente quería que no se fuera, era mi amigo, era la persona que amaba. Y dolía. Dolía tanto como un millón de agujas.
- ¿Desde cuando tirar piedras al río es una solución?
Cuando escuche aquella voz, me giré. El muy sin vergüenza se plantaba ante mi con tanta seguridad, con una sonrisa diferente... me daban ganas de pegarle un puñetazo.
- ¡Maldito seas! ¿Sabes las ganas que tiene Feliciano de verte?
- Me ha costado salir de casa de mi madre. Esta obsesionada en cuidarme porque casi me pierde...que ironías. Dentro de poco tendré que volver porque están con el psicólogo que no me dejan en paz. He venido a ver si encontraba mi cadena, no estaba en el hospital
- Esta en mi cuello. Lo encontré y como no te veíamos me lo quedé- reconocí un tanto avergonzado
Se acercó a mi y me lo quitó con sumo cuidado. Sabía que era algo que realmente quería, y me daba pena que me lo quitara, pero debía regresar a su vivo dueño.
- ¡Antonio! ¿Qué es el amor?- me atreví a preguntar
- Un sentimiento capaz de levantar lo mejor y lo peor de cada persona, sin importar edad y género por mucho que la gente insista en que si. Algunos aman de verdad, otros movidos por compasión, comprensión, engaño, avaricia y tantas otras cosas que duele enumerar porque se intentan justificar con la palabra "amor". ¿Por qué?
- Para...por...mi hermano. Para que sepa que el alemán no es buena opción
- Tu no escoges, o la cabeza de tu hermano, si no su corazón... Ya sabrás que es cuando te enamores
- Ya lo estoy, idiota y ese alguien es...
Gracias por leer mi historia. Con este capitulo le doy punto y final.
Espero vero en otra ocasión~
