Capitulo IV: Esa señorita, Gran descubrimiento.

Vi a sebastian, con el uniforme del colegio, eso solo podía significar una sola cosa, él había ingresado en el colegio. Caminó hacia a mí, con esa sonrisa, que caracterizaba a ese demonio tan vil. Boquiabiertas dejaba a todas las mujeres a su paso, incluyendo a las maestras y las señoras de la limpieza.

-Cuanto tiempo sin vernos, señorita. Al parecer, ya ha adivinado cuál era la sorpresa. Permítame decirle, delante de su bello rostro: ¡sor-pre-sa, joven ama!- levantó las manos y su sonrisa se volvía algo malévola.- He ingeniado este plan, para así poder estar al cuidado de usted. Conmigo, siendo vigilada casi las 24 horas del día. Tenga por seguro que ningún incidente volverá a ocurrir.-

Aún tenía la boca abierta, impactada. Volví a la realidad, ya que al principio, pensé que solo podía ser un mal sueño, una pesadilla. Pero no fue así. Todo el mundo a nuestro alrededor se nos quedaba viendo y murmuraban a nuestras espaldas, preguntándose ¿quién era sebastian y porqué estaba conmigo, con la chica impopular?

-sebastian…creo que no fue el mejor momento para decir tu sorpresa. ¿Por qué no me lo dijiste antes?, ¿en qué salón estás?- dije algo enojada.

-estoy en los grados superiores, ya que no puedo aparentar menos edad, sino, hubiera estado en su mismo salón de clases, señorita.- ¡pium!, creí morir. ¿No era ya demasiado que ese demonio viviera conmigo? Ahora sería casi mi sombra.

-pues, lamento decirte esto, pero ideaste mal tu plan. Los de los grados superiores, salen una hora después. Explícame… ¡¿Qué voy a hacer aquí durante una hora?!-

-no se moleste joven ama, yo la protegeré. No por eso hicimos el contrato.-

*¡Ring! *¡Ring!*

El timbre había sonado. El receso se acabó y todo mundo huyó a sus salones para no llegar tarde, al igual que yo.

Solamente podía pensar en una sola cosa, no pude poner atención a las clases restantes y ¿por qué?, por culpa de ese pensamiento tonto: ¡estúpido, estúpido demonio! ¡Estúpido él! ¡Estúpida yo! ¿Por qué me pasaba esa clase de cosas solo a mí? En fin, eran cosas del destino, o eso quería creer.

El día escolar había acabado para todos los de mi grado, excepto para mí. Y aún no acababa, porque al salir, me topé con nada más y nada menos, que ella. Patrishia Trancy. La ignoré y parece que ella también me ignoró. Al parecer, iba a la sociedad de alumnos y tampoco saldría temprano.

Pasaron 20 minutos, la escuela estaba vacía, y yo no había encontrado que hacer, así que empecé a leer una revista de The Beatles que traía en la mochila. Ella salió del salón de la sociedad de alumnos, me miró y su sonrisa parecía la de sebastian.

-hay, es Ana la enana. ¿Por qué todavía no te vas? ya es tarde y si no te das prisa, una tragedia puede suceder. Tú atraes la mala suerte enana, ni me veas, porque…me das asco. Ah, y te iba a decir…¡Aléjate del nuevo, es mío! ¡Es demasiado sexy para alguien como tú, ratón de biblioteca!.-

Estaba a punto de gritarle a la "puti", así le llamábamos por lo vulgar que era, todo por lo que estaba molesta. Estaba harta. Pero algo, más bien, alguien, me interrumpió.

-¿sabes qué? Estoy harta de todas tus tonterías y la…-

-la que da asco, es usted señorita. ¿Quién hubiera imaginado, que usted, de la sociedad de alumnos, tuviera ese lenguaje? Eso es motivo suficiente para quitarle el título. Diríjase a la dirección que ya he pasado el reporte y el director se encargará de su asunto.-

Puti, digo, Patrishia me miró con odio. Estaba tan enojada, que podía escupir fuego por la boca. Y eso solo significaba algo para ella contra mí. La guerra. Patrishia se fue a regañadientes a la dirección, pues no tuvo otra opción. Sonreí feliz, viéndola partir hacia la dirección, hasta que…

-¿señorita? ¿Me podría decir, que está haciendo a estas horas aquí? Ya fue su hora de salida y le exijo una explicación.-

¡Rayos! Al voltearme y ver quién era, me di cuenta que era alguien de los grados superiores. No lo conocía muy bien, pero, por su gafete, podía ver que pertenecía a la sociedad de alumnos.

-Verá esque…mi vecino ingresó hoy a los grados superiores y ninguno de los dos tenemos auto, nos vamos juntos en un taxi para economizar el viaje, y pues, los de grados superiores salen una hora después y no me queda más remedio que esperarlo.-

Pensé que me iba a mandar a la dirección como a la puti, digo, patrishia. Pero al parecer no fue así.

-bien, entonces…yo tampoco tengo más remedio que hacerle compañía señorita.-me dio su más sincera sonrisa y yo quedé estupefacta por las palabras que entraban a mis oídos, un chico haciéndome compañía.-si no es molestia, claro. Yo también soy de los grados superiores, pero la última hora me la paso en la sociedad de alumnos, arreglando los problemas y haciendo papeleo.-

-amm, pues, para mí no es molestia, gracias. Al contrario, es mejor para mí porque me quedo sola y no sé qué hacer durante esta hora.-

-¡Genial!, mi nombre es Titus Donovan*, si quieres acompáñame al salón de la sociedad de alumnos, ahí estaremos mejor.-

-gracias Titus, mi nombre es Anabelle McCarthy, te sigo.-decidí darle a sebastian una cucharada de su propia medicina y darle mi propia sorpresa. No le avisé en donde estaría, ni donde lo esperaría, así que lo iba a hacer buscarme por cielo, mar y tierra hasta que me encontrase solo.

Ya estando en el salón de la sociedad de alumnos, el sacó unas hojas y una pluma de su maletín y se sentó junto al escritorio. Yo me quedé de pie, no supe que hacer, hasta que él me volvió a dirigir la mirada.

-¡pero qué descortés soy! Por favor toma asiento, ven, siéntate en este sofá es más cómodo-dijo algo avergonzado, arrimando el pequeño sofá hacia el escritorio, me pareció muy amable. Me senté en ese sofá, que en realidad, sí era muy cómodo.

-bueno…y dime anabelle, ¿quién es tu vecino, al que esperas?-

-pues… se llama sebastian michaelis. Acaba de entrar hoy. Estaba de viaje y hasta ahora volvió, ya listo para el colegio. Estuvo ausente tanto tiempo, que a todo el mundo le parece nuevo, debe ser por eso.-le mentí a Titus, pero una vez más ¿quién me iba a creer que era un demonio?, más específico ¡MI demonio!

-ahhh ya entiendo, es el chico nuevo, el que anda conquistando los corazones de todas las chicas. De seguro ya conquistó el tuyo ¿no?-dijo él cabizbajo, algo nervioso, esperando mi respuesta.

Me puse roja como un tomate. Eso no podía pasar ni en sueños, y si pasara, no sería un sueño, sino una pesadilla. Aunque sebastian fuera el soltero más codiciado, no podría permitirme enamorarme de él. El solamente era un demonio que se comería mi alma. Pero a fin de cuentas, era MI demonio… ¿qué? Ya no sé ni lo que digo.

-¿Qué? No, como se te ocurre Titus, para mí también es como si apenas lo conociera. De hecho casi es la primera vez que hablo con él. Aparte, ¿quién quisiera enamorarse de él?-

-todas las chicas, creo-dijo entre risas, provocando que yo también riera.- siéntete cómoda, si quieres recuéstate un rato, el colegio puede causar estrés algunas veces.-

Me recosté, el maldito sofá era tan cómodo que me daban ganas de dormirme, pero ¿qué tal si pasaba la hora y sebastian salía? No pasaría nada, sebastian es sebastian, estaba segura que me encontraría.

-¿sabes? Me caes bien anabelle, eres muy simpática. No sé por qué no te había notado antes.-dijo un poco ruborizado, con la mirada en sus papeles, evitando mirarme, provocando que yo también me ruborizara.

-jajaja-sí, me reí con esa risa nerviosa y estúpida que te da cuando te pones nervioso y en realidad no sabes que contestar-¿En serio?, debe ser porque tienes mucho trabajo en la sociedad de alumnos ¿no?, aparte estás en los grados superiores y como están en otros salones, pues creo que por eso nunca nos habíamos encontrado por los pasillos.-

-tal vez tienes razón, anabelle. Pero el colegio no solo consta de pasillos, también está la biblioteca, la cafetería, el gimnasio, el salón de reuniones y eventos, el patio y el jardín...el colegio es tan grande... ¿no crees que es un poco raro que nunca nos habíamos visto antes?-

-pues yo opino que es por eso mismo, que el colegio es tan grande, que nunca nos habíamos visto.-me acomodé en el sofá aún más, subí las piernas y me acomodé el uniforme.

-pues, destino o casualidad, me alegro de haberte conocido annie.- me miró, a la vez me regalaba una sonrisa. Pero no cualquier sonrisa, una cálida sonrisa llena de sinceridad y un poco de ¿cariño? Ese "me alegro de haberte conocido" retumbaba dentro de mi cabeza. ¿Qué significado tenía? ¿Por qué me sonreía? ¿Por qué estaba dudando de su sinceridad? Ah, sí. Porque recién lo había conocido y mi mente estaba algo "traumada" con la gente nueva desde ese día. No podía esperar nada bueno de la gente que no conocía.- bueno, si te puedo decir Annie, es decir, si no te molesta.-

Después de pensarlo una eternidad (que realmente fueron cinco segundos aproximadamente) me di cuenta de que no existía maldad alguna dentro de Titus y que sus intenciones eran sinceras, por lo tanto, no había motivo para no ser su amiga.

-no te preocupes Titus, puedes llamarme Annie, no me molesta en lo absoluto.-al decir esto le dediqué una sonrisa igual de sincera que la de él. Nos quedamos viéndonos el uno al otro, sonriéndonos, ya que ahora éramos amigos.

Parece que mi vida y mis mejores momentos estaban destinados a ser interrumpidos, ya que la puerta se abrió brusca y repentinamente, causando que Titus y yo volteáramos nuestras cabezas hacia la puerta, en busca de quién había provocado aquél portazo.

Y ya se imaginarán quien fue aquél que abrió la puerta. Sí, nada más y nada menos que el demonio sensual, sebastian michaelis, arruinando mi vida desde el día del contrato, o bueno eso pensaba ahora, pero después cambiaría mi mente, ya que por cosas del destino y mi suerte, estaba segura de que algo cambiaría.

-¡hola!, qué bueno que la encuentro, la estaba buscando como loco por todo el colegio.-dijo sebastian con una sonrisa en su rostro, pero con un tono de enojo, estaba furioso por dentro, se notaba, pero no, él no podía perder el estilo.- ¡ah!, ya veo por qué no la encontraba, estaba muy ocupada echando novio*.- dijo volteando a ver a Titus, quien no sabía exactamente que hacer o como responder.

Esas palabras suyas "echando novio", me hicieron enojar, es decir, él apenas entraba, no sabía la situación, ni que estaba haciendo, ni nada. No tenía derecho a levantar falsos contra mí y mucho menos con Titus, que nada tenía que ver ahí.

-¡él no es mi novio, tonto!-dije poniéndome roja hasta las orejas. Aunque mi piel era aperlada, se podía notar el rubor en mi rostro. Titus se levantó de donde estaba y fue a presentarse con sebastian

-discúlpame, aquí hay un error, mi nombre es Titus Donovan, pertenezco a la sociedad de alumnos y por eso estoy aquí. No soy novio de Annie, en realidad nos acabamos de conocer. La encontré sola en los pasillos, así que decidí hacerle compañía. Disculpa si se malinterpretaron los hechos.-

-¿ves sebastian? Para la próxima, pregunta antes de abrir la boca y por favor, piensa antes de hablar.- le dije algo enfadada.

-ahhh, entonces ¿qué quiere que vea? ¿Qué se va con el primero que se le cruza en el camino?-

Me tapé la cara con las dos manos y no quería ni imaginar lo colorada que estaba porque yo era muy nerviosa y casi por todo, me ponía así. Y lo peor era que el pobre Titus estaba ahí parado observando la escenita que sebastian estaba armando haciéndose el ofendido y la víctima de todo.

-¿sabes qué? ¡Ya vámonos!- me volteé hacia Titus y simplemente le sonreí y le dije.-mañana nos vemos Titus.-hice una seña con mi mano en señal de despedida.

-¡Seguro Annie! Si algo se te ofrece, sabes dónde encontrarme.-dijo sacudiendo su mano en señal de despedida hacia mí.-y gusto en conocerte sebastian.- dijo Titus, sin perder esa carismática sonrisa.

Sebastian simplemente le devolvió la sonrisa y después dirigió su mirada bruscamente hacia mí.- ¿nos vamos señorita?- dijo con la sonrisa más falsa que pudo dar, ya que estaba segura de que por dentro, estaba hecho un lío.

Los dos salimos por la puerta de la sociedad de alumnos, él salió detrás de mí para "cuidarme la espalda", porque según yo, Titus no era ningún peligro.

Decidí olvidar toda la escenita que habíamos armado minutos antes, solo de pensarlo me daba vergüenza y el rubor llenaba mis mejillas. No le dirigí la palabra a sebastian hasta que llegamos a la puerta de entrada, ya que aún iba pensando en la vergüenza y los malos ratos que ese demonio me hacía pasar.

-Sebastian…perdón por hacerte pasar un mal momento y no avisarte que estaba en el salón de la sociedad de alumnos.-aún así, yo no era una persona fría, quería serlo, necesitaba serlo…pero yo no podía. En realidad era aún una niñita llorona, nerviosa y confundida, quería aparentar otra cosa, quería ser ruda, enojona y fría. Y aún más porque había perdido a mis padres. Pero a fin de cuentas, el sentimiento le ganaba a la razón.

-No se preocupe señorita.-dijo dándome una sincera sonrisa.- ¿le parece si tomamos un taxi hacia la casa? Tengo algo que informarle, realmente es algo serio, no lo puedo decir aquí, porque no sé si la estén vigilando, tengo ligeras sospechas y no quiero arriesgar nada, ni a usted, señorita.-dijo cambiando esa sonrisa por un rostro más serio.

Casi trague saliva cuando dijo que presentía que estábamos siendo vigilados.- seguro sebastian, por favor no confíes ni tampoco bajes la guardia.-

-ahora relájese señorita, después de todo… ¿qué sucedería si yo, como su mayordomo, no pudiera protegerla?- dijo colocando su mano en su pecho y haciendo una pequeña reverencia hacia mí, lo cual hizo que mi preocupación se esfumara, aunque haya sido solo por esos minutos.

Caminamos hacia la avenida, para poder tomar el taxi y así llegamos hasta mi casa, la cual estaba invadida por un sexy demonio que en algún momento comería mi alma.

Al llegar a casa, sebastian me escoltó hasta adentro, cerró la puerta con todos los seguros y candados posibles, cerró las ventanas, también con seguro, cerró las cortinas. Después de que convirtió la casa en una "zona segura", me llevó casi a rastras a la sala, había apagado todas las luces a excepción de una lámpara que solo alumbraba a nosotros dos.

-Bien, señorita, esta es la situación. Usted me pidió investigar acerca de cómo la habían llamado esos sujetos, y he descubierto mediante mis métodos e investigaciones… que usted es descendiente de aquella desaparecida familia, usted es una Phantomhive.-

-¿¡QQUUUEEE?! Eso, eso no puede… ¿CÓÓMMOOO?- grité por la sorpresa.

-pues, verá… he investigado sus "raíces", de donde proviene su familia. Inmediatamente descarté a su madre, ya que es de origen latino y su familia tiene poco tiempo aquí en la ciudad, por lo tanto, he investigado a la familia de su padre, al parecer, la bisabuela de su padre fue investigado el orfanatorio de donde el provino, pero al parecer, fue encontrada, abandonada y nadie sabía de su procedencia, ahí se pierde el rastro. Investigando más a fondo, he descubierto que ciertos problemas habían desintegrando la familia Phantomhive, causando la desaparición de la hija de uno de los integrantes de la familia, de quien ya no se supo al respecto. Las fechas de la adopción de la bisabuela y de su desaparición coinciden. Entonces, tenga por seguro que la sangre de los Phantomhive corre por sus venas.-

Realmente quedé impactada y con la boca abierta, no sabía que decir, no sabía qué hacer, mi cuerpo y mente simplemente no me respondían.

-Señorita, si me permite preguntar, ¿Sabe algo del collar que trae su madre en aquel retrato que está en su habitación? Me parece que es una reliquia de la familia.-

-Ah, sí. Que, que yo sepa…mi padre se lo obsequió a mi madre cuando se casaron, y creo que según él, era de mi abuela.-

-¿Aún lo conserva? Me gustaría investigarlo y confirmar ciertas cosas.-

-Ah, claro. Creo que lo tengo en mi habitación.-dije aun analizando lo anterior.

Subimos hacia mi habitación y comencé a buscar el collar como loca hasta que di con él en lo más profundo de un cajón donde guardaba lo más importante, aunque lo más importante que había guardado ahí solo eran fotos y recuerdos de mis padres.

-Toma Sebastian, llévatelo y haz lo que sea necesario, pero por favor confirma lo que dijiste, quiero que estés seguro, porque yo aún no me lo creo.-

-No se preocupe, deje todo en mis manos.-

Él salió de mi habitación, yo me quedé sola, hundida entre mis pensamientos, reflexionando. Aún no sabía realmente si ser una Phantomhive era cosa buena o mala. Fui por mi diario, quería "gritar" lo que sentía, y que mejor manera que escribiéndolo justo ahí.

Sentía…realmente no sé lo que sentía en ese instante, me sentía confundida, fuera de este mundo. Solo me preguntaba ¿Así se siente estar drogado? En otro mundo, en otra realidad. Sin saber de tus penas, pero sabes que están ahí para aquejarte.

Arranque la primera página del diario, mi cabeza estaba hecha un lío. De mis ojos comenzaron a brotar lágrimas, sí, extrañaba a mamá, a papá. Después recordé por qué hice el contrato y mis ganas de venganza comenzaron a surgir. Comencé a escribir.

"Querido Paul:

Realmente, no sé quién soy ahora. Hace unas horas era Anabelle McCarthy, y ahora soy descendiente de los Phantomhive. Ahora empiezo a entender, que no entiendo nada. Quiero, no, no quiero, NECESITO saber la verdad, ¿Por qué yo? ¿Por qué mis padres? Mi cabeza se comienza a enredar y a llenar de nudos. ¿Para qué me quieren? ¿Por qué asesinarme? Solo soy una persona más en este mundo. Como sea Sebastian está a mi lado. Para mí, no hay nada que él no pueda hacer. Aunque ya se el desenlace de mi vida, aún puedo escribir el desarrollo.

Ahora sé, que tengo que acabar con ellos antes de que ellos acaben conmigo. ¿Quieren una Phantomhive? Les daré a su Phantomhive."

¡hola a todos! perdón por no subir antes el capitulo, no sé si mis historia es aburrida o divertida... según yo va bien XD pero no se exactamente que piense el público.

Realmente les pido disculpas, no pude subir el cap porque estaba en finales de semestre y andaba estudiando para no dejar materias jajajjaa TwT lo siento!

aparte estoy en mi último semestre de prepa! no sé ustedes...pero a mí el tiempo pasó volando! y ahora tendré menos tiempo por que tengo que presentar para la facultad e ir a asesorias. quiero entrar a la facultad de filosofía y letras!

En fin hay algunos puntos que aclarar:

*Titus= se pronuncia "taitus" para que lo lean así y sientan esa chispa que me emociona cuando lo pronuncio.

*echando novio= cuando andas quedando con alguien, no se si me entienden, cuando les hacen burla con alguien que les gusta o no, pero igual los molestan.

creo que eso fue todo! Gracias por leer! ah, se me olvidaba:P Garcias a todas las que han dejado reviews se los agradezco, eso significa que alguien si lee mi fic TwT.

se despide, Yaressi:)