¿Qué pasaría si Bella no es lo que aparenta? ¿Charlie es Remus Lupin? ¿Quién es en realidad la Sra. Figg? Ubicado en Harry Potter y La Orden del Fénix y Luna nueva.
Capítulo 3
Después de decirle eso, Harry se echó a mis brazos y me abrazó fuertemente, como si yo fuera un salvavidas en medio del mar en una tempestad.
-Gracias, gracias por todo lo que has hecho por mi.- Me dijo con lágrimas en los ojos.
-Es lo mínimo que podía hacer por ti, te lo mereces. Eso y más.- Le respondí
Capítulo 4.
Nos habíamos ido justo después de decirle eso, hoy empezaba nuestra nueva vida. Edward tomó mi mano y yo tomé la mano de Harry, nos dirigimos hacia el final de la calle e hice una aparición conjunta con destino al jardín de nuestra nueva casa.
-Nunca me acostumbraré a esto.- Dijo Edward jadeando mientras yo me moría de risa. Se había caído al suelo, Harry se había sujetando bien a mi y por ello se encontraba también riendo.
-No sabía que los vampiros tenías tan poco sentido del equilibrio.- Me burlé de él mientras le sacaba la lengua.
Edward se acercó a mi y me besó sólo como él sabe hacerlo. Y.. Respira so mema, que te desmayas.
-Recuerda respirar, querida.- Dijo Edward dándome pequeños besos por el cuello.- No me gustaría que te desmayases, pequeña.
Reuní todas las fuerzas que me quedaban y lo empujé. No quería que Harry se incomodase.
-Tenemos que ir dentro.- Dije extendiéndole una mano a mi sobrino.- Te enseñaré tu habitación. Está un poco sosa, si me dices cual es tu equipo de Quidditch preferido te conseguiré algunos posters.
Lo acompañé y le enseñé toda la casa. Al entrar en su habitación se quedó parado en la puerta, escaneándolo todo.
-Si no te gusta algo, puedes cambiarlo.- Le dije mirando al suelo, nunca fui una adolescente normal. No sabía que les gustaba a los jóvenes.
-Es maravilloso, Bella.- Dijo, me sorprendió mucho cuando me abrazó- Nunca había tenido nada que pudiese verdaderamente decir mío, y ahora tengo una habitación, un armario lleno, una encantadora tía y un tío vampiro. Todo está perfecto.
En un lado de la habitación había una estantería de pared con uno de los estantes lleno. Dirigí a mi sobrino hacia allí y cogí uno de los libros.
-Todos estos libros son álbumes de fotos de tus padres cuando niños y adolescentes. El lila clarito y el oscuro son de tu madre, le encantaba el lila. Y el rojo y el dorado son de tu padre, era Griffindor desde su nacimiento. Los demás son de Howgarts, yo era una gran amiga de tu madre. Aunque tenga dos años menos que ellos, cuando llegué a Hogwarts sabía tanto que me adelantaron dos cursos, tu padre se tiraba de los pelos. Cuando los chicos se empezaron a fijar en las chicas de su mismo curso y yo era menor. En cambio, tu madre era un sol. Siempre me defendía de James, diciéndole que yo era libre de salir con quien quisiera. Luego llegó Remus al rescate, en ese momento todo el mundo creía que salíamos. Era una estrategia para que los chicos no se acercaran, no me interesaba nadie y era un poco rollo tener que alejar a tantos pretendientes. Sirius se la pasaba molestándonos, no había un día que no bromeara sobre el temita. He querido que los tuvieras para poder tener más recuerdos de ellos. Sé que sólo tengo un año con fotos tuyas, así que vamos a empezar a crear nuestros nuevos álbumes, ¿te parece?
Él sólo asintió, me fijé en que tenía lágrimas en los ojos. En el tiempo que llevaba conmigo ya había llorado dos veces, en cambio cuando lo conocía como Sra. Figg sabía que siempre se hacía el fuerte y que nunca lloraba. Lo abracé con todas mis fuerzas. Edward apareció por la puerta y me sonrió con esa sonrisa torcida que tanto amaba.
-Harry, lábate la cara y si quieres cámbiate la ropa.- Dijo Edward.- Tienes visitas, y creo que te encantarán.
-Te dejaré sólo un rato, baja cuando estés listo.- Le dije dándole un beso en la frente.
Agarré la mano que me tendía Edward y me dirigí junto a él para ver las visitas. Cuando llegué al último escalón un gran perro negro se abalanzó sobre mi mientras me chupaba toda la cara.
-Sirius, eres asqueroso.- Le dije mientras lo empujaba. Mi pelo se había puesto de un color verde moco.- Transformate en humano de nuevo por favor, no me vayas a pegar las pulgas.
Eso siempre funcionaba, Sirius tardó en transformarse cero coma.
-¡NO TENGO PULGAS!- Gritó lo más que pudo.
Harry bajó corriendo para ver lo que pasaba y se abalanzó sobre su padrino.
-¡Sirius! Te he extrañado tanto.
-Ni que fuera tu novio, chiquituso.
-Yuck, no seas así Sirius.- Dije poniendo cara de disgusto.- No me gustaría tenerte como yerno o algo así.- Prefieres a Ginny y lo sabes.
Harry y Sirius se fueron hacia el salón mientras que Edward y yo nos dirigimos a la cocina. Empecé a hacer la cena pero Edward me rodeó con sus brazos y empezó a besarme el cuello.
-Edward, para.- Le dije mientras me acordaba de respirar. Sabes que no quieres que pare, que siga. No molesta. Están Sirius y Harry en la otra sala.- ¿Dónde quedó tu auto control?
-Se quedó en el bosque dónde me dijiste que no eras la frágil Bella Swan.- Me dijo entre beso y beso.- Y como sé que no te voy a lastimar pues...
-Pues te vas a tener que esperar hasta que Harry no esté en casa, por que no pienso arriesgarme a tener que darle la charla.- Le dije mientras le sacaba la lengua.- Quedan tres semanas para que empiece el curso escolar en Hogwarts, así que sube las barreras de auto control de nuevo.
Me miró con cara de pucherito y no pude hacer otra cosa que mandarle un beso al aire y sonreirle burlonamente. Él me atrapó entre sus brazos y me besó con todo su amor, demandante y desesperado, pero dulce y cariñoso. Ahora que él había bajado sus defensas, algo que yo tanto deseaba, teníamos que esperar... ¡Tú has decidido esperar! Hace tanto que no haces nada que pareces virgen, otra vez. Ups, ahora que me lo recuerdas, tengo que hablar con Edward.
-Voy a seguir haciendo la cena para tres, mientras tú pones la mesa, ¿entendido?
-¡Sí, señora!
Hice una cena rápida, sabía que a Harry le perdía la tarta de melaza así que hechicé los ingredientes y los utensilios para que se fuese haciendo mientras yo preparaba las demás comidas. Como sabía que Sirius devoraba todo todo lo que se le ponía por delante, hice comida como para una legión. Cuando estuvo todo preparado, llamé a mi pequeño y a Sirius a cenar. Cuando llegaron se quedaron pasmados, aunque la tarta de melaza aun estaba en el horno. Tendría que utilizar un hechizo enfriador cuando terminase el horno.
-He mejorado en mis artes culinarias, Sirius.- Le dije, ya que me miraba inquisidormente.
-¡Esto es un banquete!- Dijo Harry.
-Pues sentarse y a comer.- Les dije mientras me sentaba.
Comimos en un silencio agradable, con algún que otro comentario acerca de lo rica que estaba la comida. Edward, que se había sentado a mi lado izquierdo, miraba como comía y yo a veces, para molestarle, ponía la mano en su muslo y hacía círculos hacia arriba y hacia abajo.
-Bella, deja por favor de hacer eso.- Susurro Edward eso.- O no podré estar tres semanas conteniéndome.
Yo sólo me encogí de hombros. El horno ya había acabado, así que con un movimiento de varita, la tarta de melaza estaba encima de la mesa y con otro sutil movimiento, se había enfriado.
-El postre es tarta de melaza.- Dije mientras le sonreía a mi sobrino.- No me sale tan buena como a la Sra. Weasley pero la receta es suya.
-No tendrías que haberte molestado, Bella.- Dijo Harry.- Con un yogur o alguna fruta hubiese bastado de postre.
-A no, a saber que llevan esos productos enlatados hoy en día.- Le dije, mi lado protector había salido a flote.- Nadie en esta familia va a comer productos envasados mientras yo viva aquí. Además no me costaba nada, un par de movimientos de varita y ya estaba preparada.
Harry no protestó, se puso un trozo en su plato y la probó.
-Está deliciosa, más rica que la de la Sra. Waesley.- Me dijo guiñándome un ojo.- Pero no se lo digas que se enfadará. Por cierto, ¿cuándo podremos ver a Ron, Hermione y al resto?
- Están en mi casa.- Dijo Sirius.- Si quieres puedes quedarte a dormir hoy en Grimmaul place.
-¿Puedo?- Preguntó Harry mirándome.
-Ni lo preguntes, por supuesto que puedes.- Le dije sonriéndole. Vais a estar Edward y tú solitos esta noche... Grrr. Y por lo visto no era la única que lo sabía, Edward había sonreido como un tonto cuando le dije a Harry que podía irse a dormir a casa de Sirius.- No necesitas llevarte pijama, hemos acomodado un armario en una de las habitaciones de la casa Black.
En realidad, tienes un armario en cada casa en la que te pudieses quedar alguna vez. Hemos llevado un baúl a La Madriguera, en la casa de la familia de Edward tienes un vestidor lleno por cortesía de Alice y en la casita que tenemos en Grodic's Hollow al lado de la de tus padres también tienes uno.
-Gracias, yo... No sé como agradecer todo lo que estáis haciendo por mi.- Dijo, de nuevo con un nudo en la garganta. ¿Te das cuenta de que sólo llora cuando estáis los dos solos? Es un chico fuerte, y tú eres su pilar. Lo quiero tanto como a un hijo, mi pequeñito...
-Pues ahora mismo me lo vas a agradecer yéndote de pijamada con Sirius y disfrutando al máximo.- Le dije sonriéndole.- Saluda a Ginny de mi parte, ¿si?
-¿A Ginny?- Preguntó con cierto estupefacto.
-Sep, es una gran chica.- Le dije.- Y hay un chico muy mono que habla mucho con ella, Michael Corner creo que se llama. Ginny está coladita por él.
-¿No es ella demasiado joven para pensar en chicos?- Preguntó con un fulgor extraño en los ojos.
-Te recuerdo que tú a su edad estabas loco por Cho.- Le dije sonriéndole.- Además no es malo, yo a su edad tuve un par o tres de rolletes.
-¡¿QUE?!- Preguntaron Sirius y Edward a conjunto.
-Sirius, por si no te acuerdas TÚ fuiste uno de ellos y tenías dos años más que yo.- Le dije mirándolo con esa mirada que dan tus padres que tanto miedo da.- Edward, contigo hablaré luego. Te amo cariño, recuérdalo ¿sí?
Edward frunció el ceño pero asintió. Sirius y Harry se despidieron a toda prisa y se fuero a la casa de Grimmauld Place.
Era hora de hablar con Edward, y el destino de nuestra relación estaba en juego...
Hola chicas! Siento no haber actualizado la semana pasada... Tenía los finales y tenía tres asignaturas en juego. Así que me encerré en mi habitación y no salí hasta que me lo supe todo de pe a pa... ¡Lo he aprobado todo! jajajja ¡Empieza lo interesante! Espero Reviews que me hacen querer escribir más y más.
Mordisquitos,
I'm Reading My Life
