Capítulo III

Narrow Margin

Creo que el estremecimiento debió haber sido simultáneo en nosotros tres al ver el puerto aparecer por entre la tierra rocosa que lo cubría. Proteger ese puerto iba a ser una tarea muy diferente a cualquiera que hubiéramos tenido antes, y como escuadrón éramos sólo tres, lo cual era francamente ridículo. Thunderhead le informó a Nagase que ella lideraría la formación. Pensé que ella lo haría bien, y la verdad me encontraba curioso de saber cómo lo llevaría a cabo. Pero se negó, y mi sorpresa ascendió cuando me dijo que yo tomara el mando.

-Segunda Teniente Nagase, siga sus órdenes –le ordenó Thunderhead.

-No, Blaze liderará. Protegeré sus seis en punto. Y no perderé a un líder de vuelo otra vez.

-Nagase, ¿estás segura? –le pregunté yo, inseguro de su decisión.

-Sí –me respondió con brevedad. Al oír la pequeña discusión que estaba tomando lugar entre Nagase y Thunderhead, Swordsman, un piloto del Kestrel, pasó por entre nosotros con su flamante F-14.

-Dejen de perder el tiempo ¡Esto es guerra! El enemigo esta por todas partes y los comerán vivos –nos previno con severidad.

-Swordsman, recibido. Blaze estará al mando de nuestro escuadrón –respondió Nagase.

-¿Ese es todo su escuadrón? ¿Tres aviones?... –dio un suspiro tras decir eso y dijo-: De acuerdo, no es por desanimarlos, pero si quieren siquiera tener la oportunidad de sobrevivir aquí, manténganse unidos. Usen la ofensiva como su mejor defensa, y no quiten sus ojos del Kestrel.

-Gracias por el consejo, Capitán –le agradecí-. También lo ayudaremos a usted todo lo que podamos.

-Se los agradezco. Ahora empecemos el ataque, no hay un segundo que perder.

Estábamos en plena batalla y no había vuelta atrás; no pude evitar otro estremecimiento. Realmente empecé a dudar que llegáramos a salir de ahí con vida, por más apoyo mutuo que nos brindáramos. Intenté desenfocar mis pensamientos; cerré por un momento los ojos dando un suspiro y comencé la larga batalla derribando un avión con la metralleta que se dirigía al Buzzard, uno de los tres portaaviones. Me dio gusto lograr aquello, pero era un ambiente tan tenso que no había tiempo para festejar los logros. Todo era caótico, tanto en el mar como en el cielo. Personas en los barcos se comunicaban por la radio diciendo que su barco estaba en llamas. Recuerdo un par de líneas sobre todo, de dos tripulantes de la flota:

-Dos, no… ¡Tres barcos están en flamas!

-¡Esto no es un simulacro! –respondió otro

-¡Gracias por especificarlo, idiota!

Las voces inclusive chillonas por los nervios que se apoderaban de todos abajo en el mar era la ineludible muestra de que esa era una situación de alerta máxima y con pocas posibilidades de éxito para nosotros. El Kestrel parecía no avanzar, o eso era lo que percibía yo. Sin embargo no podía mirar a ningún lugar donde no hubiera aviones enemigos. Nagase, Chopper y yo nos mantuvimos juntos lo más posible durante la primera ola de aviones. Sentía un temblor en mis manos, y cuando toda la cabina se pintaba de rojo al parpadear de las luces de alerta, el corazón se me iba a la boca. En uno de esos momentos, al estar escapando de un misil, un F-5 se me presentó delante. Sin mucho tiempo para pensar decidí lanzar un misil y acabar de perder al que me seguía a mí al mismo tiempo. Al lograrlo me di cuenta en mi radar de cómo el misil que había disparado yo se iba de largo y el F-5 seguía su vuelo. Lo había evadido, y nunca sabré a donde fue a parar aquel misil. Obviamente esto me pasó muchas veces en batalla, pero aquella fue la primera vez que me pasó en un escenario en el que pudiera tener un impacto negativo. Crispé los puños y apreté los dientes, pero no había tiempo de parar a ver los daños y seguí interceptando enemigos, mayoritariamente con la metralleta por el racionamiento de misiles.

Nos habíamos separado un poco ya que el enemigo estaba dispersado de una manera increíble, y parecían llegar de todos lados. El Kestrel seguía siendo prioridad así que se nos ordenó establecer una defensa/ofensiva siguiendo al Kestrel por su camino a mar abierto. Al oír esta orden de Thunderhead, Snow accedió de inmediato ya que ese portaaviones era tan importante para él como Sand Island lo era para nosotros. Thunderhead le ordenó permanecer en el sector oriental, y nosotros debíamos encargarnos de la flota. La indignación que Snow mostró ante eso la hubiera sentido yo también en su lugar, pero en un momento así más valía apegarse a las ordenes sin perder tiempo en discusiones. Snow sólo atinó a decir:

-¡Demonios, cabeza de cerdo!... Está bien, cuento con ustedes Wardog ¡No pierdan nuestro portaaviones!

-Recibido Swordsman –le respondí-. Protegeremos al Kestrel con la vida.

Aproximadamente cinco aviones llegaron desde el oeste por el puente, pasando por debajo del mismo. Nos dirigimos a ellos para no darles la oportunidad de siquiera tocar a la flota, la cual pronto logró salir del puerto por completo. Muchos aliados de la misma flota nos ayudaban con la carga, y todo parecía empezar a tomar mejor rumbo. Hasta pasó por mi mente la expresión del Capitán Bartlett si nos viera volver sanos y salvos, y como estaría orgulloso de sus nuggets, aunque no lo admitiera. Si eso pasó por mi mente es que en verdad el panorama parecía mejorar, ya que nunca he sido un experto en el optimismo, pero la voz cortada de Nagase me hizo percatarme de que algo terrible había pasado.

-Esas... ¡Esas son personas flotando en las olas! –dijo turbada.

Después de esa escena, a pesar de haberla visto distante, no pude concentrarme en la misión como hubiera querido. Por un momento lo que sucedía fuera de mi cabina era todo negro, como si no estuviera ahí. Sólo podía ver a aquellas personas en el infierno; su carne contrayéndose y luego resquebrajándose; oír sus lamentos. Guerra era aquello. Escenas a las que más vale acostumbrarse, y para las cuales pensé estar listo; pero no lo estaba. El resto del combate es algo que no podría siquiera explicar en toda su forma. Más bien lo deformaría entre la realidad y mi propio mundo en el que me encontraba. Por más que intento, las veces que derribé un avión, las ordenes que di, los misiles que evadí… sé que todo eso lo hice, pero me es imposible relatarlo. Recuerdo el final de la batalla. La restante y ya menguada flota yuke se retiraba, y debajo de nosotros había solo humo, fuego, fierros doblados y desolación. Lo único de lo que podíamos sentirnos felices es de haber llevado aquello al mejor termino posible: haber ganado, y que gran parte de nuestra flota siguiera su curso. Pero yo dudaba que a eso se le pudiera considerar ganar.

Chopper

-…Había acabado. Finalmente, lo que parecía imposible había sido logrado en un par de horas. La Tercera Flota Naval resistió el ataque, con perdidas que… bien, pudieron haber sido muchas más. Nos retiramos camino aquí, a Sand Island. Si algo me hizo feliz es que los tres logramos salir de todo este desastre con vida. Lo expresé a medio camino.

Uno, dos, tres… Uno, dos, tres aviones. Cuéntalos hombre. Todos estamos volviendo a salvo. ¡No puedo esperar a contarle al Capitán Bartlett una vez que lo saquen del océano!, fue lo que dije con entusiasmo.

Si, hemos hecho un buen trabajo, me respondió Nagase, seguramente con una pequeña sonrisa, aunque obviamente no pude verla. Kid no dijo nada al respecto, así que pensé en formularle una pregunta que me imaginé le gustaría.

Oye Kid, ¿se siente bien ser el líderazo?

… Hum…, fue lo único que le salió con lo que me pareció fue un suspiro.

Vamos, relájate. Lo hicimos bien, le dije. Aunque me costó trabajo decirlo, porque yo mismo no me sentía muy bien. Fue algo duro, pero si yo me pongo serio, ¿quién subirá el ánimo entonces? Y pese a mis intentos, después de eso Kid no dijo ni una palabra en el trayecto. Preferí dejarlo. De todas formas tiene fama de taciturno, así que no me preocupé en demasía. Y bueno, como sabemos el Cap no ha vuelto, así que no he podido contarle nada como tenía planeado. Espero que esté bien. De lo que estoy seguro es que Nagase no está tan bien con ese respecto. Pero en fin hombre… eeh… ¿Genette, verdad? Lo siento, creo que heredé los olvidos de la familia de mamá. Como sea, heme aquí contándote lo sucedido… ¡Más te vale que me hagas famoso! La verdad tengo un sueño garrafal y aun necesito ir a una entrevista con el jabón.

-Hehe, sí, te agradezco que te tomaras el tiempo. Una última cosa… ¿Quién será el jefe de escuadrón mañana?

-No gastaría mi energía preocupándome por eso si fuera tú. Nosotros sólo somos un escuadrón auxiliar, así que Su Alteza el Teniente Coronel tan sólo bajará a tierra firme y tomará el mando. Eso es todo… ¡Phew, amo este sonido! Me tranquiliza, si… Dormiré bien esta noche.

-Hey, oí que aquella que le rompió el corazón al Capitán hace quince años era una Mayor en el ejército yuke.

-Si, hice mi tarea. Éramos aliados en ese entonces. Hombre, seguramente el Comandante no era muy sutil a la hora de las acusaciones… "¿Hubo algo sospechoso en la conducta del Capitán?" decía. Demonios, soy más receloso de lo que hay dentro de la condenada cabeza del Comandante.

-Si, el Capitán siempre está… ¿Eh?

-¡Debes estar bromeando! ¿Una incursión aérea? ¡Dame un respiro, hombre!

-¿Nos están atacando?... Diablos… ¡Hey… hey! ¡Suerte!... Creo que no me escuchó...