Niki: ¡Hola! sé que dije que actualizaría el miércoles, pero andaba algo distraída y al final me olvidé o3o espero que e capítulo de ahora les guste -w- sin mas que decir ¡nos leemos!
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Disclaimer: Éste es un fanfic original basado en Saint Seiya de Masami Kurumada.
Los personajes no son de mi autoría. Pertenecen al anime anteriormente mencionada.
Advertencias: Este fanfic es de temática Yaoi (homosexual). Si no te gusta este género, te recomiendo que no leas.
Título: El Regreso de los Escorpios
Autor: Nikiitah
Personajes principales: Milo de Escorpio; Camus de Acuario; Kardia de Escorpio; Degel de Acuario;
Personajes Secundarios: Ikki de Fénix; Radamanthys de Wyvern; Kagaho de Bennu; Aspros de Géminis, Deuteros de Géminis; Manigoldo de Cáncer; Albafica de Pisicis
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IV.- El reino de los Hielos
El barco empezó su recorrido. Su mirada turquesa miraba con algo de nostalgia hacia Ikki, su hermano menor mostraba sorpresa en sus ojos, igual como él una vez mostró al viajar por primera vez en el barco, aunque en aquel tiempo era tan solo un niño pequeño, las manos de Ikki se apoyaban sobre las grandes ventanas de la habitación y su rostro estaba recostada en ellas, sonrió al ver lo infantil que parecía. Agarró el medallón que tenía grabado el símbolo del escorpión y suspiró ¿podría encontrar a su hermano en el reino de los hielos? Pero... ¿qué es lo que le esperaría ahí? Su corazón empezó a latir con fuerza al pensarlo y suspiró con nerviosismo, era como si presintiera que algo o alguien lo esperaba pero no sabía con exactitud quien.
— Pero qué estoy pensando —susurra— Es obvio que Kardia es el que me espera... ¿verdad?
— ¿Con quién hablas? —Milo se sobresaltó un poco, haciendo reír a Ikki— Oye viejo eres raro.
— ¡Cállate! —gruñó levantándose— ¿Nunca has salido del reino?
— Tsk, ¿tanto se nota?
— Si... — Ikki bufó algo irritado y se sentó a su lado sin decir nada— Nunca me dijiste porque quisiste venir.
— Por mi hermano menor... —susurra— Se llama Shun, hace tres años desapareció junto a su madre, Ares jamás me dijo donde estaba si algún día regresarían.
— Espera... ¿qué tiene que ver eso con el reino del hielo?
— Accidentalmente escuché a Mitsumasa hablar sobre Shun y que éste estaba ahí — miró unos segundos a Milo antes de continuar— Recuerdo que vi a un sujeto idéntico a ti...
— ¡Ese era Kardia! — dice sorprendido ¿acaso ese era el motivo por el cual Ares había enviado a su hermano a ese lugar? — Tal vez encontremos a ambos ahí, pero te aseguro que después de eso no volveremos al reino de Arles.
— ¿Qué? ¿y dónde nos quedaremos?
— En el Earthland —sonríe abiertamente— Aunque no lo parezca es un buen lugar para vivir.
— Si tu lo dices... —suspira, después de todo parecía que no era tan mala la idea. Había escuchado algunas cosas del Earthland en los antiguos libros.
El barco se detuvo, anunciando su llegada al reino de los hielos, las ventanas se cubrieron por una fina capa de nieve y la temperatura empezó a disminuir con gran rapidez. Apenas habían asomado sus rostros hacia afuera el viento golpeó con gran fuerza, haciendoles tiritar. Los ojos de Ikki recorrieron toda la cubierta sorprendiéndose al ver la fina capa de hielo cubrir todo.
—Debemos tener cuidado —susurró Milo que se abrazaba asimismo.
— ¿Estás bien? —pregunta, al notar la nariz roja que tenía el mayor. Milo no responde y solo se limita a saltar del barco, seguido de Ikki.
Milo miraba a su alrededor esperando el ataque de algún enemigo, había escuchado que en este lugar tenían monstruos de nieve como soldados y eso era peligroso y más para ellos dos. No sabía si Ikki tenía algún poder, pero aunque él tuviera su Scarlet Needle, no podía confiarse. Las únicas veces que usaba sus poderes era para amenazar a Mitsumasa y no para enfrentarse a un verdadero enemigo. Mientras tanto, Ikki estudiaba con la mirada a su hermano mayor, no es que desconfiara de él, solo que toda su vida se la paso solo junto a su hermanito Shun, con quien solo pudo convivir sus dos años de vida. Al igual que Milo empezó a ver a su alrededor, el reino de los hielos parecía un lugar sin vida, solitaria ¿Quién soportaría tanto frío?
Empezaron a caminar mirando a los árboles blancos, sorprendiéndose al ver la pureza del lugar... a excepción de una zona. Se acercó lentamente mirando de reojo a Milo que se encontraba distraído mirando el mapa, que había agarrado antes de salir, y se encaminó a ese lugar. Tocó con suavidad el árbol quemado y agrandó sus ojos por la sorpresa.
— Fuego... pero... es igual al que usamos —susurra. Miró toda la zona tratando de encontrar el origen del fuego, pero no lo logró al escuchar un ruido a sus espaldas. Alertado giró con rapidez encontrándose a dos hombres encapuchados, uno riéndose a carcajadas y el otro encima de Milo. Sin esperar más corrió hacia ellos— ¡Milo! ¿Estás bien? ¿quienes son...?
Se quedó en silencio al reconocerlos, sus mejillas se colorearon al ver a su maestro peleando como niño encima del regazo de su hermano.
— ¿Qué hacen aquí? —preguntó a Deathmask, uno de sus guardias personales.
— Supimos que iban a venir, y por eso estamos aquí.
— ¿Arles los envió? —el peliazul negó con la cabeza mientras ayudaba a su compañero que tenía una guerra de miradas con Milo— ¡Aioria tranquilízate!
— ¡No lo haré! He esperado 12 años para ver a ese bicho rastrero y ahora que está aquí le daré una paliza.
— ¡Cállate gata regalada! —gruñó, intentando zafarse del agarre de Ikki— No es mi culpa que aun sigas haciendo berrinche por ese sandwich ¡Madura!
— ¡Jódete! —intenta moverse pero Death lo tenía bien agarrado.
— Aioria deja de comportarte como un ni... —se quedó callado cuando sintieron a alguien que se acercaba. Mil tomó del brazo a Ikki y Death a Aioria, ocultándose entre los árboles.
Una figura femenina vestida de negro, se acercó hasta donde estaban. Su mirada fría de color violáceo, recorrían con parsimonia cada rincón del lugar. Ninguno de los muchacho emitió ningún sonido, esperando a que desapareciera. Milo podía sentir un enorme cosmo, pero lo más extraño era que no pertenecía aquella muchacha.
— Pandora —susurró Ikki sorprendido, Milo lo miró extrañado, pero aun así no dijo nada. La mirada del menor cambió rápidamente y un tenue sonrojo apareció— ¡Pandora!
Al escuchar su nombre la muchacha de piel pálida volteó su rostro con rapidez, sorprendiéndose al ver a su antiguo amigo de la infancia.
— ¡Ikki! ¿Cómo es posible? —susurra sorprendida, se acercó al menor y lo abrazó con fuerza.
Pandora es una muchacha de dieciséis años, de piel pálida, ojos morados oscuros y cabellos tan largos, lacios y negros. Llevaba puesto un vestido negro ceñido al cuerpo, con un gran escote en la espalda. Hace mucho tiempo que había vivido en el reino del fuego cuando su madre y ella viajaron por primera vez, huyendo de la ira de su padre. Ikki no sabía qué hacer con el latir de su corazón. Se sentía nervioso. Como cuando era un chiquillo de once años. Su relación de ambos no era muy buena cuando se conocieron. Pandora siempre había sido una niña de carácter fuerte y temible. Siempre paraban chocando cuando a uno de ellos no les parecía bien la idea del otro. Nadie entre la servidumbre se atrevía a acercarse cuando peleaban excepto el pequeño Shun, que con uno de sus pucheros calmaba a ambos.
— Es peligroso que estés aquí —susurra, miraba por todos lados cerciorandose de que 'esa' persona no estuviera cerca de ella.
— No vine solo, mi hermano mayor está conmigo y...
— ¿Kardia? —susurró algo asustada, mirando para todos lados.
— ¿Qué? ¡No! es...
— ¡¿Conoces a mi hermano, niña?! —dijo Milo saliendo de su escondite, asustando a Pandora, que al verlo suspiró aliviada.
— Si, pero... — se quedó muda al sentir como el cosmo de 'él' aparecía a gran velocidad. Hizo aparecer su tridente
Iba a acercarse pero sintió el cosmo de alguien que se acercaba a toda velocidad hacia ellos. Hizo aparecer su tridente y lanzó a ambos chicos hacia esos arbustos de nieves.
—Pandora ¿Qué hace aquí? —la figura de un hombre alto, blanco, rubio y de ojos dorados se hizo presente. Llevaba puesta una armadura negra con toques violetas. Su mirada fría y seria podía hacer temblar a cualquiera. Pero claro él era Ikki y ni esa mirada de aquel uniceja le haría temblar.
—Radamanthys —murmuró la muchacha— Solo daba un paseo.
—Sabe que está prohibido que usted vaya sola por estos lugares. —el mayor se acercó a ella y le rodeo por la cintura, acercándose a sus labios depositó un suave beso, que fue correspondido por la pelinegra.
—Radamanthys… —Pandora y él se habían conocido cuando su madre y ella volvieron hace cinco años junto al pequeño Shun, el rey Cristal no había dicho ni una sola palabra cuando su esposa trajo al pequeño peli verde, y trayendo a Radamanthys, le ordenó cuidar de ambos. Los años habían pasado, y durante esos cinco años había sentido un gran cariño hacia ese hombre hasta el punto de no poder dejar de mirarlo, aunque él era mayor que ella por diez años, no podía dejar de pensar en él.
Guiado por sus instintos e ignorando a Milo y sus guardianes, saltó de los arbustos blancos, abalanzándose hacia el rubio, cayendo ambos a la nieve, revolcándose por todo el lugar, tirando golpes y patadas. Radamanthys que no se quedaba atrás lo atrapó entre su cuerpo y el suelo, quedándose quieto al ver los ojos de Ikki, éste, aprovechando el breve descuido, le tiró una patada en el abdomen para liberarse del agarre del rubio.
—Maldito mocoso —gruñó Radamanthys, agarrando su abdomen— Pandora ¿Quién es él?
—Ikki, el hermano mayor de Shun —dijo rápidamente ella.
Al escuchar ese nombre ambos hombres se calmaron, pero aun así no dejaban de verse con odio, el mayor porque sabía quién era Ikki, y no iba a permitir que le arrebatara a Pandora sin dar pelea. No ahora que sabía que el menor no se jamás pudo olvidar de la peli morada. Al sentir tanta tensión, Milo rompió el silencio.
—Por cierto mocosa ¿Quién eras?
—Oye más respeto con la señorita Pandora —el rugido de Radamanthys no se hizo esperar.
—Tsk, yo no sigo ordenes de nadie, así que responde ¿Quién eres? ¿Y cómo conoces a Shun?
—Mi nombre es Pandora y conozco a Shun, porque él es mi hermano menor. —al escuchar lo último Milo abrió grande los ojos ¿hermano menor? ¿Arles tenía una hija? Y él ni enterado.
— ¿Cómo que la hermana de Shun? —la molestia de su voz no la ocultó ¿cuántos hijos tenía el bastardo de Arles? — Contesta —la mirada furiosa y fría de Milo alertó a Radamanthys que esperaba el movimiento en falso del otro para poder acabarlo.
—Ella es la hermana de Shun, pero no es mi hermana. —al escuchar aquella confesión el griego se quedó callado, y se dio media vuelta aun con el ceño fruncido, con los brazos cruzados, Ikki suspiró con cansancio mientras Aioria y Death se inclinaron hacia la muchacha en modo de respeto.
—Discúlpenos señorita Pandora. —Milo solo rodeo los ojos desesperado. Se estaba empezando a impacientar con todo este embrollo de los hermanos, lo único que le importaba era volver a ver a Kardia, y ahora solo perdía el tiempo.
Un escalofrío recorrió su cuerpo y su corazón empezó a dolerle por lo fuerte que latía, presentía que algo o alguien se acercaba, pero no poía distinguir bien quien era.
— Pandora ¿Quiénes son esas personas?
— Hermano — la mujer hizo una pequeña reverencia al verlo.
Milo giró su rostro con lentitud al escuchar la gélida voz. Sus turquesas se encontraron con los violáceos de ese hombre. Piel pálida, cuerpo esbelto y largo cabello azul-turquesa. Por un momento se quedó sin aliento al verlo, su corazón seguía golpeándolo con fuerza y no entendía porqué.
— ¿Ah? ¿otro más? —susurra luego de su trance, por alguna razón le ponía de nervios. Además que la belleza de ese muchacho lo estaba hipnotizando ¿todos los habitantes de ese reino eran así? — ¿Quién mierda eres?
— ¿Con quién crees que estás hablando? —el susurro hizo helar a los demás— ¿Quién eres?
— ¿Quién soy? —dijo Milo, alzó su mano y se señaló, y con un tono orgulloso habló— Soy Milo Skorpios y he venido para rescatar a Kardia —luego su cara cambio a una seria— Así que dime ¿Quién eres tú? ¿Y dónde está Kardia?
— ¿Kardia? — susurró sorprendido, dio un paso hacia atrás y volvió a colocar su mirada fría— Soy Camus Aquarius, lamento decirte pero... no eres digno de verlo.
—Maldito niñato engreído —masculló furioso el de escorpio— Te enseñaré que con los Skorpios nadie se mete.
Ambos elevaron su cosmo, Camus tragó un poco de saliva al sentir el calor del otro, era muy parecido al de Kardia cuando vino por primera vez al reino del Hielo. Alzó sus dos manos sobre su cabeza y abrió un poco las piernas, el viento empezó a soplar con mas fuerza y mordió levemente su labio cuando la temperatura bajó mas de lo que se podía.
— No voy a permitir que alguien como tú permanezca cerca de Kardia.
— ¡Cállate! yo no voy a permitir que alguien como tú me prohíba ver a mi hermano.
Listos para atacar, unos anillos de aire frío los rodean. Camus había que una sola persona era capaz de hacer esa técnica a parte de él, mirando hacia atrás, se encuentra con los ojos violetas de Degel, su hermano mayor. El porte elegante y el aura helado que rodeaba a Degel era terrorífico.
— Cálmate Camus, recuerda o que nos dijeron —la voz serena del desconocido hizo helar a Milo, aunque su rostro era tranquilo sus ojos mostraban cierta chispa que no sabía cómo descifrar, que le hacía sentir intranquilo.
— ¿Otro más? ¿Quién diablos eres? —se empezaba a exasperar con cada persona que se aparecía ¿quién más le faltaba?
— Dijiste que conoces a Kardia ¿verdad? —al escuchar el nombre de su hermano frunció el ceño. Algo le decía que este día tendría muchas sorpresas y no le iba a gustar.
