Capítulo cuatro: El Suero.

Jolee examinó los signos vitales de Conner y se dio cuenta de que la temperatura de Conner había descendido hasta los 33 grados y sus latidos eran muy bajos. Conner estaba temblando; estaba semiinconsciente y se estaba poniendo pálido. Jolee pidió algunas cosas que necesitaba para preparar el suero, Carth se ofreció para ir por las cosas. Él organizó un pequeño grupo para ir por las cosas que Jolee necesitaba. Cuando el grupo se fue, Bastila le preguntó a Jolee cómo estaba Conner, él le contestó que Conner estaba en el primer día de la tercera etapa.

"¿Cuándo estará listo el suero?" Ella preguntó.

"En un par de horas, tardará un día en hacer efecto en la sangre del chico, pero si aplicamos el suero en el quinto día, sobrevivirá." Jolee respondió. "Sabes, te preocupas mucho por él."

Bastila tomó aire y dijo, "Sí, lo sé. Lo necesito para esta misión. No puedo hacer esto sola."

"Hmph, vamos niña, no me engañas. Tengo la experiencia para decirte que estás enamorada de él y que él está enamorado de ti." Jolee respondió.

"Pero el Código dice…" Bastila dijo pero fue interrumpida por Jolee.

"Sé lo que el Código dice, ¡demonios! Y sé lo que dicen los Jedi sobre el amor, pero te puedo asegurar que eso no te importa lo que dicen porque te enamoraste del antiguo Señor Oscuro." Contestó.

Bastila estaba sorprendida. ¡¿Cómo sabe que Conner es Revan?! Bastila se preguntó, pero antes de que pudiera preguntarle a Jolee, él le respondió.

"Cuando lo vi en las tierras sombrías supe que era Revan, la Fuerza es grande en él."

"¿Por qué no dijiste nada?" Ella preguntó.

"Porque no soy yo quien deba decirle, eres tú." Jolee respondió. "Como sea, ¿Cuándo empezaste a enamorarte de él?" preguntó.

"No lo sé, cuando lo conocí en Taris, era arrogante, infantil y vanidoso pero cuando llegamos a Dantooine y aceptó a ser entrenado, él cambió. Después me ayudó a reconciliarme con mi madre y me ofreció todo su apoyo cuando encontré el holocron de mi padre. Fue ahí que me di cuenta de que estaba siendo dura con él. Él es dulce, gentil y muy paciente conmigo y con el resto de la tripulación. Me suplicó que me quedara en la nave cuando estuvimos en Kashyyyk, me dijo que no quería que me lastimara." Bastila explicó con una sonrisa en su rostro recordando la charla que había tenido con Conner en Tatooine.

Jolee se quedó callado unos minutos, finalmente dijo "Déjame decirte una cosa niña, deshazte de la Orden y del Código por un momento y has lo que tu corazón te dice, te aseguro que tu corazón dice lo opuesto que tú crees."

Bastila se quedó callada, lo único que rompió el silencio fue la tos de Conner, quién ya estaba despierto.

"Creo que el chico ya despertó, iré a checar cómo está." Jolee dijo y fue a la bahía médica. Mientras tanto, Bastila estaba recordando la conversación que había tenido con Conner en Tatooine.


"¿Quieres hablar conmigo?" preguntó.

"Sí, ¿cómo te sientes?" Él preguntó.

"Mejor, gracias por ayudarme." Ella contestó.

Conner sonrió. "Sé que tal vez quieras estar sola por ahora, pero si necesitas hablar con alguien, podemos caminar alrededor de Anchorhead. Pero si lo prefieres, podemos regresar al Halcón." Él le dijo.

"No, no quiero regresar a la nave todavía. Prefiero caminar alrededor del puerto." Ella contestó.

Los dos caminaron alrededor de Anchorhead hasta que llegaron a una plaza pequeña y se sentaron en una banca, los soles se estaban poniendo y el cielo tenía un color romántico; rosa, azul, púrpura y naranja hacían el contraste en el cielo.

"Sé que ya te conté de mi familia, pero me gustaría escuchar sobre la tuya." Bastila dijo jugando nerviosamente con sus manos.

"No hay mucho que decir, nunca conocí a mi madre y mi padre era un borracho, nunca tuve la oportunidad de conocerlo. A veces pensé que él tomaba para olvidar que yo existía. Me volví independiente a una edad muy temprana porque mi padre estaba rara vez en la casa."

"¿Es por eso que actuabas tan infantil?" Ella preguntó.

Conner se rio. "Sí, nunca tuve la oportunidad de jugar con niños de mi misma edad. Cuando cumplí catorce decidí escapar de casa, recuerdo que un día agarré mi mochila llena con ropa y comida, tomé los créditos que había ganado haciendo trabajos y solo me fui. Nunca volví a ver a mi padre después de eso. Cuando cumplí dieciséis años, un grupo de contrabandistas me invitaron a unirme a su grupo, fue ahí cuando inicié mi carrera como contrabandista. Para los dieciocho años yo ya había estado en casi todos los sectores del Borde Exterior." Él dijo. Bastila sentía su dolor; ella se dio cuenta de lo afortunada que era por haber conocido a sus padres antes de unirse a la Orden.

"Conner, lo siento." Ella dijo y agarró su mano.

Conner se volteó a verla y ella notó una lágrima en su ojo y la limpió suavemente con su pulgar y dejó su mano sobre la mejilla de Conner. Él sonrió y volvió a mirar la puesta de los soles. Bastila recostó su cabeza en el hombro de Conner y los dos se quedaron en silencio por minutos, pero para ellos fueron como horas.


Bastila sonrió cuando se acordó y se dio cuenta de que Jolee la estaba llamando, así que fue a la bahía médica.

"¿Cómo está?" Preguntó.

"Está semi-inconsciente, quiere hablar contigo pero recuerda que necesita descansar así que no lo hagas hablar mucho. También está ciego, este es un efecto natural causado por el veneno del Terentatek." Jolee explicó.

Bastila asintió y se acercó a la cama, ella vio a Conner acostado sobre su lado derecho.

"¿Princesa, eres tú?" Conner preguntó en voz muy baja.

"Sí, soy yo, Conner. ¿Cómo te sientes?" Ella le preguntó mientras se sentaba al lado de él.

"Débil y con frío." Él dijo entre respiraciones. "¿Ya está listo el suero?" preguntó.

"No, Carth y los demás fueron a conseguir unas cosas que Jolee necesita para preparar el suero." Ella respondió. "Jolee me dijo que no puedes ver."

"Sí, es cierto." Él dijo. Bastila deseó que las palabras de Conner fueran una mentira pero sabía que él decía la verdad. Ella lo miró y vio que sus ojos estaban en su dirección pero Conner no parpadeó.

"Oye, no estés triste, tienes que ser fuerte por los dos." Él dijo sintiendo la tristeza de Bastila a través del vínculo. Levantó una mano e intentó tocar su rostro, Bastila vio esto y tomó su mano y la puso sobre su mejilla. Conner sonrió y alcanzó a limpiar una lágrima de ella con su pulgar antes de perder la consciencia.

"Por favor Conner, no te rindas. Te necesito, te…te amo." Ella susurró.


Unos minutos después, Carth y el resto del grupo con las cosas que Jolee necesitaba para preparar el suero. Jolee empezó a preparar el suero y le llevó cinco horas hacerlo. Cuando por fin estuvo listo, le dijo a Bastila que necesitaban despertar a Conner. Ella entró en la bahía médica y movió a Conner un poquito.

"¿Conner?" Ella preguntó.

"Hola princesa." Él le respondió sonriendo débilmente.

"Jolee dice que está listo el suero, te lo va a inyectar." Ella respondió.

"Es bueno escuchar eso."

"Así que necesito que hagas algo por mí."

"Lo que sea."

Bastila sonrió y le pidió a Conner que se recostara sobre su lado derecho, él lo hizo y levantó la cabeza cuando ella le pidió que lo hiciera. Ella se sentó en la cama y acomodó la almohada en su regazo, después le dijo a Conner que podía volver a poner su cabeza en la almohada.

"De acuerdo hijo, vas a sentir ardor mientras el suero entra en tu cuerpo, ¿estás listo?" Jolee preguntó.

Conner asintió. "No te irás a ningún lado, ¿verdad?" Susurró.

"No, voy a estar aquí contigo." Bastila contestó y lo besó tiernamente en la mejilla. Él tomó su mano y respiró profundamente. "Está bien Jolee, puedes empezar."

Jolee no perdió tiempo y empezó a inyectar el líquido azul fluorescente en su espalda, mientras el líquido entraba en su cuerpo, Conner agarró fuertemente la mano de Bastila y ocultó su rostro en la almohada.

"Lo estás haciendo bien." Ella le dijo. Después de unos minutos, Jolee había inyectado todo el suero en el cuerpo de Conner. "Lo hiciste muy bien chico." Jolee dijo mientras cubría a Conner con la manta.

"¿Cómo te sientes?" Bastila preguntó.

"Siento como si hubiera hielo corriendo por mis venas." Conner respondió, estaba sudando.

Ella sonrió y le dijo, "Intenta dormir, yo estaré aquí." Las horas pasaron pero Bastila no se apartó de Conner, frecuentemente lo besaba en la mejilla y quitaba su fleco de su cara; en eso, vio la cicatriz que tenía en la frente y se acordó cuando lo había rescatado de esa nave. "Lo siento Conner." Ella dijo y lo besó en la cicatriz, unas horas después, ella se movió de la cama y se sentó en una silla al lado de él, sólo tenían que esperar.