"Ni Glee ni sus personajes me pertenece, solo los he tomado prestados para darle un giro distinto en una nueva historia"

*Advertencia esta es una historia GP. Si no te gusta, no leas.

TODO BIEN


Quinn ─Llamo dando varios golpes a la puerta.

Sus expresiones fueron todo un poema al escuchar aquel llamado, ambas se separaron sonrojadas, con ese leve rubor que ardía en sus mejillas, Rachel con la vergüenza de lo que no paso y Quinn arrepintiéndose de haber tardado tanto en reaccionar.

¿Puedo pasar?─ Se escuchó la voz ronca fuera de la habitación.

Claro padre.─ Dijo Quinn con la voz entrecortada, apenas audible para quien se encontraba lejos de ella. Intentando con una mirada de cariño darle disculpas a la castaña─ Pasa.

Maldijo una y otra vez su padre por aquella interrupción.

Lamento interrumpir─Se disculpó el hombre alto de saco entrando muy formal a la habitación. Percatándose de inmediato de la presencia de Rachel─ Hola─ Saludo dudoso─ ¿Supongo que eres la hija de los Berry?

Si ─ reafirmo Rachel con la cabeza ─ Rachel Berry.

Un gusto conocerla señorita Berry. Yo soy Russel Fabray, conozco a tus padres desde la preparatoria─ hizo una reverencia dando un apretón de manos a la castaña.

El gusto es mío señor Fabray.

Oh no, en verdad es un gusto conocerla al fin, Quinn me ha hablado mucho de usted─Le sonrió ignorando la mirada de fastidio en su hija─ Y Quinn en cuanto terminen de... Am─se quedo sin palabras. Llevándose una de sus manos a la boca buscando las indicadas para la ocasión, mientras pasaba su mirada de Quinn a Rachel y viceversa se puede suponer una manía de los Fabray Donde al final decidió dejarlo pasar─ Te estaré esperando en mi despacho. Necesitamos hablar hija.

Si padre─ se aclaro la garganta mostrándole una mirada de "vete que no te quiero aquí"

Muy bien. Con su permiso señorita─se despidió de Rachel con una sonrisa y un ademán de mano antes de salir como todo un caballero de la habitación.

Y ese fue el momento en el que el silencio inundó la habitación. Lo que Rachel acababa de hacer estaba fuera de lo que ella era... O al menos decía ser, y por alguna extraña razón anhelaba que hubiese pasado.

Yo... Creo que debo irme─ apenas y se escucharon sus palabras. Pero la rubia entendía mejor que nadie el momento incomodo que le había hecho pasar.

Claro, no hay problema pequeña. Te acompaño a la puerta.

Sin decir una palabra de más ni reproches de por medio, Quinn y Rachel caminaron hacia la salida de la casa, a una distancia considerable donde la castaña evadía toda mirada y mantenía la misma seriedad de siempre. Llegaron hasta el auto donde la rubia abrió muy amable la puerta y antes de que la castaña entrara en el, la tomo en brazos, llevándola junto a su cuerpo por la cintura en un espacio tan cerrado que se podían escuchar las respiraciones agitadas de ambas.

Nos vemos mañana pequeña─ Susurro en su oído pasando sus labios por el cuello de la castaña.

Llegando a estar a centímetros de sus labios, saboreando la timidez, la vergüenza y la parálisis de expectación en Rachel que la mantenían a tan solo un susurro del beso. Un beso… que generaba la metamorfosis de su estómago en un revuelo de miles y miles de mariposas pasando por todo su ser, a la vez vacía y con ansias de ser llenada por algo.

Suave caricia que apaga tu mirada… los labios de Rachel tan torpes golpearon los de Quinn, en aquella caricia de deseo y necesidad que lleno aquel vacío y lo mantuvo para mover sus labios tan lento que parecía en realidad una leve brisa de humedad

Quinn dejo una de sus manos en la cintura de la castaña, mientras la otra viajaba a su rostro, intentando sostener y acariciar aquel beso que no deseaba terminar, tan tierno y primerizo que prefirió no profundizarlo más. Separándose con una sonrisa de satisfacción al tiempo que miraba los ojos confusos de la castaña y la leve sonrisa que mantenía.

Ve con cuidado Rach─ se escuchó su voz entre cortada sobre el silencio de la ahora llamada: "tomatito Rach" con su habitual sonrojo y la pena que siempre generaba Quinn.

Subió a su auto y se marchó con un sabor que se grabaría en su memoria por siempre.

La rubia observo el auto de Rachel hasta que desapareció de su visión, con esa sonrisa tan repetida en ella, metiendo sus manos a los bolsillos de su pantalón rojo para entrar de nuevo a su casa, donde su padre la esperaba para conversas algunas cosas. Como era necesario golpeo repetidas veces la puerta hasta que Russel la dejo pasar.

¿Y bien? ¿Qué es tan importante?

En la mañana te comente que Vladimir se ha encargado de tu petición─ Dijo caminando por todo su despacho con unos papeles en mano ─ Y encontramos algo interesante que tal vez debas hablar con tu novia…

¿Qué es? ¿Por qué tanto misterio padre? ─ Pregunto confundida pero sin apartar la seriedad que siempre le generaba su padre.

Es mejor que tú lo compruebes─ Le entrego los papeles que tenía en su mano─ Realmente no es lo único que ocultan los Berry…

Quinn tomo los papeles y comenzó a hojearlos, leía entre líneas hasta que se topo con algo que nunca se espero pero que sin embargo explicaba varias cosas.

¿Estas seguro de esto padre?

Vladimir nunca se equivoca─ Se sentó en su lugar detrás del escritorio ─Además conozco a los Berry, harían cualquier cosa para poder ser padres, siempre fue su sueño.

¿Al igual que los López?

¡Ja! Santiago López haría lo que sea por su esposa.

Eso quiere decir que…

Que Santana y Rachel son hermanas─ interrumpió Russel ─ Una especie de embarazo en común, los Berry necesitaban un útero y los López necesitaban a alguien que no fuese estéril.

Ahora entiendo muchas cosas─ Dijo despeinando su cabello rubio con una mano. ─pero esto es algo confuso ¿Por qué un padre dejaría uno de sus hijos con otra familia?

Hicieron un acuerdo, y por lo que veo ambas familias lo han respetado.

¿Y esto en que nos ayuda?

Hija no desprecies la información, será muy útil para hablar con tus suegro. ─Sonrió de lado ─Después de todo, ellos han hecho hasta lo imposible por mantener el secreto a salvo.

Cuando Quinn discutió con su mejor amiga Santana no se había percatado de algo esencial de esa persona, y es que, dejo pasar por alto la palabra "Amiga" para darle paso a sus celos, llenando de ira y confusión sus pensamientos, y ahora que sabia aquel secreto que compartían las familias López y Berry, entendía el porque aquella acción en San, y se maldecía mentalmente por ser tan estúpida, pero no había nada que hacer, sus palabras estaban dichas, de ahora en adelante mantendría su boca cerrada con aquel tema.


¿No les ha pasado? que, cuando te decides a alejar tus miedos, los perjuicios y todo aquello que te molesta se te hace más fácil sonreírle a la vida. Tener entendido que la felicidad siempre ha estado allí pero no la queremos tener, ver, apreciar… es tan fácil como darle un sí a alguien, es tan fácil como enamorarse, tan fácil pero a la vez tan complicado.

Rachel, debes alejarte de Quinn.

Pero… ¿Por qué? ¿Cómo hago eso?

Ella no se encuentra bien, sus ideas son extrañas, su manera de ver el amor es extraño. Aléjate de ella

Pero es tu amiga Santana, ¿No se supone…?

Me vale mierda lo que dije antes─ Interrumpió irritada ─Ahora escúchame bien. Aléjate…

¿Cómo quieres que me aleje de ella? Si todo el día esta tras de mí. No me deja sola ni por un segundo. ─ Ahora fue su turno de interrumpir

No lo se, solo intenta alejarte.

¡Santana! Me pides algo imposible. ─ Dijo molesta─ Pase tres años escuchándola, teniéndola junto a mi todos los días. Y de la noche a la mañana crees que pueda separarme de ella.

Nada es imposible, vamos Rach es por tu bien. ─ Le sonrió comenzando a divagar─ Se que es tu primer novia…y que es la primera vez que te sientes distinta…

Espera Santana ─ Contesto Rachel de pronto confundida por las palabras de Santana─ ¿Esto no es por tus celos? ¿Es por eso que no quieres que este con Quinn?

¿Qué? No es eso. ─ Se sorprendió comenzando con su nerviosismo─ Y-yo, qu-que piensas, mal interpretas…

San… ─La llamo de pronto terminando con su tartamudeo─ Eres mi hermana y te quiero, pero creo que Quinn se merece una oportunidad, se la he negado todo este tiempo… y es momento…

¡No! ─ Grito ─Ella no merece tener a mi hermana. Ella no es la mejor opción para ti Rachel

Debo irme Santana.─La ignoro por completo saliendo de la casa López.

Cuando das por sentado que tu vida es solo lo que tú quieres hacer de ella, aprendes a ignorar muchas cosas, aprendes que puedes ser feliz con lo que tienes.

Excepto cuando no aprendes a mantener ese pedazo de negatividad dentro de ti, tan latente para salir y destrozar lo que tanto tiempo te llevo aceptar, lo que creíste como lo mejor que te ha pasado quedara escondido entre la neblina de la confusión y la terquedad por no aceptar las cosas tal y como son. Cuando esa otra persona se cansa de esperar, y actúa con la misma terquedad que tu...


Tres semanas ya habían pasado desde que ambas habían pactado una relación extraña y fuera de lo normal, una donde habían aprendido mucho de la otra, donde Rachel había por primera vez en su vida, replanteado su manera de existir en el mundo, donde Quinn se había ganado a la fuerza un lugar extraño en su corazón, pero aquel lugar tenía la confusión de ser miles de cosas a la vez. Miles de maneras extrañas de quererla y no hacerlo martirizaban aun la cabeza de Rachel.

Y ahora Quinn sería mayor de edad, cumpliría la edad suficiente para hacer algunas cosas que antes no se le permitiría hacer, sin embargo no deseaba celebrar aquella fecha, no la celebrara desde que su padre dejo que mirara por primera vez la lápida de su madre con aquella inscripción que tenía específicamente su fecha de nacimiento, fecha en que Quinn nació ,la fecha que ambos padre e hija perdieron un ser valioso.

Hola pequeña. ─ Saludo llegando tras de ella

Hola Quinn─ sonrió aun con pena. Dando media vuelta para tenerla de frente─ Hoy es… tu cumpleaños.

Si, gracias por acordarte ─Se rió por el nerviosismo que transpiraba Rachel ─ Y ahora este será el mejor cumpleaños de todos gracias a ti.

¿A mí?

Si Rach, es la primera vez que alguien me felicita de esa forma y me alegra el día─ Dijo con una enorme sonrisa que paralizo el corazón de la castaña. ─Pero creo que ya es hora de ir a clases

Desde aquel beso fuera de la mansión Fabray, Rachel no había parado de darle vueltas al asunto, reflexiono el por que Quinn lograba derrumbar sus barreras con una simple sonrisa, el por que cada que la miraba su mundo lleno de lógica se convertía en uno tan irreal que ella misma se asustaba, ¿Por qué se había tenido que enamorar de Quinn Fabray? ¿Qué era lo que le impedía quererla?

No había respuesta, nunca la hubo, ella entendía que por tres años había estado huyendo de su realidad, y como no había respuesta prefería ignorar aquellas preguntas, prefería mantenerse a salvo dentro de un castillo perfectamente aislada de algo que estaba rompiendo los cimientos de su timidez con cada palabra.

Así que pasada las clases, como se estaba haciendo costumbre, ambas fueron a casa de los Berry en el audi r8 spyder de Quinn, quien además de pasar por ella, la iba a dejar quedándose un par de horas conversando con su ahora novia, era divertido, después de todo lo estaban intentando, y Rachel si que lo intentaba.

¿Te gustaría salir hoy pequeña? Digo, si puedes, tenia planeado ir al parque, no se─ Dijo nerviosa y torpe, algo nuevo en Quinn─ Podemos comer un helado, caminar, ¿Qué dices?

Eso estaría bien─ Contesto con timidez aun en el auto.

¿Entonces paso por ti a las cinco?

Si ─ Susurro abriendo la puerta del vehículo

Oh no, déjame hacerlo a mí. ─ Dijo saliendo apresurada para abrirle ella misma la puerta del copiloto y ayudarla con sus cosas.

Gracias.

Ya eran las cinco en punto, y uno de los Fabray se encontraba nerviosamente alegre enfrente la casa de los Berry, esperando el momento adecuado para tocar el timbre. Le sudaban las manos.

Quinn ¿Qué haces esperando allí? ─ La sorprendió Leroy abriendo la puerta de improviso ─ Llevas al menos media hora parada enfrente de la puerta y no has tocado el timbre

Perdone.

No hay problema, creí que si seguías así nunca te animarías a entrar, pero pasa. Rachel te está esperando.

Entro tras de él hasta la sala, apenada ya que por lo visto, el señor Berry se había percatado de su nerviosismo.

Rachel menciono que hoy es tu cumpleaños. Felicidades ─Dijo el hombre sonriente antes de sentarse en el sofá de una pieza ─No siempre se cumplen dieciocho años.

Oh, ¿En verdad Rachel lo menciono? Muchas gracias. ─ Se sorprendió sentándose enfrente del hombre sin perder su sonrisa de satisfacción

Si, últimamente he observado a mi princesa diferente─ Menciono mirándola seriamente─ Me da gusto que sean pareja. Solo espero cuides de ella.

No tiene porque mencionarlo. Su hija es muy importante para mi.

Yo lo entiendo. Y no sabes lo que para nosotros significan las relaciones a esta edad. ─ Sonrió de lado ─ Después de todo Hiram y yo nos conocimos en la preparatoria.

¿En verdad? Eso es fabuloso señor Berry, no lo sabía─ Dijo comenzando a maravillarse con lo contado

Si de hecho…

Quedo a media palabra al ser interrumpido por su hija, quien se aclaraba la garganta intencionalmente.

Pequeña ─ Sonrió ampliamente Quinn al tiempo que se levantaba de inmediato.

Su padre también sonrió, alegre al ver la interacción de miradas que compartían las chicas, tan atento a cada movimiento… después de todo, eso era lo que había estado esperando por mucho tiempo (Aunque su esposo lo negara), saber que su hija amaba y era correspondida era algo único que agradecía poder apreciar en primera fila.

Nos vemos más tarde papi─ Se despidió Rachel besando la mejilla de su padre Leroy

Cuídense. Y Quinn─ La llamo de pronto─ Hiram y yo queremos conversar contigo, esperamos puedas venir a cenar este fin de semana.

Por supuesto señor Berry, yo encantada─ Le dio un apretón de mano antes de despedirse ─Además aun no he escuchado la historia…

Y la escucharas…

Bueno… creo que ya es hora de irnos─ Interrumpió de nuevo Rachel saliendo junto a Quinn de la casa.

Tus padres son muy amables.

Supongo…

Esta vez Quinn no había llevado su auto, y tampoco saldrían en el de Rachel, irían caminando, juntas, al mismo paso, lento y pausado. Caminaban una a lado de la otra, en completo silencio, donde en ocasiones Quinn bajaba su mirada a la mano de Rachel dudosa de tomarla y se reía de si misma por tener tantos nerviosos encima, pero le gustaba poder estar de esa forma con Rachel, en ese ambiente de ternura y nerviosismo.

Después de todo las cosas habían cambiado, ahora Rachel se mostraba alegre e interesada con aquella relación. Se besaban de vez en cuando y solo cuando Quinn se atrevía a romper el espacio personal de la castaña, pero era interesante mirarlas hablar (no lo hacían muy a menudo) con ese aire de "esta conversación nunca terminara".

Mira─ Quinn señalo entusiasmada a un niño que corría tras su perro persiguiéndolo con una correa rota─ ¿Crees que el niño lo alcance?

Creo que solo cuando el perro se canse de correr─ Comenzaron a reír antes de llegar a un banca en medio del parque

Yo creo que un niño de su edad no debería tener un perro tan grande si no lo sabe controlar─ Comento tomando asiento en la banca ─Pero que se yo.

No lo se.

Tampoco yo ¿Por qué no lo sabes? ─Pregunto comenzando a jugar

Por que no todo lo tengo que saber.

Tienes razón ¿Pero por qué no todo lo sabes?

La castaña frunció el ceño riendo por como utilizaba la inocencia Quinn para preguntar todo aquello.

No tengo ni idea, ¿Tú la tienes?

Tal vez, no se, dime tu…

Que idea puedo tener yo, no entiendo.

Tampoco yo. ─ Quinn comenzó a reír de igual forma, esta eran las conversaciones que podían sacar de sus casillas a muchos, sin embargo para ellas era un juego de no callar jamás─ Me dio sed

A mi también.

No se─ Paso sus manos acariciando sus piernas─ ¿Te gustaría un helado?

Mejor una paleta─ Dijo Rachel levantándose de la banca ─ ¿Qué dices tú?

Quinn la miro por un momento y suspiro dirigiendo su visión a una entrada del parque

Digo que la heladería esta muy lejos de aquí─ Hizo un puchero volviendo su mirada a la castaña ─ Pero ¿Qué le puedo hacer yo?

Se levantó divertida siguiendo los pasos que estaba dejando Rachel, quien caminaba un poco más rápido mirando como los niños jugaban entre si, tropezándose unos con otros… hasta que en un momento de descuido la rubia perdió de vista a su novia, preocupada avanzo a paso rápido llegando donde un grupo de niños reía y gritaba tirados en el pasto . Encontrando a Rachel en medio de ellos.

Pequeña ─La llamo confundida quedando a unos pasos de ella ─ ¿Qué haces?

Juego. Perdón si te asuste, los niños me pidieron que les ayudara ─ Le enseño un pañuelo que coloco en uno de los niños─ Ya está listo. ¿Cuántos dedos ves? ─ Paso su mano frente al pequeño

No veo nada, esta oscuro ─ Dijo riendo junto a sus compañeros ─ ¿Ya podemos comenzar? ¡Que corran todos!

Si─ Apenas lo dijo Rachel todos los niños comenzaron a correr por doquier. Dejando a la castaña sentada sola en el pasto

¿Te ayudo? ─ Pregunto Quinn dándole la mano.

Gracias.

Pensé que iríamos por un helado ─ Le recordó mientras la pequeña sacudía el polvo de su ropa ─ Sera mejor que no te separes de mi.

Discúlpame por eso.

No hay problema Rach ─ Hablo con ternura. Tomándola de la mano─ Aun hay tiempo para comprar una paleta.

Y de nuevo caminaron hacia la heladería, esta vez tomadas de la mano, transpirando nervios de alegría y expresiones llenas de sonrojos. Al llegar al local, Quinn pidió un helado de chocolate (su favorito) mientras que Rachel quería una paleta, pero no se decidía entre una de fresa o uva, eligiendo la de uva después de tardar quince minutos pensándolo seriamente. Que más da, pensaba Quinn, pero tuvo paciencia hasta que salieron de la heladería cada quien con algo en la boca.

¿Te gustaría sentarte en la banca de siempre?

¿Caminar hasta halla? ─ Se quejó mirando la lejanía de aquel lugar ─ No lo se.

No seas floja pequeña, ¡Vamos! ─ Comenzó a caminar más rápido ─ Si no avanzas nunca llegaras a ningún lado.

Estoy avanzando.

Más rápido─ Corrió hasta ocupar el lugar elegido ─ ¿Por qué tardas tanto?

Ya llegue, es lo importante─ La reto mirándola desde su lugar, sin intenciones de sentarse.

Ambas se sonrieron desde sus respectivas posiciones, sin tocarse físicamente pero pidiendo a gritos algo que estaban esperando. La rubia la tomo por la cintura, aprovechando su altura y perspectiva de espacio para atraerla a hacia ella, alzando su rostro hasta toparse con el de Rachel, que permanecía sin expresión aparente, sin molestarse por la intimidad que se generaba. Sus rostros tan cerca que respiraban los suspiros de la otra, esperando un beso que no llego.

Rachel ¿Tú me amas? ¿O tan siquiera me quieres?─Pregunto de repente sorprendiendo a Rachel. Pero esta vez, deseaba serle sincera.

Claro que te quiero Quinn.─Respondió avergonzada. Con un sonrojo que ardía en sus mejillas ─Me has demostrado que tu cariño es verdadero y que puedo contar contigo…

Te amo Rachel ─ Dijo juntando sus frentes. Absorbiendo la leve fragancia que desprendía, sonriéndose sin mirarse, tocando un beso que no se daba─ cásate conmigo

¿Qué?

Fue la reacción de la castaña. ¿Acaso había escuchado bien? No entendía aquello. Pero sin pensarlo mucho se separó de Quinn sorprendida por lo que acababa de escuchar.

Cásate conmigo pequeña…─ Suplico tomándola de las manos. Intentando no asustarla más de lo que estaba.

Pero Quinn… es muy pronto para pedirme matrimonio ─ Respondió lo primero que pudo dar por entendido ─ Aun estamos comenzando una relación, aun somos demasiado jóvenes.

Tal vez tengas razón Rachel. Pero yo tengo muy claro que sin ti no podría seguir─ Contesto sin dejar de mirarla. Callando algún reproche o palabra ofensiva que diera la castaña ─Eres lo que más quiero en esta vida.

Quinn… lo siento, pero yo no estoy preparada.─Negaba con la cabeza, auto convenciéndose de no haber escuchado aquello─ El matrimonio es algo serio, no te lo puedes tomar tan a la ligera.

Lo se Rachel. Y lo estoy tomando muy enserio ─Dijo con la voz llena de esperanza y timidez ─Quiero unir mi vida a la tuya.

Es muy pronto. No estoy preparada para algo así. ─Reiteraba hasta el cansancio ─Se que el sentimiento es un lazo importante para lograr casarse… pero hay mas que solo amor en un matrimonio. Se supone que es para formar una familia, unir por completo dos vidas.

Yo quiero unir mi vida a la tuya Rachel.

Pero eso no es suficiente Quinn… entiende por favor ─Interrumpió confundida. Buscando las palabras adecuadas para no lastimarla ─Además aun estamos comenzando una relación, lo estoy intentando… pero no creo poder con esto

Por favor Rachel─ Imploraba buscando en uno de sus bolsillos una pequeña caja roja que presento a la castaña ─Cásate conmigo. Yo te amo

No puedo Quinn─ De nuevo negó con la cabeza mostrando unos ojos llorosos ─ No creo que mis padres acepten que me case tan rápido.

Yo… ─ Bajo la mirada intentando tomar fuerzas. Mientras apartaba aun lado el anillo de diamantes que había presentado a la pequeña ─ Debo confesarte algo Rachel ─ Tomo de nuevo sus manos y la miro a los ojos

No hablo, estuvo en silencio por unos segundos. Observando las expresiones que se generaban en Rachel. Hasta que pudo encontrar el valor necesario para ser escuchada de nuevo.

Yo tenia planeado obligarte a casarte conmigo… quería obligarte a que me amararas. No había pensado en ti, en las consecuencias de mi agresión…

Rachel se separó aún más de ella. Con un miedo nuevo y latente al escuchar aquella confesión, desde un inicio pensó que aquel "cariño" que decía sentir Quinn era enfermizo… y tal vez no estaba equivocada…

Pero reaccione a tiempo, entendí que esa no era yo…jamás quise hacerte daño, y no lo aria ─ Hablo lo más rápido que pudo ─Tu no te lo mereces ─ Se levantó de pronto sosteniéndola de los brazos, ahora el miedo era mutuo, aunque diferente ─ Te juro que no te are daño… ya no.

No se si pu-pueda creerte─ De nuevo comenzó tartamudear nerviosa por estar cerca de Quinn ─ ¡Suéltame! Me das miedo Quinn.

No pequeña─ Sus ojos se nublaron con las lagrimas que amenazaban por salir, y en un arranque de miedo y confusión la tomo aun más fuerte de los brazos─ No me dejes, te suplico que al menos me escuches

¡Suéltame! ─Grito con dolor, no solo físico ─ Me estas haciendo daño

¡No! ─ Grito roja de rabia Quinn tensando con ira la mandíbula ─ ¡No te dejare apartarte de mi!

Quinn─ Lagrimas comenzaban a salir a mares. El miedo no la dejaba pensar, solo esperaba que alguien las escuchara discutir.

Sin embargo a esa hora por aquel lugar no pasaba nadie, por lo general al ser el parque tan grande varias de sus zonas no eran transitadas, siendo este uno de esos puntos.

¡Me canse de rogarte Rachel! Se que lo estabas intentando pero te espere por tres años, ¡Y ya no lo soporto! ─Gritaba cerca de su cara jalando su pequeño cuerpo hacia ella ─ ¡Te casaras conmigo! Te guste o no.

Quinn ─La llamo con la voz entre cortada y su vista nublada por las lagrimas.

Desde ahora aras lo que yo diga Rachel─ Susurro en su oído llenándola de miedo. Nunca antes había escuchado de esa forma a Quinn ─Serás mi mujer, y desde hoy vivirás conmigo.


Hola!

Se que he tardado mucho tiempo en actualizar, y perdónenme por ello, el capitulo se escribió en tiempo y forma pero no me fue posible subirlo, sin embargo me da gusto que mis lectores me regañen por ser tan irresponsable, como ejemplo alguien dijo: "Creo que tu ya mientes por deporte" y tienes razón, no debería decirles cosas si no tengo planeado cumplirlas, lo que me recuerda que no tengo perdón de Dios.

Jajajajajaja muchos de sus comentarios (como el ya señalado) me hacen replantearme la historia, espero en cada capitulo responder las dudas que tengan de los personajes, porque ya se que son confusos, pero recuerden que la historia esta igual de loca que quien la escribe. Por lo que agradezco a quienes comentan y leen la historia, me gusta recibir críticas, opiniones y toda clase de cosas que en cierto modo puedan ayudar. Yo no me enojo, después de todo para eso estamos aquí.

En serio muchas gracias. Prometo ya no prometer, pero si les digo que intentare actualizar mas seguido.