Disclaimer: The Legend of Zelda Ocarina of Time es propiedad de Nintendo.

THE LEGEND OF ZELDA

OCARINA OF TIME

Por LinkAnd06

Capítulo 4: A tu lado

Tras despedirse de la princesa, Link caminaba hacia la salida pensativo, ahora tenía una nueva misión que completar, pero no le molestaba, ella se lo pidió personalmente y sentía que debía hacerlo de todas maneras; después de todo era para detener los planes de Ganondorf, el malvado hombre del desierto.

Estaba a punto de cruzar la salida hacia el pasillo cuando de repente apareció desde las sombras una alta figura, que se posicionó al frente del chico.

Era una mujer de alta estatura, de tez casi morena, con el cabello blanco y ojos rojos. Usaba un traje de combate morado con gris que le quedaba un poco ajustado, con un cuchillo atado en la espalda en su cinturón. Se trataba de la otra mujer que salió en el sueño del rubio.

Él la miro fijamente un poco sorprendido por su inesperada aparición, ella lo miraba de forma seria, lo vió hablar con la princesa y no tenía malas intenciones, suponía de quien se trataba.

-Soy Impa, del Clan Sheikah -Se presentó formalmente -Mi deber es proteger a la Princesa Zelda, de cualquier peligro, soy como su institutriz aunque venga de una raza guerrera.

-¿Sheikah?- Le preguntó el chico, nunca había escuchado sobre ellos.

-Sí, somos una raza casi extinta debido a las múltiples guerras -Le respondió, dejándolo confundido -Tal y como ella me lo contó... Todo está ocurriendo como la princesa lo predijo... Ya sabía que no eran inventos suyos, no como su padre pensaba -Cruzó los brazos.

-Sí, yo también confió en ella, y no pienso echarme para atrás en esta misión -Aseguró con firmeza, él sabía que podía confiar en Zelda.

La Sheikah sonrió -Eres un chico muy valiente...Vas a emprender una larga aventura, ¿Verdad?- Él le asintió -En el sueño de la princesa, yo le enseñaba una melodía a aquel que venía del bosque. Es una vieja tonada que ha custodiado la Familia Real por generaciones. He tocado esta canción para su majestad como nana desde que era una bebé...Su madre me la enseñó... Sus notas encierran un poder misterioso- Explicó seria, bajando la mirada.

-¿Una canción con poderes misteriosos?- Insinuó pensativo, ya conocía una melodía del bosque que también ocultaba un misterioso poder, ¿esta tendría los mismos efectos?

Ella asintió- Presta atención...

La Sheikah colocó su dedo índice y corazón en sus labios y silbó la melodía, eran unas notas muy relajantes pero a la vez muy conmovedoras, perfectas para usarse como canción de cuna.

El ojiazul escuchó con atención cada nota, escucharla le dió una sensación de paz y esperanza, y le recordaba perfectamente a la Princesa. Cuando la Sheikah terminó, él sacó la Ocarina de las Hadas e imitó el sonido que produjo la guerrera, no le resultó tan difícil, sentía que jamás la debía olvidar, algo en su interior lo decía. Tras tocarla aprendió la Nana de Zelda. Una melodía muy misteriosa, que de alguna forma le gustaba escuchar. Al terminar guardó su instrumento en la alforja.

-Bien, debemos evitar que te vean los guardias. Te guiaré a la salida- Le aseguró mientras empezaba a caminar por el pasillo, seguida del chico, que estaba dispuesto a enfrentar su destino.


Link y su compañera, tras evitar a los guardias se encontraban regresando a la ciudadela, ya era de noche por lo que debían descansar. Dicho lugar se encontraba casi vacío con apenas gente alrededor, nada comparado a cuando era de día.

-¿Dónde dormiremos? No creo que cualquiera te deje quedarte así como así?- Preguntó el hada, cansada tras todo el día.

-Tendrá que ser debajo de algún árbol cercano, ¿habrá alguno cerca?- Miró alrededor de la plaza, pero solo encontraba casas y más casas, tendría que seguir buscando -Exploremos, tal vez así encontremos alguno.

-¡Buena idea!- Le dijo mientras le seguía el paso.

Caminaron por un largo rato, aún habían puestos abiertos que seguro no deberían tardar en cerrar, habían muchas luces alrededor, y las calles estaban aún con muy pocos habitantes Hylians alrededor. Pero por alguna razón habían muchos perros alrededor, como si aprovecharan que no hubiese mucha gente. Al espadachín le pareció muy extraño. Uno de ellos se le acercó y empezó a seguir sus pasos, dejándolo más confundido.

-¿Por qué me sigue?- Preguntó incómodo.

-Le gusta tu olor, es una mezcla de hierba buena y bosque según su opinión, parece que le encanta el campo y las praderas- Dijo su compañera, riendo un poco ante la mirada sorprendida del joven.

-¿¡Entiendes a los animales!?- Preguntó sorprendido, con la boca medio abierta, nunca se imaginó dicha posibilidad.

-Si Link, soy una criatura del bosque, entendemos a los seres de la naturaleza así como sentimos la energía de las plantas y los animales. ¡No por nada sé las debilidades de cada ser maligno!- Respondió segura de sus palabras, hay muchas cosas que el rubio no sabía sobre ella.

-Asombroso- Alagó sin salir de su asombró -Como me gustaría entender a los animales, en el bosque ellos siempre eran buenos conmigo...- Se agachó y acarició la cabeza del can, este se dejó tocar sin poner resistencia mientras movía su cola.

Su compañera lo miró con cierta tristeza, apenas conoció a su protegido esa mañana y ya se convirtió en su mejor amigo y no porque fuera su deber estar cerca de él, sino por quién era. Debió ser muy duro para el chico vivir siempre escuchando cosas malas sobre su persona de los demás, quería hablarle sobre ese tema, pero el espadachín al levantar su mirada observando sospechosamente hacia un callejón la detuvo.

-¿Link, qué...?- No pudo terminar sus palabras, el chico le hizo una seña con el dedo para que guardara silencio, sin rechistar decidió permanecer callada, aún confundida.

El susodicho se acercó al callejón sigilosamente, se pegó a la pared de la derecha y miró de reojo por la entrada, había una extraña persona con unas raras prendas ajustadas, no podía visualizar de quién se trataba, todo se veía muy oscuro.

Dicha sombra solo observaba hacia una dirección, parecía sonreír con malicia. Pero al notar que el rubio le miraba se sorprendió, tomó algo de su bolsillo del pecho, lo lanzó al suelo y todo se iluminó de un color blanco por segundos, dejando medio ciego al espadachín, que al recuperar la vista, vió que ya no había nadie allí.

-¡¿Que fue eso?!- Le preguntó a Navi mientras corría al lugar donde se antes se encontraba dicha figura, pero esta solo le miró confundida.

-¿Qué cosa?- Se acercó a su posición mirando a todos lados. Él la miró alzando una ceja.

-¿No viste esa figura?

-¿Figura?- Pensó por unos momentos -Pero Link allí no había nada...

El ojiazul abrió los ojos como platos ante su respuesta -¿Cómo? Pero... Estoy seguro que había algo por aquí- Insistió mientras se rascaba la nuca.

-No sentí nada...- Admitió -Tal vez alucinaste por no descansar en ningún momento- Él la miró extrañado -Necesitas relajarte un poco, hoy pasaron muchas cosas- Le recomendó asintiendo con su cuerpo.

Link solo bajó la mirada, estaba seguro de haber visto a una persona, una que parecía no tener buenas intenciones. Pero quizás su amiga tenía razón, necesitaba descansar un poco después de todo lo ocurrido ese día.

Tras pensarlo unos momentos se dirigió a la salida del callejón, dispuesto a buscar donde descansar, pero como tenía la mirada hacia abajo y se encontraba pensativo, inesperadamente chocó contra una niña que pasaba por su camino, ambos cayeron al suelo.

-Lo siento, no me...- Pero la joven no terminó sus palabras, se quedó sorprendida al ver contra quien chocó.

El rubio levantó la mirada encarando a la recién aparecida, llevaba puesto un vestido casual de color azul, con la falda del mismo color pero más oscuro. Usaba una bufanda cubriendo la mitad de su rostro hasta la nariz y sobre su cabeza tenía puesto un gorro de color blanco... Familiar. Pero eso no es todo, los pocos mechones que se podían ver de su cabello eran rubios, y sus ojos son azules como los de él pero más claros, acaso ella...

-¿Zelda?- Ella no le respondió, seguía sorprendida por encontrarse específicamente con él allí -¿Por qué ocultas tu rostro? -Preguntó confuso, era imposible para él no reconocerla, sus ojos le eran fáciles de recordar, no sería capaz de olvidarlos.

Ella solo se levantó del suelo, mientras se sacudía el polvo. Luego miró a todas las direcciones, asegurándose de que nadie los viera -Ven...- Caminó hacia el callejón.

El joven sin más opción después de levantarse la siguió, ¿Por qué tanto misterio?

Tras llegar a donde antes se encontraba la figura, la joven se detuvo y se quitó la bufanda -¿Cómo supiste que era yo? Eres él primero que me reconoce...

-Reconocí tus ojos- Aclaró simplemente, sin entender por qué ella se ocultaba. Ante su respuesta la princesa se sorprendió, nunca nadie había sido tan perceptivo con ella - ¿Pero por qué te ocultas? Si eres la Princesa, ¿no debería a todos agradarles tu presencia?

La regente bajó la mirada -No Link, las cosas no son como piensas... Cuando tengo oportunidad salgo sola sin avisar del castillo, para poder salir de mi rutina un rato- Apretó su bufanda con ambas manos -Mi padre no deja que me vaya del castillo, siempre estoy encerrada en él todo los días... Gracias a eso, no tengo ningún amigo...- Confesó bajando su tono de voz, le dolía que así fuese su vida, una donde no podía ser libre y solo la juzgaban por su título.

El joven ante la imagen de su amiga, sintió una presión inexplicable en su pecho, no comprendía el por qué pero le dolía ver así a la Princesa. Sin dudarlo se acercó más a ella y puso su mano en su hombro. Zelda le encaró ante aquella acción.

-¿Puedo acompañarte?- Le preguntó sonriendo.

La regente se quedó de piedra al escuchar su petición, era la primera vez que se la preguntaban, pero a la vez algo en su interior le encantó que fuese él quien se lo preguntara.

Zelda sonrió, con esa sonrisa que tanto le gustaba al rubio -¡Me encantaría!

-¿Entonces que están esperando? ¡Vayan!- Dijo la sílfide, sorprendiendo a los jóvenes, por un momento olvidaron que ella también se encontraba allí.

El espadachín rió -De acuerdo- Tomó a La princesa de la mano -¡Vamos Zelda!

-¡Espera Link!- Le insistió mientras se colocaba la bufanda sobre la mitad de su rostro -Nadie puede saber que soy yo. ¡Se armaría un escándalo! No debes llamarme Zelda- Le aclaró.

El joven alzo una ceja -¿Entonces cómo te llamo?- Se rascó la mejilla con el índice.

La Princesa lo pensó por unos momentos -¿Que tal Yuy?

-¿Yuy? Suena bonito- Dijo dudoso, le gustaba más llamarla Zelda.

-Bueno, me llamaras así cuando no estemos solos- Le aseguró con una sonrisa, luego tomó de la mano al chico, quien lo miró un poco sorprendido -¡Vamos!

Ambos corrieron a la salida del callejón, seguidos de la sílfide.


Los jóvenes pasearon por toda la ciudadela, hablando de diversos temas. Jugaron los diversos juegos, probaron la comida de los variados puestos y jugaron un rato a las escondidas. A ambos les gustaba estar con la compañía del otro, algo que la regente no podía disfrutar por las estrictas reglas de su padre. Link por su parte le gustaba conocer más a la Princesa, definitivamente no tenía nada que ver con los tipos de regentes de los que Saria y otros Kokiri les había insinuado.

Ahora mismo se encontraban en un tiro al blanco. Era una estancia cuadrada y algo larga, todo estaba hecho de madera, pero por alguna razón los objetivos a disparar eran rupias.

Tras pagarle al encargado su participación se acercaron al punto donde se debe disparar.

-¿Quieres que compitamos? Podemos usar mi tirachinas- Le preguntó el espadachín a su amiga, animado.

-No estoy segura, nunca usé uno de esos...- Confesó la chica un poco avergonzada.

-De eso no te preocupes Yuy, te enseñaré, solo mira- Le aseguró sonriendo. Luego se colocó en posición, preparó su resortera y esperó la señal para empezar.

-¡Buena suerte Link!- Apoyó la princesa, oculta en su diferenciada vestimenta.

El encargado accionó un silbato indicando el inicio del juego.

El joven disparó a cada blanco que aparecía, estaba muy concentrado en el juego, por lo que no falló casi ninguno, logrando conseguir una puntuación de siete de diez.

-Vaya, sí que sabes utilizarlo, pero debes mejorar tu precisión- Comentó la sílfide expectante.

El joven suspiró resignado, apenas ese día fue que volvió a usar un tirachinas. Luego encaró a su amiga, sonriendo -¡Tu turno princesa!- Le dijo bromeando con lo ultimo

La susodicha rodó los ojos, su amigo si se tomó en serio lo de ocultar su identidad, pero no le molestó. Tomó el tirachinas del joven y se preparó para utilizarlo.

-¿No que no sabías como usarlo?- Le preguntó Link, confundido.

Ella solo sonrió, en lo que el silbato de inicio sonaba.

La princesa disparó a cada blanco sin fallar ni uno solo, además que disparaba casi instantáneamente, finalizando con una puntuación perfecta, que dejó al espadachín impactado.

-¡Puntuación perfecta! ¡Ganaste el premio!- Felicitó el encargado, sacando la recompensa.

-Asombroso, tu precisión es increíble, ¿en serio no usaste un tirachinas antes?- Comentó Navi dudosa de las palabras de la Princesa.

La joven rió, mientras tomaba su premio, que resultó ser una bolsa de semillas Deku más grande -Bueno, les dije que nunca usé un tirachinas, no que antes no hubiera practicado el tiro al blanco -Confesó burlona ante la mirada de impacto de su amigo.

-Eres asombrosa...- Murmuro Link sin pensarlo, sorprendiendo a la regente.

-Gracias Link...- Dijo simplemente, sin duda le encantaba su compañía, y la trataba como alguien normal, no como si ella fuera superior -Bueno, sigamos hablando afuera- Le tomó de la mano y salieron del lugar.

La sílfide rió para sí misma, mientras los seguía, se alegraba de que los jóvenes se llevaran tan bien.

Al salir de la galería, se dirigieron hasta una pequeña zona donde solo había un árbol y un banco abajo de este.

Link seguía los pasos de la princesa, esta le tomaba de la mano, notó que su piel era más suave de lo que recordaba la de Saria, pero le gustaba como se sentía. Se sentía extraño cuando pensaba de esa manera, pero no podía evitarlo o siquiera comprenderlo.

-¡Link!- Una voz cercana sacó al susodicho de sus pensamientos, mientras la joven curiosa miró de donde provenía.

Resultaba ser Malon acompañada por su Padre, quien llevaba unas vendas en su brazo derecho, quizás fuera el resultado de aquel accidente con el guardia somnoliento, esta tarde.

-Hola Malon- Le saludó sonriendo.

-¡Que sorpresa verte por aquí! Pensé que ya habías regresado al bosque, después de que visitaras el castillo- Le dijo sonriente.

-Bueno, no sé cuándo regresaré para allá. La Princesa me encomendó una misión...

-Vaya, ¿Lograste conocer a la Princesa? ¿Es bonita?- Le preguntó interesada.

La susodicha se impactó ante esa pregunta, pero se interesó en cual sería la respuesta de su amigo. La sílfide también.

Se quedó pensativo-Pues... Si, quizás la chica más bonita que he visto- Respondió sinceramente, aunque dudaba si usó las palabras correctas.

Zelda se ruborizó, no se notaba por su bufanda, pero aun así desvío la mirada. Navi rió para sí misma tras la reacción de la oculta regente.

La ranchera entrecerró los ojos sonriendo -Ya veo... Bueno, un placer volverte a ver, pero mi padre ya necesita regresar a casa- Confesó señalando al susodicho que la esperaba desde un rincón.

Zelda permaneció callada, la pelirroja ya pensaba irse y ni siquiera le saludó, como si solo se centrara en su amigo, y por alguna razón le molestaba un poco. ¿Cuánto tiempo llevaban de conocerse? ¿Sería ella su mejor amiga? Sin darse cuenta apretó de más la mano del susodicho.

-¡Ay! Yuy me aprietas muy fuerte-

Lo soltó apenada, no sabía por qué se puso así -Lo siento...-Murmuró cabizbaja.

-No te preocupes- Aseguró sonriéndole.

-Oh, Lo siento no te noté- Se disculpó con la joven. Luego encaró al chico -¿Quién es ella?

Se sobó la mano -Ella es Yuy, es una amiga.

-Un gusto conocerte- Le sonrió a la susodicha -Soy Malon, vengo del Rancho Lon Lon.

-Ya veo, yo soy de por aquí- Respondió simplemente.

-Bueno, me tengo que ir, algún día deberían ir al rancho -Les sugirió sonriente, luego se giró y caminó hacia su padre -¡Nos vemos Link, Yuy!

Finalmente la ranchera se fue junto a su padre de la ciudadela, dejando de nuevo a los jóvenes solos.

-Zelda, ¿Por qué me apretaste la mano?- Le preguntó curioso.

La princesa se avergonzó, no sabía si debería contarle, por lo que decidió cambiar de tema.

-Emm Link, ¿Cómo ha sido tu vida en el bosque?

El espadachín se sorprendió ante esa pregunta, jamás pensó que ella le preguntaría sobre aquello, después de todo se trataba de la princesa. Pero con gusto se lo diría.

-Bueno, por dónde empezar...- Se quedó pensativo. Dejando aliviada a la regente por lograr cambiar el tema.

Navi sonrío negando con su cuerpo, su amigo sí que era despistado con esos temas.

Link le contó como fue un poco de su vida en el bosque, también sobre cómo era el pueblo Kokiri y el bosque perdido, así como de su amiga Saria, el orgulloso de Mido, los Skullkid y varios seres que habitaban aquel frondoso lugar.

La regente se fascinó con cada detalle que le relataba, ya había leído sobre cómo eran los bosques de su reino, pero nada se comparaba a como su amigo le describía y contaba, de verdad la vida en aquel lugar era muy diferente a la de los Hylians por supuesto a la suya como futura soberana de Hyrule.

Tras contarle sobre el bosque, el ojiazul decidió contarle como fue el inició de su aventura ese día, el cómo Navi fue a despertarlo, el cómo busco su espada y escudo, su encuentro con el Árbol Deku, su aventura en el interior de este, y finalmente su batalla contra la Reina Gohma.

-...Y entonces apareció un extraño gohma a defender a su reina, era más resistente que uno común pero logré derrotarlo-Contó el rubio con devoción en sus palabras. La Princesa lo escuchaba atentamente, interesada -Y finalmente vencí a la Reina Gohma, fue duro pero lo logré- Finalizó sonriendo.

-Sorprendente, debes de ser un excelente espadachín a pesar de tu edad- Le alagó, totalmente asombrada de su habilidad. Él solo se rascó la nuca por su comentario, riendo un poco -¿Y qué pasó después?

Link desvió la mirada -El Árbol Deku me confió la Esmeralda Kokirí... Y me pidió venir a verte...Con sus últimas palabras- Contó cabizbajo, preocupando a la Princesa.

-Oh... Lo siento, no tenía idea...

-Descuida- Le sonrió -Sé que no fue tu intención, pero de todos modos te lo iba a contar- Le aseguró.

-Debió haber sido una buena persona, cuidó de ti hasta su último aliento. Incluso te preparó para tu destino.

-Sí...- Dijo fingiendo tranquilidad, pero la joven notó su malestar.

-Link... ¿Qué tienes?

El joven suspiró, ya confiaba demasiado en ella como para contarle -Es solo que... A pesar de cómo me trataban los demás Kokiris, él y Saria fueron los únicos que me trataron como su igual... El Árbol Deku solo me confió una misión... Y no pude salvarlo...

Link sentía las lágrimas acumularse en sus ojos, pero se esforzó para retenerlas. No le gustaba mostrar debilidad, y menos frente a quien le confió algo importante, se cubrió el rostro con sus manos, sufriendo en silencio.

Zelda no soportó verlo así, le dolía de cierta manera, no quería dejarlo solo, y menos cuando sabía lo que se sentía perder a un ser querido. Sin dudarlo ni un instante lo abrazó.

El joven se sorprendió ante su acción, no lo comprendía pero dicho gesto desvaneció todo su malestar. No se sentía como el abrazo de felicidad que le dió antes, este era de apoyo emocional. Le correspondió.

Navi los miro volando encima de ellos, estaba segura de que su amigo ya se sentiría mejor respecto a ese tema, ahora él tenía que ser fuerte para lo que se avecinara, tenía un mal presentimiento, era mejor que él se mantuviera firme.

-Link...- Se separó un poco de él -Toma esto- Sacó de su bolsillo la bolsa que había ganado.

El joven se asombró ante su petición -Pero... Tu lo ganaste limpiamente- negó con la cabeza -Tú lo mereces...

-Quiero que lo tengas- Le sonrió -Después de todo, era tu tirachinas, esto puede serte útil.

Lo pensó por unos momentos hasta se le ocurrió una idea -De acuerdo... Pero- Buscó en su alforja -Quiero que tengas esto- Le mostró la Máscara Keaton, sorprendiendo a la joven.

Esta se sorprendió por su petición, debido a sus deberes nunca había podido tener algo como eso antes, además de que la tienda de máscaras siempre esta cerrada cuando ella salía.

-Es... Bonita- La tomó sonriendo -Se parece a uno de esos monstruos de bolsillo.

-Es un Keaton, un ser misterioso- Le Corrigió sonriendo, le encantó que le gustara.

El chico tomó la bolsa de semillas y la guardó en su alforja, cuando encaró a la princesa la notó con la careta puesta.

-Me encanta, así no siempre tendré que venir con la bufanda- Se quitó la dichosa máscara y la guardó -Gracias Link.

-De nada, jeje- Se rascó la nuca, sonriendo.

-No enserio- Se acercó a él -Gracias por acompañarme, siempre recordaré este momento. Eres mi primer amigo- Confesó con las manos juntas.

El espadachín no supo que decir, le entristeció su confesión, la comprendía pues él solo tenía de amiga a Saria, pero más allá de ella nadie quiso estar con él. En cierta forma se alegraba de ser su primer amigo, y poder hacerla sonreír.

Tras varios minutos, la ciudadela se vació indicando que ya casi eran altas horas de la noche.

La ojiazul se levantó de su asiento -¡Fue divertido estar contigo, Link!- Le Dijo sonriendo.

-Lo mismo digo Zelda- Le sonrió -No me había divertido tanto antes.

-Lo digo en serio... Eres el primer amigo con el que paso un rato, como te dije antes, mi padre no me deja salir... Normalmente hacía esto sola- Le dijo con voz serena.

-Ya no tienes que hacerlo sola- Le aseguró -Puedo acompañarte cuando pueda.

La joven se maravilló ante esas palabras -Gracias... Link.

Ambos quedaron pensativos, a pesar de todo lo vivido ese día, todo valió la pena por el momento en que se llegaron a conocer, pero a la vez les preocupaba lo que podría pasar con el otro, Zelda debía cuidar la Ocarina, y Link completar su misión.

-Mañana irás a por la siguiente piedra, ¿verdad? -Preguntó la princesa, preocupada.

-Sí, apenas amanezca me iré, no debería retrasarme mucho.

-Entonces, ve con cuidado en tu búsqueda, espero nos volvamos a ver pronto- Dijo con una sonrisa, tratando de disimular su preocupación.

-Así será Zelda, lo prometo- Dijo con determinación, sonriendo.

-Adiós...- Dijo la regente mientras retrocedía.

-Adiós- Dijo el espadachín, moviendo su brazo en señal de despedida.

Tras despedirse la joven regresó por el camino hacia el castillo, dejando al espadachín solo. Este solo se quedó mirando a la dirección por donde se fue, pensativo.

-Para apenas conocerse, ya se llevan muy bien- Insinuó la sílfide. Sacándolo de sus pensamientos.

Link sonrío cabizbajo -Me agrada su compañía, a pesar de ser una princesa me trata como su igual. Es... Una chica especial

Navi rió un poco por el comentario -Quizás así sea, es la Hylian con la energía más pura que he conocido- Confesó, mirando el castillo a lo lejos. Su amigo le asintío -Son tan distintos, pero a la vez tan unidos.

-¿De qué forma?- Le miró confundido.

-Tienen estilos de vida opuestas, pero a la vez parecen tener una conexión especial, con solo conocerse ya confían entre ustedes- Explicó de manera que su amigo le entendiera.

Él bajo la mirada, quizás su hada tenía razón, en su interior sentía que debía confiar en la princesa sin importar que, aún no lo comprendía del todo, pero ella causaba paz en su interior. Haría de todo por solo estar con ella y ayudarla en lo que pudiera.

Tras pensarlo unos momentos, se acercó hasta el árbol y se recostó debajo del árbol, quitándose el gorro y colocándolo a su derecha.

-Lo mejor será que durmamos ya, mañana tendremos muchas cosas que hacer -Se recostó en el gorro de su protegido -Buenas noches...-

-Buenas noches- Respondió cerrando sus ojos, entregándose al mundo de los sueños...

Ninguno de los dos notó que una extraña figura se encontraba del otro lado del árbol sonriendo con malicia, mientras estaba recostado de pie sobre el tronco.

Negó con la cabeza, riendo para sí mismo -Vaya lazo que tienen los ungidos, quizás al hombre del desierto le interese el dato de las piedras, es una lástima que no pueda decirle. Es hora de ver como lo llegara a descubrir, jejejejeje.

-Navi, ya deja de hablar no me dejas dormir- Dijo Link entre sueños, sorprendiendo al sujeto.

-Link, yo no estaba diciendo nada- Aseguró un poco molesta -Ha sido un largo día, por favor déjame dormir- Finalizó somnolienta.

-Sí, cómo no, sé que escuché algo- Pensó el rubio entre sueños.

El tipo gruñó entre dientes -Mejor voy a lo que vine...-Susurró antes de desaparecer entre las sombras, dejando solos a los durmientes.


La Princesa tras haber atravesado unos pasillos secretos, logró llegar a sus aposentos sin ser descubierta, se cambió rápidamente a su ropa de dormir, mientras escondía sus prendas de salir. Estaba por ocultar su máscara...

-Princesa, ¿Dónde te habías metido?

La joven se quedó de piedra al escuchar a su tutora.

-¿De dónde sacaste esa máscara?-Preguntó al ver dicho objeto en las manos de la regente.

Zelda no supo que responder por lo que solo bajó la mirada.

-Zelda, sé que saliste y comprendo tus razones, pero a estas horas es muy peligroso y lo sabes- Le dijo con calma.

-Pero no estuve en peligro, estuve...- Calló al no saber cómo su tutora lo tomaría.

La Sheikah levantó una ceja -¿Con quién?- Preguntó con seriedad.

No podía mentirle a Impa, ella siempre fue como su madre por lo que decidió decirle la verdad -Con Link, el chico del bosque, solo él supo que era yo...- Confesó finalmente.

La guerrera suspiró -Bueno, es un alivio que nadie más te reconociera- Sonrió -Por otro lado, me alegra que se llevaran bien.

La regente le miró sorprendida -¿Acaso tu...?

-Sí, lo vi todo, nunca ibas sola en todas tus salidas- Confesó sonriendo.

Zelda solo rió para sí misma, sin duda su tutora era literalmente como una sombra, siempre estuvo ahí para cuidarla.

-Pero es hora de que descanses, mañana tendrás muchas lecciones.

Ella sonrió -Lo haré, no te preocupes- Dijo tras abrazar a su tutora.

La guerrera le correspondió -Descansa Zelda- La soltó y caminó hasta la puerta.

-Buenas noches Impa- Se despidió mientras la veía pasar por la salida, pero de todas formas sabía que ella estaría allí vigilando.

La joven suspiró, no podía negarse a sus lecciones por más que le cansaran. Miró su máscara y caminó hacia la ventana, pensativa.

-Link... Buena suerte buscando el Rubí Goron, vuelve pronto...

...

...Continuará...


Comentarios Finales: Lamento la tardanza pero que más da aquí está de todas formas XD

Quise probar esta vez algo diferente, en vez de continuar directamente con la historia, me enfoqué mas en relación de los elegidos. Ya que para este fic es uno de los temas principales, más que en el juego.

Quiero agradecer a EgrettWilliams por ser mi Beta, a Artemiss, Fox, Devil-In-My-Shoes y a Kaioshin135 por sus comentarios y alago. ¡Un abrazo para todos!

También muchas gracias a SakuraXD por ser la primera anónima en comentar. Me alegro que te haya gustado.

Bueno lamento que quedara mas corto, pero vi necesario no hacerlo tan largo, después del anterior XD, pero el 5 si sera largo.

En fin, espero les haya gustado, por favor dejen sus reviews es lo que me inspira para continuar!

¡Hasta la próxima!