Bubbles despertó sobresaltada; algo le había tomado del tobillo y eso la había asustado. Encendió la veladora a un lado de ella sobre la mesita de noche y despertó a Karla y Jessica, quienes se molestaron
— Lo siento chicas— Se disculpó asustada por las caras de enojo que sus amigas le daban—. Es que sentí que alguien me tomaba del tobillo.
— Solo estabas soñando Bubbles. Apaga la luz — Gruño Jessica, asustando más a Bubbles.
— ¡Quiero dormir!— Se quejó Karla, ignorando el hecho de que su amiga estaba aún más pálida de lo normal y que lagrimas amenazaban con salir de sus ojos.
— ¡Cállense!— Dijo Blossom quien había despertado y las miraba ceñuda.
— ¿Por qué no te callas tú?— Pregunto Jessica mirándola seria, para luego sonreír burlona—. Valla Blossom, ese es el pijama más ñoño que yo haya visto — Dijo burlándose de su amiga que tenía un pijama con dibujos de arcoíris, nubes de algodón y unicornios voladores.
Blossom por ese "insulto" le lanzó una almohada que no golpeo a la chica porque se corrió; acción que hizo que se callera de la cama y se levantara del frío suelo molesta con Blossom que había provocado el golpe. Comenzando así una guerra de almohadas, gritos y uno que otro golpe.
Bubbles suspiro; todo por haber encendido la luz. Aunque la sensación de miedo y aquellos temblores siguieron.
Ahora todas estaban despiertas y molestas. Para colmo la habitación se estaba volviendo cada vez más fría —gracias a Blossom— y aterradora. Y para colmo los miles de ojos en la ventana eran perturbadores; parecían que te observaban ¡Esperen un momento! ¿Ojos en la ventana?
— ¿Chicas?— Hablo con su vos temblando de miedo.
— ¿Ahora qué Bubbles?— Pregunto Buttercup, ella solo apunto fuera de la ventana pero hay no había nada—. ¿Qué pasa? No hay nada aquí.
— Habían un montón de ojos que nos miraban— Dijo asustada, su labio inferior temblaba.
— Pues aquí no hay na…— Cuando Blossom se acercó a la ventana tropezó y cayó por esta, Jessica que era la más cercana a ella la alcanzo a tomar del tobillo; pero eso solo hizo que ambas cayeran.
— ¡Chicas!— Gritaron las demás asomándose asustadas, cuando lo hicieron unas manos putrefactas intentaron agarrarlas, uno alcanzo a tomar a Bubbles la luz de la luna iluminó levemente el rostro de un hombre que estaba medio descompuesto y que la miraba con unos grandes ojos verdes. Un fétido olor salía de su piel, provocando que ganas de vomitar lo que había senado le invadieran.
Bubbles grito tan fuerte que el grito debió de haber despertado a todos en el catillo, pero nadie vino en su ayuda.
Karla se acercó y le dio un puñetazo, varia figuras más intentaron entrar por la ventana por lo que salieron corriendo de la habitación, al ver que le superaban en número.
— ¡Vamos corran!— Grito Ania al ver que las seguían, sus piernas temblaban.
Todas empezaron a correr por el pasillo que quedaba a la derecha de la puerta de su habitación. Oían como iban tras ellos pero no miraron atrás. Doblaron una esquina y se encontraron con unas escaleras que daban a los pisos superiores.
Empezaron a subir las escaleras, cuando miraron por encima de su hombro cuando estuvieron en el segundo piso y vieron que nadie los seguía. Se detuvieron para volver a recuperar el aliento.
— Espero que las chicas estén bien— Dijo Bubbles llorando, Ania estaba a punto de llorar pero intentaba no hacerlo.
— ¡Oh, se han comido a las chicas!— Grito Ania.
— No, debemos perder la calma chicas— Intento tranquilizarlas Buttercup— ellas están bien… pero debemos mantenernos juntas.
— Sí, debemos estar unidas, así las encontraremos más rápido— Apoyo Karla.
Un grito aterrador se oyó por todos lados, se miraron unas a otras pero no parecía haberlo hecho ninguna de ellas. Se volvió a oír el grito y todas pegaron un brinco y echaron a correr.
— ¡Manténganse unidas!— Gritó Buttercup pero ya era demasiado tarde cada uno se había ido por un lado y ella no se iba a quedar en medio del pasillo con esa cosa a sus espalda.
Se volvió a oír el grito y no dudo en correr también, siguiendo el ejemplo de sus amigas.
Blossom y Jessica caminaban de regreso al castillo todas mojadas y enojadas la una con la otra.
¿La razón?
Blossom había culpado a Jessica de que la había empujado y se lanzó contra ella provocando que ambas rodaran y cayeran en un pequeño estanque en el jardín, ahora estaban mojadas y tenían barro en todas partes.
A ellas también se les habían aparecido esos muertos, pero ya los habían perdido.
— ¿Por qué nos hemos tenido que caer tú y yo?— Se quejó Blossom.
— Sí, tú eres de tanta utilidad— Dijo Jessica sonriendo con sorna.
— ¡Deja de imaginarte a mi siendo devorada por esas cosas!— Grito molesta—. ¡Y sí, sé que te estas imaginando eso!
Le fulminó con la mirada, se cruzó de brazos y comenzó a caminar. Blossom la observó alejarse y corrió tras ella cuando escucho un ruido.
— ¡Espérame!
— Siempre nos tiene que pasar a nosotros, todo— Soltó molesta Blossom y Jessica volteo para verla directo a la cara— ¿Por qué siempre que nos quieren matar nos quedamos juntas?
— ¿Es por esa vez que fui a tu casa y nos persiguió el abominable hombre de las nieves? ¿Ya que lloraste como bebe?— Pregunto burlándose.
— ¡Tenía 5 años!— Grito molesta.
— Que gran excusa— Dijo poniendo los ojos en blanco.
— ¿Por qué siempre tengo que estar contigo? Tú y yo ni siquiera somos amigas— Soltó Blossom con algo de veneno en sus palabras.
Los dos quedaron en silencio, ambos molestos con la otras; o al menos Blossom. Jessica arrugó la nariz al notar un desagradable olor, para luego sonreír con burla mientras Blossom pensaba que soltaría alguna de sus clásicas tonterías.
— Tienes razón, y como no eres mi amiga no tengo que salvarte de ese muerto que está detrás de ti.
— Tu carne parece suculenta— Dijo una voz de ultratumba, asustando a Blossom y provocando que se desmayara.
Jessica sonrió aún más.
Karla miraba molesta el cadáver que estaba a sus pies. Resulta que uno la había tomado desprevenida y ella le dio un golpe y dejo inconsciente, pero resulto que no era un muerto sino alguien disfrazado cosa que la molesto de sobremanera.
Alguien saldría lastimado eso era seguro, el responsable no saldría impune.
— ¡Tranquila!— Grito desesperado un muerto tratando de calmar a Bubbles que parecía que moriría de un ataque cardiaco. Se sacó la máscara y agito los brazos en un movimiento desesperado—. ¡Tranquila, solo era una broma! ¡Tranquila!— Desesperado
— ¿No eres un muerto?— Pregunto tratando de calmar su llanto.
— No.
— Ah, qué bueno — Dijo sonriendo.
— ¿De quién fue la idea?— Grito Buttercup que ya había dejado inconsciente a muchos de los chicos disfrazados.
— e-ellos— Tartamudeo asustado.
— ¿Ellos quién?— Grito perdiendo la paciencia, un tic apareció en su ojo izquierdo.
— Ellos seis— Dijo temblando—. Los Rowdyruff Boy— Lloro—. Por favor, no me lastimes— Pidió, pero Buttercup no le escucho y lo dejo inconsciente.
— ¡Esos Rowdyruff boys me la van a pagar! — Grito—. Espera ¿Quiénes son ellos?... demonios debí de haber preguntado eso.
Butch soltó una carcajada.
— ¡Ahora deben estar llorando del miedo!— Exclamo riendo.
— ¡Sí!— Le apoyo Brick, también riendo.
— ¡Oigan!— Llamo Alex—. ¿Ustedes saben quiénes eran esas chicas?— Pregunto.
— Ni idea, yo solo supe que vendrían seis chicas pero no pude ver quiénes eran— Dijo Kriss rascándose la nuca.
— ¡Qué importa!— Dijo Boomer—. Lo importante es que nos divertiremos haciendo bromas.
— ¡Exacto! Ahora deben de estar recibiendo nuestro "regalo" de bienvenida— Hablo Boro, imaginando la posible reacción.
— Sí, un buen susto— Dijeron a la vez antes de volver a reír.
— Por favor, no me haga daño— Suplicó con voz temblorosa Ania, mientras cubría su rostro.
— Tranquila— Le dijo el hombre que la miraba ¿Preocupado? Ania le miró extrañada al ver la forma tan dulce en la que le hablaba—. No debes tener miedo, soy un licántropo como tú— Se sacó la máscara y pudo ver una agradable y cálida sonrisa—. ¿Te has hecho daño?— Negó con la cabeza—. Qué bueno.
— Soy Ania— Se presentó, extendiendo su mano en un saludo.
— Un gusto Ania, yo soy…— Y callo inconsciente antes de terminar de presentarse, gracias a Karla y Buttercup.
Jessica reí por el mal chiste que le contaba el chico a su lado, mientras cargaba a su amiga como a un saco de papas.
— ¿Segura que no quieres que la cargue yo?— Pregunto el chico.
— No te preocupes, yo puedo— Dijo Jessica cargando a su amiga sin ningún esfuerzo—. Bueno creo que fue una noche bastante divertida.
— Sí, lamento haberlas asustado— Se disculpó avergonzado.
— ¿Asustado? no para nada, supe dese un principio que era falso, se notaba a leguas que era un disfraz.
— ¿Enserio?— Pregunto sorprendió.
— Pues claro. Aunque el olor putrefacto era muy real — Frunció la nariz.
— Bueno yo me voy para allá— Dijo el chico señalando el pasillo contrario al que se iba a la habitación de las chicas —. Nos vemos mañana.
—Sí, adiós — Jessica llego a la habitación y se encontró a las chicas unas molestas y otras asustadas—. ¿Qué paso?
