Como siempre Naruto y todos sus personajes son propiedad de Kishimoto sensei

Advertencia: creo que hay algo de lemón ;)


Tuvo que reprimir un gritico que amenazó con salir por su garganta… solo lo vio por un segundo y luego volvió a la oscuridad de su alcoba. Quedó encandelillada con lo que sus pupilas pudieron apreciar, como cuando veía al sol muy de frente y luego esa imagen le seguía a todas partes: así cerrara sus ojos, la imagen seguía ahí. Se tapó la boca con ambas manos… su rostro estaba totalmente encendido, su corazón bombeaba a una velocidad vertiginosa, le sudaban las manos y un pitico comenzó a sonar en sus oídos: era la misma sensación que tenía cuando de niña hacía alguna travesura y temía ser atrapada, solo que ahora la travesura había cambiado de tono: había visto a su primo completamente desnudo… y si… no estaba para nada mal… una carcajada algo traviesa salió de sus labios al reflexionar en ello… y ahora que lo pensaba, ¡hey, naruto nunca la había tomado de esa forma para hacerle el amor!... ¿Cómo era que estaban?, quiso no haber desactivado tan rápido su byakugan, y haberlos detallado un poquitín más… aunque… ahora que caía en cuenta, su primo seguía en sus asuntos (¡todavía podía escucharlos!) ¿Podrá ser posible que no se hubiese dado cuenta? ¿Sería cierto que los sentidos se desconectan por completo cuando se llega al clímax? Y que cosa con este hombre ¡¿será que no pensaba acabar nunca!?... Loca, debía estar completamente loca para hacer lo que iba a hacer… ¡si, tenía que estar loca para pensar en espiar a Neji Hyuga haciendo el amor!… ¡y más loca aún para pensar que él no se iba a dar cuenta!, ya sabía ella de antemano que iba a lamentar hacer lo que iba a hacer… y sin embargo… ¡byakugan!

¡Oh sí!, ahí lo tenía nuevamente como si estuviera a tan solo unos pasos sin pared de por medio… tuvo que contener hasta su respiración de verlo tan cerca, cerró los ojos instintivamente, tomó aire para darse un poco de valor y luego los abrió lentamente… detallando ese cuerpo bien formado… parecía que con solo estirar la mano lo hubiese podido tocar, centró toda su atención únicamente en el hombre , considerándolo por primera vez como algo más que un familiar cercano, su garganta se secó solamente de verlo, aún podía escuchar su propio corazón desbocado latiendo tanto por los nervios , como por la extraña sensación de querer seguir observándolo; ahora parecía más bien embelesada con la danza que aquel hombre mantenía… aun así se lo veía completamente sereno y dominante de la situación… se percató que habían cambiado de posición entre la primera vez que lo vio (por un mísero segundo) y ahora que se atrevía descaradamente a observarlo con detenimiento, ahora se lo veía un poco más calmado, abrazando casi con ternura a la mujer que estaba en su regazo; estaban ambos sentados frente a frente en la cama, ella sentada sobre él, rodeándolo con sus piernas, girando su cabeza un poco para que él besara su cuello… se veían tan entregados el uno al otro que Hinata casi quería estar en la posición de aquella muchacha para haber sabido qué se siente… que fuerza sobrenatural era capaz de cegarte hasta ese punto de perder completamente la noción del tiempo y del espacio… (Mira que estar tan idos para venir justamente a parar al lado de su habitación)… vio cómo ambos parecieron tensarse al tiempo y quedaron inmóviles un momento, vio cómo se recostaron despacio hasta que ella quedó sobre el pecho ancho y musculoso de Neji, le pareció ver una sonrisa en el rostro femenino, vio como ella continuaba abrazándolo y como extrañamente el hombre parecía no querer mirarla…cayó en cuenta que Neji en ningún momento mantuvo sus ojos abiertos… vio como la mujer le dijo un secreto al oído que lo hizo levantarse levemente para mirarla, como siempre, sin expresión alguna en el rostro… y luego para horror de Hinata su primo volteó a verla.

¡Ay Dios!, ¡Ay Dios!, ¡Ay Dios!, Fue tanta la impresión que trastabilló y se fue al piso, ¡¿qué iba a hacer ahora?!… a tientas, Hinata intentó sacar de su mesita de noche, una pastilla para el dolor de cabeza y ¡oh sorpresa! el cajón estaba vacío… Hinata llevó sus manos a su sien intentando procesar todo aquello… ¿Qué era lo que estaba pasando? Se sentó en la cama y cayó en cuenta que ¡esa no era su alcoba! Los recuerdos le cayeron de golpe; como si estuviese presenciando una película: vio como en su sufrimiento por la confesión de Sakura, levantó como pudo del piso la botella de sake que se le había caído de entre las manos, y salió corriendo con la botella aún llena; siempre había escuchado de Kiba que las penas pasadas por alcohol saben menos amargas… y sin embargo, en su corazón nada parecía acallar los sonidos de sus sueños rompiéndose frente a su cara. Kiba debió advertirle también sobre la pérdida de conciencia que genera el apaciguar el dolor con sake, por lo que sus sentidos estaban algo nublados cuando se dirigió hacia su casa… consiente de lo patética que debería estarse viendo, corrió a refugiarse al ala de huéspedes, pues sabía que nadie nunca pasaba por allí y esa noche quería llorar sin ser molestada… ¡y ahora su primo tenía razones para creer que ella lo había seguido adrede con la mera intención de andar de metiche en sus asuntos de cama! Si, definitivamente tuvo que haber sido una desalmada dictadora en alguna vida pasada para que kami ahora le estuviese haciendo pasar por todo aquello, y nuevamente rompió a llorar hasta quedarse dormida.

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Ese día El heredero del clan andaba un poco distraído, había llegado 3 minutos tarde a la reunión del concejo y no paraba de mirar disimuladamente hacia la puerta de la habitación de la señorita Hinata… ¿estará ya despierta?, ¿Por qué no ha salido?, ¿ya habrá desayunado algo?. Como pudo firmó las actas pertinentes, pospuso los entrenamientos y concilió alguno que otro asunto concerniente a impases propios de su clan; no dejaría que nadie notara su inquietud, pero lo cierto era que él estaba completamente confundido con los hechos sucedidos la noche anterior… indudablemente su prima sí que había logrado descolocarlo por completo esta vez. No era raro que pensara en ella cuando estaba en la intimidad, pero nunca se esperó que ella invadiera sus asuntos de esa manera… ¡por poco y deja a su compañera de cama botada por correr a explicarle a su prima que entre ellos dos solo había un común acuerdo!… ¡tonto, como si a Hinata le importara eso! ─ pensó el genio para sí mismo ─ No obstante… ¿Qué hacía su prima en esa habitación? Él había notado que su prima llegó llorando poco tiempo después que él también llegase a esa parte de la mansión, había notado también que en dos ocasiones lo había observado, supuso que a la primera fue neta curiosidad, pero... ¿Y después?, ¿cómo se explicaba el hecho de que ella conscientemente activó su doujutsu con el único propósito de verlo así? La verdad era que aquello no cuadraba por ningún lado… y ese llanto desconsolado ... ¿habría terminado su relación con Naruto? ¿Sería acaso que entre ellos habría problemas de esa índole? Peor aún: ¿será que el muy imbécil del chico zorro intentó forzarla para que estuviesen juntos?... ─ que me entere que le hizo algo parecido y juro por todos los kamis que yo lo mato; por muy futuro hokage que sea ─. Afortunadamente no había ya nadie cerca que hubiese podido escuchar el soliloquio que mantenía aquel pelicastaño. ¿Y ahora que se suponía que hiciera?, ¿la saludaba como si nada?, ¿le preguntaba acaso?, ¿mandaba a Hanabi como sujeto de pruebas a ver si se podía sacar información de esta manera?... supuso que lo mejor sería esperar, ¡si eso!, tal vez y Hinata ni recordaba lo que había sucedido (si, también había visto la botella de sake vacía a los pies de la cama), no es como si se avergonzara de algo… el caso es que él no estaba solo cuando ella lo vio y aunque no le debiera explicaciones, definitivamente esperaba que el cerebro de su prima hubiese borrado esa noche. Aunque de no ser así quería… tenía que aclarar lo que sea que hubiese pasado con ella; el no poder hacerlo lograba dejarle un sinsabor en la boca.

El día pasó y no pudo verla, tampoco al día siguiente ni el día después de ese; se sintió tentado a buscarla con su byakugan pero supuso que eso la ahuyentaría aún más. Había pasado una semana… una semana entera sin que le hubiese podido hablar. Sabía que ella lo evitaba y aunque "accidentalmente" se cruzaron en más de una ocasión ella solo atinaba a murmurar algo parecido a un saludo y desaparecía más rápido de lo que tardaba en llegar el sonido de aquella voz a sus oídos ¿De qué le servía todo su ingenio si no era capaz de idearse algo para retenerla por un infeliz minuto? – era tan frustrante que quería patearse él mismo cuando eso le pasaba. Incluso el día de su cumpleaños ella "convenientemente" salió de misión, echándole a perder todo el plan que tenía en mente para arreglar este problemilla. Bien hubiesen podido seguir jugando eternamente al gato y el ratón, de no ser porque la hokage aun regente tuvo el buen atino de enviar a otro shinobi a realizar la misión asignada ese día al genio Hyuga; esto gracias al buen concejo que el joven ojiperla le había dado, mostrando que Kakashi era el más apto en esta ocasión. Obviamente el cambio se hizo a último minuto, para que nadie en la mansión tuviese conocimiento de aquello, en especial su Hinata-sama, que como bien sabía estaría dedicada al ritual de la purificación esa noche, mientras el resto de su familia (y de la aldea entera) se concentraba en el festejo propio de fin de año que como todos los años patrocinaban los dirigentes de cada país.

Él lo supo; era ahora o nunca, no iba a tener otra oportunidad en la vida de tenerla así: a solas; no hubiese querido irrumpir en su ritual, pero no le quedó opción. Además Neji tampoco permitiría que el tiempo borrara lo que fuese que la impulsó a mirarlo aquella noche, él tenía que saber qué era lo que pasaba por esa mentecita ese día, quería saber qué estaba representando él ahora para su bella prima, pues esa actitud no le cuadraba por ningún lado, y aunque la curiosidad no estaba entre las múltiples cualidades del genio Hyuga, lo cierto es que algo le carcomía por dentro al no saber a ciencia cierta qué terreno pisar ahora. Por años la miró en silencio, por años la amó sin que nadie se hubiese percatado de ese sentimiento; por años se conformó con verla pasar por su lado y sonreírle como a cualquiera más del montón, por años se conformó con apreciar esos ojos desde lejos y pensar en ella casi cada noche, sabiendo que ya el destino los había encaminado por rutas distintas y así hubiese seguido, amándola en secreto quien sabe por cuánto tiempo, si ella no hubiese hurgado en sus actos nocturnos. El que ella lo hubiese espiado había cambiado totalmente la relación que llevaban: siempre habían sido familia, compañeros y amigos y así se habían querido siempre (por lo menos ella sí), pero siempre manteniendo aquel límite invisible que pacta el respeto, pero ahora después de aquello… ella huía de él, bajaba su cabeza cuando le sentía cerca, se palpaba la incomodidad cuando se cruzaban sin querer en algún lugar de la mansión… y lo cierto es que él no quería perderla, quería saber el porqué de sus actos, pero prefería pretender como si nada hubiese pasado, solo con el fin de poder tenerla como antes: que se pudiesen mirar con confianza, que le permitiese entrenar a su lado, que le mirase a los ojos y sonriese con la candidez de siempre… Si!, tenía que arreglar esta situación cuanto antes, y sin más que pensar se dirigió sigiloso a donde sabía que ella estaría esa noche y se paró en la puerta esperando pacientemente a que ella lo percibiera…

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El ritual exigía que la doncella estuviese sola, alejada de lo mundano y dedicada a la meditación absoluta. Aunque el futuro líder fuese Neji, nada le quitaba a ella el título de princesa y mano derecha del dirigente. Nada en el mundo le iba a quitar sus arraigadas tradiciones ni nada podría apartarla nunca de su gente, siempre sería ella la que abogue por los miembros del clan ante la corte de ancianos y el tiempo la haría la matrona consejera de los futuros integrantes del clan. Ese era su destino y ella esperaba ansiosa el día que este llegase, por lo tanto su felicidad en la noche de año nuevo no estaba en el bullicio de la música y el baile, sino se se encontraba en un lugar recóndito dentro de la fortaleza Hyuga: en el espacio diseñado para que solamente ella estuviese, despojando su alma de todo sentimiento impuro. Sabía que esta noche por fin podría tener paz en su alma que aún se atormentaba con la imagen de su primo desnudo.

Como venía haciendo desde hace 4 años, encendió las velas aromáticas mientras llenaba con agua fría la pila en la que se sumergiría al final del ritual. Se sentó a meditar como se le había enseñado, dejando su mente en blanco y acercándose a la paz espiritual que por primera vez se le estaba haciendo esquiva. Como siempre pasado el tiempo exacto, se levantó de mullido futón blanco dispuesto para garantizar la comodidad en la meditación, cerró el paso del agua y se despojó de sus vestiduras, quedando solamente en sus pequeñas braguitas blancas de encaje, las cuales no se sacaba sino hasta que ya estuviera cubierta por el agua (era más bien una manía producto de la extrema timidez de la chica). Cubrió su cuerpo con una bata de seda mientras repasaba que todos los elementos necesarios para el ritual estuviesen en su correcto orden:

Velas e inciensos – listo

Una pila llena de agua pura y fría – listo

Ofrenda de granos - listo

Meditación – hecha

Habitación en completo orden y pulcritud – list….

Sin mover su cuerpo, iba inspeccionando palmo a palmo la habitación con la ayuda de su doujutsu, percatándose de que la puerta se encontraba abierta, cosa muy rara porque la prevenida Hinata recordaba muy bien haberle echado cerrojo al entrar. Un muy mal presentimiento se apoderó de ella y muy lentamente siguió mirando en redondo… sus manos temblaron cuando lo vio de pie, mirándola expectante, esperando el momento preciso para acercarse… sabía que su primo no traía malas intenciones, sin embargo la conversación pendiente era algo que aún no quería afrontar. Tenía que salir de allí a como dé lugar; su cabeza empezó a generar mil ideas por segundo, se sentía acorralada como un conejito que ha caído en la trampa del cazador. Supuso que podía terminar el ritual después de año nuevo, así que le pareció la mejor idea del mundo pasar por el lado de aquel hombre, corriendo hacia su habitación; semidesnuda, cubierta solo por una pequeña bata de seda; con el pretexto de unirse a la celebración de año nuevo en la aldea. Si! le diría que ya terminó su ritual y que tiene que llegar urgentemente porque sus amigos la esperan para la ceremonia… Se felicitó mentalmente por haber elaborado tan buen plan en tan poco tiempo…

─ Nii-san! emmm… yo… yo debo ir a… ummm… ¡co..coon con permiso!. ─ Y como un ratoncillo asustado se encogió para pasar corriendo lo más rápidamente posible por un lado de su primo que estaba bloqueando la puerta… Por supuesto que había sido ingenua al pensar que él se lo iba a poner fácil: su triste intento de huida quedó truncado por un fuerte brazo que se interpuso entre ella y su ruta de escape.

─ Etto… ¿Neji Nii-san? – la chica intentó pedirle con la mirada que se apiadara de ella, esperanzada que con ese gesto su siempre amable primo entendería y le evitaría la vergüenza de tenerse que explicar. Levantó muy sutilmente su cabeza y se quedó mirando expectante el perfil griego de su nii- san

El aludido, sin embargo, no se inmutaba, no la miraba y tampoco daba señas de querer conceder el permiso que su prima parecía requerir con suma urgencia. Su semblante calmado no denotaba la incertidumbre que llevaba adentro. La verdad es que llegó hasta allí sin haber pensado muy bien como comenzar su interlocución.

─Nii-san, yo… ¡por favor!, en serio necesito salir… - Hinata ya estaba jugando nuevamente con sus dedos índices como solía hacer desde pequeña cuándo algo la inquietaba ─ he quedado en reunirme con Kurenai Sensei y mis compañeros de equipo, además… ─ no llegó a terminar su disculpa por la interrupción de su primo…

─Quiero saber porque lo hiciste ─ aún sin mirarla, intentó emitir el mensaje de la manera más calmada posible

Lo sabía!, Hinata sabía que Él no le iba a perdonar el haberlo espiado la otra noche… su cara roja como un tomate se escondió aún más entre sus hombros. ─ Lo siento nii-san, en serio lo siento, estaba algo ebria esa noche, tu sabes que yo no soy así, por favor perdóname, no quise…. No debí, te juro que no volverá a suceder – Hinata le miraba con ojos de borreguito regañado ─ me siento muy mal contigo desde esa vez y sé que nuestra relación sufrió un daño irreparable por mi culpa, eso ya es suficiente castigo para mí… ─ su voz reflejaba una verdadera angustia – por favor no me odies… estaba hiperventilando casi al punto del llanto cuando sintió que las manos de su primo se acercaban a sus hombros, por lo que cerró fuertemente los ojos, esperando su sentencia…

Con delicadeza Neji la hizo girarse para poder verla… ─ ¿en serio te arrepientes? – ya estaba, o kami era bueno con él y le concedía la gracia de arreglar las cosas con su prima sin mayor problema o ella terminaba por pensar que era un degenerado con fetiches de exhibicionismo

Los ojos de Hinata demostraron franca sorpresa: había esperado un grito, una advertencia, una mirada de odio, se había esperado que la chantajeara e incluso espero que su primo la hubiera tomado fuerte por los brazos, sacudiéndola y gritándole ¡¿Hinata-Sama, que diablos le pasa?! (Nah, él era muy gentil para hacer algo como eso)… pero esa pregunta… ¿Por qué le preguntaba algo como eso? ¿lo hacía porque quería confirmar lo sincero de su remordimiento?, ¿No estaba enfadado acaso?, o más raro aún: ¿no le había incomodado? Algo en la voz de Neji se le antojó más seductor que nunca… negó fuertemente con su cabeza (¡¿cómo era posible que pensara algo así en ese momento?!)… y cayó en cuenta de otra cosa: ¿acaso la estaba tuteando?

─ ¿Neji? (el apelativo familiar sinceramente sobraba). Los ojos de ella reflejaban tanto confusión como algo de alivio

Él, por su parte tampoco sabía muy bien qué decir, así que tomando aire respondió: ─ no estoy molesto contigo, solo quiero saber que te motivó a hacerlo, si quieres olvidarlo, yo haré lo posible para retomar la relación que teníamos, pero si hay algo más… si esa noche no solo estaba hablando el licor que bebiste, entonces… Neji no estaba muy seguro de porqué decía aquello, pero según su sensatez al menos le tenía que parecer atractivo a su prima (y eso ya era algo), de lo contrario… ¿Por qué carajos lo iba a querer ver desnudo, cierto?, así que sin estar muy seguro de su siguiente paso, tomó suavemente el mentón de su compañera haciendo que le mirara. Acto seguido y aun sin mencionar palabra, se acercó lentamente sus labios a la boca de la chica, saboreándola lentamente, la tomó de las manos y las separó dejándolas inertes a ambos lados de su cuerpo, rodó sus propias manos a lo largo de la bata, desatando ágilmente el lazo que la anudaba, haciendo caer al piso aquel vestuario, sabiendo muy bien que con ello su prima quedaría prácticamente desnuda ante él.

Hinata aún más roja de lo que estaba, cortó aquel beso y rápidamente cubrió su pecho con ambas manos, mirándolo desconcertada, ni tan siquiera se dio cuenta de que había pasado: en un segundo estaba pidiéndole perdón a su nii-san y al siguiente ese hombre la despojaba de su ropa. Todo pasó tan rápidamente que ni siquiera tuvo tiempo de asimilarlo… ¿se habían besado acaso?, ¿y qué hacía su bata en el piso? De un momento a otro se quedó sin voz, sintió un escalofrío recorrerle toda la columna vertebral, sabía muy bien qué venía a continuación, le temblaba todo el cuerpo y su mente aún no lograba conectar sus sentidos con su cordura. ¿Por qué no podía decirle "no" a Neji? ¿Por qué una ínfima parte de su ser esperaba que no se detuviera?

─ Todo va a estar bien… te lo prometo… ─susurró en su oído, mientras acariciaba su cabello y besaba el lóbulo de su oreja dándole pequeños y tiernos mordiscos. Al no ver rechazo en la cara de la chica, se tuvo que aventurar; después de haber probado esos labios prohibidos no iba a renunciar tan fácilmente al placer de tenerla por completo.

… Y entonces, por una vez en la vida, Hinata quiso saber qué se sentía simplemente dejarse llevar por un impulso… por una vez en la vida quiso dejar de cumplir con el prototipo que siempre le habían inculcado… por una vez en la vida quiso romper las reglas y librarse de todos los esquemas que le habían impuesto desde incluso antes de nacer: siempre se le dijo que debía ser toda una dama: un ejemplo a seguir; siempre fina, elegante, hermosa y recatada. Se le dijo que estaba mal salirse de tales lineamientos. Desde niña fue estrictamente corregida en todo: no hables tan alto, no rías tan fuerte, no comas tanto, no mires a los ojos, no llores en público, no dejes que tus ropas revelen tu piel… ¡A la mierda todo! Solo por esta vez no quería ser la siempre menospreciada Hinata, aunque fuese por una vez en la vida quiso saber qué se sentía el saberse deseada, quiso saber si ella también podía hacer temblar la tierra; esta vez, aunque fuese por solo un momento quería hacer las cosas pensando solo en ella y no en los demás; solo por esta vez tomaría las riendas de su vida y haría caso omiso a las voces de su conciencia que le gritaban que aquello estaba mal, que era una locura, ¡que era su primo a quien miraba con deseo! …

Ella quiso creer en su promesa y lo miró una vez más: miró sus ojos perlados para buscar un atisbo de maldad que la ayudara a frenar la inmensa insensatez que iba a cometer. Sin embargo el resultado fue totalmente opuesto: esos ojos puros le pedían en silencio que lo amara, que lo dejara hacerla suya, que también el hombre frente a ella mantenía una lucha interna entre su moral y sus instintos, esos ojos la hicieron temblar, porque reconoció un sentimiento que no había en los ojos de su novio cuando este último la miraba… Hinata bajó entonces rápidamente su rostro, no queriendo pensar en ello, porque aunque fuese un completo desatino, creyó reconocer por una milésima de segundo en los ojos de su primo una chispa de… ¿amor?

─…Solo por esta vez… le dijo en un susurro, mientras sus manos temblorosas abandonaban sus pechos desnudos para abrazarlo tímidamente.

Neji, bajó sus labios por el blanco cuello de su prima, haciéndola estremecer en el proceso… las varoniles manos que acariciaban aquel dorso fino y delgado se separaron de ella por un instante, para tomarla de la mano y guiarla suavemente hacia el futón que yacía a los pies de ambos. La recostó con calma, echando mano de toda su fuerza de voluntad: le iba a dar tiempo para que ella asimilara lo que estaban haciendo y lo disfrutara junto con él. Seguidamente se inclinó hacia ella, besando suavemente sus labios, aumentando poco a poco el ritmo, saboreando su boca, entrelazando sus lenguas… se acomodó entre sus piernas y comenzó a bajar desde su boca, dejando un rastro de saliva por todo su cuello, hasta llegar a sus senos… Hinata se dio cuenta de lo que hacía su primo y se sintió tentada a cubrirse nuevamente, pero él fue más rápido y detuvo sus manos en el camino. Sin decir nada abrió su boca y succionó su pezón derecho… Fue tan placentero que Hinata solo atinó a soltar un gemido de satisfacción… fue ahí, en ese instante que las voces en su cabeza se acallaron… ahí se desconectó el chip de recato que había estado atándola todo el tiempo… sus manos tensas a sus costados se dirigieron hacia su amante, mientras una se enredaba en aquella cabellera castaña, la otra iba recorriendo esa espalda ancha y fornida… incitándole a que continuara a que hasta que se hastiara de chupar, lamer y succionar sus senos. Aunque no fue por hastío que Neji continuó bajando: una de sus manos que ya llevaba un rato dibujando círculos imaginarios sobre la tela que tapaba la entrepierna de su prima, se percató de la humedad de la misma, así que quiso probarla él mismo… y fue bajando de sus senos a su vientre, por su abdomen alto, hacia su ombligo… y continuó su camino… llegando así al borde de la última prenda que lo separaba de la gloria… la retiró intentando no demostrar su impaciencia en el acto, las manos del genio a esa altura también temblaban mientras resbalaban la tela hacia abajo, y cuando por fin la tuvo completamente desnuda se detuvo a observarla… por un momento creyó que su mente le jugaba una broma: ya había fantaseado varias veces con ella, y ahora la tenía allí, a su disposición. La vista que tenía ahora superaba con creces el mejor de sus sueños: su cabello desparramado en aquel colchón, sobre unas sábanas tan blancas como el alma de aquella muchacha, su rostro sonrojado por la vergüenza y el deseo, los labios rojos, que ella mordía nerviosa al darse cuenta de la mirada inquisidora de la que estaba siendo objeto, sus senos grandes y firmes, que ahora subían y bajaban por la entrecortada respiración, su cintura estrecha, su piel de porcelana… su intimidad completamente mojada que lo llamaba inclemente… quiso acercar su boca para lamer su excitación, pero una débil vocecilla le pidió que no lo hiciera… después de todo era Hinata y por más que ella hubiese querido, no se iba a deshacer de todo su pudor en un parpadeo.

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Los labios de Hinata intentaban reprimir sin éxito copiosos gemidos que salían de su boda a causa de los besos que su amante le estaba propinando, sin embargo su cuerpo reclamaba más: quería sentir en su interior aquella virilidad. Lo llamó entonces con la mirada y le sintió entrar lentamente; esta vez los dos soltaron un sonoro quejido de placer… clavó las uñas en la espalda de su primo, dejándose guiar por éste, sintiendo todo el grosor de aquel miembro penetrándola incesante… que bien se sentía… Sin saber muy bien qué hacía, Hinata levantó un poco más sus piernas, entrelazándolas tras la espalda de su primo, diciéndole con ello que siguiera, que le gustaba lo que sentía, ¡que por fin se estaba sintiendo mujer!

─ ¿Te gusta? ─ Neji sabía muy bien la enorme timidez que siempre había acompañado a su prima, sabía de antemano que podría echarlo todo a perder haciéndole esta pregunta, sabía también que ella estaba sintiendo lo mismo que él en esos momentos, sabía que ambos lo estaban disfrutando, no obstante la pregunta salió sin permiso se sus labios; necesitaba escucharla decir que estaba gozando tanto como él.

La mujer asintió con la cabeza, completamente sonrojada por admitir lo que estaba sintiendo. Presa de la vergüenza cerró los ojos, giró su cabeza hacia un lado y apretó más los labios para que sus exclamaciones de placer no llegaran tan lejos

─ Dilo! – le pidió demandante, sin ser tosco, pero con la firmeza necesaria para precisar la respuesta. Él no era de las personas que dirigiera la palabra durante el acto, de hecho, era la primera vez que lo hacía, pero este sentimiento era superior a él… en realidad necesitaba escuchar esas palabras de los labios de su amada

Ella no atinaba a decir palabra alguna… su mente se había desconectado y lo único que quería era seguir con lo que su primo le estaba haciendo sentir en ese instante

─ Dilo, El hombre dejó de moverse, haciendo que con ello Hinata abriera los ojos y se dignara a devolverle la mirada ─ necesito escucharlo de tus labios ─

─ Sí, me gusta… me gusta mucho… ─ a duras penas pudo pronunciar aquella fémina entre jadeos. Ya después subiría de rodillas el monte de los hokages pidiendo perdón por sus pecados, pero por ahora solo quería seguir sintiendo a su primo haciéndole enloquecer de deseo y lujuria.

Aquello fue música para los oídos del heredero… quien se incorporó un poco hasta quedar arrodillado frente a ella. Aún entre sus piernas, guio las caderas femeninas hasta su miembro, levantándolas para poder penetrarla con mayor profundidad. Las manos de Hinata se aferraban a las sábanas, los gemidos iban y venían, ahora ya los ojos de ambos estaban conectados, ahora ya poco intentaban contener el volumen de sus quejidos, ahora solo se sentían inundados en placer… Hinata comenzó a sentir que adentro de ella algo palpitaba y amenazaba con explotar, y comenzó a mover también sus caderas intentando seguir el ritmo de Neji… y sus paredes se comenzaron a contraer... su primo sabiendo perfectamente lo que sucedía reunió todas sus fuerzas para darle una última embestida, la más profunda, la más diestra, la más prolongada… derramando todo su liquido adentro de ella, recostándose en su pecho, intentando contener su respiración agitada, con su cabello pegado a su cuerpo por el sudor, estaba sonriendo aunque ella no lo notara… entonces viró a mirar a su amada…

Si hubiese sabido lo que pasaría, Neji nunca la hubiese volteado a mirar: en sus ojos vio confusión, vio temor, vio ¿arrepentimiento?... y por primera vez se sintió fuera de lugar y sin saber qué hacer.

─ Hime, todo estará bien, lo prometo ─ Se sentía tan idiota diciendo eso, pero ¿qué más podría decir?, ¿gracias?, ¿te amo? ¿Cásate con migo?, el silencio seguía y él solo esperaba impaciente una respuesta que le calmara la ansiedad que ahora sentía.

Su prima que tan solo intentó tapar su cuerpo desnudo con las sábanas, lo miraba como si aún lo lograra comprender que era lo que acababa de suceder, ¡por kami, lo miraba como si él se hubiese aprovechado de ella!

No pudiendo soportar más esa mirada, comprendió que ahora sí que se había quebrado todo entre ellos… dándose vuelta y sin mirarla se sentó en la cama, vistiéndose en silencio, ─ Será mejor que me marche ─ dijo antes de desaparecer por la puerta

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Kyaaaaaaaa! Advertí desde el principio que era solo un intento de lemon... en cuanto a lo demás, me rompí la cabeza intentando cuadrar todo para que estos dos pilluelos se pudieran quedar a solas sin levantar sospechas ¬¬ (además me pareció tan bello q la primera vez de estos dos fuera en una habitación blanca, con velitas y todo :3 ) Por eso modifiqué lo del ritual de la purificación (que en serio existe y se realiza a fin de año). Me siento un poquitín nerviosa con este capítulo, espero no haber dejado muchos espacios en blanco ... en serio me esforcé y espero que sea del agrado de todos.

Agradezco todos los reviews que han llegado, me han hecho reír y caer en cuenta de algunas cosillas que he dejado al azar. Como siempre se aceptan opiniones, sugerencias, quejas y críticas constructivas. Un especial saludo a

Tenshihyuga

angel maria 15

AntoniaCifer

Diana Marcela-Akemi

Damydark

Mitchel0420

Blacklady Hyuuga