Oh ahora si me apure, esta próximo mi regreso a la Universidad así que me dedico a expandir mi tiempo, si no capaz que se me encima con las tareas y blah bla;, muchas gracias por seguir la historia, bien, aquí les dejo el Capítulo número tres.
Sailor Moon no me perteneces, tampoco sus personajes.
Capítulo III
Era tiempo de darse prisa, su ventaja era la magia que envolvía a la luna y que en cuestión de segundos podía llevar a cabo su transformación y mostrarse como la dueña de ese cuerpo celeste que todas las noches iluminaba el manto estelar. Su tocado y vestimenta eran perfectos, su apariencia sofisticada, pero siempre acompañada de esa imagen inocente. Francamente no le agradaba en nada esa vestimenta, tenía la sensación de parecer una mujer responsable y por lo tanto madura, cualidades que quizá ella no disfrutaba mostrar, no iban bien con su esencia.
Sabía lo que venia, o al menos una leve idea se formaba en su atormentada cabeza, recorrió parte de su habitación para destinarse a la puerta, al abrirla se encontró con el confortable rostro de Venus, su amiga siempre tenia la mejor sonrisa para ella y le daba apoyo aunque no se lo pidiera. El pasillo que las conducía a la salida se veía largo, aunque los nervios lo transformaban en uno más pequeño de lo que en realidad era, como deseaba atrasar su llegada al Salón Principal.
-No te preocupes, todo saldrá bien- la guardiana de Venus tomó la mano de su princesa.
-Mmm… es difícil creerlo, en especial cuando la persona que lo dice tiene las manos bañadas en sudor- dijo divertida con los ojos entrecerrados, Mina ante tal comentario no pudo evitar agachar su cabeza en señal de derrota. Seguían avanzando, pero cada una metida en sus propios problemas. Venus estaba nerviosa y contrariada como todas, pero Serena si que tenía todo tipo de líos.
"No puedo mostrarme débil ante el, no soy una cobarde… uhm, error, a veces lo soy" se decía internamente la joven mujer.
Estaban por llegar al dichoso salón cuando se les unieron las inners y las outters, la próxima gobernante de la luna terminó por convencerse de entrar al lugar pactado. Ella iba hasta delante, tras de ella sus guardianas; una puerta plateada con adornos dorados y múltiples adornos fue la encargada de darles paso al magistral sitio. Mucha gente estaba presente, tenían energías cálidas y de alguna forma tranquilizaban los impertinentes nervios de la líder suprema de la Luna, los presentes poco a poco fueron formando una especie de murallas humanas, creado una especie de pasillo, las jóvenes guerreras pasaron por en medio, la rubia sonreía amablemente, gesto correspondido por muchos, mal visto por otros.
Su pecho subía y bajaba en un perfecto compás de tranquilidad, se sentía como en casa, todo parecía perfecto hasta que sintió una fuerte mirada sobre ella, no tardo mucho en reconocer de donde provenía esa insistencia visual, ¿Cómo podía existir alguien tan descarado?, ¿Qué no conocía el pudor? Por la sonrisa desvergonzada que mostro el pelinegro sus dudas se disiparon: era un impúdico desvergonzado.
Cuando su caminar se vio detenido pudo finalmente ver de cerca a sus tres amigos, en medio Seiya, a su lado izquierdo Taiki y una mujer sumamente hermosa, a la derecha del pelinegro un arrogante Yaten y seguido de el Kakyuu.
-La princesa de la Luna y su guardia real- comentó el mensajero de los dioses, las protectoras del sistema solar se hincaron a manera de respeto y saludo, el ojiazul movió su mano indicando que se levantaran, así lo hicieron. Los invitados se acomodaron alrededor del lugar, pegados a las paredes, como si dejaran espacio para un espectáculo. Un silencio se presentó, terriblemente incomodo para Serena, desesperante para los "dioses".
-Y bien- dijo casi gritando el ojiverde de cabellos plateados.
-Seiya…- iba continuar su oración cuando otra voz se sumó a la suya, más bien la interrumpió.
-Su nombre no es Seiya, el es Apolo- dijo la hermosa mujer de cabellera negra con destellos verdes, miraba con disgusto a el "ex" bombón.
-¡Cállate! ¡Nadie pidió tu estúpido comentario!- Serena y las Scouts se sobresaltaron, algunos invitados también, pero los residentes olímpicos no mostraron ninguna sorpresa en sus rostros. –Le suplico Princesa disculpe la ineptitud de Eris, ojala su belleza fuera sinónimo de inteligencia, como vera no es así, pobrecita- dijo el pelinegro.
-No, no importa, tampoco es para que le hable así…- intentó defender a la bella mujer.
-Usted no viene a darme ordenes a mi, Princesa- que grosero podía ser, quizá exageraba, pero el Seiya que conocía nunca hablaría así de golpeado, menos a ella –Algo me dice que no sabe quien soy yo-
-Si, lo se-
-¿Sabe por que esta aquí?-
-No en realidad-
-Veo que la incompetencia se esta haciendo algo muy común aquí- su vista se enfocó sin disimulo en Kakyuu, ella permaneció neutral ante el comentario.-Viendo la situación me veo obligado a comenzar con lo básico, a mi derecha Poseidón y Afrodita- el desconcierto se concreto en los rostros de las chicas, excepto Uranus y Neptune, sabían si que Yaten y Taiki eran el dios de los mares y guerra respectivamente, pero nunca se les mencionó el hecho de que Kakyuu fuera otra diosa. –A mi izquierda Ares y Eris-
-Dígame de una vez que hacemos aquí-
-Yo diría que la señorita necesita modales- la soberbia de Yate era más que obvia en cada expresión que salía de sus labios. Al notar el tono de voz del presunto "dios" Mars y Uranus se deslizaron a los lados de Serenity.
-Calma, no es una agresión, aunque su tono de Poseidón así lo presuma- una risa acompaño las palabras de Seiya, aunque sin saberlo sintió una especie de "respeto" por la guerrera que ya empuñaba en su mano su talismán.
-Tampoco insinuamos una agresión, sólo es protección- Uranus se sintió en una guerra verbal como las que acostumbraba exhibir con Kou.
-Oh, menos mal que sólo es un mal entendido- cualquiera juraría que el tono era de burla.
-Uranus… por favor- esta vez fue Kakyuu quien intervino en la conversación, la guardiana desistió su ataque verbal.
-Disculpe a Uranus, comprenda usted que últimamente hemos pasado por tantas batallas que nos es difícil asimilar un estado de paz- no supo que fue, pero algo se removió dentro de su corazón, de hecho la voz de esa niña le provocaba mil recuerdos en cuestión de minutos y eso no era normal como tampoco bueno. La simple cantaleta que producía la chica le mostraba a una joven un tanto asustada, caray, esa mujer era tan transparente como el mismísimo reflejo cristalino del agua.
-Princesa Serenity usted esta aquí por que debemos charlar como es que acordaremos proteger este planeta, pero percibo que desconoce muchas cosas- "
"es una mujer joven , lleva sobre sus hombros una carga muy grande, luce igual a la última vez" se dijo mentalmente
-Es primordial solucionar esto cuanto antes- comentó el de mayor estatura que permanecía sentado bebiendo de una copa.
-A mi se me ocurre como solución inmediata…mmm… casarme con ella- la gente presente rió a carcajadas, las scouts abrieron los ojos como platos, sus "hermanos" suspiraron intentando controlar sus impulsos, Kakyuu ya lo veía venir pues lo conocía bien, el sonrió de manera tan encantadora que de inmediato hechizo a Serena quien quedo en calidad de bulto por unos segundos.
-No creo que eso se pueda, Seiya- una voz ajena a las ya conocidas se dejó escuchar por todo el salón, causando un eco mortal.
-¿Y se puede saber por que no?-
-Ella es mi futura Reina en Tokyo de Cristal- los ojos de Seiya centellaron como si de flamas de trataran, ¿quién era ese tipo? –Soy el Príncipe Endimion- la rubia volteó, rogándole a los dioses que no fuera quien ella creía, pero al parecer el Olimpo la odiaba, por que si, en efecto ahí estaba Darien.
-Príncipe que no fue invitado, es decir tu no interesas, así que retírate- dijo sin si quiera mirarle, apenas lo conocía y ya lo detestaba.
-Reinare junto a la Princesa Lunar este planeta-
-Y que diablos me importa tu vida, tu prescecia me resulta inecesaria-
-Soy el principe de la Tierra-
-Y yo el dios Apolo, así que en jerarquía no somos iguales, me debes una reverencia y tu lealtad-pasó sus dedos por su azabache cabellera en un gesto de vanidad, regalándole a Serena una hermosa visión de sus músculos en movimiento. Darien sabía que tendría que ceder a tal "grosería" pero su ego quedaría destrozado al verse humillado delante del chico que intentó robarle a su novia. Estaba por hacer su debida reverencia cuando Eris de nueva cuenta arremetió contra Seiya.
-Apolo, la Princesa no tuvo que reverenciarte, así que no puedes obligar a su PROMETIDO a hacerlo, de lo contrario ella también deberá reverenciarte-
-Agh que molesta eres, cierra de una vez tu impertinente boca, aquí las ordenes las doy yo, yo hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero-de nuevo soltó sonoro grito que hiso estremecer ahora si a mas de diez.- Continúe príncipe- sonrió al ver como Darien accedía a su petición, volvió a carcajearse ante la escena, más su risa de congeló cuando vio a "su rubia tentación" arrodillada ante el, por supuesto que no deseaba verla así, no a ella.
-Al parecer mis ordenes y voluntad aquí valen, no perdón no valen, puesto que cada quien hace lo que desea- miro fijamente el cuerpo que aun permanecía arrodillado, hasta que se decidió a encararlo.
-Mi condición es la misma que la de Endymion, así que también te debo lealtad y reverencia, Apolo- no,no,no algo no estaba bien ahí, detestaba con todas sus fuerzas escuchar "Apolo" de los labios de esa niña, no se sentía bien, cada que lo llamaba Seiya era casi como una muestra de afecto, sin mencionar que ahora el tono de la joven iba cargado con cierto aire de dureza, pero el no se dejaba intimidar así como así, se acercó a la ojiazul y le susurró al oído.
-No es lealtad y reverencia lo que quiero de ti, Serena, algo más intimo sería mejor- la hisó estremecer de pies a cabeza, recordó el beso que horas antes el le había robado, un notorio color carmín cubrió sus pómulos, de nuevo ese pleito interno, razón contra emoción.
-Respétame- murmuró quedamente chocando su aliento contra el atento oído del muchacho. Una cosa era que le gustara el joven, pero otra muy distinta que le faltara el respeto frente a su "prometido" que quien sabe de donde y como había llegado.
-Me parece buen momento para dar inicio a nuestro evento de bienvenida, disfruten de la ocasión- dijo Yaten alzando una copa entre sus dedos.
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El baile había dado inicio entres risas y canticos por parte de los invitados a la gran gala, Serena les había rogado a las chicas que se divirtieran, les esperaban momentos de incertidumbre, así que al menos deberian divertirse por una noche, le hubiera pedido lo mismo a Darien al cual no había visto desde hace un rato, sinceramente ni siquiera lo buscaba, ya que muy a su pesar su corazón insistía en encontrarse con otro joven, mismo joven que técnicamente había humillado a su futuro esposo, debería estar molesta con el, bueno si lo estaba, pero era más fuerte el sentimiento de amor que tenía tan vibrante últimamente.
Le preocupaba quedar expuesta ante los ojos color zafiro, que parecían mirar mas allá de su estado físico, y concentrarse en todo lo que pensaba y deseaba, eso si que era un peligro. Que extraño, ella pidió a las chicas que se divirtieran en la mentada fiesta y ella hacía lo contrario, preocupada como siempre, pero y ¿cómo no estarlo? Cuando al fin podía disfrutar de la santa paz en compañía de Seiya, sus amigas y su novio, todo se volvía en su canija contra: Darien estaba ausente, buscando arreglar papeles para no perder su oportunidad profesional, Seiya pretende irse a su planeta en cuestión de días y como si eso no fuera suficiente, resulta que el muy condenado cantante resulta ser una reencarnación, medio majadero y atrevido pero de igual forma atractivo.
De alguna forma le molestaba su actitud con los demas, ese nuevo Kou era todo menos humilde, pero… aun podía sentir la calidez del Seiya original, es calidez que la cuidaba, mimaba y escuchaba cada que lo necesitaba, que sin pedir nada a cambio lo daba todo, calidez que al verse "despreciada" no vacilaba en arriesgar la vida propia con tal de ver a salvo a la Princesa de la Luna.
Flash Back
Finalmente las suaves palabras de Seiya terminaron con esos segundos de silencio – ¿Me extrañaras cuando ya no este contigo?- no esperaba tal pregunta, unos nervios la recorrieron incesantes, para segundos después ser suplantados por una inexplicable nostalgia que amenazaba con quebrarla en cualquier momento.
Alzó con temor su mirada para enfrentar los penetrantes ojos que la cuestionaban en silencio, no siendo capaz de seguir aguantando tuvo que agachar su rostro y bajar del cuerpo de Seiya, para acomodarse a un lado de el, el también se giro para que ambos pudieran verse de frente.
-Si, te extrañare y mucho- con timidez en su acto se junto al estético cuerpo que reposaba a su lado, buscaba la protección que desde hace tiempo el le daba, suspiro y cerro sus ojos mientras una agradable caricia recorría su mejilla, el la miro descansar y soñar, deseando ser el quien estuviera en esos sueños.
Fin Flash Back
Tanto pensar en el la hiso recordar la noche anterior, la última ves que escucho la melodiosa y suave voz del pelinegro, cargada siempre de esa ternura.
-Que extraño, no te has ido pero siento como si no estuvieras conmigo…Seiya- no temió en decir aquellas palabras, se sabia sola, aparte de la luna y las estrellas no había nadie más a su lado, tenía la oportunidad de hablar sin censura.
-Dime, ¿Por qué me extrañas?, ¿Cómo era yo contigo? ¿Qué hice para ganarme tu necesidad? - después de todo no estaba tan sola como ella pensaba, al principio se sitio asustada y descubierta, pero al reconocer al dueño de la voz todo se calmo, aunque era muy extraña la situación.
-Eras muy diferente-
-Siento ya no ser el- "Al menos por el momento" pensó
-Me estas espiando-
-No princesa, pero al igual que tu no me siento cómodo en eventos de esta índole… por cierto ¿dónde esta su prometido?-
-¿Por qué me preguntas si seguramente tú conoces la respuesta?-
-Me ofende señorita-
-No se me olvida como lo trataste- respondió molesta –Eres un completo grosero-
-Perdón, pero creo no entiende mi posición, usted como actuaría si alguien no invitado asiste a una reunión estrictamente diplomática, y encima de todo llega con aires de grandeza-
-Quizá, pero usted también muestra los mismo aires de grandeza- contestó la rubia, muy tentada a sacar su lengua de manera juguetona, más se contuvo y sólo hiso un puchero.
Una sincera sonrisa adorno los labios del ojiazul ante la mueca de la joven –Te reitero mis disculpas, pero ¿acaso mis aires de grandeza no están justificados?- era cierto, completamente cierto, ese hombre podía darse todos los baños de magnificencia que quisiera, la divinidad que poseía era clara muestra –Mi comportamiento esta justificado, ¿no es así?-
-Es verdad, pero te prefiero de otra manera- no debía quebrarse, menos frente a el.
-Siéntate- recibió la generosa invitación del "semidiós" a tomar asiento junto a el, si no estuviera indecisa ante la conducta de su acompañante, podría jurar que el ambiente era de ensueño como para una velada romántica bajo la luna. El pasto rosa era algo extraño pero idóneo para un momento romántico, miles de florecitas que se desasían ante el suave contacto del viento, sus diminutos pétalos volaban descontrolados por todo el lugar, no muy lejos de ellos un rio hacía algo de ruido con el salpicar de una pequeña cascada, cada gota de agua regalaba miles de destellos, si, el momento era mágico.
-Eres como varias personas en una sola-
-No princesa no te equivoques, extrañamente contigo tengo ciertas consideraciones, los demas no tienen tanta suerte- le dijo mirándola de reojo, viendo como se sentaba y se abrazaba a sus piernas, cuidando en todo momento que su vestido no se levantara y dejara al descubierto sus piernas, el por su parte permanecía con sus manos hacia atrás, sosteniendo con ellas su propio peso, mientras que una de sus piernas reposaba estirada y la otra doblada, era visiblemente notorio que poco le importaba mostrar sus encantos –Sabes me encantaría que me hablaras mas de mi, quiero conocerme je-
-¿Eh?-
-Estoy aburrido, dime ¿cómo formé parte de tu vida?- el parecía curioso por conocer como era el Seiya mortal, ella elevó su vista al cielo y comenzó hablar.
-Eres un chico coqueto y descarado, al principio no soportaba tu ego desmedido pero poco a poco me acostumbre, también recuerdo que eres muy divertido y juguetón, espontaneo, educado y respetuoso, y lo más importante me quieres o… me querías, tanto como yo a ti- formidable, como se le ocurrió decirle eso a ese sujeto poco confiable, simple, se había dejo llevar al recordar la pureza del amor de Seiya.
-Entonces te gusto- no era una pregunta, era más que una afirmación.
-Si- respondió con tristeza
-Y eso no te agrada-
Ella asintió –Pero robaste mi corazón…- ahora si lo había dejado sin palabras, el sentía que tenia el control de las cosas pero ante esa confesión se sintió aniquilado.
-Y… ¿yo lo sabia?- ella negó meneando su cabeza de un lado a otro -¿Por qué me lo dices a mi?
-Por que pensé en lo mal que hice en guardar este sentimiento, y en la posibilidad de que quizá mi Seiya nunca regrese, y decírtelo es como si una parte de el lo supiera- cuando giró para querer encontrarse con la mirada del joven sólo pudo ver como este se alejaba de ella y se perdía en la obscuridad de la noche, definitivamente no esperaba esa reacción.
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No supo por que decidió alejarse del lugar y dejar sola a la joven rubia, algo en su interior se removió con tal fuerza que sintió su corazón detenerse, maldijo la hora en que sus ojos se posaron en la princesa de la luna, el bien sabia lo problemas que en el pasado le había traído.
Seiya, su parte mortal se había enamorado ya con anterioridad de esa mujer, y en cada reencarnación era lo mismo, el, Apolo la parte divina, nunca podía volver por completo a la vida, todo por culpa de Seiya y su amor por la soberana lunar. Se dejo caer es una suave nube, cerró los ojos, intentando soñar y encontrar todas las respuestas que necesitaba.
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-Kakyuu, ¿cómo te va con los remordimientos de consciencia, te dejan vivir tranquila?- una voz calculadora la sorprendió por la espalda.
-No estoy de buen semblante como para escucharte, Artemisa- una joven rubia que no había asistido a la ceremonia se plantaba insolente ante Kakyuu.
-Veo que estas de malas, si, eso se llama sentimiento de culpa- dijo encogiéndose de hombros, la peliroja sólo mostraba fastidio.
-De que te das crédito, tú eres peor que yo, traicionaste a tu propio hermano, que pena me das-
-Oh pero recordemos que todo fue tu culpa, tus celos, ego y orgullo no te permitieron ver que mi hermano amaba a otra… yo sólo fui victima delas circunstancias-
-Que desfachatez la tuya, pero no me extraña, siempre serás la misma sinvergüenza-
-Y tu una despreciada, suerte tuviste de no ser exiliada y someterte a la furia de los titanes-
-Eris fue la culpable, con su ira y discordia nublo mis pensamientos-
-No, ella sólo te dio el valor para hacer lo que muy cobardemente deseabas y no te atrevías hacer-
-Si nada más viniste a recordarme lo que mejor que nadie se, será mejor que te vayas de aquí-
-Nunca, tengo tanas preguntas, Kakyuu, ¡por Zeus! Como es que tienes el valor para ver a los ojos a la Princesa de la luna, ni siquiera se te ve una pizca de turbación-
-Eso es algo que a ti no te importa-
-¿De nuevo intentaras arruinarles la vida?-
Ese se había vuelto su dilema de nueva cuenta, deseaba con todos su corazón que fighter fuera feliz, pero por otro lado Seiya era el amor de su vida y no se imaginaba lejos de el, ¿Por qué esa joven siempre terminaba ganándose el amor de Seiya? Parecía que esa tal Serena estaba empeñada en dejarla sola una y otra vez, además quien le garantizaba que Eris no volvería a engatusarla para actuar en contra de la heredera al trono de la luna.
-Parece que tengo razón y en serio tramas algo-
-Por supuesto que no, en todo caso mejor preocúpate por ti misma, no sea que de nuevo seas la causante de la muerte del bebé que llevaba en su vientre la joven Serena, ahora veo por que no asististe a la ceremonia, tu si que tienes sentimientos de culpa- dejando a la otra callada, Kakyuu se encamino al centro de la pista de baile, perdiéndose entre la multitud.
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Mientras Uranus y Neptune buscaban a Serena, Jupiter y Mercury platicaban con Plut de asuntos de diversas índoles, Venus por su parte, intentaba junto con Mars, sacar algo de información a Saturn, la encargada de llevar a Endymion hasta el Olimpo.
-Anda Hotaru dinos que sabes, somos amigas cuéntanos- la niña se intimidaba considerablemente ante la insistencia de las dos jóvenes, de verdad no sabia nada al respecto, pero las señoritas estaban empeñadas en que si sabia algo, y cuando algo se les metía en la cabeza a esas dos, no había poder humano que as hiciera cambiar de opinión.
-Ya les dije que no se nada-
-Pero eres como hija de Plut, ¡la todopoderosa del tiempo! Algo debe haberte contado- le decía Venus a la vez que adoptaba una pose de escepticismo.
-Es que ella tampoco esta segura de que es lo que sucede, sabe lo mismo que todas ustedes, Uranus y Neptune están más familiarizadas con el asunto-
Mars y Venus se miraron con cierto gesto de decepción, esas dos egoístas guardianas no les dirían nada, esa era su mala costumbre, todo lo dicen cuando ya tienen una batalla encima. Lo mejor era resignarse y esperar a conocer la versión oficial, tendría que escuchar que pasaba de la boca de Serena, es decir, les llegaría la información a medias. Al ver que no obtendrían información por parte de la sailor de la destrucción, decidieron que lo mejor sería dejar de molestarla.
-Mina, ¿cómo estas?- cuestiono la sailor del fuego.
-Bien Rei, como no estarlo, ¡viste nuestra habitación! Que camas tan inmensas, ojalá que cuando Tokyo de Cristal sea una realidad, nos den habitaciones tan lindas como las de aquí, de lo contrario me volveré guardiana de Seiya y sus hermanos, jajajajaja- a veces esa rubia hacía mil y un cosas por ocultar la verdad de su sentir, pero a veces ¡como exageraba!, parecía que no le daba importancia nada, quizá era un defecto o una virtud de la vigilante del segundo planeta.
-Me refiero a esta nueva etapa de la vida de Yaten, tu ¿cómo lo estas tomando?-
-Ah eso, no hay mucha diferencia entre el Yaten pasado y el actual, el que salía con nosotros sólo guardaba su amabilidad para su princesa, nunca tuvo un gesto gentil con nosotros- si esa era Mina, la única capaz de pasar de feliz a triste en un santiamén, era como estar en un estado solido y para en cuestión de dos segundos ser completamente liquido, era extremista.
-Muy a su manera, contigo mostro interés de mantenerte fuerte para apoyar a Serena, ¿lo recuerdas?-
-Si lo recuerdo, pero no creo que ese fuese su motivo, más bien me creía incapaz de lograrlo, nunca se toca el corazón para decir las cosas-
-Y muy a pesar de eso, estas enamorada de el, ¿no es cierto?-
-Si, aunque he de confesar que me aterra esa manera suya de no mostrar remordimiento ante sus acciones, es como Taiki, hiso añicos a sus propios guerreros, y en ningún momento vi huella de arrepentimiento en el-
-Yo también tengo miedo, pero no miedo a batallas como las que siempre enfrentamos, es algo distinto…eh, Mina, observa parece que Yaten busca alguien-
-Ahora que lo dices, tiene rato que no veo a Seiya - ambas de miraron -¿No crees que estamos algo paranoicas?, después de todo son los chicos- justo termino de hablar cuando escucharon el grito de furia del peliplateado, insultaba a un sirviente que sin querer lo había alcanzado a empujar.
-Ja, ¿tu crees? Yo creo que no exageramos, Mina ve detrás de Yaten, yo iré con Haurka y Michiru para ver si saben algo de Serena- la rubia se filtro entre la gente siguiendo sigilosamente a Yaten.
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Haruka siento que sólo caminamos en círculos, pilares y mas pilares, columnas en ruinas, estatuas, todo parece igual, ¿tienes idea de donde estamos?-
-Tranquila Michiru-
-Quizá estamos acosando mucho a esa niña, parecemos sus sombras, terminara odiándonos-
-Sabes que es necesario-
-Lo se, pero dudo mucho que el sea capaz de hacerle daño, antes de eso se suicidaría…como aquella vez-
.Así es, el como tal no la dañaría, pero ese amor destinado a un latente fracaso, los daña a ambos, mientras menos tiempo juntos, es mejor-
-Debemos hablar cuanto antes con la princesa-
Seguían caminando por la zona, unos metros más adelante encontraron no exactamente a quien buscaban, pero igual era un alivio.
-Vaya, vaya, ¿pero que hace el anfitrión de la fiesta rondando en la obscuridad de la noche?- la castaña miraba al recién aparecido.
-Comienzo a pensar que eres muy insolente y moesto- agregó el ojiazul.
-Puede ser, pero si vieras como me preocupa-
-Soy un dios, deberías cuidar más lo que dices, después de todo no soy muy indiferente cuando se trata de castigar los actos inconvenientes de mis inferiores-
-Te recuerdo que aún no eres un dios- Seiya se impresionó, esa mujer sabía mas de lo que debería, quizá eso no era muy conveniente.
-Tu que sabes- dijo con indiferencia el pelinegro.
-Se lo que me conviene, algunos datos que me forzan a tenerte entre ceja y ceja- Uranus no se intimidaba contra nada ni contra nadie, y eso era algo que Seiya estaba aprendiendo, pero en lo personal, detestaba cuando alguien se quería propasar, cuando ese alguien olvidaba la línea divisora, entre ser un simple mortal y ser un privilegiado.
-Al parecer de nuevo necesitas una buena tunda por parte de Ares, será un placer proponérselo- sonrió de manera inquietante.
-¡No me pruebes!, ¡como es que recuerdas eso!, ¿acaso sólo finges amnesia?-
Seiya movió su dedo de un lado a otro –¿Quién te dijo que padezco amnesia?, no te confundas, yo soy un dios, el único que tiene amnesia es mi parte mortal, es decir, el cuerpo que me brinda alojo-
-Explícate- exigió autoritariamente la guardiana de Neptuno.
-Mmm… no, no quiero y no tengo ganas, que se diviertan- hiso una reverencia, giró y desapareció.
-Detesto a ese tipo, tiene el acido humor de un arlequín-
-Ah ¿eso es tener humor?- el turno del sarcasmo era para Michiru.
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Serena ya estaba preparándose para dormir, se había despojado de ese molesto vestido, quedando exclusivamente con su ropa interior, soltó su cabello, dejándolo caer coquetamente por toda su espalda, de verdad necesitaba descansar, se metió a su cama mirando hacía el cristal que dividía su alcoba con un jardín, veía el vaivén de las cortinas, el viento se dejaba sentir como una brisa matinal, de pronto un destello ganó su atención, se incorporó para dirigirse a ver que era lo que ocasionaba una sombra, corrió la cortina para poder abrir la puerta de cristal.
Salió a su jardín privado, todos sus sentidos estaban alerta, sin embargo no había nada ni nadie, con cierta desconfianza avanzó de regreso a su cuarto, estaba cerrando la puerta cuando sitió una respiración en el cuello, se paralizó al instante, creyó quedarse de piedra al sentir un poderoso brazo rodear su cintura de manera demandante, al instante sintió el calor de una piel ajena a la suya.
Una boca jugaba inquieta junto a su oreja, eso logro despertarla de su trance, giro sobre sus pies para encontrarse de frente con alguien que ya esperaba, supo de quien se trataba desde que esa fragancia se coló por su nariz, recordándole al varonil y enérgico hombre, dueño de ese aroma.
Debía reprenderse por no ponerle un alto, ella no era así, no era del tipo de chicas de las que les gusta disfrutar de las mieles del deseo, más bien prefería un pequeño beso en los labios, pero el deleite de la respiración del pelinegro en su cuello, era un hecho difícil de ignorar. Al girarse se topó con esa mirada cargada de sugestión, se sentí tan frágil entre esos brazos, su cintura parecía diminuta ante el contacto con las manos bronceadas, se sentía distinta, ya no molesta consigo, por que todo su cuerpo y corazón le dictaban que todo estaba bien. Su pensamiento se vio interrumpido al sentir que esas manos abandonan si cintura, las vio acercarse a su cuello y e segundos un medallón colgaba de su cuello, por instinto lo tomo entre sus manos, no quiso saber por que el obsequio, quiso agradecerlo con un beso, pero cuando intento acercarse a los labios del ojiazul, este simplemente se alejo de ella y sin siquiera voltear a mirarla salió de la habitación.
-Se..Seiya…¡Seiya!- quiso correr detrás de el, ¿que le ocurría? El no podía llegar y hacer su voluntad con ella cada que se le pegara la gana, debía poner sus limites aunque esos limites la fastidiaran, inesperadamente, el susodicho detuvo su paso y le dijo algo simple de entender.
-Perdona…no es mi intención hacer esto, pero no puedo controlarlo… yo… ah Seiya se limita hacer lo que realmente desea, yo no tengo inhibiciones, así que sólo hago lo que el no se atreve-
-Seiya, mi Seiya ¿Puede volver?-
Hasta aquí llega el capítulo, me sentía en deuda por no haber actualizado cuando dije asi que decidi adelantar ja.
Por cierto, para nada me molestan las sugerencias y las observaciones de mis horrores ortográficos, al contrario yo soy la apenada,mil disculpas, trataré de no cometer los mismo errores =)
Muchas gracias:
*Sailor Saga, Chikita22bkou, Erill Cullen, Drixx, Serena Lucy, Akari87, Athenn, Nova Moebius, Miky1920, Srita. Rossy Kou*
por seguir leyendo todas estas cosas que quise ver en Sailor Moon jajaja, besos a todos y todas!!!
