NOTA: (para los lectores que siguen este fic desde la primer vez) A continuación para su deleite, un capitulo completamente nuevo, pero necesario. Y lo siento por no actualizar en dos semanas, lo intente, pero no se pudo.
LAS CONFESIONES DE CUBONE
Houndoom
La policía no se explicaba exactamente lo que ocurría, era obvio que ese pokemon le pertenecía y tenía un estrecho vínculo con Franco, pero como suele ocurrir con humanos a veces complican las cosas por nada. Franco tuvo que explicar muchas cosas, había una denuncia por la desaparición de un Houndour, y así fue como me entere de que cada pokemon que entra en una pokebola adquiere un número de identificación, el cual lleva por siempre, por eso un pokemon no puede entrar en una pokebola que no fuera suya, eso me dejo dudando acerca de cómo Houndoom llego ahí, porque había sido sacado de una pokebola, y al oler a Franco corrió tras él, pero bueno, no le di vueltas al asunto.
Franco uso como prueba de que era suyo la pokebola pintada que antes yo había encontrado, junto con la denuncia, probo que ese pokemon le pertenecía, pero Houndoom a decir verdad me parecía que no estaba bien, no solo por su mal aspecto, gruñía a todo humano que no fueran Franco y Carlos, y se escondía detrás de Franco, la verdad yo estaba nervioso, pues, no tenía mucha experiencia interactuando contra otros pokemons, y seguía dudando acerca de mi nuevo puesto como pokemon de Franco.
Al final Franco metió a Houndoom dentro de su pokebola.
- Vamos a casa, ahí te cuidare, y descansaras – dijo Franco sonriéndole, pero aun algo lloroso.
Entonces me cargo, no me dijo nada, pero me sostenía con cuidado y abrigándome con la manta, eso me reconforto, pero la verdad, aun así estaba nervioso.
Al llegar a casa, Franco me dejo sobre su cama abrigado, dándome como había prometido una de esas golosinas de cereal.
- Cubone, dame un rato, debo ocuparme de Houndoom – me dijo acariciando mi cabeza.
Entonces salió de la habitación. Yo comía mi golosina, aun sintiéndome raro, estaba en casa, con el cuerpo a una agradable temperatura, después de había recibido la atención de mi humano, estaba comiendo algo que me gustaba, pero aun así sentía una especie de vacío, no como nada que hubiera experimentado antes, era el desconcierto que me provocaba el regreso de Houndoom.
En un momento me baje de la cama, Franco dejo la puerta abierta así que no tuve problemas, salía hacia el corredor, y vi mucho vapor salir del baño, era normal que hubiera vapor cuando los humanos se duchaban, pero ese era demasiado, entonces apareció Carlos llevando una calentadora de agua que aun burbujeaba.
- Permiso Cubone – me dijo y entro al baño, que estaba con la puerta abierta para variar.
Me asome aun nervioso, ese comportamiento era extraño. No termine siquiera de acercarme cuando Franco salió del baño. Estaba muy mojado y en lugar de usar zapatos usaba sandalias, y había algo de pelo negro sobre él.
- Tranquilo Cubone, te presentaré más tarde Houndoom – me dijo Franco y se apresuro hacia su habitación. Carlos también salió del baño.
- el baño parece un sauna – comento – DATE PRISA FRANCO, NO DEBEMOS DEJAR QUE SE ENFRIE, YO VOY POR LA SECADORA – grito Carlos.
A pesar de que Carlos le exigía prisa a Franco, este tardaría al menos un rato, así que me decidí a afrontar las cosas por mí mismo, y me aventure entre el vapor, en el piso había agua sucia, que lamentablemente por mis patitas cortas, pise, mechones de pelo, y residuos de espuma. Y bajo la ducha, estaba Houndoom, desgarraba carne de un apedazó de pierna de un tauros, semi-crudo, sin duda me estaba arriesgando, era un depredador de todas formas, mientras mi alimento era de origen vegetal, él suyo seria seguramente contendría otros pokemons.
- ¿Quién eres? – me gruño desviando la mirada hacia mí, sus ojos estaban llenos de desconfianza, y una cicatriz que tenía que le atravesaba el ojo, no ayudo a disipar mis miedos, él estaba mojado, pero su pelo estaba limpio y olía bien, pero también se veía más delgado y sus huesos resaltaban, posiblemente de un modo parecido, en cual yo estaba cuando Franco me encontró.
- no tengo nombre, Franco es mi humano, me llama Cubone – dije tratando de no sonar asustado, pero mi voz de repente se hizo aguda.
Houndoom me miro fijamente, lo cual me intimido más, luego seme acerco, tome mi hueso, en caso de que tuviera que defenderme, y me olfateo mojándome un poco.
- bien – me dijo Houndoom más tranquilo – ¿Cómo terminaste con Franco? – me pregunto mientras seguía mordisqueando su hueso.
- por casualidad, él me encontró cuando estaba a punto de morir – dije más relajado.
- no ha cambiado – comento mi mojado acompañante con un tono esperanzado.
- es un gran humano, aunque algo desastroso – comente y él me miro con molestia, sin agresividad, pero con molestia.
- no tienes ni idea de lo que hemos sufrido, sí está algo perdido, pero para eso estamos nosotros, se supone que somos su manada, una manada guía, te protege y te acompaña, la manada es tu familia por más que no tengas ningún parentesco – me dijo bastante enérgico – aunque que sabes tú, tu especie son pokemons solitarios, y mírate, hay Cubones más grandes, aun eres una cría – me dijo.
Debí haber puesto una cara triste, la verdad ni me di cuenta pues aun pensaba en eso de guiar a Franco, cuando Houndoom bajo su cabeza.
- oye, no te pongas así, lo siento, es solo que es raro para mí, durante mucho tiempo soñé con volver ver a este humano, y por fin estoy en casa, y no sé, he pasado mucho tiempo en muy mal estado, para poder ser amable con un nuevo miembro de mi manada – me confesó algo susceptible.
- descuida, supongo que es cierto, aun hay mucho que debo aprender – dije.
En eso llego Franco con un el botiquín, y se puso currar las heridas abiertas de Houndoom, se sorprendió un poco viendo ahí, pero solo rasco mi espalda, y se puso a currar con cuidado, poco después llego Carlos con la secadora, yo nunca había visto eso, pero bueno. Si un tipo fuego tiene pelo, debe bañarse en agua hirviendo y no debe enfriarse, así que para secarlo rápido tenían que usar esa máquina. En mi caso el agua también me haría daño, pero para mantenerme limpio, solo limpiaban con un aceite mi piel escamosa. Un vez curado y limpio, le dieron más comida a Houndoom, y pude ver su cola moviéndose enérgicamente, fue raro verle las costillas, y al mismo tiempo un vientre replegado, su pelo estaba opaco en comparación con el pelo del cachorro en las fotos, pero sin duda tenía mejor aspecto.
Esa noche, bueno, a decir verdad temía que Houndoom me quitara mi canasta, pero era algo tonto, mi canasta era diminuta para él.
- Cubone, ¿enserio duermes ahí? – me pregunto dudando.
- sí, es cómoda y tibia – dijo mientras me metía dentro, mientras Franco se ponía la pijama.
- deberías dormir en la cama, es más cómodo – me dijo.
- no, con lo que Franco se mueve – explique.
- no me parece justo – dijo Houndoom, creo que me tenía compasión por algo. Se acerco a mí, y acerco las fauces a mi cuello, eso me puso nervioso, y mordiéndome ligeramente del pescuezo, me levanto, nunca me habían llevado así, no dolía, pero era incomodo. Me subió a la cama, se hecho, y me deposito cerca de su vientre, había visto a madres de otras especies hacer algo parecido, pero no dejaba de ser algo extraño.
- Eso sobrepasa el nivel de ternura que ambos deberían tener – opino nuestro humano, tomando una foto con su celular.
- oye, eso no era necesario – le dije a Houndoom.
- escúchame, te voy a convertir en un pokemon de manada, y debes saber que en una manada así se cuida a las crías, acurrúcate y duerme – me dijo algo autoritario, pero amable.
Houndoom a pesar de estar evolucionado y obviamente ser mayor que yo, no era un adulto completo, podría haber sido mi hermano, y posiblemente aun no estaba listo para tener crías, por lo tanto no tenía idea de cómo cuidar de una cría, pero lo intentaba cuando menos. Siendo honesto, Franco era mucho mejor para ser paternal conmigo que Houndoom, pero aun así, me gusto estar abrigado cerca del vientre de Houndoom, de hecho no recuerdo siquiera haber visto que franco se acurrucase, pues me quede dormido.
Dormir acurrucado contra algo vivo y caliente, era bastante reconfortante, al menos para alguien que le tema al frio y a la soledad, pero no fue suficiente para Houndoom. Esa noche fui despertado 2 veces, la primera fue por una especie de lloriqueo ahogado, no era un llanto completo, era como si Houndoom llorara dormido. Al inicio me aterre, parecía ahogarse, así que me apresure trepando en la oscuridad hasta llegar a Franco, le di golpes con mi hueso, estaba alarmado.
- ¿qué? – me preguntó medio dormido.
- se ahoga, ¿no escuchas?, haz algo – lloriquee inútilmente, no me entendía, pero claro escucho los llantos de Houndoom. Se apresuro a despertarlo.
- Houndoom, amigo calma, soy yo – le dijo mientras lo acurrucaba contra sí.
Houndoom no despertaba, y se comenzó a desesperar.
- despierta por favor, despierta – decía yo.
Y por fin despertó de la pesadilla, acurrucado contra nuestro humano, y al darse cuenta de ello comenzó a lamerle el rostro con cierta desesperación y alivio.
- Descuida, ahora estas en casa, no tienes que temer – dijo Franco también lloroso.
De algun modo se sentía culpable de todo aquello que había tenía que sufrir, sobre el lomo de aquel pokemon, habían muchas heridas cicatrizadas y otras frescas, no estaba bien alimentado y tampoco se encargaron de mantenerlo limpio, seguramente fue horrible. Houndoom aun tenía miedo de no estar en casa, de despertar y estar en una jaula mugrienta, con hambre y completamente abandonado, o eso imaginaba, y alguna charlando, me di cuenta de que estaba en lo cierto. Después de un rato Houndoom y Franco se calmaron, Franco me miro, sonrió un poco, me cargo y me puso al medio entre él y Houndoom, me arropo, Houndoom no lo necesitaba pues su cuerpo de por sí era caliente y dormía por encima de las frazadas, pero le acaricio con cuidado la espalda un par de veces, luego se acomodo a él mismo.
Me sentía de nuevo muy a gusto, estaba algo preocupado por mi humano y mi nuevo compañero de equipo, ambos estabas resquebrajados por dentro, en mi inocencia creía que esos demonios se irían por sí solos, pero claro, el proceso de sanación es largo.
Sin embargo, en ese momento el calor y la cercanía de otros seres, me hicieron rendirme hacia un sueño agradable, que duro poco. Franco no había perdido el habito de moverse mientras dormía, y ahora me enteraba que Houndoom tenía el mismo habito, después de casi haber sido aplastado, volví a mi canasta, donde quizá no estaba tan caliente, pero estaría cómodo, abrigado, y sobre todo lejos del peligro de ser aplastado por un miembro de mi manada. Sería difícil ser el más pequeño, eso ya lo veía desde ese punto.
Al día siguiente, bueno, se dio mi primera visita a un centro pokemon, un día interesante debo decir, al inicio no era para mí, era para Houndoom. Franco temía que hubiese contraído una enfermedad que Franco no pudiese curar, algo como una infección o un virus. Lo hablo con su padre en privado en la mañana, pero lo escuché mencionar que encontró excremento, aceite de motor, y sangre seca que no estaba cerca de una herida sobre el pelo de Houndoom, de por sí cada una de esos elementos era desagradable, pero combinados al parecer eran muy nocivos para la salud.
Comencé a asustarme, una chica con un vestido blanco, un delantal y un gorro se acerco a Houndoom, y a pesar de tratarlo con amabilidad, revisar sus heridas e incluso darle una galleta, le clavo una aguja en el lomo para quitarle sangre, la cual puso en un tubo de vidrio. Me pareció aterrador ese momento, no fue una buena primera impresión, pero Houdoom estaba tranquilo, y miraba despreocupado incluso con aburrimiento, Franco a suerte me cargaba, lo cual me hacia saber que todo estaba en orden. La misma mujer, puso los dedos dentro de la boca de Houndoom, cambio todas las curaciones que hizo Franco, y hurgo por todas partes a Houndoom en busca de cualquier cosa alarmante.
- ¿está comiendo bien? – pregunto la mujer en tono amable.
- sí, ayer devoró casi una pierna de tauros completa, se la dimos hervida – respondió Franco.
- perfecto, pero desde ahora comida pokemon con pedacitos de carne si es posible, pídela para tipo fuegos carnívoros, pero compra la versión para pokemons grandes, no para los de tamaño mediano, tiene que recuperar peso – indico la mujer anotando algo en una libreta.
- de acuerdo – musito Franco tranquilo.
- por cierto, le recetare antibióticos, tiene los ganglios inflamados, pero se ve saludable, posiblemente sea una infección menor, dale el medicamento cada 12 horas, solo una tableta, y vuelve la próxima semana para los resultados de la prueba de sangre – dijo la enfermera arrancando el papelito y entregándoselo.
Franco me puso al suelo en lo que Houndoom bajaba de la camilla.
- Nada mejor que ir al doctor en la mañana – se quejo sarcásticamente Houndoom – al menos después de esto viene la comida – dijo relamiéndose la boca.
- ¿la comida? – dude, no entendía esa conexión.
- antes cada vez que Franco me traía al centro pokemon, luego pasábamos por una tienda donde vendían las mejores salchichas que alguien pudiera probar, es tradición – me explico.
En eso la enfermera nos miro.
- me alegra que tus pokemons al parecer se llevan bien, a veces es problemático sobre todo con un bebe – comento acercándose a nosotros.
- bueno, ayer Houndoom actuó como su mamá – relato Franco.
Houndoom bajo la cabeza algo avergonzado, aunque no entendí porque.
- debe ser su instinto paternal, ¿Cuándo salió del huevo tu Cubone? Para haber crecido con humanos aun es tímido – esa mujer estaba llegando a conclusiones interesantes.
- no lo sé, lo encontré hace 2 meses a punto de morir a las afueras de la ciudad, y era algo más pequeño – rememoro Franco con cierto pesar.
La mujer se agacho a mi altura, me puso nervioso y me miro preocupada.
- Los Cubone que nacen cerca del invierno, suelen ser mucho más pequeños que el resto, no se alimentan bien, y mueren, pero este duro vivo hasta casi el final del invierno, pobrecito, debió haber sufrido mucho por sobrevivir, debe ser fuerte – dijo la mujer con compasión.
- es todo un luchador – se enorgulleció Franco.
- pero me preocupa su tamaño, déjame revisarlo – acto seguido, sin que Franco dijera nada me cargo en contra de mi voluntad.
- la comida tendrá que esperar – gruño Houndoom.
Esa enfermera me midió, tomo una escama mía, la puso bajo un aparato llamado microscopio, luego me puso en una balanza, y se puso a palpar mi cráneo.
- su peso está bien para su tamaño, pero su tamaño no es adecuado para su edad – anuncio la mujer, eso me hizo sentir raro.
- ¿qué puedo hacer? – interrogo Franco.
- bueno, eso se debe a que durante un proceso tiempo no se alimento bien, y no creció, quizá con alimentación especial, gane algunos centímetros, pero es posible que nunca crezca, por lo cual rendirá menos en batalla y demorara más tiempo en evolucionar, pero al evolucionar, al menos en teoría debería alcanzar una talla y fuerza optima – dijo la mujer algo desalentada.
Houndoom me miro con lastima, era como si fuera el huevo estropeado de la camada. Franco entonces me cargo.
- no, él es fuerte, estoy seguro de que si ese día no lo hubiera encontrado, hubiera sobrevivido aun así, no se rindió ni por un segundo – pronuncio, sorprendiéndome.
- serás un gran entrenador, niño – dijo la mujer – pero ya es hora de que atienda la próxima consulta, no olvides volver, tengo que revisar las pruebas de sangre, también revisare el peso y talla de Cubone.
Al salir, la verdad sentía que había decepcionado a mi humano, él quería luchar conmigo, pero un pokemon que siempre seria más débil que los otros, y que tardaría en hacerse fuerte, era solo una carga, aun así Franco tenía fe en mi.
- Cubone, no te pongas así, Franco te hará fuerte, si resististe todo lo que dijo esa enfermera, seguro lo lograras – me animo Houndoom.
Esas simples palabras me hicieron sentir mejor, en especial porque Franco simplemente no perdía la fe en mí, no lo decepcionaría ni a él ni a Houndoom.
Lamentablemente el lugar al que Houndoom deseaba ir cerro, a suerte no muy lejos de ahí habia otra tienda de comida, que Franco conocía, pido hamburguesas para él y Houndoom, y para mi tarta de frutas. A pesar de mi tamaño y mis desventajas, yo no estaba dispuesto a rendirme. Sufrí mucho antes de conocer lo que era una familia, y ahora tenía una, pero si algo además del destino nos unía, era simplemente una cosa, la necesidad de sanar.
