Hola amigos, colegas, hermanos y compañeros. Antes que nada y de ante mano les pido una disculpa, porque aunque dije que se vendría la noche "especial" entre Lincoln y Leni ahora, lo lamento pero no voy a poder cumplirles esa promesa. Conforme escribía el capítulo se me fue un poco de las manos y terminé alargándolo bastante (de nuevo) justo en el tramo que ocurre en los acontecimientos del parque de atracciones (de nuevo). Pero descuiden, tal vez este capítulo les guste (mentira, sé que lo van a odiar). Sólo recuerden lo que mencioné antes sobre que ésta trama ya la tenía contemplada desde hace mucho, por lo que trabajé en ella apegándome al plan original (el buen San Lincoln). En el próximo capítulo el 16 de diciembre (Ya había dicho que iba a ser el 8, pero por complicaciones voy a atrasarme. Más info en mi profile.) veremos la tan ansiada noche que estos dos compartieron y poco más de eso, lo prometo. A los reviews (¿que esto no lo dejaba para el final? Meh…)

KamenDoctor tus deseos son órdenes. Saludos.

PenguinArrow por nada, que tu historia la tengo en mis pendientes de lectura como muchas otras (¡Quiero más tiempo!)

Armanduxbstds gracias, ya me dirás que te pareció la espera.

Transgresor3003 yo también espero algún día actualizar "Aniversarios". Gracias.

PAX057 que la historia todavía está lejos de acabar. Muchas cosas pueden suceder.

Gray y el infierno por fin se desató. Es un hecho que el One-shot con Lucy tendrá más de un capítulo. Todavía me debato entre terminar esta parte primero o publicarlo desde antes (por enero o febrero, sería), saludos.

Cianuro Poison no pasa nada amigo. Sé lo que es estar ocupado (¡Malditos turnos de nueve horas seis días a la semana!). Ya me pasaron la info de las hijas del pecado de Patanu. Adorables todas ellas, de hecho quiero escribir un one-shot (no vinculado a la trama de esta historia) para el día de los inocentes (si el tiempo me lo permite). Leni no espió esa reunión, por su cuenta se percató que Luna tenía mejor voz de mando que ella. En realidad estoy de acuerdo en que prestar atención a los detalles siempre tiene sentido, compañero. Saludos.

El caballero de las antorchas creo que a la mayoría eso nos ha pasado (¿o sólo fuimos nosotros? No creo). Tal vez un día arme la historia de forma cronológica en un archivo descargable cuando termine todo. ¿Qué opinan?

Imperialwar1234 Leni es noble y nunca perderá eso, pero el golpe que le asestó a Lynn tenía un motivo como ya verán aquí. Saludos.

Rising Sun de verdad no sabes lo mucho que me ayuda la información que me diste de esas niñas. Procuraré tenerles algo para el día de los inocentes y esa info me facilita mucho las cosas, que si no acierto para esa fecha, será entonces después, pero intentaré estar dentro de ese margen de tiempo. Gracias.

Ficlover93 que me voy en orden conforme voy encontrando las historias que me interesan, sé paciente que si no me encabr***é contigo (no te creas XD).

Ntian en el próximo se vendrá la parte en que Lincoln tendrá sus manos encima del cuerpo de Leni, lo prometo. En efecto, Lincoln con cada beso relaciona los labios de sus hermanas con el sabor de algo (nunca besará a las otras menores o a Lori, pero de hacerlo Lori le sabría a limonada, Lana a Papaya, Lola a malteada, Lisa a canela y a Lily tomate), de los besos de Luan y Luna… todo a su tiempo (quizá, de esto no quisiera prometer nada). Saludos.

Lobo Hibiky gracias, espero mantener tu interés.

Neverdie me gustaría saber cuáles fueron tus teorías (antes de este capítulo). Gracias.

T10507 descansa compañero, espero no quitarte el sueño esta vez.

Sam the Stormbringer de verdad estoy interesado en los proyectos que harás después, dejas entrever situaciones interesantes. "Dedos mágicos Loud" hará de las suyas hasta el próximo capítulo. Saludos.

Julex93 en realidad Lincoln si llega a confesarle a Lynn que él escogió el vestido al final de su "cita". De los celos por Ronnie Anne, Leni apenas y se había dado cuenta (hasta después) de ellos. Que para nuestra rubia favorita (después de Lola, claro) sus comentarios tenían quizá un propósito; ella ya se daba una idea de los sentimientos de Lynn, por lo que se limitó a esclarecerle las cosas con un empujón, o tal vez lo hizo sin querer pero el resultado fue el mismo. Espero puedas contarme tu reacción tras este capítulo.

Naruko Ninja Z justo es lo por lo que más deseo mis vacaciones (En enero) leer la obra de Phantom1812, así como todas mis lecturas pendientes. Ya quiero entender mejor por qué causó tanto revuelo el OC del doctor Paul. Lucy tendrá su propia historia más adelante en otro fic a modo de secuela (Tan sólo debo… de pensarle un título), que me puse muy ambicioso con esto. Leni tendrá un cambio muy importante en su papel a partir de este momento, ya verán.

Sgtrinidad9 lo lamento, será hasta el próximo cuando eso ocurra, pero en efecto este es el capítulo de miedo. ¡Jo! Saludos.

XD cierto, Leni es un amor. Muchas cosas ocurrirán en el futuro y ahora viene un detonante de eso. También conoceremos mucho después la reacción de Lucy junto con la de Lynn ante su embarazo. Tal vez terminen en igualdad de condiciones (¡Jonás ya no digas más!). Saludos.

Guest aunque me hubiera gustado participar, la verdad es que de momento no tengo tiempo para hacer muchas cosas, aunque para diciembre escribiré algo como ya antes mencioné con las hijas del pecado como protagonistas, o eso espero, no se hagan muchas expectativas. Espero puedas decirme qué te pareció este capítulo por favor. Gracias.

Sonikdc no pasa nada. Si estuvieran en papel, podría llenar dos libreros con todos los fics que quiero leer (con un método personal que tengo de cálculo es "literal" lo que digo). No es necesario, pero si de verdad quieres ilustrar una escena, te dejo completa libertad creativa para que lo hagas con la que tú quieras, pon tu favorita, sólo me dices cómo buscarla cuando la publiques. Me lo tomo como un gran halago.

Jairo De la Croix fue un placer para mí leerte. De nuevo felicidades por tu historia, captó mi atención. Aquí les dejo una pequeña pista sobre el motivo del comportamiento que Leni tendrá posteriormente. Saquen conclusiones.

Sir Crocodile222 buscaré tu trabajo compañero, gracias. A partir del próximo capítulo Lincoln tendrá que añadir más preocupaciones a su vida. Lynn fue el principio, Leni será su mayor contratiempo.

Menti-san estoy de acuerdo con tu opinión sobre los harems. Descuida, como dije aunque tomaré algo prestado de aquí y allá para el desarrollo de Lena… que diga, Liena, ella será un poco distinta en otros aspectos a lo establecido, sin embargo es un hecho que tendrá la sangre de Lincoln, de eso ni siquiera lo duden.

Sin más que decir, comencemos. Los veo al final del capítulo.

ADVERTENCIA (Muy tardía, lo siento): El siguiente capítulo posee una situación delicada violenta, sexual y explícita. Se recomienda discreción (Más info en los reviews a riesgo de spoilers).


Capítulo 4

Día funesto

Poco a poco Leni iba recuperando la consciencia. Las sensaciones comenzaban a invadirla, siendo la mayoría de incomodidad, pero especialmente de dolor, mucho dolor en cada parte de su cuerpo, incluso respirar le requería más trabajo adicional que antes. Intentó musitar una palabra, pero esta murió en su lengua. Sentía miedo. Una figura comenzaba a tomar forma frente a ella, el cabello blanco le dio una pista de quién podría ser y eso la tranquilizó bastante por un momento solamente.

—Li… ¿Linky?

Parecía estar llorando. Deseaba que no lo hiciera, siempre le había disgustado verlo sentirse mal. Intentó alzar su mano para limpiar sus lágrimas, sólo para descubrir que seguía sin poder moverse.

—Tranquila Leni. Todo estará bien.

—¿Liena? —Preguntó enseguida ignorando aquella promesa de la cuál dudaba— ¿Trajiste a Liena?

—No, ella… ella está en casa —se limpió con el dorso de su mano las lágrimas con cierto nerviosismo. Necesitaba aparentar seguridad si lo que deseaba era no preocuparla—. No deja de preguntar por ti, así que más vale que te recuperes pronto. Nos tienes a todos muy preocupados.

A su hermana ya no parecían hacerle efecto sus intentos de subirle el ánimo. Lucía desdichada. De verdad deseaba que su pequeña estuviese a su lado. Lincoln esperaba que Lynn estuviese haciendo un buen trabajo en cuidar a la pequeña a pesar de las circunstancias, también estaba preocupado por la niña, lamentablemente en el momento en que la dejó en casa, no había nadie más aparte de ella y Lily para que la cuidasen.

—Tengo… tengo miedo, Lincoln. Me duele todo.

—Vamos, esto no es nada. Eres muy fuerte. Verás que después estaremos riéndonos al recordar esto.

Leni no imaginaba cómo esto podría ser posible. Aunque no entendía lo que estaba ocurriéndole se sentía fatal, mucho peor que cuando… es verdad, nada podría igualar esa vez, ni siquiera esto con todo y lo incómodo que resultaba. El miedo la invadía. Miró suplicante a su hermano con sus ojos comenzando a llenársele de lágrimas.

—Cuídala, Lincoln —su voz se entrecortaba entre gemidos— Liena… Liena es tu hija, es tu hija Linki. Nuestra bebé.

—Leni… debes.

—Dilo. Por favor, dilo.

Lincoln sintió que se atragantaba con algo. Él también había comenzado a llorar. Leni parecía de verdad necesitar escucharlo.

—Liena es nuestra… es mi…

Pero lo que dijo a continuación su hermano, Leni no lo sabría pues nuevamente cayó en la inconciencia. El pánico y terror que sentía no le dejarían descansar, pues al contrario no harían más que revivir el día más funesto de su vida, uno que jamás olvidaría y a la fecha la perseguía irremediablemente, sin importar cuanto amor su hermano, su hija y el resto de su familia le brindaran. A veces podía fingir como que eso jamás sucedió, a veces había días en que era capaz de ignorarlo, pero tarde o temprano esto volvía. Lo peor ahora es que en ese momento lo recordó no como algo que ocurrió hace nueve años, sino como si hubiese sucedido apenas hace menos de cinco minutos.


Faltaban menos de cinco minutos para llegar a la hora en que había quedado de verse con la encargada del local en el bazar. Leni intranquila miró nuevamente el reloj de la radio de Vanzilla sólo un minuto después de la vez anterior. A veces volvía a lamentarse el no haber conseguido aprender a conducir como Lori. En todo caso por el contrario de quejarse, se sentía agradecida con ella y Bobby por darle el aventón.

—Otra vez gracias por llevarme, chicos.

—No hay problema, Leni. Es un placer. Además, el bazar nos queda de camino al parque de atracciones —le aclaró Leni que parecía prestar más atención a su novio que al camino, eso le parecía a Leni tan romántico—. Ansío entrar al túnel del amor contigo, Bobbuosito.

—A mí también pichoncito… ¡Semáforo!

La chica sintió como su cuerpo se impulsó hacia adelante ante el frenón que su única hermana mayor dio para detenerse. Con fuerzas abrazó su gran bolso más preocupada por el mismo que por ella. El cinturón de seguridad la protegió como al resto. Sólo por no dejarlo pasar, revisó que dentro del bolso siguiera ahí su preciada libreta de diseños donde había incorporado nuevos proyectos, de los cuales por la mayoría se sentía muy entusiasmada, pero más importante, también el vestido que Lynn usó en su cita con Francisco. Todo parecía en orden por lo que suspiró más tranquila tras acomodarse las gafas sobre su cabeza.

—¡Y yo ansío mostrarles a mis amigas mis diseños! Tal vez les gusten tanto que quieran venderlos en ese momento.

—Esa sería genial —opinó Bobby—. ¿Te dan comisión cuando venden algo que diseñaste?

—Es al cincuenta, cincuenta.

—Suena justo, supongo.

—Verdad que sí. Es el cincuenta por ciento para la dueña de la tienda, el otro cincuenta por ciento lo reparte con los empleados y mis amigas, una parte de eso es para mí.

Lori gruñó y miró con severidad a su hermana por el espejillo.

—Leni, literalmente deberías cobrar la mitad de la venta de los vestidos que tú misma haces, o tal vez más que eso.

No es como si no lo hubiese pensado antes, pero entonces recordaba el mal carácter de la mujer cuando se ponía estricta y en cómo ya le había explicado las reglas del negocio. En todo caso no era como si no diera valor a su trabajo. Incluso admiraba lo "especial" que era.

—Yo… no lo sé. No quisiera tener problemas. "Así es como el sistema funciona aquí", suele decirme ella. "Te hago un favor por vender en mi tienda diseños de amateur" dice también. Al menos reconoce que mis capacidades como diseñadora son especiales, ¿no es eso bueno? Siempre dice: "No muchas personas se animarían a comprar algo si supieran lo fabricaron personas de capacidades especiales".

De pronto Lori se orilló para detenerse. Leni se preguntó qué estaba ocurriendo, pues su hermana parecía molesta con ella y aparentemente Bobby también. ¿Es que hizo algo malo sin darse cuenta? Fue el chico quien tomó la palabra colocando una mano sobre el hombro de su novia como una señal para además de calmarla, pedirle intervenir.

—Leni, se están aprovechando de ti. Lori ya me había dicho que tus vestidos siempre se venden bien. No regales tu trabajo. Si esa mujer no te quiere pagar lo justo, deja de darle tu ropa. Te puedo presentar a mi prima Carlotta. Estoy seguro que entre las dos podrían hacer un mejor negocio en otra parte. Con el ojo que tiene, es un hecho que tus vestidos le gustarían.

¿A la prima de Bobby le gustaban los vestidos y la moda? La idea la tentó. Siempre era agradable conocer a gente nueva, especialmente si compartían sus mismos gustos. ¿Un negocio entre dos modistas? Veía imposible negarse a algo tan maravilloso.

—Eso suena muy bien. Me gustaría conocerla.

—Te daré su número telefónico. A la próxima visita si tengo oportunidad te llevaré conmigo o tal vez la traiga.

—Muchas gracias Bobby, pero creo que primero tendré que hablar con la encargada para decirle que ya no le daré más modelos.

Y vaya que lo haría. Daba por sentado que su éxito con Carlotta sería un hecho. No tenía motivos para desconfiar de Bobby. Le agradaba bastante, igualmente su hermanita con quien Lincoln había salido ese día acompañado de Clyde, pese a ese carácter que le recordaba en ocasiones al de Lynn.

Aunque pocos minutos tarde de la hora acordada, finalmente llegaron al estacionamiento en la parte de atrás del bazar, donde Leni se bajó y volvió a agradecerles por haberla llevado. Pese a que Lori ansiaba tener un momento a solas con Bobby, se mostró preocupada por su hermana.

—¿No quieres que te acompañemos, Leni? Odiaría que esa mujer lograra convencerte de quedarte con ella. No vale la pena que lo hagas. Aunque te ofrezca más dinero, puedes conseguir algo mejor.

—No te preocupes por mí, Lori. No soy una niña, puedo encargarme de mis cosas por mi propia cuenta.

—Bien, confío en ti. ¿A qué hora quieres que pasemos por ti?

—Por mí no se preocupen. Tal vez los alcance en el parque de atracciones, o tal vez regrese a casa caminando. Es un lindo día.

Vaya que lo era. El sol brillaba, el día parecía estar en completa paz, incluso la zona del estacionamiento se veía desierta y muy tranquila salvo por unos pocos coches, aunque a esa hora casi siempre estaba así.

Cuando se marcharon, ella caminó dejándose contagiar por la tranquilidad de la mañana olvidándose que iba tarde, incluso comenzó alegremente a tararear una melodía pensando en la prima de Bobby. ¿Tendría también ascendencia latina o sólo sería él? Había visto en televisión algunos programas, novelas principalmente, de carácter mexicano y el estilo de ropa le atraía. Tal vez sería buena idea preparar de antemano un portafolio con diseños con influencia latina para darle una mejor impresión a Carlotta. Algo regio y elegante estaría bien. Ya sabía en qué se ocuparía en cuanto regresara a casa.

Se preguntó de pronto lo que estarían haciendo el resto de sus hermanas, en especial Lynn. Recordaba cómo cuando ella salió con Francisco lo mal que se sintió Lincoln, algo que le entristecía rememorar. Pero eso ya había pasado. Ahora Lincoln salió con Ronnie Anne y Clyde, pero Lynn no parecía tan triste. Su hermanita por el contrario parecía distraída con algo distinto, algo que le molestaba y la ponía de mal humor, tanto que coincidiendo con la cita de su hermano, ella había salido de casa furiosa casi enseguida de él y… de pronto se preocupó, rogando que lo que estuviese pensando se tratara de una casualidad. ¿Y si Lynn había salido a espiarlos? No podía ser. No quería creer que Lynn fuese a hacer algo así. Se detuvo brevemente indecisa. ¿Debería mejor ir al arcade a comprobarlo?

—Oye, disculpa. ¡Hey!

Dio un ligero sobresaltó al darse cuenta que alguien le hablaba. Venía del coche más cercano a ella a pocos metros. Un hombre con pantalones vaqueros y tenis estaba aparentemente saliendo o entrando al vehículo, aunque todo lo que podía ver era la mitad de su cuerpo asomando por la parte de atrás. Ahora le parecía que tenía dificultades para sacar algo de su camioneta. Con su brazo afuera, tras llamarla tamborileaba sobre la ventanilla de la puerta abierta buscando atraer su atención con el ruido. No podía verle el rostro. Sea lo que estuviere haciendo con medio cuerpo dentro del vehículo, parecía estar teniendo problemas con ello.

—Disculpa, amiga —volvió a hablarle desde el interior—. ¿Vas al bazar? Es que tengo problemas para sacar algo de aquí. Creo que se atascó en el asiento trasero.

—Yo… sí, pero… ¿qué es? —inevitablemente sintió curiosidad.

—Una caja. Es para el local de ropa de la segunda planta del frente a las escaleras principales. Voy tarde y no puedo sacar esta cosa. Creo que se pegó contra el otro asiento.

Inclinado todavía, se le notaba y escuchaba forcejeando con algo en el interior. Leni se había acercado un poco más. Se dio una idea sobre a dónde iba aquél hombre, quizá se trataba de la tienda a dos locales a donde ella se dirigía. Era cierto, iba tarde también para ir a buscar a la encargada.

—Yo también voy para allá —tentó su bolso para asegurarse que todavía lo llevaba consigo. Pobre sujeto, parecía tener serias dificultades para sacar lo que probablemente era una caja muy grande con mercancía—. ¿Quieres que nos vayamos juntos?

—Por supuesto, guapa —sonó animado—. Pero primero necesito sacar algo. ¿No me hechas una mano?

Notó que el vehículo no tenía placas. Leni recordó lo mucho que una vez Lori se estresó cuando a Vanzilla se le cayeron durante el camino rumbo a la escuela una vez que pasaron sobre un bache, mencionando algo que podrían infraccionarla si no las reponía a tiempo antes que papá se enterara. ¿Debería advertirle al sujeto que parecía haber perdido sus placas para que tuviese cuidado? Se acercó más. El hombre pareció gruñir.

—¿Puedes del otro lado empujar la caja? La puerta está abierta.

A la chica le era difícil notar bien algo allá adentro con sólo asomarse. Todas las ventanas estaban polarizadas, por lo que el interior de la camioneta daba la impresión de estar oculto por una oscura neblina. Del otro lado apenas podía ver el otro extremo de la caja taparlo todo sobre el asiento. Vaya que parecía grande.

—¿Qué tengo que hacer?

—Sólo abre y empuja la caja, yo la jalaré de mi lado para sacarla. Empuja lo más fuerte que puedas.

Parecía sencillo. Sin duda Lynn no tendría problemas de tener que hacer eso. Se echó para atrás del hombro su bolso, abrió la puerta e inmediatamente empujó apoyando todo su peso de golpe.

La caja salió volando del otro lado, ella también lo hizo hacia lo largo del asiento trasero quedando acostada sobre el mismo boca abajo, debido a toda la fuerza innecesaria que aplicó. La caja resultó ser en realidad una tapa de cartón muy grande apenas sobrepuesta, lo que había creado la ilusión de tratarse de una caja enorme. Confundida alzó la vista, siguió sin poder ver el rostro del sujeto, llevaba una boina de pasamontañas que le cubría toda la cara salvo los ojos y un orificio en la boca. Antes de poder procesar que algo estaba mal aquí, el tipo le golpeó en la cabeza con el mango de lo que parecía ser un bastón de metal.

Le costó más trabajo del habitual pensar correctamente. Se sintió mareada, la cabeza le dolía, no supo cómo reaccionar. Quizá debía decirle o preguntarle algo, pero no se le ocurría qué. Perdió la coordinación de sus brazos, de sus piernas, de todo su cuerpo, se sintió como una muñeca y así fue como el sujeto sin miramientos la trató. El entró enseguida al vehículo también con ella. Entre jaloneos volteó su cuerpo boca arriba girándola también. Lo sintió encima de ella, era un sujeto robusto, muy pesado, quizá más alto que ella. Tenía mal aliento, lo supo porque ahora lo tenía demasiado cerca de su rostro.

—Que buena estas, niña.

Se sobresaltó cuando sintió como con fuerza le estaba tocando los pechos. Finalmente reaccionó. ¿Por qué la estaba tocando así si no lo conocía? Trató con torpeza de llevar sus manos a los hombros del tipo para empujarlo, pero era muy difícil. De verdad era muy pesado y seguía aturdida por el golpe el cuál le escocía bastante. Lo que siguió a continuación fue asqueroso, intentó besarla. ¿Quién era ese tipo? Estaba segura que no lo conocía, por lo que no debería de estar haciéndole eso. Ella si algún día quería besar a alguien, lo haría con quien quisiese, no quería besar a ese tipo con mal aliento del que no sabía ni su nombre ni cómo era detrás del pasamontañas, pero lo estaba haciendo. Si hubiese comido algo antes de salir, probablemente hubiera vomitado al sentir esa asquerosa lengua reptando dentro de su boca como si se tratara de un nauseabundo gusano. Leni movió su rostro de un lado a otro, pero el hombre forcejeaba con ella sin rendirse. Dejó de besarla, bajó el rostro y con fuerza le mordió uno de los pechos, por lo que Leni casi se ahogó con el grito que el monstruo contuvo con su mano. Siguió forcejeando con ella, y cuando la apartó la mano de la cara, Leni sollozó

—Me… me duele… No te… no te conozco… ¡No! ¿Quién eres? ¡Déjame…! ¡Ugh…!

Le propinó un golpe en el vientre que le sacó el aire y con el mismo sus intenciones de seguir gritando. El sujeto se levantó un momento y Leni intentó hacerlo también, pero el siguiente puñetazo que le asestó fue a la altura de su hombro izquierdo. El dolor fue agudo, un poco más y hubiese creído que le rompió un hueso. Era demasiado fuerte, ni Lynn podía tener esa fuerza. Intentó gritar de nuevo, pero el sujeto le colocó de nuevo una mano sobre su boca mientras con la otra bruscamente le estrujó y pellizcó de nuevo los pechos con mayor intensidad. Con sus manos Leni intentó apartarlo, pero con cada intento el tipo se volvía más violento al lastimarla, por lo que fue perdiendo fuerzas y claridad de las cosas entre el dolor y el miedo. El rostro cubierto del criminal se le acercó de nuevo al suyo. Leni sólo pensó que ninguno de los monstruos de esas películas que tanto le gustaban a Lincoln y a algunas de sus hermanas, daba tanto miedo como ese hombre… no… como ese monstruo le provocaba.

—¡Deja de luchar perra y mejor disfrútalo!

¿De qué estaba hablando? ¡La estaba lastimando! Eso no era agradable. Ni siquiera sus hermanos cuando se peleaban en serio la lastimaban tanto como él lo estaba haciendo. No comprendía por qué le estaba haciendo eso. ¿Qué se suponía que le había hecho para que la maltratara de esa forma? Intentó defenderse y le propinó un golpe en el rostro sin contenerse nada, el tipo se quejó. Leni se dio la vuelta aprovechando el aturdimiento que le provocó e intentó arrastrarse fuera del vehículo a la vez que iba a gritar por ayuda, de pronto lo sintió sobre su espalda enterrando sus dedos en su costado como si quisiera perforárselo. Gritó más fuerte, pero con la mano libre él le volvió a cubrir la boca.

—¡Se dónde vives, tarada! ¡Vuelve a pegarme y lo que te haré a ti se lo haré también a tu p**a madre y a toda tu familia! ¿Eso quieres idiota? ¡Entonces quédate quieta o te cortaré el cuello antes que se los haga también a ellos!

El miedo terminó por vencer y paralizar a Leni. El tipo la soltó del costado y la boca, pero ella no gritó. Estaba en shock mezcla del intenso dolor en su cabeza, uno de sus pechos, su costado, el hombro, pero principalmente afectada por las palabras del tipo. Sintió sus manos de nuevo, esta vez sobre sus muslos mientras le alzaba el vestido. Un espasmo de pánico recorrió su espalda y por instinto intentó alejarse. ¿Por qué la estaba tocando así? No era su novio, ella no tenía novio y de tenerlo, no la dejaría que le hiciera eso sin conocerlo, sin amarlo como Lori amaba a Bobby. Al moverse el sujeto la golpeó con su codo, o quizá fue con su bastón en la espalda y ella cayó boca abajo del asiento nuevamente. Sintió vergüenza por que viera su ropa interior, esto no era como las travesuras inocentes de Lincoln, o esas desagradables bromas que en la escuela los chicos hacían cuando los encontraba asomándose abajo cuando bajaba de las escaleras. Su ropa interior dejó de ser un problema, el tipo de un tirón se la arrancó rozándole de modo doloroso su intimidad. Leni intentó desapartarse, pero el sujeto apretó con fuerza sus costados. El dolor era punzante.

—¡Que te quedes quieta!

Terminó por alzarle el vestido casi hasta el cuello. El bolso se le resbaló cayendo frente a ella abriéndose, pudo ver el vestido de Lynn. Sintió un ardor en los pechos por el modo en que le arrancó el sostén. Estaba sobre su espalda haciendo algo, de pronto sintió todo su peso encima de ella, así como algo en esa parte donde le habían advertido sus padres desde muy pequeña que no podía permitir que ningún desconocido la tocara.

—N, no —gimió aterrada—. No puedes… no te conozco… no quiero… ¡Ah…!

Él volvió a taparle la boca en el momento en que sintió que algo estaba pegándole ahí, como si quisiera… entrar. No comprendía qué sucedía. Eso era para hacer pipí, sólo servía para eso, también para sangrar cada mes, o eso pensaba antes de niña cuando eso último le ocurrió y su madre tuvo una extraña charla con ella. ¿Por qué le estaba haciendo eso? ¿Qué era lo que estaba entrando en su cuerpo? Le dolía mucho, el dolor de los golpes que le propinó, ni siquiera el de la cabeza, ninguno de esos eran nada a lo que estaba sintiendo en ese momento. No era un simple golpe, eran varios, cado uno seguido del otro. Era un objeto caliente, mediano, ancho y dolía el modo en que la golpeaba dolorosamente dentro de ella. ¿Es que pensaba partirla en dos? Dolía bastante. Sintió un tirón, algo se había desgarrado dentro de ella a causa de esa cosa y de no ser porque le seguía cubriendo la boca, su grito se hubiese escuchado quizá hasta su casa, tal vez así entonces su familia hubiese sabido lo que le ocurría y habrían ido en su ayuda. No se dio cuenta en qué momento comenzó a llorar. En ocasiones los dedos del sujeto con olor metálico también tapaban aunque quizá sin querer su nariz además de su boca. Estaba segura que si no moría por aquella tortura, lo haría asfixiada. Intentó liberarse, pero la otra mano del tipo se movió por debajo de ella y tocó sus pechos enterrando con dureza sus dedos en los mismos.

—¿Te gusta tanto como a mí, zorra? —Gemía casi en su oído mientras la intensidad de sus embestidas aumentaban a cada momento—. Puedes sentirlo... oh… ¿Te gusta así?

Finalmente soltó su rostro para sujetar sus glúteos con fuerza, comenzando a golpearlos de un modo que por mal que se hubiese portado cuando más joven, ni su madre o su padre lo habían hecho nunca. Leni sencillamente lloraba, ya no tenía fuerzas para gritar, o quizá tenía miedo que algo peor sucediera tras intentarlo. A cada instante le dolía más su intimidad que sin piedad era invadida continuamente por ese monstruo.

El vestido de Lynn estaba frente a ella. No quería sentir miedo, pero lo sentía. "Hacer bebés" era como prefería referirse a "eso" de lo que tanto le avergonzaba hablar. Comprendía que eso era lo que estaba haciéndole el tipo y ni siquiera lo amaba, tampoco lo conocía, no le había dado su permiso, no era nadie y la estaba tomando como si no le importara su opinión, como si ella no fuera siquiera una persona. Lynn y Lincoln hicieron bebés, o eso había creído Lucy. Ella no lo creía, pero aun así pensó que ellos se veían hermosos juntos. Lincoln no pareció obligar a Lynn a nada, esa noche se veía entre sueños feliz casi desnuda en brazos de su hermano. Por el modo en que Lincoln la abrazaba como si desease jamás desapartarse de ella y protegerla, parecía amarla quizá hasta más de lo que Lynn lo amaba a él.

El dolor era continuo, por lo que se obligó a concentrarse en esa noche. Que bellos se veían. Que linda se veía Lynn con el vestido. Que tierno había sido verlos llegar juntos de la mano tras la cita. Necesitaba concentrarse en ellos, sólo así podía pretender que no estaba ocurriéndole nada. La noche cuando los descubrió por primera vez surtía en ella un especial efecto. Éste era el recuerdo y pensamiento feliz más próximo en el que podía concentrarse y aferrarse con todo su corazón mientras eso ocurría.

El tipo se acostó sobre su espalda alzándola para sujetar con rudeza sus pechos como si pretendiera exprimirlos, al mismo tiempo que se detenía y gemía ruidosamente apretando sus dientes. Leni distraída en mejores recuerdos, trató de seguir ignorándolo, como ese momento en que sentía algo dentro de ella expandirse un poco más quemándola. Sintió un calor húmedo en su interior. De pronto el sujeto la soltó como una muñeca de trapo hacia el asiento de nuevo.

Leni lo escuchó salir del vehículo, pero no le hizo caso, estaba inerte. Temía que algo peor fuera a sucederle de un momento a otro, pero no podía imaginar qué. Quizá la matara, sentía que eso ya no tenía importancia de todas maneras, tal vez no habría diferencia a como se sentía. De pronto miró sus piernas frente a ella fuera de la camioneta y sintió que la tomaba por los hombros y la arrastraba hacia afuera dejándola caer sin miramientos sobre el suelo quedando boca arriba. El cielo estaba despejado, irónicamente seguía pareciendo ese tipo de días que auguraban un bello día.

Leni alzó el rostro y miró su bolso detrás de ella bajo el asiento donde estuvo. Desorientada y adolorida, se incorporó y estiró su brazo hacia él sin fijarse de donde se sujetaba. El tipo se regresó y le arrebató el bolso, al hacerlo el vestido de Lynn salió pues resultó ser lo que estaba agarrando del interior. La observó unos instantes con duda antes de decidir que ya había terminado con todo. Cuando Leni alzó un poco más la mirada hacia el la camioneta, vio sus lentes de sol sobre el asiento momentos antes que el degenerado cerrara la puerta, diera la vuelta a su vehículo, entrara en él y encendiera el motor. No hubo palabras de despedida, una disculpa, nada, sencillamente se fue.

Cuando lo miró salir del estacionamiento, Leni consiguió entender que todo había acabado. Con dificultad se puso de pie y se bajó el vestido con una mano para cubrir su desnudez. En otras circunstancias le avergonzaría no llevar ropa interior debajo, pero ahora la vergüenza era más profunda por lo que le sucedió. ¿Qué había hecho? ¿Fue un castigo por algo malo que hizo y no recodaba? ¿Tal vez algún error que no enmendó? No comprendía por qué le había pasado eso a ella. No recordaba haber lastimado o haberle hecho nada a nadie. Dejó de llorar. Estaba viva. Contra todo pronóstico que imaginó cuando se rindió, estaba viva.

Se sentía terrible. Trastabilló hasta un coche en el que casi se tropieza. Vio su reflejo en la ventanilla. Se veía asustada, pero ilesa. Al menos no parecía haber nada malo en sus brazos y piernas, tampoco en su rostro, aunque tal vez le estaba saliendo un chicón detrás de la cabeza. Sintió angustia, pues era en casi todo su torso donde sufrió realmente las agresiones, siendo la principal en la… no quería pensar en eso. Se llevó una mano a su entrepierna. Le dolía mucho. Sentía ardor, una irritación muy desagradable. Algo escurrió por su muslo y asqueada caminó hasta la banqueta donde no pudo contenerlo más y vomitó haciendo una bola el vestido de su hermanita para apartarlo y no ensuciarlo. Con un sucio papel que encontró tirado cerca de un bote de basura intentó limpiarse en cuclillas lo que el monstruo le dejó adentro. En los residuos había sangre y… algo más.

¿Qué pensarían sus padres si se enteraran de lo que le ocurrió? Le habían dicho que se cuidara de chicos que quisieran aprovecharse de ella, también Lori y Luna lo hicieron, quizá con más insistencia que ellos, hasta Luan un par de veces. ¿Acaso eso calificaba como haber hecho algo malo aunque no quería hacerlo? ¿Se sentirían todos avergonzados y decepcionados de ella? Pero si no fue su culpa… ¿o sí? Pudo morderle la mano, tal vez si en lugar de golpearlo en la cara lo hubiera hecho en su entrepierna nada de esto hubiese ocurrido, pero en el momento en que todo sucedió había sentido tanto miedo que no se le ocurrió hacer nada dominada por el pánico. Fue tan tonta que… era tonta. ¡Era tonta y por eso le había ocurrido todo eso! Si hubiese sido tan lista como sus hermanas, quizá… pero él le había dicho que la conocía y lastimaría a sus padres. Al menos no amenazó a sus hermanas y a Lincoln, a no ser que… no sabía que tuviera más familia y sólo estaba alardeando para que cooperara. Quería llorar de nuevo por lo estúpida que fue. Fue su culpa. Todo fue su culpa. Se convenció de ello.

¿Qué debía hacer? Tenía miedo, pero no quería decirle nada de esto a nadie. No sabría con qué cara ver a sus padres o a sus hermanas si se llegaban a enterar. ¿Lincoln sentiría asco de ella? A pesar de eso presentía que tal vez él… él era el único que nunca la había llamado tonta nunca, el que siempre junto con Lori le explicaba las cosas, pero con mayor paciencia, con mayor cariño, el único chico que de verdad la quería, que se avergonzaba cuando la veía en poca ropa, pero que nunca buscaría aprovecharse de ella verdaderamente, un chico que jamás la lastimaría. Se había peleado con sus hermanas alguna vez, algunas jugando, pero ni en serio ni jugando Lincoln jamás le había puesto un dedo encima. Necesita ayuda… necesitaba a Lincoln. Él sabría qué hacer. Confiaba más en su hermanito que en sus padres, Lori, Luna o incluso que en Lisa sin importarle que ella fuese la más lista de toda la familia. Pero primero necesitaba regresar a casa.

Como si se tratara de un reflejo intentó buscar en su bolso algo de dinero para un taxi, o al menos el autobús. Pero todo lo que sujetaba era el vestido rojo que le había hecho a Lynn. No tenía ni un centavo. Lori y Bobby habían ido al parque de diversiones, el lugar a diferencia de la casa no estaba tan retirado de donde se encontraba. Sintió miedo de tener que ver a Lori en esas condiciones. Esperaba que no descubriera lo que le ocurrió. No estaba lista para hablar de ello. Tal vez se molestara por interrumpir su cita, pero necesitaba regresar a casa, no sólo para hablar con Lincoln, sino también para bañarse, todavía podía sentir la peste de ese monstruo encima de ella… dentro de ella. Se tentó temerosa la entrepierna sintiendo molestia ahí con cada paso que daba.


Fue la media hora más larga de toda su vida. Cuando llegó, lo primero que hizo fue buscar los baños públicos para volver a vomitar, también intentar limpiarse de nuevo con medio rollo de papel higiénico barato la sucia sustancia pegajosa que seguía resbalando de su interior combinada con sangre. Al salir del baño se sentó a un lado de un bote de basura en el suelo. Le dolió al momento de apoyarse, pero se sentía tan cansada que sólo quería un respiro. El vientre le dolía bastante. No había mucha gente, en realidad la zona donde estaba se encontraba casi vacía, por lo que sintió cierto temor que algo como lo de hace unos momentos se repitiera. El vestido seguía en sus manos. Como si fuese de un amuleto de la buena suerte, lo presionó contra su vientre esperando que el dolor pasara pronto. Además debía aparentar normalidad frente a su hermana antes de pedirle que la llevara de regreso a casa. Eso le parecía lo más difícil.

—Ronnie Anne, de verdad lamento mucho lo que mi hermana te hizo.

Alzó la mirada encontrándose con sorpresa a Lincoln. Sintió miedo. No quería que la viera así, era demasiado pronto, además estaba acompañado de su amiga Ronnie Anne. Estaban a cierta distancia retirados de ella, pero podía distinguirlos, aunque no entendía mucho de lo que hablaban. Habían bajado la voz y ninguno de los dos se daba cuenta que ella estaba ahí.

—No tienes por qué disculparte por ella, bobo. Tú no hiciste nada para que te pegara —sólo entonces con las palabras de la pequeña, se dio cuenta que su hermano tenía la cara sucia y estaba despeinado—. Siento que te lo diga, pero Lynn no me simpatiza.

—Puedo entenderlo. Descuida.

—Entiendo que tenga celos de hermana, pero esto es pasarse.

—¡Lo sé! ¡Ni siquiera salimos juntos como para que se comporte de esa manera!

—¿Eso sería tan malo? ¿Qué saliéramos los dos juntos? Me refiero más allá de lo que a tu hermana pueda parecerle.

De pronto Leni se emocionó interesada por lo que sucedía. Esa niña parecía estar declarándosele a Lincoln. Por un instante olvidó su situación y sonrió derramando una lágrima. Pensó que después de todo podía seguir habiendo todavía algo lindo en el mundo.

—Ronnie… yo… cielos. No pensé que… no sé qué pensar.

—Tú, ¿nunca pensaste en lo mismo sobre nosotros alguna vez?

—Ronnie, tú también me gustas mucho —la niña tomó la iniciativa y parecía a punto de besarlo, hasta que Lincoln dio un paso hacia atrás—. Pero también me gusta alguien más.

—¿De quién se trata?

Leni de pronto la vio detrás de ellos a pocos metros. Era Lynn, tan sorprendida como ella de lo que Lincoln estaba diciendo.

—No importa. El punto es que no sería justo para ti que tú y yo… ya sabes, mientras también me gusta otra persona. No es correcto. Además, ya sabes. Vas a irte. Esto funcionará para Lori y Bobby pues volverán a verse, nosotros sólo podríamos hacerlo por el video chat y no soy de los que creen que es lo mismo.

—Esa chica, ¿te gusta más que yo?

Lincoln guardó silencio un momento. Aunque no respondiera, Leni supo lo que pensaba. Volvió a mirar a Lynn quien parecía paralizada por lo que estaba sucediendo.

—¿Podemos seguir siendo amigos?

Ronnie Anne pareció entender la respuesta. Abrazó a Lincoln mostrando cierta melancolía.

—Esa chica es afortunada. Espero sepa cuidarte bien. Nos olemos luego, Lincoln.

Apenas ella se marchó por otra dirección, Lynn finalmente se acercó a su hermano para encararlo.

—¿Es cierto lo que le dijiste, Lincoln? ¿Te gusta alguien más que ella? ¿Acaso esa chica… soy yo?

Lincoln frunció el ceño e intentó andar por donde su amiga se había marchado, pero Lynn le sujetó de la muñeca con rudeza para detenerlo.

—¡Suéltame ya, quieres!

—¡No hasta que me contestes si soy yo la chica que te gusta más que Ronnie Anne!

—Eso ya no importa Lynn. Ronnie Anne era la única que me importaba en este día, pero tuviste que venir y fastidiarlo todo. ¿Es que no te bastó que tú y yo nos peleáramos delante de Lori, Bobby y ella?

Leni podía sentirlo. Algo desagradable estaba invadiéndola de poco a poco nuevamente: coraje.

—¡Lo siento! Me enojé porque pensé que ya no me querías. Que la querías más a ella y a mí nada.

—Eres mi familia, Lynn. Ni siquiera por esto podría dejar de quererte como a las otras.

—¡No me refiero al cariño de hermanos! Lincoln, ¿qué es lo que sientes exactamente por mí?

El chico tiró de su cabello con frustración.

—¡No importa, no importa! ¡Somos hermanos! ¡Tú misma no dejabas antes de señalármelo! Al menos créeme cuando te digo que definitivamente sé que no quieres escuchar lo que estoy sintiendo por ti en este preciso momento.

—¡Sí! Puedo ver que estás furioso conmigo, pero fuera de eso, ¿por qué rechazaste a esa chica si antes te gustaba tanto? ¿Cambio algo? ¿Fui yo? ¿Te gusto más que ella de otra forma?

—¡Eso qué te importa!

Ella se acercó y lo tomó por los hombros escupiéndole la respuesta a la cara.

—¡Me importa porque me gustas mucho! ¡Por eso ya no quise salir con Francisco ni con nadie! ¡Porque tú me gustas, Lincoln! Dime, ¿a quién te referías con Ronnie Anne hace unos momentos? Si te gustaba alguien más, ¿por qué saliste con ella para empezar?

—¡Por qué es mi amiga a pesar de todo, tonta! ¡No tenías por qué atacarla de esa manera! ¡Lo único que hiciste fue arruinar mi día con ella! ¡Arruinar que tú la conocieras verdaderamente! ¡Todo por tus estúpidos celos! Sí, saliste con Francisco, pero aunque fui un patético que terminó llorando en el rincón de su cuarto porque se sentía mal, nunca me pasó por la cabeza hacer las tonterías que hiciste arruinando tu salida, ¡Aun cuando quizá yo si tenía motivos al preocuparme que la chica que me gusta estaba teniendo una cita de verdad con otro!

Nunca antes Leni se sintió tan decepcionada de Lynn como en ese momento, pero parecía que de todo lo que su hermano le había soltado, su hermanita parecía haber escuchado sólo una cosa.

—Soy yo… de verdad soy yo.

—Sí —se cubrió con pesadez la cara con las manos—. Eres tú, Lynn.

—¡De verdad soy yo! —¿Lynn estaba alegre después de todo lo que hizo y le gritaron?—. Ya gané, ¡Yo gané! ¡Me escogiste a mí!

Lincoln la fulminó con la mirada del mismo modo que Leni debía estar haciéndolo.

—¿De verdad estás diciendo que ganaste? ¿De esto realmente se trataba, Lynn? ¿Qué podías competir con Ronnie Anne por mí? ¿De verdad te gusto? ¿No es sólo que te imaginaras que ella estaba jugando a las competencias a ver quién apartaba a la otra primero?

—¡No! —Ahora si parecía asustada— ¡Te juro que no es eso! Es sólo que… te tengo. De verdad no pensaba que tú y yo tal vez podríamos… ya sabes. Yo pues… gané.

Lincoln enrojecía. Lynn intentó tocarle un hombro cuando de pronto él estalló.

—¡Sí, está bien! ¡Ganaste!¡Ganaste que casi nos expulsaran del parque! ¡Ganaste poder darme una paliza sólo porque quería proteger a la niña a la que atacaste sin alguna razón lógica! ¡Ganaste el haber arruinado mi día con mis mejores amigos! ¡Ganaste que Ronnie y Bobby te consideren una chiflada! ¡Ganaste serios problemas con Lori! ¡Ganaste que por este día esté tan enfadado contigo que me está costando trabajo comprender por qué te escogí a ti! —tomó aire antes de continuar— y finalmente… ¡Ganaste que te declarara mis sentimientos hacia ti de la peor forma posible! ¿Contenta? ¡Muchas felicidades! ¡Rechacé a una buena chica por ti! ¡Rechacé a mi mejor amiga por mi propia hermana! ¡Esa es la verdad! ¡Me gustas mucho Lynn! ¡Ahora por lo que más quieras, déjame sólo de una buena vez!

El chico se dio la vuelta mientras Lynn parecía a punto de llorar.

—¡Lincoln! ¡Aguarda!

Entonces Lynn hizo algo que enfureció bastante a Leni, mientras Ronnie Anne y Clyde quienes acababan de aparecer se vieron dominados por la confusión, la sorpresa y la repulsión, habiendo adicionalmente ira en la mirada de la niña.

Apenas el peliblanco se dio la vuelta, la deportista forcejó con él para obligarlo a besarla. Era evidente por la forma en que su hermano se movía y manoteaba que no quería hacerlo, pero su hermana por la fuerza lo estaba obligando a hacer algo que no quería, algo a lo que Lincoln no le había dado permiso de hacer. Lynn estaba tomándolo contra su voluntad, sólo porque era mayor que él, porque era más fuerte que él, porque quería y porque podía hacerlo… justo cómo aquél maldito monstruo había tomado a Leni en el estacionamiento del bazar. Con ese pensamiento, las manos de la rubia se tensaron y estrujaron con mayor fuerza aquél vestido que con tanto cariño le había hecho a Lynn, el mismo que Lincoln había escogido para su hermana tras haberse resignado a perderla.

Leni estaba a punto de levantarse para intervenir, cuando la misma Lynn soltó finalmente a Lincoln de pronto exclamando un quejido de dolor. Lincoln escupió a un lado mientras la deportista sorprendida y asustada se sujetaba su boca.

—¡Me mofdiste! ¡Lincod me mofdiste la legua!

De pronto Leni se sintió todavía peor. ¿Por qué ella no había hecho eso con esa bestia cuando la besó? Incluso en su caso había tenido la oportunidad de arrancarle la lengua sin contemplaciones. ¡La había sentido dentro de su boca y no había hecho nada más que asustarse y forcejear! Le dio una arcada al recordar la desagradable sensación de una forma muy vívida. Su hermano había sabido que hacer antes que ella. Como siempre resultó ser más listo. Realmente ella era una… tonta.

—Sí, ya te confesé que eres tú la chica que de verdad me gusta —le soltó el chico con rabia—. ¡Pero es que no te puedes dar cuenta que este no es el momento para hacer esto! ¡Hablaba en serio cuando dije que quiero que me dejes solo, Lynn! De una vez te lo advierto, no quiero verte por el resto del día, así que esta vez ni intentes que en la noche durmamos juntos de nuevo.

Esta declaración sobresaltó a los amigos de su hermano. Finalmente Lincoln y Lynn se dieron cuenta que no estaban solos. Clyde había corrido hacia otro bote de basura cercano para vomitar, mientras que Ronnie Anne dio un paso hacia atrás tras hacer una expresión de decepción y asco, apenas el hombre del plan intentó acercársele, ella se echó a correr por donde había llegado. El peliblanco asustado se desentendió de la deportista y fue a tratar de alcanzar a su amiga.

Tras sacarlo todo, un tanto mareado, Clyde se dio cuenta que se había quedado solo con Lynn, por lo que permaneció unos momentos con ella sin decir nada fingiendo ver en los alrededores. Mostrándose avergonzada, Lynn hizo un movimiento con su mano alentándole a reclamarle.

—Sódo dilo… dilo y ya.

—Lo arruinaste, Lynn.

A Lynn no pareció ocurrírsele nada para defenderse. Parecía seguir doliéndole la lengua por la mordida que Lincoln le había propinado.

—Lo sientdo, Clyde.

El chico parecía muy cansado, ya se le veía un tanto mareado desde antes de la discusión, por lo que sin decir palabra decidió retirarse caminando justo en dirección a Leni. Cuando se dio cuenta que ella estaba ahí se sorprendió, Lynn entonces la vio por primera vez también con sobresalto. Leni pensó que debía de verse muy mal por la expresión que hacía Clyde al verla, pero estaba más concentrada en Lynn.

—Ah… Leni, ¿estás bien?

Cansada, se puso de pie con dificultad, sintiéndose todavía incómoda al caminar. Le sonrió al chico agradecida por su preocupación sin saber qué decir. Su prioridad era ajustar cuentas con el monstruo… ¡no! con su hermana.

La cabeza le dolía, pero no podía dejarlo pasar. No había hecho nada cuando él la obligó a… cuando Lynn obligó Lincoln a besarla. La habían golpeado con un bastón y a puño limpio… y las marcas de Lincoln. ¿Realmente Lynn se atrevió a golpearlo con todo y lo que ella misma había provocado? Se sentía verdaderamente furiosa.

Cuando se detuvo frente a Lynn, ella retrocedió un paso asustada. Eso era extraño, normalmente su hermana no temía de nada ni de nadie. Leni no recordaba antes haberse sentido tan frustrada y furiosa como ahora.

—Le… Leni… yo… ¡Ah!

No lo pensó, sencillamente lo dejó salir. Casi podía imaginar el rostro cubierto con el pasamontañas en la cara de su hermana cuando sin contenerse le asestó un puñetazo. Él la había lastimado. Ella había lastimado a Lincoln. Que intentara defenderse, le daba lo mismo pues no creía que nada que le hiciera podría ser peor a lo que ya le habían hecho. Pero Lynn no se defendió. Había caído al suelo y continuaba mirándola más asustada que sorprendida tocándose la cara sin poder creer lo que le había hecho. Leni casi sintió pena por ella.

—¿Por qué?

"Porque me hicieron... Porque arruinaste lo que pudo darse entre nuestro hermanito y su amiga, además por un momento creí que eras ese monstruo". ¿Cómo decirle esto? Tomó consciencia entonces de lo que acababa de hacer y se sintió mal. Se suponía que ella era la hermana mayor y Lynn su hermana, su hermanita competitiva e impulsiva que sólo deseaba ser aceptada por su hermano menor como pareja. Su voz casi se entrecortó al responderle con frialdad.

—Lo desilusionaste de nuevo. Volviste a hacer llorar y a lastimar a Lincoln otra vez. Una hermana no hace eso, tampoco una novia debería.

Se dio la vuelta y se marchó a casa, ya sin intención de buscar a Lori.

Necesitaba estar sola, necesitaba calmarse y dejarlo pasar. Necesitaba de Lincoln. Su hermanito todavía estaba herido, no tanto como ella, pero había sido víctima de Lynn. Sin embargo él era fuerte, ella no. Necesitaba buscar que él la cuidara, que la protegiera, que la amara. Necesitaba sentirse amada como una persona. A pesar de su edad, Lincoln siempre actuaba con todas, incluso con ella, más como el hermano "mayor". Y un hermano mayor cuida de las menores, lo de menos era que le sobrepasaran en años.


Leni tardó bastante en llegar a casa. Cuando lo hizo era un poco tarde, pero al menos se había acostumbrado a la incomodidad que sentía, por lo que pudo darse prisa cada vez más al caminar a pesar de las circunstancias. Lo primero que hizo al entrar tras comprobar por el rabillo del ojo que sus padres parecían estar reprendiendo a Lynn y a Lincoln en la sala, fue subir sin prestar atención a nadie directo hacia su habitación. Lori no estaba adentro. Lanzó el vestido de Lynn sin miramientos a la ropa sucia como si hubiese perdido de pronto cualquier valor, luego de un tirón se quitó el vestido, siendo la única prenda que llevaba encima además de sus sandalias; enseguida buscó una toalla para cubrirse con ella y al final se dirigió al baño con la intención de darse una larga y necesaria ducha a toda prisa, agradeciendo que ese era uno de esos extraños momentos donde el baño estaba disponible.

El agua corrió por todo su cuerpo y ella examinó con mayor detenimiento los moretones que el monstruo le había dejado, pero a su parecer, peor que las marcas de sus dientes alrededor de uno de sus pechos, era su vagina. Le escocía, pero al menos ya no estaba sangrando. No era el día que le tocaba sangrar, comprendía el motivo por el que lo hacía. Realmente le había hecho mucho daño. Hacer bebés era mucho más repugnante de lo que había imaginado. ¿Así es como era siempre? Dudaba que su padre hubiese lastimado así a su madre cuando los concibieron a todos, o que Lincoln llegara a comportarse así con una chica. Su hermano era alguien muy distinto. Era cariñoso, tierno, cuidadoso. ¿No tenía esa pomada tan especial para cuando se lastimaba jugando con Lynn? Estaba segura que podría ayudarle. Agradeció no estar casada con el monstruo, eso la salvaba de tener un bebé pese a lo que le hizo.

Durante una hora escuchó a sus hermanas golpeando la puerta exigiéndole que se diese prisa, pero por primera vez deliberadamente quiso ser egoísta conscientemente e ignorarlas. Ella tenía más derecho que las demás a tomarse su tiempo, lo que le tomó mucho para sentir que finalmente y con mucho cuidado, había logrado quizá limpiar todo rastro de sangre y… esa cosa desagradable de su interior.

Cuando abrió la puerta tras asegurarse que la toalla ocultaba bien todos los moretones de su cuerpo para que nadie los viera, salió encontrándose con Lori quien parecía apenada de pronto.

—¡Leni! ¿A qué hora regresaste?

—Tengo poco.

—Me hubiera gustado ir a buscarte al bazar, pero no te imaginas las cosas que sucedieron en el parque de atracciones. Lynn y Lincoln están castigados, principalmente por culpa de Lynn. Ven, vamos a que te cuente.

La chica asintió y la siguió, apenas prestando atención a lo que le contaba. Sólo esperando a que se marchara para que la dejara cambiarse de ropa.

—¿Te encuentras bien, Leni? Literalmente pareces ausente.

—Yo… estoy bien.

—¿Qué ocurrió en el bazar? ¿Hablaste con la encargada?

De verdad quería que la dejara en paz. ¿Tenía que marcharse mejor ella de la habitación?

—No voy a regresar al bazar con ella. Puedes estar tranquila.

—¡Esa es una excelente noticia! De verdad esa mujer literalmente te estaba explotando. ¿Quieres que le avise a Bobby para que te ponga en contacto con su prima?

—Luego. Tal vez deba primero ver qué diseños pueda mostrarle. No tengo humor para hacer eso por ahora.

Como siquiera eso ahora le importara. Necesitaba estar sola. Se puso de pie y se dirigió hacia la puerta. No soportaba la suciedad de su cuerpo. Le urgía quitársela

—Leni, ¿a dónde vas?

—Yo… ¡Ah! Es verdad, necesito una ducha.

—¿No acabas de salir de bañarte?

Se vio en el espejo. Era verdad, ya se había bañado, aun así deseaba repetirlo, aunque no quería levantar sospechas y preocupar a nadie con su ya de por sí llamativo comportamiento.

—Sí, creo que lo olvidé —entonces haría algo igual de urgente—. Iré a ver cómo están Lynn y Lincoln.

—Hermana, primero cámbiate. ¿Segura que estás bien?

Aunque no muy segura, consideró contárselo todo. Abrió la boca, pero todo lo que pensaba decir quedó bloqueado en su mente. No podía decírselo a nadie, al menos no a Lori por ahora.

—Estaré bien. Tal vez deba de cambiarme ya.

Finalmente Lori salió de la habitación para darle su espacio, Leni se sintió agradecida porque finalmente la dejara en paz. La cabeza le dolía, recién recordaba que había recibido un golpe también ahí, su olvido se debió por lo mucho que se concentraba en todo lo demás que le hicieron. Ya no quería pensar en nada, pero tampoco quería llamar la atención de Lori como parecía hacerlo. Necesitaba descansar y estar con Lincoln. Tan pronto se puso una cómoda ropa interior y después su camisón, Lori se empeñó en acompañarla. Resignada decidió que era momento de dormir.

—¿No crees que es muy temprano para dormir, Leni? —le preguntó cuando la vio alistarse para hacerlo.

—Estoy muy cansada.

—Bueno, no te sorprenda si el sueño se te corta mucho antes de la hora de levantarnos. Ni siquiera tenemos escuela.

Cierto, algo de lo que se sentía agradecida de haber entrado en vacaciones. No se imaginaba enfrentando a sus compañeros con semejante secreto, ya era muy difícil hacerlo en su propia casa.


Un saludo de nuevo a Jairo De la Croix, el primero de algunos que se acercaron en acertar la teoría de lo que le ocurrió a Leni.

Se qué hay quienes han escrito cosas mucho más fuertes, pero no puedo evitar sentir que pisé fuego, algo que no me había pasado antes que recuerde.

Supongo que tienen ahora muchas preguntas, de las cuales imagino una de tantas (que quizá no sea la más importante, creo) y que contestaré de una vez. ¿Quién era el tipo del pasamontañas? No lo sé. De verdad, no lo sé. Jamás lo veremos de regreso, nunca será atrapado, o sabremos cómo era. Sencillamente fue alguien que como muchas veces sucede en la vida real, lastimó a alguien y se fue sin castigo saliéndose con la suya.

Saludos.