Capítulo 46: 9 de Julio, 1995.

Debemos cuidar de nuestra familia esté donde esté.

Elizabeth Gilbert

Playlist YIRUMA - "WAIT THERE"

Draco sabe que si fuera de otra manera él estaría horrorizado. Él sabe que estaría disgustado consigo mismo. Pero con esas emociones mantenidas a raya por la maldición Imperius, él lo encuentra extrañamente reconfortante. Poético, incluso.

Por primera vez, todas las teorías de justicia social son puestas en extrema claridad. En realidad todos los humanos son lo mismo. Quita las capas superficiales del estilo de vida y la religión y el color de piel y todos ellos son sólo vísceras rojas y huesos. Sacos de carne con el accidental milagro de la autoconciencia.

Él está cubierto hasta medio brazo de vísceras, su pecho y estómago salpicados de sangre. Su madre está colgando contra la pared, inmóvil y silenciosa y abierta, su vientre cómo enormes fauces abiertas y rojas. Draco se sienta en el piso en una enorme mancha de su sangre.

Él apenas ha logrado que su hermana deje de llorar.

"Ahí," susurra Draco. "así está mejor."

Ella gorjea y se agita en sus brazos.

Draco limpia una mancha de sangre y placenta de su rostro. Ella es hermosa, la cosa más increíblemente hermosa que Draco ha visto jamás, incluso cubierta en sangre y recién arrancada del vientre de su madre.

"Tienes la nariz de un Black," le dice Draco. Él sabe que ella no puede entenderlo, sabe que hablarle no tiene sentido. Él habla de todas formas. "fina, con un ligera curva hacia arriba. Te parecerás mucho a tu madre."

Ella gorjea de nuevo y sacude sus piernas. Draco la tranquiliza y besa su frente, saboreando la salada sensación de sangre cálida.

"La tradición de la familia de mi madre es nombrar a los niños como estrellas, constelaciones, y otros objetos astronómicos," le informa Draco. "Yo fui nombrado como la constelación Draco, el dragón, que está a cerca de la estrella del norte. En mitología, el dragón es famoso por ser asesinado en una miríada de formas espectaculares, principalmente. También había un tirano llamado Draco. Siempre me pregunté por qué ellos eligieron para mí un nombre con semejantes implicaciones desafortunadas. Supongo que hay algo a ser dicho sobre la fuerza y ferocidad de un dragón, aunque nunca he sido particularmente fuerte y feroz…"

Ella hace una clase de chillido y a los oídos de Draco es muy parecido a una risa. Draco sonríe y le ofrece su dedo, que ella agarra ansiosamente. Su corazón se disuelve en su pecho. Él sabe que es un gesto de puro instinto, pero no lo hace menos maravilloso sentir su pequeña mano alrededor de su dedo índice.

"Hay una constelación que siempre me ha gustado llamada Lyra," le dice Draco. "Magos de la Antigua Grecia la nombraron como la lira del gran bardo Orfeo. Era un hermoso instrumento dorado que Orfeo usaba para encantar a grandes bestias y monstruos – incluyendo piedras. ¿Puedes imaginarlo? Un músico tan habilidoso con un instrumento tan magistral que él podía encantar a las piedras."

Ella lleva el dedo de Draco a su boca y empieza a morderlo. Draco no la detiene.

"La estrella más brillante en la constelación de Lyra es Vega, que es una de las estrellas más estudiadas en el cielo," él le dice. "es muy brillante, ¿Sabes? Solía ser la estrella del norte y lo será otra vez algún día.

"Pero pienso que lo mejor sobre la constelación Lyra es que está flanqueada al norte por la constelación Draco."

Ella gorjea alrededor de su dedo.

""De alguna forma se envuelve a su alrededor...como protegiéndola."

Draco traga. Sus ojos arden y su garganta está un poco apretada.

"¿Te gusta ese nombre? ¿Lyra? ¿Lyra Malfoy?"

Ella no responde, por supuesto. Ella sigue mordiendo su dedo, observando con esos enormes ojos que son de ese particular matiz azul que sólo un bebé tiene.

Con sus otros dedos él acaricia su mejilla.

"Espero que esto no te asuste, Lyra," dice Draco, "pero estoy sorprendido y aterrado por la profundidad de cuán desesperada y absolutamente te amo."

Ella lo observa. No parece asustada.

"Te amo tanto, muchísimo" él continúa, su garganta progresivamente volviéndose más apretada. "Quiero protegerte y educarte y amarte hasta que ambos seamos viejos y canosos. ¿Eso estaría bien? Espero que sí. No creo que jamás serás capaz de mantenerme lejos."

"Sé por qué el Señor Oscuro te ha dado a mí. Sé que él quiere usarte como otro método para controlarme. Lo supe desde el comienzo. Funcionó, Lyra. El pensamiento de protegerte me controla por completo más de lo que cualquier Imperius jamás podría."

"Haría cualquier cosa por ti," continúa Draco, sorprendido consigo mismo por cuán rápidas y entrecortadas las palabras están saliendo. "Mataría por ti. Moriría por ti. No hay magia lo suficientemente poderosa para cambiar eso, Lyra."

Lyra bosteza y cierra sus ojos. Draco baja su voz a un susurro antes de continuar:

"Ahora duerme," murmura él, "Estaré contigo."

Draco tararea una antigua canción de cuna francesa en voz baja y mece a Lyra en sus brazos hasta que su respiración se tranquiliza y ella se acomoda para dormir. Las piernas de Draco hormiguean incómodamente por la forma en que él se sienta sobre ellas, pero no se atreve a moverse. Él quiere quedarse así para siempre, con su hermanita acurrucada y durmiendo en sus brazos, con su diminuto corazón latiendo contra su pecho y su mano agarrando su dedo.

"Oh, qué precioso."

Draco levanta la cabeza. El Señor Oscuro está de pie en el umbral, manos entrelazadas, observando con adoración. Él está hablando tranquilamente, como si supiera que ella está durmiendo. Algo en la nuca de Draco pica. Resistencia. Pasa a través de las barreras de la maldición Imperius como un tamiz. Draco no lo deja ver.

El Señor Oscuro avanza, sus pasos húmedos en la sangre que cubre el piso, y se acuclilla a su lado.

"¿Ella tiene nombre?" él pregunta.

"Lyra," responde Draco.

"Lyra," Lord Voldemort repite, su voz casi afectuosa. "un hermoso nombre. Tradicional, poco convencional."

El Señor Oscuro pasa un único dedo por el cabello de Lyra y algo muy profundo dentro de Draco se contrae. Él sabe exactamente lo que esto es. Es una muestra de dominancia, un recordatorio de las dinámicas de poder. Él lo hace porque puede, porque Draco no tiene opción, porque el Señor Oscuro está en control. Los ojos de Draco se mueven de la mano en el cabello de su hermana a su rostro. Ese profundo instinto enfurece no en contra sino junto a la maldición en formas extrañas e inescrutables que Draco no puede identificar. El Señor Oscuro lo mira de vuelta, ojos rojos tranquilos y seguros.

"Ya es más de medianoche," dice él. "Lyra no es la única que debería estar durmiendo."

Draco se traga su incomodidad y voltea a ver hacia la cama. No es lugar para un bebé. Y el cadáver de su madre sin duda empezará a oler mal pronto.

"He ordenado una habitación nueva para ti, con una cuna incluida," dice El Señor Oscuro.

Draco no dice nada por un momento antes de responder, "Gracias."

"Pasaste la prueba," él le dice, señalando con una mano pálida hacia el cuerpo ensangrentado y eviscerado de su madre todavía colgando de la pared. "Yo siempre mantengo mis promesas, pequeña ave. En la mañana, te espero a mi lado. Tú serás, estoy seguro, una espectacular mano derecha."

Con algo de dificultad, Draco se levanta. La sangre que había empapado sus pantalones se desliza de sus pantorrillas a sus pies.

"¿Quién se encargará—?" Draco comienza a decir.

"Pequeña ave, ¿No reconoces tu propia casa?"

Le toma a Draco un momento para poner las piezas juntas. "Estamos – ¿Ésta es la Mansión Malfoy?"

"La misma," responde él, poniéndose de pie y cerniéndose sobre Draco.

"En el sistema bastante extenso de calabozos bajo los cimientos. Supongo que es entendible que tú nunca bajarás aquí."

En efecto, Draco nunca ha bajado. Él había sido informado de su existencia, los elfos domésticos le habían relatado historias de cómo los calabozos eran usados antes cuando la Baronía Malfoy era más que un título sino que una verdadera autoridad en Wiltshire mágico, pero él nunca había bajado para explorar. Su mera existencia siempre había asustado a Draco más de lo que él jamás había admitido.

"Tus elfos domésticos serán capaces de cuidarla," dice él, con una sonrisa extraña y críptica. "Ve arriba y pon a la pequeña Lyra en la cama. Toma un baño. Come. En la mañana, baja al salón. Hay mucho que planear."


Capítulo 47: 10 de Julio, 1995.

Nunca, nunca, nunca, creas que ninguna guerra será sencilla y fácil, o que alguien

qué se embarca en un viaje extraño puede prever las tormentas y huracanes que se encontrará en el camino.

Winston Churchill

Playlist BONNIE MCKEE - "SLEEPWALKER"

Cuando Draco sale de su ducha privada con una túnica verde larga atada alrededor de su cintura, lo primero que él ve es a su padre de pie sobre la cuna de Lyra.

Su espalda esta hacia Draco y sus hombros están temblando ligeramente. Draco vacila un momento, entonces se aclara la garganta.

Su padre se gira. Sus ojos están inyectados en sangre y su cabello desaiñado. Su apariencia completamente arruinada, y Draco no siente nada.

"Tengo entendido que Su Señoría removió el encantamiento de memoria," Draco dice.

Su padre no responde. Él observa a Draco mientras él va hacia el espejo y empieza vigorosamente a secar su cabello con la toalla sobre su brazo.

"Realmente yo no tuve la oportunidad para tener tu opinión," Draco continúa, "pero ya la he nombrado Lyra."

Sin embargo, su padre no dice nada. Draco puede verlo reflejado en el espejo, observando a Draco mientras empieza a peinar hacia atrás su aun húmedo cabello. la expresión en el rostro de su padre es inescrutable, y su lenguaje corporal es un desorden de signos contradictorios. Angustia en su rostro, rabia en sus puños, tristeza en sus hombros.

"También podrías solo decir lo que está en tu mente, Padre," Draco dice. "No se será más fácil si lo mantienes en secreto."

Un momento de silencio se extiende entre ellos. Él vacila, visiblemente, y cuando Draco baja el cepillo, el cruza el espacio entre ellos y lo abraza.

Afirmar que Draco está sorprendido sería un tremendo eufemismo; él está impactado. De todas las posibles reacciones para las que Draco se había preparado, esta no era una de ellas.

"Draco," él dice en su cabello, sus brazos firmes a su alrededor, y Merlín, se siente absolutamente alien – han sido muchos, demasiados, años, toda una vida. "Draco, hijo mío, qué he hecho – a que te he llevado—?"

Draco no dice nada. Su padre huele como fuerte Desayuno Inglés y cigarros, como cuero añejo y colonia cara.

"Yo te aleje," él dice, voz rota, "y ahora—"

"Habría pensado que esto era lo que querías," Draco dice, liberándose de los brazos de su padre para mirarlo severamente.

Su rostro es serio. "No," él dice, "nunca."

"Te pasaste mi vida entera decepcionado de que yo no era tu perfecto soldadito purista," Draco contraataca, frunciendo el ceño. "Nunca viví a tus estándares de lo que el futuro Lord Malfoy debería ser. Yo nunca fui—"

"Draco," él interrumpe, agarrándolo por los hombros. Hay una urgencia en sus ojos, propósito, pero también una cierta tragedia. "tu eras difícil. Imposible, algunas veces. No es fácil ser padre de un niño que es más inteligente que tu. Pero yo nunca quise que cambiarás. Y mucho menos – mucho menos tener el cambio forzado en ti."

Draco no siente nada a esa remarca. Puede tener una considerable importancia emocional para él, pero no con la maldición. Con la maldición, no significa nada. Draco no siente nada y no reacciona.

"Pero es mejor de esta forma," Draco dice. "Estoy seguro de que estas feliz de tenerme en el lado ganador de esta guerra. ¿No es verdad?"

Las manos de su padre se retiran y él observa a Draco de forma evaluadora. Es una prueba y claramente su padre esta consciente de ello. Lucius Malfoy no es un genio, pero tampoco es estúpido.

"Por supuesto que lo estoy," él dice, mintiendo tan convincentemente que Draco casi lo cree.

"Y estoy seguro de que apruebas que el fin justifica los lamentables medios."

Su rostro está perfectamente sereno. Draco sabe que no hay absoluta forma de que su padre es sin resentimiento hacia el Señor Oscuro por ordenar el asesinato de su esposa. La pregunta es como mucho existe y que, si nada, el planea en hacer sobre ello. La nueva directiva principal de Draco es ver el ascenso al poder del Señor Oscuro, y el no dejará a nadie, incluyendo su padre, obstaculizar.

"Los sacrificios siempre son necesarios en la guerra," su padre dice. Su voz es muy cuidadosa. El siempre ha sido excelente en decir a personas lo que ellos precisamente quieren escuchar.

Draco agarra su túnica de donde cuelga sobre una silla. "Deberias ir al salón," él le dice. "Su Señoría ha llamado una reunión del consejo interno a las ocho."

Él se pone tras el biombo y se cambia. No escucha el sonido de pasos que tal vez señalen la salida de su padre.

"Creo que sería apropiado si su segundo nombre fuera Narcisa."

Las manos de Draco no titubean. Su comentario no evoca ninguna reacción particular, ninguna en absoluto.

"Sí," Draco responde. "Creo que es adecuado."

Otro momento de silencio. Draco ata su túnica. Su padre se va a la habitación sin otra palabra, y la puerta se cierra tras él.

Minutos después, Draco está vestido y bajando las escaleras. Lyra está durmiendo profundamente en su cuna, y Draco ha dejado ordenes con los elfos domésticos de alimentarla cuando ella despierte. É llega al final de las escaleras justo cuando el Señor Oscuro emerge por una esquina, y pálido, túnicas ondeando alrededor de sus pies.

"Mi Señor," Draco saluda, haciendo una reverencia.

"Buenos días, pequeña ave," el Señor Oscuro dice. Su tono es extrañamente afectuoso. "¿Como esta el bebe?"

"Durmiendo profundamente, Mi Señor. Los elfos domésticos creen que está sana, pero me gustaria un medimago al mismo, solo por otro rutina de revisión."

"Estoy seguro que algo puede ser hecho." Ellos se detiene fuera de la puerta al salón, y el Señor Oscuro lo mira apreciativamente. "Ese es un buen color en ti, pequeña ave."

Draco se observa. Él eligió una túnica gris a medida con un pañuelo blanco.

"Deberias llevarla más seguido."

LLEVALA MÁS SEGUIDO. La orden llega como una sorpresa para Draco, y él se pregunta porqué el color que trae puesto es digno de un comando directo. Antes de que él pueda preguntar, su atención es atraída por el Profesor Snape, que se mueve por el pasillo acompañado de un elfo doméstico, Dolly.

"Mi Señor," él le dice al Señor Oscuro, aunque sus ojos permanecen firmemente en Draco.

"Severus," el Señor Oscuro responde. Su sonrisa es extraña y maliciosa. "Entra. Estaremos con ustedes pronto."

El Profesor Snape vacila. Sus ojos siguen en Draco, como si quisiera decirle algo, pero lo que sea que es, parece ser relegado. Él inclina su cabeza y entra al salón. Draco lo observa pasar.

"¿Te molesta," Draco dice una vez la puerta del salón se cierra tras él, "que el Profesor Snape es un agente de Dumbledore?"

"Curiosamente, no," el Señor Oscuro responde. "No necesito su lealtad. Él provee invaluable información independientemente de su lealtad. Incluso cuando él miente, hay algo a ser obtenido. Mientras yo controle lo que él sabe, sus beneficios exceden sus riesgos."

"¿Lo has sabido todo el tiempo?" Draco pregunta, observándolo de reojo.

"Lo sabía antes de que él lo hiciera."

De alguna forma, Draco está sorprendido y no sorprendido al mismo tiempo.

"¿Él sabe que tu sabes?"

"Oh, por supuesto," él contesta fácilmente. "Es un juego que jugamos."

Draco hace un ruido de reconocimiento. Juntos entran la salón.

Una mesa larga está preparada, aunque se encuentra algo desocupada. Solamente los miembros del círculo interno están atendiendo – Draco, Profesor Snape, el padre de Draco, Bartemius, Avery, Nott, Macnair – y aunque la luz del amanecer es filtrando a través de las ventanas, de alguna forma insuficiente, dejando la sala con una impresión lúgubre y oscura. Es una sensación que sólo es fortificada, Draco está seguro, por la abrumadora presencia del Señor Oscuro.

"Tenemos muchas metas con lo que deben ser priorizadas y ejecutadas," Lord Voldemort empieza sin preámbulo, sentándose en una silla al final de la mesa. Draco se sienta su derecha, enfrente de Snape, a su izquierda. Snape intercepta su mirada, y Draco le sonríe burlón.

"Mi larga ausencia nos obliga a empezar desde cero," el Señor Oscuro continúa, "pero no es una dificultad insuperable. Casi lo hice una vez, y no permitiré más contratiempos. Tal y como están las cosas, nuestras prioridades principales deberían ser infiltrarse al Ministerio de Magia, infiltrarse en Hogwarts, deshacernos de Albus Dumbledore, y liberar a mis seguidores de Azkaban."

"Con todo espeto, Mi Señor," Draco interrumpe, "pero creo que nuestra primera prioridad debería ser reunir todos tus Horcruxes y ponerlos en un nuevo escondite."

Y silencio inestable cae sobre la mesa. Le toma a Draco un momento para realizar la causa.

"Lo siento," él dice tardíamente, "¿Se suponía que ellos eran un secreto?"

Él voltea a ver al Señor Oscuro, quien levanta una ceja a Draco y parece, más que nada, entretenido.

"Porque descubrí que ellos existían cuando yo tenía doce," Draco sigue diciendo, "y destruí uno yo mismo. Puedes estar seguro de que le dije a Albus Dumbledore, y tengo la certeza de que él no ha estado sin hacer nada desde entonces. No estaría sorprendido si él ya logró localizar algunos. Necesitamos recuperarlos y asegurar los que permanecen."

"Mi Señor—" Nott de repente dice, "—que exactamente es un—?"

El Señor Oscuro lo silencia con una gesto serio de su mano cadavérica.

"Lidera un equipo," el del dice a Draco. "Necesitarás uno. Les dire donde ir y qué esperar. Confío en que tienes algo en mente para esconderlos?"

"Estoy herido de que necesites preguntar, Mi Señor."

Él sonríe viciosamente. "EXcelente," el dice. "Llleva a Bartemius, Avery, y Greyback. Presumo que será suficiente?"

DRaco ha llegado a confiar la creatividad de Bartemius y genio de estas pultimas semanas , si nada mas. Y Avery (El mayor, al menos), es un experto duelista . Greyback está fuera de su mente, pero al menos el esta fuera de su mente en predecibles y controlables formas.

"Mucho," él decide.

"Bien. Vamos a discutir un itinerario."

Draco asiente y mira a Snape, que está sentado rígidamente en su silla de respaldo alto y observando a Draco, con ojos oscuros e inescrutables. DRaco no se siente nada.


Capítulo 48: 21 de Julio, 1995.

El amor es todo lo bueno que parece ser. Por eso la gente es tan cínica sobre él. Realmente vale la pena luchar por él y ser valiente, arriesgándolo todo.

Erica Jong

Playlist JOHN NEWMAN - "OUT OF MY HEAD"

"Todavía no puedo creer que estemos recibiendo órdenes de un cachorro," dice Greyback por cuarta vez esa noche.

"Cállate, Greyback," dice Draco, arrastrándose sobre la enorme roca.

"Desgarraré tu maldito cuello, cachorro."

"Controla tu jodida lengua, perro," interrumpe Avery. "A menos que tú desees pedir disculpas al Señor Oscuro."

Draco se endereza contra el viento aullante del mar. La boca de la cueva se cierne sobre ellos, oscura y terrible, y las capuchas de sus capas revolotean y sisean en protesta. Draco lanza un lumos no verbal y agarra su mano, ahora brillando con resplandeciente luz dorada. Parece que apenas ilumina medio metro en la opresiva oscuridad de la cueva.

Avery se mueve a su lado. "¿Es aquí?". Con su capucha hacia arriba, Draco sólo puede distinguir las características de su rostro –una barba desaliñada que es un poco más gris que negra, patas de gallo, una nariz romana, ojos agudos.

"No veo cómo no puede ser," responde Draco. "No hay duda de que es una cueva gigante sobre un roca en medio del mar."

"Estamos siendo observados," dice Bartemius de pronto.

"Lo sé," responde Draco. "Los vi desde la costa."

Bartemius se gira y lo fulmina con la mirada. "¿Y no pensaste en mencionarlo?"

"¿Estamos siendo observados?" repite Avery.

Las aletas de la nariz de Greyback se expanden e inhalan profundamente. Un momento después, enseña sus dientes y gruñe por lo bajo.

"Mantengan sus malditas voces bajas," dice Draco mordazmente. "Todavía podemos tener la ventaja si ellos piensan que no sospechamos nada."

"¿Quién es?" pregunta Avery.

"Probablemente los de la Orden. Estoy seguro que está modificada por ahora."

"¿Cuáles son tus ordenes, Malfoy?" pregunta Greyback en voz baja y gruñendo.

"Mis órdenes son estar quietos y seguir mi ejemplo, maldición," responde Draco. Agita su mano, despejando el lumos, y se mueve más allá sobre la piedra irregular, a través de la tormenta y de la espuma del mar, hacia la boca de la cueva. Los otros se mueven al mismo tiempo tras él.

Él sabe que ellos están posicionados tras una gran roca al lado de la entrada de la cueva, probablemente pensando que ellos los pueden emboscar. Sabe que hay cuatro de ellos, y que no han estado aquí por mucho tiempo. Draco ve la telaraña de posibilidades esparciéndose como un mapa en su cabeza, y cuando decide el mejor curso de acción, Draco se detiene más o menos a la distancia que ellos necesitarían para atacar y grita…

"¡Felicidades! Eso estuvo muy cerca de ser un plan bien ejecutado."

Entonces, Draco arroja un maleficio de explosión a la roca.

El sonido es inmenso. Piezas de piedra salen volando en todas las direcciones, y Bartemius es rápido al lanzar un escudo que bloquea a varias antes de que ellas tengan la oportunidad de caer sobre cualquiera de su grupo.

Hay una fuerza mágica que viene rugiendo desde el polvo y la batalla comienza.

Es una ráfaga de gritos, energía y sonido. Hay cuatro de la Orden, aunque en la oscuridad Draco no puede estar seguro de quiénes. Hechizos pasan volando, y Draco arde con el calor de la pelea, lanzando maldiciones, escudos y contra hechizos.

Uno de ellos esquiva hábilmente el maleficio de cuchilladas de Draco y dispara un incarcerous, que va volando hacia Draco como una red plateada, pero Draco tiene su mano sobre su botón de pánico y lo usa para escapar a toda velocidad, lo que lo lleva a la boca de la cueva. Draco escucha pasos tras de sí y sale corriendo para abajo, y abajo y abajo, en lo que parece ser un lago bajo tierra.

"Petrificus totales…"

"¡Aspernari!" El hechizo rebota en una gran capa de magia. Ellos terminan al borde del enorme lago subterráneo. Draco se detiene a la orilla del agua y se gira rápidamente. "¡Espero que no estuvieras esperando sorprenderme!"

Su agresor se detiene, atrapado bajo una gran sombra, su cara oculta.

"Harry."

El silencio transcurre, profundo y horrible. Harry camina hacia adelante. Parece más alto, más oscuro y más peligroso.

Draco silba.

"Lo salvaje luce bien en ti."

"No puedo decir que Mortífago luzca bien en ti," responde Harry. Su mano está toqueteando su varita.

"Bueno, no soy un gran admirador de las tontas máscaras plateadas o el tatuaje, pero uno se las arregla como puede."

Harry se ríe una vez, luego hace una mueca, como si reír – o más bien, el recordatorio de que Draco puede hacerlo reír – fuera doloroso. Harry agarra su varita un poco más fuerte.

"Preguntaría qué te trae aquí," dice Draco, "pero hago un punto de no hacer preguntas de las que ya sé la respuesta. Apresurados por conseguir los Horcruxes, ¿no? Esta pequeña trampa de ustedes obviamente fue de último minuto."

"Estábamos un poco sin preparar," admite Harry, moviéndose a pasos lentos e inseguros. "Sería mucho más fácil si tú ayudaras."

"Indudablemente. Además de ese único desastre relativamente enorme, yo tiendo a ser siempre la persona más inteligente en cada habitación."

"Entonces, ayúdanos," responde Harry.

Draco levanta una ceja. "¿Sabes cómo funciona la maldición Imperius, verdad? ¿Estabas poniendo realmente atención en Defensa Contra las Artes Oscuras?"

"Lo estaba," responde Harry. "Y te vi romperla."

"Odio ser el portador de malas noticias…"

"Sé que puedes hacerlo de nuevo."

Draco endurece su cara. "Eso no va a pasar."

Incluso en la oscuridad, los ojos muy verdes de Harry parecen quemar. Repentinamente, Draco está lleno de recuerdos de esos ojos verdes sonriéndole, mirándolo mientras Draco estudiaba, devorándolo en el Baile de Yule. Algo pica en el cuello de Draco.

Harry baja su varita y abre sus brazos. "Entonces mátame."

Draco podría. Probablemente debería. Harry es su enemigo. Mantiene su varita a un lado, dedos extendidos.

"Mátame," dice Harry otra vez, con más volumen.

"No seas tan dramático," dice Draco esquivo, y debería matarlo, un rápido Avada Kedavra, simplemente estaría hecho. Las punzadas en el cuello de Draco se vuelven más fuerte. Se siente muy parecido al dolor que Draco sintió la primera vez que fue puesto bajo el Imperius, al frente de la clase.

"Tú no puedes," dice Harry. "No puedes. Una parte de ti aún sigue resistiendo. ¡Draco, eres más fuerte que esta maldición! ¡Siempre lo has sido!"

"Esas son tonterías sentimentales." Pero Draco sigue sin matarlo, y el dolor todavía está ahí.

"Tenía visiones de ti" dice Harry, y su voz está repentinamente llena de emoción. "Cada noche. Vi todo lo que esos – esos monstruos tuvieron que hacer para doblegarte. Toda esa basura por la que te hicieron pasar para derribar las paredes. Eso habría matado a cualquiera, y ellos tuvieron que hacerlo sólo para controlarte. Así de fuerte eres, así de fuerte puedes ser de nuevo."

La voz de Harry está desesperada ahora. Él está cerca. ¿Cuándo se había acercado tanto? Draco flexiona sus dedos y retrocede hasta que el agua llega al talón de sus botas.

"Draco…"

Asesinarlo. Draco debería asesinarlo. Draco debería matarlo.

Pero no hay nada. Hay algo. Es pequeño y frágil, pero es algo y está volviéndose fuerte cuanto más mira a Harry y…

Hay un piquete en su cuello y un dolor familiar repentino inunda el cuerpo de Draco. Draco aprieta sus dientes y hace un sonido estrangulado, doblándose hacia adelante. Ese insoportable fuego líquido quema en su camino por su piel y Draco está deshecho. Con una mano agarra el collar alrededor de su cuello.

"¡Draco…!"

Hay un repentino golpe desde la boca de la cueva. Polvo y piedras caen y es lo suficientemente ruidoso para distraer a Draco del dolor y a Harry de Draco, suficientemente ruidoso para permitirle a la maldición reafirmarse. Avery y Greyback llegan corriendo como una fuerza de la naturaleza. Draco gira sobre un pie y lanza de una patada una roca en el agua.

"¡Greyback!" grita Draco, y extiende un brazo. Greyback empuja más allá de Potter justo cuando la superficie negra del lago tiembla y ondula y las sombras oscuras empiezan a moverse.

Harry se aleja tambaleando del borde del agua mientras los Inferi llegan arrastrándose desde las profundidades.

Grewyback agarra a Draco por la cintura y, con un enorme salto, llega a casi un metro de alto en el aire y tres veces más allá, aterrizando en la pequeña isla en medio del agua.

"Hazlo rápido, cachorro," gruñe Greyback, y Draco recupera rápidamente el equilibrio. Sigue mareado con el dolor de la imprevista descarga de veneno, pero lo ignora y se sumerge por el cuenco de agua.

"¿Están muertos?" pregunta.

"Uno de ellos casi," responde Greyback brevemente. "Y creo que Avery se está encargando del mocoso..."

Draco se pone rígido y voltea a ver sobre su hombro. Harry y Avery están peleando en el otro lado del lago mientras los Inferi salen de las profundidades del agua y Draco tiene que regresar… él tiene que regresar Harry está en peligro, él necesita

"Nnngghhha–!" Draco apoya ambas manos al borde del gran cuenco lleno de poción que cubre al Horcrux, Dios, el dolor es insoportable, él levanta una mano hacia el collar alrededor de su cuello y detenlo detenlo

"Apúrate de una maldita vez," gruñe Greyback y con una concentrada fuerza de voluntad que sólo puede ser descrita como hercúlea, Dracro ignora el dolor. Él levanta su manga y pone su dedo en su Marca Oscura.

"Magia de tu creador," dice Draco con dientes apretados, la Marca Oscura empieza a brillar, "voluntad de tu maestro, sométete y fractúrate y desintégrate."

Hay un crujido de magia. Draco introduce su mano en la poción y saca el tesoro de su interior.

"Sácame de aquí," dice Draco, y Greyback lo agarra de la cintura otra vez.


Capitulo 49: 2 de Agosto, 1995.

Puedes estar celoso de alguien que tiene algo que piensas tú deberías tener.

Margaret Atwood

Playlist HALEY REINHART - "SPIDERWEB"

Hay un hormigueo.

Primero aparecio despues de que Draco, Greyback, Bartemius y Avery todos habían Aparecido fuera de la isla y de vuelta a salvo.

Es un pequeño cosquilleo, empezando en su nuca y hacia la base de su cráneo. Es profundo, más profundo que la piel y músculo, como si estuviera alojado directamente en sus huesos.

Se vuelve fuerte cuando Draco piensa en Harry. Está empezando a afectar la habilidad de Draco para concentrarse.

"Avery dice que casi has terminado."

Draco inhala bruscamente y se voltea, pero solo ve oscuridad. Le toma un momento recordar que lleva puestos googles tintados y pesados para protegerse contra las cegadoras chispas de magia. El las levanta hacia su frente.

El laboratorio de su padre es un desastre, incluso para sus usuales estándares. El pizarrón esta lleno de ecuaciones complicadas que se vuelven progresivamente más pequeñas mientras se acaba el espacio, y veinte libros de referencia dejados abiertos, regados por cada superficie disponible, salvo la gran mesa en el centro – en la mesa, Draco ha dibujado un complicado sigilo con la energía de la magia en su estado puro.

"Sí, Mi Señor, casi."

"Vi la nota," el Señor Oscuro dice, moviéndose a través del laboratorio como la tinta se mueve por el agua. "R.A.B. – debería haber sabido que el joven Black me traicionaría."

"Grimmauld Place se ha convertido en las cuarteles generales del enemigo," Draco dice, sacudiendo el polvo de tiza de sus dedos, "pero tenemos la ventaja de que ellos no saben que se encuentra ahí."

"Organizaremos su extracción a su debido tiempo, al igual que con la diadema," el doice. "Dime sobre este nuevo escondite para la copa."

"EL término 'escondite' es nombre algo inapropiado, Mi Señor, como relamente no estará escondido en ningun lugar en particular," dice Draco. "Estara en todos lados y en ninguno, cualquier punto en el tiempo y espacio sin embargo constantemennte fuera de alcance."

El Señor Oscuro se detiene por el pizarron. Sus ojos rojos se mueven por la formula.

"Especial despalzamiento," el dice luego de un momento.

"Una grieta magica en reliada," confirma Draco. "Se abrira y cerrara a tu firma magica solamente. Se Mantendra fuera de sincronia con el resto del universo, fuera de espacio y tiempo. Completamente fuera de alcance. Tendras que completar la ceremonia, por supuesto, para que se adapte a tu magia."

El aleja la mirada del pizarrón y se posa en Draco.

"Tú, pequeña ave," el dice suavemente, "fuiste un excelente inversion."

Draco abre su boca para respondr, comprende que no sabe qué decir, y la cierra otra vez.

"Sabes que te hace diferente de la gentuza comun?"

Determinando que es una pregunta retorica, DRaco no responde.

"No tu intelecto, aunque es superior – no hay nada que conozcas que no pueda ser aprendido por alguien. Lo que te hace diferente es la singular caracteristica que no puede ser aprendida por nadie, pequeña ave – la chispa de creatividad."

El se acerca, sus tunica susurrando alrededor de sus pies. El se cierne sobre Draco, demasiado cerca, y Draco puede oler la Magia Oscura saliendo de él.

Una de sus manos se extiende y toca el cabello de Draco. Draco permanece quieto.

"Si yo le hubiera pedido a otro seguidor esconder mi Horcriuc, ellos habrian hecho exageraciones – maldiciones elaboradas, stios esxoticos, proteciones, trampas – excepto tu. Te dije a ti a esconder el horcux y pensaste en ponerlo fuera enteramente fuera de la realidad, como si tu mente no esta aprisionada por las leyes que gobiernan el universo y nunca lo ha estado. Esa es al verdadera escencia de un genio.

La mano en el caabello de Draco se curva ligeramente. El Señor Oscuro esta muy, muy cerca ahora, y Draco esta inmovil. El sabe que esta pasando. No sabe como reaccionar.

"Avery me dice que hubo un poco de una pelea fuera de la cueva."

Draco traga, aunque no hay punto porque su boca esta seca. "Sí, Mi Señor. Algunos miembros de la orden del Fenix estaban haciendo su propio esfuerzo para obtenerlo."

"El dice que Harry Potter estaba ahi."

El hormigueo esta de regreso, fuerte, tan ferte que se siente como un incendio.

"Sí, Mi Señor."

Ojos rojos se entrecierran una fraccion. Labios blancos se levantan amenazadoramente de dientes brillantes. La mano en el cabaello de Draco aprieta y Draco hace un pequeño sonido de protesta, y entontces—

—de golpe, Draco puede sentirlo, sentirlo a él, sentir al Señor Oscuro en su mente, empujando a través de sus memorias.

Legeremancia, Draco comprende tardíamente – el sabe que el Seor Oscuro es un magnífico legeremens, pero el nunca demostro su talento en Draco, nunca habia habido una razon.

"¿Porque no atacaste?"

Su voz es suave y peligrosa. La memoria de draco a laorilla del lago, de los ojos muy verdes de Harry, del diminuto algo que reemplazó la nada, estan al frente de su mente, y el Señor Oscuro clava sus garras en elllo.

"Mi Señor…" Es una sensacion increiblemente dolorosa.

"¿Que es eso?" el ruge. "¿Que es esa sensacion que sentiste? Respondeme."

"Yo—" La mano tirando de su cabello, la dolorosa presencia en su mente, la opresiva escencia de Magia Oscura, todo esta quemando a traves de el. "No lo se, yo—"

Y entonces su presencia esta rasgando a traves del resto de recuerdos de Harry, Harrry en la tienda de tunicas, Harry fuera del corredor del tercer piso, el valentin de Harry, Harry y la mariposa, Harry y el espectacular primer beso, Harry y el Baile de Yule, Harry besandolo profundamente y exhaustivamente hasta que los dedos de los pies de Draco estaban curvados, hasta que la mente de Draco estaba blanca con placer, Harry y sus ojos, su cabello, su aroma—

Una oscuridad cae sobre los ojos de Lord Voldemort.

"No quiero que te sientas así nunca mas," el ruge.

"Mi Señor—"

"Odias a Harry Potter!"

ODIAS A HARRY POTTER.

Y el lo hace. Es un odio incomodo y anormal, pero es odio. La respiracion de Draco vacila, y la mano en su cabello lo jala mas cerca hasta que tropieza y esta presionado en el cuerpo alto y sólido del Señor OScuro.

"La idea de el te repugna," el dice, "te disgusta. Es el odio mas intenso que jamas has sentido. ¿Me entiendes?"

La respiración de Draco sale en jadeos. "sí."

"Dilo, pequeña ave."

"Odio a Harry Potter," dice Draco. Las palabras se sienten torpes en su lengua pero la verdad de ellas esta ahi, pesada y horrible.

"Cuando salvemos los otros Horcruxes," el señor Oscuro gruñe, "Nos desharemos de Harry Potter."

Draco odia a Harry Potter y la idea de su muerte trae satisfacción a Draco.

¿No? debe ser. Lo hace. Sí, lo hace, seguramente lo hace.

El Señor Oscuro deja ir su agarre en Draco y Draco cae hacia atras en la mesa, extremidades temblando.

Y cuando el sale del laboratorio, dejando slo a Draco, el picor sigue ahi.


Capítulo 50: 20 de Agosto, 1995.

El corazón de un padre es la obra maestra de la naturaleza.

Antoine François Prévost

Playlist BIRDY (BON IVER COVER) - "SKINNY LOVE"

Uno de los efectos secundarios más sorprendentes de la maldición Imperius es la manera en que le da a Draco una resistencia a los Dementores. Quizás es porque cualquier parte verdadera de él está enterrada tan profundo que no puede ser afectada, o tal vez son las similitudes entre la Magia Oscura de la maldición y los dementores.

De cualquier forma, él está de pie en una torre sobre una roca en medio del mar, observando a una armada de ellos reunidos en el cielo, y él no siente nada.

"La clave es el silencio absoluto," dice Draco en voz alta, gritando contra el viento aullante. "No desperdicien tiempo dándole el Beso a aquellos que levanten una alarma, solo mátenlos. Queremos que esto sea rápido, eficiente e indetectable"

Hace una pausa, esperando por algún signo de comprensión. No obtiene ninguno. Ellos solo flotan, sombras rugiendo y retorciéndose, aparentemente no afectados por los turbulentos vientos fríos del mar.

"Empiecen desde el abajo y ábranse camino hacia arriba," continúa. "Cuando el lugar este despejado, los seguiremos y empezaremos la fuga."

Draco se detiene de nuevo, pero cuando ellos no se mueven, dice…

"¡Vayan!"

Ellos se mueven como ondulaciones hacia la torre amenazante y oscura, que es Azkaban. Draco levanta su brazo para escudar sus ojos del viento y así poder verlos pasar a través de las estrechas ventanas de barrotes como si ellos estuvieran hechos de tinta.

"Es un buen plan."

Draco mira sobre su hombro. Su padre está de pie tras él, separado de la pequeña manada de Mortífagos que Draco ha seleccionado para traer consigo.

"Por supuesto que lo es," dice Draco. "En caso que no te hayas dado cuenta, soy extremadamente inteligente."

Su padre sonríe sin alegría.

"El hechizo del Señor Oscuro es impecable," dice él, y Draco no puede distinguir su tono de voz. "Realmente ha deshecho las partes más fundamentales de ti."

Draco lo mira en silencio. Una fuerte ráfaga de viento atrapa la capa de su padre.

"Recuerdo una vez cuando tú eras joven," continúa mientras se acerca para que así Draco no tenga que gritar sobre el viento, "tú no debes haber tenido más de cinco o seis años. Estabas cazando orugas por todo el jardín para uno de tus experimentos de reproducción selectiva, pero en su lugar encontraste un ave con una de sus alas gravemente rota. La llevaste a mí y demandaste que la lleváramos directo a San Mungo."

Draco también recuerda ese día, pero no dice nada.

"Intente explicar por qué San Mungo no curaría a un ave, y por qué tal vez sería mejor acabar con la miseria de esa criatura… después de todo, era una fractura muy severa y no había forma de que volviera a volar. Pero tú estabas absolutamente insistente".

"'Un ave es más que volar, Padre,' me dijiste, 'y una vida es más que limitaciones.' Insististe en empezar eso… ¿cómo lo llamaste?"

"El Hogar de Draco Malfoy para Fauna Discapacitada," dice Draco con voz neutral.

"Primero era el ave, entonces ese gnomo de jardín con la pierna lisiada, entonces el ratón de campo. Merlín sabe dónde los encontraste a todos, pero tu pusiste un enorme terrario en el laboratorio para que ellos vivieran, investigaste sus dietas, te instruiste en medicina veterinaria básica…"

El hormigueo está de regreso en la base de la cabeza de Draco. Una parte de él está casi enojada. ¿Cuál es el punto de esto? ¿Y por qué está haciendo escocer los ojos de Draco?

"Ese pequeño," dice su padre, voz triste, "con una comprensión de la vida más allá de sus años, que solo fortaleció su empatía… ese pequeño niño nunca ordenaría el asesinato de tantos hombres."

Las manos de Draco no están temblando. Su garganta no está cerrada. Él no siente nada. Él no siente nada.

"Me pregunto a dónde ha ido ese niño."

"Algunas veces," dice Draco, "yo también me pregunto lo mismo."

El silencio que le sigue es ensordecedor. Dura demasiado tiempo. Draco se pregunta si ha dicho demasiado.

"Draco…" su padre empieza a decir, pero Draco alza su mano.

"No," dice. "No digas nada. No me des una razón para empezar a cuestionar mi certeza de que tú representas mayores beneficios que riesgos. Te necesito."

La frase sorprende a ambos, a Draco más que nada.

"Nosotros," Draco corrige bruscamente. Draco descubre que repentinamente está sin aliento. "Nosotros te necesitamos. La causa te necesita. Tú, tus conexiones, tu apoyo."

"Draco," dice Lucius otra vez, pero su voz ha cambiado. Es más suave. Devora a Draco desde el interior. No hay nada, nada, y la nada lo está quemando.

Hay terribles sonidos de chillido detrás de él, viniendo de la torre. Draco se traga su temor. Se traga lo que sea que ha estado brotando dentro de él.

"Esa es la señal" dice Draco, y se voltea y camina a zancadas hacia la torre, deseando alejarse de toda esa espantosa, abrasadora y dolorosa nada.

"Draco."

Él se detiene y mira hacia atrás, a pesar de su buen juicio.

"Te necesito también… lo sabes, ¿cierto?"

Aun si él quisiera, aun si pudiera, aun si supiera qué decir, Draco no habría respondido. Se tambalea en su camino hacia las grandes puertas negras de Azkaban.


Capítulo 51: 23 de Agosto, 1995.

La locura en individuos es rara; pero en grupos, fiestas, naciones y épocas, es la regla.

Friedrich Nietzsche

Playlist TCHAIKOVSKY - "VALSE SENTIMENTALE"

"Así que es verdad?"

Draco se detiene a medio camino de bajar las escaleras y voltea a ver sobre su hombro.

Sus años en Azkaban no han sido bondadosos con Bellatrix. Es cierto que Draco no tiene punto de comparación – el aun era un infante cuando ella fue arrestada – pero dado el estado en que la prisión la había dejado, no había realmente nada que ella pudiera haber estado sino mejor.

En los días desde la fuga, ella ha recuperado la mayoría de sus facultades, en el sentido de que ella ya no le grita a cosas que no estan ahí y puede sostener una conversación que tiene cierto grado de sentido, pero ella aun tiene una expresión de locura en sus ojos y un tic extraño y frenético que nunca parece irse.

"Es bueno verte tambien, Tia Bella," el responde neutralmente.

"Hay rumores de que eres el nuevo favorito del Señor Oscuro," ella continua como si

no lo hubiera escuchado.

"El señor Oscuro no tiene favoritos," responde Draco, continuando bajando el resto de los escalones cuando ella lo alcanza. "Eso implicaría que a él realmente le agrada alguien. Te estas engañando si piensas que verdaderamente es capaz de vernos como nada más que medios para su objetivo."

Ellos llegan al piso inferior. La cara de Bellatrix esta entre sorprendida y furiosa, todo atenuado por su usual cantidad de extraña locura. "Como te atreves a hablar mal de Su señoria—!" ella empieza a decir, pero Draco la interrumpe.

"No estoy hablando mal de el, estoy haciendo una observación. Obviabmente él es un sociopata. La unica razon de que el confia en mi es porque estoy bajo su maldición Imperius. Yo no le agrado, soy útil para el."

Por supuesto, hay una atracción extraña e incomoda – o lo que se que es – que el parece albergar por Draco. Ultimamente Draco ha estado pensando mucho sobre eso, desde que el Señor Oscuro sondeo todos los recuerdos de Draco acerca de Harry con lo que Draco sólo podia describir como celoso abandono, y se pregunta como o si escalaría.

Draco sabe que cualquiera bajo la maldicion Imperius es legalmente incapaz de dar consentimiento. El también sabe que a pesar del hecho de que el es equivalente intelectual y emocionalmente de cualquier adulto, el aun es menor de edad.

Asimismo sabe que nada de eso detendria al Mago Oscuro más poderoso del mundo de tomar lo que quierer, deberia él quererlo lo suficiente y tener ocacion de tomarlo.

Drasco no esta tan disgustado como deberia estarlo. El no puede estar disgustado como deberia, no con la madlicion. Como todo lo demas, el piensa sobre las cosas escalando con el Señor Oscuro, sobre lo que por cualquier criterio razonable ser abusado, y el siente absolutamente nada.

Todo lo que puede hacer es continuar.

"¡Respondeme!"

los ojos de Draco se reenfocan. Ellos se han detenido afuera de la puerta del salón, y Bellatrix lo esta fulminando con la mirada.

"Lo siento," dice DRaco "¿Me hiciste una pregunta?"

Sus labios se levantan de sus dientes en una extraña y animalistico rugido, pero a mirada es interrumpida cuando una voz irrumpe el siencio—

"Pequeña ave, ahi estas. no estabas en el laboratorio."

Ellos se voltean. El Señor Oscuro esta caminado hacia ellos, todo extremidades largas y tunicas ondeando. A su lado, Draco escucha a Bellatriz tomar una inhalación entrecortada – es la primera vez que ella lo ha visto desde dejar Azkaban.

"Mi Señor," ella exhala.

"Disculapas," dice Draco. "estaba haciendo una ronda de revisiones de tus seguidores que siguen en recuperacion."

"Que diligente de ti." Sus ojos se mueven de Draco y caen en Bella, quien esta llevando una expresion que Draco soólo puede desccribir con seguridad como adoradora. Esta entre divertida, preocupante, y embarazosa de ver. "Bella."

"Mi Señor," ella dice de nuevo. "Yo sabia que regresaria."

"Siempre he valorado tu fanatismo," el responde despectivamente. "Ven. Hay mucho que dsictutir."

Draco empuja la puerta del salon, y los Mortifagos – nuevamente reunidos, recien convocados – se quedan en silencio minetras ellos entran. El Señor Oscuro se sienta primero, y Draco toma su usual lugar a su derecha, frente al Profesor Snape. El le sonrie malicioso al Profesor Snape, como siempre, y Profesor Snaep no reacciona, coom siemore. Ellos no han hablado ni una vez desde que Draco fue forzado a torturarlo, y Draco se pregunta por qué.

"Nuestro nuevo objetivo es el Ministerio de Magia," el dice, recargandose en su silla y tamboreando sus dedos muy largos en la mesa de madera. "Una meta elevada, pero la más critica. Es un plan que requiere extrema coordinación y planeacion cuiadadosa. Draco."

Draco levanta una ceja. "Mi Señor."

El se voltea y se enfoca en Draco. "antes de que termine el año, necesito ser el gobernante de facto* del gran gobierno magico. ¿Crees que puedas manejarlo?"

Draco pausa, entonces se recarga en su silla.

"¿Convertir al Ministro en un régimen de títeres y establecer el marco para un gobierno desde las sombras que se extienda a través de todo el sistema dentro de cuatro meses?" Draco aprieta sus labios y entretiene algunas ideas en su mente. "Seguro," el decide. "Debería ser un proyecto divertido."

El Señor oscuro sonrie vicioso. "Entonces te dejare eso en tus seguramente capaces manos. Es un trabajo demasiado complejo, por supuesto, para ti pensar en regresar a Hogearts."

DRaco abre la boca, la cierra, entonces intenta de nuevo: "Bueno, no imagino que me perdere de mucho."

"Tu eres demasiado valioso para ser desperdiciado tan lejos. luciius?"

En la parte más alejada de la mesa, su padre se mueve en su silla. "Mi Señor?"

"Confío en que puedes sacarlo formalmente del semestre?"

"Yo…" el pausa, se encoge. "Si, Mi Señor. Por supuesto."

#ESplendido." El Señor Oscuro se inclina. Hay un nuevo proposito en sus ojos. "Y mientras estas en eso – aun estas en el consejo hogars, no?"

El se tensa aun mas. A su vez Draco ve a donde va esta conversación.

"Sí, Mi Señor."

"Mientras Severus es valioso coomo nuetsros ojos y oidos en Hogwarts, desde hace tiempo el ha sido superado en número. El necesita a otro de nosotro con el, especialmente ahora que mi alcance se estara ampliando. Avery."

Un sonido sorprendido. "Mi Señor?" Avery responde.

"Tú eres, entre otras cosas, un duelista experimentado y un buen amigo de Lucius. Sería perfectamente razonable para ti ser elegido para el rol de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, no crees?"

"Eso..."

Avery mira de reojo al padre de Draco, que esta sentado rigido en su silla. Desde la muerte de su esposa, todos lo han estado evitando, como si esperando, que en cualquier momento el se convierta en un traidor. Honestamente, Draco ha pasado las últimas semanas esperando lo mismo; era una sopresa cada dia despertar para encontrar a su padre aun presente en los desayunos.

"...Supongo que seria logico."

"Que dices a eso, Lucius?" el Señor Oscuro dice. Su voz casi canturreando, oscuramente sacarina, y el se inclina hacia la mesa para mirarlo mejor. El semblante de su padre es terriblemente y extremadamente controlado. "Estas aun con nosotros? Con nuestra causa?"

El voltea a ver al Señor Oscuro y encuentra su mirada sin vacilar. "Por supuesto, Mi Señor," el dice.

"Espléndido. Entonces espero que lo nombres y te asegures de que él es aprobado. Y una vez lo hayas arreglado, trabajaras con Draco y empezarán con el Ministerio."

Lord Voldemort mira a Draco de nuevo, entonces levanta una mano para curvar un dedo, la señal universal de ven aqui. Draco se inclina hacia el.

"Ve con el," el dice lentamente, "y asegurate de que no olvide su lugar."

"Por supuestto, Mi Señor," Draco responde, igual de suave..

Ojos rojos destellan. Dedos largos trazan las línea de la muñeca de Draco. "Donde estaria yo sin ti, pequeña ave?"

Una pregunta que vale la pena considerar, Draco esta seguro.

*Gobernante de facto: Donde el gobernante se apropia del poder político de modo irregular; es aquel que, si bien en la práctica ejerce como tal, no está reconocido oficialmente.


Capítulo 52: 11 de Noviembre, 1995.

Es sólo en cuentos populares, historias para niños y diarios de opinión intelectual que el poder es usado adecuada y sabiamente para destruir la maldad.

Noam Chomsky

Playlist MACKLEMORE & RYAN LEWIS - "JIMMY IOVINE"

Lucius Malfoy camina por el eje central del Ministerio de Magia y parte la multitud como Moisés partió el Mar Rojo. Draco está tras sus talones, ajustando las mangas de su túnica gris pizarra y observando.

"Debo admitir, estoy más impresionado de lo que pensé que estaría".

"Dinero y mala fama son una combinación potente," responde Lucius, y su voz parece vacía. Draco le da una mirada de reojo. Su padre está vestido severamente, lo que supone un cambio –por primera vez, desde la muerte de su esposa, sus túnicas están planchadas, su cabello está peinado y atado hacia atrás, sus zapatos están lustrados –, pero no hay manera de esconder los círculos oscuros delineando sus ojos, la palidez de sus piel, el cansancio. Él luce como si estuviera a punto de colapsar, aunque no está claro si es de agotamiento o tristeza.

"Pensé que estabas orgulloso de tu influencia en el gobierno, Padre," dice Draco, recordando varias ocasiones a lo largo de su infancia en donde Lucius se perdía en extensas diatribas sobre la importancia de la posición social

"He tenido una reciente revaloración de mis prioridades," replica en voz baja Lucius.

Draco no dice ni siente nada.

Ellos toman un elevador que grita por el Ministerio, vibrando y repiqueteando y generalmente siendo mucho más aterrador de lo que un elevador tiene derecho a ser, pero los deposita a salvo en un gran corredor rebosante de personas moviéndose en todas las direcciones, todas ellas con archivos llenos de pergaminos bajo sus brazos y miradas de determinación.

En el extremo más alejado, flanqueada por columnas de mármol y dos Aurores armados, hay un par de enormes puertas de caoba, con pomos de bronce y aldabas. Juntos marchan directo hacia ellas, y los Aurores los dejan entrar con nada más que un rápido asentimiento y un breve hola, Lord Malfoy.

En una esquina y a través de otro par de puertas (por las que también les permiten pasar sin preguntas), está sentado Cornelius Fudge en un enorme escritorio, escribiendo una carta. Él levanta la mirada cuando ellos entran, y su cara redonda se transforma en una sonrisa sorprendida.

"¡Lucius Malfoy, no puedo creerlo!"

"Buenas tardes, Cornelius," su padre responde, con nada de su entusiasmo.

Él se para y camina hacia el escritorio para ofrecer su mano.

"¡Qué bueno verte, mi amigo, qué bueno verte!" dice Fudge. "¡Y éste debe ser tu hijo! Draco, ¿No? ¡Tu viva imagen!"

Draco sonríe tenuemente y toma la mano del Ministro cuando es ofrecida. Su palma es desagradablemente sudorosa, pero Draco no lo deja ver.

"Ha sido demasiado tiempo, mi amigo," dice él.

"Desde navidad," dice su padre. "Me temo que he estado algo ocupado estos pasados meses."

"¡Oh, yo también! Sabes cómo puede ser la política… una horrible combinación de impresionante aburrimiento y profundo terror. Y desde todos los asuntos desagradables con esos horribles rumores…"

"Sí," dice él, voz seca. "Los rumores."

"He estado haciendo todo lo posible para contenerlos, desde luego, pero ellos están diciendo…"

"En efecto," Draco interrumpe repentinamente, "ellos están diciendo, frecuentemente y con gran entusiasmo. Hasta ahora tu única respuesta ha sido meter los dedos en tus orejas y enterrar la cabeza en la arena".

El Ministro se sobresalta y mira a Draco otra vez – esta vez propia y exhaustivamente-. Él parece más sorprendido que otra cosa. Claramente, él no está acostumbrado a sentir la sensación de brutal honestidad.

"Yo… ah… bueno…"

"Sin declaraciones oficiales," Draco continúa, "sin órdenes de mordaza para la prensa, sin nada. Tú has estado imprudentemente permitiendo que el pánico se propague a través de tu país entero, sin dirección, virulento, y absolutamente sin restricción".

El Ministro Fudge contesta engreído. "¡Yo nunca…!"

"¿Has oído sobre los disturbios en Bristol? ¿Visto el aumento de la actividad criminal? Las personas están frenéticas. Estoy forzado a preguntarme, Ministro, si usted realmente tiene algún plan de gobernar en un futuro cercano mientras la ciudad colapsa bajo el peso de su propia paranoia."

"Yo…eso no es… Lucius, tu hijo…"

"Odio ser el portador de malas noticias, Cornellius," dice Lucius, voz fría, "pero mi hijo es por varios grados de magnitud la persona más inteligente en este edifico. Una disposición como la suya sólo sobrevive por estar en lo correcto casi constantemente."

La expresión en la cara del Ministro Fudge sólo puede ser descrita exactamente como avergonzada. O quizá púrpura. Él casi está tan púrpura como avergonzado está. Él pasa unos momentos contemplando a Draco, boca moviéndose pero sin sonido producido.

"¿Por qué están aquí?" finalmente pregunta.

Draco levanta una ceja. "¿No es obvio?" responde Draco. "Un hombre rico y un hombre inteligente han irrumpido en tu oficina durante un momento de crisis nacional. Estamos aquí para hacer tu trabajo por ti."


Capítulo 53: 17 de Diciembre,1995.

Notas: Este capítulo viene con una ligera ADVERTENCIA DE CONTENIDO para COMPORTAMIENTO EXTREMADAMENTE HORRIPILANTE Y VIOLADOR. Mientras no ocurre una verdadera violación, tal vez puede ser problemático para algunos.

No queda nada de mí en mi interior — debo tenerte.

Charlotte Brontë

Playlist ORIANTHI - "HEAVEN IN THIS HELL"

"Buenos días, mi dulce niña"

Lyra sonríe y estira sus manos hacia él. La mente de Draco va a través de algunos puntos relevantes sobre cómo niños de seis meses de edad reconocerán caras familiares, pero todo es ahogado cuando ella empieza—

"Ba-ba-ba-ba-ba!"

"Bien dicho." Draco la levanta de su cuna y la coloca sobre su cadera. "¿Dormiste bien?"

"Ba."

"Bien."

Ella agarra un puñado de su cabello y a Draco no le importa la forma en la que ella tira.

"Así que has logrado hacer el sonido 'B'," Draco dice mientras la lleva fuera de la habitación y hacia el pasillo. ¿Cómo vas con la 'D'?

"Ba," ella responde.

"¿Draco?"

"Ba."

"¿Dra-co?"

Por un momento ella lo mira en contemplativo silencio, mete su mano en su boca, entonces dice, "Ba."

"Esta bien, bueno, tan sólo tienes seis meses de edad así que intentaré no tomar esto contra ti. Aunque para que conste, yo estaba diciendo mi primera palabra a los ocho meses. Pero por presionar ni nada."

Desde la fuga – o, para ser más específico, desde que algunos criminales de guerra empezaron a vivir en y los alrededores de la Mansión Malfoy – Draco había mantenido a Lyra confinada al ala este, donde ella está aislada de cualquiera que voluntariamente hubiera torturado personas. El ala sólo tenía algunas habitaciones, un estudio, y una pequeña sala que ellos habían estado usando como comedor. No es ideal, pero es más práctico, y mucho más seguro.

Él entra al improvisado comedor y coloca a Lyra en su hermosa silla alta de caoba justo mientras Dobby aparece.

Draco recién le ha pedido traer desayuno (con una caja de pasas para Lyra, porque manipular objetos pequeños ayuda a mejorar la coordinación mano-ojo) y fue a buscar la cuchara azul favorita de Lyra cuando escucha abrirse la puerta. Él mira brevemente sobre su hombro, suponiendo que es su padre, pero bruscamente voltea a ver otra vez cuando resulta estar equivocado.

Lord Voldemort se desliza en la habitación con silencio antinatural. Inmediatamente, Draco es invadido con horror. Él siempre está plagado con horror cuando él y Lyra están en la misma habitación. La confianza y obediencia que la maldición fuerza en él nunca ha sido suficiente para hacer a Draco olvidar que su muy joven, muy vulnerable hermanita se encuentra en la misma habitación con un sociópata asesino en masa.

Draco está seguro de que él no debe olvidarlo.

"Mi señor" él dice rígidamente, insertándose hábilmente entre él y la silla alta de Lyra.

"Pequeña ave."

Como siempre hace ella cuando él está en la habitación, Lyra se empieza a agitar y patalear. Draco quiere tranquilizarla, pero no se atreve ni por un instante a quitarle los ojos al Señor Oscuro.

"Según Avery los hilos que has movido están funcionando. Él ha sido colocado en un comité especial diseñado para examinar la facultad de Hogwarts y reportar sus descubrimientos al Ministro en un esfuerzo para remover a cualquier indeseable."

Draco asiente.

"Y la página principal del Diario El Profeta está desacreditando a Harry Potter y sus absurdas y alarmistas afirmaciones de que el Señor Oscuro ha regresado."

"Es asombroso lo que hacen algunos estatutos bien redactados, Mi Señor."

"Hablando de Harry Potter."

La respiración de Draco se entrecorta. El Señor Oscuro ha dejado de caminar, y se está cerniendo sobre Draco. Él está extremadamente cerca, y Draco repentinamente es consciente del hecho de que él se encuentra arrinconado contra la mesa.

"Te irás en unos días." Él está muy cerca. Su corazón está golpeteando contra sus costillas.

"Sí, Mi Señor."

"Confieso que todavía me disgusta este plan tuyo," él le dice.

"Lo sé, Mi Señor."

"Me disgusta cualquier plan que mantiene tan lejos a mi mano derecha."

"No hay alternativa, Mi Señor."

"Me disgusta especialmente cualquier plan que te ponga tan cerca de Harry Potter."

"Odio a Harry Potter, Mi señor."

El rojo de sus ojos oscurecerse. "Lo sé."

"No olvidarás a quién perteneces, ¿Verdad, pequeña ave?

"Yo…" Él traga un nudo en su garganta. "No, Mi Señor."

"Esta pequeña ave no olvidará su jaula, ¿Cierto?"

"No…"

"No," el Señor Oscuro repite, y la punta de un dedo está trazando la curva de la cadera de Draco y no, por favor, no ahora, no aquí, no frente a Lyra, ¿Realmente es así cómo va a culminar? "No, tú no lo olvidarás. ¿Sabes por qué sé que no lo harás?"

Draco no responde. Él cierra los ojos y se recuerda a sí mismo (una y otra vez y otra vez) que los recuerdos de memoria a largo plazo no se forman tan pronto, ella no recordará, Merlín, por favor no la dejes recordar, Draco no podría soportarlo.

"Sé que no olvidarás, porque tú nunca imprudentemente pondrás en peligro la vida de tu hermana."

Él ve enseguida la amenaza oculta. Hay verdadero miedo y furia y resentimiento y odio y todo se encuentra envuelto en la horrible y opresiva nada. La mano en su cadera se curva alrededor del hueso.

"Estás asustado."

Lyra empieza a llorar.

"Yo..soy incapaz de reconciliar…"

El Señor oscuro inclina la cabeza. Él levanta su mano libre y la enreda en el cabello de Draco. Draco hace un suave y entrecortado sonido.

"Dilo, pequeña ave," él le dice en voz baja. "Dime a qué le tienes miedo."

Las palabras están atrapadas en su garganta. "A pesar del servilismo que tu maldición fuerza sobre mi, no puedo reconciliar el hecho de que por – por cualquier definición – tu…"

"Dilo," él dice de nuevo.

DILO.

Draco cierra fuertemente sus ojos. "Violación." es una palabra malvada, una palabra fea. Se siente torpe y terrible y pesada.

El Señor Oscuro hace un sonido bajo y predatorio.

"No un problema que jamás me hubiera imaginado enfrentando," él confiesa. "Pero como siempre, tú eres la excepción a la regla. La forma en la que dominas mis sentidos es sorprendente. Tú me atraes con cada movimiento, con cada acto de simple e impresionante genio. Y ¿Cómo podría yo dejarte regresar a ese sucio perro mestizo incluso sólo por algunos días sin reafirmar mis derechos?

Él está demasiado cerca para que Draco pueda ver la expresión en su rostro, pero por la forma en que la mano alrededor de su cadera agarra más fuerte, él no quiere verla. Sus piernas se sienten como si fueran a doblarse.

Lyra sigue llorando.

Su otra mano agarra la otra cadera de Draco y jala, y no, no, no, no frente a Lyra, no en frente de Lyra, por favor no, por favor no—

Golpe, desde la puerta y Draco se sacude con la fuerza del sonido. El señor Oscuro se queda inmóvil pero no se aleja. Draco fuerza a sus ojos a abrirse. Su padre está de pie por la puerta, la que ha sido azotada contra la pared.

Él luce absolutamente homicida, pero no se está moviendo.

"Hmmm," el Señor Oscuro dice. Su tono es casi conversacional. "La llegada de tu padre es casi muy buena para ser verdad, ¿No crees?"

Draco no responde. No puede.

"¿Tienes algo que decir, Lucius?"

"Bellatrix y Greyback han traído al Muggle MP que pidió." Su voz es seca y sus palabras cortantes y violentas.

"Hmm," él dice de nuevo. "Qué lástima. Más tarde, quizás.

Y él se aleja, y el peso de Draco cae contra la mesa, y Draco le ordena a sus piernas a dejar de temblar.

El Señor oscuro camina hacia la puerta para irse pero su padre no se mueve del camino. Por varios largos segundos ellos se miran el uno al otro en terrible y eléctrico silencio. El deseo de matar no ha dejado los ojos de su padre. Es una conversación entera que pasa completamente sin hablar. Un desafío, un desafío contrarrestado, una amenaza, una oposición. Ninguno de ellos retrocede, pero el Señor Oscuro eventualmente se abre paso y se marcha.

Con manos temblorosas, Draco se mueve alrededor de la mesa y levanta a Lyra. Él trata de calmarla mientras ella gimotea en su hombro.

"Draco."

Draco no responde. Él sigue intentando calmarla.

"Draco."

"No."

"¿Él te ha forzado?"

"No hagas esto."

"Draco, ¿Él te ha tocado?"

Los pequeños brazos de Lyra se envuelven alrededor del cuello de Draco como pueden y Draco frota suavemente su espalda y la sostiene e inhala la esencia de su suave cabello rubio.

"¿Qué diferencia hace?"

"¡Hace cada maldita pequeña diferencia!"

No te vuelvas contra él!" Draco explota, y eso sólo hace a Lyra llorar más. "¡No te conviertas en su enemigo! ¡No me hagas ponerme en contra tuya!"

"Draco," Su padre ruge, "si él ha puesto un dedo sobre ti, tendrás que matarme tú mismo para mantenerme de destrozarlo."

"¿Honestamente crees que estás hablando en hipérbole*?" Draco gruñe. "¿Crees que no lo haré? ¡Él me hizo matar a Madre! Si tus riesgos exceden tus beneficios, ¡tendrás el mismo destino!"

La conversación es pesada con todas las cosa que ellos no pueden ni se atreven a decir. Su padre casi está temblando de ira, y Draco no puede hacer que Lyra deje de llorar. Él se deja caer en la silla del comedor y la sostiene más cerca, tarareando la antigua canción de cuna francesa .

Él escucha a su padre tomar una gran y temblorosa respiración.

"Necesitas estar vivo," Draco susurra. "Necesitas lograrlo porque si yo no, tú serás todo lo que Lyra tiene."

"Draco," él le dice. Él suena deshecho.

"Tan sólo no," Draco dice. "Por favor, no. Por favor, por favor."

*Hipérbole: consiste en aumentar o disminuir de forma exagerada lo que se dice.


Capítulo 54: 21 de Diciembre, 1995.

Pero la esperanza infundada, como el amor incondicional, son los únicos que vale la pena tener.

John Perry Barlow

Playlist JASON MRAZ - "I WON'T GIVE UP"

"Creo que él está despertando."

"Sólo recuerda –no puedes confiar absolutamente en él."

"Lo sé."

"Harry, mírame."

Él está adolorido, pero ha sido apaciguado con pociones. Él intenta levantar una mano hacia su cara pero descubre que ambas manos están atadas a la pared contra la que él se encuentra recargado.

"No puedes confiar en él."

"Lo sé. Hermione, lo sé."

Oh, bien. Así que entonces funcionó.

Draco abre sus ojos, pero le toma un momento a su visión ajustarse al brillo de la habitación. La habitación huele a polvo y el suelo bajo él es de madera. Él parece estar dentro, Draco descubre mientras su conciencia se agudiza, en una sala vacía.

Si Draco tuviera que adivinar, diría que él se encuentra en Grimmauld Place.

"Hola, Draco."

Esta vez es una voz diferente – aguda, suave y ligeramente distraída.

"Lo siento por atarte, pero eres muy peligroso."

Luna está de cuclillas frente a él. Viendo su cara es extraño. Se siente como si ha sido medio año.

Lo es, él comprende tardíamente.

"No pasa nada, Luna," Draco responde. "A este punto me atrevo a decir que estoy bastante acostumbrado a ser atado en habitaciones aisladas mágicamente ."

De nuevo le da un jalón a sus muñecas, y descubre que están siendo atadas a la pared por dos corbatas Ravenclaw.

"Aunque aprecio la lealtad de casa."

"Sí," responde Luna," pensé que quizás lo harías."

"Es más cómodo de lo que sería una cuerda," dice otra voz – Draco levanta la mirada y ve a Hermione Granger, brazos cruzados sobre su pecho, "y son seda Goblin, así que no se romperán."

"Sí, bien hecho," dice Draco, "han atado exitosamente a un adolescente inconsciente. Estoy seguro de que lo recordarán con cariño en sus últimos años."

"¿Cómo te sientes?"

Draco voltea a ver sobre su otro hombro. Harry está de pie a unos metros de distancia, en su gastado abrigo escarlata que Draco nunca logró hacer que él tirará.

Draco intenta identificar exactamente qué es lo que se está retorciendo en su pecho, y decide que es odio. Sí, debe ser odio.

Él hace una cara.

"Me estoy sintiendo atado, gracias por preguntar," él dice mordazmente.

"Sabes que tenemos que hacerlo."

"Ël Señor Oscuro también me ató," dice Draco lentamente. "Pero entonces, tú ya sabías eso, ¿no?"

Una mirada de intenso dolor pasa por la cara de Harry, y Draco está complacido de verlo, ¿no es cierto?

"La diferencia," Hermione interrumpe, "es que todos aquí se preocupan por ti y no te lastimaran. Vamos a quitar la maldición de ti."

"Mhm," dice Draco. "¿Te molesta que es imposible?"

"No," dice Harry.

"Ligeramente," admite Luna.

"Entonces, las mejores de las suertes para ustedes. Estaré justo aquí siendo atado."

"Tú no no lo encontrarás," repentinamente dice Luna.

"Luna," suspira Hermione.

"¿Qué?" Luna responde, regresándole la mirada. "¿Piensas que él no sabe que nosotros sabemos que él sabe que nosotros—?"

"Estoy poniendo un alto preventivo a esa oración," decide Draco.

"Sabemos que te dejaste atrapar," dice Harry. "Sabemos que estás buscando el Horcrux. Pero no se encuentra aquí."

"Es no es sorprendente ni perjudicial a mi esfuerzo," dice Draco, mirando a Harry. "De todas formas, ninguno de ustedes sabe realmente cómo buscar."

"¿Y piensas que puedes encontrarlo mientras estás atado?" Hermione le dice indignada.

"No sólo puedo encontrarlo mientras estoy atado," le responde Draco, "Puedo hacerlo perfectamente en menos de una semana antes de escapar de aquí ."

"Cabrón arrogante," dice Harry, y hay una sonrisa en su cara que es más tristeza que felicidad.

"Entonces tendremos que romper la maldición antes de entonces, ¿no?" dice Hermione.

"¿Qué estás haciendo aquí?" pregunta Draco, observándola. "¿Desde cuándo tú y Luna están asociadas con la Orden del Fénix?"

"No lo estamos, estrictamente hablando," responde Luna. "Somos parte del ED."

"Por los pantalones de Merlín, ¿Con cuántas organizaciones secretas enemigas tiene que lidiar el Señor Oscuro?" pregunta Draco. "¿Y qué demonios es exactamente el ED?"

"Es por la Ejercito de Draco," dice Harry. Su voz es baja.

Drao aprieta los labios. "Ahora tengo mi propio ejército, ¿de verdad?

"Siempre lo hiciste, incluso cuando solamente era yo," Harry se arrodilla a su lado. "Tú no eres por lo que el ED está peleando, sólo eres un símbolo. Eres un recordatorio de exactamente a lo que nos estamos enfrentando y porque es una batalla que vale la pena luchar."

Draco encuentra los ojos de Harry. El verde de ellos parece imposiblemente más intenso que el recuerdo de Draco. Lo llena con odio tan abrumador que hace a su corazón trastabillar.

"Vamos a sacar esta maldición de ti," jura Harry. "El Profesor Snape nos ha dado muchas ideas."

"Lo sé," respode Draco. "Estábamos contando con él colaborando con ustedes para traerme aquí."

"Todo esto es muy confuso," dice Luna. "¿Por qué pretendemos que tenemos secretos cuando todos saben todo?"

"Así que significa que se trata de quién puede trabajar más rápido," dice Hermione, pasando por alto el comentario de Luna, aun cuando Draco piensa que era una pregunta razonable, "nosotros o tú."

Draco levanta la vista hacia ella y sostiene su mirada sin vaciar. "¿Y eso no te aterroriza?

Hermione levanta su barbilla, pero el nerviosismo se encuentra ahí. Draco puede verlo latente en sus ojos.

"No estoy asustado," dice Harry. "Sé que romperemos la maldición, porque si no, eso significa que te perderé de nuevo, y nunca permitiré que eso suceda."

El odio en Draco se está intensificando aún más, haciendo su garganta apretada y a sus ojos quemar. Es un odio tan fuerte que físicamente duele mirar a Harry. Debe ser odio. Tiene que ser odio.


Capítulo 55: 23 de Diciembre, 1995.

Yo amaba a mi amigo

Él se marchó lejos de mi

No hay nada más que decir

El poema termina,

Suave como empezó

Yo amaba a mi amigo.

Langston Hughes

Playlist FLORENCE + THE MACHINE - "DRUMMING SONG"

"No hay forma de romper la maldición antes de que le quitemos ese collar."

"Harry," Sirius suspira, "romper una maldición Imperius desde fuera es lo suficientemente imposible, pero este collar – no sabemos cómo funciona. Manipular el collar podría matarlo."

"Oh, Dios mío," dice Draco, mayormente para sí mismo, "¿Realmente todos ustedes están pensando en cámara lenta o he pasado mi vida entera sobreestimando a las personas normales?"

Ignorando el comentario, Harry continúa: "¡El collar le suministra veneno mortal cada vez que él desobedece! ¿Qué crees que pasará cuando la maldición sea rota?"

"Hay antivenenos—" Sirius empieza a decir, pero Harry lo interrumpe.

"En las dosis que él necesita, ¡ellos serían casi tan peligrosos como el veneno!

"¿De verdad esta es la velocidad a la que sus mentes trabajan?" pregunta Draco. "¿Cómo se siente dentro de sus mentes? Debe ser aburrido."

Sirius lo fulmina con la mirada. "O tal vez podríamos tan sólo dejar al pequeño bastardo sufrir a través del veneno."

Harry hace un sonido parecido a un rugido. "¿Cuál es tu problema?"

Sirius mira de nuevo a Harry, frunciendo el ceño. "Todo lo que estoy diciendo es que él no ha hecho la mejor impresión—"

"¿Qué," Harry interrumpe, "todavía resentido contra él después de que te detuvo de aterrorizar a una escuela llena de niños?"

Sirius se endereza, su complexión sombría. "Tú sabes qué no se trata de eso."

"Él está siendo combativo porque está bajo la maldición Imperius," Harry dice mordaz. "¿Cuál es tu excusa para portarte como un idiota con Draco?"

"Harry," dice desde la puerta una voz suave y cansada, "no seas duro con él."

El Profesor Lupin – bueno, ya no más un profesor, la mente de Draco suministra – se encuentra de pie en la puerta con un cuenco lleno de líquido ámbar claro en una mano y un paño sobre su brazo.

"Quizás una vez él empiece a dejar de ser duro con Draco," dice Harry. Él aún suna defensivo, pero su furia a retrocedido.

"Sirius tiene un odio instintivo profundamente arraigado por cualquiera de descendencia Black," explica Lupín, cruzando la habitación y acuclillándose al lado de Draco. Él sumerge el paño en el líquido. "No puede evitarlo."

"Acepta a un niño en tu casa y esto son las gracias que consigues," Sirius dice. Él no suena enojado, en su mayoría sólo cansado.

"Ser preferible a los Dursleys no dice mucho," Harry le recuerda fríamente.

Lupin abre la camisa de Draco y, con el paño humedecido, frota gentilmente a algunas de las viejas heridas a lo largo de sus costillas – el distorsionado mapa de cicatrices abultadas que nunca había sanado bien a consecuencia de la tortura, la misma que había fracturado algunos de los huesos en extrañas formas y desgarrado los músculos.

"¿Esencia de díctamo?" conjetura Draco.

"Es de acción lenta," le dice Lupin, "pero debería ayudar a reparar todo lo que sanó mal."

De alguna forma Draco está sorprendido y no sorprendido a la bondad que la Orden le ha estado mostrando.

"Intentaré buscar por el guardapelo un poco más," Sirius le dice a Harry, "pero tan sólo mantenerlo aquí mientras él sigue bajo la Imperius es peligroso. Si no podemos encontrar pronto alguna pista sólida, tendremos que enfocarnos solamente en romper la maldición."

"Hermione y Luna pueden ayudar con la investigación," dice Harry.

"Ellas ya lo están haciendo."

Harry suspira. Él a ver a Draco justo mientras Lupin termina con la esencia de díctamo y se levanta.

"¿Podemos tener un momento?" Harry pregunta.

"Harry," dice gentilmente Lupin.

"Él estará bien."

"No es solamente él del que estoy preocupado."

"Vamos, Remus," Sirius dice, "está bien."

Lupin suspira, pone una mano alentadora sobre el hombro de Harry, y sale, unos paso detrás Sirius. Cuando la puerta se cierra, Harry no se ha movido.

Esta no es la primera vez que Harry ha estado solo con Draco desde que él llegó por primera vez, claro. Ha pasado al menos cinco veces en dos días, y sólo se han vuelto más irritantes e incómodas. Si Draco no supiera mejor, él pensaría—

"Es como si estás intentando romper la maldición Imperius con la fuerza del amor."

La reacción de Harry no es inmediata. La sonrisa que aparece en su cara es lenta y trágica. Levanta nuevos niveles de odio en Draco que él no sabía que era capaz.

"¿Eso realmente es tan ridículo?"

"Claro que lo es," Draco contesta venenosamente. "El amor no puede romper una maldición."

"¿Por qué no?"

"Porque eso es estúpido y ridículo y de cuento de hadas y no pasa en el mundo real."

"Hay más cosas en el cielo y la tierra que las que existen en tu filosofía," le dice Harry.

"Nunca debí haberte metido en Shakespeare," se lamenta Draco, su cabeza golpeando la pared tras él.

Harry se sienta a su lado. Su calidez envía pequeñas chispas de – de – Draco ni siquiera sabe lo que es – pero se mueven en arcos y corrientes a lo largo de sus nervios y Draco se siente inexplicablemente atrapado en la gravedad de Harry. Esto es odio, ¿no?

"Esta puede ser la primera y última ocasión que alguna vez diré esto, pero creo que estás equivocado," Harry dice. "Creo que el amor puede romper una maldición. Creo que quizá sea la cosa más fuerte del mundo."

"Eso son estupideces sentimentales," dice Draco. Él se siente incómodo en su propia piel, acalorado e inquieto, casi una picazón. Es insoportable.

"¿Lo es?"

"Él me ordenó odiarte."

Harry se sobresalta. "¿Voldemort?"

Draco enseña sus dientes. "Obviamente." Él aprieta tan fuertemente las corbatas de seda atando sus brazos que duele, tan fuertemente que corta el flujo de sangre a las puntas de sus dedos y ellos empiezan a hormiguear.

"Oh," dice Harry. La expresión en su rostro es inescrutable, y Draco está muy seguro de querer golpearlo. "¿Me odias?"

"Sí," sisea Draco. "Sí, te odio. Te odio tanto que no puedo soportarlo. Solamente estar cerca de ti me enloquece. Todo sobre ti sólo – me enciendes, me llevas a la locura, no puedo soportarlo."

Harry está silencioso por un momento. "A mi eso no me suena como odio," él dice.

"Lo es," Draco explota. "Tiene que serlo. ¿Qué más puede ser?"

Harry traga. De pronto, él parece estar a punto de llorar, aunque no de tristeza. Él abre su boca como si fuera a responder, cuando la puerta repentinamente cruje. Draco está feliz por la distracción, porque sus manos están temblando y el odio lo está haciendo doler físicamente.

"Kreacher ha traído la comida del Maestro Draco."

Harry toma una profunda y temblorosa respiración.. "Él no es tu maestro, Kreacher."

"¡El Maestro Draco es un heredero de la Noble y Ancestral Casa de los Black!" Kreacher protesta. Él se tambalea en la habitación, un gran bandeja de plata llena de comida flotando tras él. "Kreacher está feliz de servir al Maestro Draco."

La puerta se abre un poco más y Luna asoma su cabeza antes de que Harry pueda responder. "Harry," ella dice, "Hermione quiere hablar contigo."

Harry abre la boca, mira a Draco y frunce el ceño. Draco le frunce el ceño de vuelta.

"Yo…" Harry se traga la emoción que sigue escrita por toda su cara. "Sí, está bien."

Draco lo contempla irse, flexionando sus dedos para mantener sus manos de temblar.

"Kreacher cree que es inexcusable que ellos tengan retenido de esta forma a Maestro Draco," le dice Kreacher de manera animada justo mientras la puerta se cierra y colocando la bandeja en el regazo de Draco. "¡Maestro Draco es de sangre pura y de buena clase y no debería ser un prisionero!"

"Kreacher," le dice Draco, "le serviste a Maestro Regulus, ¿verdad?"

Kreacher lo mira, sorprendido. "Sí," él responde, "Kreacher lo hizo."

"Me gustaría hacerte algunas preguntas," dice Draco. "Pero no debes decirle a nadie."


Capítulo 56: 25 de Diciembre, 1995.

Y este amor está a punto de llevarme a algún lugar.

Esta corriente es demasiado abrumadora; no tengo ninguna opción.

Puede ser muy bien un lugar especial, algún lugar que nunca he visto antes.

El peligro puede estar al acecho, algo que tal vez podría acabar hiriéndome profundamente, fatalmente. Yo podría terminar perdiéndolo todo.

Haruki Murakami

Playlist ALL TIME LOW - "PAINTING FLOWERS"

"¿Cómo te sientes?"

Draco abre sus ojos. Es Lupin con su cuenco lleno de esencia de díctamo, luciendo cansado y de alguna forma desaliñado.

"1, 151 es el número primo feliz más alto en el que puedo pensar," responde Draco. "También mis piernas se están quedando dormidas."

"Así de mal, ¿Huh?"

"Bueno, ya he descubierto dónde está el Horcrux," dice Draco, "Así que a este punto sólo estoy matando tiempo antes de que mi oportunidad de escape se presente a sí misma."

Lupin arquea una ceja y se arrodilla al lado de Draco, sumergiendo el paño en la esencia de díctamo. "¿Simplemente vas a compartir esa información conmigo? Parece arriesgado."

"No tan arriesgado como podrías creer."

Mientras abre la camisa de Draco, él le pregunta, "¿Qué es un número primo feliz?"

"Cualquier número donde la suma de los cuadrados de sus dígitos queda reducido a uno es un número feliz," dice Draco, observando mientras Lupin frota las cicatrices. "Un primo feliz es un número que es a la vez feliz y primo. Es matemáticas recreacional. Mantiene el cerebro ocupado."

"Sabes, Sirius siempre pensó que Harry estaba exagerando sobre ti."

"Bueno, sin ofender, pero Sirius es un pedazo de idiota."

"Un poco," Lupin concede, sonriendo cansadamente, "pero por otra parte, así lo eres tu."

Draco supone que le tiene que conceder ese punto. "La verdad se resiste a la simplicidad."

"Es verdad."

Draco mira hacia abajo, observando mientras Lupin frota suavemente el líquido de aroma dulce a través de la horrible maraña de cicatrices por todas sus costillas. Lupin baja un poco el cuenco para ajustar su ángulo.

"Curioso, la esencia de díctamo," dice Draco. "Lamentablemente subestimado como un agente curativo."

Lupin hace un sonido de reconocimiento. "Fue un milagro cuando lo descubrí," él dice. "Me salvó de muchas cicatrices. Si hubiera sabido de ella antes tal vez no tendría ninguna en absoluto."

"Un dato curioso," Draco continúa, "¿Sabías que la esencia de díctamo también es una agente abrasivo?"

Lupin voltea a verlo con un ceño, como si no estuviera seguro a donde va Draco con este punto.

"Es muy gentil en piel humana, pero reacciona violentamente con ciertos compuestos orgánicos. Por ejemplo, puede disolver completamente seda Goblin en segundos."

Antes de que Lupin tenga una oportunidad de reaccionar, Draco levanta la rodilla y golpea fuertemente contra el costado de su cabeza. Lupin da una sacudida, entonces colapsa, y con otro rápido movimiento de su pie, Draco voltea el cuenco de esencia de díctamo, donde se esparce sobre su brazo – con un siseo y un gruñido de humo, la corbata de Ravenclaw se disuelve. Draco agarra el cuenco y hace lo mismo para liberar su otra mano.

Él sabe que solamente tiene unos minutos para hacer que esto funcione. En los últimos días él ha memorizado la rutina, tal como es, de la Orden a través de la puerta, y él sabe que en poco tiempo Nymphadora Tonks (y realmente, ¿Cuántos primos tiene él en esta organización?) estará llegando y preguntándole a Lupin si quiere una taza de té. Él se escabulle del salón y presionándose muy cerca de la pared, se apresura hacia el pasillo.

Él ha llegado al corredor principal y se ha envuelto en una simple capa negra de un colgadero de la pared. Draco logra llegar a la puerta—

—cuando, muy abruptamente, la puerta se pone el cerrojo por sí sola. Draco se gira rápidamente.

Harry se encuentra de pie en el lado opuesto del vestíbulo. Su mano está extendida pero él no parece tener una varita.

"Bastardo," dice Draco, aunque descubre que él no está realmente enojado, "Robaste mi idea de la mano varita."

Harry sonríe satisfecho, aunque él no ha abandonado su postura de duelo. "Hermione adquirió tus notas," él explica. "Ahora es un procedimiento muy popular dentro del ED."

Esa estúpida-maravillosa-exasperante-odiosa sonrisita suya envía nuevas olas de ira radiando en todas las direcciones a través del cuerpo de Draco. Ha pasado mucho tiempo desde que él la ha visto.

"No es posible que creas que realmente puedes detenerme de escapar de aquí," dice Draco.

Harry flexiona los dedos de su mano extendida.

"No," él responde. "No, sé que no puedo detenerte. Estaba esperando – había querido quitarte ese collar, pero no fuimos capaces…"

Draco entrecierra sus ojos.

"Hace dos días," Harry continúa diciendo, avanzando medio paso hacia delante, y Draco levanta su mano, dedos extendidos y listos para atacar, "me dijiste que Voldemort te ordeno odiarme. Te dije que lo que describiste no sonaba a odio, y me preguntaste qué más podía ser. No logré darte una respuesta."

Harry se sigue acercando. Draco sabe que ésta es la perfecta oportunidad para atacar; Harry no lo esperaría, y Draco podría escapar. Un rápido Avada Kedavra, un desmaius, algo, lo que sea. Lánzalo, la mente de Draco le dice, pero su magia no lo obedece. ¡Lánzalo! ¡Él no lo está esperando!

"Es la única cosa que la magia de Voldemort ni siquiera puede tocar," le dice Harry. Su voz es baja. Destroza cosas en el pecho de Draco. "La única cosa que puede romper una Maldición Imperdonable. Tú te burlaste, Draco, pero es verdad. La Imperius solamente puede enmascararlo, pero no puede cambiarlo. Voldemort no entiende. Él no puede entender."

Las piezas caen en su lugar por su propia cuenta mientras Harry se mueve todavía más cerca y no, no, eso no es posible, ¿Cómo es eso posible?

"Solamente quiero que sepas," le dice Harry, "que yo también te amo."

Las puntas de los dedos de la mano extendida de Harry rozan la mano de Draco, y lo que le sigue inmediatamente es una extraña pero familiar sensación – un revoloteo.

La mariposa se pasa de la mano de Harry y aletea su camino hacia el antebrazo de Draco.

Algo profundo dentro de Draco se retuerce. Es más profundo que la maldición, más profundo que sus huesos. Se encuentra en el mismo núcleo de él, y tiembla con cada pequeño movimiento de esa mariposa monarca mientras ella hace espirales alrededor de su codo y en su hombro. Draco descubre que todo su brazo está temblando.

"Te la quitaste antes de la Tercera prueba," dice harry. "Pensé que tal vez la querías de regreso."

Draco hace un extraño y entrecortado sonido.

Entonces hay dolor. Caliente e intenso, quemándolo. Siguiendo las alas de la mariposa

El veneno, Draco comprende tardíamente.

El dolor crece en intensidad pero no se compara a la fuerza de la emoción. Él tiembla como una hoja en el viento y la mariposa encuentra su camino hacia su pecho, sentándose en su esternón y gentilmente agitando sus alas.

"Draco" dice Harry.

"No."

"Draco—"

"No. ¡No, no, no, no, no, no, no, no—!"

El dolor martillea, quema, hierve; Draco está ciego con lágrimas y él lanza un hechizo de repulsión que envía a Harry volando hacia atrás.

Draco se da vuelta rápidamente y abre bruscamente el cerrojo de la puerta y el dolor no se va, sólo se vuelve más intenso, él se abre paso por la fuerza al exterior y corre, corre, corre, pero no puede escapar de la magia que se está agrietando y quemando, que lo está destruyendo, del veneno que hace estragos a través de su cuerpo, del dolor que lo hace delirar, o de la pequeña mariposa que se sienta en su pecho y agita sus alas.

Él puede sentir la maldición mientras se rompe y empieza a desmoronarse.

*Números primos felices: la verdad ni sabía que existían, pero según wikipedia son muy interesantes...


Capítulo 57: 26 de Diciembre, 1995.

No tendré mi vida restringida. No me postraré ante el capricho de los demás o a la ignorancia de otros.
bell hooks

Playlist LINDSEY STIRLING FT. LZZY HALE - "SHATTER ME"

Draco logra regresar a la silenciosa y tranquila Mansión Malfoy al sonido del reloj de pie dando las campanadas de la medianoche y su corazón latiendo en sus oídos.

Él tiene tanto dolor que apenas tiene la energía para moverse. Siente que él está ardiendo, físicamente desmoronándose y perdiendo el control. El veneno quema, y esa mariposa, esa maldita mariposa

Él consigue llegar al interior de su habitación en el ala este y lanza un hechizo silenciador antes de permitirse gritar de la enorme y absoluta agonía.

Inmediatamente Lyra empieza a llorar, pero Draco apenas puede escucharla.

Él se derrumba sobre sus manos y rodillas, seguro de que se está muriendo, esto es morir, ¿Cómo puede un dolor tan intenso ser algo más? Draco recuerda esas agonizantes semanas de tortura y ellas son nada, son nada comparado a esto, y la única cosa, el único pensamiento que consigue atravesar la confusión del aplastante dolor es—

Él está enamorado de Harry Potter.

¿Y no es eso ridículo? ¿No es despreciable? ¿No es imposible, irrazonable, absurdo? ¿No se encuentra en directa oposición a los deseos del Señor Oscuro?

¿Y no es eso lo más absolutamente esclarecedor y simple en el mundo de Draco?

A pesar del dolor y caos y miseria y oscuridad, Draco está enamorado de Harry Potter, y es constante y fuerte como una roca en el mar tempestuoso, brillante e inevitable como el sol, inmenso y tranquilo y paciente como el universo.

Y eso está derrumbando la magia vinculante que lo tiene prisionero, atravesando y despedazando a Draco con el dolor de ello, Dios, el dolor lo matará, está seguro de que lo matará.

Draco grita y grita y se desmorona y quema y—

¡Crack!—

—se desploma.

Y después de unos momentos, no hay nada – no hay sonido, no hay luz, no hay un ancla a la realidad. Él está flotando a la deriva, y Draco considera la posibilidad de estar muerto.

Pero sus sentidos regresan a él, lentamente, en pulsos y embates como las olas. Al principio hay dolor, pero es tenue y manejable. Entonces hay luz, filtrándose a través del cabello que ha caído sobre sus ojos. Luego hay llanto.

Lyra—

Él levanta la cabeza lentamente, y mira hacia su cuna. Las sombras borrosas se aclaran. Él puede verla a través de barras de madera, sacudiendo sus pies y extendiendo sus brazos en el aire.

Draco intenta hablar y sale como un graznido: "Está bien…"

Él hace a un lado el dolor – más veneno y más veneno – y lucha para ponerse de pie. Él se tambalea hacia su cuna. Ver a Draco parece calmarla, aunque ella sigue con la cara roja y gorjeando.

"Está bien," le dice Draco, "Está bien, todo va a estar bien."

Él la levanta y descubre que no tiene la fuerza para sostenerlos a ambos, así que Draco se desliza lentamente sobre el suelo recargado contra su cuna y la acurruca en su pecho.

"Todo va a estar bien, Lyra," le dice Draco, y hay humedad en su rostro – lágrimas, él comprende, rodando espontáneamente por su mandíbula. "Todo va a estar bien."

El veneno viene en pulsos, pequeñas gotas cada segundo. Quizás es la sorpresa o tal vez es el hecho de que su cuerpo desarrolló cierto nivel de inmunidad al veneno, pero el dolor parece distante, casi manejable.

Él besa la frente de Lyra y su pequeñas manos se extienden sobre sus mejillas, esparciendo las lágrimas.

"Todo va a estar bien," él repite, todavía hablando mientras su voz se quiebra, incluso cuando el dolor, aunque embotado, sigue quemando a través de sus venas, "vamos a sobrevivir esto, tú y yo. No tienes que estar asustada."

Ella sorbe por la nariz y lo mira, sus ojos azules enrojecidos, sus cabellos del color del oro despeinados, sus pijamas enredadas alrededor de su estómago. Draco se fuerza a sí mismo a sonreír. Él pasa su pulgar alrededor de la piel suave de la mejilla de Lyra, limpiando sus lágrimas.

"Ahora todo ha terminado," le dice Draco, y lo está. "Ese psicópata no tiene más poder sobre mí," le dice, y él no lo tiene. "Soy libre." Y Draco lo es. Él se encuentra debilitado y sufriendo y lleno de terribles cicatrices, pero él es libre y, "Eso es todo lo que importa."

Lyra agarra el dedo índice de Draco con su mano.

Draco recarga su cabeza contra la de ella. "Y lo mataré," él susurra.

"Da," dice Lyra.

"Lo mataré," él jura. "Lo mataré por lo que me hizo, lo que me forzó a hacerle a madre, al Profesor Snape. Lo que me ha hecho pasar."

Su voz se quiebra. Sus lágrimas siguen cayendo, y él abraza a Lyra contra su pecho.

"Lo juro Lyra, lo juro," él le dice, "crecerás en un mundo en el que él no es nada más que una memoria."

"Da," Lyra dice otra vez y Draco se acurruca alrededor de ella. Él piensa sobre su madre, el Profesor Snape y sobre la tortura, y él solloza – no porque lo ha destruido, pero porque lo ha fortalecido, porque eso lo ha convertido en la pesadilla del Señor Oscuro, porque significa que él es libre.


Capítulo 58: 12 de Enero, 1996.

Que el Dios de la venganza me ceda ahora Su lugar para castigar a los malvados.
Alejandro Dumas

Playlist LIFEHOUSE - "ALL THAT I'M ASKING FOR"

Cuando Draco sale de la red Flu, la primera cosa que ve es al Profesor Snape, entrando desde el vestíbulo contiguo con un libro bajo su brazo. Él se sorprende cuando lo ve.

"Draco."

Draco inhala. Él está seguro de que no es fácil para el Profesor Snape verlo. Tampoco es fácil para Draco.

"Yo—" él empieza a decir, pero vacila, "—No sabía que habías regresado."

"No he vuelto, oficialmente" dice Draco. Él avanza hacia adelante, pero su caminar es tambaleante y torpe. Él flexiona sus manos a sus costados. "Profesor, necesito tu ayuda."

El Profesor Snape parece retroceder ligeramente. Él no se ha dado cuenta, no todavía. "¿Con qué?"

"Antiveneno."

Su reacción llega lentamente. Primero, cejas levantadas – entonces una espalda enderezada y hombros derechos – luego, el impacto de repentina claridad.

"Me fabriqué un lote, pero se me terminó y – mis manos—"

Draco las levanta. Él no ha sido capaz de hacer que dejen de temblar por casi una semana. A causa de ello los hechizos son difíciles, escribir es casi imposible.

¡Oh, Dios," dice el Profesor snape.

"Tengo una mezcla especial con un fuerte agente anestésico, pero tiene efectos secundarios," Draco explica. "Traje la receta, pero—"

El libro bajo el brazo de Profesor Snape cae al suelo de un golpe. En un latido él ha acortado la distancia entre ellos y jala a Draco hacia su brazos. El Profesor Snape agarra a Draco tan fuerte que él casi no puede respirar.

"Draco," él dice en su cabello.

Repentinamente Draco se da cuenta de que sus ojos están ardiendo. Ha sido tanto tiempo…

Draco regresa el abrazo, agarrando con sus puños la parte trasera de la túnica del Profesor Snape.

"Draco," él dice nuevamente, "oh, Dios, Draco – ¿Cómo tú – cómo puedes posiblemente—?"

"¿Importa?" le pregunta Draco, voz quebrándose.

Profesor Snape hace un pequeño sonido – un sollozo, él comprende – y aprieta a Draco más fuerte. "No importa," él le dice. "No importa – Draco, lo siento—"

"Por favor no."

"Draco—"

"No puedo. No ahora."

Él retrocede y mira hacia Draco. Todas las líneas severas de su cara se han suavizado.

"Si confronto la situación ahora, me derrumbaré," dice Draco. "Y si me derrumbo, no estoy seguro de que seré capaz de recuperarme de nuevo."

Las manos del Profesor Snape están sobre sus hombros, y ellos agarran fuertemente. Es el único signo de la rabia hirviendo justo bajo su piel.

"¿Tu padre sabe?"

"Es mejor si él no," dice Draco. "Más seguro."

Él vacila un momento, pero eventualmente asiente en acuerdo. Él traga visiblemente y besa la parte de arriba de la cabeza de Draco.

"Muéstrame ésta receta" él dice.

Draco saca de su bolsillo con sus manos temblorosas, una pequeña pieza de pergamino doblada que Profesor Snape toma cuando es ofrecida. Él la desdobla y pasa un momento leyendo los ingredientes.

"Y no es por presionarte mucho," dice Draco, "pero si no tomo otra dosis pronto, mis riñones son susceptibles a fallar."

"Draco," Profesor Snape dice severamente, "ésta poción—"

"Lo sé."

"Estos ingrediente son extremadamente potentes—"

"Lo sé, Profesor. ¿Creés que no lo sé?"

"Únicamente el antiveneno podría destruir tus nervios, pero éste agente anestésico—!"

"Todo es preferible a morir," Draco explota, lo que parece silenciar al Profesor Snape. "Mira, no me puedo quitar el collar. No todavía. Si quiero deshacer cualquier daño que he causado, necesito permanecer en el círculo interno del Señor Oscuro. Tan pronto como yo haya hecho lo que se necesita hacer, completé mi insuficiente conocimiento, tan pronto como sea seguro, me llevaré a Lyra y escaparé."

Profesor Snape frunce el ceño. "Así que, ¿Ahora estás sediento de venganza?"

"¿Venganza? Al demonio con la venganza, estoy sediento de sangre."

La respuesta parece sobresaltarlo. "Draco—"

"Él me obligó a matar a mi madre. A torturarte. Él pasó meses colgando la amenaza de violación sobre mi cabeza. ¡Tengo sangre en mis manos gracias a él! No solamente quiero destruirlo, quiero eliminarlo, desaparecerlo completamente, hasta que todo lo que queden sean átomos y memorias desagradables!"

Silencio desciende, tenso y espeso. Draco comprende, de alguna forma tardíamente, que su corazón está golpeteando al costado de su garganta y hay furia ardiente burbujeando en su pecho.

Quizás él no debería haber gritado.

"Draco," Profesor Snape dice eventualmente, voz baja, "prométeme que no dejarás que tu sed por retribución se vuelva más importante que tu vida."

Draco lo mira por un momento mientras intenta recuperar su aliento. Al principio le resulta una cuestión extraña, pero eventualmente, él entiende el argumento. Hay una pequeña parte oscura de Draco que felizmente sacrificaría su vida si significa terminar la de Voldemort.

Eso no lo asusta. Ya no queda mucho que lo haga, Draco supone.

"Tan sólo puedo prometer hacer mi mejor esfuerzo," él dice.

"Por mi bien," dice el Profesor Snape.

Con rostro solemne, Draco asiente. "Por tu bien." Él bien podría hacerlo por Profesor Snape, porque Draco no lo haría por sí mismo.

Profesor Snape suspira y baja la mirada hacia el papel, ojos oscuros moviéndose por la lista de ingredientes.

"Puedo tenerla lista en veinte minutos," él dice.

"Bien," le responde Draco. "Bien. Estoy muriendo por una taza de té – ¿Te importaría—?"

"Por supuesto que no. Sabes dónde se encuentra todo."

Draco asiente y empieza a caminar por delante de él, frotando sus manos. Profesor Snape se va por la otra puerta, hacia su laboratorio de pociones en el sótano. Draco está a medio camino hacia la cocina cuando él avista una forma familiar desde el rabillo del ojo.

Yaciendo abandonada en la esquina de la habitación, bajo una mesita al lado de un sillón, se encuentra la pequeña pelota negra de goma que el Profesor Snape le dio tantos años atrás.

La imagen le da pausa. Draco la había pensado perdida. Él vacila en la entrada entre la cocina y la sala, entonces se acuclilla y la levanta con sus manos débiles y temblorosas.

La pelota está polvorienta y fría al toque, y la goma parece más vieja de lo que Draco recuerda. Él la gira entre sus dedos y, por vez primera en muchos años, piensa sobre el confort que solía encontrar en el caos, la confianza filosófica de la entropía sin sentido en un universo indiferente.

Él se da cuenta que no hay más confort ahí. Quizá Draco ha tenido suficiente caos para toda su vida.

De todas formas él la guarda en su bolsillo antes de moverse hacia la cocina.


Capítulo 59: 8 de Febrero, 1996.

Imagino que una de las razones por las que la gente se aferra a sus odios con tanta insistencia es porque presienten, una vez el odio se ha ido, ellos serán forzados a lidiar con dolor.
James Baldwin

Playlist ROYAL BLOOD - "OUT OF THE BLACK"

"¡Después de todo la pequeña ave a regresado a su jaula!"

Draco se detiene y comprende que hasta este punto, realmente él nunca ha entendido lo que es odiar.

Odio no es nada como el fuego que la maldición Imperius intentó imponer sobre Harry. No es nada como la ira suavemente ebullendo que él sintió por Rita Skeeter.

El odio no quema. El odio congela. Es frío y silencioso y tan intensamente esclarecedor.

Él se voltea y ve al Señor Oscuro caminando hacia él, y el odio se mueve a través de sus venas con cada latido, quitándole la calidez a su piel.

Y Draco sonríe.

"Por supuesto que lo hice, Mi Señor."

"¿Cómo fue la misión?"

"Trace la locación del guardapelo, Mi Señor," le responde Draco. "Estaba en las manos de una tal Dolores Umbridge, bajo el empleo del Ministerio de Magia. Ella lo compró de Mundungus Fletcher, quién lo encontró en Grimmauld Place, lo creyó sin valor, e intentó empeñarlo."

Voldemort hace un sonido vago, llegando a detenerse a unos cuantos pasos de Draco. "¿Y dónde está ahora?"

A toda velocidad hacia el sol, maldita basura humana con cara de serpiente.

Es algo bueno que el Profesor Snape le dio un curso rápido de oclumancia. Es también algo bueno que Draco haya sido lo suficientemente inteligente para dominarlo en unos dias.

"A salvo por ahora," miente Draco sin esfuerzo. "Una vez tengamos la diadema, los enviaremos a ambos juntos a través de la fisura."

Él hace una mueca. "Sí," él le dice lentamente, "la diadema. Avery ha estado mostrando un sorprendente nivel de incompetencia en recuperarla para mí. Si él se toma más tiempo, temo que tendré que enviarte dentro, pequeña ave, tanto como me disgusta la idea."

El Señor Oscuro pasa una mano por el cabello de Draco y el absoluto y abrumador odio casi congela su corazón en el lugar.

Y todo lo que hace Draso es sonreír.

"Tengo otra misión muy importante para ti."

"¿Sí, Mi Señor?"

"Tiene que ver con Harry Potter."

Draco mantiene un control muy fuerte en su expresión. Él sólo deja la más vaga mirada de sorpresa pasar por su rostro. "¿Harry Potter?"

"Ven."

Él sacude su cabeza hacia el salón, ahora oscuro y vacío. Draco se estremece a la idea de estar a solas con él, pero sabe que no tiene opción en la situación. Él lo sigue al interior.

Nagini está acurrucada por la chimenea, la única luz en la habitación. Lanza extrañas sombras angulosas a través de las patas de las sillas alineadas a la mesa e ilumina las armas ornamentales a lo largo de las paredes, en un singular bajorrelieve.

"En estos meses has demostrado ser un invaluable recurso y confiable aliado, pequeña ave," le dice Voldemort, deteniéndose al lado de Nagini cerca de la chimenea, de espaldas a Draco. "Es por esa razón que voy contarte un secreto muy importante y mejor guardado."

Draco toma una inhalación. "¿Un secreto qué tiene que ver con Harry Potter?"

"Hay una profecía…"

Él se interrumpe, y Draco frunce el ceño. Por unos segundos todo lo que puede escuchar es el suave crujido de la madera. Eventualmente, él continúa.

"Una profecía que dice que él tiene el poder de derrotarme."

Draco casi hace un comentario sobre cómo él lo había hecho una vez antes pero logra tragárselo antes de que salga por su garganta.

"Él tiene 'un poder que yo no conozco.'"

Draco frunce el ceño. "Te preguntaría lo que es, pero eso parece contradictorio."*

"Recientemente he descubierto que me falta la mitad de ésta profecía."

Él se voltea bruscamente, túnica ondeando, y se cierne sobre Draco. Draco se rehúsa a estremecerse en principio.

"Necesito la otra mitad," él dice. "Ahora especialmente. Avery me dice que el muchacho está reuniendo una armada en Hogwarts, que él y la Orden están conspirando. No me agrada esto, pequeña ave.

"Es entendible, Mi Señor."

"Te estoy poniendo a cargo de encontrar algunos registros de la profecía. Puede existir una copia en el Departamento de Misterios."

Draco frunce el ceño, pero agita su cabeza. "No," él dice. "No, una profecía sólo puede ser manejada por los individuos en cuestión. No podemos arriesgarnos a escabullirte en el Ministerio, y sería ridículo intentarlo y de alguna forma atraer a Potter; demasiadas variables. ¿Sabemos quién la profetizó?"

Él inclina su cabeza. "Sibyll Trelawney."

La respuesta toma por sorpresa a Draco. "¿De verdad? ¿Sibyll Trelawney?"

"Pareces sorprendido."

"Estoy sorprendido," él admite. "No creí que ella pudiera profetizar su forma de salir de una habitación oscura."

"Severus estaba ahí cuando ella lo predijo. Sin duda era ella."

Draco agita su cabeza. Las maravillas nunca cesan.

"Deberíamos traerla e interrogarla," él dice.

"Ella estaba en un trance, pequeña ave. Ella no recordará."

"No bajo circunstancias normales, Mi Señor," le dice Draco, "Pero hay pociones que pueden refrescar su memoria. Reactivar su Ojo."

Y sin que Draco se diera cuenta cómo llegó él ahí, el Señor Oscuro está frente a él – cerca, muy cerca – cerniéndose sobre él, envuelto por la sombra lanzada por la luz del fuego a sus espaldas.

En el pasado estos momentos provocaban nada más que una clase de temor existencial. Ahora Draco siente nada más que puro, profundo y visceral disgusto. Toma todo de él para mantener su compostura, mantener su cara sin emoción y sus ojos fijos en los de Voldemort.

"Le ordenaré a Avery que la sustraiga de Hogwarts, entonces, y la traslade aquí," él dice. "Presumiblemente él puede manejar eso, si él no puede conseguir encontrar una simple diadema."

"Estoy seguro que tiene poco que ver con competencia y más que ver con Albus Dumbledore frustrando sus esfuerzos a cada instante," dice Draco.

Él no reacciona bien al nombre de Dumbledore. Saca un feroz gruñido de él, lo que profundiza los surcos de su cara blanca como la tiza.

Draco decide mencionar a Albus Dumbledore más a menudo, si sólo porque encuentra que él totalmente disfruta causarle dolor.

Aun así, el Señor Oscuro no se aleja, El odio se retuerce más profundamente. Draco ni siquiera sabía que era posible odiar a alguien tan exhaustivamente, así tan profundamente, con tal indescriptible intensidad y fervor.

"Estoy seguro de que no me decepcionarás," él dice, y en su cabeza Draco repite lo que se ha vuelto su mantra: te destruiré. te destruiré.

Contradictorio*: la palabra original es antitético; significa que puede denotar o incluir la contrariedad de dos juicios o afirmaciones. Busqué un sinónimo porqué la palabra original me parece extraña y traté de hacerlo lo más entendible posible.


Capítulo 60: 19 de Marzo, 1996.

Somos lo que pretendemos ser, así que debemos ser cuidadosos con lo que aparentamos ser.
Kurt Vonnegut

Playlist BREAKING BENJAMIN - "I WILL NOT BOW"

Hay una parte de Draco – pequeña, pero ruidosa – que extraña los días cuando no sentía nada.

Él se encuentra de pie afuera de la entrada de los calabozos. Los gritos de la Profesora Trelawney llegan hasta las escaleras.

La perra se está resistiendo. Vamos, cachorro, la haré cooperar.

Draco cierra sus ojos fuertemente, deseando borrar la memoria de su cabeza, deseando descartar la sádica sonrisita de la cara de Greyback, la forma en la que sus dedos gruesos se contraen en impaciente anticipación, la mirada de miedo en la cara de la Profesora Trelawney.

Una mano se posa sobre su hombro. Los ojos de Draco se abren rápidamente.

El profesor Snape está parado frente a él. La empatía en su rostro tira de los pequeños filamentos en Draco que hacen que él se desmorone.

"¿Cómo lo haces?" le pregunta Draco.

Snape abre su boca para responder pero es interrumpido por un fuerte y desgarrador llanto de dolor proveniente del calabozo. Él se estremece imperceptiblemente.

"No fácilmente," él admite.

Draco frota su cara con ambas manos. El dolor del veneno viene y va siempre y cuando Draco puede forzarse a enfocarse en otras cosas, pero esta noche es muy, muy fuerte, un consistente e insoportable dolor que corre por cada nervio.

"Ayuda mantener en mente las razones por lo qué lo haces," él dice eventualmente, recargándose contra la pared al lado de Draco. Su voz es suave, aunque Draco sabe que no hay nadie alrededor que pueda escuchar. "Me recuerdo a mi mismo acerca de Lily. De Harry. De ti."

"¿Dónde entra el imperativo ético?" Draco pregunta, hablando entre sus manos. "¿Cuánta cantidad de bondad justifica que cantidad de maldad? ¿Cómo se puede esperar mantenerse al margen incluso con superiores objetivos en mente, cuándo – cuándo—"

Hay otro desesperado grito de agonía. El cuerpo entero de Draco tiembla por el sonido.

"Es una pregunta contra la que he luchado cada día desde que me uní a la Orden," Profesor Snape admite. "Dumbledore me asegura que por cada vida que soy forzado a terminar, miles más son salvadas, pero todo en lo que puedo pensar es en esa vida. ¿Quién soy yo para decidir que una vida vale menos que miles más? ¿Quién lo es?

Draco puede escuchar el sollozo roto de la Profesora Trelawney retumbando hasta las escaleras. Una parte de él quiere cerrar la puerta para callar el sonido. Otra parte no se atreve, porque no quiere permitirse olvidar lo que está pasando ni siquiera por un segundo.

"No existe la absoluta moralidad," dice el Profesor Snape. "Todo los dioses del hombre amenazan diferentes infiernos por diferentes pecados y todos ellos no tienen significado en un universo caótico. La moralidad es algo que debe ser elegido. Una vez que tú sabes por lo que matarías y por lo que morirías, el único pecado es traicionarlo.

"No creo que pueda hacer esto por mucho más tiempo," susurra Draco, y en los calabozos, Profesora Trelawney grita y grita. "Quiero destruirlo, pero no puedo hacerlo así."

"Entonces no lo hagas."

Hay pasos en las escalera. Draco mete sus manos temblorosas en los bolsillos de su túnica.

"Deberías irte," él le dice. "No podemos ser vistos hablando demasiado a menudo, eso—"

"Lo sé."

Profesor Snape pone una mano en la cabeza de Draco y besa su frente antes de girarse y alejarse.

Momentos después, Greyback emerge de la puerta que va a los calabozos. Él está cubierto de sangre, ojos dementes, sonriendo con mortífero y vicioso Schadenfreude*.

"La dejé lista," él dice, y su voz es conversacional. "Ella está preparada para hablar. Ve lo que puedes sacarle, cachorro."

Draco asiente. Él sabe que su cara no traiciona sus pensamientos. Por lo menos, esos meses anteriores lo han convertido en un actor de clase mundial.

Y él desciende los escalones, aunque el teme ver lo que se encuentra al final.

A la vuelta de una esquina y al pasar la puerta, la Profesora Trelawney – o lo que queda de ella – está mágicamente atada a la silla. El estado en el que ella se encuentra envía olas de náusea a través de Draco, y activa algo profundo en él—

látigo de púas desgarrando carne destrozando huesos sangre fluyendo no no no no detenlo detenlo detenlo por favor detenlo por favor que se detenga—

Por un momento Draco se tambalea en su lugar. Él pone una mano sobre la pared para estabilizarse, para recordarse que esto es real, este momento, la tortura ha terminado, ahora no es nada más que cicatrices y recuerdos.

"Puedo ver en tu corazón."

Draco abre sus ojos pero tiene que parpadear varias veces para ver más allá de las lágrimas que impiden su visión-

Las pupilas de la Profesora Trewlaney están completamente dilatadas, y a través de la sangre apelmazando su cabello y cayendo por su cara, ella se ve pálida.

Draco sabe que se le ha dado una gran cantidad de aceite de jazmín destilado en su arteria carótida. La ha vuelto confusa y descoordinada, pero ha abierto su Ojo, probablemente más dilatado de lo que ha estado jamás.

"Tú no eres como el resto."

Draco se traga un sollozo.

"Has venido a preguntarme sobre la profecía."

Para Draco supone un gran esfuerzo no mirar a los cortes que pasan por su estómago y pecho, no mirar a sus dedos mutilados y destrozados.

"Lo siento mucho," dice Draco. "Profesora, lo siento mucho—"

"No quiero tu lastima," ella le dice. "Todo lo que quiero es tu misericordia. Te diré lo que necesitas saber si me prometes tu misericordia."

Daco cierra sus ojos y tomas varias inhalaciones.

"Sabes a lo que me refiero."

Draco asiente porque él no puede conseguir formar las palabras—.

"Jurame tu misericordia."

Las palabras siguen sin salir, aunque Draco intenta hablar.

"No hay forma en la que pueda sobrevivir a esto," ella dice, y Draco le cree. "Tu misericordia ahora es mi única oportunidad de libertad."

"Lo prometo," Draco se atraganta. El olor a sangre es fuerte en el aire; retuerce todas las partes más oscuras en la mente de Draco y lo hace temblar. "Te prometo misericordia."

Un momento de silencio pasa. Su cabeza cae sobre su pecho y ella toma unas cuantas inhalaciones que suenan húmedas por la sangre en su boca.

"Tienes preguntas sobre Harry Potter," ella dice. "Su destino es una tela de araña. Miles de extensiones y conexiones que llevan a un punto fijo."

Draco se traga un nudo. "¿Un punto fijo?"

"Esa es la suerte," ella explica. "O destino, o profecía – llámalo lo que quieras. El tiempo es caos – opciones, oportunidades y probabilidades marcados por momentos específicos que son fijos. Momentos que tienen que suceder, que ya han sucedido, que siempre sucederán. Tú ya has visto uno."

Ella alza la cabeza para observarlo.

"El cementerio," ella continúa.

"Su resurrección," dice Draco, y ella asiente una vez débilmente.

"Ese era un punto fijo," ella dice, "un evento que siempre iba a pasar. Pero no es lo último que verás. Antes de que cumplas la mayoría de edad, verás otro – verás la muerte."

Draco avanza un paso. "¿La muerte de quién?"

"El único con el poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca," ella susurra, y en ese momento Draco sabe que él está escuchando la profecía. "Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes. Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce.

Ella fija sus ojos a los de Draco.

"Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida."

"Así que Harry va a ser el elegido para asesinarlo," dice Draco. No es imposible de creer. Antes él casi murió cuando era un infante.

"Sí," ella dice. "él matará al Señor Oscuro. Y el Señor Oscuro lo matará."

El tiempo se detiene. Por un momento, Draco puede escuchar los sonidos de su propio corazón.

"No," dice Draco.

"Ese es un punto fijo," ella le dice,

"No," Draco repite. "Eso no va a pasar. No dejaré que suceda."

"Por todo el caos que has visto, uno pensaría que estarías agradecido por un poco de certeza."

"A la mierda con la certeza," dice Draco, y su voz es temblorosa. "Al carajo el caos. Al carajo el destino y a la mierda la profecía. ¡No dejaré morir a Harry!"

Ella ríe, pero es un horrible y doloroso sonido, y rápidamente se disuelve en tos y jadeos. Draco se queda de pie rígido por unos momentos, con la garganta cerrada, los puños apretados y temblorosos. Eventualmente el avanza unos pasos y levanta su mano, lanzando un hechizo de anestesia que parece drenar algo de tensión de las líneas rigidas de su cuerpo.

"¿Crees que tu amor por él es más fuerte que la muerte?"

"Yo que lo es," Draco dice instantáneamente.

La respuesta la tiene levantando su cabeza de nuevo. Por un momento ellos se quedan inmóviles. Su mirada es evaluadora, la de él es firme. Y Draco está seguro, más seguro de lo que ha estado sobre cualquier cosa.

"Espero que estés en lo correcto," ella dice después de una pausa alargada. "Por tu bien. Y el suyo – incluso por el mío, por el bien del legado que dejó detrás…."

Draco se encuentra al límite otra vez. Misericordia, ella lo había llamado. ¿Eso es lo que es? Su mano se flexiona a su costado.

"El lobo estará estará aquí pronto," ella dice. "Deberías hacerlo ahora."

La moralidad es algo que debe ser elegido. Una vez que tú sabes por lo que matarías y por lo que morirías, el único pecado es traicionarlo.

Draco sabe por lo que él moriría. ¿Pero por qué razón él mataría? ¿Misericordia?

Los pesados pasos de Greyback pasos resuenan desde las escaleras. Draco levanta su mano temblorosa en el aire húmedo del calabozo.

Es una línea en la arena y Draco está en el límite. ¿Por qué razón él mataría? ¿Por qué razón?

"Hey, cachorro. ¿Ella está hablando?

Nada, Draco decide. Draco no matará. No de nuevo. No otra vez, nunca jamás.

"Tengo lo que necesito," dice Draco. "Ahora ve con su Señoría para dejarle saber. Subiré a reportarme ante él tan pronto como me encargue del cuerpo."

La Profesora Trelawney está observando a Draco en silencio mientras Greyback sale a pasos ruidosos del calabozo. Draco se inclina a su nivel y deshace los lazos mágicos alrededor de sus talones y muñecas.

"Sé de un camino secreto para escapar de aquí," él le dice.

Ella lo mira, mareada por el dolor y la confusión. "Mi destino—"

"Que se joda el destino," él le dice, inclinándose y ayudándole a recargarse sobre él.

Schadenfreude*: Alegría/placer/regodearse de los problemas, humillaciones, etc. de otros.