No hables con extraños

por Noriko Ukai

Disclaimer: Los personajes de la serie Gundam Wing no me pertenecen, esto ya todos lo saben pero no está de más recordárselos

Parejas: 1 x 2

Géneros: Yaoi

Categoría: Romance, Drama, Angst

Clasificación: PG-13

- Diálogos -

/ Esta historia va dedicada a mi amiga Forfirith a quien aprecio mucho y agradezco todo el apoyo que me da, me alienta a seguir escribiendo, gracias Laura /

Capítulo 4

Despedida

Después del apasionado encuentro ambos chicos yacían acostados en la cama siendo envueltos por los dulces brazos del sueño hasta que las orbes violetas comienzan a abrirse poco a poco, tratando de acostumbrarse el trenzado mira el reloj que aún estaba en su muñeca y se da cuenta que ya era casi de noche, con gesto de molestia cierra los ojos unos segundos mientras niega con la cabeza

- Perdimos el maldito avión – se queja aunque sin preocuparle mucho, después de todo había valido bien la pena, una sonrisa adorna sus labios cuando voltea a un lado y ve al que fuese su amante unas horas atrás dormir pasivamente, su rostro también se tiñe un poco de rojo y suspirando hondo decide tomar un baño por lo que sin hacer mucho alboroto comienza a deslizarse para salir de la amplia cama cuyas sábanas estaban completamente echas un lío al igual que la habitación, la ropa estaba regada sobre el suelo, el tocador y la silla del tocador, hasta el pequeño pasillo entre la puerta y la cama tenía una prenda adornando el suelo – Que loco – comenta sonriendo mientras intenta ponerse de pie pero al poner ambos pies sobre el suelo el dolor en la parte baja de la espalda le hace caer al suelo sentado – Demonios ¿éste sujeto no conoce la palabra sutileza? – se queja con molestia fingida sin dejar de sonreír, incluso una pequeña risa traviesa se escucha de sus labios, había hecho algo loco, acostarse con un completo desconocido dejándole tratar con un poco de salvajismo, jamás había vivido experiencia parecida, seguro que si su amigo Quatre se enteraba le regañaría

El agua tibia caía caprichosa por todas las partes de su cuerpo, su cabello suelto adornaba perfectamente su espalda, Duo disfrutaba ampliamente de sentir ese líquido vital sobre su rostro, mantenía sus ojos cerrados completamente extasiado por la sensación mientras un chico misterioso aún acostado en la cama comenzaba a despertarse, sus ojos cobalto enseguida miran a su alrededor y su corazón se tranquiliza al ver que aún estaba la ropa del trenzado tirada en el suelo señal de que aún seguía ahí, enseguida se sienta en la cama y después se levanta dirigiéndose al tocador donde está el reloj de Duo y ve la hora, al contrario de Duo el hecho de haber perdido el avión le parecía conveniente, así pasaban aquella noche juntos, había probado al hermoso trenzado horas atrás y habría jurado que aquel había sido el mejor sexo de su vida; el sonido de la regadera llega a los oídos de Heero y sonriendo ligeramente decide no dejar a Duo bañarse solo pero cuando comienza a caminar en dirección al baño su celular comienza a sonar

- ¿Qué quieres? – pregunta un poco molesto al contestar después de ver el número en la pantalla del aparato

- Tranquilo hermano ¿por qué estas tú molesto? – responde una voz serena pero con burla, Heero solo frunce el ceño y se queda callado unos momentos

- Estoy con alguien, luego te llamo – responde tranquilo mirando la puerta del baño unos momentos, la persona detrás del teléfono sonríe ante la respuesta

- Vaya vaya¿aún tú tienes esa costumbre de seducir a desconocidos y llevártelos a la cama? Deberías tú buscarte algo serio – aconseja riendo después

- Eso no te importa Barton – responde enfadado y a punto de colgar pero conociendo su interlocutor a Heero le habla antes de que lo haga

- Espera... el jefe quiere que tú vayas a Punta del Este en lugar de Montevideo – informa con tono serio, a Heero no le agrada la idea pues Duo se dirige a Montevideo y no a donde le acaban de informar pero desobedecer al jefe significaba renunciar a la vida misma, el chico misterioso no dice más y solamente cuelga aventando el teléfono al suelo. La llave del agua se cierra cuando Duo termina de bañarse

- Que fresco – comenta alegre, esos días eran muy calurosos – Creo que ahora sí... – de repente Duo corta sus palabras al sentir que alguien pega el pecho contra su espalda y rodea el suyo con unos fuertes brazos los cuales no podían ser de otro que no fuera Heero... – Espera... ¿qué...? – sin aviso ni detenciones Heero muerde ligeramente la oreja de Duo haciéndole estremecer un poco mientras con suavidad el ojiazul retira un poco los cabellos de su espalda y los pasa por encima de su hombro derecho dejando libre su hombro izquierdo para que sus labios se deleiten besando la zona despejada comenzando por el hombro subiendo lentamente hasta llegar al cuello mientras sus manos exploran el pecho

- Me encanta tu piel – bajando de nuevo hasta el hombro Heero termina por morderlo, Duo exhala una pequeña queja al recibir la mordida pero enseguida el chico misterioso no se hace esperar y abandonando el pecho del trenzado sujeta con fuerza sus manos pegándolas con fuerza contra la pared apretándolas con las suyas, Duo voltea su cabeza ligeramente hacia atrás siendo sus labios atrapados por los de Heero, el trenzado cierra sus ojos poco a poco y Heero suelta la mano derecha del de ojos violetas para sujetar con ella algunos de los cabellos castaños y empuñándolos comienza a intensificar el beso de forma salvaje, Duo frunce el ceño y jadea pero también lo besa con la misma violencia, los largos cabellos son soltados provocándole un pequeño alivio solamente para segundos después sentir como algo le invade haciéndole sentir un fuerte dolor que le hace emitir un grito agudo desde el fondo de su garganta pero de nuevo Heero hace ahogarlo en su boca robándole otro beso salvaje mientras las manos izquierdas de ambos se aprietan la una a la otra contra la pared...

Duo sale del baño con la bata de Hotel cubriéndole el cuerpo mientras Heero se queda adentro para bañarse, su largo cabello escurría aún mucha agua por lo que restregaba la toalla en él, nuevamente mira el tiradero de ropa en el suelo y suspira, avienta la toalla a la silla del tocador y comienza a juntar la ropa, al pasar nuevamente por el tocador mira su reflejo en el espejo dirigiendo su mirada a los múltiples moretones sobre su piel, los cuales habían sido provocados por los labios de Heero que había succionado sin piedad

- Salvaje – comenta sonriendo, se suponía que debía desagradarle que le haya dejado aquellas marcas pero realmente adoraba que el de ojos cobalto se las hiciera... – Mejor me apresuro o tendremos que dormir aquí – aún faltaban algunas prendas por recoger, entre ellas la chaqueta de Heero que a diferencia de las demás prendas el chico misterioso se la había quitado con cuidado, a Duo se le hace fácil juntarla dándole un tirón pero para su sorpresa una pistola cae de ésta al suelo, los ojos violetas se abren por completo al verla caer, a los pocos segundos cuando aún el trenzado no salía de su asombro la puerta del baño se abre, enseguida Duo voltea topándose con la mirada asombrada de Heero, pocos segundos son los que sus miradas se cruzan pues rápidamente el de ojos cobalto se acerca a Duo y sin pensárselo dos veces lo toma bruscamente por el cuello aventándolo rápido y sin soltarlo contra la pared que estaba a escaso medio metro, el trenzado deja caer la ropa al suelo, estaba un poco aterrado, la mano de Heero le apretaba con fuerza el cuello y su mirada cobalto era más fría que el hielo, instintivamente sus manos sujetan con fuerza y desesperación los brazos de su agresor

- ¿Qué crees que haces? – pregunta bastante enojado, incapaz de contestar Duo niega con la cabeza, sus ojos comienzan a humedecerse... – No viste nada ¿entendiste! – indica enojado, Duo afirma con la cabeza y enseguida Heero lo suelta, el trenzado cae lentamente al suelo deslizándose por la pared, se sujeta el cuello y comienza a toser con desesperación, estaba muy asustado, Heero se calma un poco e intenta acercarse a Duo pero éste le rechaza

- No – entre tosidos es lo único que alcanza a decir, Heero lo mira determinante y se aleja para acercarse al arma, Duo continúa tosiendo sin prestarle atención hasta que siente que otra vez se acerca pero cuando levanta la mirada siente el frío del arma sobre su frente, de nuevo sus ojos se abren bastante

- Bésame – ordena firmemente, Duo no se niega en absoluto y enseguida empiezan a besarse de forma salvaje, por la barbilla del trenzado comienza a salir un poco de sangre tras una mordida que Heero le hace con fuerza...

Ambos cuerpos desnudos estaban en el suelo, Heero sentado y recargado en la pared abrazando el cuerpo de Duo que estaba acostado con su cabeza en el pecho del chico misterioso, aún el revólver estaba en su mano derecha y con éste acariciaba de forma lenta la mejilla del trenzado, lo había hecho suyo de nuevo, sin soltar el arma, el miedo en Duo había desaparecido por completo y como todo buen masoquista había disfrutado de todo eso, se sentía un poco sucio por sentir satisfacción de algo así pero debía admitirlo, había algo en ese chico que le provocaba un enorme deseo

- Heero... ¿quién eres? – pregunta curioso con la mirada un poco perdida, el de ojos cobalto deja de acariciar la mejilla y por fin suelta la pistola dejándola en el suelo a un lado de él

- Mantente al margen... es por tu bien – responde sin emoción alguna besando después el cabello de Duo quien cierra los ojos al recibir el beso

- Esta bien – contesta dócilmente abriendo después los ojos y con suavidad se gira para estar frente a Heero a quien le da un tierno beso en los labios y después se acurruca de nuevo en sus brazos aferrándose a su cintura, las manos de Heero se cierran en su espalda y los dos cierran sus ojos quedándose dormidos casi enseguida

A la mañana siguiente muy temprano los dos se levantan y se visten para dirigirse de nuevo al aeropuerto dudando de que sus maletas aún estuviesen ahí, después de todo los servicios de equipaje nunca son 100 confiables

- ¿Tomaremos el de las 7? – pregunta Duo a su compañero pero Heero no le contesta, solamente se queda viendo el tablero de los destinos y horarios... - ¿Heero? -

- No – contesta secamente – yo iré a Punta del Este – Duo se sorprende ante la negativa de su acompañante y no entiende porque ha cambiado de planes

- Pero ¿por qué¿no viajaríamos juntos? Creí que me mostrarías Montevideo – inquiere mostrándose desesperado, a pesar del poco tiempo que llevaban de conocerse el trenzado le había tomado cariño a ese chico aunque no podía decir que estaba enamorado

- Irás solo y punto – Duo baja la cabeza triste cuando escucha la sentencia de Heero, los ojos cobalto se fijan en el trenzado, con su dedo índice pica dos veces el hombro del chico de ojos violetas y cuando Duo voltea a verle Heero le hace una mueca de que lo siga y comienza a caminar, el trenzado no duda y le sigue; el chico misterioso llega hasta el baño de caballeros y se acerca al que se encarga de cobrar y estrecha su mano, después camina hacia dentro del baño, el encargado se mira la mano y sonríe cuando ve que se trata de un billete de 20 dólares, Duo mira sorprendido pero entendiendo enseguida se mete al baño también. En cuanto pisa dentro del baño siente como la mano de Heero lo sujeta por la muñeca y sin aviso lo estrella contra la pared, pareciera que al chico misterioso le encantaba hacerlo, en cuanto choca contra la pared Heero se apodera por completo de su boca deleitándose con otro beso apasionado de Duo mientras sus manos comienzan a descender hacia los pantalones del trenzado comenzando a desabrocharlos, estos caen después al suelo siendo detenidos por los pies... – Te meterás en peligro si estamos juntos, es mejor dejarlo hasta aquí – advierte completamente serio mirando al chico a los ojos pero Duo niega varias veces con la cabeza

- No me importa, llévame contigo a Punta del Este – refuta con desesperación reflejada en sus ojos, Heero se sorprende ante la respuesta y sin decir nada nuevamente toma salvajemente los labios de Duo siendo correspondido

- Idiota, ya te dije que no – dice enojado tras dejar los labios del trenzado y mientras despoja a Duo de su camisa

- ¡No quiero estar solo! – la persistencia de Duo halaga a Heero pero no podía involucrarlo en sus negocios sucios, podía resultar herido

- ¡Entiende!... si te pasa algo... – Heero se calla a sí mismo apoderándose de forma apasionada de los labios de Duo a quien toma fuertemente por la cintura... – yo jamás me perdonaré si algo te pasa – concluye serenamente mientras su mirada cobalto mira suplicante a Duo, el trenzado entiende y deja de oponerse a la decisión de Heero para entregarse a él por última vez


NA: Diablos, no sé que me pasa que siento que éste fic me está quedando un poco erótico aunque creo que está bien por el tipo de historia, digo, no profundizo en sentimientos y la trama es light con una que otra intriga así que no le estoy poniendo mucho cerebro aunque les confieso que las escenas románticas entre Heero y Duo se me dificultan un poco, aún no he podido concretar lemon alguno así que espero se conformen con las escenas a medias jeje, pero bueno, desde el principio advertí que no sería un fic muy largo y que no tendría contenido NC-17, o sea, sexo explícito y esas ondas, pero bueno, dejo de escribir sobre esto y solo les digo que espero sus comentarios al respecto y que nos leemos en la próxima actualización que espero sea pronto, bye