Estoy muy feliz de los comentarios que me han dejado! por lo que seguire el fic ya que me alegra que les guste lo que estoy escribiendo :3 una abrazo para mis lectores!

-Nos vemos en el inframundo- Amanecer

Cap. 3

Roces

— ¿Crees que deberíamos comprar un par?— Me preguntó Pilika mostrándome unos llaveros a juego con forma de ositos.

— Siento que es innecesario. No entiendo porque a las parejas les gusta esto.

— ¡Pero qué aburrido Ren! A las personas nos gusta porque de esta forma siempre puedes llevar algo significativo para ambos. Además que es super romantico.

La mire sin convencerme.

— Aun así, no lo entiendo— Tome el llavero con forma de osito entre mis manos— Si quieres que lo use, lo haré de todas formas.

Me arrebató el objeto de mi mano.

— Olvidalo. Supongo que sí es innecesario— Dejo los llaveros donde estaban, se dio media vuelta y salió de la tienda. Algo me decía que estaba molesta.

Salí atrás de ella. Pude ver como unos tipos que pasaban se le quedaban mirando, Pilika era esbelta, pero curvilínea, a decir verdad su cuerpo era absolutamente de mi agrado. Al igual que su rostro, me consideraba afortunado de tener una novia tan linda.

— Hey Pilika— La llame, tan solo para ser ignorado. Me apresure y pase un brazo por sus hombros— Oye.

— ¿Que?— Respondió sin mirarme.

— No te enojes.

— ¡No estoy enojada!— Sostuvo con el ceño fruncido. Rodé los ojos. ¿Porque no era sincera?

— Esta bien, "no estas enojada".

— ¡Eso dije!

— ¿Quieres que te compre un bote de helado para llevar a la casa?

Guardó silencio por unos segundos, supuse que pensando en que responder.

— Está bien— Dijo mirando hacia otro lado.

Victoria para mi.

Siempre podía convencerla con comida. Era igualita a su hermano, el mundo de Horokeu parecía estar brillando cuando tenía comida en frente.

Sonreí un poco ante la idea. Ese tonto era divertido. Ahora que teníamos tutorias todas las semanas pasabamos bastante tiempo juntos, para mi desgracia claro.

Entramos a la casa de Pilika, deje el bote de helado sobre la mesa de la cocina.

— ¡Ren!— Me dijeron desde atrás. Yoh me abrazo alegre— ¿Como estas amigo?

— Bien Yoh, ¿que te trae por aquí?— Dije correspondiendo su abrazo por unos milisegundos. No era muy de abrazar.

— Si no es ni más ni menos que Renci— Hao llegó al lugar con su sonrisa cargada de sorna.

Este tipo me fastidiaba.

— El grande y único— Le hable con altanería.

— Así veo— Sonrió como siempre.

— Vinimos a ver a Horo Horo— Habló Yoh. Iba a decir algo más, pero sus palabras se apagaron cuando mi novia entró a la cocina.

— Hola chicos— Pilika les dio un abrazo a cada uno.

— ¡Hola!— Respondieron animados.

— ¿No vino Anna?

— No, es que hoy es día de chicos— Explicó Yoh, ya que este siempre andaba con su novia para todos lados.

— Uhh día de chicos— Pilika dijo divertida. Enseguida se dirigió a abrir el helado.

— ¿Se comerán todo eso?— Soltó Hao al ver como mi novia sacaba helado con una cucharota.

— ¿Quieren?— Preguntó Pilika con la boca llena.

— ¡Claro!— Respondieron los gemelos.

Nos sentamos en la mesa del comedor y comenzamos a comer del helado a cucharadas.

Mire hacia las escaleras, me sorprendía no ver a Horo aun. ¿Donde rayos estaba?

— ¡Esto esta delicioso!— Yoh decía fingiendo llorar. Sonreí divertido por esto. Otro mas que tenia el cerebro en el estómago.

— Tienes toda la cara sucia hermanito— Hao frotaba el rostro de Yoh con una servilleta.

Mire hacia las escaleras otra vez, esta seguía vacía.

Saque una cucharada de helado intentando distraerme, pero mis ojos seguían rebuscando "algo" en la habitación.

Me encontré con la sonrisa burlona de Hao mientras escuchaba a Pilika e Yoh riéndose de fondo.

— ¿Se te perdió algo Renci?— Hao me susurro con malicia— O debería decir alguien.

Mis ojos se abrieron un poco con sorpresa ante sus palabras. Intente decir algo, pero de mi boca no salían palabras para defenderme, eso no era comun en mi, porque yo siempre tenia como defenderme.

La escalera sonó llamando mi atención.

— ¡Lo siento por la demora! Es que me relaje demasiado en la ducha— Horo entró a la cocina con solo un pantalon de buzo puesto dejando a la vista su torso que aun seguía algo mojado.

Una extraña sensación de alivio surgió en mí al verlo. Me sentía algo estúpido por esto.

— Si te ibas a aparecer en ese atuendo, supongo que valió la pena esperar— Soltó Hao mirando de arriba abajo al recién llegado.

Prácticamente se lo comía con la mirada.

— Ya tonto— Horokeu se sonrojo y le dio un golpecito en el hombro al de cabellos largos.

— Ya se pusieron acaramelados jijiji— Yoh se rio pinchandole el costado a Horo a lo que este se retorcía en risas.

Observe cómo la musculatura del de hebras celestes se contraía marcándose un poco más.

Tenía un lindo cuerpo. Supongo que me gustaría estar así de marcado.

— Amor— Los dedos de Pilika acariciaron mi barbilla dulcemente y con la otra mano me dio una cucharada de helado en mi boca. A penas lo trague me acerque a ella y le di un beso.

— ¡Oigan!— Gritó Horo por nuestro contacto.

— ¡Ugh! ¿porque siempre interrumpes?— Le dije molesto.

— ¿Porque siempre andas besando a mi hermana en todas partes?

— ¡¿Porque es mi novia?! ¡y si quiero la puedo besar!

— ¡No sin mi permiso!

— ¡Permiso mis pelotas!

— ¡¿Quien te crees que eres?!

— ¡No! ¡¿quien te crees tú?! ¡¿su dueño?!

— Otra vez pelean— Dijo Yoh soltando una de sus risitas.

— Estoy harta de esto. Vamonos de aqui chicos— Pilika se paró con el helado seguida de los Asakura.

— ¡¿A dónde van?!— Pregunte.

— ¡Nos iremos a comer esto al comedor, y ustedes se quedarán aquí hasta que se lleven bien!— Sentenció mi novia.

— ¡¿Que?!

— ¡Me niego!— Gritó Horo.

— ¡Callate hermano! ¡no es opcional!— Sin mas que decir pegó un portazo y cerró la puerta con seguro por fuera.

— ¡Pero Pili!— Solté golpeando mi frente.

— Esta es toda tú culpa— Me dijo Usui.

— ¿Mí culpa? ¡tu empezaste!

— Te recuerdo que tú besaste a mi hermana.

— ¡¿Y eso que?! ¡es mi novia!

— ¡Pero no me gusta que se anden besando frente a mi!

— ¡¿Porque?!

— Porque...— Desvió sus ojos y acarició el cabello de su nuca— La verdad es que no lo se. Supongo que porque es mi hermana me causa cierta incomodidad verlos besarse.

Así que no le gustaba ver cuando nos besamos.

— Entonces si no nos ves, ¿no te molesta?

— No lo se.

— ¡¿Como no lo vas a saber?! ¿es que tienes cinco años?— Comenzaba a exasperarme.

— ¡AH mejor no hablemos de esto!

Ambos nos quedamos en silencio, supongo que era la mejor, sino seguiriamos peleando infinitamente y no era la idea, si no Pilika no nos dejaría salir de aquí hasta quién sabe cuando.

Golpeteé la mesa con mis dedos.

Mire a Horokeu sentado al lado mio, este estaba reposando su rostro en su mano de forma relajada. Miro mis dedos por unos segundos. Puso su mano al lado de la mía.

Ni siquiera me estaba tocando, pero sentía su energía invadiendome.

De pronto Horo comenzó a tocar mis dedos con suavidad haciéndome dar un brinco en mi interior. Sentí como me ponía algo nervioso.

Los acaricio poniendo su mano sobre la mía, pasando sus propios dedos entre mis míos.

— Tus dedos son muy delgados— Dijo mientras los seguía recorriendo delicadamente.

Una calidez me envolvió. Horo era tan espontáneo, que me hacía sentir que podía decir o hacer cualquier cosa si es que era él.

Entrelace mi mano con la suya de forma repentina. Sentí su mirada de sorpresa sobre mi.

— Más bien tus manos son muy grandes— Le dije. Inspeccione estas, eran fuertes y algo rasposas. Diría que eran muy varoniles— Dicen que los hombres con manos grandes son más atractivos— Solté alzando mis ojos hacia él mientras mordía un costado de mi labio.

Ambos nos miramos a los ojos unos segundos. Desvié mi vista recorriendo el resto de él por un momento.

Su rostro y su cuerpo lucían bien. Usui lucía muy bien.

— Atractivo para las chicas, claro— Apunte haciéndolo cambiar su expresión.

Horo acarició la piel de mi mano con su dedo pulgar.

— ¿Y para los chicos?— Preguntó con un semblante que podría calificar como ¿seductor?

Humedecí mis labios para luego morder un poco el inferior. Una sonrisita leve se formó de todas formas en mi boca— Supongo que también resulta algo atractivo... SUPONGO. Yo no ando mirando hombres Hoto.

Mi sonrisa se amplió contagiando a Usui, quien esbozó una linda sonrisa risueña. Ambos reímos desviando la mirada.

¿Que se suponía que era este ambiente? Peor aún ¿que se suponía que era esta conversación?

— ¡Ya amor! ¡¿no se han matado ni mordido aún, verdad?!— La voz de mi novia nos hizo soltarnos de golpe.

A veces sentía que me comportaba extraño junto a Horokeu, pero no lo entendía.

— ¿Qué crees que somos? ¿perros?— Le dije volteando hacia la puerta, donde la vi entrar mucho más relajada.

— ¡Sabes a lo que me refiero amor!— Me habló divertida a lo que se acercaba a mi. Beso mis labios con suavidad.

— ¡Suficiente!— Horo nos separó a ambos empujandonos de nuestras frentes hacia atrás.

— ¡Pero Hermano! ¿no te sirvio de nada este rato?

— ¡UGH estoy harto de que metas!— Grite jalando de mis párpados.

— ¡Pues si no te gusta te vas!

— ¡No me iré solo porque tú lo dices!

— ¡Entonces quédate!

— ¡Ok, me largo!— Me pare de mesa, pero antes de avanzar más de dos pasos sentí como era jalado por mi muñeca nuevamente hacia atrás.

Compartí una lucha de miradas con Horo por unos segundos. Este aun sostenía mi muñeca.

— Quedate.

Quise sonreirle, pero no le daría en el gusto.

— Si amor no te vayas— Pilika se colgó de mi cuello haciendo berrinche.

Sentí como la mano que sostenía mi muñeca se deslizaba hasta entrelazarse otra vez con la mía en una caricia. Enseguida dirigí mis ojos sobre el hombro de mi novia, mirando los ojos azul oscuro del chico frente a mi.

Horo acaricio un poco mi mano con su pulgar regalandome una linda sonrisa ladina.

Se levantó de su silla y me soltó.

Se dirigió a la puerta, vi como lo interceptó Hao rodeando su cuello con sus brazos. Desaparecieron de mi vista hacia algún lugar.

Sentí como mi mano cosquilleaba aún y un millón de sensaciones comenzaban a despertar dentro de mi.