-Capitulo cuatro-

Ella estaba de nuevo con el cadáver de sí misma en la mansión Malfoy, el en vestíbulo donde seguían todos los que había dejado hacia minutos allí. Todos la miraban como si estuviera loca, pero ella quizás el cuerpo de Hermione no estuviera controlado por ella, si no por alguien más.

-Hoy volveré, los atormentare más que nunca- Dijo Hermione lo que parecía bastante odio hacia todos- vengare con la muerte de ustedes a mi señor, al señor de cada mago y cada bruja.

Hermione saco el diario de entre su túnica, puso la máscara sobre las manos del cuerpo Muerto de Bellatrix, mientras leí cosas del diario en lo que era probamente una lengua muerta. Cuando la Castaña termino de leer, el cuerpo de la Mortifaga se prendió en fuego, Hermione corrió hacia Draco con la mayor rapidez posible y cuando llegó donde él estaba, simplemente lo beso.

No fue un beso normal, ni mucho menos apasionado. Fue doloroso, asqueroso y pervertido en algunos aspectos, Hermione mordía el labio de Draco está el punto de sacarle un poco de sangre. Mientras lo besaba, pasaba la lengua por donde salía el poco de sangre y lo probaba con gusto. Cuando el beso finalizo, fue como si la casa se llenara de Dementores, como si la felicidad del mundo se extinguiera y por mucho tiempo todo se volvió muy frio esta que Hermione cayó desmayada en el suelo. Todo volvía a ser normal, a excepción de algo que nadie había notado, las llamas habían desparecido y al cuerpo no le había pasado nada, incluso se podía decir que estaba recuperando el color poco a poco. Cuando el chico de lentes se dio cuenta, este intento huir con sus amigos por la puerta principal pero no se podía, ni pudieron salir por ningún sitio de aquella mansión.

Cuando volvieron a el vestíbulo, el cuerpo de Bellatrix no estaba ni el diario ni su macara. Todo había desaparecido repentinamente, como por arte de magia, pero la sombra de a quien estaba reflejada en el suelo, ellos eran siete pero había ocho sombras así que se dieron la vuelta. Cuando voltearon para ver quién era la otra persona, allí estaba de pie a lo que ellos más temían.

-¡Malditos, traidores de la sangre!- Grito con mucha rabia Bellatrix mientras levantaba con rapidez su varita- ¡Imperio!

Cada uno de los siete habían sido controlados por Bellatrix, ella los encerró a todo en el calabozo donde una vez varios de ellos habían estado. Durante varias horas los torturo, aunque poco rato después saco a su hermana de la celda, pues ya estaba cansada de oír sus gritos y llantos como si fuera una niña. Hermione estaba muy asustada, por su parte ella recordaba todo pero se sentía asqueada como si todo hubiera sido culpa de ella desde un inicio. Draco la observaba mientras ella lloraba, pero la miraba con el desprecio que la miraba cuando eran niños.

-No debiste tomar el diario- Aseguro Draco enfadado- si no lo hubieras hecho, este no te hubiera controlado, estabas muy vulnerable al parecer.

-Lo tome, porque quería guardarlo- Dijo Hermione mientras lagrimas recorrían su rostro- yo quería impedir esto, quería hacerlo.

-No es momento de buscar culpables- Dijo Harry tratando de ser razonable e imparcial- debes intentar salir o moriremos cuando ella se canse de hacernos sufrir.

Nadie respondió, poco a poco todos se fueron quedando dormidos. Aunque cuando la noche hubo llegado, una luz irrumpió en la habitación, era una mujer que estaba iluminando el lugar. Fue caminado hasta el Rubio lo despertó con delicadeza, cuando este se dio cuenta que era su madre la que estaba allí por un lado se emocionó, pero por el otro sentía temor.

-Draco, no tenemos mucho tiempo-Aseguro Cissy quien hablaba alto y claro- en un par de horas vendré otra vez, voy a sacarlos a todos ustedes, pero yo no podré ir contigo. Tengo que quedarme, enfrentare a tu tía de una vez por todas, eso les dará escasos minutos para que ustedes pueden huir.

-No pienso dejar que mueras- Dijo Draco llorando porque él sabía que en el fino su madre moriría- eres la única familia que me queda, no puedo permitirlo.

-Draco, nada de eso importa- Dijo Cissy quien también dejaba correr algunas lágrimas- quiero que huyas, necesito que te salves y que algún día logres olvidar, se feliz.

Cissy se levantó camino hasta la puerta, se fue rápidamente y sin dejar rastros de haber estado allí. Hermione quien había escuchado casi todo, se hizo notar tosiendo un poco, luego se sentó al lado de Malfoy y allí se quedaron ambos callados expresando su apoyo hacia el otro. Quizás llegando la mañana o la tarde, las puertas volvieron abrirse pero esta vez entraron diez personas más. Era obvio que eran Muggles, por como miraban las ropas de la Castaña y sus amigos, todos estaban muy sorprendidos pero a la vez asustados, eran cinco adultos y cinco niños.

-Todo va estar bien- Aseguro Draco dándoles un poco de apoyo a los desconocidos.

Las horas fueron pasando lentas, pero la puerta volvió abrirse era Bellatrix, quien venía con su varita en la mano, cuando uno de los niños se le atravesó mato a este con la maldición asesina. Mata a un adulto con un puñal, volvió a matar a otro niño y así estuvo hasta que al final no quedo ningún Muggle en la sala. Con el puñal les corto la cabeza, luego de cortarles la cabeza les hizo una cortada alrededor del corazón, cuando obtuvo cada corazón esta se llevó las cabezas y los corazones, dejando detrás de ella la puerta cerrada.

-¿Qué crees que está pasando?- Pregunto Draco sin dirigirse a nadie en concreto.

-He leído sobre ello- Dijo Hermione como si fuera esa niña de once años de nuevo- debe de ser un sacrifico que Bellatrix debe darle a la muerte, para ella poder seguir viva. Si no hace el sacrificio quizás vuelva a morir, pues he leído que el sacrificio va en aumento si mato diez hoy en un mes serán veinte y luego treinta, podría llegar a matar una gran cantidad de Muggles en poco tiempo.

-Draco, ¿Hay algún pasadizo algo que nos permita salir sin que tu tía se dé cuenta?- Pregunto Harry tratando de averiguar algo que les sirviera de ayuda- si podemos salir en poco tiempo, podríamos evitar enfrentarnos con lo que nos espere fuera.

Draco lo pensó por un momento y luego asintió, pero aquella pregunta le había traído un recuerdo a la mente: "Estaba escondiéndose en la chimenea, pues su padre quería pegarle, ya que se había comido todo el pastel que los elfos habían preparado para la visita de alguien muy importante. Este estaba asustado no quería tener que soportar el castigo de su padre, fue entonces cuando se recostó de la pared y de repente se abrió un túnel, que daba a cualquier lugar".

-Sí, hay uno es en el comedor- Comento Draco sin ganas de decir nada más.

Todos estaban cansados, agotados y hambrientos si tuvieran que luchar en algún momento ninguno de ellos saldría vivo de esa casa, puesto que no estaban con ánimos ni fuerzas para hacer nada. Poco después se escucharon gritos, explosiones, cosas que caían al suelo y se rompían, hechizos que no daban en su objetivo, pero después todo se calmó. Había alguien en la puerta con una varita encendida, incluso del lado donde estaba Cissy se encontraba muy oscuro.

-Es hora de que os marchéis- Aseguro Cissy abriendo la puerta con mucha rapidez.

Todos salieron excepto Draco que se quedó quieto delante de su madre, estos se dieron un pequeño abrazo y el Rubio sintió los labios de su madre en su mejilla, Cissy le estaba dando a Draco un pequeño beso. Esa fue la despedida que ellos tuvieron, Draco comenzó a guiar a sus quizás nuevos amigos por entre los oscuros pasillos, él se conocí esa casa como la palma de su mano no necesitaba luz para orientarse. Ellos caminaban rápido, mientras tras ellos se escuchaban las voces de dos mujeres que estaban luchando, cuando ellos se dieron cuenta que las voces eran cada vez más fuertes y parecían acercarse comenzaron a correr. Entraron en el comedor, fueron hasta la chimenea y Draco hundió uno de los ladrillos, que abrió un túnel delante de ellos, todos fueron pasando y él se quedó detrás. Cada uno de ellos encendió sus varitas, ahora se podía ver con claridad por donde caminaban, los pasillos eran bastante altos y anchos así que Draco se puso a la cabeza del grupo sin hacer mucho esfuerzo. Finalmente llegaron a un lugar donde se dividían tres túneles más, pero ellos siguieron por el túnel del medio, no querían arriesgarse a perderse aunque tampoco tenían idea de adónde iba aquel pasillo.

Nadie hablaba todos estaban demasiado nerviosos, no sabían si alguien los seguía o si estos pasillos tendrían alguna salida, cansados de caminar se sentaron en los pasillos a descansar. Harry y Draco decidieron que ellos podrían ir juntos a explorar un poco más, así que ambos se fueron hacia adelante dejando a su agotados amigos sentados en el suelo descansando.