Un nuevo one-shot

Espero que os guste

adv: Mucho dolor y drama (:( )


Natsu miró a todos sus amigos, a los compañeros en aquel gremio. Cabizbajos, evitando mirarle a la cara…

Buscó la mirada de su amigo Happy, pero este, con vendas rodeando su cabeza y otra en su ala, tampoco lo hacía. Natsu pudo ver sus manitas empuñadas y en su rostro, mordiéndose el labio que temblaba con fuerza, lágrimas asomando de sus ojos.

Erza, Gray, Wendy, Charle, Romeo…todos evitaban mirarle, y eso no le gustaba.

¿Por qué lucían todos tan apagados? Happy estaba llorando ¿Por qué no le decían nada? Y lo más importante, ¿Dónde estaba Lucy? No identificaba su olor en el gremio, y, después de aquella semana entera permaneciendo en cama por culpa de sus heridas, heridas que todavía no habían sanado, no había tenido la oportunidad de verla.

Aun con la venda en su cabeza, sus dos brazos envenados, su pecho y un pie, vistiendo como siempre, sus cómodas ropas, volvió a buscarla por el gremio.

Aquella pelea final se había convertido casi en una masacre y si Lucy no hubiera estado ahí para ayudarle, él nunca hubiera salido victorioso. Sin su apoyo, temía poder haber muerto en aquel espantoso lugar. Por eso necesitaba verla. Debía agradecerle, de paso, también abrazarla y si el rato dejaba para algo más…

Pensó que la encontraría en el gremio, hablando con Erza o las demás chicas, pero se equivocó.

Posiblemente estuviera en su casa, curándose las heridas y en cama, como él debería seguir estándolo.

Pero las ganas de verla podían más que cualquier otro dolor, así que se acercó al gremio. Sin embargo, nada más entrar, sintió que algo no andaba bien. El ambiente cargado, pesado, triste, todos cabizbajo, sin dar saltos de alegría por su vuelta o por terminar esa maldita pelea. No, todos estaban tristes y Natsu tuvo una sensación en el pecho que no le gustó. No le gustó en lo absoluto.

Preguntó a Erza, más esta no respondió. Empuñó sus manos, eso sí. Miró a Gray, a Wendy, incluso a Juvia y Gajeel, pero nadie le respondía.

No sabía qué, pero algo en su pecho estaba empezando a ahogarle

-Natsu-

Sus amigos dejaron paso a Makarov, que se acercaba a él todo serio, con ambas manos juntas en su baja espalda. Se detuvo a un paso de él, elevando su mirada hacia sus ojos. Por unos segundos no dijo nada, tan sólo se mantuvo observándole.

Natsu frunció el ceño y boqueó, sin éxito alguno. Miró a sus compañeros, que mantenía la mirada perdida y luego a su maestro ¿Por qué? ¿Qué estaba ocurriendo?

-Natsu- habló finalmente el anciano, cambiando a una mirada apagada y dolorida- lo siento-

¿Lo sentía? ¿Por qué? ¿Por la pelea?

Aquel agujero en su pecho estaba empezando a hacerse más grande, sentía cierta inquietud, su corazón latiendo acelerado, algo oprimiendo su pecho…

-¿Dónde está Lucy?- volvió a preguntar, mirando a sus amigos, al resto de compañeros, al maestro- abuelo, ¿dónde está Lucy?-

Makarov bajo su cabeza, sus brazos ahora colgaban a ambos lados de su cuerpo, sus puños se apretaban…y Natsu pudo ver como negaba con la cabeza

¿No? ¿Por qué hacía eso? ¿Qué demonios ocurría?

-Happy- llamó a su fiel amigo, que seguía aguantando sus ganas de llorar.

No, espera…no debía sacar conclusiones…no podía

-Está en su casa, ¿verdad?-rió nervioso, frotando su nuca- debe de estar muy malherida por mi culpa. Iré a verla- giró sobre sus talones y dirigió a la salida

-No está Natsu- le detuvo la voz de su maestro- No sabemos dónde…-

Natsu empuñó sus manos y su quijada se tensó, apretándola fuerte. Tragó duro.

No podía ser…eso no…

-La estuvimos buscando…-la voz de Erza se escuchó, seria-día y noche. Pero…-

-No-le paró él, sintiendo que se ahogaba, la ira recorriéndole el cuerpo.

-Natsu, Lucy ha…-

-¡CALLATE!-gritó él, girándose, mirando a todos con la mirada encendida- ni se te ocurra decir…eso-

-Y no queríamos- puntualizó Gray mirándole, con expresión y voz improvista de sentimientos- pero ha pasado una semana, y no la hemos encontrado- el puño de Natsu se encendió, su mirada se mantenía en el suelo, escondida sombríamente- por muy furioso que te pongas y las cosas que destroces, no conseguirás nada-

-Gray-sama…-murmuró Juvia, sorprendida por la frialdad de las palabras.

-Lucy no está con nosotros y todo gracias a ti-

-¡Gray!-exclamó Erza asombrada, al igual que el resto de compañeros

-Oi, oi…esto no va bien…-murmuró Wakaba

-Todo lo que ha ocurrido es por tu culpa- se adelantó Gray, sin asustarse ante las dos llamas enormes en las manos de Natsu-Por tu culpa hemos perdido a Lucy. Por tu culpa estamos todos aquí sufriendo en silencio…-

-Gray…-murmuró Lissana preocupada

-Calla…-siseó Natsu muy bajito

-Porque aquí nadie se atreve a decirte que por tu culpa tenemos que mantener la boca cerrada. Pero no, a mí nadie me va a callar- se quitó su chaqueta, lanzándola a un lado.

-Calla…-

-Hemos tenido que mantenernos una semana callados, una semana desde lo ocurrido sin saber nada de Lucy. Una semana llena de dolor y sufrimientos- empuñó sus puños, formando a su alrededor un aire frío- Pensando que por tu ineptitud, Lucy está muer..-

-¡CALLA!-

Natsu se lanzó contra él, golpeándole con tal fuerza en la cara que lo envió contra la pared.

-¡Natsu-san!-exclamó llorando Wendy

-Calla-siseó él, furioso, encendiéndose al completo por todo el cuerpo- sólo mantén la jodida boca cerrada- sus puños temblaban, dolían, sintiendo las uñas clavarse en ellas.

Furioso, lleno de ira, dolor, arrepentimiento, angustia, rabia…

Por tu culpa

-Adelante- se levantó Gray, sonriendo con altivez- golpéame. Veremos si de esa forma, dejas de ser tan inmensamente idiota…-se quitó la camisa.- y aceptas que por tu culpa, Lucy ha …-

-¡QUE TE CALLES!- y volvió a lanzarse contra él.

Golpes, explosiones, cosas destrozándose, el gremio empezando a caer…

-Maestro- Erza miró a su maestro- ¿No será mejor detenerles?-

Makarov siguió mirando a los dos, sin perder vista a un furioso Natsu.

-Lo hizo a propósito- apareció Mirajane, con la mirada preocupada

-Gray hizo enfadar a Natsu- continuó Lissana con ojos brillantes por las lágrimas

Sus amigos miraron a los dos que continuaban peleando con fuerza

-No quiere que sólo él sufra- dijo Cana

Happy lo observó todo, mientras miles de lágrimas resbalaban por sus peludas mejillas.

-Natsu…-

-Vámonos- esa palabra sorprendió a todos los del gremio, que miraron al maestro- nosotros no podemos hacer nada-

-Pero maestro, no podemos dejarlos…-

-Erza-advirtió Gildarts

Makarov fue el primero en partir, y tras él, Erza y todos los demás, muy contrariados con ello, le siguieron.

No podían hacer nada.

Nada existía que pudiera aliviar el dolor de Natsu.

.

.

Con la tarde presente, Gray y Natsu, que continuaban peleando, cayeron cada uno a una banda, contra el duro suelo. A su alrededor, parte del gremio había caído, mesas, libros, botellas, vasos…hielo y cosas carbonizadas decoraban el ambiente.

Sus respiraciones agitadas y fuertes, sus cuerpos magullados llenos de golpes, cortes y sangre, su ropa rota…

Apretando su puño, Natsu golpeó el suelo con fuerza, apretando sus dientes, sus ojos dejando caer esas lágrimas que llevaba horas reprimiendo…Gray, con mucho esfuerzo, se incorporó en el suelo, cruzando sus piernas, desviando la mirada hacia el cuerpo de su amigo. Golpeaba el suelo con su puño, a veces con su cabeza, pudo ver brillantes lágrimas cayendo contra el suelo. Apartó su mirada, elevándola al cielo.

Gray sabía que toda felicidad había desaparecido en el gremio y también… que aquella sería su última pelea.

.

.

.

Un año después...

Un arreglado y majestuoso gremio se alzaba con orgullo en una colina. El gremio Fairy Tail había vuelto a sus andadas, retomado sus misiones, ganando dinero, destruyendo a los malvados, secuestrando a malhechores.

Todo había vuelto a la normalidad. Todo…excepto algunos de los miembros de ese gremio.

Sonreían si, hacían sus misiones con total normalidad, sin embargo, todavía se podía notar la tristeza en ese lugar, el dolor de algunos de los miembros…

La ausencia de una de sus amigas se hacía notar por todo rostro

Desde una de las mesas, Erza miraba, sentado en la barra, a Natsu. Happy estaba a su lado, comiendo un pescado y Mirajane algo más alejada, limpiando con la mirada triste.

-Erza-san- le llamó Wendy a su lado, mirando también a Natsu- Natsu-san no…-

-No ha sonreído ni una vez- murmuró Lissana con preocupación, al igual que el resto de compañeros.

-Ha pasado un año, pero Natsu todavía se siente culpable- comentó Juvia, mirando la superficie de la mesa

-Y todo por tu culpa, Gray- gruñó Caña mirándole de mala manera, provocando que el peliazul virara el rostro, sonrojado-¿Por qué demonios tuviste que decirle todo eso?-

-Sólo quería ayudarle- gruñó él, cruzado de brazos

-Y seguramente lo hiciste- otra voz se añadió a la mesa

-Maestro- murmuró Erza mientras este se sentaba en la mesa, cruzando piernas y brazos.

-Es muy difícil olvidarse de la persona amada.-continuó él, mirando al sombrío Natsu-Igneel, tú Lissana- esto sorprendió a la peliblanca- aunque después nos sorprendiste con tu aparición-sonrió él, borrando su sonrisa al momento- y ahora Lucy-

-Parece que Natsu…esté destinado a perder a las personas que ama- dijo Cana, mirando sus cartas sobre la mesa.

Ninguno dijo nada, preocupados que estaban por su amigo. Aquel chico lleno de energía, siempre sonriendo, amante de las aventuras, se había vuelto alguien serio, sombrío, destinándose únicamente a realizar misiones junto a Happy, sin hablar, sin formar escándalos ni peleas…el antiguo Natsu había desaparecido dando paso a uno cargado de culpa y dolor.

¿Cómo curar tal dolor?


Unos pasos corrían a toda prisa, cruzando la ciudad. Su largo cabello suelto se ondeaba con cada movimiento, un estuche marrón colgaba en uno de sus bolsillos junto con un látigo. Esta persona, vestía unas botas marrones, unas medias por sus rodillas, una falda corta azul, un top blanco y sobre sus hombros, una pequeña chaqueta cubriendo sus brazos, dejando sus mangas anchas.

Tropezó con algo, pero logró mantener el equilibrio y continuar corriendo. Estaba cansada, pero no le importaba. Seguiría corriendo, no se detendría, no ahora que por fin había llegado.


-Happy- el gato se tensó ante el llamado de su amigo.

-S-si Natsu-

Natsu viró su rostro y una pequeña pero sincera sonrisa hizo que el gato se aliviara y sonriera también.

-¿Vamos a por otra aventura?-

-¡Aye sir!-exclamó Happy, poniéndose en pie sobre la barra.

Más cuando Natsu se puso en pie, las puertas se abrieron de repente. Todos dirigieron su mirada hacia esta…

A Cana se le cayó la jarra de las manos, Erza se alzó de golpe, tirando la silla, todos, pero absolutamente todos en el gremio abrieron sus ojos desmesuradamente, a Natsu se le cortó el aire por segundos.

Una sombra atravesó la puerta, dejándose ver en el interior del gremio. La persona miró todo a su alrededor, sorprendida

-¿Otra vez habéis vuelto a cambiar el gremio?-sonrió ella, acercándose más, mirando a su alrededor- por un momento pensé que me estaba metiendo otro-

Lucy Heartifilia bajó las escaleras y paró a un par de pasos, mirando a todos los integrantes. Todos estaban iguales, el tiempo parecía no haberles afectado y eso agradeció ella

Puso las manos juntas tras su espalda, sonriendo realmente feliz

-¡Ya estoy en casa!-

Pero al no ver movimiento se extrañó.

-¿Qué ocurre?¿Por qué me…-un movimiento le hizo virar su mirada hacia eso. Otra sonrisa, aun más radiante, feliz adornó su rostro, viendo a esa persona que durante tiempo había estado deseando abrazar- Natsu-

El pelirosado se detuvo delante de ella, incapaz de pronunciar palabra, observándola con los ojos bien abiertos y Lucy, sin comprender, ladeó su cabeza.

-Natsu…-se atrevió a llamarle. Era extraño ver a su amigo tan callado. Puso los brazos en jarras- ¿Pero qué os pasa? Por qué…-tal acción pasó tan rápido que ni ella tuvo tiempo de darse cuenta.

Contra su cuerpo y rodeando su espalda, bajo sus brazos, Natsu le estaba abrazando. Había tirado de ella y pegado contra su cuerpo. Lucy sintió sus mejillas sonrojarse y su corazón latir deprisa, sin embargo, esa ilusión pronto se olvidó y pasó a preocuparse.

-Natsu…-este le abrazaba con fuerza, su cuerpo apretarse contra el suyo, su cabeza apoyada contra su hombro y algo que realmente la sorprendió, lágrimas humedeciendo su cuello- Natsu...-intentó moverse, pero este siguió abrazándola.

Miró a su alrededor, sorprendiéndose al ver a todos sus amigos llorando.

.

.

-Hime-sama-

Virgo se acercó con una bandeja de comida y Lucy se sentó en la cama. No sabía que había ocurrido. Estaba peleando con aquellos malvados, recordaba haber solicitado a todos sus espíritus a la vez, a Natsu muy malherido…una gran explosión y su cuerpo cansado y muy magullado.

No supo cuanto tiempo había dormido pero al abrir sus ojos, se encontró en una habitación extraña, con una cama y bueno, todo lo normal, excepto que no era su casa.

-Hime-sama-

Miró a Virgo, sin comprender donde estaba ni porque ella de nuevo había salido sin su permiso.

-Virgo, donde…-

-Debe descansar-puntualizó la sirvienta, entregándole la comida- tiene muchas heridas-

-Pero, y Natsu, Happy…y los demás? ¿Dónde estoy?-

-En el mundo estelar- respondió, dejándola boquiabierta- cuando vimos que yacía en peligro, la trajimos hasta aquí-

-E-estoy en…-miró a un lado, incrédula. Estaba de nuevo en el mundo de los espíritus. Pero y el rey...-se alarmó de pronto

-Él fue quien nos dijo que la trajéramos aquí-

-P-pero eso está prohibido…yo no…!-pero Virgo le metió la comida en la boca

-Eso no importa hime-sama, por ahora, sólo debe pensar en reponerse pronto para reunirse con sus amigos-

La rubia masticó la comida, pensativa. ¿Estaría Natsu bien? ¿Sus amigos se estarían curando como ella? Suspiró, volviendo a mirar por la ventana.

-Y recuerde, Hime-sama, que cuanto más colabore, menos tiempo estará aquí-

Lucy le miró entrecerrando su mirada. ¿Acaso la estaba echando?

-Sí, si- y volvió a suspirar, deseando recuperarse pronto.

.

.

Una gotita resbaló de su sien al recordar eso. Y también que allí, el tiempo pasaba de forma diferente al de la tierra.

¿Cuánto tiempo habría pasado aquí mientras ella estuviera en el mundo estelar?

Sonrió con ternura, viendo a sus amigos.

Y alzando sus brazos, abrazó también a Natsu, que parecía incapaz de soltarla, con una gran sonrisa.

-He vuelto, Natsu- susurró sintiéndose contenta estando entre sus brazos. No sabía cuánto tiempo habría pasado pero lo que si sentía, es que había echado de menos estar con su familia y sobretodo…con él.

-Lo siento- eso la asombró- perdóname – repitió Natsu con voz ronca-perdóname-

-Natsu… ¿Por qué?...Yo no…-

-Pensé que te había perdido…por mi culpa…-Lucy le sintió temblar y lo estrechó, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

Erza y los demás miraron la escena llorando, pero llorando de alegría. Lucy se separó y sonriendo con lágrimas en sus ojos, le quitó con sus pulgares las que sobresalían de los ojos de Natsu, pero este, avergonzado y frustrado, sujetó sus muñecas, acercó sus labios y la besó. Asombrada quedó ella al momento, pero luego cerró sus ojos y le rodeó el cuello con sus brazos, correspondiendo a ese beso.

Ilusionados y gritando, saltó todo el gremio a por ellos, rodeándolos, abrazando a Lucy, llorando feliz por su vuelta mientras ella explicaba donde había estado, sorprendiendo a todos.

Desde su sitio, Cana miró sus cartas, sonriendo.

-Así que era cierto- murmuró, agarrando la carta central, donde venía dibujado un corazón con un fondo mitad estrellado y mitad hierba. Dejó la carta y agarró otra, otra que le hizo alzar la ceja y sonreír- esto…también me lo imaginaba-

La dejó sobre la mesa y se alzó, dispuesta a celebrar la vuelta de Lucy

Y en aquella carta, que brilló por un momento, pudimos ver a tres personas sonriendo, dos adultos y un niño pequeño.

=FIN=


Jaja. ¿Quienes serían los de esa carta? Ayy Cana, siempre dejándonos con la duda. :P

Una historia muy profunda que necesitaba hacer (ya que normalmente mi trabajo siempre es cómico-lemon)

Un poco de trágedia siempre viene bien (tragedia con final feliz)

En fin, otro fic que tambien me ha costado muuucho hacer. Perder a alguien es duro, pero escribir como podría sentirse esa persona lo es muucho más. Más aun sabiendo como es Natsu. No llora a lágrima viva, pero si de rábia e ira. Lo esconde todo, sufriendo interiormente.

Bueno, espero vuestras opiniones! Espero que sean muchos

Bye bye