Nota de la autora.- Nuevamente agradezco los reviews, esperando que esta historia resultara un poco más extensa, bueno disfruntenla

Enlistada

-Sam¿te encuentras bien? – una voz resonaba en el oscuro lugar en que me encontraba - ¡Sam¡Despierta, Sam! Por favor – una gota salada cayó en mis labios, proseguida por un chorro de agua -¡No hagas eso, Samara! – abrí los ojos y mi garganta comenzó a ahogarme, Danny me abrazo para que expulsara el agua, al fin recupere el aliento y sus ojos húmedos me miraban como si fuese un milagro lo que presenciaran, sus pantalones descubrían sus empolvadas rodillas al igual que el resto de su ropa.

- ¿Danny? – que hermosa visión arruinada por "SAM" estaba al lado de él – y Samara – Sujetaba su mano,!No podía ser!

- Llámame Sam, Samantha

- Escúchame bien yo estoy aquí desde hace mucho tiempo antes que tú y nadie me dice Samantha¡Soy Sam! - ¿qué acabo de decir¡ hace mucho tiempo antes" ¿ahora me siento una anciana¿qué me pasa? Me senté inconscientemente, por lo que una suave mano blanca y cálida me regreso al suelo mientras su brazo servía de almohada.

-Tranquilízate Sam, - su voz me serenaba, pero luego me inquieto – Samara, te debo la vida – menciono abrazando a la chica con una voz emotiva.

- Déjalos Sam – los ojos azul cielo de la chica de cabello negro anuncio con sus labios al lado de su lunar – los perdedores como ellos, siempre terminan juntos – movió su cuerpo de forma en que Samara notara su blusa rosa en contraste con el pantalón de mezclilla, tal vez, deseaba que los hiciera notar, como ocurrió al salir al receso conmigo.

- ¿Qué está pasando aquí? – sujete mi cabeza con ambas manos por el dolor que comenzaba a invadirme.

- Sam¿te sientes bien? – el agua escurría de mi cabello haciéndole brillar aun más, sentía como mi ropa se repegaba por la humedad en mi cuerpo; sin embargo no tenía olor a sal, fue entonces que vinieron a mi mente los ojos de Danny al verme ¿estaba llorando? Me vire hacia él y comprobé mis sospechas.

- Si, eso creo pero dime ¿qué ocurrió?

- De hecho… - una ambulancia llego a la escuela acompañada de mis padres.

- ¿Estás bien, hija? – dijo mi madre arriba de un plástico blanco que no recordaba estuviese allí.

- Ni que fuera a estar muerta

- No le paso nada, gracias a … - contestó Danny, mientras mi padre lo criticaba de pies a cabeza nunca habían aprobado a mis amigos y ahora menos.

- Tu tuviste algo que ver en esto, sabía que eras una mala influencia para mi hija.

- El no tuvo nada que ver en esto señor Manson – Samara defendía a Danny, sin tener buenos argumentos, quizás no era tan buena como creía.

- Me sorprende semejante educación de un señorita, hablare con sus padres luego ahora mi prioridad es mi hija¡al hospital!

- ¿Al hospital? Yo tengo mis 5 sentidos funcionando, no iré a ningún lado – los doctores me llevaros a rastras - ¡Suéltenme, no tengo nada!- mis gritos no sirvieron de nada, mis padres me llevaron sin darme tiempo de comprender lo que sucedía, después de confirmar mi buen estado de salud en 10 horas en el hospital me regresaron mi celular, que tenía un mensaje en espera

"Ns vmos nl prk alas 7:30 t xplicare locurrido" o traducido en palabras entendibles "Nos vemos en el parque a las 7:30, te explicare lo ocurrido".

Me dirigí al parque creo que llegue algo tarde por que ya estaba esperándome jugando con algún objeto en sus manos.

-Hola Danny¿Cómo estás? – la tarde en Amity Park comenzaba a caer tiñendo las calles de naranja, creo que Danny se ve bien a cualquier hora del día, sus brazos parecían esconderse de mí.

- Me da gusto verte bien, por un instante creí haber dejado morir a mi mejor amiga …- ¿mejor amiga?¿es todo lo que seré para tí? Tomo mis hombros y sostuvo una mirada dulce frente a mis ojos – nunca me lo perdonaría, Samara estuvo ahí para salvarte – ahora temblababan sus ojos, me dolía verlo sufrir de ese modo, así que contuve el aliento unos instantes.

- Se cuidarme sola – deseaba que mis palabras le liberaran de la culpa que sentía cargar – además solo quiero saber que ocurrió en la escuela hace algunas horas – sonreí inconscientemente, Danny me soltó para darme la espalda, aun se sentía incomodo.

-Desire … - tomo un poco de aire, pero no me dirigía la mirada – utilizo sus poderes fantasmales sin que lo notara – permití que las palabra comenzarán a guiarme…

- ¿Me extrañaron?

- No pero tu si a los golpes – creo que debía decir algún chiste, debí prestar más atención a lo que te pasaba. Golpee a Desire con un rayo fantasma color verde y me respondió con algunos en color rojo - ¿estuviste cumpliendo algunos deseos? – mi voz temblaba y la de ella no se notaba alterada por la batalla.

- Trabajo en un deseo que podría llamarle doble, por que es parte de mis intereses y aunque me temo que tu no estás listo para comprenderlo – sus poderes me arrojaron hasta la entrada de la escuela con Paulina.

- ¡El chico fantasma!¿quieres salir conmigo?

- Creo que este no es el momento, Paulina – unas extrañas esferas que semejaban cristal verde me golpearon, por lo que cree un escudo para protegernos a ella y a mí, enseguida me dirigí al aire, ella recupero las esferas como un boomerang que me golpearon, las junto en un collar con el que me sujeto, mis poderes me ayudaron a arrojarlas lejos, había demasiados testigos para utilizar el grito fantasmagórico - ¡Entren a la escuela, rápido!.

- La falta de atención es el problema de los adolescentes

- ¿falta de atención?

- Mira a tu amiguita abajo – baje la mirada y te sostenías en pie con cuatro esferas paralelas rodeadas por cinco más algunos rayos creaban una estrella diabólica, mientras te alejabas del suelo pisando una hoja de lechuga de la ensalada de Samara.

- ¡Sam! – no había otra solución, el grito era mi última opción, así que lo utilice arrastrando con ello un anuncio espectacular que te aplastaría si no fuera por Samara ¡le debes la vida!, yo me escondí tras el espectacular cuando mis poderes desaparecieron así que todos pesaron que el chico fantasma se fue y yo había intentado salvarte

- Casi te aplasto con mis poderes

- ¿Eso fue todo?, creo que tienden a exagerar las cosas – entonces negó con la cabeza.

- Mientras estabas en esa estrella de cinco puntas… pronuncio algunas palabras en una lengua extraña, pienso que fue un hechizo.

-¿Un hechizo? – algo estaba mal en la historia de Danny, yo había estado allí y recordaba algo más, no una lengua extraña una frase - ¿estás seguro que no dijo algo luego de tu comentario?

- ¿De que hablas? – su rostro estaba totalmente sorprendido con mis palabras y un tanto alarmado, así que esta vez decidí guardar silencio cuando se giro a verme.

- No tiene importancia – la imagen vino a mi mente como un leve recuerdo, que me parecía más bien un sueño "esta vez no será tan sencillo, por que hoy tomare la vida que había perdido" ¿a que se refería¿Podría reencarnar?, un sujeto regordete con overol azul grisáceo y como de esperar un fantasma interrumpía nuestra conversación, la poca gente que habitaba el parque se alejo con la llegada de la noche mientras mi amigo se alejaba combatiendo y nuevamente me convertía en la única criatura nocturna en el lugar.

La oscuridad de la noche me cobijaba pero aun así me sentía solitaria, miraba como el fantasma de las cajas había atacado a Danny en un lugar sin cajas, creo que cada vez se vuelve más despistado, decidí sentarme en el respaldo de la banca donde estaba el minutos atrás, al hacerlo note algo en el suelo aunque un tanto despedazado, quizás lo habían pisado, pese a esa idea más bien sugería una caída al suelo despistado, tome la bella rosa blanca del piso dejando pétalos débiles tras de ella sin hacerle perder su belleza. Las estrellas de asomaban una tras otras para acompañar a la Luna mientras sus compañera Sol no les opacara, observe temporalmente el satélite natural y recordé el mapa del almuerzo, creo que me encantaría ver los mares que Samara había señalado, un suspiro escapo de mis labios concluyendo con ello mi estancia en el parque.

-¡¿Dónde habías estado, Samantha?! – mis padres gritaron a coro al verme entrar a las 11:00 de la noche a la casa.

- Tan solo fui al parque – cruce los brazos detrás escondiendo la rosa – ni siquiera puedo salir de estás 4 paredes.

- Sam, tu sabes que nos preocupa tu seguridad- mis padres intentaban ser comprensivos

- Por eso mañana compraremos ropa nueva y accesorios

- No necesito ropa nueva, me voy a mi alcoba – pase disimuladamente la rosa hasta mi habitación donde corte el tallo para colocarlo en un vaso con agua.

La noche me invitaba a desvelarme, pero mis ojos cansados opinaban lo contrario. El aroma a rosas negras me inundo por completo, recordé la flor en el vaso y me tranquilice, una sombra me vendo los ojos llevándome al más profundo sueño.

Sobrevolaba Amity Park como aquella vez con Danny, la Luna se veía tan cerca de mi ahora se distinguían algunos detalles similares a los del dibujo, detrás de mí un cristal verse me seguía hasta regresar a mi habitación donde se fundió con mi sombra; al despertar me sentía encantada, si esa era la palabra "encantada"

Era de madrugada, tome el desayuno antes de que mis padres despertaran, salí de la casa a caminar había tantas cosas en que pensar y la escuela no me permitiría concentrarme en ello, el viento agito mi cabello arrastrando un leve rocío de agua dulce a mi boca, recordé el abrazo de Danny para Samara. Llegué a la escuela temprano ese día y fui al gimnasio. Paulina y sus amigas entre ellas la joven rubia "Estrella" ensayaban la rutina, no creí que en verdad se esforzaran en algo, tal vez no sus calificaciones más si en los deportes, eso no le quitaba lo superficial que me resultaba ese esfuerzo.

- Bien chicas, ahora intentaremos la pirámide – se escuchaba tan emocionada con sus palabras, que fácil resultaba alegrar a una chica tan hueca como Paulina, sin darme cuenta alguien notó mi prescencia

- Vaya no sabía que el equipo local se llamara los murciélagos – otra ves "SAM" que no podría borrarse de mi vida

- Nunca he estada tan conectada con el mundo deportivo, pero debí haber notado su nombre por los chillidos que llaman porras