Entre acontecimiento y acontecimiento la semana paso rápidamente dando lugar al fin de semana…más concretamente a la tarde del sábado, en la cual el centro de la cuidad se iba llenando de gente. Otra gente esperaba en su casa la caída de la noche para salir a disfrutar de la oscuridad.
-¡¡Quieres terminar ya de una vez!! –Naruto daba vueltas por el salón de la casa del Uchiha. Estaba impaciente.
-Por décima vez…¡Ya voy! –Se oyó el grito del moreno por el pasillo.
-Vamos a llegar tarde…y no vamos a llegar a tiempo -El rubio se desesperó aún más.
-¿Cuál me pongo? -Sasuke apareció en el salón con un par de jerséis en sus manos. -¿El negro o el azul?
-El azul…que parece que vas de luto, siempre de negro. –Naruto se dio cuenta de algo, puesto que el moreno era de los que se vestía con lo primero que encontraba por ahí. -¿Desde cuando te arreglas para salir? –Naruto se cruzó de brazos mientras veía como Sasuke se metía el jersey por los brazos.
-Siempre me arreglo para salir, dobe. –Se arregló el jersey y se puso unas converse a juego.
-¿Tengo que recordarte la vez que quedamos para salir con aquellas chicas y tu querías ir en chándal? –Sasuke negó con la cabeza sin remedio.
-Dobe, teníamos dieciséis años…y las chicas con las que TÚ quedaste, y me metiste a MÍ en el berenjenal, eran muy molestas. –Puntualizó el moreno. Salieron de casa de Sasuke y caminaron por la acera hasta la parada del tranvía que había al acabar la hilera de casas.
-Entonces, ¿me estas diciendo qué solo te arreglas para ver a chicas que te gustan? –Preguntó el rubio mientras formaba una sonrisa pícara en su cara.
-Claro. –Respondió con obviedad. Vio la sonrisa del rubio ensancharse aún más, entonces se arrepintió de haber abierto la boca antes de pensar sus palabras. Casi podía ver el cerebro de Naruto planeando una de las suyas.
-Y hoy estas arreglado… -El rubio levanto una ceja ante la confusión del moreno. -¿Con quién has quedado hoy?
-Con nadie, Naruto… -Se bajaron del tranvía en el centro y emprendieron camino del club en el que trabajaban las chicas.
-Entonces…te has arreglado para sorprender a alguien… -Sasuke giró su cara en dirección a la fachada del edificio por el que pasaban. –Tu te has arreglado así para Sakura… -Le dio unos pequeños codazos en las costillas provocando un gruñido por parte del moreno.
Llegaron a la puerta del club y una vez pagada la entrada, entraron en el local encontrando una decoración distinta al sábado pasado. Las altas ventanas que poseía el local tenían rejas a modo de cárcel. Las cuatro gogoteras de la pista estaban tapadas con una tela negra y las luces cercanas estaban completamente apagadas. Fueron hacia la barra del fondo, la más despejada, fue entonces cuando se dieron cuenta de algo.
-Dobe, ¿me quieres decir por qué solo hay tíos vestidos de policías? –Vieron como las chicas se agolpaban en las barras intentando tocar a los chicos-pólis.
-No lo se, Hinata me dijo que iba a haber un espectáculo. –Miraba a todos los lados para ver aunque fuera una chica para preguntarle por la Hyuga.
-¿Nos invitó a un espectáculo de chicos? –Volvió a preguntar con más confusión que antes.
-¡Ah, venga ya! –Al parecer se dio cuenta de algo. Los dos chicos se apoyaron en una de las vallas que separaban la barra del fondo del local, dejándola a sus espaldas. Sasuke miró al rubio, algo andaba mal, ya que su cara era un total poema. –No he podido conseguir nada con Hinata hasta ahora porque…¿piensa qué soy gay? –Sasuke iba a responder con unos de sus comentarios para molestar al rubio, pero en ese momento las luces del local se apagaron a la vez que se encendieron otras en los bordes de las gogoteras, iluminándolas desde abajo.
Comenzó a sonar "sexyback" y la primera sabana negra cayó al suelo dejando ver a Hinata. A Naruto casi se le salen los ojos de sitio. La morena estaba quieta en una posición mientras esperaba a que las demás sabanas desapareciesen. Levaba una camiseta larga negra, demasiado ajustada, con un hombro caído y unos pantalones de vinilo negro, los cuales se ajustaban a sus piernas, acababan dentro de unos botines de cuero negro. Tenía el pelo suelo y despeinado dándole rebeldía a su presencia, llevaba pintada la franja de los ojos de negro, a modo de antifaz. Naruto sintió una molestia en su entrepierna.
Sasuke miró al rubio y pudo verlo babeando totalmente por la chica. Soltó una pequeña carcajada, que apenas se oyó por los golpes que hacía la música en ese momento.
-Hey, toma… -Le dio un paquete de pañuelos, el otro le regaló una mirada de duda mientras los inspeccionaba. Sasuke ladeó la cabeza hacia Naruto para que lo oyese con claridad. –Es para…cuando te corras. –El moreno dibujó en su rostro una sonrisa burlona ante el sonrojo de Naruto.
-Coge unos cuantos para ti… -Hizo un gesto con la cabeza hacia la gogotera que había enfrente de Hinata. Al moreno se le cayó el paquete de pañuelos que le había devuelto el rubio.
Las sábanas negras de las demás gogoteras ya se habían sido retiradas y justo se había caído la última dejando ver a una pelirrosa de infarto. Sasuke se separó de la valla mientras admiraba a la diosa griega que tenía a unos metros de él. Iba vestida de forma similar a las demás chicas, pero con ropa diferente.
-Dios… -Soltó el moreno inconscientemente.
-Luego me negaras que no te gusta Sakura… -Oyó la voz del rubio el su oído, pero decidió hacerle caso omiso. Tenía mejor vistas que atender.
Llevaba una camiseta de red negra dejando ver un bikini negro debajo, a juego llevaba un mini short ajustando negro y unas botas de cuero que llegaban hasta medio muslo. Como las demás chicas, llevaba pintada la franja de los ojos de negro y el pelo lo llevaba liso con las puntas onduladas.
La canción empezó y las chicas comenzaron a moverse sensualmente al ritmo de ella. Los tipos más babosos del local empezaron a agolparse al pie de las jaulas donde bailaban, pero las luces, colocadas estratégicamente, les impedían ver con claridad lo cual los mantenía alejados a una distancia prudencial.
A mitad de la canción las chicas salieron de las jaulas ayudadas por el "policía" que las protegía contra babosos. Vieron como las otras dos chicas, las más alejadas, se iban a la otra parte de la pista a bailar con dos tipos, mientras las dos chicas que conocían se acercaban a ellos. La primera en llegar fue la morena, quien agarró al rubio y se puso a bailar para él, Sasuke le pasó los pañuelos por delante de la cara y se los metió en el bolsillo mientras se reía de él. Entonces sintió una mano en su pecho, y vio a Sakura enfrente de él, la cual empezaba a moverse sensualmente.
-Lo siento por la situación… -Le susurró cuando se acercó a su oído, este la miró con duda. Sasuke no se movía ni la tocaba, solo se limitaba a verla como se movía para él, al contrario que el rubio, el cual aprovechaba para agarrar fuerte a la morena. –Nuestro jefe nos manda bailar con alguien… -Hizo otra movimiento mientras recorría con sus finas monos el formado pecho del moreno. -…y no quiero bailar con un baboso de esos. –Levantó la cabeza encontrándose con sus ojos profundos y negros, le regaló una tierna sonrisa que le hizo estremecerse por completo.
-Tranquila…no pasa nada. –Le susurró, esta vez él, en su oído. Vio como la pelirrosa se daba la vuelta de espaldas a él y bajaba mientras se acariciaba las piernas, el moreno miró hacia abajo al notar que la pelirrosa había puesto sus manos en las caderas de ella. Desvió la mirada hacia la derecha al notar como pantalón empezaba a apretar, intentó tranquilizarse para que la chica no lo notara, pero sus movimientos no ayudaban mucho.
Pudo ver a un señor mayor de pelo largo blanco mirándolos fijamente desde la oscuridad de una esquina. Supuso que sería el jefe del local, tenía cara de enfado.
-Es mi jefe… -Le informó la chica una vez que se volteó hacia el moreno. –Por favor finge que te gusta, sino me mandara a bailar con uno de esos y no tengo ganas de que me manoseen. –Hizo un gesto hacia la pista y pudo ver a los babosos agolpados. Pudo ver la cara de suplica de la chica y no dudó en concederle la petición.
Subió sus manos por la espalda de la chica mientras acortaba la distancia que había mantenido Sakura en todo momento, para no molestar más de la cuenta. La chica miró de reojo hacia la esquina del local a la vez que subía los brazos hacia el cuello del Uchiha. El mayor le hizo un gesto de aprobación y ella siguió con su baile hasta que la música poco a poco se fue mezclando con otra con más ritmo, las luces se hicieron más intensas. Los babosos se volvieron a agolpar en las jaulas una vez que otras chicas las ocuparon, también iban vestidas de negro, pero no eran tan buenas como las otras cuatro.
-Siento lo de antes… -Se disculpó Sakura avergonzada por lo que le había hecho pasar al moreno.
-Tranquila, para eso están los amigos…para ayudar. –La miró de reojo mientras caminaban en busca de los otros dos amigos.
-No me refería a eso, aunque también siento el mal trago que te hice pasar. –Sasuke la volvió a mirar de reojo, todavía le quedaban secuelas del baile y verla vestida de esa manera solo empeoraría las cosas. Sakura se empezó a poner nerviosa. –Bueno…en el baile noté que, en…tu pantalón… -Dejó la frase sin acabar, supuso que el moreno sabía a lo que se refería. El moreno se quiso morir de vergüenza.
-Ah, eso…es una…cosa normal, supongo. -¿A quién no le pasaría eso teniendo a una mujer así enfrente? ¿Y si para colmo, te baila de esa manera? Era lógico… ¿no?
Siguieron caminando hasta detenerse justo donde empezaban los sofás, la "zona oscura". La volvió a mirar de reojo chocando con su mirada…¿Entrar o no entrar? Si entraban, seguro que pasaría lo que pasa en una zona cómoda, oscura y que toda la gente de alrededor le importa poco lo que hagas, pero no estaba seguro de si la chica quería que pasara "eso" en ese lugar…sinceramente, no estaba seguro de si la chica quería que pasara "eso". Entre sus pensamientos frustrados, que eran como golpes para su cerebro, pudo divisar en un sofá apartado a su amigo junto con una morena que conocía poco, pero la cuestión era que la conocía.
-¿Aquellos de allí no son…? –Preguntó mientras veía asentir a Sasuke. Sakura puso su mejor cara de confusión ante lo que veía. -¿Pero qué…hacen?
-Enseñarle que no es gay. –La chica lo miró directamente, y el imitó a la chica, observándola otra vez con ese modelito. Otro pensamiento frustrado, y otro golpe cerebral. –Cosas de Naruto… -restó importancia al asunto.
-Bueno me voy a cambiar, mientras esos dos terminan. –Soltó una carcajada mientras desaparecía por una puerta cercana. Se fue a una barra cercana para hacer más amena la espera mientras tomaba un martini.
Se hundió en sus pensamientos recordando a Sakura. De la noche a la mañana por un pequeño accidente, esa chica pasó a formar parte de su vida como ninguna otra lo había hecho antes. Y no estaba seguro de si quería apartarla de ella, como tampoco estaba seguro por lo que sentía por esa chica de cabello rosa.
Como si la hubiese invocado, la chica apareció a su lado con otra ropa diferente, un poco más tapada que la de antes, pero que se podía fantasear libremente con ella.
-¿Vamos a ver si esos terminaron de comerse mutuamente? Es que se supone que tengo que volver a casa con Hinata…si sigue entera claro. –Soltó una carcajada que fue camuflada por la música del local.
-Si quieres te acompaño yo…así no los molestamos. –No era una insinuación, no. Estaba seguro de que si los molestaban, Naruto con la mente "sobrehumana" que poseía planearía la muerte más lenta y dolorosa que se conoce en el mundo.
-¿No te importa? –Sasuke negó lentamente y ambos salieron del local.
***
-Bueno pues…gracias por acompañarme. –Se subió al pequeño escalón que había en el portal del edificio y miró a Sasuke.
-No hay de qué… -¿Qué se suponía que tenía que hacer ahora? Había visto miles de películas en las que cuando el chico acompañaba a la chica, este la besaba y todo el mundo era feliz cuando entraban al cuarto de la chica. Miró a Sakura fijamente intentando captar alguna seña que le impidiera acercarse a ella, pero su voz lo interrumpió.
-Eh…Sasuke, ¿podrías subir un momento? Tengo que comentarte algo importante. -¿Algo importante? ¿A caso este era momento para hablar? Vio a la chica mirándolo con una ceja alzada esperando una respuesta, entonces todos sus esquemas se vinieron abajo.
Después de entrar al ascensor y subir en un incómodo silencio, entraron en el apartamento de la chica. Sasuke vio a Yuki en una esquina del gran salón mientras Sakura fue hacia ella para acariciarla.
-Bueno y ¿de qué quieres hablar? –Decidió romper el silencio que les había acompañado desde el portal.
-Es sobre Yuki…te he estado llamando estos días por la tarde, pero no contestabas… -Ahora que se daba cuenta…no había mirado su móvil en toda la semana, ya que entre las clases de la mañana y los ensayos de la tarde había pasado completamente de él. –Es que hay un pequeño problema…Yuki esta embarazada.
***
Casi se tiró sobre la encimera de la cocina mientras oía los tonos a través del teléfono, al rato oyó una ronca voz bastante conocida.
-Me debes un paquete de pañuelos… -Le dijo a modo de saludo.
-Ah…eres tu… ¿querías algo? –Su voz era soñolienta.
-Que saludo más efusivo… -Susurró Sasuke. -¿Qué tal ayer con Hinata? Te vimos bastante ocupado en los sofás…
-¿Solo me llamas para ver que tal me ha ido con Hinata? –Se notaba a leguas que lo había despertado, sintió una voz aguda por detrás preguntando quien era.
-No, quería probar si iba bien el teléfono que me han instalado en casa. –Le explicó. –¿Bueno esta tarde vas a venir a enseñarme esa canción que decías o estas demasiado cansado de esta noche?
-Si esta tarde voy, adiós. –Seguía con la voz ronca de recién levantado.
-Adiós…y acuérdate de los pañuelos. –Le dijo con voz burlona, sintió al rubio replicarle, pero decidió cortar la llamada.
Fue hacia la despensa de la cocina y sacó un kit completo de limpieza. Suspiró con cansancio y fue con la escoba al salón. Tendría una fantástica mañana de limpieza y todo por la acordada visita de Sakura, para dejar a Yuki en casa del moreno para que estuviera junto a Kuro, como habían planeado la noche pasada.
-Todo sea por tenerla cerca…- pensó mientras apartaba el sofá para limpiar debajo de este.
