Capítulo 4: No Me Toques

-Suspira- Bien, me apresuré en dejarles el cap 4, por que creo que no actualizaré en unos meses, creo ._. no estoy muy segura ahorita, ok pues como dije anteriormente, que este capítulo iba a tener Yaoi, hay lenguaje bulgar, grosero y poco inocente(?) quise darle ese toque que muchos a diaro tenemos, no me culpen si tienen algún trauma severo, o si pierden sangre por tanta peversión junta ewe(?) ok no, no tanto así pero ya estan advertidos de lo que verán, mucho se acercaron respecto al personaje misterioso, no es Roxas, no es Ventus, aunque el aparecerá en siguientes capítulos si se donde ubicarlo, y mucho menos es Mickey, es un personaje original, en el siguiente capítulo ya sabrán quien es y que hará con cierta pelirroja babosa ¬¬(?) Dejen reviews a ver si así me animo a continuar esta alocada historia XD. Sin mas que decir los dejo con la historia, See ya n_n.


- N-no

- Con que no ¿eh?- La mirada dorada fulmino la azul con un brillo extraño que el castaño no supo identificar, Vanitas se relamió los labios con lentitud para luego empujar sobre la cama a Sora y reírse de su inocencia tan pegajosa

- A pesar de que te he hecho mierda tu cuerpo, sigues teniendo una mente tan corrompible y asquerosamente "pura".- Sonrío mostrando los recientes colmillos que le habían crecido, para luego murmurar.- Pero no por mucho tiempo…Que tengas buenas noches, mi presa.- Dicho esto el joven pelinegro desapareció riendo una vez mas, para dejar al pobre Sora confundido y asustado, sus sueños eran el único refugio que tenía, en ellos no podía entrar Vanitas, nada malo lo podía acosar allí, lloro una última vez para luego dormir profundamente hasta la mañana siguiente, mientras tanto el había tenido la conversación con sus padres y con el pelinegro, alguien detrás de su ventana había escuchado sus palabras, una sombra se movió en compás hacía las penumbras de la noche, apareciendo sobre el techo de la casa del castaño, escupió hacía un lado para luego soltar un puñetazo sobre las tejas

- Maldita sea ¡He llegado tarde!, pero esa cosa se ha apoderado de su ser…Por fin nos volvemos a encontrar, Vanitas…-La sombra vio hacía el cielo nocturno y con mirada asesina vio la luna…

- O sea ¿Que lo que me estas diciendo es real?- El peliplata soltó una carcajada y luego agregó con voz floja.- Vamos Kairi seguramente estar mucho en la playa y en el sol te afectó en el cerebro

- Vamos Riku tienes que creerme algo le ocurre a Sora y es algo muy serio, tiene una fuerza descomunal que antes no tenía, se enfada por cualquier cosa y eso que no es ningún gruñón, corre mas rápido y sobre todo su voz ha cambiado, le esta ocurriendo algo…

- ¿Haz oído hablar de la pubertad? Puede que este pasando por ese proceso, o sea es un tonto y hasta estas alturas de su vida se esta desarrollando, vamos no es como tu y como yo, yo tengo una graaan…

- ¡Cállate! No quiero saber lo que tienes.- Dijo roja de la vergüenza, Kairi

- Hahaha, y por lo visto a las chicas le crecen los pechos y también tienen vello en donde no deberían

- Si, si ya te entendí Riku, no soy una niña de 5 años empezando a comprender la vida…

- Pero así se comportas entonces que quieres que…-Fue interrumpido por una iracunda pelirroja, tomándolo del cuello de la camisa y arrinconándolo contra el marco de la puerta grito

- No seas estúpido ¡Y escúchame! Fuimos unos malditos con el pobre Sora, solo por que quería sentirse como en los viejos tiempos, fui una perra al haberlo tratado así, no se lo merecía…Ni se lo merece…Por eso le vamos a pedir disculpas

- ¿Disculparme yo? Estas como operada, Kairi. No bajaré la cabeza ante un tarado como el

- Bien, no lo hagas. Pero antes de irme y para que me creas, cuando este solo. Síguelo, y notarás de lo que te estoy hablando

- Si, si como digas, cuando termine de hacerme la paja, lo haré.- Miro de manera desconforme a la pelirroja y esta le devolvió la mirada con asco

- A veces tu tensión sexual es tan repulsiva, Riku

- Lo tomaré como un cumplido.- Vio como se iba la pelirroja, se perdía de vista y después desapareció en la siguiente esquina, el peliplata entro a su casa nuevamente y fue directamente a su habitación a meditar lo ocurrido

- ¡Ja! Que se ha creído esta, no le pediré disculpas a un pito corto como Sora, no se por que me fijé en el ese día para entablar amistad, me estoy arrepintiendo inmensamente de haberlo conocido, pff el elegido de la luz, si como no, yo debí hacer sido el elegido esa vez, no ese mocoso llorón que cree que Barney existe, no se por que Kairi se ampara de un pelmazo como el.-El peliplata se recostó en su cama y se llevo la mano bajo su bóxer y dio un vistazo para si.- Por lo menos yo si tengo vida sexual.- Y sin dar mas rodeos el joven cumplió su autocomplacencia y después se quedo dormido. Amaneció, un nuevo día a venir y por supuesto una nueva mala pasada para el pobre Sora, quien se despertó por el fuerte ruido del martilleo en la puerta de su habitación, se despertó sobresaltado y vio con ojos desorbitados como su padre cumplía su promesa de arreglar la puerta que el mismo había derribado.

- Bueno días, Sora.- Saludó su padre alegremente

- Bu-buenos días, padre

- Ve a desayunar, tu madre ha estado esperando por ti

- Es-esta bien.- El castaño camino directamente al baño, abrió la ducha y dejo que el agua fría recorriera todo su cuerpo hasta lo mas mínimo.- ¿Qué pasará ahora? No quiero saber que es lo que pasará hoy por que…-Repentinamente sintió alguien más en el baño y con mirada asustada vio quien era.- Aaaah

- No me había dado cuenta que tienes un cuerpo tan…

- De- déjame en paz, sal de aquí, sal de aquí, sal de aquíiiiii.- El pobre castaño estaba rojo como un tomate y su pecho subía y bajaba por la vergüenza

- Hahaha como ya dije, sigues siendo muy inocente, me estas dando unas buenas ideas

- Déjame solo ¡Pervertido!

- Hahahaha, me encanta como comenzamos el día.- El pelinegro se desvaneció y dejo al pobre Sora temblando de miedo y vergüenza, pero hubo algo más que no noto si no horas más tarde, por haber gritado tan fuerte, su madre fue a ver lo que le estaba pasando

- Sora, Sora cariño ¿Estas bien?

- S-si mamá, no pasa nada so-solo grité por que casi me caigo con el jabón, pero estoy bien

- ¿Seguro? Si quieres puedo entrar

- ¡NO! Esta bien, por favor no entres

- Bien, entonces apresúrate para que puedas desayunar

- Ok.- Escucho los pasos de su madre alejándose y un poco aliviado, se dejo caer por la pared hasta quedarse sentado en el suelo húmedo, con el agua de la ducha cayendo sobre el.- No se que hacer…-Después de haber terminado su baño, bajo las escaleras, comió y se despidió de su madre para irse a caminar por la isla, obviamente no solo

- ¿Por qué andas tan callado? ¿No te gusto mi bromita?- Vanitas salió de la nada manifestando su peculiar risa cínica

- Déjame en paz

- Sabes que no lo haré.- Le dio una fuerte palmada en la cabeza al pobre ojiazul

- Dije que me dejes de molestar.- Volvió a repetir pero esta vez con tono de estar apunto de llorar

- No jodas, empezaras de nuevo con eso, de llorar como niñita. Sabes eso me harta, pero debo admitir que me entretiene

- Te odio…

- Lo sé, pero muy en el fondo me amarás

- Dúdalo

- No lo hago.- Agregó con voz cantarina el pelinegro

- ¿Por qué eres tan irritante?

- Mmm ¿Por qué…el ocio mata?

- Pues en ese caso, ¡Muérete!- El pelinegro observaba divertido todas las expresiones que ponía el ojiazul, claro que sin prestarle atención a las palabras insultantes que decía Sora, observo por encima de la cabeza del castaño como venían unos vecinos de Sora y decidió ponerle una pequeña trampilla al menor, como pudo poco a poco se fue acercando al otro chico que no paraba de insultarlo y tomo una de sus manos y lo miró fijamente

- ¿Tanto me odias?

- ¿D-de que rayos hablas?

- Sora…Siento frío cuando no estas junto a mi…Por favor no me hagas daño.- El castaño lo vio atónito, quedándose sin palabras, a lo que el pelinegro aprovecho ese momento para darle un beso en el lóbulo de su oreja, después de ese acto, se escucharon unos cuchicheos de los mas incómodos, de esos de los que te hacen desear decir "trágame tierra"

- ¿Qué ese no es el hijo de Kaoru-san?

- Si, no sabía que tenía un hijo raro, que vergüenza

- La juventud de estos días.- El castaño solo atino a decir

- ¡No! Esperen no es lo que parece yo…-Los vecinos se fueron de ese lugar todavía mal pensado del pobre castaño que solo pudo hacer una expresión de rabia acumulada.- ¿Por qué te gusta atormentarmeeeee?

- Por que es divertido hahaha.- Vanitas ahora lucía muy diferente ahora, llevaba una camisa negra con unos pantalones cortos de color rojo, haciéndole resaltar la figura que tenía, Sora lo observo detenidamente y luego grito alterado

- ¿Cómo rayos pudieron verte? Si mis padres no pudieron, ¿Por que ellos si?

- Decidí darme a conocer, también puedo hacer eso a voluntad, si sigo siendo genial a pesar de convivir con otros humanos.- Río descaradamente el pelinegro para luego caminar mas adelante, con el castaño detrás suyo con una mirada cargada de rabia

- Eres un maldito, ¡te odio!

- Ya te dije, no me importa

- Maldito…. ¡Marica!- El grito que dio el castaño se manifestó con eco, a lo mejor alguien mas había escuchado, el castaño respiraba agitadamente por haber soltado ese grito, para el pelinegro fue la gota que derramó el vaso, de un solo movimiento pateo fuertemente el tórax de Sora y lo dejo tumbado en el piso, arrepintiéndose de lo que había dicho, apoyo todo su pie contra el pecho del menor y con voz iracunda exclamo

- No te mato, por que quiero hacer algo, algo que JAMÁS se te olvide, dime ahora ¿Quién es el jefe? ¡Habla!

- Aaah e-eres tu aah

- Bien, ¿Quién es el sometido?

- Y-yo.- Dejo de hacerle presión en el pecho para tomarlo del cuello de su camisa y lo acerco más a su cara

- Actúa normal y como yo te diga, no lo pienso repetir de nuevo, a la próxima que dudes de algo, no seré el señor amable

- Maldito cobarde, déjalo ir.- Se escucho el grito de alguien reclamando el derecho de soltar a Sora, el pelinegro alterado vio a su alrededor buscando al responsable de tal agresión verbal, un aura negra rodeo su cuerpo y busco con la mirada aquella presencia, olió el aire, sintió la tierra bajo de si, el viento meció sus cabellos a su compás, apretó los dientes y sus colmillos casi se encajan en su labio inferior, sabía quien era, lo había encontrado y ahora iba a impedir su cometido

- Tsk, esa molestia se ha vuelto a aparecer

- ¿De qu-quien hablas?

- ¡Cállate! Lárgate de aquí, te alcanzaré en la casa, me encargaré de un asuntito si es que encuentro al responsable.- Tiro al castaño contra la tierra y desapareció en su aura negra, el castaño se levanto precipitadamente y como pudo corrió de nuevo hasta su hogar, hasta que casualmente se topo con alguien mas

- Auch, oye eso duele ¿Sora? ¿Qué haces aquí?

- Ri-Riku y-yo iba a mi casa a buscar…

- Si, si lo que digas fenómeno.- Sora se quedo estático, pero rebobinando todo lo que le dijo Vanitas, sonrió con autosuficiencia y miro de manera odiosa al peliplata

- ¿Fenómeno? Tu madre.- Su risa se escucho totalmente loca, desquiciada, tal como se comportaba Vanitas, muchas de sus emociones se le habían pasado al subconsciente del castaño, problemas…

- Eh, ¿Qué haz dicho, gusano? Retráctate de lo que dijiste

- No lo haré.- Saco la lengua de su boca para hacerle una mueca, muy infantil a Riku, que de un solo movimiento lo tomo de su playera y lo fulmino con su mirada esmeralda

- Eres una molestia lo sabías.- Lo amenazó de golpearlo pero antes que lo hiciera Sora le había dado una fuerte patada en el estómago

- Si, lo sé todo, soy una molestia para ti y para Kairi, se están poniendo en mi contra solo por que trato de ser amable con ustedes

- Para lo que me importa a mí, si eres la Madre Teresa de Calcuta, eres terriblemente patético Sora, maldito seas

- Pi-pierdo mi tiempo contigo, Riku.- El castaño se fue dejando solo al peliplata que se estabilizaba y lo veía marcharse con paso lento, una mirada de rencor afloro en el rostro de Riku.- "Tsk, Kairi esta demente igual que el, no esta loco, es solo un inadaptado".- Mientras que el peliplata pensaba esto, el castaño dejo caer unas cuantas lagrimas por su rostro

- ¿Por qué…Por que tiene que pasarme esto a mi? Soy tan débil.- Corrió por la sala de su hogar pasando directamente hasta su habitación donde nadie podía molestarle, por el momento…Se quedo dormido, esperando que todo fuera una pesadilla, el frío de repente se comenzó a notar sobre el, el viento se adentraba por su ropa, alguien lo estaba tocando ¿Qué era, quien era? Se sobresalto y vio frente a el a un Vanitas totalmente absorto viéndolo directamente a sus ojos azules, noto que había un brillo extraño en su mirada, no era cinismo, no era superioridad, no era malicia, era algo mas, algo peligroso y jodidamente tenía algo que ver con el

- ¿Qué ha…?

- Cállate, esto es lo que he querido hacerte.- Lo tomo fuertemente de sus muñecas y lo recostó de nuevo contra su cama, el castaño se movía frenéticamente tratando de escaparse del agarre al cual era sometido, Vanitas de poco fue recostando su cuerpo sobre el de Sora, yendo mas específicamente hacía su cuello, empezándolo a morder y a succionar, el castaño se retorcía tratándose de liberar, sintió las manos del moreno recorrerle debajo de la camisa, arañando la bronceada piel con sus uñas, no lo soporto mas y rompió por completo sus pantalones, dejando al descubierto el semi erecto miembro del menor

- Vaya Sora, no sabía que también batearas al otro lado.- Río maliciosamente Vanitas, el castaño sintió como el pelinegro lo acariciaba en ese punto específicamente, los espasmos ocasionados por ese estimulo en aquella zona baja, gemía descontroladamente, sus lagrimas de rabia surgieron como cascadas de sus pobres ojos azules, el moreno se extasiaba al verlo sufrir de esa manera, rasguño su pecho, mordió su cuello, marco con moretones su piel, lleno sus oídos de palabras obscenas y cínicas

- Bien, parece que ya tuve mucho haciéndote sufrir. Ahora me toca a mí.- Se bajo los pantalones hasta la altura de las rodillas, estaba en las mismas que el pobre Sora, este asustado trato de escaparse pero como era de esperarse, el chico encima de el se lo impidió, lo tomo fuertemente de la cintura y lo acomodo como si fuera a gatear

- ¿Qu-que me harás?- Pregunto con miedo en su voz

- ¿Qué no es obvio? Aún en este estado eres un tonto.- Metió de golpe dos dedos para entonces dar el siguiente paso, Sora grito por el dolor tan agudo que sintió en su trasero por los intrusos que estaban allí, salían, entraban, se contraían contra las paredes internas de su anatomía, Vanitas tan solo miraba con morbosidad todo aquello

- Jum, admite que me quieres dentro de ti

- Vete aah al Diabloooo aaaah

- Tsk, tsk. Grave error niñato, grave error.- Se acomodó detrás del chico castaño y de un solo movimiento, se hizo uno con el, el castaño grito fuertemente al sentir la virilidad de Vanitas dentro el, tomo fuertemente las sábanas con sus manos y dejo escapar mas lagrimas, el ojidorado empezó a moverse de manera brusca, viendo a Sora ahogarse en sus propio dolor, clavo sus uñas en su cintura, embestía con fuerza entre tantos gritos de dolor

- Grita lo que quieras, nadie puede oírte.- Acerco su rostro al oído del menor.- Esto es un castigo que te ganaste, y también es un gusto banal por parte mía.- Lamió el lóbulo de su oreja lentamente mientras seguía con su vaivén.- No agotes mi paciencia, si lo haces te mataré en serio

- Aaah ¡Mátame de una buena vez! Aaaah que pe-peor pesadilla q-que esto aaah.- Vanitas llevo una mano al miembro de Sora y empezó masturbarle tortuosamente lento.- No m-me t-toqueees aaah

- Eres como una pequeña zorra, Sora. Te dejas poseer por mí y tu resistencia es tan débil, debo admitir que eso me gusta

- N-no te entien-do

- Ni yo mismo me entiendo.- Volteó su cuerpo en un rápido movimiento y lo dejo nuevamente boca arriba, paso sus brazos por la cintura del castaño y lo sentó entre sus piernas, siguió con su vaivén brusco, lamió su cuello, soltaba gemidos roncos cerca de sus labios, vio como el ojiazul cerraba sus ojos empañados de lagrimas y se apretaba con sus manos a los hombros del pelinegro, este ahogo los gemidos de Sora con su propia boca, sintió a través de el, las debilidades del pequeño, se deleito con cada mota de inocencia, que ya era manchada con la oscura in voluntad, el castaño luchaba por poder respirar y separarse de el, pero al sentirlo dentro de su boca, daba extraños reflejos de correspondencia ¿Inclinándose con el? ¿Querer hundirse en el? ¿Su inocencia perdida? Parece que así era, no aguanto mas y decidió por fin acabar de una manera monstruosa, la rabia acumulada en sus ojos se soltó, el grito de la desgracia inundo su ser y sus alrededores, respiraba agitadamente, dejándose caer en el hombro del pelinegro, que con dos embestidas mas también llego a su clímax, dio un resoplido de satisfacción, salió poco a poco del castaño y lo dejo caer en su cama, lo vio con mirada engreída y sonrió son superioridad al verlo en ese estado, noto su mirada perdida y las nuevas lagrimas brotando

- Vaya…Te corriste mucho sobre mi camisa, que me la haz machado. Tienes fuerza aunque no lo parezca hahahahaha, no te aseguro que te duela, mas bien creo que tardarás en volver a caminar bien

- Déjame solo…-Lloro fuertemente y se acurruco en su almohada, tratando de no verlo

- Te diré algo niñato, todo ser que haga pacto conmigo, tiene que pasar por este filo. Les guste o no esa es mi condición, sino quieres ser el mismo de siempre cumple lo que te pido, sin rechistar, ni quejarse ¿Lo entiendes?- Lo fulminó con la mirada y luego agrego.- Al final sino lo haces, tu vida estará crucificada al revés, así que obedéceme y por el momento, chúpamela.- Sin decir mas, Vanitas desapareció dejando solo al ojiazul que lloro como si nunca lo hubiera hecho en su vida, quería morir y correr muy lejos, pensó en el Infierno, viendo como mil demonios devoraban su alma y luego de su castigo lo dejaban en paz…Pero…al tenerle miedo a la muerte, no hizo nada mas, que solo quejarse, le fue ganando el sueño, sus lagrimas se cristalizaron en sus ojos y finalmente. Se durmió


Continuará…