Capítulo 4
Peter, al parecer, se movía en sueños. La enfermera le había quitado la vía del brazo esa mañana, lo que le daba más libertad para moverse cuanto quisiera –sobre Steve, particularmente. No se estaba quejando, claro –el niño era aun más adorable cuando dormía después de todo –pero, para cuando llegó la mañana siguiente, Peter se las había apañado para girar completamente sobre sí mismo durante la noche, porque cuando Steve despertó tenía un par de piececitos golpeándole la cara.
Gruñendo suavemente, se levantó de la cama –girando suavemente a Peter y arropándolo –y cogió su bolso y fue al baño. Se arregló en el lavamanos y se cambió rápidamente de ropa, y se estaba terminando de poner los pantalones cuando escuchó un callado y ahogado lloro desde la otra habitación. Dejándolo todo –excepto sus pantalones, que se abrochó rápidamente – se apresuró a volver a la habitación, encontrándose a Peter sentado en su cama, su labio inferior temblando mientras se restregaba los ojos.
"Peter, bebé, ¿qué pasa?" preguntó, inmediatamente moviéndose a través de la habitación para coger al niño cuando éste estiró los brazos para un abrazo. "No llores – estás bien."
"No podía encontadte," sollozó, escondiendo su cabeza en el cuello de Steve. "Dijiste que no te ibas a id, Stiv."
"Lo siento, cariño," suspiró Steve, abrazándolo y sintiéndose culpable por haberlo asustado. Creía que Peter ya no se ponía tan mal cuando él se alejaba, pero obviamente se equivocó. "Sólo estaba en el baño, ¿ves? Necesitaba cambiarme de ropa. Ya estoy otra vez aquí."
Peter tomó aire y lo soltó con un escalofrío, pero cuando volvió a respirar ya estaba más calmado, hasta que, eventualmente, se calmó del todo. Steve lo mantuvo cogido todo el tiempo, meciéndolo con suavidad. Sabía lo que era despertarse en un lugar extraño donde todo lo que conocías había desaparecido, y se juró no volver a dejar que Peter pasara por eso.
"Venga, pequeño, vamos a vestirte, ¿te parece?" sugirió, sonriendo al niño confidentemente. "Te he traído un par de cosas diferentes para que puedas elegir cual te gusta más."
"Vale," asintió Peter, soltando por fin la camisa de Steve para que este lo pudiera dejar en la cama.
"Voy a recoger mi bolsa del baño, ¿vale? Ahora mismo vuelvo," prometió, colocando con cariño unos rizos rebeldes de Peter fuera de su rostro.
Dicho y hecho, fue al baño a por su bolsa y la llevó hasta el lateral de la cama de Peter. Rebuscó en ella un momento hasta encontrar los dos conjuntos que había llevado para que Peter eligiera. En una mano tenía unos vaqueros y una camiseta con el dibujo de un dinosaurio, y en la otra eran unos pantalones de algodón y un suéter de lana violeta. Se aseguró de que cada pieza de ropa pegara con todo lo demás por si Peter escogía una cosa de cada conjunto, también le trajo un par de Converse y una camisilla.
"No sé cómo sueles vestirte," le dijo, sacando también ropa interior y unos bragapañales, "¿podrías apuntarme la opción correcta?"
Peter señaló los bragapañales, y Steve había tenido el pensamiento de que podría estar aún en esa fase, así que (y no iba a decírselo a nadie) había pasado un par de horas el día anterior practicando como ponerlo en un osito de peluche. Con esto en mente, le quitó al niño la ropa del hospital y el pañal que le habían puesto, colocándole el bragapañal después de haberle limpiado. Hecho eso, volvió con la ropa.
"¿Cuál prefieres?" preguntó. Peter se metió el pulgar en la boca para pensar –muy duro, según lo fuerte que tenía arrugado el ceño – y se inclinó para coger el suéter y los pantalones de algodón.
El niño tenía gusto.
Steve se había esperado un poco de pelea, porque un par de los artículos que Bruce le había dado daban a entender que los niños no eran muy fan de ponerse ropa, pero, aparte de querer abrocharse los pantalones solo, Peter se comportó muy bien. Ponerle los zapatos fue más difícil, pero fue puramente culpa de Steve – no había practicado, y no quería hacerle daño poniéndoselos a la fuerza. Al final lo consiguieron, y pensó que se ya eran un buen equipo.
"Pero mira que guapo," sonrió, ayudando a Peter a no caerse cuando este decidió ponerse en pie en la cama. "Ahora solo tenemos que esperar a los servicios sociales y a tu médico para que te haga una última revisión antes de irnos, ¿qué te parece si compramos tortitas en el camino a casa?"
"¡Sí!" gritó Peter, saltando excitadamente.
Solo tomó una hora para que Peter fuera dado de alta y Steve finalizase el papeleo con Hammond y Patricks, tras lo cual –después de decirle adiós y recibir besos de todas las enfermeras, así como un nuevo inhalador para llevarse a casa –se marcharon. Como prometió, fueron a comprar tortitas por el camino, y Peter gimoteó patéticamente hasta que Steve se rindió y le dejó comerse la suya en el coche.
Cuando llegaron a la torre, ambos estaban pegajosos, y Peter se las arregló para tirarse el zumo de naranja que Steve le había pedido encima de su nuevo suéter, pero ambos estaban felices, y Peter lleno, y eso era lo que importaba.
"¿Sabes?, ahora tendré que limpiar el asiento trasero del coche, pequeño monstruito," le dijo al niño cuando lo iba a sacar del coche. Peter no parecía avergonzado, más bien, sonrió –mejillas sonrojadas cubiertas de sirope de arce y ciscos de tortita que no habían entrado en su boca.
Colgándose la bolsa sobre el hombro, sacó a Peter del coche y lo dejó en el suelo a su lado mientras trancaba. Después, cogió la mano de pequeño, lo llevó tranquilamente al ascensor. Peter parecía un niño tímido de todos modos, pero ahora se había abrazado a la pierna de Steve cuando el ascensor empezó a subir.
"¿Estás bien, cariño?" preguntó, pasando una mano alentadora por el pelo del chico. Peter se metió el pulgar en la boca en vez de responder. "Ey, ¿por qué no le decimos hola a JARVIS?, Hola, JARVIS."
"Buenos días, Capitán Rogers," replicó la AI, y Peter saltó al momento –sus ojitos abiertos de par en par cuando miraba a su alrededor. "Bienvenido a casa, señorito Peter."
El pequeño hizo un ruido confundido alrededor del dedo que aun tenía en la boca, y se pegó más a la pierna de Steve. Sintiendo lástima por él, Steve lo cogió en brazos y lo abrazó.
"No tienes porque asustarte, Peter," le dijo. "JARVIS no te va a hacer daño. Es un robot –vive en las paredes."
"¿Dobot?" repitió Peter, mirando al techo. "¿Edes un dobor, JARBIS?"
"JARVIS," corrigió Steve con suavidad.
"JARBIS."
Bueno, no iba a pelearse con el niño.
"En realidad, señorito Peter, soy una inteligencia Artificial, pero –en todos los sentidos – sí, soy un robot."
Peter sonrió, e incluso dejó de chuparse el dedo. "Dobot."
"JARVIS está aquí para ayudar, así que si alguna vez tienes un problema y no puedes encontrar a nadie, díselo a JARVIS y él me encontrará, ¿vale?" le instruyó, y Peter asintió obedientemente. "Ok, nene, ¿qué te apetece ver primero? ¿Tu habitación? Deberíamos cambiarte ese suéter."
"Uhum," asintió Peter, mirando inmediatamente alrededor cuando el ascensor se detuvo en el piso de Steve y las puertas se abrieron.
"Aquí es donde vamos a vivir," le dijo Steve mientras salían del ascensor, y lo ponía en el suelo para que pudiera explorar por su cuenta.
En seguida, Peter fue a las ventanas que llegaban del techo al suelo que estaban al otro lado de la sala, al lado de la cocina y pegó manos y cara al cristal para mirar fuera. En su interior, estaba aliviado de que el niño no tuviera miedo a las alturas, porque estaban muy alto.
"¿Te gusta?" preguntó, viendo que tendría que limpiar luego el cristal porque el niño seguía estando muy pegajoso.
"¡Sí!" replicó el pequeño, corriendo animado alrededor en círculos hasta parar enfrente de Steve.
Pasaron el resto de la mañana explorando la habitación de Peter. Al pequeño le encantaba el tema de robots –Steve estaba empezando a ver un patrón ahí – y pasaron un par de horas colocando todos los tipos de robots que había en una hilera en el suelo. Para cuando acabaron, Steve había contado al menos doce figuras diferentes de Iron Man, y estaba preguntándose cuando las había comprado Tony, porque estaba bastante claro quien era el responsable de ello. Peter las adoraba, y eso era lo importante.
"¿Tienes hambre?" preguntó Steve a la hora del mediodía, hablando por el teléfono de juguete por el que estaban teniendo un conversación ahora.
"Juagando," replicó Peter distraídamente, el teléfono de juguete presionado contra su oreja mientras jugaba con una araña de mentira con su otra mano.
"Podemos seguir jugando después de comer," intentó, y Peter se quejó un poco, pero dejó lo que estaba haciendo y le miró, sin expresión.
"¿Puedo llevar un juhete a comed?" pidió, yendo ya a por una de las figuras de Iron Man. "¿Podfi?"
"De acuerdo," accedió Steve, "pero los dardos de plástico que dispara se quedan aquí."
Peter puso morritos, con ojitos de cordero degollado y lágrimas de cocodrilo, pero Steve no se lo tragaba. Ya podía imaginarse el lío que iban a tener sabiendo lo que se manchaba el niño comiendo, y no necesitaba añadir a eso unos dardos de plástico. Era un poco pelele cuando se trataba de Peter, si, pero no era estúpido.
"Vamos," gesticuló, poniéndose en pie. "Cuanto más pronto comamos, más pronto podremos volver y seguir jugando."
"Vale," suspiró Peter, poniéndose en pie arrastrando al Iron Man.
Tan pronto estuvo de pie, cogió la mano de Steve y dejó que lo guiará de nuevo al ascensor. La verdad es que Steve estaba sorprendido de no haber sido abordados por los miembros del equipo queriendo echar un vistazo, así que había decidido que comerían en la cocina común. Esa cocina estaba mejor surtida, ahora que el equipo se había comido casi toda su comida.
Peter estaba manteniendo como podía la figura de Iron man con la misma mano que tenía en la boca, chupándose el dedo nuevamente, cuando salieron del ascensor, mientras mantenía la mano de Steve con su otra mano. Se preguntó, por un momento, si se suponía que el niño chupara aun su dedo, pero dejó de pensarlo en cuanto entraron en la cocina y se encontraron…al equipo entero, de nuevo, sentado alrededor de la mesa.
Todos menos Tony.
"¡Ey!" llamó Sam, siendo el primero en verlos. "Miren quien está aquí."
Peter se escondió inmediatamente detrás de la pierna de Steve, pero, después de persuadirlo con cariño, consiguió que al menos saliera de su escondite para saludar con la mano. No le extrañaba que el pequeño se sintiera un poco intimidado –había ido de, tanto como Steve sabía, vivir con sólo dos personas en su vida, a estar rodeado del triple ahora.
"Dejad de mirarlo, chicos," ordenó, llevando a Peter para sentarlo en una silla en la cual alguien había colocado amablemente un gran cojín.
"Es jodidamente mono, Cap," decidió Clint, tendiéndole un pedazo de su galleta cuando el niño se le quedó mirándola.
"vigila tu lenguaje delante de él," replicó Steve, yendo al frigorífico, "y deja de darle golosinas antes de que coma."
"Solías molar, tío," murmuró el arquero. "Ser padre realmente te ha cambiado."
Steve hizo una mueca internamente, porque no había hablado aun con Peter sobre como debería llamarle. Si Peter quería llamarle Steve, estaba bien –si quería llamarle papi, también estaba bien. Pero quería que fuera Peter quien lo decidiera.
"¿Quieres un sándwich de mantequilla de cacahuete y mermelada, Peter?" preguntó, listo para sacar los ingredientes y empezar. Sin embargo, Peter estaba muy ocupado mirando el caldo que tenía Bruce en un plato a su lado. Cuando el científico se dio cuenta, sonrió.
"¿Te gustaría probarlo, Peter?" preguntó, llenando la cuchara y ofreciéndosela al chico. "Es de pollo y maíz."
Peter hizo un ruido de interés, y sacó el dedo de la boca para que Bruce pudiera darle la cucharada. Steve miró, algo entretenido cuando –al momento en que la lengua de Peter probó el caldo – los ojos de Peter se abrieron con sorpresa, y tarareó contento alrededor de la cuchara.
"Hay de sobra en el caldero al fuego," le avisó Bruce cuando el pequeño abrió la boca por más. "Coge cuanto quieras."
Steve asintió con agradecimiento, cogió uno de los boles que Bruce había comprado ayer del tamaño adecuado para Peter, y echó algo de la sopa en él.
"Aquí tienes," sonrió, dejando el bol y una cuchara en frente del niño. "Dale las gracias a Bruce."
"Gacias," murmuró Peter, usando torpemente la cuchara para meterse el caldo en la boca. Después de mirar con cuidado como Bruce lo hacía, pareció cogerle el truco a usar la cuchara sin derramarlo todo.
"Tu comida estará aun mejor si le añades pan," sugirió Thor – con una voz mucho más suave de la que Steve estaba acostumbrado a oír. El hombre solía… retumbar al hablar. "El chaval debe coger fuerza, es tan pequeño."
Steve no era gran entendido de niños, pero hasta él había notado que Peter era pequeño. No sabía como comía le niño en relación a otros niños de su edad, pero era bastante consciente de lo frágil que era el niño.
"Es un poco bajito, pero no me preocuparía demasiado por eso," se encogió Bruce, como si le hubiera estado leyendo el pensamiento. "Su habla también es un poco básica para su edad, pero he visto que se chupa el dedo, así que esa puede ser la razón. Los niños que tienen chupete o se chupan el dedo tienen menos oportunidades para balbucear."
"¿Es un problema?" preguntó Steve, un poco preocupado, porque sabía que había algo poco normal con que Peter se chupara el dedo. "¿Debería intentar que dejara de hacerlo?"
"No me preocuparía por eso," repitió el científico. "Algunos niños se siguen chupando el dedo aun en parvulitos. Es una forma de relajarse. Si le hace feliz –especialmente con su vida cambiada de pies a cabeza ahora mismo –déjale hacerlo. Encontrará otro mecanismo de relajación con el tiempo, y, mientras nosotros sigamos hablándole, estará bien."
"Vale," asintió, suspirando aliviado. "Mientras no sea un impedimento en su crecimiento, o algo."
"No debería ser," replicó Bruce, sonriendo al chico. "¿Quieres pan, Peter? Para mojar en tu sopa, así ¿ves?" cogiendo un pedazo del centro de la mesa, Bruce le enseñó como mojarlo en la sopa. "¿Quieres probar tú?"
"Sí," asintió Peter, cogiendo un cachito de pan y mojándolo en su propio caldo del mismo modo que Bruce lo había hecho. Volvió a tararear feliz cuando se lo metió en la boca, y fue a coger más para seguir haciéndolo.
"Ese niño me va a dar una hemorragia nasal," murmuró Sam al otro lado de la mesa. "Ya sé como te conquistó, Steve."
"No me tiene conquistado," replicó Steve a la defensiva, aunque sabía que era una completa mentira, y se giró para servirse un plato de sopa para sí mismo también.
"Es más mono ahora que no está llorando ni cubierto de polvo," admitió Natasha cuando se sentó a su lado. "¿Quién es tu pequeño amigo, малютка?"
Ella señaló al muñeco de Iron Man que estaba sobre la mesa al lado del bol de Peter, y el niño lo miró, antes de cogerlo para enseñárselo. "Es mi favodito."
"Oh, ¿de verdad?" sonrió Clint, girándose para mirar a Steve con una expresión que no terminó de entender. "Igualito que tu Papi, ¿eh?"
"¿Papi?" murmuró Peter antes de que Steve pudiera abrir la boca para defenderse, mirándolos a todos. Cuando vio que Clint estaba mirando a Steve, el pequeño señaló, y repitió, "¿Papi?"
"Sólo si quieres que lo sea, Peter," replicó Steve con rapidez, tratando de arreglar la situación. No quería que el niño se sintiera presionado, después de todo. "Puedes llamarme como quieras."
"Eso va por nosotros también?" sonrió Sam, y Steve le echó una mirada.
Peter parecía estar inmerso en sus opciones mientras se metía otra cucharada de sopa en la boca (usando el pan como cuchara ahora), hasta –después de unos segundos de contemplación – alzó la cabeza de nuevo, mirándole. "Papi," decidió, y Steve no pudo evitar sonreír.
"Papi pues," accedió.
Peter se incorporó en sus vidas sorprendentemente rápido. Por supuesto los primeros días estuvo principalmente pegado a Steve, contento de hacer lo que fuera que estuviera haciendo mientras tuviera un juguete o un libro con él. Cuando todo el equipo empezó a encariñarse con él (especialmente Clint, lo que sorprendió a todos menos a Steve, dada a la conversación que habían mantenido al principio), Peter empezó a sentirse más cómo al estar con ello también, e incluso –a la cuarta mañana de estar ahí – se levantó solito y llegó hasta la cocina común solo con la ayuda de JARVIS.
A Steve casi le da un infarto cuando fue a la habitación del niño y no estaba en su cama, pero se calmó en cuanto la AI le dijo lo que había pasado. Se encontró a Peter colgando de la cadera de Thor cuando entró en la cocina, cantando con él los tres ratones ciegos1 mientras preparaban el desayuno juntos.
También fue la primera vez que Tony conoció a Peter, porque el genio – ojeroso y pálido por su última temporada en el taller – estaba encorvado en la esquina, posesivamente sobre su taza de café que estaba en la mesa delante de él. Steve se sintió mal por un momento, porque no había estado bajándole la comida a Tony tan a menudo como hacía antes de la llegada de Peter, pero había estado tan enfrascado con él estos días que ni se había acordado. Se prometió mejorar eso a partir de ahora, porque el moreno estaba empezando a adelgazar más de lo que le gustaba.
"¡Buenos días!" dijo, sentándose enfrente de Tony. El genio le dio una sonrisa cansada. "¿Cómo están todos hoy?"
"¡Papi Stiv!" gritó Peter entusiasmado, revolviéndose en los brazos de Thor hasta que éste lo bajó con cuidado al suelo. Habían tenido unos cuantos traspiés con lo del nombre los últimos días – a veces Peter olvidaba como se suponía que debía llamar a Steve – pero a Steve le gustaba que él fuera a su ritmo, y cuanto más tiempo pasaba, menos problemas parecía tener.
"¡Hola bebé!" sonrió cuando el niño venía hacia él. Lo cogió y lo sentó en su regazo y Peter se estiró para darle un sonoro beso de buenos días. Como había parecido, Peter era un niño muy afectuoso y le encantaba abrazar y besar a todos los que conocía y confiaba. "¿Así que pudiste llegar hasta aquí tu solito?"
"JARBIS ayudó," replicó Peter, y Tony pareció espabilarse discretamente un poco con esa afirmación. "Tú estabas dudmiendo todavía."
"Lo sé," admitió. "Me preocupé cuando fui a buscarte y no estabas ahí, pero hiciste bien en pedirle ayuda a JARVIS."
"Es lo que me digiste que iziera," se encogió Peter, y miró a Tony cuando esté fue a beber de su café. "Me gusta JARBIS."
"¿Sabías que Tony construyó a JARVIS?" preguntó, señalando con la cabeza en la dirección del genio. Inmediatamente, parecía una ciervo alumbrado por un coche. "Él construye un montón de cosas geniales."
"Steve, al niño seguro que no le interesa esa-"
"¿Constuyes dobots?" jadeó Peter, cortando a Tony con los ojos abiertos de emoción. "¿Constuiste a JARBIS?"
Antes de que Steve pudiera cogerlo bien, el niño se resbaló de su regazo para correr al otro lado de la mesa y se abrazó a la pierna de Tony. El genio en cuestión parecía que estaba a punto de sufrir una aneurisma nerviosa, y miró a Steve con ojos suplicantes.
"Steve, por favor-"
"No pasa nada, Tony," le calmó. "Soló está interesado, eso es todo."
Y entonces el moreno miró a Peter –lo miró de verdad, a sus sonrojadas mejillas y sus ojitos de cachorrito – y parecía darse cuenta de que Steve tenía razón. Y entonces, despacio, como si temiera que Peter fuera a morderle o algo, cogió al pequeño y lo sentó en su regazo. Aun parecía un poco enfermo de ansiedad, pero Peter se acurrucó en su extraño abrazo y lo miró con admiración. Ni siquiera el gran Tony Stark podía resistirse a esos ojos.
"Así que…umm… ¿te gustan los robots?" preguntó, rascándose la barba ausentemente.
"Ajá," replicó Peter inmediatamente. "Los de plata."
"¿Los plateados? Bueno, deberías ver el traje de mi amigo Rhodey. Se parece bastante a un robot."
Y así fue como Peter y Tony se conocieron.
- 34
Steve sería el primero en admitir que había decidido adoptar a Peter un poco demasiado espontáneamente, y que quizás no había pensado bien todo antes de que ya hubiera pasado. No se arrepentía ni por un momento de haber acogido al pequeño, porque Peter estaba enriqueciendo las vidas de todos los miembros del equipo de una forma que no hubiese podido ni imaginar, pero… realmente tendría que haber pensado al menos en lo que le diría a la prensa.
Desde DC2, su identidad se había vuelto pública, y, cuando antes había sido relativamente fácil esconderla simplemente cubriendo su cara con su gorro, ahora todo el mundo parecía capaz de reconocerlo simplemente con verlo por detrás. Se dio cuenta de que esto iba a ser un problema cuando se volvió obvio que tendría que sacar a Peter de la torre en algún momento antes de que todos se volvieran locos por claustrofobia.
"¿Y si alquilo el parque completo por una tarde?" sugirió Tony en la reunión de equipo que Steve había pedido.
"Sí, porque que los Vengadores alquilen un sitio público no parecerá sospechoso," replicó Sam, rodando los ojos.
"Yo diría que lo mejor es simplemente salir y arriesgarse," se encogió Clint, estirándose sobre la mesita para coger una de las piezas de damas de Peter con la suya. El pequeño no parecía entender el juego aun, pero se entretenía moviendo las fichas por el tablero. "No podemos mantenerlo encerrado para siempre, y quiero comprarle su primer perrito caliente de un vendedor ambulante."
"Si salimos sin más y nos pillan, la prensa estará en todos lados," suspiró Bruce, inclinándose para mostrarle a Peter donde poner su próxima ficha. "¿Podéis imaginarlo? Sin contexto, podrían inventarse lo que quieran. Infidelidad, secuestro –nada está fuera de límites con esa gente."
"Una conferencia de prensa tampoco va a ser mejor," apuntó Natasha. "Si le decimos al mundo que Steve Rogers –Capitán América – está adoptando un niño, se lo estamos anunciando a todo aquel que querría hacerle daño también. No podemos poner a Peter en peligro así."
"Va a estar en peligro sin importar lo que hagamos," suspiró Steve, odiándose a si mismo por no haber pensado en eso ante de traer a Peter a sus vidas. "Somos personas peligrosas, envueltos con personas peligrosas, y somos de la atención del público. Pero no puedo dejar que eso impida que Peter tenga una infancia normal. ¿Y cuando tenga que buscarle un colegio? ¿Y cuando vaya a la universidad, o tenga su primera entrevista de trabajo? ¿Y si se enamora de alguien que lo único que quiere es utilizarle para llegar hasta mi? Yo…"
"¿Papi?" preguntó Peter, obviamente sintiendo la inquietud de Steve. Tirando su ficha, el pequeño dio la vuelta a la mesa y alzó los brazos, pidiendo que lo cogiera. Sin pensarlo, Steve lo cogió y lo acercó a su pecho.
No podía siquiera pensar que podía estar poniendo al niño en peligro. Peter era un inocente niño que había pasado y visto por más de lo que un niño de su edad debería, y él no quería que nada más le pasara. Peter se merecía una seguridad y tranquilidad; algo que, a pesar de su amor incondicional, Steve empezaba a ver que no podía darle – no fuera de la torre, no sin coste.
"¿Sabes qué?" suspiró Tony, pasándose una mano por la cara. "Hablaré con Pepper, ¿vale? Ella sabrá que hacer. Mientras tanto, ¿Por qué no llevas al chiquillo al parque y ves que pasa? Por lo que sabemos, puede que estemos exagerando todo, y si tengo que contratar a alguien para que limpie una ventana más que el mocoso deje hecha un desastre por estar pegada a ella tanto tiempo, lo pagaré de su fondo para la universidad."
Clint y Thor gritaron con alegría, el último tirando el tablero de damas (y la mesita) en su prisa para ir a prepararse. Peter pareció darse cuenta de que algo pasaba también, porque se sentó en el regazo de Steve y plantó sus manos en su pecho con firmeza –ojos abiertos con interés.
"¿Quieres ir al parque, Peter?" preguntó Steve, y sonrió cuando el pequeño se puso tan feliz que no sabía ni que gesto poner en su cara. "Me tomaré eso como un sí."
"¡Sí!" gritó Peter, pegando con suavidad a Steve en el pecho. "¡Pofi, pofi, pofi!"
"Entonces ve a pedirle al tío Clint que te ayude a coger algo para jugar allá," replicó, solamente parándose por un segundo cuando Natasha alzo una ceja con lo de 'Tío Clint'. "Y ponte unos zapatos, por favor."
Peter se bajó de Steve y fue corriendo tan rápido como sus piernitas le permitían tras Clint y Thor, gritándoles que le esperaran. Tras su marcha, quedaron Tony, Natasha, Sam y Bruce con él.
"¿Deberíamos hacer un picnic?" sugirió mientras se ponían en pie. "Va a tener que comer pronto de todas formas, y no hay manera de que consigamos que espere hasta más tarde ahora que está como loco. Podemos comer todos juntos."
"Claro," asintió Bruce. "Podemos hacer algunos sándwiches y cortar algo de fruta y verdura."
Durante su conversación –y mientras Sam, Bruce y Natasha iban a la cocina para empezar – Steve había notado que Tony estaba lenta y discretamente intentando escaparse a su taller, así que le agarró del brazo antes de que estuviera lejos de su alcance.
"Ven, por favor," Puede que rogara un poco antes de que Tony sacara alguna excusa. "Por favor, Tony. No será lo mismo sin ti."
"Pero tengo trabajo que hacer, y-"
"Lo sé, lo sé," suspiró, porque Tony parecía estar trabajando siempre en algo. "Es sólo… no te he visto mucho en realidad desde que Peter llegó. Sé que no debería esperar que arreglaras tu horario en torno a nosotros, porque él no es tu responsabilidad, pero… echo de menos pasar tiempo contigo. Por favor, Tony; ¿sólo por esta vez? Incluso te prepararé un termo de café para llevar."
Eso pareció llamar la atención del genio, si nada más lo había hecho. Suspirando con pesadez, murmuró, "De acuerdo, iré," y Steve casi lo levantó del suelo con el entusiasmo con el que lo abrazó. Cuando lo soltó, parecía más que un poco sorprendido, pero su sonrisa era real, y eso era lo que importaba.
"Gracias, Tony," sonrió de vuelta con sinceridad.
