Como dice la ley o contrato tengo que decir esta saga no me pertenece sino a Rick Riordan

Por otra parte... penuntimo capitulo!


Clic – clac – clic – clac

Un sonido prácticamente conocido por todo el mundo, un sonido de uno de los trabajos más antiguos de todo el mundo

Clic – clac – clic – clac

El inconfundible sonido de los aceros chocando al rojo vivo, el del mazo golpeando el metal caliente, el sonido de la forja de un herrero, ese es el sonido que producía Charlie Beckendorf, en el inframundo.

Clic – clac – clic – clac

Su llegada a la tierra de los muertos se podría catalogar como una de las normales pero para él al igual que para todos los que mueren fue de lo más raro. Recordaba vagamente su juicio ante los tres jueces, los cuales en un abrir y cerrar de ojos lo mandaron a los Campos Elíseos.

Al llegar se entero que le tenían listo su "permanente lugar de descanso" el cual consistía en una casa con su propio taller y forja, lo extraño que noto Charlie fue que estaba equipada con todo lo que él podría pedir y desear, (incluyendo hasta los objetos personales y cosas con las que estaba acostumbrado a trabajar) el fuego de los hornos siempre estaba prendido y a la temperatura ideal, los materiales que necesitaba aprecian cuando no estaba mirando y cada vez que abría su refrigerador había dentro algo listo para comer.

Pero por más comodidades que tuviese su nuevo hogar el joven héroe caído no podía evitar sentir que algo le faltaba, literalmente sentía que tenía un vacio en su pecho fantasmal.

La única cosa que había encontrado que podía aplacar ese incomodo sentimiento había sido por suerte su hobbie favorito, trabajar en el fino arte de la herrería.

Con el tiempo Charlie había construido varias cosas en su tiempo libre, metiéndose cada vez en proyectos más y más grandes y complejos así que se pasaba horas tras horas martillando, cortando y esculpiendo el metal incandescente. Al ya estar muerto le eran casi imperceptible necesidades importantísimas para un vivo como el comer y el dormir, hasta la misma noción del tiempo se le escapaba entre medio del golpeteo de su martillo y el calor del metal al rojo vivo.

Cuando la monotonía se hacía ya inaguantable era cuando Beckendorf tomaba un descanso. Se dedicaba a saquear su refrigerador infinito o pasear y hablar con los demás fantasmas de los campos. Entre sus caminatas había tenido oportunidad de charlar tanto con grandes personajes de la historia, como otros campistas caídos en combate, quienes le daban datos del lugar he información bastante interesante, como por ejemplo que el televisor que tenía en su casa podía sintonizar cualquier lugar del mundo vivo al igual que todos los demás que habían en los campos.

Ya habían pasado unas cuantas semanas desde esa conversación con una tal Bruce Lee, la había llevado a cabo en el último descanso que había tomado de su más nuevo proyecto, que según su calendario había sido hace exactamente cuatro semanas, cinco días y una hora y media, el cual había partido hace unos cuantos meses, poco después de que Nico di Angelo lo invocara. No sabía porque pero cuando volvió a su hogar inmediatamente sintió ganas de ponerse a trabajar, por lo que no perdió tiempo y empezó a trabajar

Clic – clac – clic – clac

Clac

El último sonido del martillo se hollo exactamente igual a todos los demás pero Charlie lo sintió totalmente distinto a los demás, la razón, una muy simple.

Su obra estaba acabada.

El hijo de Hefestos dejo caer cansado su martillo el cual sonó estrepitosamente con el piso, Durante todo el tiempo en que estuvo trabajando, en ningún momento supo que era lo que estaba construyendo y ahora que por fin había terminado simplemente… tampoco lo sabía, al mirarlo era incapaz de definir que era, incapaz de darle un nombre.

Pero cuando la miraba podía sentir que ese vacío estaba casi lleno.

Después de un tiempo que para el chico pareció infinito e interminable, decidió salir a dar un paseo con la esperanza de visualizar que era lo que había hecho en su taller o alguna nueva idea con que matar el tiempo.

Al salir por su puerta de su taller que daba con su patio trasero el chico fantasmal se dio la vuelta por su casa para salir por al frente pero a llegar a la calle noto algo nuevo. Había aparecido una nueva casa en frente de la suya, esta tenía un claro estilo femenino ya que era una cabaña de tonos rozados pasteles con un hermoso jardín lleno de flores de múltiples colores.

Charlie no pudo evitar quedarse quieto mirando la cabaña que le llenaba que le traía un montón de recuerdos de su vida de vivo, pero no pudo quedarse mucho tiempo ya que grito lo saco de sus pensamientos.

-¡Por todos los dioses del Olimpo!-

El hijo de Hefestos inmediatamente corrió en dirección de esa voz pensando que era un grito de ayuda, impresionándose además de que el grito viniera de dentro de su casa; pero al entrar quedo aún más impresionado, tanto que se quedo paralizado en la puerta de su taller.

A unos pocos metros estaba la persona que más deseaba ver pero que menos esperaba que apareciera.

Silena…

Estaba parada en medio de su taller tan hermosa como él recordaba, tenía su ropa del Campamento Mestizo y su cabello largo suelto. Tenía la mirada fija en la estatua que recientemente había terminado Charlie, la cual era una mescla sentimientos en los que se destacaban la alegría y la sorpresa los que se destacaban aún más con su rostro ruborizado bañado de lagrimas y sus manos en su pecho acelerado como si su corazón estuviera a punto de salir de su cuerpo.

-Silena – dijo el chico casi imperceptible "De verdad esto es cierto o esto será un castigo divino por algo" – pensaba el muchacho posando su vista en su novia y en la estatua.

Entonces lo vio…

La estatua…

Eran ellos dos, él y ella, los dos juntos en más tierno y hermoso abrazo jamás plasmado en alguna escultura o estatua.

Pero no tuvo tiempo para pensar ya que antes de que pensara cualquier cosa los brazos de su amada ya lo habían atrapado en un abrazo lleno de amor.

-Oh Charlie creí que nunca te volvería a ver- gimoteaba la hija de Afrodita entre lagrimas sin dejar de soltarlo.

-Tranquila cariño, yo también llegue a pensar eso, pero una parte de mi sabia que nos volveríamos a ver-

-¿En serio?-

-Sí, puedes llamarlo si quieres sexto sentido fantasma si quieres-

Silena no pudo soltar una pequeña risa y sonreír ante tal comentario.

-Charlie no sabes cuánto te extrañe- dijo la chica antes de unir sus labios con los de su novio en un apasionado beso.

Puede que ninguno de los dos lo dijera en ese momento pero ambos sabían que los dos estaban sintiendo el mejor beso de sus vidas que les estaba brindando la felicidad absoluta, aunque los dos técnicamente ya no estaban vivos.

Silena sintió que sintió que todas la tristeza, preocupaciones y frustraciones que la habían hecho sufrir y que había estado arrastrando por años se ivan con el simple contacto con Beckendorf.

Y Charlie, él simplemente sentía que estaba completo, el vacio por fin había desaparecido.

Después de unos momentos en que el beso se había vuelto cada vez más y más lujurioso, el hijo de Hefestos tomo a su novia entre sus grandes brazos y se encamino a su habitación con ella sin dejar de besarla.

-Tenemos mucho tiempo que recuperar- susurro el herrero a los oídos de su amada que se agarraba de su cuello mientras él la cargaba como una novia.

-Por supuesto querido tenemos mucho que hacer- contesto pícaramente la chica besando el cuello de su amado a la vez que entraban a la pieza de este.


Espero que hallan disfrutado este capitulo! me gustaria agradecer enormemente los reviews dejados por todos