BUENAS NOCHES MIS QUERIDOS SÚBDITOS!
ESPERO QUE HAYAN TENIDO UNA MUY FELIZ NAVIDAD Y TAMBIÉN QUE RECIBAN UN MARAVILLOSO AÑO NUEVO.
YO POR MI PARTE HE DECIDIDO EMPEZAR ESTE AÑO CON BUEN PIE, ASÍ QUE LES DEJO UN REGALO
SE QUE MUCHOS DE USTEDES ME HAN SEGUIDO DURANTE TODO ESTE TIEMPO Y SOLO QUISIERA DARLES A TODOS LAS GRACIAS POR APOYARME Y SEGUIR ESTA CONMOVEDORA HISTORIA.
SU MAJESTAD ESTA MUUUY FELIZ Y SATISFECHA CON SUS COMENTARIOS
ESTE AÑO HA SIDO UNO DE LOS MÁS IMPORTANTES EN MIS 20 AÑITOS DE VIDA :'D
MINNA, ARIGATOU n_n
EN FIN!
ESPERO QUE DISFRUTEN MUCHO ESTE CAPÍTULO QUE HE HECHO CON MUCHÍSIMO CARIÑO PARA TODOS USTEDES
QUE TENGAN UNA MUY FELIZ NAVIDAD, UN PROSPERO AÑO NUEVO Y LES ENVÍ UN BESO ENORME
GRACIAS POR EL APOYO
Capitulo IV
En la Encrucijada
El chico abrió los ojos y se encontró viendo al techo de la cabaña con las manos extendidas, como queriendo alcanzar algo. Estaba exasperado, sus ojos llorosos, su pulso estaba vuelto loco, jadeando y sudando. Ese sueño le había hecho sentir extraño. Miró hacia la ventana y apenas se podía ver la luz del alba, de pronto escuchó el golpeteo enérgico en la puerta de una mano gruesa y fuerte.
¡Wirt! ¡A despertar, muchacho!- exclamó el hombre voluminoso, el padre de Beatrice.- ¡Baja! ¡En unos segundos estará listo el desayuno!- luego de estas palabras se sintieron pasos marcados y ruidosos alejarse por el estrecho pasillo. Wirt estaba todavía sentado en la cama, tratando de asimilar lo que había ocurrido, se limpió la cara con la mano y terminó de despertar.
Sara…- musitó para él mismo y se puso de pie súbitamente, intentando suprimir sus pensamientos. Cosas que fue casi imposible.
Wirt estuvo todo el día distraído. No desayunó como debía, no tenía hambre, no podía siquiera concebir esa idea… su sueño no le dejaba concentrase en su labor.
Así pasó la mañana, haciendo esfuerzos vanos por enfocarse en su aquí y ahora, sin embargo, la voz de su amiga todavía sonaba clara en su cabeza.
Beatrice, que estaba aburrida de tanta labor, fue un rato a su encuentro, del otro lado de la casa donde se suponía cortaba madera seca para una hoguera. La joven pelirroja se acercó a él quien estaba sumido en sus propias dudas y no se había percatado de su presencia.
Beatrice le sonrió y llamó un par de veces, pero el muchacho no respondió, bromeó un poco tratando de captar su atención, pero este seguía perdido dentro de su cabeza. Beatrice se enojó un poco y sin pensar dos veces le llamó por su nombre con mucha fuerza.
¡Wirt!- gritó en la pata de la oreja del muchacho, este dio un respingo alarmado y cayó al suelo, la muchacha pelirroja le miraba de arriba con el ceño fruncido y las manos en la cintura.
¡Agh! ¡¿Quieres matarme de un susto, Beatrice?!- exclamó el chico recuperándose de la impresión, la chica hizo un puchero de disgusto.
¡Te llamé como veinte veces! ¡¿En qué tanto piensas?!- preguntó la muchacha, Wirt frunció el ceño y puso una cara preocupantemente seria.
Lo siento… es que estaba… no, no es nada… no te preocupes…
¿Wirt, te sientes bien?- se acercó la chica se sentó junto con el chico en el suelo y posó la mano en su espalda. Él la miró un poco distraído e hizo una mueca que dejó mucho que desear.
Beatrice… yo…- Wirt no sabía cómo expresarse frente a algo que parecía una suposición- a mi… realmente me gusta estar aquí- empezó indeciso- es tranquilo y es divertido, incluso hacer estas labores, me gusta estar con tu familia… y me gusta estar contigo… pero presiento que mientras más tiempo me quedo aquí… más me alejo de ellos…- Beatrice agachó la mirada un poco triste, ya que sabía de lo que hablaba el chico.
Puedes irte cuando quieras…- dijo incorporándose, fingiendo indiferencia- nadie te retiene aquí.
Lo sé. Pero no quiero hacerlo. ¿Quién sabe cuando regrese? Quizás sea demasiado tiempo antes que pase- Beatrice frunció los labios sin decir nada-¿y es que acaso tú quieres que me vaya?- ella dio un respingo y se ruborizó de inmediato.
¡Y-ya te lo dije! ¡N-no me importa en lo absoluto! ¡Puedes irte cuando quieras!- exclamó la chica totalmente nerviosa volteándose de espalda a él, Wirt frunció el ceño y luego sonrió.
No lo haré si tú me pides que me quede- esbozó algo coqueto el castaño, Beatrice se ruborizó casi al instante.
¡¿En serio?!- preguntó sin disimular el entusiasmo. Wirt empezó a reír.
Te lo creíste… te lo creíste… eso significa que te gusto… al menos un poco… jajajaja…- dijo el irónico, ella se volvió a verle de mala gana y decidida.
Y si así fuera… ¿qué?- Wirt se sorprendió a la súbita respuesta de la pelirroja y volvió a ser el usual él.
N-no bromees- empezó a articular nervioso y comenzando a ruborizarse. Beatrice se viró nuevamente sobándose el brazo, avergonzada.
Nunca había hablado tan en serio en mi vida…- habló ella casi queda. Wirt no podía creer lo que estaba escuchando y sentía que el corazón se le detenía de a ratos y volvía a latir; ninguno de los dos volvió a decir nada durante unos minutos, hasta que la chica articuló nuevamente- a-así que… si quieres quedarte, puedes hacerlo… al menos yo quiero que te quedes…- después de eso volvió a entrar a la casa. Wirt volvió a quedarse solo con sus pensamientos y al darse cuenta que se encontraba en una encrucijada… ya no sabía qué hacer.
Cayó la noche nuevamente, la ilusión de la noche anterior todavía se sentía tan presente en la conciencia de Wirt, sus ojos pesaban por el sueño y sin embargo no podía conciliar la idea de cerrar sus ojos y entregarse de lleno a un descanso tan merecido y tan necesitado. No podía, las palabras de Beatrice sonaban claras en su cabeza y lentamente empezó a notar sus verdaderos sentimientos por ese mundo, por ese bosque, por esa casa, por ellos… por ella…
Wirt daba vueltas tratando de no escuchar ambas voces en su cabeza, peleándose para saber cuál de las dos sería más fuerte y cuál era el camino que debía tomar, el camino correcto, si despertar de esa ficción y volver a su realidad o vivir dentro de una fantasía que pronto se haría eterna.
Con estos pensamientos en su mente, Wirt finalmente logró dormirse y pronto regresar a ese mundo de sombras donde solo se escuchaban las voces de su subconsciente.
Oh patatas con melaza… Si quieres tú una taza, tan tibia, suaves como algodón, con crema y dulce de Bombón…
¿Greg?- preguntó el chico escuchando atentamente la voz de su hermano la cual ya era un poco más madura y había dejado a un lado algo de la inocencia de niño que tuvo una vez.
Ya no me sale tan bien como antes…
¿Qué estás diciendo, tonto? Todavía cantas muy bien- esbozó divertido el chico, guiándose por la voz- sigue cantando.
Lamento molestarte, Wirt. Vine a visitarte. Dijiste que iríamos de campamento en verano… pues ya llegó verano… todavía no despiertas… Wirt… ¿qué está pasando…?
No estoy muy seguro- respondió el chico.
Espero que puedas escucharme, espero que despiertes pronto. Todos estamos esperándote, que despiertes y podamos ir a divertirnos en vacaciones, todos, ¡en la playa! ¿Recuerdas que queríamos ir a la playa? Sara está preocupada. Me dice que está bien pero a decir verdad, yo no la veo bien; dice que todo fue su culpa… no creo que haya sido su culpa. Wirt… ¿no crees que ya has dormido bastante…?
No entiendo del todo lo que está ocurriendo, Greg… pero te prometo que regresaré, lo juro- de pronto el rostro de Beatrice se le pasó por la mente- yo…
Adiós, Wirt… no volveré sino hasta que abras los ojos…
Wirt despertó nuevamente mirando al techo de la habitación, estaba a oscuras todavía, miró a su alrededor y no podía ver nada, llegó a pensar que seguía en el sueño.
Tengo que volver- susurró algo consternado, no le cabía otra idea en la cabeza más que encontrar la forma de regresar a su mundo, en el que le decían que estaba dormido, su propia mente empezaba jugarle bromas pesadas y no podía pensar en otra cosa, sentía que debía hacerlo, pero al ver la sonrisa o los gestos malhumorados de la chica pelirroja, volvía a dudar, volvía a sentirse a gusto en ese mundo que no era el suyo.
Wirt se levantó súbitamente de su cama, abrió la puerta y salió a las colinas, todavía era de noche, apenas y podía ver pero sentía una tranquilidad abrumadora que le calaba hasta los huesos, la soledad de tal prado, la quietud y el clima frío era una excusa casi perfecta para quedarse desvelado contemplando la luna, tal y como su amiga hacía todas las noches.
¿Qué me está pasando?- se preguntó a si mismo algo triste, tomó un profundo respiro y se quedó quieto mirando hacia el cielo, así se mantuvo un buen rato, solo escuchando como lentamente el nuevo día se aproximaba, un día más en una prisión de paz y tranquilidad de la cual él tenía el deber, más no el deseo de escapar. Wirt se fijó que la atmósfera ya se había vuelto más clara, decidió entrar en la casa antes que se dieran cuenta de su falta.
Cuando Wirt cruzó el portal todavía con la cabeza gacha y llena de pensamientos confusos que le hacían dudar cada vez más y más escuchó la llamada de atención de alguien.
Buen día, avecilla madrugadora- dijo una voz femenina y ronca que estaba frente al fogón amasando.
Ah… b-buenos días…- esbozó Wirt confundido y vio que era la anciana madre de la pelirroja.
No es natural verte fuera de cama tan temprano- mencionó sonriente la mujer. Wirt se sonrojó.
A decir verdad, no podía dormir. He estado pensando en muchas cosas, realmente no sé cómo explicarlo…- respondió sentándose.
Pues con palabras, querido niño- bromeó la mujer- incluso para cantar una canción necesitas palabras. Para expresar las emociones no solo puedes hacer sonidos o murmurar. Solo las aves se entienden a través del canto.
Es gracioso que lo diga- sonrió el chico- pero no es tan fácil… no encuentro las palabras para…
En ese momento Wirt se interrumpió al ver bajando las escaleras a la joven pelirroja, quien se pasmó casi de inmediato al verlo, los colores se le subieron al rostro y la vergüenza era por poco tangible. Beatrice avergonzada volvió a subir las escaleras esperando así poder escapar de una situación incómoda.
Beatrice…- esbozó su madre deteniéndola en el acto- ¿no vas a saludar a tu amigo?- formuló sonriente sin apartar la vista del fogón, Beatrice se volvió ruborizada y con dificultad le dirigió la palabra al chico sentado en la mesa.
B-buenos… buenos días, W-Wirt- luego de esto esquivó la mirada hacia otro lado con el ceño fruncido, abochornada.
Mmm… hola, Beatrice- dijo el muchacho un poco incómodo al ver la reacción de la chica. Luego sin decir más, ella volvió a subir las escaleras, dejándolo con la palabra en la boca. La madre de Beatrice no dijo nada, más se quedó tranquila encargándose de la cocina.
La hora del desayuno llegó, todos estaban sentados alrededor de la mesa, animados como siempre. Los primos y hermanos de la pelirroja estaban bromeando con mucho entusiasmo, Wirt estaban sentado tranquilo intentando concentrarse en su plato, sin embargo, sentía la necesidad de levantar de la mirada de vez en cuando para ver a la chica frente a él, la sonrisa nerviosa de sus labios se borraba casi de repente cuando lo pillaba mirándola, su cara se tornaba roja y bajaba la mirada, muerta de vergüenza. Wirt sonreía ante este gesto. Para él, esas actitudes le hacían parecer mucho más femenina y por lo tanto mucho más linda.
Acabado el desayuno, las personas se iban levantando de uno en uno para empezar con sus labores diarias. Wirt tomó su hacha, el hacha que le habían prestado, y se dirigía a la puerta junto con los hombres de la casa. Beatrice se quedó en casa lavando el suelo, un poco distraída cuando de pronto se detuvo sin darse cuenta, pensando y sin querer su prima chocó con ella haciéndole tambalear y caer al piso.
¡Betty, lo siento tanto!- exclamó la otra chica verdaderamente apenada, mientras intentaba hacer que la pelirroja se pusiera de nuevo en pie.
No te preocupes… fue un accidente- respondió sonriendo.
¿Estás bien? Siento que estás muy distraída últimamente.
No es nada… solo… pienso muchas cosas…
Mmm…- murmuró la otra chica bastante suspicaz- creo que solo estás pensando en una cosa…- Beatrice levantó una ceja al no entender a que se refería su prima. La chica la tomó por el brazo y la apartó un poco de los demás- más bien… en alguien- susurró la chica sonriendo cómplice.
¿A-a que te refieres?- preguntó nerviosa fingiendo confusión.
¡Betty, por favor! Tú no puedes engañarme… ¡te gusta ese chico!- esbozó emocionada.
¡¿Q-QUE?!- exclamó la chica apenada, luego bajó la voz- ¿qué? ¡¿Estás loca?! ¡No digas tonterías!
Betty, es evidente… ¡todos en la casa nos dimos cuenta! Te gusta ese chico y te gusta muuucho- canturreó la prima de Beatrice, ella fingió indignación.
¡No sé dónde has sacado esa idea boba! W-Wirt y yo… s-solo somos amigos… m-muy buenos amigos… pero eso es todo…
No seas tonta… esa mirada… como él te mira, lo que tú haces cuando él te mira… Beatrice, ¡le gustas mucho! ¡Y yo hasta podría decir que estás enamorada!
¡No digas babosadas!- protestó casi enojada- deja de decir estupideces, Wirt y yo somos amigos, a él le gusta otra chica y cuando regrese a casa él…- se quedó callada y de pronto se puso triste- él ya tendrá a alguien que lo espere allá… a-ahora deja de atosigarme con ideas estúpidas y volvamos a los quehaceres… todavía queda mucho y solo tenemos hasta mediodía para terminar- rezongó la chica pelirroja dando la espalda y dispuesta a volver a su trabajo.
Betty, Betty…- suspiró incrédula su prima- no se quien sea esa tal que lo espera en casa pero…- se acercó a su oído- apuesto que ella no es nadie comparada contigo- Beatrice quedó pasmada con lo que dijo su prima, esta solo sonrió y se alejó de ella.
Rato más tarde, la chica estaba asomada en la ventana se notaba totalmente aburrida, las labores del día habían terminado para ella entonces estaría libre lo que restaba de tiempo. Beatrice pensaba fuertemente lo que su prima le había mencionado, ¿podría ser cierto? Había muchas cosas que le taladraban la cabeza y todo le hacía dudar en que si lo que estaba haciendo era lo correcto. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el chico castaño se paró frente a ella con el hacha en el lomo, sudado y despeinado pero una sonrisita burlona se le dibujaba en el rostro.
¿Aburrida?- preguntó el chico. Beatrice se incorporó rápidamente e intentó espabilarse.
Un poco… no hay nada más que hacer y ya terminé mi trabajo por hoy…
Hmmm… a estas horas no provoca hacer nada, ¿cierto?
No…
Wirt y Beatrice se quedaron callados un segundos, la chica esquivó la mirada tenía el ceño fruncido y lucía bastante incómoda.
Necesito hablar contigo…- suspiró el chico un poco deprimido.
¿Sobre qué?- preguntó ella algo angustiada, Wirt solo esquivó la mirada y siguió su camino. No le dijo nada. Beatrice empezó a impacientarse por la actitud del muchacho, sabía que lo que irían a decirse sería importante… pero no sabía exactamente qué tipo de importancia tenía que darle.
ESPERO QUE LES HAYA AGRADADO ESTE CAPÍTULO ESPEREN MUY PRONTO EL PRÓXIMO.
ME DISCULPO POR TARDARME CON SIN PERO RECUERDEN, EL FIN SE ACERCA Y ESTOY TRABAJANDO PARA DARLES ALGO REALMENTE ESPECIAL PORQUE SIENTO QUE LO MERECEN n_n
LOS AMO A TODOS
TENGAN UNAS FELICES FIESTAS
¿REVIEWS? :'D
