¡Hola de nuevo! Deben querer matarme ewe dejé esto por mucho tiempo, la verdad, ni sabía como continuar esto, ni sabía si les gustaría ._. pero agradézcanle a mi amiga Lourdes por estar día y noche detrás de mi para que siguiera este capítulo, si tardo no desesperen, definitivamente lo terminaré, ¡aunque terminé después de 10 años! Bueno, en realidad no tardaré tanto xD
Bueno, gracias a todas por su paciencia, disfruten el capítulo.

Resumen/ Summary: Ikuto ha regresado de su viaje para encontrarse con Amu, ¿aceptará ella irse con él?, si es así, ¿Cómo resultarán las cosas?

Disclaimer: Shugo Chara y sus personajes no me pertenecen, fanfic sin fines de lucro.


Capítulo 4: Hola padre.

+Ikuto POV+

Cuando llegamos a la sala principal estuve admirando cada rincón de ella, no se por qué, pero todo me llamaba mucho la atención, era hermoso, había muchos detalles en las paredes y cuadros con personas que de una u otra manera se parecían a mí o a Utau, había también pisos brillantes que hasta podías ver tu reflejo en él, en el techo había unos candelabros de plata con luces y por todos lados se podía ver el mármol relucir. También había dos escaleras que conducían a un pequeño balcón que tenía una puerta detrás, escuché el sonido de su apertura, y de un momento a otro, una voz muy familiar me sacó de mis pensamientos.

-¿Ikuto? –dijo una voz masculina.

-¡Aruto! ¡Tanto tiempo sin vernos! –dijo Len muy entusiasta.

Giré mi cabeza rápidamente, no podía creer que lo tenía frente a mis ojos, a ése que nos abandonó, a ése que tanto extraño, a ése que tanto quiero, un remolino de sentimientos corría por todo mi cuerpo.

-Hijo… ¡Qué gusto verte! –dijo mi padre mientras bajaba la escalera.

-¿P-papá? –dije mientras me acercaba a verlo.

Cuando quedamos frente a frente me abrazó, después de unos segundos le correspondí y armándome de valor le dije…

-¿Porqué te fuiste? –un nudo en mi garganta se hizo al momento de terminar mi frase.

-Hijo, te contaré y explicaré cuantas cosas quieras, en realidad estoy muy feliz de que estés aquí.

-Bueno, creo que necesitan un momento a solas, me retiraré y los veré luego a la hora de la cena, tienen mucho de qué hablar –dijo Len al mismo tiempo que hacía una reverencia y salía por la puerta trasera.

-¡Rigoberta! –llamó mi padre a una de las… ¿sirvientas del castillo?

-A sus órdenes, su majestad –dijo la chica cuándo se acercó e hizo una reverencia, era de la altura de Utau, de cabellera roja y ojos verdes, se veía muy humilde y tierna.

-Por favor prepara el té en el jardín oeste –dijo mi papá con un tono de voz amigable, espero que el té esté listo pronto, o Yoru empezará a maullar sin control.

-Ahora mismo, su majestad –dijo la peli-roja saliendo por lo que al parecer era una puerta que daba hacia los corredores internos para los sirvientes en el castillo, que bueno que estuve leyendo esos libros de Tsukasa, ahora me servirán mucho, conociendo sobre los castillos no podré perderme aquí, además, podré alardear frente al mini-rey que yo sé más que él sobre castillos, seguramente explota en furia.

-Ikuto, ven conmigo –dijo mi padre dirigiéndome una sonrisa paternal y subiendo por las escaleras que llevaban a ese balcón que estuve admirando momentos antes.

Simplemente lo seguí sin decir palabra, no había hablado mucho en este rato, sencillamente era muy complicado todo lo que sentía y todo lo que pasaba por mi mente, al caminar por los pasillos fui viendo todas las esculturas y cuadros que adornaban las paredes, cada tanto cambiaba el color de la pared o el diseño del suelo, pero todo parecía combinar muy bien, ¡por Dios! Debo dejar de leer esas revistas de Utau cuando estoy aburrido.

Después de caminar unos minutos nos detuvimos ante dos grandes puertas de madera, cuándo mi padre las abrió se pudo ver lo que parecía una gran sala de estudio, estaba completamente decorada con esculturas de animales disecados, ¡hasta había un oso polar! Y en la pared había unas espadas muy limpias y brillantes y los pisos eran de madera y las paredes de ladrillo, se veía muy diferente al resto del castillo, y al mismo tiempo, muy hogareña, también contaba con un escritorio y un varias estanterías con muchos libros, y había una repisa con muchas fotos, cuando me acerqué pude notar que esas fotos eran de mi familia, y de mi padre con mucha gente que no conocía, la foto que más llamó mi atención fue una en la que estábamos mi padre y yo en un parque de Japón, al parecer en primavera, ya que en la foto también había árboles de cerezo decorando el paisaje.

-Toma asiento –dijo mi padre sentándose en un sillón individual detrás del escritorio.

-Está bien –dije sentándome en una silla enfrente de él.

-Vaya, ya creía que el gato te había comido la lengua –dijo él en tono de broma.

-Sólo no sé exactamente que decir –le contesté mirándolo fijamente.

-Bueno… ¿Qué es lo que quieres saber primero? –me dijo extendiéndome un vaso con agua.

-¿Quién eres realmente? –dije tomando el vaso.

-Tu padre –dijo con una gran sonrisa burlona.

-Eso ya lo sé, pero ¿qué eres además de eso?, ¿qué es todo eso del Rey Aruto y este reino Linbitri? y ¿porqué nunca nos dijiste nada? –definitivamente ya era momento de que todas mis preguntas fueran contestadas.

-Iba a esperar a la hora del té, pero creo que ya sabrás todo –hizo una pausa – primero, quiero que sepas que no los deje por mi propia voluntad, lo hice por su bien, esto es demasiada carga y responsabilidad para ti y Utau, yo quería que tuvieran una vida normal con Souko- no lo dejé terminar.

-¡¿VIDA NORMAL? –Le grité levantándome de la silla - ¡NO SABES POR CUANTAS COSAS TUVIMOS QUE PASAR LOS TRES! – seguí gritando al recordar todo por lo que hemos pasado mi hermana, mi madre y yo, desde que él nos abandonó solo he tenido que trabajar para Easter, para que mi madre y Utau pudieran estar bien, mi mamá estuvo enferma gravemente, Utau y yo tuvimos que soportar una niñez dura, donde todos nos tenían lástima, al menos todo está bien ahora, pero todos estos años de dolor no se arreglarán solo con palabras bonitas.

-Hi-hijo cálmate –dijo levantándose igual.

-¡HIJO NADA! ¿¡CRES QUE SÓLO DICIENDO COSAS BONITAS Y DICIENDO QUE LO SIENTES VAS A ARREGLAR TODO? – sentía unas lágrimas traicioneras bajando por mis mejillas, por Dios, ¿desde cuándo soy tan emotivo?, siempre he guardado todos mis sentimientos, pero desde ese abrazo que me dio Amu he cambiado un poco mi carácter.

De la nada, empecé a ver todo borroso y se empezó a poner oscuro… "¿Hijo? ¡Hijo! ¡Ikuto!". Fue lo último que escuché, sólo sentí un golpe y quede como dormido…


Es corto T^T pero bueno, espero les haya gustado esperen el siguiente, en serio ¡GRACIAS POR SUS REVIEWS Y POR LEERME! No saben cuanto me emociono al ver un numero cada vez más alto en los reviews, por cada que dejen un review, ¡Ikuto les dará un abrazo!... si quieren lo puedo convencer de que les dé un beso xD
Por cierto, por favor no me maten por hacer que Ikuto le diga "tierna" a la sirvienta xD
Cada vez que no dejas un review, un gatito muere u.u
Gracias por leer n.n