Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de myonlyheroin, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.
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Capítulo 4
Con Navidad acercándose rápidamente, la emoción en la casa estaba en su punto más alto. Toby y Rose estaban ocupados ayudando a Bella a decorar el árbol, queriendo tener todo listo para Nochebuena. La visita a Santa en el centro comercial ayudó a construir más la emoción.
Bella y yo estábamos contentos de que ellos se pudieran concentrar en eso y no en la próxima cita de Rose. Eso alejaba nuestras mentes de preocuparse y pensar demasiado en todos los resultados que podrían surgir de la cita.
Solo queríamos lo mejor para nuestra niña. Habíamos pasado incontables horas desde que era una bebé preguntándonos cómo sería su expresión facial cuando escuchara sus primeros sonidos. ¿Estaría sorprendida y curiosa y querría más? ¿O no querría tener nada que ver con los ruidos ofensivos y preferiría su mundo en silencio? Esperábamos, egoístamente, poder ver una gran sonrisa en su cara ante el primer sonido que pasara por sus tímpanos.
Tomando un sorbo de mi café mientras me apoyaba en la encimera de la cocina, mis ojos vagaron hacia mi familia. Toby estaba colgando un adorno de Olaf, mientras Rose estaba jalando la pierna del pantalón de Bella para llamar su atención. Ella quería ser levantada, y sus ojos estaban en el ángel que Bella tenía en su mano para colocar en la cima del árbol.
Bella entonces se inclinó y señalizó para nuestra hija, quien luego asintió emocionada. Mi esposa luego la alzó, sonriendo suavemente, mientras con cuidado le entregaba el ángel a Rose. Ella puso su mano sobre la de Rose para ayudarla a colocarlo correctamente.
—¿Feliz? —señalizó Bella, sus labios moviéndose mientras miraba a nuestra hija.
Rose asintió, después se movió así Bella la bajaba. Ahora que ella había podido hacer lo que quería, corrió desde el árbol hacia mí. Patinó hasta detenerse y me miró, haciendo un espectáculo de que quería que ahora la alzara. Alzándola, la sostuve con fuerza contra mí. Ella apoyó la cabeza en mi hombro, su respiración haciéndome cosquillas en la garganta.
—Creo que alguien está cansada —expresé mientras caminaba hacia Bella. Una vez que la alcancé, le di un suave beso en la mejilla mientras ella pasaba una mano suavemente por la espalda de nuestra hija.
—Bueno, ya pasó su hora de dormir. No llegamos a casa hasta tarde de la fiesta de la panadería.
—Voy a llevarla a la cama —respondí, girándome para caminar hacia la habitación de nuestra querida niña. Antes de que pudiera alejarme, sentí un tirón en la camisa.
—¿Puedo llevarla? —preguntó Toby, sonriendo.
A él le encantaba leerle, incluso si ella no podía escucharlo. Ella miraba su cara mientras él leía y pasaba las páginas, fascinada con su hermano.
—Te diré qué. Ve a escoger el libro y retira sus mantas para mí, y te encontraré ahí para acostarla.
Su rostro se iluminó mientras asentía, después corrió hacia la habitación de su hermana.
Me tomé mi tiempo para llegar allí, no queriendo sacarla de mis brazos todavía. Sabía que solo tenía cierto tiempo hasta que ella ya no quisiera ser alzada así.
Odiaba ese pensamiento tanto como cuando Toby se volvió demasiado grande para que lo alzara. No sabía qué haría cuando él también fuera demasiado grande para recibir abrazos de su padre.
¿Por qué no podían quedarse pequeños para siempre?
Una vez que llegué a su habitación, encontré a mi hijo sentado en una silla al lado de la cama de Rose, con el libro en su regazo.
—Veo que ya estás listo —me reí entre dientes mientras acostaba a mi hija y la tapaba.
Él asintió y abrió el libro mientras yo besaba a Rose en la cabeza. Tenía los ojos entrecerrados pero todavía estaba despierta. Cuando me levanté, su cabeza se giró hacia su hermano mientras ella sonreía.
—Era la noche antes de Navidad... —comenzó Toby mientras yo dejaba la habitación, la alegría inundando todo mi ser. Llegué a la puerta, cerrándola un poco mientras salía para encontrar a mi esposa, que acababa de terminar de decorar el resto del árbol.
—¿Qué eligió esta noche? —preguntó ella mientras se sentaba en el sofá, las luces navideñas iluminando su hermoso rostro.
—Night before Christmas —le dije, me senté a su lado, la atraje a mis brazos y besé sus labios suaves y llenos. Sus besos todavía provocaban que las mariposas se agitaran en mi estómago, y me hacían querer más de ella, igual que la primera vez que mis labios se encontraron con los suyos.
—¿Por qué no vas a comprobar a Toby y meterlo a la cama? Después tal vez podamos robarnos unos cuantos besos más. —Sus ojos brillaron mientras ella sonreía.
—Mejor aún, tal vez podamos avanzar a más que besarnos —respondí descaradamente.
—Bueno, entonces mejor te apuras...
Me levanté, tomándome mi tiempo para caminar a la habitación de Rose, para librarme de lo que mi esposa era capaz de hacerme. Cuando llegué a la puerta, pude escuchar a Toby moviéndose.
—Buenas noches, Rosie. Te amo.
Asomé la cabeza y sonreí.
—¿Ella está arropada?
—¡Síp! Sin embargo, se quedó dormida a la mitad, pero está bien. Se lo leeré de nuevo mañana.
—Suena bien, amigo. ¿Qué tal si vas a lavarte lo dientes y a prepararte para la cama? Mamá todavía está junto al árbol, si quieres decir buenas noches.
Antes de que siquiera pudiera terminar la oración, él corrió por el pasillo hacia Bella. Ella puede que no fuera su madre de sangre, pero era su madre por amor. Él la amaba, y ella lo amaba de la misma forma.
Una vez que preparé a Toby para la cama y lo arropé, encontré a mi esposa en nuestra habitación.
Al abrir nuestra puerta, me encontré con Bella toda en encaje negro. Mi boca de repente se secó mientras mi ritmo cardíaco se aceleraba.
—Me di cuenta que habías sido un buen chico, así que has ganado un regalo de Navidad anticipado.
Ese era un regalo de Navidad que me iba a tomar mi tiempo desenvolviendo.
Caminé lentamente hacia ella, mis ojos recorriendo su cuerpo. Mis manos querían vagar por cada parte de su piel.
—¿Audífonos? —pregunté mientras retiraba su cabello y le besaba el cuello.
—Déjalos puestos. Quiero escucharte, saber que puedo hacerte gemir.
Pronto, estábamos sacándonos la ropa mientras nos besábamos perezosamente, lentamente caminando hacia nuestra cama. Los dedos trazaron las clavículas, mientras los labios seguían su camino. Tan pronto como la última pieza de ropa encontró el piso, la empujé suavemente a la cama mientras mis labios comenzaban en sus pies, y se tomaban su tiempo explorando su cuerpo. Nada hacía que su respiración se acelerara más que mis labios moviéndose desde su rodilla, subiendo por sus muslos y besando suavemente su vientre, justo debajo de su ombligo. Me encantaba provocarla, para obtener gemidos largos y lentos.
Mis dedos exploraron, entre ella, dentro de ella mientras cerraba los ojos, su cuerpo arqueándose hacia el mío. Sabiendo que ella estaba cerca, mi lengua se hizo cargo de lo que mis dedos trazaron solo momentos antes. La primera pasada sobre su clítoris provocó que su cuerpo se estremeciera.
Hacer el amor con mi esposa nunca se volvía aburrido. Siempre había alguna reacción nueva que descubriría, o sonido que ella haría, y yo querría comenzar de nuevo solo para llevarla a un nuevo nivel de felicidad. Su cara mientras se venía, sus gemidos y suspiros, la forma en que sus ojos pestañarían; todo era una recompensa, y disfrutaba cada segundo.
Besé un caminó por su cuerpo, mordiendo a lo largo de él. En el momento en que mis labios se encontraron con los suyos de nuevo, embestí lentamente dentro de ella, saboreando la sensación de su calor. La forma en que nuestros cuerpos se movían juntos, el empujar y jalar, nos tenía a los dos aferrándonos al otro mientras nuestro ritmo se sincronizaba.
La forma en que ella pasaba sus uñas por mi espalda mientras movía su pelvis, causando que embistiera más profundo, hizo que un gemido largo y lento se me escapara. Pronto, aceleramos nuestros movimientos, incapaces de contenernos en retener lo que ambos buscábamos.
La liberación perfecta.
Su respiración se enganchó y empujó su cabeza contra la almohada debajo de ella, sus ojos se cerraron con fuerza mientras soltaba un largo, profundo y lento gemido. Pronto estaba tan cautivado en mi felicidad como ella en la suya. Besé su cuello mientras gemía, embistiendo contra ella una última vez. Sentí su mano sobre mi pecho justo cuando solté un pequeño gemido más.
Levantándome, miré a mi esposa y la besé suavemente antes de apartarme de su cuerpo suave y cálido.
El final perfecto para un día perfecto.
¡Hola!
Gracias por leer. ¡Toby es un amor!, ¿no les parece? ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?
Gracias por sus reviews en el capítulo anterior: Pam Malfoy Black, somas (No creo que fuera alguien conocido, pero Edward ya sabía que eso pasaría, así que tal vez buscó a ese Santa en especial), Sully YM, saraipineda44, Katie D. B, tulgarita, cavendano13, AstridCP, Sther Evans, natuchis2011b, Adriu, bellaliz, Bones1995, Yoliki, Noir Lark, Mar91, Rocio, kaja0507, krisr0405, solecitopucheta, Tata XOXO, PEYCI CULLEN, Pauliii, bbluelilas, Lady Grigori, alejandra1987, debynoe, lizdayanna, Chayley Costa, Noelia (Ya sé jaja, pero trato de ser lo más neutra posible, aunque extraño muchas palabras que usamos nosotros), freedom2604, May Cullen M, y libbnnygramajo.
¡Hasta el próximo capítulo!
