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LA GUERRA NO ES UNA AVENTURA
Capítulo 3: Grandes Esperanzas
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Kensuke esperaba pacientemente en la incómoda y fría silla de metal al lado de la puerta de la sala de examen. Tenía mucha hambre porque le dijeron que vieran en ayuna para los exámenes.
Touji había entrado primero y cuando salió casi una hora después, estaba pálido, nervioso, con una cara de sentir una incomodidad en alguna parte y que también reflejaba una profunda vergüenza, pero no dijo ni una palabra.
Cuando Kensuke entró vio que la sala de exámenes era un sitio totalmente blanco, paredes, suelos, techos, luces, sillas, mesa, camilla, enfermeras, el único toque de color era el cabello de la Dra. Ritsuko Akagi y una sospechosa mancha en el suelo. Y hacia un frío terrible.
Sin mucha delicadeza le tomaron una muestra de sangre. Al parecer querían bastante porque llenaron 5 tubos de ensayo hasta el tope. Se quitó la camisa para unas revisiones estándar que hacen los médicos en los ojos, oídos, el helado estetoscopio y el martillo para reflejos, nada para temer en absoluto…
"No tienes nada que temer en absoluto," dijo Ritsuko mientras preparaba una enorme aguja que formaba parte de un aparato que se veía relucientemente sofisticado y terrorífico al que le salían varios cables y mangueras. Sin ninguna consideración ni advertencia la Doctora le clavó la aguja en el dorso de la mano. Kensuke dio un alarido, aunque fue corto porque después sintió un choque eléctrico que le adormeció la mano y después el brazo hasta el hombro y posiblemente parte del cerebro.
"¿Por qué me hace esto?" preguntó el aterrado chico entre dientes.
"No puedo explicarlo con palabras sencillas," dijo Ritsuko concentrada en la tortura.
Luego de varias horas, que en realidad fueron 20 segundos, la Doctora terminó el procedimiento y el pobre chico al intentar mover el brazo para su sorpresa este se movió en una dirección distinta, como si no fuera su brazo y lo controlara otro cerebro.
"Ahora chico… quítate todo," ordenó Ritsuko.
Kensuke se puso pálido. Todo significaba que quedaría…
"Niño…"
Renuente Kensuke obedeció, quitándose todo bajo la atenta mirada de la Doctora, quedando como Dios lo trajo al mundo, salvo por sus anteojos. Sintió que de repente la habitación se volvió más helada si era posible y que las paredes eran transparentes, y miles de personas le estuvieran mirando. Trató de tranquilizarse al pensar que solo estaban la Doctora y las dos enfermeras. Suspiró con alivio, pensando que de aquí nada podía ser peor.
"Acuéstate en esa camilla."
Kensuke pensó que si hacia todo como le decían saldría rápido. Se acostó mirando el techo, tratando que la posición de sus manos sobre su regazo se viera casual, pero parecía como si estuviera conteniendo unas tremendas ganas de orinar. No quería ver a la Doctora, sobre todo su blusa azul bastante ceñida donde se delineaban sus generosas... eso le traía ideas extrañas a la mente y no quería tener una...
"Ahora voltéate."
Kensuke se sentó como impulsado por un resorte y vio a la doctora colocarse un par de guantes quirúrgicos y sosteniendo otro aparato más complicado que el anterior si es que se podía, y nada más pensar en eso de voltearse y ver el tamaño de esa cosa…
Una hora de exámenes cada vez más incómodos (si es que era posible, aunque aquí todo era posible) después, Kensuke salió del consultorio con una sensación de que el cuerpo no era el suyo, y que le estaba funcionando mal.
Touji estaba aún afuera, de pie, y ambos se miraron sin decirse nada, la experiencia fue tan horrible y traumática que tácitamente acordaron no hablar de esto jamás.
"Veo que disfrutaron mucho," dijo una voz a sus espaldas.
Al volverse estaba Asuka, con una bata de hospital y halando a su lado un porta suero rodante.
"Imagino que es la única vez que se van a poder desnudar delante de una mujer."
Kensuke y Touji pensaron si correr o volver a entrar a la sala de exámenes, pero la primera los haría ver como cobardes y la segunda era inadmisible al estar llena de instrumentos de tortura.
"¿Les gustó que les revisaran por detrás?" dijo la maliciosa chica.
Kensuke y Touji se pusieron pálidos. Sus traumatizadas mentes intentaban bloquear los recuerdos de todo lo sucedido con la Dra. Akagi. Lo único que agradecían los chicos era que no hubiera nadie más en el pasillo, sino la ignominia seria total.
"¡Claro! Los pervertidos como ustedes hacen eso todo el tiempo," dijo Asuka en tono pedante.
Kensuke estaba molesto. Era cierto que Asuka era su fantasía sexual, la protagonista de muchos de sus sueños húmedos e innumerables momentos de placer egoísta... pero en la realidad era la peor persona que existía.
"¿Qué les pasa niños?" preguntó Asuka acercándose. "¿Acaso la sensación les dio tanto placer que no quieren perderla?"
"¡Pues me dijeron que cuando te lo hicieron usaron un enema del grueso de un extintor de lo agrandado que tenías el agujero!"
Los tres chicos se sorprendieron, más que todo Kensuke, quien fue el que lo dijo.
A Asuka parecía como si las palabras la hubieran empujado físicamente contra la pared.
Pero eso solo fueron unos segundos.
Ritsuko salió de la sala en ese momento y se quedó tiesa al ver la escena delante. No sabía cómo reaccionar ante la escena que no podía definir si placentera o dolorosa para Kensuke, porque este estaba tendido en el suelo mientras Asuka estaba sentada sobre él con las piernas abiertas a cada lado mientras lo estrangulaba salvajemente.
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En la cabecera de la larga pista de despegue, se encontraban grúas de gran tonelaje, vehículos de todo tipo, soldados y personal civil corriendo sobre el pavimento y sobre todo, la imponente presencia del inmenso bombardero estratégico NZ-32 modificado.
Groom Lake o como se conocía popularmente, Área 51, y que era la sede de la Segunda Rama de NERV, era una gran base militar anexa a lo que fue el sitio de pruebas nucleares de Estados Unidos durante las décadas de 1950 a 1990 lo que explicaba que fuera secreto, y no por los extraterrestres. También aquí se llevaron a cabo pruebas de mucho material militar clasificado, lo que explicaba más ese secreto sin recurrir a aliens. Fue en este sitio donde se llevó a cabo la construcción del Evangelion Unidad 04, lo que explicaba muchas cosas sin necesidad de hombrecillos verdes de Marte (en realidad son grises de una estrella enana roja y están en otra base militar).
La delicada operación de acoplamiento del Evangelion al bombardero se hizo de noche, para aprovechar el frio nocturno y evitar los ojos curiosos de las satélites espías.
Con solo unos días de antelación habían tenido que recibir el respaldo de la fuerza aérea y la armada de otro país (¡rusos!) para trasladar de manera rápida y segura una nueva unidad de combate multipropósito. De manera insólita, una cuadrilla de cazas Sukhoi Su-33 sobrevolaba el área repostando en vuelo para escoltar al bombardero en la primera parte de su viaje. En la ruta de vuelo estaban los portaaviones Sankt-Peterburg y Admiral Kuznetsov, para después darle el relevo a (irónicamente) cazas F-35 estadounidenses de las Fuerzas de Autodefensa de Japón.
El enorme humanoide esta acostado mirando al pavimento de la pista, mientras el bombardero rodó para quedar sobre él, en una obscena analogía que no dejaba de hacer carcajear a los soldados.
Tras confirmar que el Evangelion no iba a caerse durante el vuelo y terminar en el techo de la casa de alguien, y comprobar que la tripulación de vuelo ya hubiera ido al baño, el enorme bombardero encendió sus motores y aceleró ganando velocidad. Necesitó los 4 kilómetros de pista para poder elevarse con su carga de 165 toneladas y empezar su viaje de 9000 km y 11 horas hasta Japón.
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A Kensuke le asignaron una habitación en… alguna parte de NERV. Parecía un cuarto de hotel muy confortable y bien equipado. Cama matrimonial confortable para darle descanso, una ducha con agua tibia para mantenerlo relajado, cámaras de vigilancia en todas las esquinas para quitarle privacidad, y convenientemente cerca del comedor. Por suerte, porque luego del incidente con los guardias el otro día, no quería exponerse a que lo tirotearan por error al andar de curioso… ya tendría tiempo cuando fuera más conocido.
Ya era su segundo día completo en NERV, desde el ataque del Ángel Kensuke solo había salido una vez a buscar algo de ropa... e intentar contrabandear una cámara, solo para que le confiscaran la cámara y su otro teléfono al registrarlo con rayos X.
Debía confiar en su memoria para retener todo lo que había visto en su estancia. Cuando pudiera se sentaría frente a su computadora y empezaría a escribir como un poseído todo lo que había visto aquí.
Su padre había puesto algunas objeciones, pero el tono de ruego de su hijo, el tono maternal de Misato, y el tono de amenaza del Comandante Ikari al teléfono, lo convencieron.
Kensuke estaba que no cabía en su pellejo del gozo. El Evangelion era la máquina de combate más fantástica que existía. Lo único que restaba ahora era probarla y después de leer el manual, subiría a la cabina y lo dominaría.
¿Más complicado que un YAGR-3B? Kensuke tenía en su computadora el simulador más realista de vehículos de combate que se había podido programar, mostrando todos los paneles y sistemas de manera muy vivida. Un Evangelion no podía ser más complicado que eso. Shinji le había contado que se trataba de dos palancas una docena de botones y un HUD, nada comparado a los 77 controles de un YAGR-3B que requería dos pilotos
Ya su mente estaba a meses en el futuro: el piloto estrella de NERV. Claro, no lo hacía por vanidad, pero estaba seguro que con sus conocimientos estaría muy por encima de sus colegas. Merecía un lugar como piloto de EVA. Sabía todo sobre estrategia militar, los Evangelion, geografía de Tokio-3, era perfecto para el trabajo.
Shinji y Rei hacían lo que les pedía, Asuka era violenta desplegando fuerza bruta en el campo de batalla, pero el trío carecía del conocimiento táctico-estratégico como para llevar una batalla a su victoria con menos recursos y tiempo.
¿Quién lo sabía? Quizás sus conocimientos lo hagan oficial de NERV y lo asciendan, quizás llegue a General de cuatro estrellas pilotando un Evangelion. Ya se veía a si mismo con un impecable uniforme de NERV, confeccionado especialmente para su rango y asistiendo a reuniones con Misato, y el Comandante Ikari. Lo tomarían en cuenta por sus profundos conocimiento militares y puede que incluso ocupe el puesto de Misato cuando esta ascienda, porque en su mente parecía no verle final a los ataques de los Ángeles que se prolongaría por años.
Quizás en un futuro Misato empezara a verle como un hombre, y el telescopio de su imaginación tenía el alcance suficiente para ver a una madura Misato bastante bien conservada, quizás con alguna que otra ayuda quirúrgicas que no necesitara, pero se la imaginaba como esas deliciosas y complacientes actrices eróticas maduras…
"Discúlpame por llegar tarde, cariño," dijo la voz de Misato a sus espaldas.
Me llamó cariño, este pensamiento conjuró muchas más fantasías (si es que eso era posible) que podrían cumplirse si hacia todo bien.
Kensuke se dio la vuelta, y vio a Misato trayendo unos cuantos libros, o mejor dicho, una montaña de libros en una silla con ruedas, tan alta eran las pilas de libros que no podía ver a la propia Misato detrás. Apenas frenó al pasar la puerta, la montaña se derrumbó, levantando una nube de polvo que les nubló la vista y los dejó tosiendo a ambos.
"Esto es lo que apenas pude conseguir," comentó Misato tosiendo, como si no fuera suficiente papel. "Ritsuko lo tiene en digital pero el Comandante dio orden de no hacer copias de nada, y que necesitarías una terminal segura para verlo y que tampoco te podía dar, así que prefirió que leyeras los manuales impresos," dijo mientras levantaba uno y pasaba rápidamente las paginas, que parecían estar impresas en hojas delgadas, como de las Biblias. "Espero que te guste leer, Shinji me contó que te gusta leer material técnico."
Misato abrió una hoja plegable en uno de los libros y aparecía un diagrama que para Kensuke lo más cercano era algo sacado de los muros de alguna tumba egipcia.
Kensuke abrió uno y casi sufre un ataque cardíaco. Estaba en inglés, y esa era su peor materia en el colegio.
Suspiró resignado, de seguro le darán unos cuantos días para apenas saber qué es lo que había en los manuales. De seguro para este fin de semana (estamos a martes) podría decirle a Misato de que trataba todo esto.
"A propósito amor," dijo Misato con esa voz melodiosa que de seguro era la misma de las diosas. "Pasado mañana vas a tener una evaluación de esto con Ritsuko y los chicos de la sección técnica."
Kensuke estaba teniendo algunas reacciones muy agradables a ese tono de voz, tanto que su mente no asimiló lo que venía después de amor hasta unos segundos después. De repente sintió como un choque eléctrico cuando parte de su sangre regreso a su cerebro y rebobinó los últimos segundos.
"¡¿Pasado mañana?!" exclamó el chico. "¿Estás loca? ¿Cómo esperan que me aprenda todo esto en menos de dos días?"
"¡Respeto niño!" dijo Misato mortalmente seria. "Esto es lo básico, si no puedes asimilarlo, te puedes ir, hay tres candidatos más en la lista. Un Evangelion cuenta diez mil millones de dólares americanos y no nos podemos dar el lujo de ponerlo en manos de alguien que no tenga el conocimiento suficiente."
La noticia impactó al niño que estaba viendo a la Misato que era en su trabajo, y por alguna razón ya no se sentía cómodo con su presencia en este preciso instante. Sobre todo eso de que su posición no era muy privilegiada. Bueno, hay que hacer sacrificios para todo…
Diez mil millones de dólares… comprarían un portaaviones y todos sus aviones junto con un pequeño y ultramoderno submarino nuclear para cuidarlo.
"Lee algo, mañana vendrá la Teniente Mogami para responder a algunas de tus preguntas, hasta mañana," dijo Misato despidiéndose lanzándole un beso.
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Kensuke se había quedado dormido en el suelo, en medio de montañas de manuales. Había intentado ordenarlos por tema, pero eran tan variados que mejor los ordenó por el color de las cubiertas y después por orden de tamaño.
Rodó dormido a un lado y la pila de libros más alta cayó sobre él dejándolo enterrado y aterrado, al despertarse desorientado.
Con un brinco se fue gateando en la penumbra. No recordaba haber apagado las luces y en su desconcierto le dio un cabezazo a una pared. Ya eran las 7 de la mañana. Aun somnoliento se levantó, y chocando con el umbral de la puerta entró al baño y cinco minutos después pensó que ya estaba algo más despierto.
Se dio una ducha, recordando que debía esperar a la chica que le ayudaría con este material y se lavó concienzudamente. Luego de vestirse se asomó por la puerta antes de salir, se dirigió al comedor donde desayunó abundantemente.
Regreso rápidamente a su habitación llevando algo para merendar. Misato ni nadie se había comunicado con él. Ojala no lo hayan olvidado. Se sentó en medio de la pila de manuales e intentó seguir leyendo, tenía que saber aunque fuera los títulos.
Una chica del departamento técnico... ojala sea una chica bonita, lo que podría ser seguro, porque no había visto mujeres feas aquí, como si ser bonita fuera requisito de ingreso
Tocaron a la puerta. Kensuke saltó del suelo para abrir.
"¿Quién es?" preguntó antes de abrir, más por costumbre, ya que estaba en el Geofront y seguro no había nadie desconocido o ajeno.
"Soy Aoi Mogami," respondió una voz suave y melodiosa, idéntica a la de Asuka pero sin acento y con tono más amable.
Cuando abrió la puerta, sintiendo mariposas en el estómago, se llevó una sorpresa. Era una chica delgada más o menos de su estatura, con anteojos de cristal tan gruesos que Kensuke llegó a pensar que no eran transparentes, unos brillantes brákets metálicos que al sonreír parecía que tuviera los dientes hechos de metal. Le pareció bastante joven, como si tuviera apenas la mayoría de edad.
Aparte de todas esa prótesis ella era… poco agraciada… falta de belleza… no era que Kensuke quisiera ser maleducado o catalogar a la joven, pero ella… era fea, para entendernos mejor
"Hola..." dijo Kensuke aturdido, sin recordar en que momento la chica le había dado la mano, y él estrechársela. "Mucho gusto."
"Igualmente," dijo ella con una bonita voz que no correspondía con su imagen, como un personaje de anime con la seiyuu equivocada. "¿Puedo pasar?"
"¡Claro que sí!" exclamó el chico que había olvidado su urbanidad, y la chica aparentemente había olvidado soltarle la mano.
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El jefe de todos, Comandante de NERV, padre de Shinji Ikari y ganador del premio de hijo de p*** del siglo, el hombre que respondía al nombre de Gendou Ikari estaba instalado en su cenobítica oficina, asimilando el informe de sus subordinados. Era un hombre muy arrogante y posiblemente con una autoestima por los suelos que requería que todos fueran sus subordinados y no colaboradores o colegas.
"El chico acepto voluntariamente sin coaccionarle. Es posible que aun su inmadurez le impida ver las implicaciones," dijo la Dra. Akagi.
"¿Cuándo podrá subirse a la cabina?" preguntó Ikari apenas terminó de hablar la Doctora.
"El Evangelion aterrizó esta mañana y ya lo estamos trasladando. Aún faltan las pruebas de compatibilidad y sincronización, que deberemos hacer en los próximos días, lo más rápido que podemos es para dentro de tres días, el sábado."
"Y con solo un Evangelion operativo, será difícil enfrentarse a un eventual Ángel que nos ataque," dijo sin mover un musculo. "Fuyutsuki."
"¿Señor?"
"Trabaje con Katsuragi para que aceleren los preparativos para la puesta en marcha de los planes de contingencia en caso de ataque. Y usted Doctora, concentre sus trabajos en reparar a la Unidad 02, la Unidad 00 puede esperar."
"¿Tiene que ver la condición de Rei?"
"Tiene que es la más reparable. ¿O su reporte estaba equivocado?"
"No está equivocado," dijo en voz baja la Doctora. Ikari siempre respondía una pregunta vendiéndola o menospreciando al que preguntaba.
Ritsuko no dejaba de notar el ligero bronceado en su rostro. Seguramente pasó bastante tiempo bajo el sol, y conociéndolo sabía que no fue en una playa.
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Kensuke se miraba las manos a la vez que las abría y cerraba. Su traje era amarillo con unos tonos de purpura oscuro. Hubiera deseado que fuera verde, gris, negro o de camuflaje urbano.
Kensuke estaba un poco cohibido. Tuvo que pasar otra noche leyendo manuales… junto con Aoi Mogami. La chica era muy inteligente y se veía que dominaba hasta el último tornillo de la mecánica de los Evangelion. La chica cubría el turno nocturno en la sala de control desde la medianoche.
Habían pasado todo el día juntos, incluso habían ido a almorzar. A Kensuke le preocupaba un poco como comería la chica con ese armazón en la boca, pero resultó que lo hizo impecablemente. Al regresar a la habitación se sintió como si estuvieran cometiendo un delito porque sentía que cada persona con la que se cruzaban en el pasillo les veía de forma extraña. Estuvieron tan ocupados que llegó la tarde, Aoi se retiró para ir a cambiarse. Kensuke pensó que allí terminaría todo, pero la chica regreso un rato después, con otra ropa que… bueno… resultó que de cuerpo no era poco agraciada.
Llego la noche y la cena, que prefirieron llevar para comer mientras seguían leyendo. Al parecer la comisionaran para que le asista todo el día y alguien la reemplazó en sus funciones en la sala de control.
No recordó haberse quedado dormido, pero al despertar se encontró acostado en el suelo… con Aoi a su lado. Muy a su lado. Kensuke se puso rojo hasta las orejas al verla dormida cerca de él, porque la chica no había dormido desde el día anterior al haber venido directamente con él luego de su turno. Kensuke agradecía infinitamente no haber tenido ningún sueño húmedo (generalmente protagonizados por Asuka y Hideko), y que en la penumbra Aoi sonara como una tierna Asuka hubiera causado algo que lo avergonzaría fuera de toda escala. Que la chica se hubiera despertado sonriéndole le causaba escalofríos.
Regresando al presente, estaba sentado en el asiento amoldado a su forma en el Entry Plug. Se sentía cómodo, empuñó las palancas. Por fin dentro de un EVA, su sueño era realidad. Aunque realmente aún no estaba dentro, el Plug aún no había sido insertado. Además, ni siquiera seria en un Evangelion.
"¿Estas bien?" preguntó Ritsuko por la radio.
"Si, estoy bien y cómodo, cambio."
El Entry Plug fue insertado en su lugar en la espalda de cuerpo de simulación. Este era la parte superior, y sin cabeza, de un Evangelion. Era un cuerpo destinado a pruebas de activación exactamente igual que en un Evangelion, salvo que no se movía de su sitio.
"Comiencen la inyección de LCL en el Entry Plug," ordenó Ritsuko.
Desde su asiento Kensuke vio como empezaba a entrar líquido y aumentar su nivel rápidamente. Se había olvidado de esto. Cuando el líquido le llegó al pecho se asustó. El LCL estaba frío, helado, contuvo la respiración cuando el líquido lo cubrió, y empezó a temblar y agitarse por el líquido frio.
"¡Tranquilízate!" exclamó Ritsuko cuando vio que las gráficas de sus signos vitales se dispararon. "Ya habías entrado antes en el LCL."
Pero aquel estaba más caliente. Pensó recordando que esa vez la temperatura era templada y agradable, pero aquí estaba terriblemente frío. Aparentemente el traje no lo estaba protegiendo del frío.
"¿Qué te pasa Kensuke?" preguntó Ritsuko, temiendo que el chico entrara en pánico.
"El LCL no pasó por el proceso de calentamiento," dijo la Teniente Mogami, quien cubría el puesto ocupado por Maya Ibuki en la mayoría de las pruebas y en la sala de control en el turno nocturno.
Luego de unos minutos de hacer circular el LCL por los calentadores ya el problema estaba resuelto. Aunque Kensuke sentía que le daría un resfriado.
"Conexión de energía," anunció su colega, la Teniente Haruna, al verificar los instrumentos.
"Incrementando voltaje en el sistema nervioso," dijo un técnico sin nombre luego de verificar su tablero.
"Segunda fase, conexión del nervio A-10," informó Mogami.
"Contacto inicial en orden."
"Inicien tercera fase," dijo Ritsuko al mirar los marcadores progresivos.
"Marcas establecidas," dijo Haruna.
"Sobre los 2580 nominal."
"Sin perturbaciones de energía."
"Sobre los 2590," dijo Aoi Mogami, quien a pesar de tener la boca llena de metal poseía una linda voz y le encantaba usarla. "Nominal. Limite crítico definitivo 3.4, 2.1, 1.3, 0.8, 0.5, 0.3, 0.2, 0.1, frontera limite alcanzada. El piloto está en control de la unidad."
Parte de la cabina se hizo transparente, al igual del hasta entonces amarillento LCL que inundaba la cápsula.
"Verifique conexión sináptica de la unidad," ordenó Ritsuko.
"En orden," respondió Mogami.
"¿Qué hay del lazo de enganche de fase?"
"Corriendo a la frecuencia establecida."
"¿Cómo está el algoritmo de sincronización múltiple?" preguntó Fuyutsuki, quien hasta ese momento solo miraba al medio EVA a través de la ventana.
"Nominal. Lindero estable, en fase y sin interferencias," dijo Mogami. "Sincronización final es de 33 % máximo. Armónicos estables."
"Muy bajo," dijo Fuyutsuki. "Aunque siendo la primera prueba con el sistema colectivo ha ido bien."
"Mmmm, bueno, perfecto," dijo Ritsuko con una sonrisa, si Fuyutsuki supiera las implicaciones de ese sistema... "Buen trabajo a todos, es todo por hoy pero mañana comenzaremos con la fase kappa. Cierren todos los lazos y respalden todos los datos para migrarlos a la Unidad 04... Y tú, toma las fotos para el archivo."
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Asuka fue dada de alta luego de una semana del ataque. Aun le dolía todo el cuerpo pero no lo diría. Primero muerta que mancillar su imagen.
Cuando dijeron que irían a ver al EVA-04 ella se adelantó con pasos largos, lista para ver solo defectos. En la bahía de observación estaba ella misma, Ritsuko, Misato, Shinji, Kensuke, Fuyutsuki, Maya y una chica más fea que un auto por debajo (era Aoi Mogami, así que no hay misterio). Se horrorizó al notar que esta última al hablar sonaba exactamente igual a ella, al punto que Ritsuko que iba delante creyó estar hablando con ella.
"Este es el Evangelion Unidad 04," dijo Ritsuko al mismo tiempo que se abría la cubierta de la ventana que daba del área de observación a la bahía de contención y todos quedaron deslumbrados… porque un reflector de 1500 watt fue instalado al revés mirando hacia adentro de la sala de observación.
Kensuke estaba pegado al cristal con una mirada hambrienta y un chichón que le empezaba a crecer al no ver el cristal debido a su deslumbramiento. Igual, era SU Evangelion y todo valía la pena. Incluso parecía hecho para él. Estaba llevando un agresivo camuflaje con dos tonos de verde, adornado de color ámbar en algunos lugares.
Al verlo parecía que las humillantes pruebas médicas, los regaños y sus penurias tendrían esta recompensa.
"Este es el prototipo de la nueva generación del Evangelion," dijo Ritsuko tras mandar a apagar ese reflector. "Al ser un prototipo dispusimos de él para usarlo como plataforma para pruebas de diferentes dispositivos," señaló para que caminaran a la escalera abierta para bajar a la plataforma.
"¿Cómo cuáles?" preguntó Misato agarrándose del pasamanos intentando mirar más allá de los seis círculos brillantes que parecían quemados en sus ojos y no le dejaba ver nada más.
"Esta Unidad posee un sistema de visión circular, capaz de visualizar en 360 grados horizontal y 240 grados en vertical. Por esos los ojos están dispuestos alrededor de la cabeza."
"Anormal como su piloto," comentó Asuka, dispuesta a empezar a ver defectos en el Evangelion.
"Posee una armadura de polímero de titanio reforzada, de cuarenta y dos toneladas, cinco toneladas más pesada que la de la Unidad 02."
"Lo que la hará muy torpe."
Ritsuko ignoró a Asuka y continuó. "Lleva incorporado en el antebrazo derecho un cañón hipersónico capaz de disparar pequeños proyectiles de plasma a cientos de kilómetros por segundo. No lo hemos probado, pero la rama de Alemania dice que el impacto de uno de esos proyectiles es comparable a una pequeña mina N2 de un quinto de kilotón de TNT."
"¿Cuándo piensan montar uno de esos en mi EVA?"
Aja, ahora si no veía eso defectuoso.
"Todo es experimental," aclaró Ritsuko. "Entre el codo y la muñeca de ambos brazos lleva una hoja extensible de una navaja progresiva que puede extenderse quince metros a partir de las manos. También está equipada con un jet de salto que puede elevar a la unidad cincuenta metros sobre el suelo y tiene combustible para mantenerla suspendida durante treinta segundos. La Unidad 00 los posee pero de una potencia mucho menor."
"Y que nunca fue puesto en los demás Evangelion, ¿Por qué?" dijo Asuka empezando a hacer rabietas.
"Por último, la Unidad poseer placas de armadura progresiva en las cuatro quintas partes de su estructura."
"¿Y eso para qué sirve?" preguntó Asuka, tratando de imaginar cómo eran las armaduras progresivas. "¿Cuándo van a poner todo eso para que pilotos más experimentados (o sea yo) lo utilicen como se debe?"
"Cuando podamos, estas adaptaciones son caras y hay que probarlas antes de pasarlas a producción..."
Kensuke hinchaba su pecho orgulloso, sería el encargado de probar estas armas maravillosas. Sería el experto máximo a nivel mundial en la más avanzada tecnología EVA. Estaba destinado a escribir el manual de todas estas modernas y costosas adaptaciones, incluso podía imaginarse subir el escalafón de mando al poseer información vital…
"Además," continuó Ritsuko. "Son peligrosas, y si muere el piloto aun tendríamos a los pilotos experimentados."
"¿Cómo si muere el piloto?" exclamó Kensuke.
"Ah, estabas aquí…" dijo Ritsuko con tono despreocupado y como si lo viera por primera vez en su vida.
Kensuke se llevó las manos a la cabeza, ella ni siquiera se daba cuenta que estaba aquí, y demás hablaba de que podría morir. Luego de unos momentos de desesperación, recordó que los primeros pilotos de pruebas arriesgaron sus vidas en pruebas, pero luego fueron cubiertos de gloria cuando fueron astronautas y muchos viajaron a la Luna… pero se olvidó de que muchos pilotos de mataron antes de ser astronautas.
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Al fin su hogar, luego de más de una semana sin ver su adorada cueva.
Kensuke entró en su habitación y se dio el susto de su vida (en realidad otro susto más, pero ya no llevaba la cuenta) un trío de agentes de la Sección Dos, vestidos de negro, estaban ante su computadora. Por alguna razón le parecía que eran los que le había interrogado la semana pasada.
El trío se volvió a mirarle pero luego volvieron a lo suyo... en SU computadora.
Su ánimo quedo fulminado al recordar las 300 mil imágenes hentai y ecchi en su computadora, pensaran que era un pervertido por las miles de fotos de chicas del colegio, cuyo destinatario final no era él, por supuesto, (aunque las de Asuka y Hideko estaban en la carpeta PERSONAL) a veces era un paparazzi contratado por otros chicos que le pagaban por fotos de sus compañeras, en especial fotos de Hikari Horaki, que era rentable al vender el mismo set a varios chicos y a nuevos interesados.
En este momento le preocupaba tanto que no pensó en otras posibilidades.
Con horror vio por sobre el hombro de uno de los agentes que la pantalla corría un programa que no había visto nunca, y quien estaba frente a la pantalla tecleaba frenéticamente. Seguro era un programa rastreador, porque seleccionaba todo material que tuviera relación con los Evangelion: imágenes, archivo de texto, transcripciones de sus conversaciones con Shinji, los artículos que escribió para su blog. Todo, todo, indizado por ese programa.
Al final, con una tecla, con solo poner el dedo en una tecla, una que Kensuke había pulsado miles de veces sin pensar en su trascendencia, el agente eliminó todos esos archivos, tardó unos segundos para acabar con toda una vida de investigación.
Al retirarse los tres hombres pasaron a su lado ante la consternación del chico que aún no creía lo que pasaba. Uno de ellos le dio una palmada en el hombro.
"Buena colección de la pelirroja," dijo casi al oído.
Kensuke se puso rojo. Ya no tenía secretos para esta gente.
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Fin Capitulo 3
