hola! perdón por la tardanza pero lo prometido es deuda! aquí esta el 4 y decidí que fueran 5! bueno espero les guste y recuerden LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN! ahora si disfruten
MIEDO Y DESEO
Zero:
Después de una hora de camino, el coche se detuvo en unos edificios grandes y elegantes.
-¿Dónde estamos?- le pregunté a Kuran
-Pues a punto de llegar a la casa de Kenta, ¿no quedamos en eso?- sonrió
-Ya veo, con que los sirvientes de la familia Kuran viven con grandes lujos- miraba de arriba hacia abajo el enorme edificio
-Andando- hizo unas señas con su mano
Caminamos hasta adentrarnos en el edificio, entramos en un elevador, Kaname apretó el botón, en cuestión de segundos se abrieron las puertas, entramos, él puso que iríamos al piso 12. Comenzamos a subir. De nuevo se abrieron las puertas, caminamos al número 215, Kuran le dio dos pequeños golpecitos a la puerta.
-Bienvenido amo- dijo una voz desde el interior.
-Vamos, abre, necesito tu ayuda- La puerta se abrió rápidamente, pude adivinar que el hombre rubio, y piel nívea que hacía reverencia era Kenta.
-¿Qué puedo hacer por usted amo?- levantó la mirada.
-Encuentra a Lestat- le contestó el joven castaño
-Muy bien, pasen
El lugar era aún más extraordinario por dentro, todos los muebles eran muy finos, todo tenía aspecto de costoso. Kenta se sentó, quedó en silencio y parecía dormitar, enseguida despertó, pero sus ojos azules llenos de vida perecían lejanos.
-Veo un lugar desolado- empezó a decir- Maldición, ese Lestat es más poderoso de lo que pensé, no me será muy fácil saber en dónde se encuentra, veo todo borroso- hizo una pausa- Esperen, por el aspecto del lugar y por lo que alcanzo a ver es… una fábrica abandonada- salió de su trance- Disculpen por no ayudarlos más, pero me fue imposible, tal vez si no fuera tan fuerte podría haber visto el camino que lleva a ese lugar, lo lamento- se inclinó ante su amo.
-Está bien, creo saber en dónde está ése lugar- Dije.
-Corramos, ya casi no queda tiempo- me dijo Kaname
-Iré con ustedes- dijo Kenta
-Está bien, vayámonos ahora mismo- ya estaba más que nervioso, quería hacerle pagar a ése estúpido y salvar a Misaki.
Misaki:
Me sentía débil, pero todavía podía luchar aunque era inútil, las mordidas que me había proporcionado ya eran puntos morados, estaba desesperada, me hacía sufrir, era demasiado dolor el que provocaba en cada mordida, él lo disfrutaba.
-¿Qué esperas? Mátame ya- le grité
-Imposible, todavía queda mucho rato de juegos, además todavía estas consiente- se carcajeó
-Te odio- le dije
-No seas irrespetuosa- me dio una cachetada, pequeñas gotas de sangre salían de mi boca, se acercó para lamerlas- Tu olor es muy dulce pequeña- su nariz rosaba mi cuello, poco a poco sus manos desabrochaban lo botones de mi blusa que quedaron abrochados.
-Quiero que me mates ahora- dije entre dientes
-Basta, mejor probaré otro poco más de tu sangre- me sonrió descaradamente, su lengua lamió mi muñeca y sus colmillos se encajaron, grité muy fuerte-. En esa mordida absorbió gran cantidad de sangre, ahora me sentía más débil.
-Zero, ¿en dónde éstas?- pensaba- ¿moriré sin haberte visto?- un nuevo dolor me tomó por sorpresa - parece que sí, si tan solo pudiera regresar el tiempo, estaría contigo, a tu lado, eso es imposible- me sonreí.
-Veamos- tomó mi barbilla- ya éstas más débil, es hora de que seas mía- sonrió. Empezó a besarme con cierta desesperación y sin cuidado, pronto bajó a mi cuello, sus manos abrían desesperadamente los botones de mi falda, yo ya no tenía fuerzas para moverme, ya veía las cosas borrosas, quería negarme a tal acción, pero no podía. Ahora bajaba los tirantes de mi sostén- para hacer más excitantes las cosas…- Mordió mi pecho, yo ya no podía gritar, el dolor ya me era distante, no me quedaba más que derramar algunas lágrimas.
Continúo besándome y mordiéndome ocasionalmente, pronto sentí cómo sus manos se acercaban levemente a mi ropa íntima inferior.
-No- alcancé a decir
-No pasará nada pequeña- me susurró al oído- nada te…- volteó a ver a otro lado. Era extraño pude ver de reojo que estaba tenso- Maldición, maldición- repetía, escuché cómo las puertas del lugar se abrían estruendosamente, miré el piso que reflejaba la luz de afuera, tres siluetas se formaban.
-Vas a morir- era la voz de Zero, eso era imposible, yo debía estar alucinando, eso era, pues estaba al borde de la muerte, y tener la voz de Zero como último recuerdo era mejor que todo en esos momentos.
-Kaname- gritó Lestat – Eres astuto, me encontraste, pensé que nunca volverías a salvar a esta inocente criatura- me miró y acarició suavemente mi rostro, yo quería voltear pero me era imposible, quería ver a mi Zero.
-¡Espera!- escuché dos voces provenientes de la entrada, oí pasos acercándose apresuradamente a mi ubicación.
-¡Suéltala! Eres un malnacido- eso era como un sueño, entre mi visión borrosa visualicé a mi hombre de cabellos plateados, él volteó a verme, su expresión cambió, me miraba con demasiada tristeza, volvió la mirada a Lestat y le apuntó con la Bloddy Rosse –Morirás.
-No lo creo- en un abrir y cerrar de ojos estaba ya detrás de Zero, Kaname y otro vampiro me desataron, yo estaba temblando, quería soltarme e ir al lado del joven de ojos violeta, pero era imposible ya no me respondía mi cuerpo.
Zero logró hacer un rápido movimiento, no podía captarlos eran muy rápidos, Kaname me cargaba, me sentía frágil, como una muñeca de trapo.
-Kaname, por favor- dije con la poca voz que tenia- ayuda a Zero.
-Lo lamento Misaki, no puedo ayudarle hicimos un trato- me alejaba cada vez mas de dónde estaban los vampiros peleando. Me recostó cuidadosamente en el suelo y volvió a ponerme la ropa, eso me avergonzaba.
-Kaname deja a mi presa- gritaba Lestat
-¡No es tuya!- le contestó Zero mientras lo empujaba fuertemente a la pared, ambos se veían cansados. Me era un poco difícil captarlos, eran rápidos, tan sólo escuchaba gruñidos tal vez de dolor por parte de Zero, estaban lastimando a mi amado y yo sin hacer nada, miraba a Kaname eventualmente y saber si iba o no a ayudar, parecía que no, mis nervios estaban al límite. ¿Y si Zero moría por mí culpa?, nunca me lo perdonaría. Un movimiento rápido por parte de Lestat logró quitarle la pistola de las manos a mi salvador.
-Ya no estás armado- se carcajeó- tal vez salvaste a Misaki, pero diste tu vida por ella.
-No importa, lo volvería a hacer si fuera necesario- lo miraba desafiante.
-No, tú no puedes morir- pensé, la bloddy rose se encontraba a escasos metros de mi, y como Kuran no planeaba ayudar tenía que hacer algo, así que tomé la iniciativa. Comencé a arrastrarme por el suelo torpemente, el vampiro rubio intentó detenerme, pero Kaname le dijo que me dejara, volví a arrastrarme, por fin llegué, mi vista era un desastre al igual que mis fuerzas y coordinación, como pude me puse de rodillas y apunté la pistola a Lestat, solo pedía que le diera a él y no a Zero porque no tenía mi vista clara, además todo mi cuerpo me dolía.
-¡Es hora de que mueras!- gritó Lestat mientras se abalanzaba en modo de ataque a Zero, un sonido estruendoso acaparó todo el lugar, el silencio no se hizo esperar.
-Ya no puedo mas- pensé- Espero haber logrado mi objetivo – sonreí y todo mi cuerpo se desvaneció en el suelo, no supe mas, tan solo pedí que hubiera logrado algo.
…
-Aguanta- escuchaba una voz, pero parecía lejana, ¿me llevaban cargando?, parecía que sí.
-Gracias a Dios- otra voz igualmente muy lejos- tenemos que llamar al doctor.
-La llevaré a tu habitación, porque si la llevo a su recámara podrían vernos las jóvenes- no lograba diferenciar las voces.
-Qué bueno que está viva, pero la lastimaron demasiado- esta vez era una voz femenina, parecía que lloraba.
-Lo sé- hubo una pausa-sin embargo fue muy valiente y está con vida.
-Estoy con vida- pensé, me sentía a salvo eso era lo importante, parecía que ya podía dormir tranquilamente y relajar mis sentidos.
…
Esta escena la había visto en alguna parte, me encontraba en mi casa de cuándo era pequeña, un grito provocó que saltara, corrí a toda prisa a la sala, era mi madre, un vampiro succionaba su sangre, mi padre ya no tenía cabeza.
-No- musité-no.
El vampiro volteó a verme- Bienvenida Misaki, llegas tarde para la cena- mostró sus dientes afilados y llenos de sangre, era Lestat. Quería correr pero mi cuerpo no lo permitía, se levantó y caminó hacia mí.
-Vete, no te acerques- le gritaba, él no me hacía caso
-Hola, y adiós- irguió su cabeza hacia atrás y…
-Déjame, déjame- pataleaba fuertemente
-Calma mi niña- unos brazos me protegían, era Cross- todo acabó.
-Fue una horrible pesadilla- empecé a jadear, aún me sentía débil.
-Pero ya estás en casa y a salvo- me sonrió
Intenté hacer memoria de lo sucedido: estaba mal, y dispare pero… ¡nunca estuve segura si la bala llegó a su destino, o si había lastimado a Zero!, me alarmé.
-Zero- dije desesperadamente e intenté levantarme de la cama, un mareo provocó que cayera de sentón - ¿dónde ésta?- grité.
-El…
-¿Está bien verdad?- empecé a temblar.
-Sí, iré a buscarlo- me sonrió- bueno se encuentra un poco mal psicológicamente después de verte en ése estado y más porque no despertaste en 5 días.
-¿5 días?- abrí mis ojos como platos
-Sí, gracias a Yuuki que te dio un poco de su sangre te recuperaste-Me sonrió –Zero se alegrará saber que despertaste- cerró la puerta con mucho cuidado.
5 días, levanté rápidamente la manga de mi camisón, había dos cicatrices rosadas, toqué mi cuello para inspeccionar, también tenían existencia dos bolitas, abrí un poco mi camisón hasta dejar ver levemente mis pechos, también había una mordedura, mientras me examinaba alguien había entrado a la recámara, mis ojos se iluminaron al ver quién era.
-Abróchate tus botones- me señalaba
Mire y se me había olvidado que abrí el camisón para inspeccionar mis mordeduras o "el recuento de los daños", me dio vergüenza no lo negaba, pero más felicidad el saber que se hallaba con vida, terminando de volverlo a abrochar, lo mire fijamente.
-¿estás mejor?- tomó asiento en la cama.
-Si- por dentro estaba muy alegre, jamás volvería a dejarlo, lo amaba muchísimo.
-Fue horrible verte en ése estado, me provocaste el peor día de toda mi vida, pensé que morirías, eso era peor aún. Mi dulce razón de vida muerta, sería imposible para mí superarlo.
-Pero estoy bien y contigo- hice una pausa y empecé a llorar – creí que moriría sin volver a verte, sin decirte que te amo- lo abracé fuertemente- era lo único que pedía en esos momentos verte una vez más.
-Yo también te amo- respondió mi abrazo- y no dejare que te vayas nunca más- se alejó y me dio un tierno beso, por mi parte subí un poco la intensidad del beso, no se negó y siguió mi ritmo, lo tomé del cabello y lo atraía mas a mí, me recosté en la cama seguía besándolo, después paré.
-Creo que necesitaba esto- me reí
-Creo que eres demasiado apresurada- me sonrió tenía su rostro frente al mío, por mi parte todavía sostenía algunos mechones de su cabello.
-Espera, antes de continuar- le dije- ¿qué pasó después?, no recuerdo muy bien lo sucedido
-bien- suspiró- Lograste darle un balazo, no lo mataste, así que yo hice el resto, pero si no hubiera sido por ti…yo…
-No lo menciones- le tape la boca- quiero olvidarme de todo y vivir feliz.
-Está bien, intentaremos olvidarnos de todo- acarició mi mejilla.
-¿Te quedarás conmigo esta noche?
-No, es mejor que descanses, te acabas de recuperar.
-Ya no quiero estar acostada, llévame a caminar- me senté de nuevo
-Está bien- se levantó de la cama y con sumo cuidado me ayudo a pararme, tenía que cambiarme de ropa, busqué lo más cómodo, me lo puse con mucho trabajo. Salimos de la habitación y al bajar las escaleras me cargó, intenté oponerme pero peleaba contra Zero así que debí obedecer, fue un recorrido tranquilo, me crucé con Yuuki, me abrazó con mucha ternura, y lloraba, tal vez no podía creer que vivía.
-Misaki, gracias a Dios estas bien- me miraba con sorpresa.
-Sí, todo se lo agradezco a Kaname- lo mire- a Zero y a ti
-Qué bueno que lograron encontrarte, y estés a salvo- me abrazó de nuevo.
-Ya es tarde, regresemos- Zero me tomó de la mano
-Nos veremos- les dije, la pareja de vampiros me despidió con una sonrisa.
En el camino de vuelta, pensaba cómo hacerle para que mi novio no me dejara dormir sola, bueno, es decir que ya era hora de… cómo explicarlo… "entregarle todo", pero era una pena enorme pensarlo, no sabía cómo convencerlo ni como insinuárselo, y peor aún que accediera a la acción. Ya estábamos más cerca, pensaba, pensaba, paramos frente a la habitación de huéspedes.
-Muy bien, nos veremos mañana- me besó la frente
-Espera- lo tomé de su manga- quiero hablar… contigo- temblaba completamente
-¿Estás bien?- me miraba con extrañeza
-Si no te preocupes- moví mi mano como restando importancia a mi comportamiento
Ambos entramos, cerré la puerta pensando cómo empezaría, no quise encender la luz, me acerqué poco a poco a él.
-¿Me amas?- intenté sonar lo más seductora posible, pero a mi parecer sonó torpe
-Sabes que si- sentía su cuerpo alerta
-Entonces…- empecé a bésalo, él me respondía pero estaba sorprendido, me alejó un poco
-¿Qué haces?
-Tan solo… quiero estar contigo- acaricie su mejilla
-No, es imposible- iba directo a la puerta
-¡Espera!, no te vayas- lo tomé del brazo
-Es peligroso Misaki, ¿qué tal que despiertas mi sed y el que te mata soy yo?
-No pasará
-Dije que no- intentó soltarse.
-¿Y si te doy un poco de sangre primero?- agaché mi cabeza, no quería ver su expresión.
-¿Estas dispuesta a hacer eso tan sólo para que pase esto?- me tomó de los hombros
-Si- me salió un hilo de voz.
-Eres terca- Empezó a besarme, pero diferente, con pasión. Nos fuimos caminando hacia atrás hasta que choqué con la pared, ¿estaba accediendo a mi capricho?, le desabroché muy rápido sus botones, no se detenía, ahora él quitaba levemente mi blusa, nuestras respiraciones se hacían más agitadas, me sentía en llamas, el calor albergaba cada parte de mi cuerpo. Su lengua empezó a lamer mis labios.
-Misaki- me dijo mientras me besaba y mordía mis labios- es peligroso
-Yo amo el peligro- acariciaba su bien trabajado torso.
Ahora estaba besando mi cuello, mis manos rasguñaban levemente su espalda, por un momento paró, miré su rostro y sus ojos eran color escarlata.
-Hazlo- le dije al oído
Pronto me lamio y sus dientes se encajaban poco a poco, ahora si los rasguños en su espalda fueron con mayor fuerza, al parecer no le importaba, no era tan doloroso como con Lestat, la mordida no duró mucho, puso sus manos en la pared, como acorralándome, me miraba, sus ojos poco a poco volvían a su color, no podía decirle nada.
-Te lo vuelvo a preguntar ¿en verdad quieres hacerlo?- me miraba fijamente
-Sí, estoy segura.
…
esperen el siguiente, solo deseo no tener tanta tarea y que me de tiempo de escribir el 5 y último T.T
gracias a:
vampiresca17 que me lee cada que subo
LadyZafir parece que le gustó la historia
LadySam13 que creo que le hice bolas en el primer capitulo jeejee
Y A TODOS LOS QUE LEEN Y LEERAN, ESPERO QUE SEA DE SU AGRADO!
ME DESPIDO Y BESOS A TODOS
ATTE: KAREN
