Inazuma eleven no me pertenece, ni tampoco sus personajes (salvo por alguno que otro).
Sin mas disfruten
Fotografías y competencias
Esa mañana Akane se levantó más temprano de lo que acostumbraba, quería llegar cuanto antes al instituto para ver otra vez al chico que se sentaba al frente de ella, no es que estuviera enamorada ni nada por el estilo, es solo que quería verlo. ¿Había algo malo con eso?, le había dado vueltas toda la noche y había descubierto que no estaba enamorada; solo le gustaba un poco el chico nuevo, nada más, o al menos eso lo que ella creía.
Siempre había considerado que el estudio y sus padres eran lo más importante, y el amor quedaba completamente excluido ya que, era una distracción y por lo que había oído de algunas chicas y leído en libros era hermoso y a la vez la cosa más horrible de este, por esa razón se había prometido a sí misma y a su madre que jamás se enamoraría y mucho menos se casaría. No quería sufrir.
Sin embargo, todo en su vida había cambiado cuando el apareció, lo que la había hecho considerarse seriamente su promesa, no quería romperla, pero tenía miedo de los sentimientos que se arremolinaban en su interior cuando lo veía o cuando simplemente pensaba en él, no lo entendía y por esa razón le temia.
¿Qué debería hacer?
Al igual que el día anterior se vistió, se arregló y se dirigió hacia el instituto. Sin embargo, a diferencia del día anterior miraba constantemente hacia la calle a la espera de que el joven que le robaba el sueño apareciese, pero esta vez ninguna limosina apareció. "Creo que es muy temprano todavía", pensaba Akane desilusionada cuando de repente escuchó unos pasos acercándose hacia ella, no venía corriendo, solo caminaba un poco rápido, se volteó, quería saber quién era, así si se trataba de un ladrón al menos vería a su atacante y lo podría identificar si así se lo pidieran.
Sin embargo no era un ladrón, era mucho peor al menos para la joven. "Vaya sorpresa", pensó Akane con amargura. Se trataba de nada más y nada menos que del joven pianista, lo miró a los ojos y sin pensarlo le sonrió, este le devolvió la sonrisa, lo que dejó a Akane embobada viéndola. "Qué estoy haciendo, debo seguir caminado", se reprendió Akane "pero ¿por qué no puedo mover mi cuerpo?"
Mientras Akane se debatía internamente, Shindou la alcanzó.
-Buen día, Akane-san-saludó educadamente.
-Buen... día-respondió Akane tímidamente, le había costado encontrar las palabras porque a su mente se le había ocurrido la maravillosa idea de olvidar todas las palabras que no fueran lindo, guapo, amor y sonrisa.
-¿Qué tal?-dijo otra voz, la chica dio un respingo; no se había dado cuenta de que Shindou no venia solo, de repente se alteró: alguien más la había visto sonreír torpemente a Shin-sama y alguien más se había dado cuenta de que no podía decir un simple buen día sin pensar letra por letra como debía unir dos palabras. Se fijó en el chico que venía con Shindou y trató de concentrarse más en el que en Takuto, quería pensar con coherencia, y no podría hacerlo si Shindou le seguía sonriendo.
-Bien, gracias Kirino-kun y ¿tú cómo estás?- Kirino la miró extraño, y era lógico, no estaba acostumbrado a que alguien le mirara tan intensamente como Akane lo estaba haciendo en ese momento.
- Bien, gracias.
Shindou carraspeó, le molestaba un poco que Akane mirara así a su ahora mejor amigo.
-Nos dirigíamos a la escuela al igual que tú, por lo que veo-dijo Shindou para tratar de llamar la atención de Akane.
- Sí, voy un poco retrasada y me debo apurar-dijo aún sin mirar a Shindou.
-Nosotros también ¿quieres que te acompañemos?
-Me encantaría-contestó Akane.
-Bueno… vamos o llegaremos tarde- dijo Kirino.
En el transcurso hacia Raimon, Akane no miró ni una vez a Takuto, lo que ya de por sí le costó un gran esfuerzo, y que preocupó un poco al chico de ojos rojizos, que trató de no darle mucha importancia.
Al llegar a clase cada uno tomó su asiento y alistaron las cosas que debían utilizar mientras el profe llegaba.
Durante las tres primeras horas Akane no podía dejar de pensar en Takuto, lo que en verdad le molestaba porque no podía concentrarse en las clases, pero también le preocupaba porque pensar tanto en una persona no era normal.
Estaba tan distraída que en un momento, durante la clase de "Buda", el profesor le pidió que pasara al frente para resolver un ejercicio que acababa de explicar, pero a lo que la joven no había puesto ni el mínimo de atención. Al principio no se había dado cuenta que le estaban hablando a ella, pero después de que Shindou la llamara durante un rato reacciono, estaba algo sonrojada, siempre se ponía así cuando muchas personas la miraban "genial, con lo que me gusta que me presten tanta atención", pensó sarcásticamente.
-Está muy fácil- le susurró Shindou cuando pasó al lado de él, lo que hizo que se sonrojara aún más de lo que ya lo estaba, cuando llegó al tablero y lo vio pensó "¿fácil? ¿Esto es fácil? La palabra fácil solo debería ser utilizada para ejercicios de 2+2, y no más." Se quedó parada junto a la pizarra, observando el ejercicio sin saber cómo hacerlo, estaba segura de haber visto ese tema el año anterior pero ya no lo recordaba.
Después de un rato (y al verse derrotada por un ejercicio según Shindou "fácil") negó con la cabeza hacia el profesor. Buda la miró con reproche, y por no poder responder el ejercicio le dejó como tarea hacer un ensayo de tres hojas acerca del porqué se debe prestar atención en clase y resolver 20 ejercicios que él mismo le dictó.
-Al menos no fue más-le dijo Shindou cuando sonó el timbre para empezar el descanso. Pero al ver la cara de Akane trató de justificar su comentario-. Mira que te pudo haber dejado 10 hojas de ensayo y 50 ejercicios, además, con Buda no nos toca sino hasta dentro de una semana. Recuerda que solo tenemos 2 clases con él a la semana y hoy ha sido la última de esta.
-Creo que tienes razón, hubiera podido ser peor-respondió Akane, resignada.
En ese descanso Akane, Aoi, Midori, Shindou y Kirino se sentaron juntos a comer. El resto de la jornada fue muy monótona, tanto, que ni siquiera es digna de mención.
Cuando sonó el timbre que indicaba el fin de la jornada los cinco chicos anteriormente mencionados se dirigieron al campo de soccer, era su primer día (menos para Kirino que llevaba un año) y querían llegar a tiempo.
Durante el transcurso del entrenamiento, se dedicaron a observar las capacidades de Shindou, Aoyama y Shinsuke. Akane miraba desde la banca, en un momento del entrenamiento Akane giró levemente la cabeza, cuando la vio.
Una chica se encontraba tomando fotos hacia el campo de soccer.
-¿Qué estará haciendo?-susurró Akane para sí.
-¿Qué dijiste Akane?-preguntó Midori, que la había oído
-Nada-la joven prefirió no decirle nada a Midori sobre lo que había visto, porque con lo violenta que era seguro que asustaba a la niña, y no podría sacarle información. Se paró desde donde estaba sentada y se dispuso a irse.
-¿A dónde vas?-preguntó Aoi.
-A buscar una cosa que creo que deje en el salón, no me demoro-mintió Akane.
-Vale.
Se dirigió hacia donde estaba la chica de forma casual, como si fuera un estudiante que está regresando de uno de los otros clubes. La chica no se dio cuenta de su presencia hasta que Akane le habló.
-¿Qué estás haciendo?-la chica quedó en shock durante unos segundos, cuando reaccionó no sabía ni que contestar.
-Bueno... yo... etto..-la chica no lograba articular palabra alguna.
-Tranquila. Relájate, no te voy a hacer daño- trató de tranquilizarla Akane, la chica obedeció y trató de calmarse-. Ahora dime, ¿qué estás haciendo?
- Estaba tomando fotos del equipo-contesto ella más calmada.
-¿Para qué?-la chica tardó en contestar unos segundos, como si quisiera pensar en una razón creíble.
-Un reportaje acerca de Raimon, es para el periódico escolar.
- Ah, bueno-dijo Akane. Sabía que no decía la verdad-, pero no puedes hacer eso sin el permiso del entrenador, y por lo que no se nos ha dicho nada acerca de que se vaya a hacer un reportaje sobre Raimon Eleven. Déjame ver las fotos.
-¡NO!-dijo la chica alarmada.
-¿Me las vas a dejar ver o le digo al entrenador que estas tomando fotos para un falso reportaje que ni siquiera existe?-dijo Akane molesta.
-Ok- y le entregó la cámara. Akane miró las fotos y se sorprendió, no esperaba encontrarse con eso.
-¿Por qué tienes todas las fotos de Shindou y ninguna de los otros integrantes del equipo?- preguntó Akane incrédula, en la cámara solo había fotos de Shindou Takuto. Eran buenas fotografías, pero eran al menos unas 25 (incluso más) solo de él, no había ninguna foto de ninguno de los otros integrantes-. ¿No habías dicho que era un reportaje, o acaso el reportaje es sobre los nuevos integrantes del equipo? o ¿es que eres una acosadora?
- Creo que ya no puedo mentirte más-dijo la chica-. Me gusta mucho el chico nuevo, y quería fotos de él, y sí, puede que sea una acosadora, pero en un futuro cuando salga con él ya no importará mucho, ¿no crees?
¿No crees?
-Me parece que importará un poco, pero no me importa, tal vez algún día puedas salir con él- dijo haciendo énfasis en las palabras "tal vez." Se sentía algo molesta, no entendía por qué pero lo estaba.
-No le vas a decir ¿verdad?-preguntó la joven algo aterrada.
-No. Pero con dos condiciones-la chica asintió-. La primera; quiero que jamás vuelvas a tomarle fotos a Shindou, jamás. ¿Entendiste?
-Sí. ¿Y la segunda?
-La segunda; quiero que me des tu cámara.
-¿Para qué quieres mi cámara?-preguntó la chica algo intrigada.
-Para asegurarme de que no tengas ninguna foto de mi… perdón, de Shindou.
-No puedo darte mi cámara, mi mamá me matará si no vuelvo a casa con ella. Pero te puedo dar esto-y le entregó una pequeña memoria que sacó de la cámara-. No lo olvides, no le digas nada a Shindou-y se volteó para irse.
-Espera-le dijo Akane-, ¿cómo te llamas?
-Yo soy Okatsu. ¿Y tú?
- Yo soy Akane Yamana.
Okatsu se fue y Akane se dirigió hacia el campo.
-¿Encontraste lo que buscabas?-le preguntó Midori tan pronto llegó.
-¿Qué?... ah, sí-les mostró la pequeña memoria que le había dado Okatsu-. Se me había quedado debajo del puesto-agregó.
-¡Qué suerte! Se te pudo haber perdido. ¿Qué tienes ahí?
-Algo muy importante para mí-contestó Akane sin pensar. Cuando se dio cuenta de que lo que había dicho se sonrojó violentamente, pero afortunadamente Aoi y Midori se habían vuelto a concentrar en equipo.
Ya por la noche en su casa, mientras miraba las fotos de Shindou pensó en un momento que tenía una rival, luego se regañó a sí misma porque era imposible que fuesen rivales.
Solo podían serlo si estaba enamorada del pianista y como no lo estaba (o eso creía), no podían serlo. Al final se durmió con un último pensamiento.
"Definitivamente, no estoy enamorada de él."
Y cayó en brazos de Morfeo.
Fin de este cap, ¿les gustó que apareciera Okatsu? Sin más, espero que lo hayan disfrutado y que no se olviden de comentar.
