Nuevo capítulo, me sorprende que con lo pesada y de infarto que está la escuela tenga tiempo para escribir esto, pero aquí estoy xD...espero que el capítulo les guste tanto como a mi me gusto escribirlo. Lapis será nuestra narradora de nuevo en esta ocasión.

Ya saben, Steven Universe no me pertenece.


Cerré el grifo y sequé mi rostro con una toalla, la coloqué en mis hombros y salí del baño. El cuarto aún echaba humo por el agua que había usado para bañarme. Me dirigí a la cocina con pasos lentos para encontrar a Peridot mirando la estufa con desafío, algo que me hizo sacar una risa más fuerte de lo que me hubiera gustado, se veía graciosa y adorable con la espátula en la mano y un sartén en la otra, en posición de defensa.

–Al fin llegas, Lázuli – Peridot volteo a verme con disgusto, pero rápidamente su rostro se puso rojo y desvió la mirada rápidamente – ¿N-No tienes decencia? – Al ver mi mueca de confusión me miró de reojo, sin perder el color de su cara – E-Esa ropa…deberías ponerte algo más adecuado.

–Sólo traigo unos shorts y una blusa holgada – Miré mi aspecto, es cierto que mi short era pequeño, y mi blusa casual, pero estaba en casa – No sé tú, pero esto es normal, Peridot, además, Ciudad Playa es muy calurosa, así que es toda la ropa que tengo.

–Pero… – Peridot me miró de pies a cabeza, algo que me puso nerviosa, aunque no incómoda; por un segundo vi que la coloración de su rostro aumento y continuó viendo la estufa.

Me la quedé observando por unos segundos hasta que acaricie mi nuca y suspire, está sensación en mi interior cuando me miro no se iba. Cuando alcé la vista, la vi detenidamente, a pesar de la primera impresión que tuve de ella, y quitando su extraña personalidad y actitud de geek, era bastante bonita, su estatura ayudaba en gran parte a eso, y tenía una sonrisa que me inquietaba, pero era…cálida. Sé que Peridot esta haciendo un gran esfuerzo por acercarse a mi, quizá es por eso que no la rechazo ahora.

Había pasado un mes desde que llegué a Ciudad Imperio, y no es que Peridot y yo seamos las compañeras de cuarto más cercanas ahora, estamos lejos de serlo en este momento, pero al menos, no nos peleamos en cada momento…las cosas cambiaron el día en que encontré un dibujo muy caricaturesco de ella y de mi, me di cuenta de que fui muy dura y fuera de todo, Peridot no tenía la culpa de nada, hacía un gran esfuerzo para cambiar algunos hábitos y agradarme. Sigue pareciéndome extravagante y me vuelve loca, pero el que las cosas entre nosotras hayan cambiado me trajo bienestar personal, esa sensación de dolor se había ido.

–Vaya, esta vez no los quemaste – Dije sorprendida, mientras checaba los hot cakes.

Hice un acuerdo silencioso con Peridot desde que empezamos a cenar juntas, como ella tenía nulas cualidades para la cocina, al punto de que no sabía ni hacer un huevo estrellado, decidí que haría las comidas de ahora en adelante porque me molestaba comer todos los días cosas compradas, además de que no tenía el dinero suficiente, y hacer para Peridot era una forma indirecta de agradecerle todo.

En las mañanas hacía algo y la dejaba a cargo de la estufa mientras me bañaba, generalmente le dejaba cosas que no pudiera arruinar, pero esta vez ella tenía que poner la masa y voltearlos, así que estaba un poco preocupada. Una vez se las ingenio para hacer un desastre cuando la deje cuidando la tostadora…no tengo idea de cómo lo logró aunque me lo trato de explicar.

–Hey, ¿por quién me tomas? – Respondió Peridot indignada, a lo que solté una pequeña risa que la hizo desviar la mirada nerviosa.

Desde hace unos días, difícilmente puede mirarme a los ojos, no sé como sentirme al respecto.

–Lo siento, lo siento – Le sonreí ligeramente; hasta note que se acariciaba mucho una mano – Peridot, ¿te paso algo?

–N-No… – Peridot gruño al ver mi cara de ironía – Bien, me quemé.

–Ya decía que era demasiado bueno para ser verdad, ¿cómo alguien puede quemarse poniendo y volteando unos hot cakes?

Peridot estaba a punto de hacer una rabieta aunque sabía que lo decía en broma, encontré el molestarla tan atractivamente divertido y encantador. Antes de que pudiera comenzar a decirme sus argumentos tratando de justificarse, tomé su mano con delicadeza y la acaricie con suavidad, la revise detenidamente, no se había hecho daño, pero tenía la piel ligeramente inflamada, me seguía sorprendiendo la sensibilidad de esta.

–Estarás bien, no te preocu… – No termine de hablar, porque Peridot me observaba fijamente, y aunque trate de descifrar su rostro, no pude hacerlo; nos quedamos así unos minutos aunque para mi, se sintió mucho menos, hasta que Peridot alejo su mano con un ligero sonrojo en su rostro.

–Gracias, Lázuli – Dijo simplemente, mientras colocaba unos hot cakes en su plato y se iba rápidamente a la sala.

Me quedé en trance unos segundos más hasta que me sobresalte, eso fue…bastante extraño. Imite a Peridot y tome los hot cakes restantes, un pequeño tazón con fruta, y fui a sentarme con ella a la sala, ambas en el sillón frente a la tele pero guardando cierta distancia. Peridot lucía entusiasmada viendo sus DVD's, parecía que había olvidado por completo lo que había pasado hace unos segundos, probablemente debería hacerlo también.

–¡Ayer terminamos la primera temporada de Camp Pining Hearts! – Hice una pequeña sonrisa, ver a Peridot emocionada y hablando de lo que le gusta es todo un caso – Comenzaremos con la segunda, nos da tiempo de ver algo antes de que vayas al trabajo.

–Vale – Su obsesión por ese programa era algo curioso, al menos no era algo aburrido para mi fortuna, entendía porque le gustaba…pero no tanto.

No recuerdo en que momento se volvió una especie de tradición desayunar y cenar viendo la televisión, era algo que odiaba hacer en casa, pero no quería decirle a Peridot, además, eran de los pocos momentos en que podíamos hablar con naturalidad…era increíble que se pudiera hablar con ella en esas condiciones. Peridot tenía la tendencia a hablar, emocionarse, enojarse, y gritar mientras veía la serie, era algo divertido de ver, me gustaba estar presente, y hasta en cierta forma, era un momento que esperaba en el día.

Comí en silencio mientras escuchaba a Peridot hablar sobre el programa, era como ver un partido de futbol siendo ella la comentarista, estuvimos de esa forma hasta que acabo el episodio, y como costumbre, Peridot volteó a verme con estrellas en sus ojos.

–¿Qué te pareció? – Incluso su tono era esperanzador.

–Estuvo bien.

–¿Sólo bien? – Su voz reflejaba que estaba deprimida.

–Fue entretenido – Dije, pero al ver su expresión, decidí seguir – Pero, no entiendo que le observas a Percy y Pierre, ¡Paulette es claramente mejor para Percy!, sólo tienes que mirarlos, son perfectos el uno para el otro y hay que ser realmente ciego para no verlo.

Quizá le puse más emoción de lo pensado, yo miraba la televisión y Peridot estaba en completo silencio, ¿le había molestado porque hable sobre Paulette?, decidí encararla y la encontré viéndome con un gesto de sorpresa, que pronto se transformo en una sonrisa de oreja a oreja mientras reía felizmente.

–Ahm… – No pude evitar sonrojarme, y rápidamente miré a otro lado molesta, ¿cómo puede llegar a ser tan adorable en ocasiones?

–Estoy decepcionada que no reconozcas la superioridad de Percy y Pierre – Peridot fingió una mueca de asco – Pero, es un paso, al menos tienes tu propia pareja establecida, es sólo cuestión de tiempo de que reconozcan la pareja verdadera.

–Lo que digas, Peridot.

Peridot iba a decirme algo pero sonó mi celular, lo saqué y observe el nombre de Jasper en la pantalla, hice una sonrisa pequeña y le conteste, se escuchaba mucho ruido en el fondo, ¿estará entrenando?, tiene una competencia de atletismo pronto si no mal recuerdo, ella entrenaba profesionalmente.

–Jasper – Respondí, de pronto, vi que Peridot hizo una mueca de sorpresa increíblemente grande y se acerco mucho a mi en un intentó por escuchar mi teléfono, algo que no entendí, sólo la empuje para que se quitará.

Hola, preciosa – Reí ligeramente ante sus palabras, me había acostumbrado a eso que ya no le decía nada.

–¿Qué sucede?

¿Te gustaría salir hoy?, no tengo entrenamiento vespertino.

–Puedo saliendo de trabajar, ¿te parece bien?

Más que bien, en ese caso, te esperaré afuera de la cafetería.

–De acuerdo, ahí te espero, si me dejan llevarme un café gratis, llevaré algo que te guste.

Seguí hablando con ella durante algunos minutos hasta que colgué, aunque le insistí no quiso decirme que haríamos hoy. Jasper era una gran amiga mía, de alguna forma, aunque éramos muy diferentes, nos llevábamos bastante bien, teníamos una mezcla de amistad y rivalidad divertida desde ese día en el acuario. Tal y como ella dijo, venía seguido a la cafetería, no fue sorpresa que habláramos más y consiguiera su celular, desde entonces salíamos seguido. Para no tener contactos en Ciudad Imperio, era bastante grato conocerla…ahora que lo pienso, su compañía era muy distinta a la de Peridot.

–¿Qué? – Dije al ver a Peridot viéndome con una mezcla de enojo y exaltación.

–Jasper – Pronunció Peridot, realmente se veía horrorizada.

–¿La conoces?, eso fue inesperado – Pregunté – ¿Por qué estás así, para empezar estamos hablando de la misma Jasper?

–Jasper, una gorila que mide dos metros y tiene el cabello largo y esponjado, bruta, práctica atletismo – Dijo Peridot, ante sus palabras alcé una ceja.

–Estás exagerando, pero sí, creo que hablamos de la misma Jasper.

–¿¡La conoces!? – Peridot gritó, haciendo que diera un brinco en el asiento – ¿¡C-Como!?

–Nos conocimos en mi primer día de trabajo, le tiré un café encima…de alguna forma nos volvimos a encontrar y somos buenas amigas, su compañía es agradable – Mencione, a lo que Peridot hacía una mueca extraña – Pero me sorprende que tú la conozcas, honestamente.

–Ja, ¿conocerla?, ¡claro que la conozco!, es una idiota, tiene de músculos lo que no tiene de cerebro, ¡no puedes salir con ella!

–No es para tanto, Peridot – Tenía una enorme curiosidad por preguntarle que relación tenía con Jasper, pero en su estado no me diría.

Miré mi reloj de mano, pronto tenía que ir a la cafetería, será mejor que me cambie de ropa para que no se me haga tarde. Me paré del sillón pero Peridot tomo mi mano, algo que me sorprendió, su mirada reflejaba que luchaba contra un sentimiento y con las ganas de decirlo algo; en otra ocasión tendría paciencia para escucharla, pero no podía llegar tarde al trabajo, así que me solté. Para mi desconcierto, Peridot venía tras de mi, tuve que cerrar la puerta de la habitación con llave para que no entrará.

–¡Ábreme, Lázuli! – Gritó Peridot mientras golpeaba la puerta.

La ignore y me cambie a mi uniforme del trabajo, tomé mi bolso y guarde una muda de ropa para ponerme al salir con Jasper. Peridot seguía golpeando la puerta, en un momento la abrí y me quité del frente, como había esperado, ella soltó un grito y se estrello contra el suelo, había vivido lo suficiente con ella como para saber que se tropieza muy seguido y por lo tanto, estaba acostumbrada a eso. Camine hacía la salida, y cuando estaba a punto de cerrar la puerta, Peridot se asomo de nuestra habitación.

–¡Lázuli, no vayas!

Suspire y al final, cerré la puerta y me fui. Honestamente, no entendía la reacción de Peridot, sabía que Jasper tenía un humor ácido y era un poco pesada, pero era genial. Fue un alivio que Peridot no saliera y siguiera insistiendo.

Llegué a la cafetería a tiempo y mi turno paso sin contratiempos, agradecí que la zona de ciudad en si misma fuera tranquila. El gerente me dejo sacar un café al terminar, y como no bebía tanto a decir verdad, no me molestaba dárselos a Jasper, preparé un frappucinno moka, su favorito. Al terminar de cambiarme y como esperaba, Jasper estaba esperándome a fuera con esa sonrisa de superioridad tan característica de ella.

–Tardaste mucho, pensé que habías descompuesto la máquina de café y estabas disculpándote con el gerente.

–Jaja – Mi risa se escucho muy burlona – Muy graciosa, al menos, gracias a que soy barista ahora, ya no tengo que preocuparme por cobrarle a personas como tú.

–¡Vas mejorando! – Jasper se rio estruendosamente ante mis palabras.

Había ascendido de manejar la caja registradora a barista, era un alivio preparar café y no tener que tolerar con la gente y tratar de buscar cambio para entregarles. No odio a las personas, pero me era más fácil considerando la limitada paciencia que tenía.

Al hablar con Jasper, generalmente nuestras conversaciones eran de ese tono, nos llevábamos así y extrañamente, no me disgustaba, había esa sensación de reto amistoso y respeto. Según ella, yo era una persona peculiar e interesante, de esas que "ya no se encuentran", aunque no entendía porque, si hablamos de personas curiosas y raras la primera en mi lista es Peridot.

Nos dirigimos al malecón de Ciudad Imperio, fuimos a un restaurante de comida marina que aunque no se veía caro, tampoco muy austero. Nos sentamos, pedimos, y hablamos amenamente sobre lo que había pasado en estos días sin vernos…que no habían sido muchos, unos dos, pero, la vida de Jasper era realmente interesante, y yo no tenía mucho que decir al respecto. De pronto, Peridot llego a mi mente.

–¿Puedo hacerte una pregunta? – Jasper afirmo mientras le daba un sorbo a su refresco – ¿Conoces a una tal Peridot?

–Sólo hay una persona en Ciudad Imperio con ese nombre – Jasper comenzó a reír, esta vez con un tono burlón – Esa empollona, ¿cómo la conoces?

–¿Recuerdas a mi compañera de departamento? – Jasper asintió – Es Peridot – Jasper soltó una risa tan fuerte que hizo que todos voltearan a ver a nuestra mesa – ¿Qué es gracioso?

–¡No puedo creer que esa maldita nerd sea tu compañera!, debe ser una tortura.

–No respondiste mi pregunte – Le recordé, no me hablo sobre como la conocía.

–Íbamos a la misma universidad, desde el primer día era una chica insufrible, sabelotodo y con un ego del tamaño del mundo, nunca había conocido a una persona tan desagradable como ella – Jasper hizo una mueca de asco – Siempre decía cosas horribles de todos, y la enana siempre estaba sola, hasta que se le unieron unas tres payasas y se hicieron sus amigas…la basura se reúne con los de su tipo – Jasper sonrió – Era tan divertido molestarlas.

–De acuerdo – Alcé una ceja, es cierto que Peridot era molesta a veces, pero, no a ese grado…igual, decidí no responderle a Jasper, no eran mis asuntos.

–Si esa mocosa te hace algo, házmelo saber.

–¿A qué viene eso?

–Vives con ella, deberías saberlo, es extraña en todo el sentido de la palabra, ese tipo de personas no valen la pena, Lapis – Jasper me señalo – Tú y yo somos diferentes, podemos aspirar alto, ella es sólo una perdedora que se quedará abajo, no debería meterse con alguien a quien no puede aspirar.

Pude sentir una especie de doble sentido en sus palabras que no pude comprender.

Después de eso, la comida paso sin mayores inconvenientes, continuamos hablando de cosas al azar, como si nunca hubiéramos tocado ese tema. Conociendo a Jasper no me sorprendía que pensará eso sobre Peridot, pero había un pequeño toque de molestia dentro de mi…aunque de seguro eso quedará como una anécdota y jamás volveremos a hablar de ello, eso no cambiaría mi amistad con Jasper, era sólo su opinión de una persona. Terminamos de comer y caminamos un rato por los alrededores, hasta que se hizo tarde y me despedí de ella.

Cuando llegué a casa era un poco más noche de lo que me hubiera gustado, ya que me detuve a observar unas cosas que quería comprar en tiendas cercanas a la zona. Esperaba que Peridot no hubiera cenado pizza otra vez, se las ingeniaba cuando no estaba para hacerlo, y uno de mis propósitos era que pasará mínimo una semana sin comer una. A las afueras, las luces estaban apagadas…metí la llave y entre, y de repente, la luz de una de las lámparas se prendió, Peridot me observaba desde el sofá con una mirada de incriminación.

–Llegas tarde, Lázuli – Miré mi reloj, eran las diez, ¿cuánto tiempo llevaba ahí sentada? – Este departamento tiene hora de entrada, no puedes llegar cuando se te de la gana.

–No lo tiene, Peridot, ¿o quieres que te lo demuestre? – Peridot hizo una mueca de fastidio.

Entré ignorándola y me dirigí con dirección al cuarto, cuando tome el picaporte, Peridot se digno a hablar.

–…¿C-Cómo estuvo tu cita?

–No estoy segura de clasificarlo como una cita, somos amigas y vamos a hacer cosas de amigas, sólo eso.

–Uhm…

No entendía la actitud de Peridot, pero suponía que estaba relacionado por la opinión que tenía de Jasper, y viceversa. En otra situación, estaría molesta por la actitud que ella estaba adoptando, pero había un deje de dolor en su semblante que me ponía nerviosa. Pensé en como trataba de ganarse mi confianza, en lo mucho que se esforzó e intento acercarse a mi, sobre todo, y aunque odiará admitirlo, en lo divertido que era a veces su compañía. No quería retroceder, tenía la sensación de que si no marcaba mi distancia, algo grande pasaría, ¿en qué forma?, no lo sé.

–En ese caso, ¿qué te parece si salimos?

–¿Salir? – Peridot me miró como si hubiera hablado en otro idioma – Pero afuera hace frío.

–Salir de esa forma no – Era cierto que sólo salía de casa si Amatista la sacaba, pero, ¿era en serio?

–No entiendo – De pronto, me acorde de lo que dijo sobre mi y Jasper.

–En ese caso, tengamos una "cita" mañana – Recalqué las comillas para que entendiera, Peridot se quedo con la misma expresión confusa, como si hubiera dicho algo aún más raro.

–¿¡Una cita!?


Esta vez, tengo comentarios finales, estuve pensando en el desarrollo de la historia un poco más a fondo, y la clasificación cambiará a "M" en el futuro, no será por algo revolucionario en la trama, sólo habrá lemon y ligeras referencias a ello, para que estén avisados y tomen sus precauciones (?)

Gracias por leer :)