HOLA..!!Gracias a las criticas..!!!Gracias acathee, mimig2ivenus-valens y mich potter y a todos..!

Esperop quie les guste este cap.-.aclaro que la historia es corta..!

Besos

Los kiero

Lal!

4ºReclamos y Arrepentimientos


Solo faltaban tres dias para la boda Emmeline Vance con Edgar Bones, un mago algunos años mayor que ella, moreno y de ojos azules. Los preparativos estaban más que listos, claro está, con la ayuda de las chicas.

Alice había encargado de la comida, Lily de los arreglos florales (ya no habían quedado de acuerdo en que flor elegir), Marlene en la banda y la música de fondo (era la que más sabía de discos y todo ese rollo), Barbra de los tragos y los entremeses y Emmeline simplemente de verse bella y del vestido.

-¿Crees que debería ser más ajustado?-preguntaba la novia sujetándose la parte de arriba del blanco vestido, que consistía en dos tirante que se le ataban al cuello y luego le caían elegantemente. Era un vestido corto y lleno de brillos, aunque no parecía de novia

-Más ajustado y te cortará la circulación-indicó Marlene apagando su cigarro y yendo hacia el probador donde estaba la novia frente al espejo

-Eso es más tu onda-observó Alice detrás de los lentes de montura marrón que usaba para leer-Estás divina, Emme-sonrió y la aludida le correspondió-Por cierto Lily ¿Cómo andan las cosas?

Barbra, que estaba junto a la pelirroja, la miró con sumo interés. Desde que se habían separado, la chica no había echo más que llorar en silencio (algunas cuantas veces) y sonreír de manera desabrida sin decirles como seguía todo. Por supuesto que les había contando del engaño.

-Pues..bien-dijo en voz seca cerrando una revista de vestidos de novia. Se encontraban en una tienda del Callejón Diagon-..Pero igual me es difícil verlo todos los días y no recriminarle.

-¿Sigue viendo a los niños?-gritó Emmeline desde el probador.

- ¡Chusma!-le reprochó Lily y añadió con un suspiro-Sí, los sigue viendo todos los días y..más de una vez me ha retenido para que hablemos pero yo no quiero saber nada.

-Esa clase de heridas tardan tiempo en sanar-exclamó Barbra-O a veces nunca cierran

-Lily...no es por ponerme del lado de James ni nada pero...-Alice carraspeó y dijo-…Hay una familia de por medio, no pueden pensar en los dos nada más.

-¿Qué me quieres decir con eso, Alice?¿Qué lo perdone?-preguntó ceñuda Evans y con los brazos cruzados sobre sus piernas- ¡Ojala tu no sufas lo que yo estoy sufriendo por que echarías a Frank de una patada en el trasero!

Alice asintió callada. Cuando su amiga se le ponía algo en mente, y más una idea, nada ni nadie podía sacársela. Más el plus que era una cabezadura cuando se enojaba.

-¿No hay chances que se amiguen en mi boda?-preguntó Emmeline saliendo del vestuario con el vestido y el velo

-Estás..Bellísima-asintió Barbra poniéndose de pie

-Hermosa-sentenció Alice con una sonrisa

-Espectacular-coincidió Lily con un aplauso-¿Me decías..?
-¿Qué si no hay posibilidades que te reconcilies con James en mi boda?-preguntó en tono de una niña que quiere una paleta- ¿Por favor?
Lily negó con una sonrisa más que maliciosa.

-Evans, tú lo que tienes que hacer es aguantar un poco más-terció Marlene saliendo del cambiador con varios vestidos en los brazos-Y cuando Potter ya esté cansando de luchar por ti, ahí vuelves.

-Como en la secundaria-dijo Barbra y asintió-O de otra forma creerá que te puede volver a engañar

-Chicas...esto no se trata de volver cuando él ya no quiera-explicó Lily sentándose. Todos los consejos y preguntas de sus amigas , la atosigaban-..Esto se trata de lo que mis hijos y yo queremos.

-No metas a los niños, que no tienen nada que ver-terció Alice y ante la mirada de su amiga, agregó-Es un problema matrimonial, Lily, él no dejará de ser su padre.

-En esto tiene razón-coincidió Emmeline sentándose junto a Lily a la vez que se levantaba en velo-Trata de hablar con él, que te ruegue de rodillas hasta que se pongan rojas-La pelirroja sonrió-Y que haga algún sacrificio para demostrarte que puedes volver a confiar en él.

Lily asintió y se mordió el labio pensativa.¿Otra oportunidad?

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Volver a aquel lugar traía muchos recuerdos a todos los hombres que alguna vez, de niños o adolescentes, habían ido allí a tomar tragos con amigos o con alguna cita.

- ¡Cuántos recuerdos!-exclamó Remus en la puerta de las Tres Escobas. Hacía años que no se pasaban por allí

- ¡Cuántas citas!-espetó Sirius con un deje de melancolía

-Si-dijo como único festejo James. No debía haber ido a esa despedida de soltero. Ir a Hogsmeade y volver a las Tres Escobas le recordaba mucho a su mujer.

- ¡Vamos amigo! ¡Fiesta!-lo animó Peter en un abrazo-¿Entramos?-Potter asintió y entraron al local que seguía que igual que en sus años escolares.

Con una gran barra rústica, varias lámparas en las mesas y en el techo y mesas dispuestas de forma irregular. Lo único diferente eran un par de banquetas junto a la barra y algunas alfombras coloridas bajo las mesas.

En una mesa del fondo, Remus vio a Frank Longbottom, esposo de Alice, un hombre fornido, de su misma edad, cabello negro y ojos marrones. En su época, Frank había sido uno de los más apuestos del colegio junto con los merodeadores.

Edgar Bones los recibió con un saludo de mano.

A su lado, estaban los hermanos Prewett, Fabian y Gideon, ambos de cabello cobrizo, ondulado y ojos marrones. Más allá, se encontraba Caradoc Deaborn, el mago más joven de la orden junto a Marlene, de cabello negro por los hombros y ojos grises. Tenía un gran parecido a Sirius, salvo que era un poco regordete.

Junto a Caradoc, estaba Sturgis Padmore, un mago dos años mayor que los merodeadores, de mandíbula cuadrada y un cabello grueso color paja. Sonrió al ver James y le dejó lugar para que se sentara junto a él.

En ese momento, llegó Kingsley Shacklebolt, mago de color negro, pelado y con una blanca sonrisa. Con él, venían Dedalus Diggle, un mago bajito, rechoncho y con una barba de varios días y Elphias Doge, uno de los más ancianos, aunque no tanto como Dumbledore, de voz jadeante y pelo plateado, Elphias usaba un sombrero cuadrado color gris y blanco, algo estúpido.

-¿Y Dumbledore y Aberforth?-inquirió Sirius tras beber whiskey de fuego-¿Están muy ancianitos para una despedida?

-Ni sueñes que vendrían, y menos Moody o Snape-terció Caradoc mostrando sus amarillos dientes en una deformada mueca.

Frank se puso de pie y se fue a sentar junto a James, que asentía y decía monosílabos a Elphias que le relataba como a su tatarabuelo lo habían condecorado Primera Clase de Merlín.

-Ya basta Doge, lo estás mareando-bramó Frank con una sonrisa y el anciano lo miró mordaz-¿Como sigues?

James se encogió de hombros y le estaba por dar el segundo trago a su whiskey cuando Frank se lo quitó de las manos.

-En estos casos no es el mejor amigo-terció sonriendo y lo dejó sobre la mesa-¿No has hablado de nuevo con Lily?

-No, y no quiere saber nada de mí-explicó en un suspiro-Estoy en lo de Padfoot ahora que no está Barbra pero...quiero volver a casa ¡No sabes lo que es estar lejos de tus hijos y la mujer que amas! ¡Es desesperante!-farfulló molesto consigo mismo.

-No te puedo decir que te comprendo por que nunca he vivido algo así pero..-le pasó un brazo por los hombros y dijo, con aliento-Todo se solucionará, Lily es una buena mujer, te perdonará

-Merlín y ella te oigan-exclamó James con una sonrisa que ni el mismo se la creía.

- ¡Cambia esa cara, Potter! ¡Es mi despedida!-pidió Edgar subiendo su botella- Un brindis

- ¡Sí, quiero brindar por ti, por tu despedida de la vida de soltero!-repuso Sirius sonriendo- ¡y por mi amigo James Potter, todo se solucionará, ya verás!-Todos gritaron y juntaron sus botellas en un brindis festivo, acompañado por diminutas luces que Sturgis Padmore había lanzando de su varita.

- ¡Oye Potter!-lo llamó Kingsley del otro lado de la mesa-¿Cómo sigues con lo de Lily?

Todos los restantes, excepto Frank, habían vuelto a sus conversaciones, por lo que no se percataron de la pregunta del negro mago.

-No lo sé, ahí andamos-respondió James encogiendo los hombros

-Pues te deseo lo mejor-repuso y levantó su botella. Cuando estaba por beber, se detuvo, llamado por Dedalus Diggle-¿Qué?

-¿Qué pasó con los Potter?-preguntó el hombre en susurro.

Kingsley meneó la cabeza. Ese Dedalus nunca se enteraba de nada.

-Ellos se separaron por un affaire de James-le susurró al oído y Dedalus abrió mucho los ojos-Pero fue un error, como todos sabemos, Potter quiere mucho a su esposa

- ¡Pues nada aprueba su comportamiento!-intervino Gideon Prewett acercándose a ellos-Potter tenía una bella esposa y dos hijos ¿Cómo justificas que tuvo una amante?

- ¡Y Lily es todo un caramelo! ¡Ya me gustaría tenerla yo como esposa!-coincidió su hermano Fabian con un asentimiento.

-Dejen de hablar si no saben-farfulló Remus enojado-Dejen de hablar de las vidas ajenas, ya parecen mujeres.

Todos se callaron ante la mirada de pocos amigos del licántropo.

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Lily dejó a Harry en su cuarto, cambiado y bañado para cuando viniera su esposo, o quizás pronto, ex esposo a buscarlo.

Tenía a Lidia en brazos y la mecía para que se durmiera un rato antes que James viniera.

El sonido del timbre hizo que la pelirroja respirara resignada y le sonriera a su hija. Era tan bella y tan parecida a ella.

Nunca tenía sueño y era una bebe muy risueña y alegre.

Fue hasta la cocina y la dejó en un corralito improvisado pero cálido, comprado por su esposo meses atrás.

Se alisó la ropa sin sentido alguno y fue a abrir la puerta segura que era su esposo, pero frunció el cejo al ver una rubia, no muy alta, pero si muy bien dotada de curvas, mirándola con desafío y un poco de superioridad

-¿Si?-preguntó Lily con la puerta entrecerrada, dejando ver su rostro y una mano-¿A quién buscas?

-¿Tu eres la señora Potter?-preguntó la rubia. Tenía una voz cálida y pausada, como si masticara las palabras y supiera lo que debía hacer.

-Así es-vaciló Lily un poco mirándola de arriba abajo. Tenía el cabello rubio platinado por los hombros, algo ondulado y ojos azules verdosos. Era el sueño erótico de todo hombre. Lily tragó saliva y todas las ganas de llorar que tenía. Sabía quién era.

-Soy Emma Brooks-explicó la chica y esbozó una sonrisa que a Lily le hizo helar la sangre-No nos habíamos conocido pero tenemos a alguien en común.

"Es la gota que colmó el vaso"se dijo la pelirroja fastidiada por toda esta situación. Ella no iba ser la tercera en discordia de un triángulo amoroso sin sentido.

-¿Con qué tu eres "E"?-farfulló tratando de contener las ganas de gritarle y pegarle a aquella mujer que había destruido su hogar.-La de la amenza a mi esposo

-Veo que estás muy bien enterada-espetó algo sorprendida pero sin dejar de sonreír-Si, soy la misma.¿Tu nombre??

Lily la miró sin entender.¿No sabía su nombre?¿La conocía solo por la Señora Potter?

Era extraño, ya que siendo la amante de su esposo, este tendría que haberla nombrado un par de ocasiones, en las charlas posteriores a la revolcada.

Eso solían hacer los esposos con sus amantes. Despotricar y despotricar contra su esposa, viendo sus defectos y errores.

-¿Cómo?¿No sabes mi nombre?-Emma negó con la cabeza y preguntó-¿Puedo pasar?.Creo que tenemos mucho de que hablar

Lily sonrió cínica y bramó-No lo creo, linda. Será mejor que te vayas de mi casa si no quieres problemas.

- ¡Ja!-espetó Emma y soltó una risilla sarcástica-No me amenaces

-Entonces vete de mi casa-pidió firme y con la mandíbula apretada-No me molestes ni a mi ni a mis hijos..Haz lo que quieras con mi esposo, pero a nosotros dejamos en paz-repitió en estado de cólera, muy roja y con las pecas muy pronunciadas

-Veo que no eres ninguna tontita como James te describía-soltó la rubia con desdén-Eres una mujer con convicciones, aunque no sé si las suficientes para retener a un hombre.

-¡Lárgate!-gritó Lily pero sin llorar. No se le movía un pelo por las palabras de aquella sucia.- ¡Lárgate y hazle todos los planteos que quieras a mi esposo!

-Lástima-dijo Emma reacomodándose la cartera en el hombro-Por que nuestra charla podría haber sido bien interesante, con detalles y todo lo que quieras saber.

-No me interesa-replicó Lily y le lanzó una última mirada de asco antes de cerrar la puerta-No me interesa-se repitió en murmuro tratando de ahogar un leve sonzollo.

Alguien llamando a la puerta hizo que la pelirroja la abriera sin pensarlo, con la varita en guardia.

Un James Potter sorprendido hizo que la bajara, aunque las ganas de atacarlo no se le habían pasado y eran las mismas.

-¿Qué hacía esa mujer aquí?-preguntó James preocupado y algo molesto-¿Qué te dijo?

-Nada que no sepa-inquirió ella limpiándose las lágrimas-Y nada que me interese.

-Lily-pidió el hombre cerrando la puerta y tomándola de los hombros-¿Qué te dijo?¿Qué te hizo?¿Estás bien?

-Si, suéltame-pidió safándose y volteó para que no la viera llorar-Ella creyó que yo no sabía nada y de seguro vino a decírmelo todo..Pero..¿Cómo es que no sabe mi nombre?

James la miró sorprendido y la hizo voltear, viendo sus ojos rojos y rostro lleno de lágrimas.

-No llores por mí, no lo valgo.

-Respóndeme-exigió ella entre dientes-Respóndeme

-Ella no supo tu nombre por que casi nunca te nombraba-espetó con el cejo fruncido y se acercó para limpiarle algunas lágrimas pero ella se corrió-..Nunca charlábamos después de ..Tu sabes y nunca quise hacerlo-prosiguió y la miró fijamente-Salí con ella por dos semanas y nos vimos seis veces en total, en un cuarto de un motel-acabó suspirando y al ver que su esposa bajaba la cabeza, añadió-Es toda la verdad, por favor créeme

Ella solo pudo emitir un gemido y levantar la mirada. James no pudo contenerse y la abrazó, dejando escapar también algunas rebeldes lágrimas.

Aquella situación apestaba. Su error apestaba. Hasta él mismo apestaba y no sabía como solucionarlo.

Aquella vez Lily no se corrió o lo abofeteó, sino que se dejó abrazar llorando desconsolada, apoyando la cabeza en el hombro del chico que solo la contenía.

Era irónico. Estaba sufriendo por él y era él el que la consolaba.

-¿Por qué James?¿Ya te cansaste de siete años junto a mi?-le susurró ella al oído, emitiendo hipidos y temblando. El moreno se sintió derrumbado al oír aquella pregunta, mitad suplicante, mitad reprochante.

Hasta él mismo se lo preguntaba.¿Por qué lo había echo?

-No me cansé de ti, Lily ni un día en estos ocho años- le dijo y emitió un ligero sonzollo-..Es que soy un idiota que no vi. nada...

Ella se soltó sin mirarlo y se limpió el rostro con las manos.

-Iré por los niños-dijo en un susurro y subió en busca de Harry.

James se sacó los anteojos y se limpió los ojos. Aquel sufrimiento nunca acabaría y él quería volver con su familia.

Encima la golfa de Emma era incansable y quería hacerle la vida imposible, complicándole las cosas. A esta marcha su esposa nunca lo perdonaría.

Suspiró y se mordió el labio, odiándose así mismo por todo este desastre y se descubrió pensando que hubiera sido de Lily si ella hubiera seguido su orgullo, varios años atrás, en vez de aceptar que lo quería y haber confiado en él.

Ahora él se sentía como ella había predicho toda la secundaria que era: un mujeriego, gamberro y revoltoso.

Se mordió la lengua de la ira al reconocer que quizás, solo si quizás, Lily hubiera seguido el camino de su orgullo, ahora estaría con un hombre que la valorara, que la mereciera y no un perdedor como él.

Aclaración: Lily tiene 24 años en esta historia, casi 25. James 26 recién cumplidos.

Yo imaginé que se pasaron tres años de novios + cuatro de casados7 años juntos.