Gracias como siempre por leer! :)
El día había sido bastante movido. Kate había estado todo el día en la calle entrevistando gente y yendo tras pistas. Muchos creen que ser detective es sentarse detrás de un escritorio con un montón de papeles. Pero ¿Qué hace un detective realmente?, investiga, y eso sería imposible hacerlo estando sentado todo el día.
Se quitó la chaqueta de cuero y la dejo en el respaldo de su silla pasándose la mano por el pelo. En realidad se había adaptado muy rápido al clima de la comisaria y había hecho muy buenas migas con sus compañeros.
Se giró y vio a uno de ellos, el Detective Kevin Ryan hablando por móvil, probablemente con su esposa. Era un irlandés de ojos azules con un rostro amable y una sonrisa bastante bonita. Su esposa Jenny, había visitado la comisaria apenas unos días atrás, cuando Ryan había olvidado su almuerzo en casa. Era una mujer muy guapa y sumamente dulce, también de familia irlandesa.
Kate había estado en Irlanda durante unos tres meses, fue uno de los tantos países que visitó. Y la verdad era que los irlandeses eran muy buena gente, gente que sentía una enorme devoción y un gran apego hacia la familia.
Cuando Ryan acabó de hablar, Kate se acercó a su escritorio.
-Eh, ¿algo nuevo sobre la victima?.
-No, pero seguimos en ello.
Kate asintió.
-Oye Ryan…hace unos días comentabas que tu esposa y tu queríais, bueno, comenzar una familia…
-Así es.-Él la miró atento.
-¿Os interesaría tener a un chico, como familia de acogida?.
-¿A un chico?.
-Sí, es…-Kate suspiró.-Tengo un sobrino, Charles, él tiene un amigo cuya madre murió hace unos años según tengo entendido y ha estado de familia en familia por diversas razones…
-Suena problemático.- Ryan se cruzo de brazos frunciendo el ceño.
-Es un buen chico, solo…está un poco perdido. Ahora mismo se está quedando en mi sofá, pero estoy seguro que estaría mejor en una casa con una familia de verdad. Según tengo entendido ha estado en casa verdaderamente deplorables.
Ryan torció la boca pensativo.
-¿Qué edad tiene?.
-Diecisiete.
-¿Diecisiete?.
Kate sonrió.
-Dale una oportunidad.
-Supongo que estaría bien, para practicar un poco, pero diecisiete son bastantes…-Suspiró.-Lo hablaré con Jenny y te diré lo que decidimos.
-Me parece justo.- Sonrió a medias.- Créeme que no estaría diciéndote esto si no supiera que estaría mucho mejor con vosotros.
-¿Cómo? ¿Estás quedándote en casa de mi tía?.-Preguntó extrañado Chuck.
Castle pasó frente a él sobre la patineta estirando los brazos a cada lado de su cuerpo para mantener el equilibrio, e hizo girar la tabla que estaba bajo sus pies en un movimiento conocido como "Pop shove-it".
-Si tío, me ha ofrecido que duerma en su sofá mientras me consiguen una familia y tal.-Le respondió mientras la patineta aún rodaba.-En realidad me da igual. Estoy cansado ya de estar de casa en casa.
-Si pusieras de tu parte…-Castle lo miró de forma asesina y puso un pie en el suelo mientras el otro continuaba en la patineta-¿Qué? Es verdad. Es verdad que algunas de las casas en las que estuviste apestaban, pero tío que siempre te portas como si quisieras que te echaran.
-No me echaron de todas. Además, no pensarías de esa forma si fueses tú el que vivieras en ellas. No puedes venir a decirme esas cosas cuando tú tienes una casa enorme y unos padres que te quieren.
Chuck frunció el ceño. Castle nunca le había dicho una cosa como esa antes.
-Es verdad que tengo un poco más de suerte en ese sentido, pero creo que tu más que nadie debe saber que mi familia no es fácil. Cumplir con sus estándares no es precisamente algo que yo haga muy a menudo.
-Ya.
-Venga, mejor enséñame el truco ese que ibas a enseñarme y quita esa cara.
-Va. Y no te partas la cabeza que ya tu madre me odia lo suficiente.
-Mira, aun no sé cómo no me envió a un internado. Encima mi padre que siempre me apoya a mí, dijo: "Lo que sea que decida tu madre, esta vez te has pasado".
Castle sonrió.
-Oye y tu tía ¿no te dijo nada luego?.
-No la he visto desde esa noche. Trabaja hasta tarde casi siempre.
Eso él lo sabía, ella misma se lo había comentado. De hecho le había dicho que debajo del tapete de la entrada dejaba siempre una llave, y que en caso de que llegara y que ella no estuviera, que usara esa llave. Nunca nadie le había dado esa confianza. Se sentía muy extraño que ella siendo policía, lo tratara como si lo conociera de toda la vida.
-Venga, vamos al riel.-Le dijo a su amigo.-Este es de los difícil.
-Mis favoritos.- Sonrió Chuck contento.
Kate abrió la puerta de su casa demasiado agotada para pensar en otra cosa que no fuera en una ducha urgente y quizás una pizza. Venia tan concentrada en eso, que no notó que el bolso negro de Castle estaba sobre el sofá, junto con su patineta.
Entró en su habitación tarareando una canción que habían colocado en la radio mientras venia en el auto y se había metido en su cabeza. Y en realidad no era el tipo de canciones que ella solía escuchar, lo cual era molesto. Sin embargo no podía evitar tararearla.
Caminó hacia el baño abriendo la puerta sin más, encontrándose con un desnudo Castle saliendo de la ducha.
-Oh.-Dijo sin poder evitar mirar el cuerpo mojado y en forma de aquel chico.
No era precisamente musculoso, pero tenía un cuerpo muy fibrado, suponía que producto de los años patinando. Sus piernas eran largas y gruesas y su abdomen plano.
Miró sin ningún disimulo su entrepiernas y alzó las cejas. El chico estaba perfectamente proporcionado.
El parecía asombrado y se sonrojó enseguida.
Kate sonrió apoyándose en el marco de la puerta.
-Había olvidado comentarte que esta puerta a veces tiene un pequeño problema para cerrar.
El chico estiró la mano cogiendo una toalla, tapándose sus partes más sensible, haciéndola reír entre dientes.
-No te preocupes, tampoco es como si no hubiese visto a un hombre desnudo. Claro que tú no eres un hombre, pero estaba en lo cierto. Eres grande en todos los sentidos.- Dijo haciéndolo sonrojar aun mas.-Vale, lo siento, lo siento. –Rió de nuevo dándose la vuelta.-¿Es la primera vez que alguna chica te ve en paños menores?.
-Emmm…yo…creo que voy a…necesito vestirme…
-Puedes hacerlo en mi habitación mientras yo uso el baño.-Le dijo ella aun divertida dándole la espalda.
Él pasó a su lado prácticamente rozando su cuerpo semidesnudo con el de Kate que seguía apoyada en el marco de la puerta.
Ella se mordió el labio mirando su espalda desnuda y suspiró intentando recordar que aunque no los aparentara Castle solo tenía diecisiete años.
Luego de ducharse le pidió a Castle que llamara para pedir la pizza mientras ella hacia unas llamadas telefónicas.
Finalmente colocaron la pizza sobre la mesilla del salón y se sentaron en el sofá a devorarla, mientras Castle aun seguía sin mirar a Kate a la cara.
-Entonces…¿has estado en muchos países?.-Preguntó el casualmente, finalmente mirándola.
-Unos cuantos. Veo que Chuck te ha hablado de mí.
-Muchísimo. Dice que eres su tía favorita.
-Básicamente porque soy la única que tiene.-Rió.-He estado casi en toda Europa, en Canadá y en Nueva Zelanda.
-Debe ser de lo más divertido. Yo nunca he salido del país.
-Lo es, de hecho tengo un montón de historias para contar. Al principio fue difícil, me fui bastante joven, pero luego te acostumbras.
-¿Has conocido mucha gente?.
-Un montón, como podrás imaginarte.
El asintió.
-Yo también quiero viajar un día.
-Pues tú propóntelo y lo lograrás.
-¿Puedo hacerte una pregunta?.
Ella lo miró divertida.
-A ver.
-¿Cómo es que no estás casada?.-Kate rió.
-¿Tu qué crees?.
-Pues no sé, digo, es…quiero decir, estás muy buena…no, o sea, eres una mujer muy guapa y…bueno…
Kate rió entre dientes.
-No se trata de eso. El matrimonio es una institución que creo que no está hecha para mí.
Él asintió una vez.
-Entiendo.
-Y para responderte lo que de verdad querías preguntar, no, no tengo novio.-Él la miró impresionado y ella le sonrió.
-Yo…
-¿Qué? ¿No era eso lo que querías saber?.
-Si.-Dijo él luego también sonriendo.
Ambos estaban más cerca en el sofá casi sin darse cuenta. Tanto que Kate podía notar el olor a jabón que emanaba del cuerpo de él.
-¿Y tú? ¿Por qué no tienes novia?.
-Ya te lo dije, las chicas se me dan mal.
-Quizás podría ayudarte con eso…-Castle tragó hondo recordando su cuerpo desnudo y pensando en lo que se sentiría besar sus labios y tocar su piel. Miró los labios de Kate como primera reacción.- Dándote algunos consejos.-Explicó ella.
Castle carraspeó mirándola a los ojos.
-Claro…
Ella volvió a sonreír.
-¿Sabes cómo fue mi primer beso?.-Él negó.-Fue robado, y fue con un chico mucho mayor que yo.
-¿Cuan mayor?.
-Mucho.-Rió ella. –Y la verdad es que para la época yo no tenía ni idea tampoco de chicos, pero poco a poco, aprendes.- Castle retrocedió un poco cuando notó lo cerca que estaban.-¿Tú has besado a alguna chica?.
-Claro que sí.
-¿Si?.
-Sí.
-No te creo.
-Sí que he besado.
Ambos se miraron fijamente y Kate se preguntó qué demonios le pasaba con este chico. ¿Por qué no podía dejar de pensar en besarlo? ¿Por qué le gustaba tanto?. Mientras tanto Castle estaba a punto de sufrir un infarto y podía presentir como una erección amenazaba con dejarlo en vergüenza una vez más. Pero Kate era simplemente la mujer más hermosa que había visto nunca, le gustaba muchísimo y no podía evitarlo.
-¿A cuántas has besado?.
-A muchas.
-¿A muchas?.-Rió ella.
Rick estaba comenzando a ofuscarse. No había besado a muchas pero a alguna si había besado, bueno en realidad solo a una, sin embargo Kate parecía no creerle.
-¿No me crees?.
-No, no es eso…-Sonrió ella.
Él apretó la mandíbula y la cogió por la nuca con fuerza besándola durante un par de segundos.
Ella lo miró con los ojos abiertos y Castle se preparó para el guantazo que probablemente iba a recibir. Dios la había cagado. Pero sus labios eran suaves y perfectos y su olor le había provocado finalmente una maldita erección.
Se miraron durante varios segundos y para su sorpresa, ella se mordió el labio brindándole luego una media sonrisa.
-Rick…
-Lo siento, lo siento.
Ella acercó su rostro al suyo casi rozando sus labios.
-Déjame enseñarte como besar a una mujer.-Le dijo y Castle se quedó paralizado sintiendo como los labios de ella volvían a juntarse con los suyos.
Primero fueron pequeños besos suaves, lentos. Él simplemente cerró los ojos aguantando la respiración y cuando la lengua de ella irrumpió en su boca no supo qué hacer.
La escuchó reír divertida y abrió los ojos.
-Relájate…
Volvió a besarlo y esta vez Rick intentó que su lengua no fuese demasiado patosa en la boca de ella. Gimió e intentó concentrarse en las caricias de la lengua de ella que lo estaban desquiciando. Oh por dios. Esto si era un beso, esto si era una mujer. Sus labios eran delicados y su lengua se movía de una forma desquiciante que hacía que su polla saltara dentro de sus pantalones.
Justamente la erección en su entrepierna se hizo más dura y él no pudo evitar volver a gemir cuando sintió como se corría en sus pantalones sin poder hacer mucho para evitarlo.
Oh dios santo.
Se tensó y apretó el sofá con una mano mientras ella seguía devorando su boca.
Con un beso. Solo con un beso Kate había logrado que él...oh cielos.
Kate sentía cierta ternura de que él fuese tan inexperto, pero a la vez su inexperiencia la excitaba a puntos insospechados. No le pasó desapercibido el gemido que acababa de salir de su garganta y sonrió sobre sus labios. Probablemente, Castle fuese virgen, y ella nunca lo había hecho con un chico virgen, pero luego de haberlo visto desnudo, estaba claro que el hecho de que siguiera siendo virgen era un desperdicio. Ella podía enseñarle tantas cosas. Deseaba enseñarle tantas cosas…
Separó el beso y él abrió los ojos. Sus ojos azules brillaban de emoción y excitación, como un niño en una juguetería.
Lo de niño nunca mejor dicho.
-¿Este ha sido tu primer beso con lengua, Castle?.-Le susurró ella divertida. Él asintió eufórico revolviéndose incomodo y muy sonrojado.
- ¿Y el tuyo?.-Dijo él sin aliento.
-No sé que tienes, Rick, pero creo que es mejor que te encontremos una casa pronto.-Sus dedos acariciaron el pelo de él.
-¿Qué?.
-Me gustas mucho.-Dijo ella sin más haciendo que él abriera los ojos como platos.
-¿Qué?.-Repitió sintiéndose de pronto como en un sueño.
-Me gustas y yo también te gusto. Esto no va a funcionar.
-No, ¿Qué? ¿Por qué?. Espera.-Le dijo cuando ella se puso de pie. Él también se puso de pie y quedó patente de nuevo la diferencia de tamaño.-¿Enserio te gusto?.
Ella lo miró sonriendo.
-He hablado con un compañero, probablemente él y su esposa te reciban en su casa. Allí estarás mejor.
Recogió la caja de pizza y los platos, caminando hacia la cocina y metiendo los restos en el refrigerador, tirando luego la caja en la basura de la cocina. Castle se acercó apoyándose en el marco que separaba el salón de la cocina.
-¿Cuan pronto?.
-No lo sé.
-Porque…podrías…-Él se rascó la cabeza.-Enseñarme otras cosas antes de irme.
Ella se cruzó de brazos mirándolo seria y luego carcajeó. Él sonrió y se acercó a ella.
-Hablo enserio.
Ella suspiró mordiéndose el labio otra vez. Ojala pudiera, ojala pudiera enseñarle un par de cosas que tenía en mente. Pero debía comportarse como la adulta que era.
En realidad ella rara vez se comportaba como una completa adulta, pero esta vez, creía que era lo mejor.
-Buenas noches, Rick.-Le dijo aún sonriendo pasando a su lado.
Rick la miró embobado hasta que ella entró en su habitación y se atusó el pelo que llevaba muy corto, sonriendo como un tonto y respirando aun entrecortadamente, mirando luego sus pantalones mojados.
