La luz del sol entraba por la ventana dirigiéndose directamente en su cara, sintió algo sobre su cuerpo, abrió los ojos con pesadez, encontrándose con Oikawa que dormía boca abajo encima de él. Así que no había sido un sueño, en realidad lo había hecho con Oikawa. Trató de quitarlo procurando que no se despertara, pero al ver que no tenía éxito, al contrario, se aferraba al menor, optó por patearlo.
Oikawa gimoteó mientras se levantaba del piso. — Buenos días, pequitas~ ¿Lo disfrutaste? —Yamaguchi frunció el ceño ¿Acaso era un insolente? Lo ignoró y se puso sus pantalones. — ¿Me estás ignorando? —No hubo respuesta, sólo el ruido de un cinturón abrochándose. Oikawa hizo un puchero que rápidamente lo cambio por una sonrisa ladina. — Para ser tu primera vez, mueves muy bien las caderas.
Yamaguchi se sonrojo, salió de la habitación dando un portazo y sin dirigirle la mirada a Oikawa. Al salir vio a su hermana, la cual también salía de otra habitación que se encontraba cruzando el pasillo, enojada e igual que él, con la ropa toda desordenada.
Las puertas donde había salido cada hermano, se abrieron, la hermana de Yamaguchi vio a Oikawa sin camisa y Yamaguchi vio a dos chicas con camisas de resaque y boxers. Ambos hermanos se sonrojaron y desviaron la mirada.
— Creo… Creo que es momento de irnos, Tada. —Habló su hermana mientras retomaba la postura y jalaba al menor obligándolo a bajar las escaleras. Se escuchaban risas de las chicas y un "Nos vemos, pequitas" por parte de Oikawa.
Ambos se subieron a una camioneta y la mayor habló. —No diré nada, si tú no dices nada. —Dijo mientras le ofrecía un cigarro; el menor lo aceptó y asintió a lo comentado.
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Al llegar, se estacionó frente a la casa y miró a Yamaguchi. —Tengo unas cosas que hacer, entre ellas comprar más alcohol y pastillas… Ten. — Le arrojó una cajetilla con cuatro cigarros. — Te tienen que durar hasta que llegue. Por si no llego temprano, también ten esto. —Arrojó una bolsa pequeña con polvo blanco.
Bajó del auto mientras se guardaba lo que recién le había entregado su hermana. La camioneta se alejó dejando la vista visible a su casa, encontrándose con alguien sentado en la banqueta del otro lado. Ambos se miraron estáticos unos segundos, Yamaguchi se acercó quitándose el cigarro de la boca, quedando frente al otro.
— Hola, Tsukki. —Dijo sonrientemente cuando el mayor se levantó.
Tsukishima se quedó callado unos segundos ¿Eso que tenía Yamaguchi era un cigarro? ¿Por qué olía a alcohol? ¿Por qué llegó en una camioneta? Eso… ¿Era un chupetón? Todas esas preguntas pasaron por la mente del rubio con sólo mirar al menor. Yamaguchi estaba sonriendo como siempre le sonreía, pero había algo diferente con su sonrisa, estaba apagada, vacía.
— Necesito hablar contigo. —Dijo mirándolo seriamente, no esperaba encontrarse a Yamaguchi de esa manera. —El menor pasó de largo abriendo la puerta de su casa, cerrándola cuando el otro lo siguió. Se quedaron callados, Tsukishima lo inspeccionaba y no sólo a él, también la casa, parecía muy descuidaba, cosa que no imaginaba de Yamaguchi. — ¿Qué pasa contigo? —Tal vez debió preguntar otra cosa o empezar con algo sencillo. Pero fue lo primero que formuló y salió de su boca. Además su tono de voz tampoco fue el adecuado, pues fue brusco y seco.
— ¿A qué te refieres, Tsukki? No me pasa nada. —Trató de hacer la típica dulce sonrisa que le hacía a Tsukishima, pero se miraba muy forzada y su ceño fruncido ya no lo podía ocultar.
— ¿Por qué no has ido a la escuela? ¿Por qué no me llamaste ni una vez? ¿Por qué no me contestaste ayer?
— ... Estaba enfermo.
— Mentiroso. No te... No te drogas... ¿Verdad?
¿Debía responder a eso con honestidad? Estaba realmente molesto, no sabía si era con Tsukishima o si era consigo mismo. Era la persona que menos quería encontrarse el día de hoy. Estaba seguro que Tsukishima no había ido porque estuviera preocupado; Hinata o Yachi lo habían mandado de seguro. Decidió ignorar la pregunta de antes y él mismo hacer las suyas.
— ¿Qué haces aquí?
— ¿Qué hago aquí? Haz faltado casi un mes a la escuela sin ningún aviso. Todos están preocupados.
— Con "todos" te refieres a Hinata y Yachi. —El tono de voz de Yamaguchi no era el de siempre, era amargo. No se molestaba con contestar las preguntas con sarcasmo, lo afirmaba fulminando con la mirada al más alto. — Aunque también puedo asegurar que Kageyama preguntó por mí al menos una vez.
— ¡Yo también estaba preocupado! —Lo dijo casi por instinto, cuando notó que habló con aire amargo y no lo mencionó. —Quiero decir…
— ¿Hinata te dijo que vinieras?
— Si… Pe-
— Dile a "todos" que estoy bien, dejo el equipo de voleibol y tampoco iré a la escuela.
— ¿Estás bromeando? ¿Qué te pasa? Tú no eres así.
— ¿Cómo estás tan seguro?
— Nos conocemos desde hace años, no puedes cambiar de la noche a la mañana sin ninguna razón.
— Pero si la tengo… —Le dio la espalda dirigiéndose a la cocina, mientras caminaba sacaba la bolsa con cocaína que le había dado su hermana, la vació toda en su mano, había probado un poco, sólo un poco, ahora era demasiado comparado con aquella vez. Se tapó la fosa nasal izquierda y con la otra aspiró todo de golpe, sin papel y sin dejar nada, mareándose un poco y parpadeando varias veces ya que se le irritaron un poco los ojos. Se sacudió las manos y se frotó la nariz. Escuchó la voz de Tsukishima llamándolo.
— ¿A qué te refieres con eso?... ¿Estás bien? Estás temblando ¡¿Me estás escuchando?! —Lo zarandeó un poco, pues Yamaguchi parecía ido, además estaba temblando un poco y su piel se puso algo pálida.
Yamaguchi empezó a reír, pero poco a poco la risa se fue convirtiendo en un sollozo. — Eres perfecto, Tsukki. Eres inteligente, alto, rubio… —Habló Yamaguchi mientras trataba de calmar su voz y miraba fijamente al mayor con una expresión serena, su ceño se frunció cuando notó que Tsukishima lo miraba extraño. — ¡Pero eres arrogante, malhablado y narcisista!
— ¡Yamaguchi!
— Por eso yo… Yo… —Sus ojos se cristalizaron, haciendo que las lágrimas comenzaran brotar. Se limpió con la manga de su camisa, notando que el más alto lo miraba con inquietud. Tenía que apartarlo, ya no podía aguantar más. — ¡Te odio! ¡Te odio, te odio, te odio! ¡TE ODIO! — Agachó la cabeza, las lágrimas seguían fluyendo, con sus dos manos sujetaba su cabello con desesperación mientras comenzaba a hiperventilar.
Corrió hasta su habitación cerrando la puerta con seguro, gritándole al más alto que se fuera.
Tsukishima no entendía nada, no podía irse después de ver a Yamaguchi así. Cuando menos lo pensó ya estaba pegado al otro lado de la puerta del menor. Forcejeó la cerradura, gritó su nombre y golpeó la puerta tantas veces como pudo. Pero todo fue en vano, su celular comenzó a sonar.
— "Tsukki ¿Quie-"
— Estoy ocupado ahora, Kuroo. Adiós.
— "Hey ¿Qué pasa? Te escuchas alterado. Podemos salir para que te rela-"
— ¡Sólo cállate! Te dije que estoy ocupado. Adiós. — Guardó su celular y escuchó que la puerta principal se abrió.
— ¿Quién eres tú y qué haces aquí? —La hermana de Yamaguchi había llegado, dejó todas las botellas de alcohol sobre la mesa e intimido con la mirada al chico, sabía perfectamente quién era, pero aun así decidió intimidarlo y fingir que no lo conocía.
Tsukishima no tenía idea de quién era ella, pensó que podía ser la madre de Yamaguchi, pero parecía sólo un par de años mayor. Así que dedujo que podía tratarse de su hermana. Si era familiar, podía preguntarle a ella que sucedía con su hermano. — Soy amigo de Yamaguchi, vine porque no ha ido casi un mes a la escuela.
— Ah, Tadashi ya no irá a la escuela. Lo decidió así y está bien. Ahora vete, niño.
Quedó perplejo. Tal vez ocupada ser más directo. Ya que no se iría sin tener una respuesta convincente sobre lo que le pasaba a Yamaguchi. — Quiero saber porque ya no irá. —Odiaba tener que ser formal, pero no conocía a esa chica, así que optó que sería mejor ser cordial. — Además, actúa muy extraño. Parece otra persona.
— Ya te lo dije, él lo decidió así. No sé a qué te refieres con otra persona, sólo decidió dejarte atrás. Ahora ¡Largo! — Empujó bruscamente a Tsukishima fuera de la casa y cerró de un portazo.
Tsukishima en ningún momento protestó. El tono en que la hermana de Yamaguchi le habló, parecía tener odio y rabia. Acaso ¿Sabía quién era? No le tomó mucha importancia, ya no podía hacer mucho por hoy y dudaba que Yamaguchi contestara sus llamadas y sus mensajes. Tal vez iría mañana u otro día.
Cuando la hermana de Yamaguchi sacó a Tsukishima, se dirigió a la habitación de su hermano, tocó la puerta pero no hubo respuesta, por suerte tenía las llaves de todas las puertas de la casa; abrió la puerta y vio a su hermano durmiendo en el suelo con los ojos hinchados de tanto llorar. Había roto todas las fotos que tenía con Tsukishima; fotos de niños, jugando en el parque, su primer día en la primaria, en el equipo de voleibol, en algunas graduaciones… Todas estaban rotas.
— Tadashi…
Suspiró con pesadez, mirar a su hermano menor así le mortificaba. Quería golpear a Tsukishima y decirle que era un idiota, tantos años con él y no se daba cuenta de sus sentimientos, sí que era un idiota.
Llevó a Yamaguchi hasta la cama, quitó sus zapatos y lo arropó. Era lo menos que podía hacer, no sabía darle consejos o frases motivadoras.
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Jueves de actualización~ No, no sé escribir lemon(?) lo he escrito, pero nunca me gusta como me queda.
Mis vacaciones ya casi se acaban. Eso significa que volveré a estar ausente, quién sabe cuánto tiempo, pero no se preocupen por este fic, ya estoy escribiendo el último capítulo, este es el antepenúltimo.
Oh, quiero decirles que no creo que el final les guste (Esto es como una advertencia(?). Este fic no tendrá mucho OiYama, me llegaron unos mensajes preguntando si Oikawa se queda con Yamaguchi pero... ¡Argh! No quiero explicar porque terminaría contando todo el fic :v
Creo que debí poner como advertencias o avisos respecto al fic, pero siento que le quita lo interesante(?) :'v además siempre recuerdo demasiado tarde hacer las cosas.
En fin, sólo diré que el final no les gustara y Oikawa no se queda con Yamaguchi. Espero no cagarla por haber dicho esto(?)
¿Comentarios? Críticas? ¿Arena?~
