disclaimer: ustedes no deberian saber esto pero... yo soy Kishimoto


Capítulo 3

Pasaron algunos días desde que semejante chisme sobre Naruto se dio a conocer por toda Konoha y era el tema principal del que comúnmente se hablaba entre las mujeres, que de solo pensar en lo que el rubio podría hacerles se sonrojaban notoriamente o tenían reacciones mas intensas por asi decirlo y los hombres que ardían de la envidia o querían que el ojiazul les diera algunos consejos, inclusive otros que… no se decidían por asi mencionarlo tenían impresiones de ambos géneros, en fin, encontramos nuestro protagonista deambulando por las calles de Konoha solo que algo le extrañaba y eso era la forma en que era observado por la gente. Mientras que mujeres de todos los tipos habidos y por haber lo miraban con caras de sonrojo, lujuria, deseo, se tapaban la cara y demás reacciones, los hombres lo miraban con caras de envidia, felicitación, complicidad e incluso algunos le levantaban el pulgar, por mencionar algunas cosas, al principio le dio igual, pasó luego por la curiosidad, llegando por último a la molestia, hasta que harto de tantas miradas y cuchicheos de los aldeanos decidió ponerles un hasta aquí.

-¡PERO QUE DEMONIOS LES PASA A TODOS AHORA ¿QUE CARAJO SON ESAS MIRADAS?! – volteó hacia los aldeanos con un gran enojo, esperando alguna explicación o que por lo menos lo dejaran en paz.

-Discúlpenos Naruto-san-kun-sama no fue nuestra intención molestarlo- se disculparon al unísono inclinándose a manera de reverencia y todos formados en perfecto orden (creo que lo practicaron), causando que al rubio le escurriera una gota estilo anime tamaño Kyubi.

-Está bien- suspiró el rubio- pero que no se repita - dijo esto no muy convencido ya que le dio la impresión que ocultaban algo, pero prefirió no darle importancia por el momento.

-Sí~- respondieron todos al unísono mientras que observaban como el ojiazul se perdía entre las calles.

-Uf estuvo cerca- respiró aliviado un aldeano.

-Tienes razón- dijo otro.

-Pero oye ¿será que no se ha dado cuenta de su fama?- preguntó mirando hacia donde se fue el rubio.

-No lo creo, tal vez se haga el tonto para que pensemos que no es verdad, pero… ¿cómo esconder que has tenido 15 amantes? es imposible que no se filtre esa información y menos de alguien con tanta trascendencia como Naruto-san- dijo un tercero

-Pues yo oí que fueron 20 y que estuvo con 2 a la vez y que pudo con las dos- corrigió otro que se metía a la conversación.

-A mi me dijeron que fueron 30 y que estuvo con 5 y que a todas casi las deja inconscientes- comento otro mas.

-Eso es cierto yo fui de esas 5 y fue increíble, de solo acordarme mi cuerpo se estremece- mintió obviamente una mujer (posible complejo de falta de atención) que aparecía entre los que escuchaban la conversación tapándose la cara de lo aparentemente sonrojada que estaba y huyó del lugar para que no supieran quien era.

Siguió esta conversación, que ahora tenia tintes de conferencia y debate, hasta que todos llegaron a la conclusión que Naruto había estado con 50 mujeres y que una vez estuvo con 9 al mismo tiempo (el numero prohibido) y no solo eso si no que a todas les dio su merecido (ya saben a que me refiero). En fin, de vuelta con el rubio ojiazul este se dirigía hacia su puesto favorito de comida, pero en lugar de su típica sonrisa de "voy a comer ramen" se le veía muy pensativo, si bien intentó no darle importancia al asunto, su curiosidad le ganó y no pudo evitar pensar en lo que acababa de pasar.

-Que extraño fue eso, cuando era niño todos me odiaban y a menos que todo fuera un truco ahora me respetan- recordó la nueva mirada cómplice de los aldeanos- ¿por qué me miraban ahora de esa manera? no lo entiendo-se revolvió los cabellos de la frustración, cosa que no fue pasada por alto por una linda joven que pasaba por ahí.

-H-Hola N-Naruto-kun- dijo Hinata al estar lo suficientemente cerca como para que la escuchara - ¿Qué haces?- preguntó curiosa y divertida de ver al despistado ojiazul haciendo berrinches en medio de la calle, el rubio parecía demasiado frustrado ya que no había notado su presencia- tierra llamando a Naruto-kun- le pasó una mano por enfrente logrando por fin llamar su atención.

-¿Hinata-chan?, ¿cómo es que apareciste tan de repente?- dijo competa y genuinamente confundido, la ojiperla parpadeó contrariada.

-Eh, ¿estás bien?- lo miró ahora algo preocupada- pero si ya tengo un poco de tiempo intentando llamar tu atención.

-¿De veras?- dijo sorprendido, la ojiperla asintió- Lo siento- dijo él rascándose la patilla algo apenado- es que tengo algunas cosas en la cabeza- admitió dando un suspiro.

-Y ¿puedo saber que son?- preguntó mirándolo curiosa, el rubio intentó resistirse a esa adorable carita de niña curiosa, sin mucho éxito

-¿Te has dado cuenta como nos están mirando?- la ojiperla miró de soslayo a los aldeanos, estos al darse cuenta habían sido descubiertos, voltearon el rostro pero no sin dejar de cuchichear.

-Etto… ¿y se supone que no daremos cuenta?- ironizó la ojiperla al ver lo obvios que estaban siendo.

-De cualquier forma- expresó el ojiazul obviando el tema y justo cuando iba a decir algo mas, su estomago rugió protestando por la falta de alimento- creo que no he desayunado- dijo sonriendo avergonzado y rascándose la nuca- ¿vienes conmigo?- preguntó esperanzado.

-P-Pues…etto, está bien- accedió al ver la cara de perrito abandonado del rubio- yo tampoco he comido- dijo sonrojada y jugando con sus dedos.

En realidad si que había desayunado pero con tal ver esa sonrisa que tanto le encantaba haría un huequito… solo esperaba no engordar, definitivamente que por más que quisiera no podía decirle que no, por otro lado, el rubio miraba de nuevo embelesado la cara sonrojada de la ojiperla que le parecía tan tierna, pero se vieron interrumpidos al oír los gritos de ciertas personajes que estaban literalmente loquitas por el atolondrado rubio, las "fans" de Naruto.

-EEEEHHHHHHH, LLÉVAME A MI, ELLA ES UNA CUALQUIERA, ¿QUÉ TIENE ELLA QUE NO TENGA YO?, OFRECIDA, entre otras cosas proferían (Nota del autor: como que falto algo ¿no?), el rubio se limito a mirarlas de la manera más seca que pudo al escuchar eso, sobre todo por haber insultado a su… amiga, luego volteó con la misma con una cara mucho mas amigable.

-Ven Hinata-chan no les hagas caso- la tomó suavemente del hombro y la acercó protectoramente hacia él para luego caminar junto a con ella.

-Solo e-espero n-no ser una m-molestia- respondió sonriendo y también bastante sonrojada por lo que hizo su amigo, además de que estaba feliz de que la hubiese defendido.

-Claro que no- dijo él sonriéndole radiantemente- tú sabes perfectamente que jamás serás para mi una molestia.

Mientras dejaban atrás a unas boquiabiertas fans que no pudieron moverse por la impresión, ambos parecían relajarse con la presencia del otro, Naruto se sentía en total paz cuando estaba con la ojiperla era como si todos sus problemas desaparecieran, mientras que Hinata se sentía totalmente protegida por el rubio como si nada malo pudiera pasarle si él estaba cerca, y sin darse cuenta, la pelinegra azulado correspondió el abraso, pasando su brazo por la espalda baja del ojiazul y se acurrucó un poco mas con su amado amigo rubio que gustoso se dejó ser por el pequeño gesto.

Siguieron así por varias calles hasta llegar al su destino, sin notar la gran cantidad de murmullos y miradas sobre ellos, estaban tan a gusto el uno con la otra que no se dieron cuenta de que, aun y después de haber dejado atrás a todas las fans, seguían abrasados de esa manera tan intima y hasta podría decirse romántica.

-Bienvenidos-saludo animada la hija del dueño Ayame- ara pero si eres tu Naruto-kun y parece que no bienes solo- dijo con un tono de picardía en su voz y con un disimulado sonrojo debido a que se había enterado del chisme sobre el rubio.

-Me encontré con Hinata-chan y pensé que era mejor comer ramen acompañado- respondió el rubio con una gran sonrisa sin notar la intención del comentario de la castaña- y por eso la invite a comer- dijo sin darse cuenta de que acercó a la ojiperla aun mas hacía él.

-Jeje, Naruto sabía que entre ustedes había algo pero no sabía se llevaran tan bien - dijo el viejo dueño de la tienda con una sonrisa de complicidad y que por cierto también estaba enterado de todo lo referente al ojiazul- solo espero que vallas en serio porque Hinata-san es bastante hermosa y única

-G-Gracias- fue todo lo que la ojiperla alcanzó a decir porque le apenaba mucho que elogiaran su bien definido y formado cuerpo.

-¿Y que harán después pilluelos?- preguntó el dueño con la misma sonrisa.

-Pues no lo se tal vez platicar por ahí- respondió el rubio totalmente ignorante de lo que el dueño quiso decir.

-¿Solo eso?- preguntó sorprendido- creí que iban a hacer otras cosas- comentó recuperando la sonrisa solo que ahora un poco mas pervertida.

-Sé que no es demasiado, pero es que disfruto mucho la compañía de Hinata-chan- dijo viendo a la mencionada con una sonrisa cálida siendo correspondido por otra por parte de la ojiperla.

-¡Papá!- le reclamo la castaña- si solo quieren hacer eso está bien, nosotros no tenemos por qué meternos, además se ven tan lindos asi abrasados- mencionó para luego mirarlos tiernamente y juntar sus manos a la altura de su pecho.

-Está bien- refunfuño el dueño- entonces que…- pero fue interrumpido por el ojiazul.

-Un momento- el rubio miró fijamente a Ayame- ¿dijiste abrazados?- dijo el rubio volteando esta vez con la ojiperla mirándola nervioso, al mismo tiempo que ella hacia lo mismo, lo que hizo que ambos se vieran a los ojos, que los tenían como platos, y por último que se separaran bruscamente, sonrojándose notablemente, aunque la pelinegra azulado parecía tomate recién cortado.

-H-Hi-Hinata-chan no fue mi intención deberás no me di cuenta es en serio- el Uzumaki (Namikaze) movía de un lado a otro los brazos en un ataque de desesperación intentando explicarse.

-Etto…etto…etto… N-Na-Naruto-kun- estuvimos abrasados, estuvimos abrasados, esto yo… yo…- el caos mental era tal que la ojiperla no lo pudo soportar y se desplomó al suelo desmayada aunque su caída fue evitada por el rubio.

-H-Hinata-chan resiste te llevare a tu casa, viejo enseguida vuelvo- desapareció el ojiazul en una columna de polvo por la velocidad que llevaba, dejando al dueño y su hija con un gota escurriendo por su cabeza.

-Ayame- dijo el dueño llamando la atención de la mencionada mientras miraba en la dirección en la que se perdió el rubio.

-¿Sí papá?- respondió haciendo lo mismo con uno que otro cabello fuera de lugar.

-Creo que malentendimos todo, debemos de dejar de creer en cuanto chisme escuchamos o perderemos a nuestros clientes- señaló aun estático.

-Tienes mucha razón- comentó finalmente mientras mas gotas le escurrían por la nuca.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Una hora después, el rubio regresaba a Ichiraku más o menos tranquilo ya que aun se sentía preocupado por su amiga.

Flash back

-Ayuda- gritaba el rubio entrando estrepitosamente casi tirando el portón de la mansión Hyuga.

-¿Que ocurre?- pregunto sorprendida la sirvienta al ver a la pelinegra azulado en brazos del rubio.

-Es que Hinata-chan se desmayó, ayúdeme Ko-san - respondió consternado mirando a la ojiperla que aun conservaba su sonrojo y parecía tener una mueca parecida a una sonrisa.

-¿Qué pasó?- volvió a preguntar con tono inquisitivo ya que sospechaba que el rubio tenía algo que ver, aunque al él no le interesó ya que ahora lo más importante era el dulce ser que retozaba en sus brazos.

-Es que…- le contó lo ocurrido.

-Ya veo- dijo con algo de seriedad para luego recuperar su tono normal- solo ayúdame a subirla a su habitación, no te preocupes ya sabes que por su timidez a veces se desmaya al estar en contacto con los hombres- mintió hábilmente para que el rubio no sospechara de los sentimientos de la ojiperla.

-Pero…- se veía realmente preocupado pero la el antiguo protector de la ojiperla lo empujaba fuera de la habitación de esta.

-Pero nada, relájate y ve a comer, te aseguro que después de descansar un poco despertara- dijo intentando deshacerse del ojiazul.

-Está bien, te la encargo mucho, es un persona muy especial para mi- le dedicó una sonrisa cálida a la que estaba en la cama durmiendo plácidamente para luego por fin irse.

Eres un despistado de primera- dijo Ko negando con la cabeza- pero un despistado de buen corazón- sonrió mas animado.

Fin del flash back

-Lo que me faltaba- suspiró algo frustrado de no poder pasar el tiempo con esa persona especial para él- y ahora que lo pienso el viejo y Ayame nee-chan tenían la misma actitud que los aldeanos ¿sabrán algo?- se preguntó en el pensamiento- pues es algo que pienso averiguar ttebayo- de esta manera ahora con una nueva determinación se dirigió hacia el puesto de ramen, necesitaba saber que lo que ellos sabían y no se iba a ir hasta averiguarlo, de eso estaba seguro.

Durante el trayecto hacia el puesto de ramen, Naruto una vez más era visto raro por los aldeanos, este sacando fuerzas de flaqueza evitaba gritarles pero no pudo evitar escuchar una conversación que mas bien eran gritos que provenían de un callejón, así que lleno de curiosidad decidió "escuchar casualmente" el griterío, y que para su sorpresa eran sus queridísimas fans (nótese el sarcasmo) que parecían alegar algo.

-PUES FÍJATE QUE YO FUI SU PRIMERA VEZ, PUES A MI ME DIJO QUE YO EH SIDO LA MEJOR CON LA QUE A ESTADO, PUES YO APRIETO MÁS, PUES YO FUI SU PRIMERA SODOMÍA (pensaron que la iba dejar pasar pues no).

-Muy bien todas ustedes no sé de que están hablando pero sé que algo tengo que ver, así que mas les vale dejar de hacerlo- dijo el rubio saliendo de su escondite y mirando a todas esas locas bastante molesto, haciendo que todas se fueran a un rincón desprendiendo tremenda aura de tristeza.

-Naruto-kun nos odia- dijo una.

-No nos quiere- respondió otra.

-No me sodomiza- no ocupo explicar.

-Bueno si no nos quiere por las buenas entonces será por las malas- dijo la primera mientras se levantaba y desprendía un aura más… siniestra.

-Tengo un mal presentimiento- pensó el rubio dando algunos pasos para atrás mientras observaba como las demás fans se levantaban imitando a la primera con un aura casi asesina.

-SOBRE EL, DÉMOSLE TODO NUESTRO AMOR- gritaron todas al unísono abalanzándose sobre el ojiazul tal cual depredadoras.

-Mami - es todo lo que alcanzó a decir al ser literalmente atropellado por el mar de hormonas denominadas fanáticas, las cuales no perdieron el tiempo y destrozaron la ropa de rubio, este milagrosamente logró escapar solo que sin lo parte de arriba de su uniforme y con el pantalón hecho jirones- ustedes están locas- grito el rubio al tiempo que se echaba a correr como si su vida dependiera de eso (de hecho si XD).

-LOCAS POR TI- respondieron todas mientras lo perseguían.

-No tengo otra opción, Kage bunshin no jutsu- dijo haciendo el sello de la cruz.

-Eso no servirá- dicho esto lanzaron una soga de entre medio del grupo (no pregunten de donde la sacaron porque ni yo lo se) y como si fuera rodeo, lazaron al rubio antes de que pudiese terminar su técnica- al fin te tenemos se nuestro- dijeron a unísono todas con corazones en lo ojos solo que aun tenían esa aura semi-asesina muy atemorizante.

-Maldición, si no hago nada soy carne muerta- pensó desesperado y aterrando el ojiazul- ya se- dijo en voz alta para hacer luego una sucesión rápida de sellos- hiraishin no jutsu- exclamó para luego desaparecer en una luz dorada amarillenta, dejando desconcertadas a unas muy pero muy locas fans.

-¿Qué ocurrió?- dijo una ya recuperada dé la impresión.

-No lo se pero es muy escurridizo eso hace que me guste mas- respondió otra poniendo una pose melosa.

-Vamos todas no debe estar lejos encontrémoslo- dijo otra levantando la mano tal cual general griego (¿porqué siento que estoy narrando la película de 300?).

-SIIIIIIIIIIIIIIIIII- exclamaron las demás imitándola (aaaaaaaauuuuuuuuuuu, aaaaaaaauuuuuuuuuuu XD).

Mientras tanto en el departamento de Naruto se veía un kunai un tanto extraño colgado en la pared, con unas marcas que parecían sellos y comenzó a desprender un resplandor dorado amarillento para luego dar forma al ojiazul.

-Uf estuvo cerca- dijo aliviado luego de estar completamente seguro de estar a salvo- espero que no sospechen, si ahora no puedo quitármelas de encima, seria peor si descubren quien es mi padre, pero bueno tengo que cambiarme de ropa- habló para si mismo para luego ir a su closet y ponerse un nuevo cambio de ropa que consistía en su ropa de civil (camiseta negra y pantalones de mezclilla azul oscuro) y antes de salir utilizó un henge para evitar ser reconocido por las chicas (?) que aun lo buscaban.

En el camino hacia su puesto de comida favorito el rubio se puso a analizar lo ocurrido en el día, que ya de por si era bastante extraño.

-Primero los aldeanos, luego Ayame nee-chan y el viejo, luego estas locas ¿Qué demonios ocurre?… supongo que lo averiguare cuando llegue a Ichiraku- pensó un pelinegro en el que estaba transformado el rubio.

Después de unos momentos por fin el rubio llego a su destino, tomó asiento y deshizo la transformación ante la mirada desconcertada y curiosa del Ayame y el viejo.

-¿Por qué venias disfrazado Naruto?- se atrevió a preguntar la castaña.

-Bueno es que...- les contó todo lo ocurrido desde que se fue.

-JAJAJAJAJAJAJAJA- se escuchaba una estruendosa risotada que salía del puesto de ramen.

-No es gracioso, casi me matan- reclamó el rubio por la actitud de sus proveedores de ramen, al mismo tiempo que cruzaba sus brazos en señal de fastidio.

-Está bien Naruto no te enojes, es mas, por hacerme reír tanto te regalo dos platos de ramen asi estamos a mano- dijo el viejo dueño de la tienda.

-Genial ttebayo- sonrió ilusionado ante tan, para él, grandiosa oferta.

Luego de comerse 6 platos de ramen y agradecer la comida, el rubio se puso serio de repente, cosa que preocupo a Ayame y al viejo.

-¿Qué ocurre Naruto-kun tenía algo malo el ramen?- preguntó preocupada la castaña por el cambio de humor tan repentino del Uzumaki (Namikaze).

-No es eso, lo que pasa es que quería preguntarles- la castaña y el viejo lo miraron expectantes- ¿Por qué tenían esa actitud tan extraña hace rato?- inquirió mirando directo a los ojos a Ayame, suponiendo que podría instigarla mas fácil y lográndolo.

-B-Bueno…veras…es que Hinata y tu hacen linda pareja, si eso es- dijo dando una sonrisa muy nerviosa al mismo tiempo que le daba codazos desesperadamente a su padre para que la ayudara.

-Es cierto Naruto, deberían salir y tener una cita- complementó sonriendo con complicidad el viejo al mismo tiempo que discretamente se masajeaba su costado.

-¿De verdad?- preguntó sintiéndose extrañamente emocionado, ya que se supone que solo eran amigos, pero entonces se dio cuenta de las intenciones del comentario- no me mientan, díganme la verdad- exigió sintiéndose mas molesto de lo que debería sentirse, asumiendo a que era porque no le decían la verdad.

-Está bien- dijo esto con resignación las castaña- pero prométeme que no te vas a enojar- le rogó por no saber como lo iba a tomar

Lo prometo ttebayo- sonrió confiando que no sería para tanto.

-Lo que pasa es que….- le contó todo lo que escucho con lujo de detalle, incluido lo de las 50 mujeres y lo del número prohibido…

-EEEEEEEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHHH HH- se escuchó de parte del rubio- ¿en serio eso es lo que dicen?- preguntó aun incrédulo.

-Em… sí- responden ambos con una gota en la cabeza mientras se detenían la oreja, que a nada estuvo de rompérseles el tímpano.

-Bueno ahora que lo pienso todo tiene sentido ahora, yo que pensé que era algo peor- dijo restándole importancia- pero bueno la verdad es que no han sido tantas jeje- hizo su típica e inconfundible pose, aunque también estaba aun poco avergonzado de decir algo como eso.

-¿En serio y se puede saber cuantas?- se acercó el viejo al rubio lleno de curiosidad y esperando una respuesta, logrando que su hija lo mirada ceñuda y el ojiazul se intimidara un poco.

-La verdad es que solo es una- respondió con una gota en la cabeza al ver la decepción en la cara del viejo.

-¿Y quien es?- está vez preguntó la castaña, ya que no pudo resistir la tentación de saber quien era la amante del rubio.

-Eso no lo diré, soy un caballero y los caballeros no tenemos memoria ttebayo- pronuncio galante y con gran determinación. La verdad era que si la ojos miel se enteraba de que él andaba diciendo que se andaban revolcando, posiblemente nunca volvería a usar su… "garrote".

-Que hermoso creí que los hombres de tu tipo ya no existían- clamó conmovida la castaña ante tal declaración de supuesta moralidad por parte del ojiazul- eres una gran persona inclusive en bueno… estas circunstancias- agregó sonrojándose por el tema que intentaba abordar.

-Bien dicho Naruto, te felicito- lo elogió también el viejo- se lo diré al resto de la aldea, que Naruto Uzumaki, si tiene una amante y que es tan caballero que jamás diría su nombre… bueno si tú quieres- agregó un poco apenado por sus propios impulsos.

-Creo que eso seria lo mejor, para que al menos ya no me vean tan raro… espero jeje- respondió el rubio pero luego se dio cuenta de que eso creaba otro problema- mejor di que tengo varias amantes- el viejo lo miró confuso- es que así les será mas difícil saber quien es, solo eso- aseguró al ver como Ayame lo miraba de mala manera- mejor me voy yendo- dijo poniéndose de pie.

-¿A dónde vas?- preguntaron al unísono padre e hija.

-Tengo algunas cosas que hacer y no tengo mucho tiempo que perder- se transformó de nuevo en su versión pelinegra- será mejor que me valla así, no quiero mas problemas jeje, nos vemos, gracias de nuevo por la comida- dijo esto último mientras se perdía por las calles.

-Sabes, relámete si sigue asi será posiblemente el mejor amante, solo a estado con una y ya tiene semejante reputación- bromeó ante la cara reprobatoria de su hija pero su semblante cambio a uno de preocupación- solo espero que esto no le afecte cuando quiera sentar cabeza- añadió el viejo una vez que perdió de vista a Naruto.

-Tienes razón, pero esperemos lo mejor, ojala todo le salga bien- respondió Ayame suspirando.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Mientras tanto el rubio se dirigía hacia el hospital de Konoha, tenía que hablar con Tsunade sobre la situación actual y ver que podían hacer, dado que podrían traer muchos problemas para ambos. Una vez dentro del hospital, deshizo el henge y fue directo a la oficina de la rubia.

-Tsunade oba-san- entró sin pedir permiso como siempre y como de costumbre fue recibido por un golpe.

-Que no me digas asi- masculló sobándose los nudillos después del golpe- en fin, estaba esperando a que vinieras, supongo que estas aquí por los rumores que se oyen ¿cierto?- inquirió esperando la respuesta del ojiazul, recibiendo como respuesta un movimiento de cabeza afirmativo.

-Esto es puede llegar a ser problemático ¿que podemos hacer?- preguntó con un semblante serio al mismo tiempo que pensaba en cualquier solución que los sacara de este embrollo.

-Bueno antes que nada, SHIZUNE- gritó asustando un poco al rubio, al segundo apareció la aludida.

-Sí Tsunade-sama- dijo respetuosamente al entrar, completamente acostumbrada a los berridos de la rubia.

-Vigila los pasillos y si alguien se acerca diles que no tengo tiempo para nada- ordenó mirándola ya sentada desde su escritorio y con las manos cubriendo su boca.

-Como ordene- sin más, pelinegra cerró la puerta.

-¿Qué fue eso?- preguntó el rubio extrañado por la actitud de su ero-sensei.

-Lo que pasa es que creo que el chisme se origino aquí, cuando le dije a Shizune lo que… bueno tú sabes, alguien escucho pero no se quien pudo haber sido- hizo un momento de silencio en un último intento de figurarse quien pudo haber sido, pero no tuvo éxito- en fin, ¿tienes alguna idea para salir de esta?- preguntó conectando su mirada con la del rubio, ya sin importarle mucho el asunto.

-Con lo del rumor nada, todos en Konoha ya lo saben, además yo también les dije parte de la verdad al viejo de Ichiraku y a Ayame nee-chan- confesó ante la mirada acusadora de la rubia- pero antes de que te enojes no dije que fuiste tú me saqué de la manga eso de no tenia memoria porque era un caballero- dijo moviendo las manos pensando que iba a ser golpeado

-Creo que fue una buena, idea así al menos no tendrás tan mala fama- expresó riéndose por lo bajo ante la idea tan original que tuvo su ero-pupilo- pero eso no resuelve el otro problema, que piensas hacer con los entrenamientos- complementó con una sonrisa pervertida adornado sus labios, haciendo que el rubio se sonrojara.

-Bueno…- comenzó a pensar cerrando su ojos y cruzando los brazos hasta que de repente recordó como evadió a sus fastidiosas fans- ya se, aprovechando la fama que tengo por que no utilizas un henge, así si alguien te ve pensara que eres unas de mis amantes- esto lo dijo un poco incomodado- y así nadie nos podrá relacionar- explicó confiado de que era una buena idea.

-No es mala idea- aceptó la rubia satisfecha de tener una solución tan simple- tengo que decir aun me sigues sorprendiendo- hizo una pausa para cambiar el tema- y cuando quieres que "entrenemos"- sonrió de satisfacción por lograr que el rubio se sonrojara de nuevo.

-¿Qué tal esta misma noche? No hemos… entrenado por varios días- respondió rascándose la mejilla con un dedo y mirando hacia otra parte en un intento inútil de ocultar su pena.

-Te veré después en la noche entonces, ahora fuera de mi oficina- dijo señalando la salida.

-Nos vemos oba-san- se despidió con una sonrisa zorruna al ver como la rubia intentó impactarle una engrapadora y por supuesto fallando.

-¡QUE NO ME DIGAS ASI!- grito con furia al tiempo que le lanzaba algunas otras cosas mas que se estrellaron en la puerta.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Pasaron algunas semanas en las que ambos rubios entrenaban casi todos los días, luego de un tiempo, el ojiazul era prácticamente un maestro lo que a artes amatorias respectaba, solo que le faltaba una sola cosa, que por cierto era la más importante y eso era el complicado arte de seducir, eso representaba un problema ¿cómo demonios iba a enseñarle alfo tan sutil y subjetivo a alguien tan… tan como Naruto?

-No se me ocurre nada- pensaba la ojos miel ya un tanto frustrada, en eso ve de casualidad a su asistente, dándole asi una idea- Shizune necesito un favor, ve con Naruto ya que termine tu turno y simplemente dile que ya no tengo nada que enseñarle, yo no puedo ir, me quedare a arreglar unos asuntos- ordenó mirando fijamente a la pelinegra dejando en claro que no iba a tolerar negativas.

-S-Sí Tsunade-sama- asintió nerviosamente mientras se retiraba a hacer otras cosas.

Cuando la pelinegra salió, la rubia de súper dotes escribió un mensaje que tenía como destino el rubio y decía esto:

Naruto ya eres un maestro no tengo nada que enseñarte sobre las técnicas, pero como examen final tendrás que seducirme, estaré trasformada en Shizune porque creo que te será mas fácil asi, por ninguna circunstancia dejes que me valla sin antes tenerme, es lo ultimo que puedo hacer por ti.

PD: no te la voy a poner fácil.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Pasaron las horas y termino el turno de la pelinegra y esta, como le fue ordenado se dirigió, hacia el departamento del rubio para darle la noticia, aunque tenía un mal presentimiento, en fin ya no había vuelta atrás, decidió mejor restarle importancia justo cuando llegó al departamento, toco la puerta y esta fue abierta por el ojiazul.

-Shizune nee-chan estaba esperándote- sonrió divertido ya que al principio no creyó mucho en la nota de la ojos miel- pasa por favor- hizo un ademán para que se entrara y haciéndose también a un lado para que pudiera pasar.

Ya adentro y cerrada la puerta se ve a una nerviosa Shizune sentada en frente del rubio que la miraba de una manera bastante profunda, este la miró expectante a que dijera algo y al no escuchar comentario alguno decidió mejor romper el silencio.

-Shizune nee-chan te vez algo tensa ¿quieres algo de beber?- preguntó el rubio con una voz cautivadora y galante.

-No gracias así estoy bien- respondió nerviosa ante el tono de voz usado por el rubio.

-Tonterías, estas muy tensa voy a traer un poco de sake ttebayo- dicho esto se dirigió a la cocina sin darle oportunidad a la morena de replicar para luego regresar con una botella y dos tazas para beber .Luego de algunos tragos…

-Shizune nee-chan aun te vez demasiado tensa ¿estas bien?- se acercó peligrosamente a ella mirándola a lo ojos, haciendo que se pusiera aun mas nerviosa - te daré un masaje relajante- y sin pedir permiso se puso detrás de la morena posando sus dedos en sus hombros.

-P-Pero…huy más a la izquierda por favor- dijo al sentir como los dedos del rubio hacían magia para desaparecer no solo su nerviosismo sino también su estrés.

-¿Por qué mejor no te recuestas?- susurró mientras que hacia que se recargara sobre el, jalándola suavemente con sus dedos.

Después de un rato, Shizune estaba totalmente relajada casi a merced de Naruto, este se dio cuenta de ello y empezó a acercar peligrosamente una de sus manos al busto de la pelinegra esta no se dio cuenta hasta que el rubio posó su mano sobre uno de ellos.

-E-Espera detente…- un gemido interrumpió su intento replicar debido a que el rubio había comenzado a masajear su pecho con movimientos circulares al tiempo que se acercaba a su oído.

-Déjate llevar, esto te encantará- le susurró con una voz ronca e incitante que hizo estremecer a la morena, además de que hecho por tierra la poca resistencia que pudo oponer.

El rubio seguía con su faena pero empezó a quitarle la parte superior de la yukata, para tener mas acceso a los pechos de la morena que ya se encontraba bastante excitada, pero para el ojiazul no era suficiente, asi que comenzó a lamer y chupar sus pezones hasta que estos se endurecieron, para luego morderlos suavemente mientras la pelinegra solo jadeaba y gemía sin control.

-Por… por favor- intentó negarse de nuevo pero en lugar de eso soltó otro potente grito- e-es demasiado b-bueno- decía entrecortadamente la morena que poco le faltaba ya para llegar a la locura del éxtasis.

-Paciencia, apenas estamos comenzando- respondió con una sonrisa de satisfacción al verla tan sumisa por lo que le hacia, se separó un poco para quitarse la playera que tenía puesta y sus pantalones con todo y boxers mostrando asi su enorme miembro que se erguía cuan grande era.

-Bueno ahora es tu turno- dijo sacando a la morena de su impresión al ver semejante cosa frente a ella- que esperas- reclamó al ver que no hacía nada.

-Pero es que…- fue interrumpida

-Solo hazlo- siguió presionándola- jeje la ba-san si que esta metida en su papel pensó sonriendo internamente.

Dicho esto Shizune se acerca y se arrodilla en frente del miembro rubio tomándolo entre sus manos, parecía no creer lo que estaba haciendo, pero guiándose por el instinto empezó a acariciarlo lentamente para luego introducirlo en su boca yendo de atrás para delante en un ritmo lento y profundo y dando ligeras pausas para lamer la punta, el rubio solo alcanzaba a dar gruñidos roncos por el placer, esto a su vez hacía que la morena ganara confianza y aumentara el ritmo llegando a un punto en el que el ojiazul ya no pudo mas explotando dentro de la boca de la pelinegra tomando su cabeza para prolongar su propio placer.

-Es cierto lo que dijo Tsunade-sama jamás creí que tuviera tanto aguante- pensó la morena sorprendida, viendo como la dureza del rubio se mantenía, para sonreírle seductoramente al ojiazul y el mismo hacía lo propio.

El ojiazul le dio la mano para que se levantara y lo siguiera llevándola hacia su cuarto, ahí la desnudo completamente y la recostó en la cama mientras él se acercaba lentamente a la intimidad de la morena, ella que al ver lo que iba a hacer se puso algo nerviosa aunque en el fondo también expectante para luego gemir y agarrar fuertemente las sabanas por el inmenso placer que el rubio le estaba dando al sentir como invadía su sexo con su lengua causándole asi un orgasmo casi inmediato.

El rubio sonrió de manera ladina y satisfecha, luego sin darle tiempo de reprochar ágilmente puso las piernas de la morena en sus hombros para penetrarla ocasionando un gran grito de placer por parte de la morena, esta siguió gimiendo al sentir como el ojiazul sin darle tregua de nada revolvía su interior, duraron así varios minutos en medio de un ritmo frenético y demandante, hasta que cambiaron de posición el atrás de ella acostados de lado permitiendo que el rubio masajeara y apretara los pechos de la morena, logrando que esta gritara mas sonoramente por llegar a otro orgasmo mas, las sensaciones que experimentaba la pelinegra eran fuera de este mundo, sentía que su cuerpo se fundiría en medio de las oleadas de placer que sentía, una vez mas cambiaron de posición ella encima de él profundizando aun mas el contacto entre los sexos de ambos, para este momento el rubio hacía todo debido a que las piernas de Shizune no respondían entrando y saliendo en estocadas fuertes, cortas y con una rapidez que rayaba la exageración, asiéndola fuertemente de las caderas con los brazos para que no se dejara caer por el cansancio.

-Y-Ya no puedo mas- gruñó el rubio a punto de llegar cuarta o quinta vez, no le importaba al igual que la ojinegra estaba en pleno frenesí.

-E-Está está b-bien hazlo- gemía la ojinegra que ya ni sabia como se llamaba.

Y una vez más explotaron llegando esta vez al mismo tiempo al clímax para que luego la morena cayera exhausta boca abajo a un lado del rubio y sin poder moverse, solo jadeando constantemente.

-Fue increíble- dijo Shizune luego de algunos momentos, aun respirando irregularmente, Naruto suspiró aliviado, llegó a pensar que la pelinegra se había vuelto loca de placer.

-Y que lo digas-dijo el rubio haciéndose a un lado y medio incorporándose aunque algo exhausto (que esperaban no es una maquina… aunque casi), sabía que se había pasado pero quería pasar su "examen final" con honores- sabes, verte asi me parece muy extraño ba-san, deshaz el henge ¿quieres?- pidió recargándose en la cabecera de la cama ya menos cansado.

-¿Deshacer el henge?- preguntó Shizune mientras difícilmente se volvía con el rubio- Naruto-kun soy yo Shizune la autentica Shizune- le recriminó sorprendida por lo que había dicho.

-Ah, ya veo- le sonrió ligeramente con lo ojos cerrados sin darse cuenta de lo que le habían dicho (3…2…1)- ¿eh?- abrió los ojos confundido- …¿¡eeeehhhhhhh!?- exclamó sorprendido el ojiazul con lo ojos como plato.

-¿Por qué creíste que era Tsunade-sama?- preguntó tan confundida como él por la situación. El rubio se incorporó de la cama y rebuscó aun desnudo sonrojando asi a la pelinegra en una cómoda cerca de la cama encontrando una nota.

Esta vieja me las va a apagar pensó bastante molesto- Por esto- le pasó la nota para que la leyera.

-¡¿Qué me tenias que seducir?!- Chilló sorprendida por las acciones de su superior, pero mejor decidió restarle importancia, había tenido posiblemente el mejor sexo de su vida- pues te diré que me sedujiste totalmente no me pude resistir, creo que incluso de cierto modo me siento alagada de ser tu examen final- le sonrió sensualmente al rubio, este no tuvo mas remedio que también verlo por el lado amable.

-Yo también lo disfruté y mucho, generalmente la ba-san es la que lleva la iniciativa y ahora fui yo para variar- sonrió de forma zorruna.

-Bueno ya que cumplí con mí "deber" creo que es hora de irme- empezó a incorporarse pero mejor lo pensó un poco- ¿te parece otra ronda?- ronroneó deslizando su mano por el abdomen del ojiazul.

El rubio simplemente sonrió, ¿qué más daba otro round?, además según palabras del ero-sennin y la propia Tsunade, rechazar el ofrecimiento de una mujer lo maldeciría por siete años sin sexo y él definitivamente no quería eso.

Fin del capítulo 3.


Uff, y ahora que nos engañan al rubio atolondrado, quien se creeria algo tan burdo como eso?... sin comentarios, pero bueno que se le va hacer, asi es Naruto y asi muchos lo admiran, lo que si es que un disculpa por el trago amargo creanme me gusta el NH, solo que este fic trata mas en las ero-aventuras del despistado ojiazul, no es un harem aclaro, solo son... em... ya sin mas nos leemos la que viene... y si tienen tele... me salgo por la tangente... ORALEEEEEEEEEEE