Prometí que entre una semana y diez días volvería y así fue. Quizás me excedí un día pero mis ganas de mirar series que tenía el sábado, hicieron que me terminara de ver los cinco capítulos que me quedaban de la 6ta temporada de PLL y empezar la séptima. Y el domingo tenía que actualizar sí o sí Una Verdadera Pasión antes que me mataran por desaparición. Y recién termino de escribir este capítulo.

Antes de empezar creo que ya nos pedimos disculpas mutuamente con mi querid Guest. Al escribir uno no puede llegar a interpretar bien lo que se dice y lo puede tomar de malas. Como dije, creo que no fue tanto ofensa sino que fue tristeza lo que sentí al ver el comentario ya que era el primero. Como habrás visto visto y me dijiste, los comentarios negativos sirven para mejorar y así lo hice. Cambié la descripción de la historia, utilizando palabras que expresaran mejor lo que quería decir. Aún así, gracias por el último comentario. Me alegra que te esté gustando la trama y como lo estoy escribiendo. Es mejor a como cuando empecé a escribir UVP hace tres años. :)

Koraima: A vos también muchísimas gracias por el comentario que me dejaste! La verdad que me alegró y me sacó un poco de la amargura que tenía. Por suerte ahora está todo solucionado. :D Si sigues comentando vas a hacer a un intento de escritora muy feliz :D

Y otro súper agradecimiento a WoahOfficial por empezar a seguir la historia. :D Eso también me pone muy feliz que al tercer capítulo tenga comentarios y un seguidor. En UVP creo que no fue hasta el capítulo 10 que no me dieron un review y la gente empezó a seguir la historia. Eso indica que creo que estoy haciendo algo bien jajaja

Por algo les dije que no quería hacer introducciones, simplemente actualizar y listo. Me pongo a hablar y no me callan. Pero siempre agradezco cuando me dejan un comentario o alguien agrega la historia a favoritos o la empieza a seguir.

Sin más preámbulos los dejo leyendo.


Capítulo 3

Kurt no paraba de dar vueltas por el departamento. Finn lo miraba desde la cocina donde estaba bebiendo su café matutino. Por dentro se estaba conteniendo la risa que la situación le estaba generando. Todo para colaborar con los nervios de su hermano.

El castaño todavía seguía en pijama y bata. Era el día que más esperaba pero a la vez deseaba que jamás llegase.

La noche anterior se había reunido con Mercedes para hablar de todo el estrés y nerviosismo por el cual estaba pasando. Su amiga le hizo unos masajes junto con un té que ayudaría a relajarlo un poco.

Todos los trucos de medicina alternativa que su amiga le había otorgado habían desaparecido al pisar su casa.

-Dime que por lo menos dormiste - le pidió Finn mientras lo seguía viendo moverse de un lado a otro

-¿Dormir? - preguntó sarcástico - ¿Eso con qué se come?

-¿En serio no pudiste dormir?

-No pegué los ojos en toda la noche. Si lo hacía, me despertaba cada media hora o veinte minutos. Fue una noche espantosa - se tiró en el sofá rendido

-¿Por qué no te vas a arreglar y yo te preparo una taza de té? Creo que deberías evitar la cafeína el día de hoy. Te alterarás más de lo que ya te encuentras. Mejor también busco algún complejo vitamínico para que tomes, así no te sientes tan cansado

-Agradezco que estemos viviendo juntos. La verdad que no sé qué haría sin ti - resopló antes de volver a hablar - Ni siquiera encontré un atuendo para el día de hoy.

-Por qué no te pones el pantalón negro ese que te gusta, la camisa blanca lisa del diseñador ese que nunca recuerdo el nombre pero que te fascina; y el chaleco gris oscuro. Podría sugerirte usar tus botas ya que no importa que afuera sea un infierno, tú siempre te las pones.

Finn había recomendado la vestimenta sin preocupación alguna. Al finalizar se llevó a la boca un pedazo de pan con mantequilla de maní, ignorando completamente la mirada de asombro que Kurt le estaba dando en ese momento.

¿Quién se hubiera imaginado a Finn Hudson dando recomendaciones de moda?

-Creo que nunca pensé en decirte esto pero, ¡Finn eres un genio!

-¿Lo dices en serio?

-¡Claro! Este atuendo es sencillo pero a la vez sobrio y con estilo. Voy rápidamente a bañarme y arreglarme

- ¡Mejor que así lo sea porque en una hora debes estar en la editorial! -le gritó Finn mientras se dirigía hacia su habitación

-Último día de trabajo. Luego de la sesión de fotos por fin vamos a abandonar este hotel y a irnos nuestros departamentos. Con demasiada suerte, Raphael no me molestará por varios días - sonreía de felicidad Blaine

-Último día de trabajo para ti, Anderson. Mi trabajo, mi verdadero trabajo, comienza mañana. Tengo varias audiciones aunque te dije que la que es de mayor importancia es la de Funny Girl.

Rachel se encontraba frente al espejo dándole unos últimos retoques a su maquillaje, aunque sabía que luego le limpiarían el rostro para colocarle uno nuevo en la sesión de fotos.

-Me había olvidado de tu audición - la joven le mandó un gesto no muy agraciado - Lo siento. Con esto de mis vacaciones y mis planes para disfrutar la ciudad, me había olvidado completamente de tus audiciones

-No me enojaré. Comprendo que no estuviste en tus mejores momentos últimamente.

-¿Vendrás a visitarme a mi departamento cuando hayas acabado con tus obligaciones? - Blaine le miraba con ojos suplicantes

-Por supuesto. ¿Cómo Rachel Berry no puede visitar a su novio en su departamento?

-Por ahí la prensa te encuentra en la entrada de mi casa y tiene una nueva primicia. Raphael estaría contentísimo.

En ese momento el teléfono de la habitación sonó. Blaine atendió sabiendo perfectamente que era su representante informándole que era hora de irse.

Con muy poco entusiasmo le respondió que bajarían en seguida. Dejó salir a Rachel primero antes de tomarla del brazo y dirigirse a los ascensores.

Kurt llegó agitado a la editorial. Si él ya se encontraba de los nervios, Isabelle se encontraba mil veces peor.

La saludó rápidamente, recibiendo un halago por su vestimenta. Al conjunto armado por Finn le añadió un pañuelo bordó con detalles en blanco.

Inmediatamente se dirigieron al estudio donde se realizaría la sesión de fotos. Kurt sacó de su bolso varios bocetos con las posibles combinaciones de ropa para que utilizaran los artistas. Tenía fotos de la pareja y de la vestimenta a modelar, con lo que fue mezclando cada parte para lograr aquellas que más le gustaran.

En el lugar también se encontraba Paolo, el fotógrafo italiano con el que trabajaba Vogue. El joven estaba acomodando luces para que todo saliera perfectamente.

Kurt se dirigió a encontrar rápidamente a la gente de vestuario, necesitaba comprobar que toda la ropa que había elegido estuviera en condiciones para ser utilizada. Con mucho cuidado fue ordenando cada prenda en diferentes percheros con sus reemplazos.

Isabelle se asombraba cada día por lo aplicado que era Kurt. Notaba a simple vista que el joven era apasionado a lo que se dedicaba. Por esa razón lo había contratado.

La mujer se acordaba del primer día que llegó a la editorial. Un chico universitario que buscaba una simple pasantía que le ayudara a obtener los ingresos necesarios para afrontar su vida en la gran ciudad de Nueva York. Quedó impresionada al ver cómo se había vestido. Alguien que claramente no tuviera sentido de la moda no hubiese elegido el atuendo que Kurt portaba esa tarde. Sin dudarlo demasiado le dio el empleo.

Durante sus años en la editorial lo había visto crecer. No sólo en el ámbito laboral sino en lo personal. Vio como con mucho esfuerzo, Kurt logró terminar sus estudios siendo uno de los mejores de la clase. Vio como había afrontado relaciones que no duraban más de dos o tres meses, siendo su última la peor. Había estado para tomarse un café con él cuando su último novio lo había dejado con el corazón destrozado. Aunque de eso ya había pasado bastante tiempo. Su joven aprendiz había salido adelante y por eso ahora se había ganado estar al mando de la sesión fotográfica y la edición de la sección.

-Isabelle dejé algo en mi oficina. Voy de una corrida a buscarlo y ya vuelvo – le anunció Kurt – No desesperes

-Creo que el que no debe desesperarse eres tú Kurt – le tomó de los hombros y lo miró a la cara – pero no tardes porque ya están por llegar

El castaño salió corriendo hacia su oficina. El pasillo era bastante largo y varias cosas se encontraban tiradas por el suelo. Parecía una carrera de obstáculos más que una simple corrida hacia su oficina.

Raphael se presentó en el mostrador del lobby del edificio de Vogue. Tuvo que llenar unos papeles antes de entrar formalmente al lugar.

Blaine y Rachel miraban a su alrededor. Ambos lucían gafas de sol en ese momento. Sabían que era muy poco probable que hubiera paparazzis en ese lugar pero teniendo en cuenta que iban con Raphael y que a él le encantaba mostrar a la pareja cada vez que hacían algo juntos, no querían arriesgarse.

-Todo listo chicos – el manager se volteó al terminar de completar los formularios – Vamos

Les entregó unas credenciales para identificar que estarían en la editorial para trabajar.

Subieron por el ascensor hasta el piso donde se encontraba la revisa de moda más importante del mundo.

El lugar no les resultaba para nada extraño. Varias veces habían ido para brindar entrevistas y realizar sesiones fotográficas. Aún así, el lugar les asombraba. Todo un piso dedicado a la elaboración de la revista. Con sus paredes blancas, oficinas con paredes de vidrio hacia el corredor donde uno podía ver lo que ocurría allí adentro. Muebles sobrios y modernos, el cartel gigante con el nombre de revista. Las luces blancas que iluminaban y creaban un efecto de expansión por el lugar.

Isabelle los encontró en la puerta del ascensor al llegar. La jefa de la sucursal de Nueva York ya había sido informada de la llegada de sus invitados.

Saludó a cada uno con amabilidad.

-Me alegro que hayan venido nuevamente. Nos encanta tenerlos aquí. Ambos son dos grandes referentes de la moda. Además son una pareja única- Isabelle les habló – Síganme hasta el lugar. El encargado de la sesión de fotos ya viene, tuvo que ir a buscar algo a su oficina

Comenzaron a caminar por el pasillo. Isabelle se aseguró que alguien recogiera las cosas que estaban tiradas en el piso para que la pareja pueda pasar sin tropezarse y caerse.

Rachel iba mirando hacia adelante, aferrada al brazo de Blaine mientras avanzaban. El cantante miraba con asombro como todos trabajan en sus oficinas, hasta que le pareció ver a alguien que conocía. Pestañó varias veces para asegurarse que no fuera una alucinación.

Kurt se encontraba revolviendo todo lo que estaba arriba de su escritorio. No se acordaba dónde había metido su teléfono. Recordaba que lo había sacado de su bolso y lo había apoyado sobre su escritorio pero luego de eso, su memoria se había vuelto una laguna.

"¿Dónde está? ¿Dónde está? ¿Dónde está?" Se repetía por dentro cada dos segundos. Se había rendido hasta que dirigió sus manos a los bolsillos traseros de su pantalón y sintió algo rectangular asomarse por allí.

-Porque más estúpido no puedo ser – dijo mientras sacaba el aparato de allí.

Había perdido diez minutos de su vida buscando el maldito teléfono cuando todo el tiempo lo había tenido consigo.

Estaba deseando no perder la cabeza en lo que restaba del día.

Escuchó el sonido de un golpeteo en su puerta. Volteó para encontrarse con Isabelle.

-¿Encontraste lo que tenías que buscar?

-Sí. Estuvo conmigo todo este tiempo – le mostró el teléfono - ¿Llegaron?

-Hace cinco minutos

-De acuerdo. Voy a morir

-Oh no, no. Nada de eso – se acercó y lo arrastró hacia la salida – Vas a calmarte y pretender que es otro cliente

Caminaron hacia el plató de la sesión de fotos. Desde afuera Kurt observó a Blaine. Se lo veía tan lindo con esa campera de cuero negra. Una de las tantas que poseía. Sí, hasta eso sabía Kurt. Se recordó a sí mismo el tener que visitar a un psicólogo para tratar su obsesión con el cantante.

-¿Listo? – le preguntó Isabelle antes de entrar

-Como Santa Claus el día de navidad

-Perfecto. Ahora vamos

Blaine seguía pensando en el chico que había visto cuando llegaron. Era imposible que él trabajase en el lugar. En su vida lo había visto allí. ¿O siempre estuvo y él nunca se dio cuenta? Su cabeza lo estaba confundiendo. Seguramente era eso.

-¿Te encuentras bien, Blaine?- Rachel lo notó algo raro

-Es que creía haber visto a alguien

-¿A quién?

El cantante no pudo responder. En ese momento ingresó Isabelle acompañada de un chico.

Los ojos de Blaine se abrieron de par en par al ver que era Kurt quien entraba junto a ella. Debía comportarse normal o alguien se daría cuenta.

A Rachel le resultaba familiar el joven acompañante de la directora. Sabía que lo había visto con anterioridad pero no se acordaba donde.

-Blaine, Rachel; él es Kurt Hummel. Es el encargado de la sesión fotográfica del día de hoy y el editor de la sección – presentó Isabelle

-Un gusto – Kurt le ofreció la mano a Blaine. Un sonrojo apareció en su cara

En ese momento, la memoria de Rachel hizo un retroceso a los últimos días. Kurt era el chico el cual Blaine había estado espiando a través de las redes sociales.

Si se hubiesen entregado premios por no disimular en ese instante, Rachel se lo hubiese llevado sin pensarlo dos veces. Su cabeza se giró rápidamente hacia Blaine quien pudo sentir la mirada de su amiga. Quería voltear a verla y confirmarle lo que estaba pensando pero no podía. No con Raphael y medio mundo allí. Menos con Kurt presente.

-Blaine Anderson – le devolvió el saludo. Su mano era suave.

-Rachel Berry – cambió la mano hacia la chica

-Sí. Ya los conozco – confesó tímidamente

Nuevamente su mente se había bloqueado al estar cerca de Blaine. Quería que en ese momento la tierra lo tragase. "Debes ser profesional. Olvídate que es Blaine Anderson, el cantante que más amas en el mundo. Y también ignora al gnomo de su novia. Por favor, por qué mirar así a tu novio, tan rápidamente cuando me está saludando. Como si se fuera a enamorar de mí. Que obsesiva." Su discurso interno lo había dejado en trance por unos segundos.

-Bueno. Tengo preparado varios atuendos para que modelen el día de hoy- su tono de voz había cambiado completamente - Elegí tonos, diseños y formas que pensé que mejor les irían. Blaine, tú irás con Alexander para que te prepare con el peinado y maquillaje. Y Rachel, Hazel se encargará de ti. En un momento iré con sus conjuntos para guiar a sus asistentes en lo que deberán hacer.

-De acuerdo – contestaron al mismo tiempo

Cuando voltearon para irse a sus camarines, Kurt soltó el aire contenido que no sabía que había mantenido. Isabelle se acercó a felicitarlo por esa primera aparición.

-Es hora de trabajar, Kurt. Tú puedes – lo alentó

Estaban saliendo del plató principal para dirigirse al vestuario cuando Blaine revisó que Raphael no estuviera cerca. Necesitaba hablar con Rachel.

-¿Me permites un minuto a mi novia?- se acercó hacia Hazel – Sólo un momento. Ya te la devuelvo

-Por supuesto. No tarden mucho que Kurt vendrá en cualquier momento con indicaciones.

-Te lo prometo – tomó a la chica del brazo y se dirigieron a un lugar aparte

-Era él. El chico de Instagram. Ese que perseguías. ¿O yo estoy alucinando? – preguntó cuanto antes Rachel

-Es él. Lo puedo asegurar. ¿Crees que se habrá dado cuenta que estaba actuando raro?

-Espero que no sospeche nada.

-Va a ser un día largo. Mejor volvamos con nuestros asistentes.

Aunque Kurt lo odiara en sus adentros, debía dejar a un lado su fanatismo e ir primero al camarín de Rachel Berry. Al ser mujer sabía que tardarían demasiado con su cabello. La joven además lo tenía bastante largo por lo que tendrían un buen rato arreglándolo.

Para la primera parte había elegido un vestido de gala color champagne, con escote en forma de corazón y unos zapatos negros. Le mostró lo elegido a Hazel para que decidiera el peinado que mejor le quedaría a la actriz. Como suponía, ella también había pensado en un estilo suelo con varias ondas para destacar la melena de la chica.

Mientras hablaba con Hazel, Kurt podía sentir la mirada que Rachel le estaba otorgando en ese momento. Lo hacía sentir bastante incómodo. "En serio, ¿qué rayos le sucede?" se interrogaba internamente.

Inmediatamente se dirigió hacia el camarín de Blaine. El joven cantante estaba sentado en la silla, conversando con Alexander. Para él, había optado por un traje clásico negro, con camisa blanca y un corbatín del mismo tono del traje. Al peluquero le pareció genial la idea de peinarle el cabello con gel, dando un estilo príncipe. Kurt casi se desmaya con sólo imaginar lo apuesto que quedaría su amor platónico con ese peinado.

-¡Perfecto! – Exclamó el castaño – Manos a la obra

Vio de reojo a Blaine quien se estaba riendo ante su entusiasmo.

Cuando cerró la puerta atrás suyo, respiró profundamente y largó todo lo contenido tratando de calmarse. Sus manos le transpiraban en ese momento. Tendría unos minutos antes de la primera foto para enjuagárselas.

En el camino se cruzó con su jefa quien le alzó los pulgares para indicar que todo marchaba perfectamente y darle el aliento que necesitaba.

Con las manos secas nuevamente, tomó su teléfono. Tenía mensaje de Mercedes.

¿Cómo va la sesión? ¿Sigues vivo o ya te moriste?M

Estoy a punto de un colapso pero bien – K

Oh, vamos. Estás teniendo un sueño que varios fans de Blaine Anderson desearían cumplir – M

Ahora está en vestuario preparándose. Creo que me puedo llegar a infartar cuando lo vea ya listo para la sesión – K

Si no respondes próximamente asumiré eso. ¿Y la novia? – M

Es MUY rara. No para de mirarme. Desde que me presenté no me ha quitado los ojos de encima – K

¿Eso es bueno o malo? Quizás le gustas –M

¡¿Qué?! No, Mercedes. Su mirada es como si quisiera que me encontrara mil metros bajo tierra –K

Quizás te tiene envidia…-M

Ojalá. Mercedes tengo que volver al trabajo. Cuando termine te vuelvo a mandar mensaje – K

Ve. ¡Suerte!-M

Blaine observaba por el espejo como sus rizos iban desapareciendo al empezar a darle forma al peinado. No era muy fan de tocarse el pelo de esa forma pero con la temática de la sesión de fotos no le molestaba que jugaran con su cabello.

El traje que había elegido Kurt era precioso y por lo visto bastante caro. Si había elegido eso tan elegante para él no podía imaginarse qué había escogido para Rachel.

Le asombró lo bien que estaba llevando la situación. Seguro no era muy común tener a tu artista favorito en tu trabajo todos los días. Era una faceta completamente distinta a la que se acordaba del recital de Los Angeles. Verlo mandón y con las cosas bajo orden, lo excitaba un poco. Por dentro lo estaba carcomiendo la culpa. Sabía que no había pasado mucho desde que Jonathan lo había dejado pero tenía que seguir. Y Kurt estaba ahí, vestido con esas botas y pañuelo que hacían que su cabeza inventara cosas. Tendría que parar en algún momento porque esto no se encaminaba para nada bien.

Agradeció que en ese momento apareciera la única persona que podría enfriarlo un poco, Raphael.

-¿Cómo va ese look? – preguntó entusiasmado

-Algo doloroso – se quejó Blaine

-Pero valdrá cada tirón que sufras. Quedarás genial – Alexander le dijo

-Así me gusta. Entusiasmo en el trabajo – Raphael complació al peluquero – Acabo de ver a Rachel. Está quedando preciosa

-En las manos de Hazel, no lo dudaría ni un segundo. Vas a sentir que te volverás a enamorar de tu novia Blaine

-Entonces espero que terminemos pronto – le dio una sonrisa. Observando cómo desde atrás Raphael le manda una de esas miradas macabras que expresaban que estaba haciendo lo correcto.

Al cabo de una hora, la pareja ya estaba lista para la sesión de fotos. Raphael y Alexander no habían mentido, Rachel estaba preciosa con lo elegido por Kurt. Desearía en ese momento que la morena tuviera un novio de verdad que la pudiera contemplar y halagar como ella se lo merecía.

Kurt ingresó a la habitación de la sesión. Se quedó embobado al verlo a Blaine. En verdad estaba hecho un príncipe. Y también tenía que admitirlo, Rachel parecía una princesa con el vestido que estaba utilizando.

Paolo empezó a dar un par de indicaciones para que la pareja se vaya acomodando en sus lugares.

Antes de empezar, Kurt detuvo unos segundos al fotógrafo. Tomó una rosa blanca que había llevado especialmente para ese traje. Se acercó donde estaba el moreno. Metió cuidadosamente la flor en el bolsillo del saco. Al hacerlo pudo sentir como se mezclaba el perfume de Blaine con el de la rosa. Sin querer los ojos de ambos hicieron conexión. Verlos así, al natural, era una experiencia hermosa. Podía notar el color miel de los mismos con un contorno verdoso. Simplemente preciosos.

Retiró rápidamente su mirada del cantante. Su sonrojo se hizo notar al instante en que se volteó.

-Ya puedes comenzar – le indicó a Paolo

Entre unas cincuenta y setenta fotografías fueron tomadas. Algunas de la pareja, otras por separado. Todas en distintas poses, zoom y efectos como viento.

Una segunda tanda de ropa tenía que presentarse. Esta vez Kurt eligió para Rachel un vestido corte sirena rosa bebé, nuevamente con escote en forma de corazón. Hazel decidió alisarle el cabello excepto las puntas para que siguiera con las ondas.

El atuendo de Blaine consistía en un traje azul marino con solapas negras en el saco, camisa a cuadros de color celeste y rayas rosas, más un corbatín negro. Su peinado seguiría siendo el mismo. Nuevamente Kurt había optado por colocarle una flor. En este caso era un diente de león amarillo. Trató de ser lo más rápido posible para colocársela así no volvía a pasar lo de la vez anterior.

Mientras la sesión de fotos era llevaba a cabo, Kurt aprovechó para sacar un par y tenerlas como recuerdo. Antes que nada procuró que nadie notara lo que estaba haciendo, no quería meterse en problemas. Aún así vio como el representante de Blaine estaba haciendo lo mismo. Nunca lo había visto tan de cerca. La vez del meet and greet, se asomó rápidamente. Tenía cara de pocos amigos. Había algo en él que no le cerraba.

Un cambio más de ropa y fue el momento para almorzar. Sabían que las sesiones de fotos duraban una jornada completa. Decidieron encargar la comida a uno de los restaurantes cerca de la editorial.

Raphael ya se había encargado esparcir la nueva actividad del cantante por todos lados, claramente mencionando a Rachel.

La actriz había ingresado al camarín de su amigo. Aprovechando que nadie estaba rondando por esa habitación en ese momento.

-De acuerdo es lindo. Te lo apruebo

-¿De qué estás hablando? – la confusión de Blaine era notoria

-De este chico Kurt. Noté como te le quedaste mirando cuando te colocó la flor las dos veces.

-Rachel, no puedo invitarlo a salir así como si nada. Además dudo que lo vuelva a ver. Prefiero seguirlo viendo a través de Instagram

-Tú te lo pierdes- se sentó en una silla

-Igual no quita el hecho que sea lindo y tenga unos ojos hermosos- Rachel revoleó los suyos – Esa foto que me gustó en Instagram no muestra nada comparado a lo que son en verdad

-Me parece haberte escuchado decir eso hace un tiempo atrás

-Sí, lo sé. Pero esta vez es diferente.

Raphael entró sin previo aviso al lugar. Traía consigo bolsas con la comida

-Me alegra tanto verlos a los dos juntos en este lugar. Comportándose como la pareja que son – Blaine y Rachel se miraron de mala gana – Les traje sus pedidos. No se llenen mucho. Sería una pena que el vestuario elegido por este chiquillo no les entrara

Blaine sentía como le ardía la sangre al escucharlo llamar "chiquillo" a Kurt. Pero no eran nada, no se conocían más que en un meet and greet y por una red social. No podía defenderlo.

-Kurt tiene un buen ojo para la ropa – argumentó Rachel. Gracias al cielo sabía que podía contar con ella para este tipo de asuntos – Los vestidos que me ha elegido son hermosos. Como de princesa. Lo contrataría para asesorarme ya que a veces soy un desastre. Creo que si no fuera por Angie, en este momento no me considerarían un ícono de la moda.

A Kurt se le había cerrado el estómago completamente. Si no fuera por la insistencia de Isabelle para que probara bocado, se hubiese desmayado del hambre. Era simple por menos ganas de comer que tuviera, el hambre persistía.

-Lo estás haciendo muy bien Kurt – lo halagó – Estás comportándote profesionalmente. Verás que todo terminará pronto.

-Eso espero Isabelle, eso espero- le sonrió

Retomaron la actividad. La famosa pareja todavía tenía para modelar dos vestuarios más.

Kurt se acercó nuevamente a sus camarines para entregarles la ropa. Esta vez decidió ir primero al de Blaine, llevándose la sorpresa de encontrarse con Rachel también allí. Sintió como su estómago se apretujaba al ver la escena. La chica estaba sobre él, acariciándole el pelo a la vez que lo besaba.

La pareja se separó al notar la presencia del joven en la habitación.

-Lo sentimos. No queríamos – trataron de disculparse

-Está bien. Venía a dejarle el próximo traje a Blaine – Colgó la percha en el carrito – Si no te molesta Rachel, necesitaría que vayas hacia tu camarín.

-Por supuesto. Ya voy –la joven se bajó del regazo del cantante – Nos vemos luego

Sin decir palabra, Kurt también abandonó el camarín.

Así pasaron los dos atuendos. La última parte del día se había hecha eterna para todos, cuando debería ser la más rápida.

Blaine entró a su camarín donde ya se encontraba Raphael esperándolo.

-Es bueno ver que sigues mis órdenes

-¿Lo dices porque me obligaste a besar a Rachel? Sabes que no me gusta dar esa clase de presentaciones cuando estoy trabajando. Pierdo profesionalismo

-Tú eres cantante, no modelo. Así que no creo que pierdas profesionalismo al cantar por besar a Rachel. Además no tiene nada de malo, es tu novia.

Blaine revoleó los ojos.

-Debo ir al baño

-No te tardes. Pronto nos iremos

El día había concluido finalmente para Kurt. Había logrado que todo saliera perfectamente. Había sobrevivido a pesar del mal trago que se llevó al entrar al vestuario de Blaine. ¿Qué podía esperar? Rachel era su novia. No le parecía el lugar indicado para hacer demostraciones de amor. Aunque Paolo les había pedido alguna que otra para las fotografías.

Iba caminando hacia su oficina concentrado en sus pensamientos que no se fijó que alguien venía andando frente suyo hasta que lo chocó.

-Disculpa – levantó la vista y se encontró con Blaine, que estaba acompañado de Rachel – Lo siento, no los vi

-Está bien. No te disculpes – dijo el moreno

-Creo que nosotros nos debemos disculpar por lo que viste antes de la segunda tanda – habló Rachel – No es propio de nosotros estar besuqueándonos en el trabajo

Kurt pudo notar que la voz de la chica era cien por ciento sincera. Estaba como arrepentida y ¿avergonzada?

-Disculpas aceptadas – sonrió Kurt. Se quedaron en silencio unos segundos – Blaine ¿te importaría tomarte una fotografía conmigo? Soy un gran fan tuyo. No sé si te acordarás pero fui al meet and greet de Los Angeles. Estaba con mi hermano Finn.

-¿Era un chico alto?

-¿Te acuerdas? – preguntó sorprendido

-Algo – Blaine estaba mintiendo pero Kurt no lo sabía

-¿Entonces puedes tomarte la fotografía?

-Por supuesto. Si quieres puedes subirla a Instagram. Creo que a Raphael mal no le vendría un poco de publicidad gratis – le guiñó el ojo a Rachel que se rió

-Pero no aquí, vamos a mi oficina

-Yo te sigo. ¿Rachel podrías tomarnos la foto?

-Claro

Kurt no podía creer que en ese momento nada más y nada menos, Blaine Anderson, su amor platónico se encontraba en su oficina.

El castaño le alcanzó su teléfono a la novia del cantante, con la cámara ya lista.

Blaine lo tomó de la cintura, acción que casi descompone a Kurt.

Rachel se mostró bastante caritativa al sacar varias imágenes de ellos dos juntos. Cuando terminó le devolvió el aparato a Kurt.

-No sabes lo agradecido que estoy por tomarte tu tiempo – se dirigió hacia Blaine

-Eres mi fan, es lo mínimo que podría hacer

-Y gracias Rachel por tomarte la molestia de sacárnosla – le dolía en su ego agradecerle a ella pero no se opuso ante la petición de Blaine

-No hay de qué

-Ya es hora de irnos. Fue un placer haber trabajado contigo Kurt- se despidió Blaine

-Lo mismo digo yo – sonrió hacia ambos pero especialmente hacia el cantante

Kurt se quedó contemplando como abandonaban su oficina. Miró las fotografías que Rachel les había tomado. No estaban para nada mal. Pasaba una tras otra y no se podía decir por su favorita.

Lo bueno es que Blaine le había dado permiso para postearla donde quisiera. Así que no perdió el tiempo para subirla a Instagram.

"Creo que nunca fui más feliz en mi trabajo. No todos los días tu cantante favorito pisa donde trabajas y además tú eres el encargado del proyecto. A esperar ansiosamente la próxima edición de #Vogue para saber qué hizo BlaineAnderson el día de hoy. Gracias por la foto y a Rachel por tomarla" Escribió para detallar la imagen.

Ese había sido un día que quedaría guardado en su mente para siempre.


Espero que les haya gustado este capítulo. No sé cuando voy a volver a actualizar. Estoy a dos semanas de mis exámenes finales en la facultad, y me pidieron continuar un One shot en Wattpad (El Reflejo de tus ojos en los míos, por si alguno le interesa está acá también). Así que estoy tratando de pensar qué hago. Y claramente tengo UVP, la cual tengo que actualizar antes que esta. Si termino con las otras dos historias antes, quizás para la semana que entra tenga esta. No prometo nada, pero cualquier cosa estén atentos.

Nos estamos leyendo, Katu!