Buaaaa, se que llevo meses sin actualizar, gomenasai, pero esque estoy perdiendo la inspiracion para este fic y me esta costando mucho escribirlo.
En fin, espero que os guste, gracias por los reviews guapos.
De nuevo Law se recostó en el banco mientras con la mente en otra parte observaba a los niños. A su lado Kidd parecía sumido también en aquel trance extraño, dándole vueltas a las ideas en su cabeza. El pelirrojo tenía su brazo apoyado casualmente en el asiento a sus espaldas, y las piernas rodeándole en una especie de luna. De una forma protectora o casi posesiva que en otro momento, y si Law no hubiese estado tan distraído, seguramente le hubiese resultado ofensiva o casi incomoda. Aun así ninguno de los dos le prestó atención mucha atención a aquel gesto protector y siguieron en aquella postura de una forma casi natural. Como si fuese lo más normal del mundo.
Pero no podían evitar que su mente divagase, a pesar que habían soñado estar de aquella forma casual muchas veces en lo que muchos considerarían una especie de cita, en la mente de ambos se arremolinaban demasiadas preguntas que necesitaban respuesta.
¿Qué iba a pasar en el futuro para que se odiasen de esa forma? ¿Qué había hecho Kidd no pudiese ganarse el perdón de Law? Eran tantos los problemas que les acechaban y las dudas que simplemente no podían pensar en otra cosa y disfrutar el momento de compañía mutua que tanto habían deseado.
Aunque los niños en cambio estaban teniendo el mejor momento de su vida.
Sabondy era conocido por sus parques de atracciones y jardines con columpios donde la gente, y sobre todo niños, podían divertirse de mil formas. Aquel día los dos jóvenes se habían decidido por uno de los pequeños parques de la isla, en vez del de atracciones. Era un sitio apartado donde solo estaban ellos cuatro, tenía arena para que los niños se revolcasen y se pusiesen perdidos, tenía columpios, un tobogán y aquellos caballitos sobre muelles que iban de adelante hacia atrás para que los niños fingiesen hacer carreras. Lo habían encontrado la tarde anterior casi por casualidad, ya que el lugar estaba bastante escondido, pero al instante se habían decidido por él. Los niños quemarían aquella desbordante energía que les sacaba de quicio y se divertirían mientras ellos les podían vigilar sin problema y descansar en uno de los bancos sin miedo a que nadie les atacase.
—Oye—murmuró de repente Kidd mirando sus botas—…em…ayer, cuando volvieses a tu barco, ¿notaste algo raro…en tu yo del futuro?—preguntó serio.
Law abrió los ojos sorprendido por la repentina pregunta y apretó los labios en una línea fina mientras él también se miraba sus zapatos con un repentino interés. "Mierda Kidd, no podías haber sacado otro tema de conversación". Ambos sabían que algo había pasado en aquel futuro, algo que les haría odiarse y detestarse. Pero aun así habían fingido que no pasaba nada y habían empezado a quedar y a conocerse como si aquella profecía nunca fuese a cumplirse.
Y ahora el pelirrojo, de repente, salía con ello rompiendo el pacto de silencio.
Joder, además, no podía decirle que su otra versión había llegado la noche anterior al barco con un cabreo de la hostia y con un pintalabios, que curiosamente se parecía al suyo, cubriéndole la boca. Law se imaginaba la conversación "Si, creo que ayer los dos estuvieron follando o dándose el lote, porque mi versión llegó cabreada y con tu pintalabios en la boca" Y luego reiría maniáticamente y Kidd huiría de allí tomándole por psicópata.
—Si—decidió contestar al final—estaba raro—fue lo mejor que pudo contestar con una sonrisa tensa en su boca.
Kidd le miró por un momento, seguramente adivinando que estaba ocultando algo, después de todo, el otro era lo suficiente inteligente como para adivinarlo. Pero Law no iba a confesar ni aunque le torturasen, para él la noche anterior no había ocurrido nada y su orgullo seguía limpio y perfecto, asique rezó por que el otro no insistiese y hubiese captado la indirecta de que no iba a hablar de eso en su respuesta de tres palabras.
Y así fue. Kidd, en lugar de empezar un interrogatorio para sacarle al otro lo que sabía del tema, solo murmuro un ligero "hum" y viendo lo tenso e incomodo que se había puesto de repente el otro decidió dejarlo pasar. Si eso ya podría sacárselo más adelante. O en una situación desesperada se lo podía preguntar también a su versión mayor, aunque la verdad, si podía evitarlo mejor, su versión mayor le provocaba un ligero respeto con esos ojos fríos y calculadores que te atravesaban el alma llevándote al mismo infierno.
Sacudiendo la cabeza se centró entonces en los dos niños que estaban intentado construir un castillo con la arena del parque. Los dos niños se turnaban en traer cubos de agua de la fuente cercana, y mientras Law indicaba como construirlo para que tuviese una mejor estabilidad, Kidd mezclaba la arena con el agua hasta formas una pasta que usaban para montar el castillo. Poniéndose por supuesto perdidos de barro y arena.
Kidd sonrió.
—Y pensar que esta mañana casi vuelve loco a Killer cuando escondió su casco—comentó de repente Kidd—¿cómo puede estar tan tranquilo y pacifico ahora?—
Law también sonrió viendo como su versión en miniatura reía mientras Kidd-kun intentaba quitarle una mancha de barro de la cara. Volviendo el desastre mucho mayor cuando Law intentó también limpiar a Kidd-kun con las manos manchadas de barro y ambos acabaron con la cara marrón. La pobre camisa, pensó Law viendo derrotado la pelea de barro que acababa de iniciarse entonces.
—Tienes razón, Law también está más tranquilo ahora, aunque no le culpo, mi tripulación se ha vuelto loca con el niño— respondió recordando aquella mañana en la que tuvo que rescatarse a sí mismo de morir bajo una montaña de dulces.
Y entonces, ante el comentario de Law, a Kidd se le ocurrió una idea, aunque antes de sopesar sus pros y sus contras y la carnicería en que se podría convertir ya había abierto la boca.
—Oye ¿y si vamos a vivir juntos?—preguntó inocentemente.
Y al instante el de ojos grises le miraba incrédulo. Con un ligero e inevitable sonrojo ante semejante petición por parte del pelirrojo.
—¿Qué?—preguntó con aquel tono sorprendido.
—A lo que me refiero—empezó Kidd intentando explicar semejante idea—es que si vivimos juntos, los niños y nosotros solos, no habrá tanto problema. No les causaremos tantos problemas a nuestras tripulaciones y los niños podrán torturarse mutuamente, además nos será más fácil controlarlos a nosotros hasta que todo pase. Solo serán unos días—
Law vio el sentido a lo que decía el otro pirata, y si solo hubiese sido por eso hubiese aceptado sin dudar.
Pagaría por una noche con Kidd, y lo que el otro había hecho había sido ofrecerse en bandeja. Dios solo de pensar que podría verle a todas horas, que dormirían, comerían o se bañarían en una misma habitación ya servía para que Law sintiese su cuerpo estremecerse. Aquello era una oportunidad única para pasar a algo más con aquel hombre. Internamente quiso contestarle que sí, que lo que el quisiese, que no le importaba en los más mínimo.
Pero había algo que no estaban tomando en cuenta.
—¿Y nuestras versiones del futuro?—pregunto el moreno—Nunca lo aceptaran—
Kidd gruñó molesto dándose cuenta del problema antes de volverse a mirarle con una enorme sonrisa malvada en su cara.
Y fue entonces cuando Law fue consciente de la posición en la que estaban. Seguía rodeado por el otro, en una posición que, le viese quien les vise, sería totalmente malinterpretable. El otro pegado a su cuerpo, su brazo rodeándole y él ni siquiera pensaba en apartarle, dejando claro que no le importaba si el otro profundizaba el contacto. Kidd se acercó a su cara con una mirada seria pero aun con la sonrisa en su rostro. Law contuvo la respiración sin dejar de mirar la boca del otro intensamente.
¿Le iba a besar? O por dios que lo hiciese. Girando ligeramente la cabeza cerró los ojos esperando el contacto.
—Pueden irse a la mierda—susurró entonces el pelirrojo contestando a su anterior pregunta con voz ronca.
Y tan rápido como el extraño momento había empezado, se deshizo cuando el menor comenzó a alejarse del moreno.
Law parpadeó entonces confuso y, una vez que comprendió lo que pasaba, bajó la cabeza…¿Decepcionado? Pero era inevitable sentirse así, se lo había dejado al otro en bandeja, estaba claro que el pelirrojo se había dado cuenta de que había querido un beso. Lo había tenido fácil, ni siquiera habría tenido que inventarse una excusa ya que había sido Law el que lo había empezado.
Y aun así lo había rechazado ¿Por qué? Law no tenía ni idea, según había visto el otro también quería aquello, sino ¿a que venía lo de la manita en la espalda, o los paseos a todas horas siempre tan emocionado, o el no dejarle a solas ni un momento atendiéndole en cada cosa que necesitaba?...
¿Lo había leído mal?¿Había malinterpretado las cosas a su conveniencia? A lo mejor el pelirrojo solo era así con todos y punto y el no se había dado cuenta.
—Bueno, será mejor que nos vayamos—comentó el pelirrojo levantándose ajeno al caos en la cabeza de Law—así podremos buscar algún lugar antes de que anochezca—
Law siguió mirándose los pies decepcionado, pero aun así cogió a Kidd-kun en brazos cuando el pelirrojo pidió que le cogiese, y siguió obedientemente a su compañero pirata cuando este comenzó a andar cogido de la mano de su versión más pequeña. Sin decir nada pero con la tristeza clara en sus ojos.
Kidd-kun le miró preocupado al no verle sonreír como siempre y mando una mirada cargada de odio a su versión mayor. La culpa había sido suya, de eso estaba seguro. Pero la venganza iría después, ahora lo importante era animar a Law, asique sin dudar comenzó a contarle cosas a Law y a hacer preguntas estúpidas con el fin de que el otro se distrajese.
Kidd por su parte intentaba que no se notase lo nervioso que estaba. Prácticamente sentía que podía ponerse a saltar felizmente en algún momento. Porque aunque normalmente no lo pareciese, el pelirrojo sabía leer la atmosfera perfectamente y en aquel corto momento que habían tenido, había sentido que si quería podría haber besado a Law o incluso haber profundizado más sin temor a que el moreno le rechazara. Es más había visto el mismo deseo en sus ojos, la relación que ambos querían tener. Ahora Kidd sabía que no tenía por qué tener miedo a declararse.
Pero no había podido besarle. No quería que fuese así, quería que la primera vez fuese algo que el moreno pudiera recordar con cariño, como algo especial. No un beso en medio de un parque sin venir a cuento y con los niños delante. Simplemente no había sido el momento.
El resto de la tarde se dedicaron a buscar un hotel tranquilo donde pudiesen estar con niños. Les llevó bastante tiempo pero al final encontraron un pequeño hotel con algunas habitaciones. Era una pequeña casita de piedra rodeada de flores y bajo frondosos árboles de los que lanzaban burbujas al aire. Estaba lo suficientemente escondida para que no la encontrasen, pero a la vez era lo suficientemente agradable para que a los chicos no les provocase el espanto estar rodeados de delincuentes.
Alquilaron una habitación dividida en dos con tres camas separadas, dos es una habitación y una de matrimonio en la otra, y un baño para ambas. Los dos jóvenes intentaron no enrojecer cuando el posadero les ofreció amablemente a ellos dos la cama de matrimonio, pero tras aclarar el asunto de que no eran pareja y tranquilizar a los niños que habían escuchado la conversación y demandaban ahora ellos la cama de matrimonio, les dieron las llaves y subieron a la habitación.
Y luego llegó la entretenida tarea de darle la noticia a sus respectivas tripulaciones. Gracias a dios tenían un den den mushi en las habitaciones y no tuvieron que hacerlo en persona, por que dudaban de pudiesen salir con vida.
Aun así Law todavía tuvo que contener la risa cuando, mientras ayudaba a los niños a acomodarse y a subirse a la enorme cama de matrimonio en la que prácticamente cabían los cuatro para que la explorasen y saltasen en ella, escuchó la conversación de Kidd. Killer gritaba insultando a su capitan y diciendo algo sobre controlar su libido o algo así. Rio al principio entretenido con las protestas y muecas de Kidd, aunque al instante se tensó al recordar con el comentario el extraño momento que habían tenido en el parque y el beso que casi se habían dado.
Aun así a las pocas horas, sus compañeros les trajeron, obedientes como siempre, ropa y cosas que pudiesen necesitar durante el tiempo que pasasen allí, y sin más les dejaron solos prometiendo que cuidarían ellos del barco hasta que pudiesen volver. Bepo incluso montó una escenita diciendo que no quería separarse del niño y llorando a lagrima tendida mientras le abrazaba hasta que el chico se volvió azul. Pero a las pocas horas ya volvían a estar solos y seguía sin haber rastro de los adultos.
Y aunque ambos chicos intentaban ignorarlo, sabían que al final la confrontación acabaría llegando.
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El chico pelirrojo se sentó en la cama y suspiró hondo. Estaba solo en la habitación ahora, Law se había ofrecido a ir a por comida y los dos críos al instante habían estado intentando perseguir al de ojos grises pidiéndole platos. Pero Kidd no podía salir de la habitación, en primer lugar porque estaba cansado después de lo de la pelea con Killer, y en segundo lugar porque estaba esperando a alguien.
Alguien al que había sentido hace mucho, y que seguramente estaría esperando a que se quedase solo para mantener una necesaria conversación. Por eso, cuando el golpe sonó en la puerta, no tuvo ni que preguntar quién era.
—Pasa—anunció tumbándose en la cama a sus espaldas. Al lado de otra pequeña cama donde aquella noche dormiría Law. A su lado.
Intentó controlar sus pensamientos.
Mirando el techo escuchó como los firmes pasos de unas botas resonaban contra el suelo de madera y como la puerta se cerraba de nuevo. Y entonces su invitado se sentó en el sillón enfrente de la cama al lado de la pequeña chimenea de piedra que caldeaba la habitación.
—Asique has decidido qué vais a vivir juntos hasta que esto acabe—murmuró aquella oscura voz.
Kidd volvió a sentarse en la cama y se observó a si mismo sentado en el sillón. Algo en su versión del futuro seguía sin gustarle, y no era solo el hecho de las cicatrices que cruzaban su cara y hombro y el extraño brazo de metal que tenía. Era algo en aquella mirada, era como si aquel hombre no fuese realmente él, no acababa de reconocerse.
El menor asintió entonces a la pregunta del otro en silencio y sin revelar lo que cruzaba su mente. Mientras, se quitaba el abrigo de piel y las gafas en su frente intentando ponerse cómodo. Al instante las mechas pelirrojas cayeron sobre su frente tapándole los ojos, y rápidamente las apartó peinándolas hacia atrás en un gesto mil veces practicado.
—Sé lo que planeas y no va a salir bien—siguió el mayor intentando hacerle desistir de aquella aventura.
—Eso seré yo quien lo decida—
—Yo soy tu. Ya está decidido—
—Me da igual—acabó gruñendo el menor con mirada desafiante.
El mayor le fulminó desde el sillón en respuesta a su gesto y Kidd solo fue capaz de apartar la mirada. Desde que había llegado no había podido aguantarla. Simplemente no soportaba verse convertido en aquello.
El mayor se levantó del asiento y se acercó a donde estaba el otro sentado en la cama. Sus ojos seguían fulminándole intensamente y Kidd apretó los puños nervioso. Y entonces el pelirrojo levantó su mano de uñas negras y pulseras doradas. Kidd cerró los ojos esperando un golpe, una bofetada o algo parecido, pero el otro solo la posó en su cabeza. Como un padre lo haría con su hijo. Como un adulto lo hace con un niño que no acaba de entender. Suavemente le revolvió el pelo desordenándole de nuevo las mechas y Kidd se dejó hacer sin decir nada.
— Déjalo—dijo de repente el mayor parando todo movimiento pero sin apartar la mano de su cabeza— No merece la pena —
Y ambos sabían a qué se refería.
Kidd solo miró el suelo a sus pies, con sus ojos ocultos por las mechas revueltas y la mano del otro en su cabeza. El mayor se tensó esperando una respuesta, una muestra de enfado y rebeldía como recordaba que siempre era. Pero la respuesta del otro solo le sorprendió.
—Mentiroso—
Y claramente se escuchaba la sonrisa sarcástica en la voz del otro.
El mayor retiro la mano, y con una sonrisa igual de grande en su cara observó al chico que le miraba desafiante. No pudo más que cerrar los ojos, y mientras se pasaba el mismo una mano por el pelo, soltó una carcajada.
Por supuesto que no podía engañarse a sí mismo.
—Tienes razón—dijo al fin tristemente—mereció totalmente la pena, aunque eso no quita el hecho de que me joda lo que pasó—
Kidd asintió mientras cruzaba las manos sobre su regazo. El mayor se sentó a su lado suspirando tristemente guardando silencio durante un minuto. Kidd quería preguntar, quería saber que iba a pasar para así poder evitarlo, quería saber por qué Law le odiaba tanto, pero no se atrevía a preguntarle al otro, no estaba preparado aun para la respuesta.
El otro volvió a ponerle la mano en la cabeza acercándole hacia él hasta que sus frentes se tocaron.
—Sé lo que quieres preguntar, pero no te lo puedo decir—dijo el mayor mirándole a los ojos—es mejor así, ya lo entenderás—
Y sin darle siquiera tiempo a protestar le besó sin venir a cuento. Kidd ya se lo había estado temiendo en cuanto el otro le puso la mano en la cabeza, así que tampoco le pilló del todo desprevenido, después de todo, se conocía a sí mismo. Sintió la áspera lengua del mayor lamer sus labios fuertemente pidiéndole permiso para entrar. Pacíficamente, pero solo por ahora, sabía que como se negase el otro forzaría la entrada y la amabilidad desaparecería.
Con la curiosidad y la adrenalina en sus venas por estar haciendo algo que no comprendía del todo y que sabía que no estaba del todo bien, le dejó pasar sin la más mínima resistencia. El mayor al instante estaba sobre él, metiéndole la lengua para unirse a la suya propia mientras le recostaba sobre la cama suavemente tumbándose sobre él y mientras su mano volaba a su muslo acariciándolo ligeramente por encima del pantalón.
Kidd movió su propia lengua rápidamente yendo al encuentro de la del otro, pese a la violencia o intensidad que esperaba, el mayor fue casi delicado con él, lamiéndole suavemente, descubriendo su boca con curiosidad y prácticamente animándole a que le dejase someterle. Y Kidd se descubrió excitándose a pesar de todo. El otro era intenso, pero de una forma que definitivamente no se había esperado. Cuando se separaron Kidd jadeó y esta vez fue él el que unió sus bocas queriendo más. Sintió al mayor sonreír divertido pero aun así ceder y concederle el beso. Pero luego se separó dejándole con las ganas de algo más.
—Lo dejaremos para otro día—empezó— después de todo sigo enfadado contigo—comentó entonces el mayor mirándole intensamente. Y Kidd supo que estaba tan excitado como él. Después de todo aquello era demasiado raro y ambos parecían estar bastante necesitados.
El mayor se levantó de la cama, dejando al otro aun jadeando sobre el colchón con una erección en sus pantalones por un simple beso. Eustass quería volver, quería acabar lo que había empezado, ya que uno no solía tener semejante oportunidad, pero según recordaba Law estaría a punto de volver con los niños y aquella no sería una buena imagen para recordar.
Tal vez en otro momento.
—Disfrútalo mientras puedas—dijo el mayor saliendo a paso ligero por el marco de la puerta y deteniéndose un momento—y dile lo que sientes. Siempre. Sin mentiras—
Y sin más cerró la puerta a sus espaldas dejando al menor de nuevo solo en la habitación con más dudas que nunca.
Bueno, se que en el cap no pasan muchas cosas, pero espero que os haya gustado XD en el proximo hara su aparicion Doffy y sus tres versiones, aunque sigo sin saber que hacer con él jeje U_U
En fin, una preguntilla que quiero haceros ¿Quereis KiddxKidd? A lemon me refiero, siempre cuesta escribirlo, pero tampoco es que me importe tanto, aun asi, si lo quereis siempre lo puedo meter por alguna parte.
En fin, gracias por leer a pesar del retraso, un beso guapos (n_n)/
