Hello!

Espero que estén bien… muy bien! Chic s regreso con una nueva historia después de estar casi un año desaparecida. No explico las razones porque de verdad no vienen al caso. Espero este nuevo invento mio sea de su agrado! Saluditos :)

-Katniss, ¿qué haces aquí?- veía su reloj-hace media hora que finalizó tu turno

-Estaba revisando a un paciente, ya me voy

-Me parece excelente, ¿vas a tomar el bus?

-No, en realidad tengo que... Voy a la biblioteca

-¿A la biblioteca? ¿A ésta hora?

-Si Glimm es que... Necesito buscar unos libros... Ya sabes Haymitch

-si llega un punto en que ese viejo te hace un tremendo agujero en el cerebro. Si quieres, cuando salga puedo acompañarte, ya sabes para mi hora de break

-no! No hace falta, ve y come con Cato. Tranquila que yo estaré bien- me giraba para comenzar a bajar por la escalera. La verdad era que no tenía ningún apuro en llegar a mi cita... Perdón, asesoría- Glimmer - casi grité girándome. Mi amiga que gracias a Dios aun no se retiraba me observaba con esa sonrisa amable bailando en su rostro mientras que sus dedos jugaban con su cabello rubio- ¿me veo bien?

-¿tienes una cita?- no era que no confiara en las chicas tampoco que me avergonzara decir que sería la nueva asesora de Mellark. La cosa era que no le había comentado a nadie que hoy comenzaba con esto, porque sé con quién voy a trabajar. Me explico mis amigas saben que este chico me encanta y sé que al decirles que me seleccionó como su asesora de psicología ellas comenzarán a buscar pretextos e ilusiones y sencillamente eso es lo último que quiero en este momento... Sólo, sólo quiero saber cómo es, como es tratarlo, como es su voz cuando estudia como... Ay por dios niña aterriza, solo son unas clases, de lo contrario ni te hablaría- ¿es el chico de la biblioteca? ¿El de las copias?

-ajam- mentí. Ella miró mis pantalones beige de GAP y el suéter tejido blanco de cuello alto que ya tenía dos años y mis zapatillas keds blancas

-suéltate el cabello, la coleta alta no va mal pero tienes un cabello precioso que creo deberías lucir.

-¿Mejor?- pregunté al liberar mi espesa y larga melena

-excelente, que te vaya bien Kat. Mucha suerte-asintiendo me giré y lentamente comencé a bajar la escalera. Si, gracias por lo de suerte... La voy a necesitar

Elegir la biblioteca no había sido una mala idea después de todo, estaba cerca, no necesitaba ningún tipo de ropa especial y como acababa de salir de mi trabajo en realidad no tenia que arreglarme mucho. Se podía decir que el único problema era la distancia hasta mi residencia pero en vista de que esta quedaba solo a unas cuadras de la universidad no había problema, aunque tengo que reconocer que el camino era bastante tedioso.

Un recorrido que debí haber hecho en cinco minutos, lo realicé en quince, extrañamente nunca me había percatado de que la universidad tenía unos jardines tan preciosos... Si eran hermosos... Oh! mira esa fuente, toda una obra de arte. El escultor o su familia deben estar tan orgullosos. Me pregunto si aún vivirá, si estará casado por enfermo... Si, en resumen ese fue el porqué me retrase tanto y... Oh dios! Ese... Ese es su vehículo. La sensual y varonil camioneta se encontraba aparcada en todo el centro del estacionamiento, había otros carros alrededor pero sinceramente el negro reluciente de su auto era una cosa digna de admiración, he visto un millón de veces a Clo subirse en ese auto y nunca, nunca lo he visto sucio... Bueno solo cuando llueve... Me gustaría saber qué modelo es, bueno no sería catalogado como información útil para mi cerebro ya que de autos solo conozco los hot wheels y eso solo porque jugué con algunos cuando estaba en el orfanato.

-puedo hacer esto- desde el momento en que habíamos acordado encontrarnos aquí, esa oración se había convertido en una especie de mantra, lo repetía una y otra y otra vez, se suponía que entre más lo repetía más fácil seria convertirlo en una realidad. -solo son una asesorías-comenté halando la enorme puerta de vidrio, inmediatamente ese divino aroma a libros inundó mis pulmones infundiéndome algo de valor… Un momento ¿por qué estoy nerviosa? supone que estos son mis dominios, se supone que él es quien necesita de mi, se supone... Que no debería dolerme la barriga

-Hey Katniss- extrañamente me sobresalté cuando escuché mi nombre ser pronunciado por alguien de sexo masculino. Obviamente mi mente tuvo nuevamente dominio de mi cuerpo cuando me aseguré de que la persona que me saludaba no era la que desde hace más de veinticinco horas daba vueltas por mi cabeza

-Hey Ryan- me acercaba para abrazarlo y darle un corto beso en la mejilla. Era lo menos que podía hacer después de haberme ayudado a sacar un sinfín de libros prohibidos de la biblioteca- ¿como estas?

-muy bien y ¿ tu? ¿Buscando ayuda de última hora? - Ryan es un chico sumamente atractivo, cabello oscuro, ojos marrones, de estatura media y delgado. Nos conocimos por una mera casualidad, era su primer día como ayudante en la biblioteca cuando uno de los estantes se vino abajo y gran parte los libros aterrizó en su cara y espalda, para ese entonces estaba en mi primer año de medicina, es decir solo se nos permitía limpiar heridas, tomar algunos puntos y esas cosas tipo enfermería básica. Cuando el traumatólogo terminó con él fui yo la que vendó su espalda y tomó algunos puntos en su rostro. Casualmente esas áreas quedaron sin marca alguna, Glimmer dice que gracias a eso fue que el chico se enamoró de mi

-no, en realidad tengo una asesoría. Acabo de salir de mi turno y...

-vienes a estudiar- sonreía

-Nop, vengo a poner mis conocimientos a la orden. Ahora- daba un paso en dirección contraria- tengo que irme porque de verdad voy tarde. Nos vemos - bien respira profundo y relájate, puedes hacer esto. Subiendo las escaleras me encontré con otra puerta de vidrio en la que se leía en la parte superior Área de Tutorías, favor moderar el timbre de voz.

Halando la puerta ingresé a la gran sala, rodeada por otro sin fin de estantes, un millón de mesas y siete cómodos muebles negros, un aturdidor silencio me dio la bienvenida. Con mis pisadas resonando por toda la solitaria sala inicié mi búsqueda. No fue tan difícil encontrarlo. Peeta estaba sentado en una de las mesas con los brazos cruzados, con la cabeza gacha un con una gorra azul tapando su campo de visión. Por un momento me permití admirar sus gruesos brazos y la forma en la que su camiseta roja se adhería a su pecho. Sin darme cuenta mis pies me llevaron hasta mesa... Un momento! ¿Él está... Está roncando? Maldita sea! Por dios que clase de ser humano viene a una biblioteca a dormir, si! Sé que me demoré pero el muy bien podía ir adelantando... Leyendo, buscando algo.

Después de simular un ataque de tos, de martillar varias veces con mis nudillos la lisa superficie de madera y de arrastrar tres veces la silla en la que me sentaría, sólo gane que acomodara su gorra y que emitiera un gruñido... Ah y que otros estudiantes me miraran feo por perturbar su paz.

-qué vergüenza, debería darte vergüenza hacer esto en un lugar público- susurré arrastrando la silla por última vez y sentándome en ella.- bien, se supone que solo estaré aquí por veinte minutos más, eres libre para despertarte cuando quieras...

Y esperé...

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¡Oh hombre! Esta Mierda duele, duele como la Mierda. Quedarse dormido en una puta silla de madera no representaba problema alguno, el problema era despertarse. Tomando varias respiraciones logré enderezarme para solo ganar un gemido de dolor y el seco crack que provenía de mi espalda. Acomodando mi gorra y logrando enderezarme posando mi mirada en todo lo que me rodeaba.

-te dejaron plantado Mellark- por primera vez en ¿veinticinco años? Bueno tampoco era que me moría por escuchar lo que de seguro la iluminada de Haymitch diría, dejémoslo en que quería pasar un rato… diferente. Mirando mi reloj cai en cuenta que eran las nueve y quince minutos de la noche, lo que quería decir que había dormido aproximadamente unas tres horas, superando así mi record de dos horas y medias en los salones de clase de la universidad, vaya que sí extrañaba esos días de universitario… lo que daría por volver a ellos. Estirándome por última vez, reparé en algo que definitivamente no estaba cuando llegue…

No, definitivamente esta pequeña montaña de libros no es mía

Y mucho menos estaba ahí cuando llegue

Como si de pronto la pequeña montaña estuviese en llamas, aproximé mi mano hasta tomar el primer libro para leer su titulo Psicología Médica y Antología de Roportes J.Y Emerson, Psicología Medica, Buenas y Malas Noticias Emely Yens, Psicología en la Practica Medica. Viktor Frank. Sanando la Mente de los pacientes Jonh Mckensy. La psicología de la Mentira, Jason Roll… ¿QUE MIERDA ES ESTO? Esta… esta mujer definitivamente anda en drogas si cree que leeré toda esta mierda.

Saliendo de mi estado de shock, saqué mi teléfono de mi bolsillo porque me iba a escuchar, juro por Dios que me iba a escuchar. La titilante luz verde me hizo saber que tenía algún tipo de notificación. Mientras dibujaba sobre la pantalla el patrón de desbloqueo iba a redactando el discurso que dentro de algunos segundos recitaría. La foto de Clove me dio la bienvenida y rápidamente se activo aquella aplicación que te permitía visualizar los nuevos mensajes, mi mandíbula se tenso y mi ego sufrió una pequeña punzada al leer el nombre de la persona que me escribía, lo había recibido hora y media antes por ende la pupila Haymitch volvía a llevarme la delantera

Hola Peeta, estoy tan contenta de que nuestra hora de asesorías se haya llevado a cabo con total normalidad. Admiro mucho tu capacidad para escuchar y prestar atención y en vista de que tu motivación en realidad me animó, me tomé el atrevimiento de seleccionar para ti una serie de libros que serán de mucha ayuda :) te recomiendo comenzar a leerlos cuanto antes, Abernathy espera con ansias el ensayo que le entregarás sobre la Psicología Medica tomando en cuenta factores medioambientales e influidos por aspectos económicos, políticos y socio-culturales, familiares. Saludos y suerte :):)

Maldita bruja con cerebro! Intenté responder cinco veces su "amable" mensaje pero cuatro de esas veces solo aparecieron en la pantalla improperios muy acordes a como me sentía en este momento. Como un autómata tomé los libros en mis brazos y sin apartar mi mirada de la pantalla de mi teléfono me dispuse a abandonar la biblioteca, no sin antes entregar mis credenciales para poder llevarme a estos… monstruos conmigo. No fue hasta que llegue a mi auto que en mensaje que había redactado me convenció, pulsando con mi dedo la tecla enviar y con una sonrisa en mis labios encendí mi coche para dirigirme a casa.

Querida Katherniss, no tengo palabras… de verdad que me siento tan honrado de que te tomaras la molestia de buscar estos magníficos libros que obviamente serán devorados a una velocidad increíble por mí. Lamento no haber podido compartir más tiempo contigo pues me parece que eres de ese tipo de personas que con su dinamismo y personalidad atrapa la atención de los otros. Gracias por dejar mi primera asignación ya lista, eso reduce nuestras reuniones considerablemente y en vista de que estas algo ocupada buscando tomos con nuevas ediciones me tomé el atrevimiento de programar nuestra próxima reunión para la otra semana, así tendré suficiente tiempo para realizar un perfecto trabajo que este a la altura de tus perfectos conocimientos y tus perfectas asesorías, ¿cuántas hojas quieres. Veinte, treinta o cincuenta?

PD: espero que el verme dormir haya resultado ser una tarea fascinante para ti, Buenas Noches

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-¿Querida Katherniss? ¿Qué coño? ¡Lamento no haber podido compartir más tiempo contigo pues me parece que eres de ese tipo de personas que con su dinamismo y personalidad atrapa la atención de los otros!... Ok, gracias maldito bastardo, no sabes cuan placentero fue verte dormir.- no mejor eso no, bórralo. Por Dios, quien se cree. Si, quise molestarle con lo de los libros pero solo era un reproche por haberse dormido, de hecho lo del ensayo era una pequeña broma, solo quería irritarlo, es decir, me quedé ahí sentada una hora después de mi llegada buscando esos estúpidos libros para el… si no hubiese querido ayudarle no hago nada, así de simple

Quiero sesenta y cinco hojas- teclee rápidamente. Muy sexy y todo ese cuento pero hay algo en lo que no eres tan bueno y si es la única manera de defenderme, cree que la aprovecharé

Hecho, maestra- ¿maestra? Primero se confunde con mi nombre y ahora resulta que me ve como su maestra. Lanzando con un poco de fuerza mi teléfono hacia mi cama, continué secando mi cabello con la toalla a la vez que recordaba todas esas veces en las que me advertí a mi misma que este tipo era un idiota, un imbécil. Un total y completo idiota. Pero me niego, no voy a rendirme tan fácil. Si puedo soportar a la tarada que tiene por novia obviamente soportarlo a él va a ser pan comido.

Olvidándome de mi cabello tomé mi envase de crema corporal, aplicando un poco en mi mano comencé a distribuirla por mi cuerpo. Empezando en mis piernas y subiendo con cada aplicación

-y si crees que voy a renunciar… te equivocas. No soy como esas niñitas tontas y débiles con las que tratas- le reproché a mi reflejo en el espejo- . - el puede tener a un sinfín de mujeres tras, yo solo tengo mi cerebro y es más que suficiente. El agudo timbre de mi teléfono que anunciaba alguna llamada entrante me sacó de mí monologo, sacudiendo las sabanas logré dar con el aparato y la verdad no me sorprendió para nada el nombre que apareció en la pantalla

-¿hay alguna otra cosa que no entiendas?- me apresuré al responder

-Si, no me explicaste como lo querías- el tono sexual que imprimió en su voz se vio opacado por mi estado de ánimo.

-márgenes de cuatro, cuatro, tres y tres. Letra times número doce con interlineado de uno con cinco ¿está bien así para ti?- respondí sin vacilar e imprimiendo mi mejor tono arrogante en mi voz.

-son las normativas regulares, pensé que podrías ser un poco más creativa- suspiraba y juro que podía ver su idiota sonrisa bailando en sus labios- pero ya veo que no, así que como se le hace, Katherniss

-es Katniss- le corregí elevando el tono de voz

-¿el qué?

-mi nombre, idiota

-pensaba que era Katherniss, no idiota. Discúlpame a partir de este momento comenzaré a llamarte por tu nombre, idiota.

-Vete a la mierda…

-espera espera! No cuelgues- sinceramente no sé que se me cruzó por la cabeza como para mantener mi teléfono activo- ¿ese es tu apellido?

-no, es jódeme

-gracias pero no me apetece

-vete a…

-¿Katniss?

-¿qué?

-¿resultó excitante para ti verme dormir?

-si estas tratando de que me retire, vas a tener que esforzarte más

-bien, un reto es un reto. Buenas noches idiota vete a la mierda