lO SÉ ... :( PASÓ MUUUCHO TIEMPO. Pero lo juro no fue mi intención. Si les contara... este ha sido un año de perros. Lo único que me mantuvo viva fue SPN... bueno. Aquí les traigo este capítulo... prometo continuarlo pronto y prometo (sino que Crowley se lleve mi alma al infierno) que no pasará tanto tiempo. :) los quiero! díganme lo que piensan y gracias a los que visitaban la historia para ver algún update y me disculpo otra vez... los quiero muuucho :3 disfruten!


De niños y monstruos

Ch.4

... Dean

Dean, debías cuidar de tu hermano... debías cuidar de Sammy. Eso era todo lo que debías hacer... Nada es más importante que eso... me fallaste.

- "n-no..."

Fallaste Dean... Fallaste y ahora tu hermano está muerto por tu culpa. No te bastó con matar a tu padre ¿no? eres un inútil Dean... defraudas a todos. Y por eso te quedarás solo... solo porque contigo viene una maldición... me avergüenza decir que soy tu madre.

- "n-no... por favor... no..."

Nunca hubieras nacido... eres una vergüenza

-"m-mamá... no..."

Inútil...

-"Sam..."

Asesino...

-"Sammy... "

-"Ya, ya... muchacho... quién diría que los hijos del gran John Winchester, el temible cazador, el más tenaz y frívolo cazador tendría a esto como hijo."

Dean abrió los ojos, la cabeza le palpitaba tan fuerte que creía iba a explotar si la movía. Sentía la sangre correr por su cuello y pecho, el dolor era persistente en sus hombros... pero luego de haber estado tanto tiempo viviendo con el dolor no parecía haber algo parecido a la comodidad. Notó una tela extraña amarrada a su antebrazo, recordó lo ocurrido la noche anterior.

-"D-Donde... está Sam..."

-"Oh... el hermanito mayor se encuentra en su lecho de muerte pero igual se preocupa por su amado hermanito menor... tan tierno. No te preocupes Dean... Sammy ya no será una carga para ti... ya no"

-"B-bastardo... dime donde está mi hermano... te mataré, te mataré así sea lo último q-que haga..."

-"me matarás... Wow Dean, veamos entonces..."

Se acercó con el cuchillo en la mano. Se detuvo frente al cazador y luego de sonreírle de la forma más asquerosa empuñó el cuchillo y de un solo tirón cortó la soga que lo mantenía suspendido.

Dean calló como un títere al que le cortan las cuerdas. No pudo emitir ni un solo sonido, ahora el dolor se volvió inconcebible... antes había empezado a acostumbrarse a esa posición pero esto no tenía comparación, sus músculos y articulaciones pasaron del adormecimiento al desgarro en menos de tres segundos, sus pecho golpeó el piso duro de piedra impidiéndole respirar.

-"Haber gran muchacho... ¡mátame! aquí está el cuchillo"- Le puso en la mano el puñal. Se inclinó a su lado y con la mano derecha sujetó fuertemente el cabello obligándole a mirarlo a la cara. "Mátame, justo aquí... ¿ves? ¡Aquí!"

Dean no podía ni abrir los ojos...su cabeza iba a explotar... logró ponerse de costado justo a tiempo para vomitar, los espasmos en su abdomen incrementaban el dolor. Sintió como el vampiro lo sujetó de las manos aún unidas y lo arrastró a una esquina; bajó una especie de tela en el suelo y allí lo empujó. Mientras Dean intentaba controlarse y aclarar su mente (lo cual se estaba llevando las pocas reservas de energía que le quedaban) su poco hospitalario amigo ataba sus manos a una tuerca incrustada en la dura pared de piedra, obligándolo a permanecer sentado.

-"Toma"- Dijo, y le lanzó una pieza de pan.

No pudo evitarlo... ¿cuándo fue la última vez que comió? Repudiándose por hacerlo, tomó el pan y lo engulló tan rápido que casi lo regresa inmediatamente.

-"Por qué..."

-"O vamos Deano... no será tan divertido jugar si te mueres ¿no? bueno, ahora yo debo comer"

Se acercó donde Dean y retiró el pañuelo amarrado, cortó justo al lado del corte original. El muchacho sintió la sangre manar y cerró los ojos. Sam.

-"Debo aceptarlo muchacho... tu sangre es una de las más interesantes que he probado hasta ahora. Es más fuerte que la de los niños definitivamente".

-"Hijo de puta".

-"Eso no lo sé... dímelo tú, tú debes saber bien de eso".

Se fue silbando y apagó la luz.

Dean se quedó intentando pensar, intentando idear un plan, algo para salir de su situación... pero nada permanecía más de unos segundos en su cabeza. Era incapaz de concentrarse. Sus párpados pesaban... puntos negros frente a sus ojos le impedían mantenerlos abiertos. Justo cuando empezaba a dormitar un ruido disparó sus sentidos.

Alguien entraba, pero no eran pasos pesados como los del bastardo ese que lo encerró. No... Estos pasos eran ligeros e inseguros.

Entró al cuarto.

-"¿Quién eres?"

El cazador alcanzó a divisar una silueta... sí, era un niño de unos 8 años. Al oír su pregunta el pequeño intruso volteó la mirada hacia él y se acercó con una sorprendente determinación, se arrodilló frete al joven y con una mano pálida pero increíblemente tibia le tomó el rostro como examinándolo.

-"... ¿Dean?"

El chico sonrió.

-"Diablos... Sam se va a alegrar de saber que estás vivo"