Hola a tods!
Por fin me he desocupado un poco de la U y tuve la inspiración para continuar esta vieja historia. A modo de disculpa, incluyo dos capítulos de un solo.
Mis agradecimientos a Mavel, Maria, Adriana al, Sayuri san y MemoriesofKagome por sus amables comentarios
¡Disfruten!
Se dice que las vacaciones de verano son lo mejor del mundo. Yo no lo había pensado mucho antes porque para mí, las vacaciones significaban seguir en los internados ya no tenía familia quien me sacara. Sakamoto, bien que mal, era un hombre de negocios y la única vez que pasamos las vacaciones juntos fue porque, en ese verano, el internado no tenía más chicos que yo y no lo iban a mantener abierto por una sola persona…
Un estruendo me sacó de mis pensamientos lúgubres. El timbre había sonado y con él, los gritos de alumnos de todos los niveles: éramos libres.
"¡Somos libres Isabella!" gritó Shery mientras me abrazaba.
"¡Vacaciones por fin!" gritó también Marie, uniéndose al abrazo de oso de Shery.
"Aire…a..i…r…e" balbuceé como pude mientras mi vista se volvía borrosa. Las muchachas se disculparon y de inmediato me soltaron, dejándome respirar con libertad.
Rápidamente recogimos nuestras cosas y nos dirigimos hacia la salida, ellas flotando y yo a un paso más sedado. No compartía su entusiasmo pues había estado afuera del colegio por más de un mes, había vuelto a clases no hace mucho y ahora volvía a estar afuera. Por supuesto Sakamoto, mi estoico tutor, tenía esto más que presente y ya me había mandado un correo /amenaza en donde esperaba que estudiara lo suficiente para graduarme entre el marco de lo aceptable a finales de año. ¿Qué es el marco de lo aceptable? Simple. Tenía que sacar los dos títulos de graduación del colegio que ofrece el Französisches Gymnasium : el Abitur, título alemán de secundaria y el Baccalauréat, el título francés. No volvería a ver la luz del sol… Y para colmo Wakabayashi partiría a Munich para la concentración de su nuevo equipo muy pronto, así que mi muy técnico intento-de-romance-de-verano se iba al carajo. ¡El verano apesta!
La única ventaja que le veía al período de descanso era que dentro de 1 mes sería el Love Parade en Bochum. Estábamos empezando Junio así que tendría suficiente tiempo para encerrarme en casa a estudiar y rogarle a la señora Bloomsfield que me dejara salir para el 15 de Julio, que era el evento con DJ Tiesto.
"¿Y cuáles son nuestros planes para el verano, señoritas?" preguntó Shery con entusiasmo.
"Bueno," dijo Marie, "Ya que la pestes de Karl, Kaltz y Wakabayashi parten a Munich, tenemos mi casa como punto de reunión en las vacaciones. A mi mamá ustedes le han caído de maravilla y siempre me pregunta cuándo van a dormir a casa. Especialmente tú, Isabella. Después que fuiste a casa a que Karl te ayudara con francés, mamá está con la idea de que eres perfecta para mi hermano."
"No me lo recuerdes. No sé de donde tu mamá ha sacado tal idea…" le dije mientras Shery reía. En realidad, sí lo sabía… Fue uno de esos días en que todo empieza mal, está bien en el medio y luego el final es inverosímil…
*******
La Aventura de Francés, como hemos aprendido a llamarla, fue una cosa curiosa. El francés nunca ha sido mi fuerte así que después de batallar por semanas contra el trabajo extraclase, decidí ir a la casa de Marie por ayuda. Desafortunadamente, Marie estaba en una cita, o así me susurró su madre con un guiño mientras me forzaba a pasar a tomar algo. Para mi fortuna, Wakabayashi y Schneider estaban en la cocina, devorando un pedazo de pastel de chocolate.
"Hola, Isabella!" me saludó Schneider entre bocados. "Tienes mala suerte, Marie acaba de salir. Creo que Shery la llamó o algo así." Asentí, pensando para mis adentros que Shery estaba en su trabajo de medio tiempo, así que no era posible que Marie estuviera con ella. ¿Con quién andaría la rubia?
"¿Ocupas algo?" Wakabayashi preguntó, señalando mi bolso con los libros.
"Bueno, en realidad venía para que Marie me ayudara con el extraclase de francés pero me parece que tendré que sufrir sola esta vez…" dije amargamente en lo que la madre de Marie ponía un pedazo del pastel delante de mí.
"Tonterías, querida, Karl aquí donde lo ves, es muy bueno en francés. Estoy segura que te puede ayudar." dijo la señora sonriente, mientras Schneider encogía sus hombros y asentía.
"¡Eso sería fantástico!" dije mientras sonreía. Poco después Wakabayashi y yo nos encontrábamos en la habitación de Schneider. El rubio había ido a buscar sus libros viejos al desván. El silencio se sumió sobre nosotros: desde que Wakabayashi salió por la ventana de mi casa aquel día, no nos habíamos vuelto a ver.
"Em, y dime, ¿cómo has estado?" preguntó mientras se sentaba en la cama de Schneider y miraba sus posters de soccer.
"Bien, creo… Estudiando bastante fuerte."
"Si. Me han contado las chicas que han tenido muchos deberes. Es natural, presumo, pues ya están en su último año" dijo él.
"Sí, gracias a Dios. ¡Estoy harta de la secundaria!" me reí mientras tiraba mi bolso en la cama. Lo que no contaba es con el maldito bolso iba a rebotar y caer pesadamente en el suelo, esparciendo sus contenidos por el suelo. Los libros de francés, mi maquillaje, mi reproductor de mp3, todo quedó en el suelo. Y para mi horror los guantes que Wakabayashi dejó en casa también habían salido de mi bolso; sus colores negro, blanco y verde contrastaban con la alfombra café. Mi cara estaba ardiendo, sin duda sonrojada hasta más no poder. Rápidamente, me arrodillé a juntar mis cosas, sin mirar al super portero. ¿Cómo diablos iba a explicar que esos guantes me traían suerte? ¿Que con sólo mirarlos y acordarme de su dueño, me sentía mejor? ¿Que no tenía la más mínima idea de cómo había perdido la cabeza por un chico que apenas conocía?
Noté que Wakabayashi también se había sonrojado, aunque no tan terriblemente como yo. "Te ayudo a recoger..." dijo mientras se arrodillaba a mi lado. Una vez que todas las cosas estaban de vuelta en la traicionera cartera, el silencio vino de nuevo. ¿Por qué diablos Schneider tardaba tanto?
"Isabella… Yo lo siento mucho… Por lo del otro día" habló Wakabayashi de repente. "Yo, por lo general, no tomo tanto y no suelo ir a molestar a mis amigos a sus casas. Si la señora Bloomsfield se hubiera despertado y me hubiera descubierto ahí, podrías haber tenido problemas. Me dice Shery que tu tutor es bastante estricto y te ha dejó castigada por lo del problema de la vez pasada. Por eso no habías podido devolverme la suéter que dejé en el hospital…"
"Bah, Sakamoto es estricto pero nada grave hubiera pasado. Yo he tenido un pasado muy loco y es por eso su paranoia…" Wakabayashi no necesitaba saber que Sakamoto había amenazado con declararme no apta para manejar la empresa de mi padre si volvía a ocasionar problemas. La compañía estaba en sus manos hasta que yo cumpliera 21, bien podía hacerlo. Le conté a Shery y ésta quedó pasmada, jurando ayudarme a quedar fuera de problemas. "Oye, a propósito, me dicen que pronto se van a Munich, ¿no?" le pregunté al portero, cambiando de tema.
El portero sonrió y se sentó en la cama de Schneider. "Sí, dentro de 2 semanas nos vamos"
"¡¿Eh?! ¡¿Dos semanas?!" dije yo decepcionada. Al ver que me miraba extrañado, me expliqué, "Bueno, es que salimos a vacaciones en 2 semanas… Pensé que pasaríamos las vacaciones aquí todos juntos…"
"¿Juntos?"
"Ya sabes, Schneider, Shery, Marie, tú y yo, de fiesta en fiesta. Aunque no debes tomar, creo, porque no soportas muy bien el licor…"
"Ha, ha, tienes razón. Pero el torneo de verano se acerca y me quieren lo más pronto posible para una concentración…" terminó el portero.
Asentí y me quedé sentada en el suelo. "Ah, es una pena, pero nada que hacer. ¿Y cuándo vuelven?"
Él me miro y luego negó con la cabeza. "Bueno, será difícil… Con los entrenamientos y todo, no será antes de Navidad, calculo… La jornada 11 comienza dentro de poco, así que estaremos de viaje. Además, el que vendría, si acaso, sería Schneider, a visitar a su familia… Yo iría a Inglaterra, a visitar a la mía…"
"Ah… Comprendo…" dije, tratando de no demostrar mi decepción. Apretando las manos fuertemente contra mi pantalón, se me ocurrió una brillante idea: "Y… ¿y si yo te invitara a pasar Navidad en mi casa?"
"¿Eh?"
"Pues sí," proseguí, tomando valor, "Bueno, en realidad no es mi casa, sino la de la señora Bloomsfield… Y Sakamoto también vendría, ahora que lo pienso, pero realmente la podríamos pasar bastante bien…" No pude evitar sonrojarme; me sentía como una tonta y si Wakabayashi no había entendido para entonces que me gustaba, el super portero era realmente bien tonto…
"Isabella, yo creo que-" Wakabayashi intentó decir algo, pero la fastidiosa voz de Schneider lo interrumpió. Estaba de pie en la entrada de su cuarto, balanceando peligrosamente una torre de viejos libros de francés.
"-Que deberías dejar de coquetear conmigo y acompañarme a mi apartamento. ¿No es eso, Wakabayashi?" el rubio se rió mientras colocaba los libros en la mesa y Wakabayashi llamaba tonto a su amigo. "Oye, se me olvidaba, tienes una llamada abajo; me parece que es Hyuga, pero su alemán es tan horrible que bien podría estar equivocado…"
El japonés inclinó su cabeza en señal de agradecimiento y salió de la habitación. Mientras me preguntaba si realmente hubiera dicho que sí, Schneider y su molesta voz volvieron a intervenir:
"Oye, Isabella, deja de babear y saca tus cosas. Si fracasas en el colegio, no le gustarás a Wakabayashi. El hombre prefiere a sus chicas listas y bonitas. La última era enfermera y estaba bien buena…"
"Oh, cállate" dije malhumorada, en lo que luchaba con mi libreta de apuntes. La muy infeliz estaba atrapada en el fondo de mi bolso y se negaba a salir. "¿Y tú cómo sabes qué chicas le gustan a Wakabayashi?"
"Bueno, pues, no lo parece, pero tiene bastante éxito… Y como lo conozco desde hace bastante tiempo, sé el tipo de chicas que frecuenta…"
Decidí ignorarlo y acerqué una silla al escritorio. Schneider captó el mensaje y empezó a examinar mi trabajo extraclase, para saber por dónde comenzar. La madre del rubio apareció en la puerta poco después para avisarnos que Wakabayashi tuvo que salir de emergencia. 'Fantástico' pensé, 'simplemente fantástico…' Pasamos trabajando por lo menos dos horas, pero mi mal humor no me dejaba concentrarme.
"¡Vamos, Isabella! ¡Ya te he explicado esta oración como 50 veces! ¡Concéntrate!"
"¡Estoy concentrada!" contesté desafiante. "¡Soy muy tonta para el francés, es bastante obvio!" Cerré el libro de golpe y me acosté sobre la cama, con mis manos sobre la cara. Sentí como el colchón se hundía a mi lado: Schneider se había acostado también.
"Lo siento," susurró, "Hemos trabajado bastante. Es obvio que necesitas un descanso…"
Pasamos unos minutos en silencio, hasta que mi curiosidad no pudo más. "Oye Schneider… Tú crees que algún día, ¿Wakabayashi pudiera fijarse en mí?"
Lo oí suspirar y se acercó a mí, "No, no lo creo. A Wakabayashi le gustan las chicas con experiencia…"
Puse mi brazo sobre mis ojos, tratando de tranquilizarme. "Ya me lo imaginaba…" La respuesta era bastante obvia; los jugadores de fútbol pueden tener a las chicas más bonitas y populares. Mocosas de colegio no estaban en sus menús; debía resignarme. De pronto, Schneider tomó mi brazo y me acercó hasta él bruscamente:
"Oye, Schneider! ¿Pero qué diablos…?" murmuré mientras fruncía el ceño. "¡No estoy para bromas!"
El rubio permaneció en silencio, mirándome fijamente. "Wakabayashi es muy selectivo. Pero a mí me vendría bien alguien como tú…"
"¡Déjate de tonterías, te digo!" dije tratando de incorporarme, pero su cuerpo me atrapaba contra la cama. "Schneider-" Lo que fuera que iba a decir fue cortado por su boca sobre la mía. La sorpresa me había paralizado; su cuerpo se acomodó entre mis piernas y sus brazos rodearon mi espalda. Justo cuando sentí su lengua rozar mis labios, un suspiro de sorpresa proveniente de la puerta hizo que Schneider se distrajera y me diera tiempo de escapar de debajo de él. La madre de Marie venía con una bandeja con pastel y bebidas; la pobre mujer lucía apenada por haber interrumpido a su perverso hijo:
"Lo… lo siento. Pensé que estarían terminando de estudiar, así que les traje unos bocadillos…"
"Déjalos en el escritorio Madre; los comeremos apenas terminemos el trabajo," dijo Schneider algo sonrojado, mientras se dirigía hacia la ventana, acomodándose el cabello.
Recogí mis cosas a una velocidad envidiable. "No se moleste señora," dije mientras tomaba mis lapiceros y los echaba en el bolso, en medio del caos. "Ya es bastante tarde y básicamente ya terminamos lo que necesitaba. Ya lo demás lo estudiaré en casa. ¡Gracias por todo!" Jalé el bolso por las agarraderas y esquivando a la madre de Schneider, salí corriendo escaleras abajo. '¡Ni loca vuelvo a esta casa! ¡Ni en un millón de años!'
Gracias a Dios, no había tenido que ir a la casa de Schneider de nuevo: le conté a Shery del percance y –después de jurar ayudarme a mantener a Schneider lejos de mí—ella distraía a Marie cada vez que ésta nos invitaba a su casa. La rubia se extrañaba, pero sabiamente, decidía no preguntar. Simplemente absorbió "La Aventura de Francés" como yo desesperando a su hermano por mi ineptitud con el francés; Marie asegura que su hermano estaba tan harto de mí, que se encerró en su cuarto y no volvió a salir en toda la noche…
Sobra decir que me conseguí el número de celular de Schneider y lo había evitado religiosamente desde entonces…
*******
Después de salir a vacaciones ese viernes, fuimos al cine a ver esta nueva película, Luna Nueva. Salimos del cine dos horas después en medio de carcajadas y maldiciones:
"¡Pero qué tipo de basura están sacando estos días!" exclamó Shery antes de morder su chocolate con despecho.
"A mí me pareció decente. Al menos mejor que la primera película, ¿no te parece Marie?" dije mientras tomaba un trago de mi gaseosa.
"Pues sí, eso creo" dijo la rubia mientras dirigía su atención a los televisores de un escaparate.
"A ti te gustó, Marie, por los hombres lobo sin camisa y a ti, Isabella, porque te derrites por el vampiro medio payaso ese ¡y la protagonista tiene tu mismo nombre! Puedes fantasear a lo que te plazca, presumo…" exclamó Shery.
"¡Oye, oye, oye, ni me compares con esa tipa de la película! ¡Yo no hago ojos de borrego muerto cuando veo al chico que me gusta! ¡Y lo del nombre es una desafortunada coincidencia!" dije mientras tomaba otro largo sorbo de mi bebida.
"¡Ja, ja, ja, ja! Tengo que traerte un espejo, porque cada vez que ves a Wakabayashi, haces la misma cara de esa tipa. ¡Nada más falta que Wakabayashi brille al sol y te le tirarías encima!" se carcajeó Shery malvadamente.
"¡Silencio Shery! No me obligues a relatarle a las presentes como te encontré en las afueras del hotel de Hyuga con una cámara de largo alcance dirigida hacia las ventanas del cuarto piso…"
"¡Estaba practicando fotografía de pájaros! ¿Cuántas veces te lo tendré que repetir?"
"Eso dices tú, pero yo vi las fotos que revelaste –las que están escondidas debajo de tu cama—la noche que fui a dormir a tu casa. "Hyuga" no es un tipo de pájaro, que yo sepa…"
Shery se sonrojó, buscando algo que decir. Pero rápidamente, corrió hacia el escaparate al frente del cual estaba Marie, "¡Marieeeee! ¡Isabella es mala conmigooooo!"
Esperé que la rutina diaria se repitiera: Shery me lanzaba un ataque, yo se lo devolvía y así sucesivamente. Al final, la que ya no pudiera responder adecuadamente acudiría a Marie y ésta nos fulminaría con su sabiduría. Extrañamente, la rubia seguía con la atención fija en los televisores del escaparate. Su helado de menta se derretía en sus manos, su celular sonaba como poseído, más ella no contestaba: sus ojos asustados se fijaban en el más grande de los aparatos, el cual pasaba un programa de chismes. Shery y yo nos fijamos que decían, comprendiendo pronto su horror. Un hombre joven de cabello castaño y una mujer pelirroja y atractiva hablaban en rápido alemán de una fotografía en pantalla:
"-Y como les decíamos antes del corte comercial, en el programa de mañana les tendremos una gran exclusiva con el paparazzi Jürgen Diermissen y su última víctima…" dijo la pelirroja con emoción.
"¡Tienes razón Katja! Tiempo atrás, gracias a Jürguen, les trajimos en exclusiva la noticia de que el super portero Genzo Wakabayashi había roto con su novia de tres años, Sabine Stuggart, cuando la encontró engañándolo con su cirujano," dijo el joven castaño con sazón.
El nombre Stuggart se me hacía familiar, aunque no podía recordar quién era la que se llamaba así. Ignorando mis pensamientos por el momento, seguí poniendo atención:
"¡Pero no nos desviemos del tema, Sven! Diermissen promete que el jugoso chisme que nos trae es mucho mayor. No nos ha dicho mucho, pero nos dejó con esta fotografía que ustedes ven en sus pantallas: El jugador brasileño Carlos Santana, nuevo fichaje del todo poderoso Real Madrid, está en Alemania de vacaciones antes de la nueva concentración de los Galácticos. Y muy bien acompañado, por lo visto…"
En la pantalla, salía Santana en aparentemente, un parque de diversiones. Junto a él, una rubia muy bien vestida con los ojos tapados por una franja negra hecha a computadora. Escupí mi bebida y Shery dejó caer su chocolate al suelo cuando reconocimos a Marie; no nos faltaba quitar la franja negra para reconocerla, ya que la veíamos todos los días.
"Marie… ¿pero qué diablos…?" empezó Shery, pero yo la detuve. Todavía faltaba más del reportaje…
"Sí, y dice Jürgen que esta chica no es cualquier bombón. Aparentemente, ella es una estudiante de una prestigiosa academia en Berlín. Aclaro que ya tiene 18, gente, no vayan a pensar mal de Santana…" dijo el hombre en lo que la foto dejaba la pantalla.
"Entrevistamos a unas cuantas fans de Santana, para ver su reacción, y nos encontramos una variedad jugosa:" la mujer rió en lo que las entrevistadas salían al aire. Mujeres de todos los tamaños, colores y sabores daban su opinión, desde que Santana tenía derecho a ser feliz hasta de que la muchacha era una zorra, obviamente, y que si la veían en la calle, la iban a matar. Lastimosamente, las opiniones salvajes y malas eran la mayoría y no para menos: Santana era un hombre atractivo y muchas mujeres lo deseaban. Era incoherente que saliera con una chica de colegio. Lo cual nos traía de vuelta a Marie, quien estaba siendo estrangulada por Shery:
"¡¿Cómo no me habías dicho?!" decía la peliazul mientras sacudía a su amiga. "¡Esto es terrible! ¿Cómo diablos se les ocurrió salir a un parque de diversiones? Ahí hay demasiada gente, ¡y Santana es una celebridad!"
"¡Estábamos en una cita!" dijo la rubia mientras se soltaba de su amiga. Apoyó la frente en el vidrio frío del escaparate y suspiró, "Carlos me dijo que quería salir conmigo hace ya como un mes. Fui a ver el entrenamiento de los amigos de Karl por unas semanas. Decidieron hacer como un mini torneo ya que Tsubasa, Hyuga, Rivaul y los demás estaban en Berlín. Recuerda Shery que Isabella estaba castigada y tú estabas en tu trabajo; no tengo muchas amistades además de ustedes, así que Karl me invitó a ir a verlos jugar. Bueno, hablé con Carlos de vez en cuando en los recesos y el último día me pidió que saliera con él. De verdad la pasé bien en la cita, así que salimos más veces. Esa foto, creo, es del día de la Aventura de Francés…"
Mientras yo me encogía pensando en ese día, un grupo de chicas pasaba junto a nosotros. Al parecer, también habían visto la noticia y lanzaban pestes en cuanto a la rubia junto a Santana. Marie palideció y se escondió detrás de Shery; esto no iba a ser bueno para ella…
De pronto, el celular de la rubia empezó a sonar: al otro lado de la línea estaba Santana, quien ya había visto la noticia, la llamaba para ver cómo estaba. No nos dio tiempo de enternecernos por la escena ya que mi celular también empezó a sonar. Lo miré y estaba en pantalla el número de celular de Schneider que sin duda también había visto la noticia.
"¡Contéstale tú!" le dije a Shery mientras le lanzaba el aparato. Shery lo miró y el entendimiento cruzó su cara al contestar. Ella atendió a Schneider y oí la extraña conversación:
"Si, está aquí con nosotras en las afueras del centro comercial… No, no le ha pasado nada…. Está hablando con Santana ahora, por eso no te atiende… Oye, oye, oye, no me grites. Es obvio que no le va a colgar a su novio por ti… ¡Ah! ¿Tú tampoco sabías? Ya somos tres entonces… Si, Isabella está bien también… ¿Que por qué no te contestó?...Emmm, es que está en el baño, sí, y me dejó su teléfono… No, todavía no ha salido… Wow, te trajiste a toda la liga europea, ¿sabes?... La señora, obviamente, tiene más cerebro que ustedes, panda de tontos… Pero qué malvado, oye. Me va a matar… Si, si… lo haré… ¡Vete al infierno!" dijo la peliazul cortando de golpe.
"¿Qué te dijo?" le pregunté a mi amiga, mientras Marie todavía seguía hablando con Santana.
"Que llevemos a Marie a casa en un taxi, y que le digamos a Santana que también se llegue, porque todos están reunidos allí..." dijo la chica en voz alta para que Marie oyera. Ésta asintió y le comunicó a su novio el mensaje.
"¿Y quiénes son todos?"
"Pues parece que Karl llamó a Kaltz y a Wakabayashi para que lo ayudaran a localizar a Marie (porque no contestaba su teléfono) y el super portero vino con refuerzos: Hyuga, Tsubasa, Misaki, los Tachibana y Wakashimazu . Sin embargo, fue la esposa de Tsubasa quien, llamando a su marido, sugirió llamar a las amigas primero antes el hermano sobreprotector Schneider y sus secuaces salieran con garrotes y antorchas hacia el hotel de Santana..."
"Sabia mujer… Bueno, pongamos a Marie en un taxi y que se vaya a su casa. Mañana va a ser un día largo para ella…" dije yo, pensando cómo diablos iba Marie a salir con Santana con todas las fans y la prensa encima. No la envidiaba… Bueno, aunque tal vez un poco…
"Em…Isabella… tú y yo también vamos para allá…"
"¿Eh? ¿Y nosotras por qué?"
"Porque Schneider me está cobrando el favor por las fotos de Hyuga que sacó para mí en la fiesta que hicieron en casa de Wakabayashi…" explicó Shery en voz baja mientras paraba un taxi y Marie se subía.
"¿Y eso qué diablos tiene que ver conmigo?" pregunté malhumorada.
"Schneider quiere hablar contigo. A solas… ¡Lo siento!" me dijo al tiempo que me arrebataba mi bolso, subía detrás de Marie y cerraba la puerta con rapidez. Le gritó al conductor que acelerara y se perdieron antes que yo pudiera reaccionar. Confundida, me quedé viendo al taxi perderse a la distancia, hasta que los sonidos de una bocina me distrajeron. Un poco más atrás de donde se había parqueado el taxi, estaba el Lamborghini blanco de Schneider, cuyo conductor me hacía señas para que entrara. 'Detesto a Schneider….' Pensé mientras avanzaba lentamente hacia el auto; Shery se había llevado mi celular y mi bolso, con ellos toda manera de comunicarme y dinero para moverme. Estaba a merced del rubio. 'Corrección: Detesto a Schneider y a Shery…'
*******
"¿Por qué no contestas mi llamadas?" preguntó el rubio una vez que aceleró.
"Yo no contesto números desconocidos" respondí tercamente mientras miraba hacia afuera del auto.
"No mientas. Sé que le pediste a Marie mi número para no sé qué tontería, pero en realidad lo pusiste en tu celular para no contestarme," prosiguió el futbolista, igual de terco.
"Bueno, no quiero hablar contigo. Suficiente razón, ¿no?" escupí con rabia.
"No me digas que todavía estás avergonzada por la tontería del beso. Mamá me ha descubierto en peores escenarios, te lo aseguro…"
"Y no lo dudo, pero no me utilices para ampliar la cantidad de actos reprobables que haces. Yo no soy de esas mujeres."
"Y lo sé. Por eso quiero salir contigo…" dijo Schneider mientras frenaba en una intersección. La luz roja se acababa de poner y la gente cruzaba la avenida.
Sorprendida, lo volví a ver. Él me sonrió, guiñando el ojo. Sonrojada, volví a mirar afuera de la ventana. "Ni me conoces. No sabes quién soy ni lo que hago. ¿Por qué diablos saldrías conmigo?"
"Precisamente por eso: para conocerte mejor. La verdad, de las amigas de mi hermana, eres la que prefiero. No te vuelcas a las tonterías cursis de Marie, pero tampoco eres inmune al romance. Y eres de carácter fuerte, pero no tanto como el de Shery, que vendería su alma al diablo para verme sometido en frente de ella…" terminó mientras tomábamos rumbo hacia su casa.
"Esa imagen fue perturbante…"
"Em… si… no lo volveremos a mencionar…."
"Eso espero…"
"Entonces, ¿puedo confirmarle a mamá que estamos saliendo?" dijo en tono de broma. "Desde que viniste a estudiar aquel día no dejar de preguntar cuando vuelves…"
"No, no puedes confirmar nada porque no estamos saliendo. Me cae demasiado bien tu mamá, pero a mí me gusta Wakabayashi" dije cruzando los brazos.
"Te lo dije antes y te lo repito ahora. A Wakabayashi no le gustas tú. Me lo hubiera dicho; siempre me cuenta todo. Él todavía sigue enamorado de su ex novia. Sabine y él hacían muy buena pareja; ella lo cortó la semana antes de que él le propusiera matrimonio. Yo mismo vi cuando compró el anillo. Él no se dio cuenta, por supuesto, ni yo se lo he dicho. Es demasiado orgulloso para la lástima ajena…"
Seguí mirando la gente pasar, tratando de contener los celos y la tristeza: ¿Quién sería esa Sabine Sttugart que me separaba de Wakabayashi? La odiaba y ni siquiera la conocía. ¿Y si ella no hubiera terminado con Wakabayashi? ¿Se hubieran casado? Era tarde para tantas preguntas: los ojos me ardían por las lágrimas que no quería dejar salir. Nadie me había visto llorar desde que murió mi padre y ésta no iba a ser la ocasión.
"Piénsalo, nada más eso te pido. Sé que quieres a Wakabayashi, pero también puedes aprender a quererme a mí," terminó el rubio mientras se estacionaba en frente de su casa. Santana y Rivaul estaban entrando mientras Wakabayashi hablaba por teléfono en el jardín. El portero nos sonrió y dijo que entraría en un minuto. Dándonos la espalda, siguió con su conversación:
"No, no, no era a ti, Sabine. Era para Schneider que acababa de llegar con Isabella, una de las amiguitas de su hermana… Si, si, pero dime, ¿estás bien? Pasaron esa nota de nuevo en la televisión y temí que algo malo te hubiera pasado…"
Corrí de inmediato adentro de la casa, donde me encerré en el baño. Me lavé la cara, tratando sin éxito de contener las lágrimas de despecho. Schneider entró al baño poco después y me abrazó, mientras yo lloraba amargamente en su camisa…
Continuará...
