Capítulo dedicado a Maxcaulfied13.
.
.
Los sueños son esa ventana del inconsciente que nos muestra aquello que deseamos hacer realidad.
.
.
.
Sueños.
.
.
.
Sasuke abrió los ojos lentamente, la luz daba en su rostro así que tuvo que parpadear un par de veces para tratar de adaptarse a la luz del sol sobre su cara. ¿Dónde estaba? Se preguntó mientras miraba al cielo azul con sus ojos negros profundos, trataba de recordar que sucedía. ¿Qué había pasado? No podía recordar absolutamente nada. Parpadeo un par de veces, se sentía tranquilo, sereno y sin preocupaciones. ¿Acaso había muerto?.
-morir…-nombro quedamente, ahora recordaba. Había ido con naruto a buscar a sakura… si, sakura. Ella debían rescatarla. ¿Pero de qué? Entre cerro sus ojos ¿Por qué demonios no podía recordar nada?- sakura...-susurro levemente.
-¿sí? Sasuke-kun.- su nombre salió suavemente de sus labios haciendo que se levantara de golpe, giro su cabeza y allí sentada a su costado derecho estaba ella, con sus piernas estiradas sobre el verde prado poseía un vestido blanco con cerezos en el borde del mismo, tenía unas zapatillas y su cabello suelto cortó, poseía en sus brazos una cesta con varias frutas en su interior y comida. El azabache la miro son entender ¿Qué sucedía?- ¿sucede algo Sasuke-kun?- pregunto en tono preocupado la peli rosa ante la mirada extraña de su compañero que la miraba como si tratara de descifrar un enigma. Enigma que en esos momentos él no podía entender ¿Qué es lo que estaba pasando? La pequeña niña que tenía en frente era sin dudar sakura pero ¿Qué edad tenia? ¿5 años?.. Se miró así mismo y noto como poseía un short blanco y una franelilla negra, sus sandalias ninja. Observo de nuevo a sakura. ¿acaso estaba soñando?
-sa...Sasuke-kun ¿te encuentras bien?- pregunto de nuevo sakura al notar confusión en el resto de Sasuke. Este pareció reaccionar y miro hacia el lugar, era un amplio prado, el viento soplaba levemente dándole un toque de tranquilidad.
-¿Qué hacemos aquí?- su voz era de desconcierto y bien era que, no podía recordar nada de lo sucedido ni siquiera qué edad tenia. Pero ¿Qué hacían allí? Y porque su mente tenía la idea de que debían salvar a sakura.
-¿ha?- la pequeña ladeo su cabeza con evidente confusión- bueno… hemos decidido acampar con naruto. ¿No lo recuerdas?- la pregunta fue con total inocencia, haciendo que el Uchiha la mirada con culpa.
-he…si.- mintió, y aunque la verdad era que no recordaba nada. Nada de lo que sucedía en ese lugar, de hecho… no poseía recuerdo alguno. Tan solo tenía el sentimiento de que se sentía tranquilo y en paz. Quizás y solo se había quedado dormido y había tenido un sueño. Si, quizás eso fue. Un sueño en el que de seguro debían ayudar a sakura. Pero no le importaba, no lo importante es que ahora estaban allí a punto de acampar.
-naruto ha tardado… de seguro llegara pronto- respondió sonriéndole. Aunque le sonreía tiernamente al pequeño Uchiha no pudo evitar que fuera extraño que no recordara lo del día de picnic pero seguro había estado ocupado en sus labores. A lo lejos escucharon sus nombres giraron sus cabezas en dirección de la persona y notaron cómo se acercaba corriendo un niño rubio con su mano levantada, saludándolos de manera energética con esa sonrisa tan característica y propia de él.
-gomen, teme y sakura-chan.- se disculpó mientras se rascaba su cabeza con su mano derecha y mostrara su sonrisa nerviosa.
-tranquilo, naruto.- sakura le sonrió tiernamente y el rubio tomo asiento en el amplio césped quedando frente a Sasuke, formados así en un mini triángulo entre los tres– mi mama nos hizo un rico almuerzo,- comento animadamente mientras colocaba el canasto a su lado- espero les guste- saco el mantel de color rojo con cuadros en blanco, muy apropiado para ese día.
-yo te ayudo, sakura-chan- naruto tomo el mantel en sus manos, lo abrió y expandió sobre el césped con la ayuda de Sasuke quien lo tomo por una esquina estirándolo dándole una forma plana ente ellos tres. Mientras la pequeña niña saco varias cosas de su canasto y las colocaba en sobre el mantel, tres embaces de comida, tres jugos, y jugosas frutas que se veían sin duda apetitosas, manzanas para Sasuke, naranjas para naruto y fresas para ella. Cada uno poseía gustos diferentes pero ella se los conocía a la perfección a pesar de tener 5 años, pero la verdad es que su oka-san le había dicho que la mama de Sasuke, naruto y ella eran buenas amigas, al morir Kushina-san tanto Mikoto como su kaa-san habían mantenido su amistad intacta fortaleciéndose y cuidando al pequeño naruto cada que podía.
Su kaa-san le comento que cuando eran bebes siempre se encontraban como cosa del destino, mostrando así desde el inicio que serían muy buenos amigos. Aunque ella era pequeña y muy poco sabia de las cosas de los adultos, le había comentado a su oka-san antes de salir al campo que cada vez que estaba cerca de Sasuke-kun su pequeño corazón latía con fuerza y sentía sus mejillas arder, cuando termino su relato su kaa-san no pudo evitar reír diciéndole que eso eran sentimientos muy lindos que creaba hacia la otra persona y que sin duda el destino se encargaría de ello. No entendió su respuesta y tampoco le tomo mucha importancia. Lo que importaba era que pasaría un día distinto junto a ellos. Después de todo ese era la actividad favorita de sakura, pasar tiempo con naruto y Sasuke
-ten Sasuke-kun…-susurro entregándole el embace al pequeño azabache con un leve sonrojo en sus mejillas- con mucho tomate, como te gusta- sonrojo que no fue desapercibido por él, sakura últimamente se sonrojaba dándole un toque muy tierno, tierno ante sus ojos y que le parecía muy lindo, él sonrió levemente mientras tomaba entre sus manos tomo el embace cuadrado con varios compartimientos, y no pudo evitar pensar que de verdad se veía apetitoso.- naruto, a ti con mucha zanahoria.
-¡siii! Amo lo naranjado ttebayo- exclamo energético mientras tomaba su embace animadamente, para posteriormente la pequeña tomar el de ella en sus manos. El de ella poseía de todo un poco, no tenía preferencias.
-¡itadakimatsu!- hablaron en unísono los tres niños mientras se disponían a comer tranquilamente. La peli rosa los miraba mientras sonreís levemente, sin dudar le encantaba estar así con sus amigos. De pronto un pensamiento se apodero de ella haciendo que dejara de comer su recipiente y bajo su mirada, sus amigos de siendo cuenta de lo sucedido así que se detuvieron también.
-¿sucede algo, sakura-chan?- le pregunto el rubio preocupado, la pequeña niña los miro con sus ojos un poco llorosos.
-es que… siento un mal presentimiento- ambos niños la miraron alarmados sin entender lo que la pequeña les quería decir.
-¿de qué?- inquirió el pelinegro tratando de descifrar ese comportamiento extraño de la peli rosa. Sakura no era una niña que mostrara ante cualquiera que sentía miedo o tristeza, pero sin embargo cuando lo mostraba era porque en verdad sentía algo.
-no lo sé… es solo como si algo malo fuese a pasar.- susurro ella, si saber porque sentía una pequeña opresión en su pecho- me duele aquí- y llevo su mano hacia el lugar donde tenía su corazón
-¿estas enferma? Sakura-chan…- la preocupación de naruto era evidente. Ella negó con su cabeza- ¿entonces?
-es que…- lagrimas amenazaron con bajar de sus orbes verdes, haciendo que ambos la miraran con preocupación. ¿Qué le sucedía? Ella no era así. Siento…siento que algo malo nos sucederá a los tres…- hablo mientras los miraba a ambos con sus orbes verdes llenos de lágrimas.
-ne ne sakura-chan...- naruto dirigió sus manos hacia su rostro y le seco sus lágrimas con sus pulgares- no tengas miedo. Nosotros siempre estaremos juntos. ¿Verdad?, Sasuke.-teme- el pequeño azabache simplemente asintió mientras se acero y se posó a su lado acariciando levemente su cabello y sin dudar le dedico una sonrisa a la pequeña peli rosa quien se la regreso de manera tímida. Haciendo que sus lágrimas cesaran, sí. Quizás y solo sería eso un mal presentimiento que podría ser herrado. Aun est5aban muy pequeños, además naruto y Sasuke cuidarían de ella, y ella de ellos dos. Después de todo si algo tenía en claro era que, si existía un lugar en el que ella se sentía segura y protegida era con ellos.
-y yo cuidare siempre de ustedes- respondió con una sonrisa sincera y un leve sonrojo en sus mejillas. Ambos niños le sonrieron ampliamente y continuaron comiendo de sus embaces la comida estaba deliciosa después de todo.
-iteeee- lloriqueó sobándose su cabeza mientras lagrimas salían de sus ojos- ¿Qué te pasa? Teme.- Pregunto rabioso mirando al azabache quien iba entrando al puesto de remen.
-estas en mi puesto, dobe- bufo y fulmino al rubio con sus ojos. Sakura simplemente sonrió. Ella estaba sentada en el puesto de medio. Naruto se bajó de taburete del lado izquierdo de sakura y se posó en su lado derecho-hum.
-no por eso debías golpearme- naruto cruzo sus brazos sobre su pecho mientras inflaba sus cachetes, acto que no pasó desapercibido por ambos niños sacándole una sonrisa a la peli rosa.
-ya…ya no peleen- les hablo alegremente sakura, quien ya había pedido la comida ese día le había dicho a su mama que iría a comer ramen con ambos niños Sasuke se sentaba en su costado derecho.- ¿Por qué has tardado Sasuke-kun?- pregunto la peli rosa mirándolo
-estaba entrenando con Itachi-niisan.- respondió animadamente el pequeño niño de al menos unos 6 años. Y si, no había que animara más a Sasuke que entrenar con su hermano mayor. Para ninguno de los presentes era extraño que mostrara entusiasmo después de todo Sasuke adoraba a su hermano mayor y profesaba que de grande quería ser como él.
-Itachi-san es genial ttebayo!- exclamo naruto mientras sus ojos brillaba, y era que el también admiraba a Itachi Uchiha y ¿Quién no? Si era considerado un prodigio - me hubiese gustado tener un hermano así.
-hum...- se limitó a decir el pelinegro mientras asentía con una sonrisa en su rostro. Le gustaba ver que gente quisieran y anhelaran tener un hermano como el suyo, que simplemente para él era el mejor hermano que podía tener.
-aquí tienen, tres raciones de ramen. La casa invita- la voz cariñosa del señor de la tienda los saco de su conversación.
-rameen. ¡Sí! Amo el ramen.- naruto exclamaba de alegría mientras empezaba a devorar de una manera feroz su comida.
-teme, quítate- reprocho naruto.
-he dicho que no- repico y bufo el niño exasperado por la situación.
-eres un amargado insoportable
-hum…
-vamos, ya paren.- sakura frunció su ceño levemente. ¿Cómo podan pelear tanto?- ¿podemos estar tranquilos en la feria?- les hablo mientras golpeaba el piso levemente con su pies y sus brazos se encontraban posados en su cintura en forma de jarra, dándole un toque tierno a la situación.
-el teme no se quiere comportar…. Quiero que entremos a ese concurso de disfraces- lloriqueo el rubio mientras señalaba el puesto colorido y repleto de niños apuntándose para competir
-es absurdo. Podemos ir a otro puesto.- inquirió el azabache interponiéndose entre el uzumaki y la tienda. Le parecía sumamente ridículo el hecho de disfrazarse para adquirir un premio, podían ir a otro puesto y obtener uno mejor
-demo.- Lloriqueo de nuevo. Y era que para naruto le resultaba divertido y entretenido el disfrazare los tres de ranitas, traje que lo había cautivado desde que lo vio el trio que imitara mejor y diera una impresión tierna ante el público ese ganaba un premio y él quería ese premio.
-he dicho no, naruto
-sakura-chan, apóyame- suplico esperanzado mirando a su amiga con ojos brillantes quizás y Sasuke no quisiera pero sakura era otro caso. La nombrada lo miro alertada, a ella tampoco le resultaba agradable disfrazarse de ranas de hecho no le gustaban en lo absoluto. Sintió la mirada de naruto encima de ella taladrándola diciéndole indirectamente que lo apoyara, que entraran a ese concurso. Posos sus orbes verdes sobre los de Sasuke quine con la mirada le decía abiertamente que no aceptara la petición de naruto, luego observo a naruto con esos ojos de perrito brillándole y sus manos juntas pidiendo su ayuda. Quería mucho a naruto y también a Sasuke, que situación tan difícil.
-etto… mejor en otra ocasión naruto, ¿sí?- le sonrió tiernamente tratando de convencerlo, quizás y así el aceptaría.
-está bien, está bien…me rindo.- inquirió el uzumaki bajando su rostro mientras sombras grises cubrían su cabeza, un suspiro de tranquilidad escapo de los labios de Sasuke mientras sakura reía nerviosamente, naruto resignando a que no podía con sus amigos dio la vuelta y empezaba a caminar hacia otra dirección. Sasuke se colocó al lado de sakura marchando al compás junto al rubio.
-jaaa, caíste iluso.- naruto corrió atravesándolos a ambos haciendo que la peli rosa cayera encima del azabache debido al empujón propinado. Notaron como el rubio llego a la tienda y tomaba entre sus manos un papel en el que seguro pondría sus nombres para el concurso, sus ojos se colocaron en blanco.
-¡naruto!- exclamaron ambos enojados y alarmados mientras notaban como el rubio giraba su cabeza mostrando una sonrisa burlona y malvada, dándoles a entender que harían el concurso. Él quería entrar al concurso, quería que los teres lo hicieran y se colocaran esos trajes, y aunque ellos no quisieran lo aria, oh si, sería una excelente combinación. Ambos se levantaron de manera apresurada, y sin dudar corrieron en dirección del uzumaki.
Naruto, Sasuke-kun…- los llamo alegremente la niña sonriéndoles ampliamente mientras alzaba su mano en modo de saludo, ambos niños que se encontraban sentados en el amplio césped alzaron y posaron su vista en la peli rosa quien corría alegremente- disculpen la demora- susurro bajando su cabeza a modo de disculpa.
-tranquila, sakura-chan el teme y yo apenas hemos llegado- sonrió ampliamente el rubio para calmar a su amiga.
-bueno… he tardado porque les he comprado algo- ambos niños parpadearon de repente ante la sorpresa del comentario de la niña. Sakura busco entre su pequeño bandolero y saco dos cadenas, las cuales extendió a ambos niños- las he enviado a hacer cuando fui de viaje con mis padres- susurro adquiriendo un tono carmesí en sus mejillas. Ambos niños tomaron las cadenas en sus manos y notaron como cada una estaba identificada. El de Sasuke era el símbolo de su clan con sus respectivos colores y naruto con el símbolo en espiral. El sonrojo se apodero de sus mejillas dándole un toque tierno a los tres era, un delicado regalo que ella les hacía.
-está lindo, sakura-chan… arigato- naruto abrazo a la niña quien sonrió ampliamente. Naruto siempre era tan eufórico y animado. Nunca dudaba en demostrar sus sentimientos. Observo a Sasuke, quien miraba con atención su cadena, alzo sus orbes ónix a los de sakura y sintió arder sus mejillas aún más.
-arigato…-susurro dedicándole una sonrisa y con eso, solo con eso basto para que sakura se sintiera feliz. Feliz de ver a ese par junto a ella. Ambos niños se colocaron ambas cadenas, sonriéndole y ella se limitó a ladear su cabeza ya admirar tiernamente la imagen ante sus orbes verdes. De pronto noto como ambos niños se miraban de manera cómplice entre ellos, naruto asintió y ella dudo. ¿Por qué hacían ese gesto? Se preguntó en su inocente mente. Noto como el Uchiha busco algo entre sus bolsillos se acercó a ella, al estar frente a ella abrió la palma de sus manos. Sus orbes verdes se fijaron en el delicado collar que estaba en su mano. Un collar que era de plata adornado con un dije de cerezo en él, y el cual poseía gravado su inicial. Ante sus ojos le pareció el collar más hermoso del mundo. Alzo sus orbes verdes y los fijo los de Sasuke quien la miraba detenidamente.
-de parte de naruto y mía…-susurro. Sus mejillas adquirieron de nuevo el color carmesí. Tomo el collar entre sus manos y se lo coloco.
-gracias- un agradecimiento que venía desde su corazón. Como adoraba a ese par tan dispar. Sin vacilar se acero a ambos y los abrazo fuertemente- son los mejores.
Miren una estrella fugaz- la voz animada de sakura hizo que ambos niños miraran el cielo observando las estrellas. Sakura cerró sus ojos dando a mostrar que estaba pidiendo un deseo.
-¿Qué deseo haz pedido sakura-chan?- naruto mostró su curiosidad. Sabía que sakura era fiel creyente de las estrellas fugaces y cada vez que veía una cerraba sus ojos y pedía un deseo.
-no lo diré, porque luego no se cumple- naruto entrecerró sus ojos eso también poseía sakura, nunca les decía cuál era su deseo. Sasuke la miraba interrogante, el también sentía curiosidad por saber cuál deseo había pedido. Sakura saco su lengua haciendo un cómico mohín dándoles a entender a ambos niños que se quedarían con la duda.
-vamos…sakura-chan. Dinos
-he dicho no.- mientras retornaba su marcha ante la mirada de los niños.
-anda.- suplico naruto caminado tras ella al igual que Sasuke. Sakura negó con su cabeza.
-solo diré si Sasuke-kun me lo pide con las orejas de gato que le diste en la feria- propuso cómicamente, Sasuke entre cerro sus ojos. El nunca aria eso y sakura lo sabía. Sintió la mirada de naruto sobre él, giro su rostro para verlo.
-ni lo pienses, naruto- amenazo
-ándale teme- pidió acercándose a él sacando de la nada unas orejas de gato en forma de cintillo. Sasuke lo vio alarmado. Él nunca se pondría eso.
No.
Claro que no. Y mucho menos para saber ese molesto deseo que sakura había pedido. Aunque lo matase la curiosidad.
He dicho no. No lo are- cruzo sus brazos y giro su rostro mostrando indiferencia, naruto era tan insistente que solo sintió cuando se abalanzó sobre él. Sakura miraba la escena con lágrimas en los ojos. Sasuke defendiéndose de naruto para evitar de cualquier amera que o colocara esas molestas orejas de gato según él, mientras naruto se encontraba buscando una oportunidad para colocárselas.
-naruto, ¿Cómo has acabo aquí?- reprocho sakura cruzando sus brazos al ver como naruto se encontraba con su pierna enyesada y apoyándose de las paredes blanca del hospital. El rubio miro a su amiga con una gota bajando de su cabeza.
-so…solo quería caminar sakura-chan- se excuso
-mentira. Vuelve a tu habitación- regaño mientras tomaba de la oreja al niño quien se quejaba y pedía que parara entre sollozos.
-iiiteee... duele…duele...- se quejaba, sakura lo miro resignada, soltó de su oreja y lo ayudo para que se apoyara sobre su hombro. Caminado despacio ambos debido al pie casi inmóvil del rubio.
-gomen…-se disculpó- solo que debes tener reposo.
-me aburro en esa habitación- bufo- el teme no ha venido en todo el día.
-lo sé, demo… ay estoy aquí Sasuke-kun ha llegado conmigo. Oka-san nos ha traído a ambos
-hum...-naruto giro su rostro, mientras sakura lo miro extrañado
-pareces un niño.- regaño ella.
-lo soy...- repico. Con resignación sakura llevo a naruto a su cuarto. Este se sentó en la cama.
-hum, ¿de nuevo intentaste escapar? Dobe- la voz seria pero burlona de Sasuke hizo que naruto entrecerrara sus ojos y lo mirara con cara de pocos amigos.
-como tú no eres el que está encerrado aquí, teme.
-nadie te manda de dobe, si no hubieses corrido sin saber la dirección no te abrías caído por ese barranco.- su voz le restó importancia, naruto había sido tan torpe de correr sin mirar hacia el frente por ende no se había fijado que delante del había un barranco, barraco por el cual había caído fracturándose su pierna derecha. Motivo y razón suficiente por la cual ahora se encontraba en el hospital.
-fuiste tú, el del reto. Teme- reclamo en voz alta, y era cierto Sasuke había sido el de la idea de retar a naruto y competir para ver quién de los dos corría mas rápido, cuando estaba dando las instrucciones naruto había salido disparado y no dejo que terminara de hablar.
-Fuiste tú el que adelanto, idiota.
-ya pasen, la culpa no fue de ninguno. Dejen de pelar- interrumpió sakura regañándolos- lo importante es que te recuperes.- naruto dejo escapar un suspiro de resignación el odiaba los hospitales, porque su comida era horrible.
-quiero ir a casa, dattebayo- lloriqueo con lágrimas dramáticas y a mares salir de sus ojos. De ponto dejo de llorar al sentir un olor peculiar, observo una tasa de ramen instantáneo sobre la mesita especial que había en los hospitales y que estaba en ese instante frente a él. Parpadeo un par de veces. ¿he?- rio su rostro y Sasuke tenía su cabeza hacia otro lado con sus brazos cruzados ignorándolo, miro la taza luego a Sasuke, volvió a mirar a la taza y luego a sakura quien asintió.- Sasuke-teme arigatooooo- exclamo alegremente mientras intentaba alcanzarlo con sus brazos para abrazarlo.
-alejarte dobe.
-ven Sasuke-teme… mereces un abrazo- sus ojos brillaban tal como un perrito pidiendo a suplicas ser querido.
-claro que no. Comete el ramen, antes de que llegue la enfermera.
-cierto, cierto- la alarma de naruto se activó, si llegaba esa molesta enfermera le quitaría su preciado ramen. Así que se dispuso a comer del recipiente y lloraba dramáticamente de nuevo. Eso sí que era comida.
-basta déjenme- reclamo la niña empujando a los niños que se encontraban molestándola
-¿Qué pasa? La frentona no sabe defenderse…- la voz era sumamente burlona haciendo que sakura bajara su cabeza y lágrimas bajaran de su rostro ¿Por qué siempre debían molestarla
-oh la pequeña frente andante tiene miedo, bubu. Bebe- jaajaja se burlaban una y vez otra niña que estaba allí, sakura solo los miraba con sus ojos lloros. ¿Por qué no la dejaban en paz?
-ten esto, frentesota- en cuanto iba a recibir un golpe retrocedió por impulso asustada, sintió como su pie topo con una piedra haciendo que se callera- que idiota eres.
-oigan déjenla- escucho unas voces conocidas por ella, entre abrió sus ojos levemente y vio la espalda de esas dos personas que juraron que siempre la protegerían y cuidarían.
-bah. Se acabó la diversión ya llegaron sus escoltas.- la desilusión se notó en la voz del niño y sin más dio la orden de retirarse.
-¿estás bien?- pregunto el Uchiha mientras ambos se giraron para verla y notar que estaba sentada en el suelo sobándose su rodilla
- sí. Solo me he caído y hecho un raspón.- un sollozo escapo de ella, para luego posar sus ojos en ambos niños. Sasuke estiro su mano y ella sin dudar la tomo, Sasuke ejerció fuerza y la impulso haciendo que ella se levantara.
-gracias…-susurro apenada. Siempre llegaban a salvarla, siempre la cuidaban, siempre la protegían de todos y ella se sentía feliz por ello. Porque podía contar con ambos para que la cuidaran no cabía duda que ellos eran sus guardianas como los había catalogado- siempre me cuidan.
-para eso estamos, ¿no?- naruto sonrió ampliamente y llevo ambas manos detrás de su cabeza ampliando su sonrisa. Si, para eso y más estaban. Para cuidarse y protegerse unos con otros. Sakura sonrió, estiro su brazo al igual que su pequeña mano, Sasuke la miro y entendió lo que la niña quería. También estiro su brazo y coloco su mano encima de la de sakura. Naruto observo a sus amigos, y sin dudar poso su mano sobre la de Sasuke para luego sonreír de nuevo
-siempre estaremos juntos, sakura-chan. Nada podrá separarnos.
No. Nada. Ni siquiera la más fuerte de las rivalidades.- dijo tiernamente la niña, mirando a sus dos seres más preciados por ella- siempre estaré con ustedes.
-siempre…-culmino por decir el Uchiha mientras sonreía de manera ladeada. El viento soplo fuerte meciendo sus cabellos, el sol se ocultaba dando así tonalidades cálidas dándoles de lleno a los tres, quienes de un momento a otro se fue desvaneciendo la imagen de los tres niños dándole paso a tres adolescentes, quienes se mantenían en la misma posición mirándose con afecto y sonriéndose unos con otros. Sonrisa que era sincera y leal, sus manos juntas como si nunca nada ni nadie pudiera romper ese lazo tan fuerte que había entre ellos. Un lazo que perduraba a pesar del tiempo y los años.
Abrió los ojos de golpe sentándose en la cama de mientras sentía su respiración agitada y sudor en su frente. Poso su mano izquierda sobre su corazón que latía con fuerza ¿Qué demonios? ¿ Que había sido eso? ¿Por qué había soñado con ellos? ¿Acaso ella tenía lazos con ese par con el que había luchado?.
No.
No podía ser así.
Ni siquiera podía ser posible.
No cabía la posibilidad, su amo le había dicho que ellos la habían dejado en un estado crítico al borde de la muerte. Que se conocían porque habían estado juntos en una batalla pero que ella había sido traicionada por su aldea y por ellos… el relato de su amo no concordaba con su sueño y por un momento sintió dudar. No, no debía dudar se repitió mentalmente, quizás y su jodido inconsciente le estaba gastando una mala broma.
Sí. De seguro eso era lo que le sucedía. Acomodo su cabeza sobre la almohada, cerro sus ojos y se dispuso a dormir de nuevo, tal vez y ahora si podría descansar.
Sí.
Eso sería lo mejor, debía estar tranquila y serena. Luego de unas semanas iría hacia esa villa y haría que todo ardiera en llamas.
