Nota del autor: Hola a todos~ Bueno, no había actualizado hace mucho tiempo y estaba empezando a sentirme mal al respecto. La verdad estaba un poco dudosa de lo que había escrito, pero ya me reconcilié con mi misma. Respecto al título, lo cambié. Ya no lleva la frase "La vida es un sueño dentro de otro sueño" en alemán por una razón muy sencilla: Creo que confundía a la gente. Prefiero dejar un título sencillo y en español, que resume básicamente la idea de este fanfiction sin darle demasiado aire pretencioso. Pero el título en parte siempre será el anterior, pues fue lo que me inspiró a escribir esto. Fin de la nota. Espero que disfruten este capítulo.
Continua POV Gilbert:
Agh, ya estoy en la entrada. ¿Qué le diré? Maldición, el viaje me cansó demasiado, pese a que no demoro ni la mitad de lo que un mortal demora. Me tiritan las manos, pero debe ser por el frío, claro. Estamos en verano, pero quién dijo que no podía sentir frío. Y pensar que hace un tiempo abrían fuego de solo sentir que me acercaba, hoy estas rejas se abren de par en par. La paz no es tan mala después de todo, y que lo diga un país creado para la guerra es mucho decir. Verificaré que no haya ningún otro visitante, de ser así, mejor me marcho. Al menos el estacionamiento esta vacío, excepto por mi Volkswagen Beetle y el Dacia Duster de Lizzie, el cual sigo sin entender por qué se lo habrá comprado a Vladimir. Entonces, no hay problemas, sacaré estas cosas del auto y a golpear la puerta.
-¿Gilbert? ¿Qué haces aquí?
-Venía a hablar contigo. No tienes problemas ¿cierto?
-No realmente, pero no te esperaba, enserio – Ver tu cabello recogido me trae algunos recuerdos, pero se hace algo extraño el que estés usando vestido.
-Entonces ¿Esperabas a alguien más? Puedo volver otro día…
-No, idiota ¿por qué habría de estar esperando a alguien?
-Es solo que el vestido y…
-Solamente quería usarlo, soy mujer, no tiene nada de raro- Pero aun así te sonrojas – ¿Y tu qué? Tampoco andas vestido de uniforme como normalmente lo haces.
-Porque no es visita diplomática, chico tonto. ¿Puedo pasar?
-No lo sé ¿Puedes? – Tú y yo sabemos que pararte en medio de la puerta no es precisamente un obstáculo, menos siendo una puerta tan ancha.
-Que graciosa. Permiso – aunque tenga espacio pasaré pegado a ti para fastidiarte solamente.
Cada vez que vengo esta casa esta algo más femenina. Esta vez las flores de decoración en la mesita de café son de tonos rosa. Yo creo que con que lo deje hasta acá será suficiente, si sigue feminizándola ya perderá por completo el toque de Elizabeta. Sé que será descortés y normalmente me daría igual serlo, me sentaré de inmediato, estoy algo mareado. ¿Qué harás Lizzie? Siéntate junto a mí, no me molestaría en absoluto. No, no es un honor demasiado grandioso para ti, está bien, muchos lo hacen. Si quieres hasta te permitiré apoyar tu cabeza en mi hombro mientras te aferras de mi brazo, incluso con mi brazo libre puedo tomar tu mano y…
-Respóndeme, tonto. No te duermas. – Espera, seguías de pie.
-¿Dormir? ¿Yo? ¿Qué dijiste antes?
-Agh, Gilbert. ¿Por qué quisiste visitarme?
-Por nada en específico. Traje unos pasteles ¿No quieres?
-Luego. No te creo eso de que vinieras por nada. Siempre que te invitan a algún sitio dices que estás ocupado, entonces, teniendo tiempo libre ¿Para qué visitarme por nada?
-Bueno, Lizzie, me atrapaste. Vine a oír una nueva disculpa.
-¡¿Qué?! No pienso hacerlo de nuevo, idiota…
-No venía por tu disculpa. Vine a oírme pidiéndote disculpas a ti.
-Eso suena realmente tonto. ¿Disculpas por qué?
-Por la discusión. Supe que te marchaste enojada. No quise ser tan cruel. No te acostumbres a oír esto de mi, eso si. – Debo hacerlo rápido antes de que pregunte algo más.
-No te preocupes por eso. En parte tienes razón, pero no pienso hacerte caso…
Actuar rápido y decidido, tal como en la guerra. Despega el trasero del sofá y díselo como corresponde, sin dudar un instante, que ante cualquier flaqueza que se muestre durante la acción, estarás dando una señal de dónde atacar. Un golpe rápido y preciso.
-Elizabeta, estoy enamorado de ti. Ich… Ich liebe dich. – Casi perfecto. Mierda.
-¿Q… Qué?- No esperaba otra reacción Lizzie, de verdad, pero si me haces el favor de sorprenderme…
-No me pidas que te lo repita. Ya lo oíste. A eso vine, si contesta tu pregunta.
-Gilbert, pero… Gilbert… No bromees. Es decir, tú eres un chico, y yo también lo soy.
-No Lizzie, tu sabes que no es así. Y aunque lo fueras, daría igual. A ti debería hasta gustarte la idea.
-No, Prusia ¿Qué estás diciendo? Simplemente no puedes amarme. Somos países, no podemos amar – pese a lo desesperadas que son tus palabras, tu voz sigue preocupantemente calmada.
-¡Claro que podemos! Tú también te has enamorado ¿no? Entonces deberías entender – No se si te haré perder o conservar la calma con esto, pero al menos siento más seguridad tomándote de los brazos.
-¡No puedes, idiota! ¡No puedes! ¡Eres un país y actúas por conveniencia! ¡Todos lo hacen!- Adiós a la pacífica Eliza.
-Sigue insistiendo con eso y no me dejarás otra alternativa…
-¡¿De qué hablas, idiota?! ES así, y punto. ¡No se puede!
-Si no puedo amarte como país… entonces será como Gilbert Bielschmidt, no como el ex reino de Prusia, ni te amaré a ti como República de Hungría, sino como Elizabeta Héderváry. Te amo y no vas a cambiarlo.
-Gilbert, suéltame ahora.
-Nein, bitte, Bitte, frag mich nicht, dich gehen zu lassen(*). No quiero hacerlo – Esto es algo extraño para mi también, no soy de decir tan directamente este tipo de cosas pero…
-Te eljáró furcsa, kérem, hadd menjen.(**)
Prepárate para el sartenazo Gilbert, se vendrá con fuerzas después de esto. ¿Cómo puedes decirme lo que puedo o no puedo hacer? Si puedo sentir tu agitada respiración contra mi mejilla, el fragante perfume de tu piel, el cálido sabor de tus labios en este momento y el brusco toque te tus manos señalándome que debería detenerme, también puedo amarte. Lizzie, danke, por fin pude decírtelo, tenías razón, era hora de dejar de mentirte. Sé que debería soltarte, siento la tensión en tus brazos queriendo dirigirse directamente en una bofetada a mi rostro, pero no quiero soltarte, no me hagas esto.
-Idiota… -Finalmente te hartaste, librándote de mí de un empujón.
-Escúchame, yo puedo dejar esto… ya estoy harto de permanecer vivo sin un motivo claro. Para mi, West, Gilbird y tú, son los únicos motivos para seguir haciendo esto. En realidad es difícil vivir sabiendo que… muchos quieren que desaparezca. Me da igual, porque soy genial, pero…
-¿Cómo puedes decir tantas idioteces, Prusia?- Esta enojada, pero aún no me golpea. Eso es una buena señal, creo.
-No entiendo a lo que te refieres realmente, Hungría. Te estoy siendo completamente sincero.
-¡Ya basta de bromas! ¿Amarme? Eso es para los mortales. Fue un buen intento, chico, pero debes estar queriendo fastidiar a Austria ¿no? Bueno, él no está acá, y aunque lo estuviera le daría igual – tu risa me está preocupando. ¿Qué ocurre?- El tú que conozco está todo el tiempo diciendo idioteces sobre ser genial y un blog que apenas tiene visitas, pero que insistes, todo el mundo conoce. Esto debe ser alguna actuación tuya. Eres casi convincente.
-Lizzie ¿Estás bien?
-Estoy perfectamente bien. Llegaste un poco lejos con tu broma, pero estoy bien.
-No es una broma. Todo era en serio – Tratar de tomar tu mano de nuevo es inútil.
-Realmente quieres hacerme creerlo, pero, creo que con besarme ya llegaste demasiado lejos.
-Elizabeta ya basta. No estoy bromeando.
-Márchate, por favor. Déjame en paz, y para la próxima que quieras fastidiar a Roderich asegúrate de que al menos esté, o que al menos tu broma sea algo que realmente vaya a molestarle y no intentar ponerle celoso besando a su ex esposa, porque esta claro que a él no le importa.
-Oye, yo no pienso dejarte así…
-¡Vete ahora, o haré que te saquen!
Golpéame por favor, si eso te hace sentir mejor, pero no empieces a llorar. No, Lizzie, te lo pido, no llores. Esta es la razón por la cual mis pensamientos deben quedarse en mi mente y nunca, nunca, salir de allí. Siempre termino arruinándolo todo. Eres un idiota sin remedio, vete a casa antes de que la jodas más. Verdammt, tendré que hablar con Francis y decirle que jamás me deje hacer esto de nuevo. No puedo irme así como si nada, algo podría pasarle.
-Hallo? ¿Con quién hablo?
-Rápido, ven a casa de Elizabeta. Yo voy de salida, ella te dirá lo que necesites saber.
-¿Gilbert? ¿Qué idiotez has hecho? ¡Tú, grandísimo idiota!
-¡Oye Roderich! Si estoy llamando para que vayas a verle es porque estoy reconociendo que lo arruiné.
-¿Y por qué a mi? ¿No deberías llamar a Ludwig para arreglar tus problemas, como siempre?
-Ella te necesita. Punto. Ven ahora y no pienses siquiera en perderte del camino, porque si me entero de que no llegaste, sea cual sea el motivo, arrancaré de un solo tiro a tu adorada Mariazell.
Un par de cervezas, cantinero. Ya estoy de vuelta en mis tierras, y sin información alguna de como estará ella. No quiero volver a casa, así que entré al primer bar que encontré. Da igual dónde sea, si es cerveza alemana, será buena. Sé que estoy conduciendo, no debería estar bebiendo, pero supongo que puedo pagar uno de esos choferes que te llevan a casa en tu auto. Creo que la noticia le impactó demasiado, pobre Lizzie, mi grandiosa personalidad debe intimidarle mucho, kesesesese, pero puedo esperar para que ella me corresponda. Puedo esperarla el tiempo que necesite. Lo que no puedo esperar es a que me den mi cerveza, verdammt ¿es o no un bar alemán? Puntualidad, señores, puntualidad. Alguien debería estar acá para poder escucharme, digo, es injusto ser tan asombroso y que nadie pueda agasajarse oyendo las grandiosas cosas que he hecho el día de hoy. Iría a beber, incluso, con el idiota de Arthur, pero no lo haré, esa cosa "Ale" a la que se atreve a llamar cerveza es simplemente imbebible. Bueno, todos se lo pierden, de todas formas no quería que me escucharan.
Traducción:
(*)"No, por favor, por favor no me pidas que te suelte"
(**)"Estás acutando raro, por favor sueltame"
Créditos para la traducción español-alemán; español-húngaro: Traductor de Google. Toda queja a él.
